El Record Store Day siempre nos prepara algún que otro caramelito repleto de sabor que llevarnos a la boca. En este caso una de las piezas suculentas que ha visto la luz y que podemos adquirir desde el pasado fin de semana es la reedición en vinilo de “Tejido de Felicidad”, el fenomenal trabajo de Chucho, la banda capitaneada por el siempre personal y brillante Fernando Alfaro, editado en una preciosa edición para buenos coleccionistas desde Warner.
Un disco mítico dentro del undeground estatal de finales de los años noventa, impregnado por un aire fresco y un innegable foco resplandeciente, pleno de vitalidad, fruto de las circunstancias que rodeaban el día a día de Fernando en aquellas semanas de grabación, que sin embargo no logran ocultar del todo ciertas sombras, siempre presentes en la azarosa trayectoria del albaceteño, que asomaban amenazantes, dotando de un fenomenal contraste a un trabajo colosal, al que el paso del tiempo no ha hecho más que reafirmar su condición de álbum mítico.
Descolgamos el teléfono para mantener una larga y agradable charla con el bueno de Fernando. Nos le encontramos como la última vez que tuvimos la fortuna de hablar con él. Locuaz y torrencial en el habla, rememora con precisión cada detalle y disfruta comentándonos anécdotas. Nos alegra encontrarlo en el mismo punto vital que le dejamos. Satisfecho y feliz, con una buena noticias paras sus fans: hay canciones grabadas. Las mismas verán la luz en un nuevo trabajo, firmado bajo su nombre, que se editará después del verano, algo que ya estamos deseando que suceda.
Tras la intensidad y el final abrupto de Surfin' Bichos, arrancaste tu aventura como Chucho, primero con el Ep homónimo del año 98, más tarde con “78”, ambos bajo el sello Limbo Starr, al que sigue el trabajo que hoy nos ocupa. ¿Qué recuerdas del proceso de preparación de este cancionero? ¿Y de la grabación?
Fernando: Habría que hacer dos puntualizaciones previas. Chucho es el grupo que formé con Juan Carlos Rodríguez y Daniel Fernández, algo que ha dado pie a muchas confusiones. En ciertas ocasiones, profesionalmente hablando, se han dirigido a mí personalmente como Chucho. Luego está el asunto de Limbo Starr, la marca que cree y que fue la encargada de editar el primer Ep. Después vio la luz “78”, que salió con Limbo Starr como subsello, pero en realidad era Virgin con todas las de la ley, ya que contábamos con sus AR y toda la gente de su equipo de promoción. Una relación que continúa en “Tejido de Felicidad” y “Los Diarios del Petróleo”, que estuvieron editados dentro del sello Chewaka, un subsello de Javier Liñán que estaba dentro de Virgin y cuyas oficinas, en un sótano de la calle Hortaleza, estaban dentro de la sede de Virgin España. Posteriormente entré en contacto con David López, que era amigo mío y unimos voluntades profesionales. Yo tenía la marca Limbo Starr, que era un mero nombre, pero empezamos a editar discos como los de Nacho Vegas. Como digo, el álbum “78” fue ya editado con Virgin y “Tejido de Felicidad” era su continuación, el segundo álbum, pero para entonces nosotros ya teníamos un montón de material y canciones, además de haber editado el Ep y “78”. Este último ha sido reeditado hace poco en vinilo, puesto que en esa época no se hacían vinilos, era algo del pasado. No era algo que buscara el ahorro, es que directamente Virgin ni se planteaba editar vinilos, sacaban casetes y cds.
“Estábamos viviendo una auténtica fiebre creativa”
Estamos ante un trabajo que demuestra el gran estado de forma que tenía la banda, ya que nos paráis de componer canciones.
Fernando: Cuando grabamos las canciones del disco, ya habíamos producido una gran cantidad de canciones, recogidas ahora en la edición del álbum de rarezas “Prehistoria, demos y demonios”. Recuerdo que estábamos en plena fiebre creativa y queríamos grabar un nuevo álbum, empezamos a pensar en el disco, reunimos las canciones y completamos el total de las que aparecen. Cabe puntualizar que a raíz de “78”, hubo una canción, “El Detonador EMX-3”, que fue elegida por Alejando Amenábar para una de sus películas, “Abre los Ojos”, algo que es realmente importante, básicamente porque él compone sus películas junto a Mariano Marín habitualmente.
“Algunas canciones fueron compuestas a partir de sampleados de la BSO de “Abre los Ojos”, compuesta por Amenabar”
Fernando: Nacho Sáez de Tejada, que en paz descanse, que era nuestro AR de entonces junto a Quique Gallego, ambos pidieron que nos planteáramos componer algo utilizando sampleados de la banda sonora orquestal, compuesta por Amenábar. Lo que hice fue componer canciones a partir de samplers y cambios de tonalidad, a veces me plagaba más a las estructuras y otras menos. Finalmente acabaron saliendo dos canciones: “Mi vida con Fiebre” y “Aguacero al Infinito”. Teníamos otras ocho más para completar un álbum específico, pero finalmente no salió adelante el proyecto, sin embargo, esas dos las tocábamos en el repertorio, interpretando con nuestros instrumentos encima de las orquestaciones sampleadas, haciendo algo propio nuestro rollo. Decidimos que formaran parte del álbum, ya que estaban dentro del repertorio. Lo digo para poner en contexto porqué están esas dos canciones incluidas. Había más composiciones que veníamos tocando en directo desde el 95, “Alicia Rompecuellos”, “Erección del Alma” y “Perruzo”, cuya demo está incluida también en el álbum de rarezas.
“Decir cosas profundas y complicadas con un lenguaje sencillo es un reto increíble”
Pese a todo era un segundo álbum, que no sé hasta qué punto suponía una mayor presión para la banda. ¿Fue así?
Fernando: Muchas veces es lo que pasa con los segundos discos de un grupo, son trabajos de autoformación. “Fotógrafo del Cielo” de Surfin´ Bichos es un caso similar que viene después del experimento de producción del primer disco, un trabajo más urgente y explosivo, pero el segundo refleja el sonido de la banda en ese momento, algo que va más allá de la suma de las partes. “Tejido de Felicidad” es un caso similar, pese a ser otro momento nuestro vital y otra banda, pero tiene ese sentido de autoafirmación. No me gusta decir madurez, pero sí serenidad que te lleva a ampliar un poco el campo para llegar hasta el final de las cosas. Decidimos utilizar más arreglos orquestales, contando para ello con una pequeña orquesta que participa en varias canciones como “Magic”, “Revolución”, “El Mundo en un Segundo” y “Una nueva vida”, con arreglos de cuerda y viento. Había que extender los tentáculos.
“Cuando se graba un disco, uno siempre tiene la sensación de estar grabando el álbum más importante del mundo”
Como decimos, venías de dos trabajos de distinta duración que bien pudieron ayudar a que el proyecto y el concepto fueran tomando forma. ¿Sentiste en aquel momento que “Tejido de Felicidad” fue el disco que finalmente te podía permitir asentar tu siempre particular discurso en un nuevo contexto.? ¿Había una sensación de estar grabando un álbum clave?
Fernando: Voy a dejarte una frase lapidaria, pero uno cuando graba, siempre tiene la sensación de estar grabando el disco más importante del mundo. No es ninguna sobrada, es lo que sientes. Te metes tan dentro que parece que estás dentro de un país que ha cerrado, no te planteas la trascendencia que va a tener o no. Es lo más importante que has hecho en tu vida. Hay una fe ciega. Es algo que suele pasar en casi todos los discos. Luego, por una series de circunstancias que no están a tu alcance, el resultado final llega a más o menos gente. Claro que sentíamos que hacíamos algo importante, sí, pero es que es algo normal.
Háblame del proceso de preparación de “Tejido de Felicidad” y de las sesiones de grabación, ¿dónde tuvieron lugar?
