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Madonna: “Confessions II”


Por: Nuria Pastor Navarro 

Cuando Madonna se subió por sorpresa a los escenarios de Coachella durante la actuación de Sabrina Carpenter, sabíamos que se venía algo grande. Entre las reinterpretaciones de “Vogue” y “Like a Prayer”, las artistas colaron un adelanto de lo que sería el próximo álbum de la eterna Reina del Pop. Ante los ojos y oídos de miles de personas, “Bring Your Love” abrió las puertas de la nueva y reinventada era de Madonna.

Y es que poca presentación necesita este nombre; más de cuatro décadas de trayectoria musical ilustran mejor que cualquier palabra. Tras siete años sin ningún lanzamiento, la diva del pop regresa a la fantasía disco en la que ya nos introdujo allá en 2005 con “Confessions on a Dance Floor”. Sin embargo, “Confessions II” se presenta como una versión renovada, una segunda parte que condensa los cuatro lustros que separan ambos títulos en forma de color y novedad musical. Una especie de actualización que, aun así, se mantiene cercana a los orígenes.

A lo largo de las dieciséis pistas que conforman el álbum, el dance se entremezcla con variedad de pinceladas de otros géneros. Mucho de este colorido lo aportan las tan diferentes colaboraciones que podemos encontrar, como la ya mencionada Sabrina —una de las muchas herederas del gran bagaje artístico de Madonna—. