Por: Ricardo Virtanen.
No cabe duda de que, traspasado el ecuador del verano, debemos reconocer que el dúo de Saguenay (Quebec) Angine de Poitrine (Angina de pecho, en francés) ha sido la gran sensación del año musical. El minigrupo está formado dos desconocidos músicos que atienden a los seudónimos de Khn de Poitrine (guitarras, bajo, looping y voces) y Klek de Poitrine (batería y voces), un dúo alienígena de 333 años, según comentó su mánager en una entrevista reciente. La banda se formó en 2019, si bien no ha sido hasta febrero de 2026 en que la propagación en las redes sociales de una de sus performances —en la plataforma gratuita KEXP, que se hizo viral en un santiamén, con millones de visualizaciones— les ha colocado en un primerísimo plano. En su actuación reciente en el Festival de Jazz de Montreux (junio de 2026) consiguieron el récord absoluto de asistentes a ese Festival: 70.000 almas. El grupo ha superado con creces el millón de oyentes mensuales en Spotify.
Angine de Poitrine no solamente ha tenido un impacto brutal en redes sociales por su música (basada en la escala microtonal), sino también por lo misterioso de su indumentaria: máscaras de grandes proporciones, túnicas y trajes largos con lunares (contraponiendo blanco y negro), y asimismo por el anonimato que confieren todos estos elementos: no sabemos ciertamente quiénes se hallan detrás de sus máscaras narigudas que, en el colmo de la simetría rítmica, el baterista la mueve perfectamente acompasada. Se sabe que comenzaron juntos a hacer música en la escuela (con 13 años), y que a partir del Covid iniciaron sus performances musicales en locales de música de Quebec. Pero esto no es nuevo. Todos recordamos otras bandas de rock que han usado el anonimato tras unos disfraces: Slipknot, Sleep Token o los futuristas Daft Punk. Aunque da la impresión de que uno de las mayores fuentes de inspiración es el guitarrista Buckethead.
La forma en que la crítica musical se ha referido a su paródico estilo musical es diversa y variopinta: música microtonal, dadaísta, math rock, electrónica, funk, experimental, progresivo, música disonante, acid jazz, música performativa o, simplemente, rock. Ellos mismos se han descrito como una orquesta "Mantra-Rock, Dada, Pythago-Cubista", por lo que convenimos que su música es absolutamente inclasificable. Varias figuras del rock actual les han abierto las puertas, destacando su estética, su puesta en escena, la concepción de su música y su técnica instrumental, entre otros, Dave Grohl, (Foo Fighters), Sean Lennon o Lars Ulrich (batería de Metallica). Hasta la fecha han completado dos discos de estudio: Vol. 1 (2024) y Vol. II (2026). Asimismo publicaron dos singles: “Fabienk” y “Mata Zyklek”. Ambos trabajos incluyen seis temas. Del Vol. 1, destacan los dos primeros: “Sherpa” y “Tohogd”; del Vol. II, los tres primeros: “Fabiennk”, “Mata Zyklek” y “Sarniezz”, a los que sumaríamos la espídica “Yor Zarad”. Dentro de todos estos estilos musicales a los que nos referíamos más arriba, sin duda el más coherente y certero es Math Rock (Rock Matemático), un subgénero del rock que usa compases (algunos de amalgama) como 5/4, 7/4 12/8, 11/8 o 13/8, generando un puzzle rítmico dentro de una desconcertante polirritmia.
Grupos progresivos como Dream Theater, Tool, King Crimson, Rush o el Genesis de Peter Gabriel, todos pertenecientes al llamado rock progresivo, o más contemporáneos, como los japoneses Tricot, han mostrado un gran interés en estas polirritmias, y han usado estos compases desde los años 70 en algunas de sus canciones. Pero no solo es clave el ritmo en el Math Rock. También las estructuras armónicas y melódicas son extremadamente complejas (como observamos en el álbum "Discipline", de King Crimson). Sin embargo, el aspecto melódico y armónico es lo que diferencia a Angine de Poitrine de estas bandas de Math Rock clásicas, y no es raro que se les haya asemejado al gran Frank Zappa por la concepción experimental de su propuesta vanguardista, como observamos en otros grupos más actuales como Clown Core, Ozric Tentacles o La Poexe.
Los de Quebec utilizan las escalas microtonales (rock microtonal). Este tipo de escala produce distancias de cuarto de tono, y para ello el guitarrista Khn ha modificado el mástil doble de su guitarra y bajo, sumándoles el doble de trastes para completar las distancias microtonales (menos de un semitono). Esto no es nuevo en el rock. Grupos como King Gizzard & the Lizard Wizard, Secret Chieffs, The Mercury Tree, Dollshot e, incluso, Radiohead en su canción “How to Desappear Completely” han utilizado en sus composiciones instrumentos y arreglos microtonales. Esto es, desarrollan los 24 TET (Tonal Equal Temperament). El adjetivo “pytago” (pitágotrico) refiere una música “matemática”, por cuanto profiere una proliferación de capas microtonales de una misma frase musical. ¿Cubista también? Quizá porque el movimiento creado por Picasso y Braque quería ofrecer todas las perspectivas de la realidad en un mismo plano, dentro de lo que llamaríamos “collage sonoro”, como escuchamos en la fantástica “Yor Zarad” ("Vol. II"), una absoluta explosión sonora (rítmica y melódica). Asimismo, también podemos escuchar el inicio de la canción “Sarniezz”. La melodía es una escala microtonal, usando microtonos ascendentes y descendentes, con progresivos loops que van añadiendo variaciones ad infinitum.
A todo esto sumamos en los Angine la performance como elemento diferenciador. Ellos mismos se relacionan con los movimientos Dadá y Cubista. Su estética se encamina hacia la performance (ellos lo llaman happenings) que Tristan Tzara y sus secuaces —Hugo Ball o Huelsenbeck entre otros— llevaban a cabo en Zúrich, en su famoso Cabaret Voltaire. No hay más que visualizar los capirotes de cartón que portaba Ball en su pantomima dadaísta para comprender mejor la estética del dúo de Quebec, en franca conexión con sus máscaras papier-mâché. A lo que sumamos el hecho de tocar descalzos, con los pies pintados con lunares. También las declamaciones de los dos miembros Poitrine, ininteligibles a todas luces, se hallan relacionadas con la poesía fonética de dadaístas y futuristas. Unas veces refieren un nombre —“Sebastien”— en la canción “Fabienk”; otras, aparece el título del tema, con algunas variaciones, como en “Mata Zyklek”: “Mata, zyklek ma / Ta zy, klek mata / Hey-ah / Klek”.
Por último, habría que referirse al modo en que se genera la música de Angine de Poitrine en el escenario. ¿Por qué llama la atención de nuestro cerebro una música profundamente disruptiva y, en parte disonante? Ello es debido a que el guitarrista produce una serie de riffs hipnóticos, repetitivos hasta la saciedad, superpuestos en capas por la técnica del looping. A esto le sumamos el groove de la batería, insuflando distintas dinámicas a la canción. De modo que no es raro que todas las canciones se hallen en torno a los seis minutos de duración. En este sentido, analicemos algunas canciones. “Sherpa” se inicia con un riff hipnótico sucesivo de Khn con la guitarra (un ostinato superpuesto) en 6/8, después en bajo. Seguidamente aparece otro nuevo riff (como loop) con apoyo percusivo de la batería marcando el compás de subdivisión ternaria de la canción, al que solapan el compás 4/4, con un explosivo groove de la batería en ritmo continuo. Se suma entonces la inclusión de una melodía exótica árabe, en modo frigio, habitual en sus temas. Otra de sus canciones fetiche es “Fabienk”, una especie de suite en dos partes. En este caso la guitarra de Khn se inicia con otros de sus riffs hipnóticos, exponiendo un estilo próximo a la música electrónica y funk. Inicialmente, la batería repite patrones rítmicos, si bien después desarrolla un complejo groove, que es lo que da alas al tema. En una segunda parte, Klek marca un ritmo binario, con loops progresivos hipnóticos, a lo que une un coro de voces con la palabra “Sebastein” (antes habían pronunciado “Fabien”), próximo esta vez a la música disco. En definitiva, electrónica, acid techno, disco, funk y experimental es lo que hallamos en esta canción, de las mejores de su repertorio.
Da la impresión de que Angine de Poitrine sean un revulsivo contra la tan cacareada IA, cuya aportación al negocio musical está empezando a ser preocupante. Frente a la perfecta afinación de voces e instrumentos que genera la IA, los Angine producen música desafinada (microtonal), además de que son constantes sus performances en directo, lo que genera la exhibición virtuosa de su instrumentación (frente a la IA, que no puede ofrecer resultados en directo). Angine de Poitrine no han inventado nada: escala microtonal, polirritmias, disfraces y anonimato, looping, poesía fonética, uso del modo frigio, instrumentos no temperados…, todo existía ya. Pero la combinación de todo ello sí que le otorga novedad a su propuesta musical. Habrá que estar atentos a cómo evoluciona este dúo de Quebec. Hoy por hoy, podemos decir que ante las fórmulas gastadas del rock y su involución en las últimas décadas, hay motivo para la esperanza. Aquí hay futuro, y deslumbrante.