Fernando: Ya te he comentado que habíamos trabajado mucho en la construcción de canciones y en la base orquestal, pero el resto fue el trabajo habitual de juntarnos con las composiciones que teníamos puesta. Así es como he funcionado con todos mis grupos, probando en el local de ensayo y haciendo demos, algo muy de andar por casa. Sobre las demos, construyes y das paso adelante. Lo que sí es remarcable es el estudio donde grabamos, el estudio de Ángel González Cantarain, cuyos apellidos sonarán a mucha gente. Un estudio genial, que estaba en lo alto de un caserío, en la parte más alta de la montaña en la sierra de Aralar, en Navarra, ya pegando a Guipúzcoa. Lo recuerdo con las montañas nevadas, como una cosa paradisiaca. El estudio era un caserío acondicionado, con una estructura que nunca había visto. Me parecía muy especial la forma que tenía: el control, la sala, los niveles… todo súper guay. Era un entorno que te llevaba en volandas. Cuando fui a conocer el estudio, me acerqué con nuestro entonces mánager, Paco López, el gran Paco Attraction, al que quiero mucho. Fuimos allí en mi coche a hablar con Kaki Arkarazo, el ahora productor, que no tenía su estudio propio aún, donde grabamos “Los Diarios del Petróleo”. Estaban allí mezclando La Buena Vida, que fue cuando los conocí. Aquel era un entorno un poco místico, todo muy luminoso. Me acuerdo de estar en el intermedio, porque paramos en Navidades. Interrumpimos la grabación para ver a nuestras familias. A la vuelta, venía con Isabel León, mi pareja de entonces, que había hecho coros en mis últimos discos, teníamos ya a Natalia, cuyo nombre artístico es hoy Lea Leone, que tenía cinco/seis meses. Fuimos allí en coche. Había caído una nevada brutal. Recuerdo que pasamos Somosierra con una nevada inmensa, escuchando el “Moon Safari” el primer discos de Air, el grupo francés. Había caído una gran nevada en Aralar, tremenda, no llevaba cadenas en el coche, pero llegamos al caserío, y finalmente nos quedamos aislados dentro del estudio, cosa que aprovechamos para grabar. Menos mal que había víveres. Nuestro cocinero era Mikel Abrego, el batería de Negu Gorriak. Me acuerdo estar con mi hija pequeña, gateando en el estudio y disponiendo de un apartamento adyacente. De hecho, en el último corte del disco se oye una voz de bebé. Esa es mi hija cuando tenía seis meses.
“En Chucho hay canciones luminosas desde el primer disco”
Este es un trabajo un tanto peculiar en toda tu andadura, Muchos fans ven este disco como la “luz” tras la “sombra” de tu etapa anterior, quizás fruto del nacimiento de tu hija y de otros factores tanto externos e internos, pese a que esto es algo que admite matizaciones, puesto que la segunda parte del disco tiene fantasmas que todavía te acechan. ¿Te sentías cómodo siendo, por primera vez, un autor predominantemente optimista y feliz?
Fernando: Si es que ya en Surfin´ hay canciones muy luminosas, también en Chucho, desde el primer disco. Y en este trabajo se incluyen canciones como “Perruzo” y “Aguacero hacia el Infinito”, porque uno nunca acaba de librarse de las sombras. Obviamente, hay un reflejo del momento vital, tanto mío como del grupo. Hay mucha gente involucrada y todo afecta al resultado final. En otros trabajos también convivíamos para grabar, pero no era este entorno que hemos comentado. Eso también se refleja. Mi momento vital también tiene aquí su reflejo.
“En este trabajo se incluyen canciones como “Perruzo” y “Aguacero hacia el Infinito”, uno nunca acaba de librarse de las sombras”
Aquí encontramos canciones míticas como “Magic”, “El Mundo en un segundo” y “Revolución”, que nos muestran a un autor que, aunque toque temáticas universales, sigue dando una vuelta de tuerca a las letras de lo más personal.
