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Van Morrison: “Somebody Tried To Sell Me A Bridge”


Por: Àlex Guimerà. 

No se está hablando suficientemente de lo que está haciendo este hombre de 80 años en lo que se presupone debería de ser la edad de su retiro. Lejos de apartarse de la vida activa como músico, ha seguido dando conciertos por todo el mundo –aunque en el último lustro únicamente ha pisado tres veces nuestros escenarios- y publicando discos. Como dato significativo tenemos que en los últimos diez años ha publicado la friolera cifra de 13 álbumes de estudio, unos discos (algunos dobles) que han mantenido un muy buen tono, con grandes canciones e interpretaciones del León de Belfast. Sin ir mas lejos, el pasado mes de junio editaba el que fue uno de los mejores trabajos del año 2025, el maravilloso “Remembering Now”, que contenía 14 logrados cortes soul, de esos que calan bien hondo y son capaces de emocionar. Aún sin prácticamente tiempo de recuperarnos, pocos meses después nos llega este nuevo discazo en el que nos cambia de tercio y nos adentra hacia terrenos Rythm and Blues.

Un disco cuya portada taciturna luce a un hombre vestido en traje y con sombrero, maleta en mano, cuya sombra deja entrever la figura del mismísimo diablo. Es el espíritu de la leyenda del Blues, encarnada por Robert Johnson, quién según las malas lenguas vendió el alma al innombrable en un cruce de caminos. Una leyenda, por cierto, recuperada por la película recientemente oscarizada “Los Pecadores”, cuya trama recupera los ambientes de los pioneros del Blues en los años 30 en el Sur de los Estados Unidos en una trama que hace una metáfora entre los vampiros y la apropiación cultural del hombre blanco. Casi cien años después es precisamente un hombre blanco proveniente de la fría Irlanda quien mantiene viva la llama del blues con unas veinte canciones para las cuales se ha servido de la ayuda de otros octogenarios maestros del género como son Elvin Bishop, John Lee Hooker, Taj Mahal o Buddy Guy. 

Otros que participan en el álbum y repiten con el maestro son: el guitarrista Anthony Paule, los teclistas-pianistas John Allair y Mich Woods, el bajista David Hayes, los bateristas Bobby Ruggerio y Larry Vann. Inmejorable arsenal para atacar las nuevas canciones. Al margen de estos compañeros de viaje, “Van The Man” realiza una formidable selección de clásicos del blues para nutrir el álbum. Así escuchamos su particular interpretación de piezas clásicas de B.B. King, T-Bone Walker o el propio Buddy Guy, a los que añade únicamente cuatro nuevas composiciones de su puño y letra, para conformar un paquete muy sólido y coherente.

Con todo tenemos un viaje de hasta ochenta minutos de puro deleite sonoro, en el  que conviven la crudeza del blues de Chicago, el dinamismo del jump blues y la elegancia del sonido de Nueva Orleans. Morrison abre fuego con una imponente "I’m Ready" junto a Buddy Guy, marcando el pulso de un repertorio donde las versiones no son meros calcos, sino lecturas viscerales. Así surgen la hipnótica cadencia de "You Know I Love You" de B.B. King o el swing pegadizo de "Mean Old World" de T-Bone Walker. Sin embargo, el verdadero tesoro reside en cómo sus cuatro composiciones inéditas logran mimetizarse ante grandes clásicos. La que titula el álbum es un medio tiempo soberbio donde Morrison exhibe su habitual ironía y orgullo veterano, mientras que piezas como "Monte Carlo Blues" o "Social Climbing Scene" demuestran que su pluma sigue tan vigorosa como su privilegiada garganta. La química con sus invitados hace el resto: diálogos de guitarras, pianos de taberna y una sección rítmica infalible que sostiene el elepé sin un solo segundo de relleno.

En unas semanas lo volveremos a tener por nuestro país, muy posiblemente volveremos a comprobar lo huraño y antipático que puede ser, pero seguro que también nos dejará claro lo bien que aún se desenvuelve liderando una banda de rock. Entre medio quizás habrá anunciado la publicación de un nuevo disco, que atentos y ansiosos, no querremos perdernos por nada del mundo.