Fernando: Sí, la vuelta que creo que tienen y que todos tenemos. Muchas veces tendemos a un acuerdo de mínimos para transmitir determinados conceptos. Decir cosas profundas y complicadas con un lenguaje sencillo es un reto increíble. El tema es que la perversión de todo eso es una repetición de tópicos y lugares comunes que abundan en el pop. Hay bandas como The Smiths que con muy poco, decían muchísimo. Personalmente, he dicho muchas cosas, pero siempre he aspirado a tratar de decirlas de una manera más sencilla con el paso de los años.
“Me interesan los artistas que van de una forma un poco suicida, hay que ser un poco kamikaze para no quedarse en la superficie a la hora de componer”
Cortes que conviven con temáticas obsesivas como “Alicia Rompecuellos” y “Mare Nostrum”, letras que hay que ser muy valiente para poner al alcance del público.
Fernando: Creo que digo las mismas cosas que sentimos y pensamos, pero no todo el mundo se atreve a decirlas del mismo modo. Hay que ser un poco kamikaze para no quedarse en la superficie a la hora de componer. A mí también me interesan los artistas que van de una forma un poco suicida, que se atreven a comunicar como una conexión de huesos entre humanos. Por eso nos emocionan. Es una constante del arte.
“En “Tejido de Felicidad” los rincones oscuros se destacan menos que las ventanas abiertas y la luz”
Y otras donde las sombras que te acechaban son totalmente visibles como “Aguacero al Infinito” o “Mi vida con Fiebre”, dos temas que me parecen de los mejor de tu factoría musical a los que acudo con frecuencia.
Fernando: Sí, por eso se incluyeron en el disco, no porque fueran de Amenábar. De hecho, no hubo acciones promocionales. Ni por la productora de Alejandro, ni por parte de nuestro propio sello hubo acciones de marketing. A pesar de que el origen era buscar una mayor repercusión, sea sinceros. El AR de Virgin era una gran persona y me propuso hacer canciones con la BSO. Además, Alejandro Amenábar era compañero de piso de un amigo nuestro, Agustín González, uno de los guionistas de cine. ¿Recuerdas la polémica con el libro de Carmen Mola? Una supuesta escritora tras las que estaban detrás tres hombres, pues uno era él. Así surgió todo. No hubo nada de marketing. Lo sabía. Estaba de acuerdo. Nosotros las incorporamos de forma honesta. Como decía, eran samplers distintos, tomando loops y variando el tempo. En los créditos de la SGAE dichas canciones aparecen compuestas a medias con Amenábar en el apartado musical, pero realmente son tan mías como cualquier otra. Es otro de los rincones oscuros junto a “Perruzo”, pero se destaca menos que las ventanas abiertas y la luz del disco. Ese ímpetu infantil de un bebé gateando que sale en el disco. Sin embargo, hay una zona oscura, que no se impone a las canciones más alegres. Tú sabes que la historia de “Magic” es para intentar poner feliz a un amigo que se moría de SIDA. Mi amigo Ricardo. Le hice la canción para animarle. Una especie de grito desesperado. Era feliz porque celebra los segundos que le quedaban por delante.
“La canción “Magic” está hecha para intentar poner feliz a un amigo que se moría de SIDA”
“Perruzo”, tremendo temazo también.
Fernando: Totalmente. “Perruzo” es anterior a todas estas. Grabada en el año 95, aparece en versión maqueta en el disco de rarezas. Creo que está fechada en el 95. Es un momento más punki, habla de adicciones y de sexo, tardé muchos años de librarme de aquello. No creas que la sierra y el aire puro de Aralar me limpiaron para siempre.
“Conozco mis discos al milímetro”
Esta nueva reedición de “Tejido de Felicidad” vio la luz con motivo del pasado Record Store Day. ¿Has tenido la oportunidad de redescubrir algún matiz del mismo que tuvieras olvidado?
Fernando: No. Me sé de memoria todos mis discos. Cuando grabo mis discos, me meto de una forma obsesiva hasta el último detalle. Conozco todo al milímetro. Y para terminar de asumirlo, como cuando conoces a alguien que quieres mucho, conoces también íntimamente sus defectos. Veía los defectos de mis canciones y los escuchaba a saco. Luego ya nunca más lo hago. Rara vez. Hay una cosa que no aguanto y la gente que me conoce no la hace nunca que es entrar a un garito y que pongan una canción mía. Hay gente a la que le gusta. Me salen sarpullidos. No necesito escucharlas para redescubrir. Los conozco al dedillo. Y en privado, si los escucho es porque lo necesito cada cuatro o cinco años, básicamente para mirar alguna canción que pueda interpretar en directo.
“Ahora mismo te diría que el mejor disco es el último, lo estoy terminando de mezclar”
¿Crees que estamos ante la obra cumbre de toda tu discografía?
Fernando: Me cuesta mucho verla así. No tengo un ranking, nunca lo he podido tener. Sí que estaría entre los cuatro/cinco mejores. Probablemente estaría el primero, pero no lo sé. Aparece en muchas clasificaciones, así que será verdad. Conozco mis discos como si fueran mis hermanos, padres e hijos, conozco sus defectos y virtudes, contexto e historia, pero no puedo establecer clasificaciones. A lo mejor hay gente que pierde de vista otros discos, quizás no tan señalados, que no están en esos relatos mediáticos, por estar fuera del radar, pero para mí pueden estar a una altura similar. No te puedo decir exactamente qué clasificación tiene. Ahora mismo te diría que el mejor es el último, lo estoy terminando de mezclar. Lo estoy escuchando obsesivamente. Saldrá bajo mi propio nombre. Ahora vivo solo, no tengo que molestar a nadie al ponerlo mil veces. Solo doy guerra a los vecinos a los que tendré hasta los huevos.
¿Estás en Albacete viviendo ahora mismo?
Fernando: Actualmente estoy en Madrid, pero he estado mes y medio en Córdoba, grabando con Fernando Vacas. El disco saldrá después del verano.
“Me emociono escuchando las grabaciones de mis discos”
¿Qué consejo le daría el Fernando Alfaro actual al que estaba grabando esta colosal colección de canciones?
Fernando: No creo que le diera ninguno. Aquel Fernando no escuchaba a nadie. Además, de verdad, soy el de consejos vendo que para mí no tengo. Intentaría decirle lo mismo que me digo a mí mismo ahora: intenta no sufrir en el proceso. Me emociono mucho. Me lo tomo muy en serio. Los directos también, pero son otro entorno y mecanismo. Me emociono escuchando cosas y lloro, sobre todo si son otros músicos que amablemente participan en las grabaciones de mis canciones. Me hacen llorar. Y me mola un montón.
“El nuevo álbum es una especie de orfebrería pop con recovecos de chanson oscura”
Venga, vamos a poner los dientes largos al persona. ¿Qué aspecto tienen esas nuevas composiciones?
Fernando: No sabría definirlo. Es una especie de orfebrería pop con recovecos de chanson oscura y llena de fogonazos. También hay canciones…que me cuesta clasificar. Tiene como rincones, muchas historias y ventanas que se abren. Canciones a lo Bowie y chanspn, algún swing, temas orquestales, pulso eléctrico y toques de rock de autor. Es difícil de definir. Estoy dentro de ese país de fronteras canceladas muy metido. Estoy muy metido dentro para definirlo.
¿Con quién editarás el nuevo trabajo?
Fernando: Estoy en ello, primero queríamos grabarlo.
Por mi parte es todo. La verdad es que tengo ganas de verte y que podamos charlar un rato.
Fernando: Es verdad. Siempre hacemos las entrevistas por teléfono. Menos mal que nos salen bien, pero siempre es mejor el contacto visual. Lo bueno que tengo es que no te dejo preguntar. Me pongo a hablar y hablar, seguro que piensas: “que se calle este hombre”.
Para nada.
Es un placer hablar contigo siempre. Además, me lo pones muy fácil, casi no tengo que preparar el cuestionario.
Fernando: Gracias por todo. Un abrazo.


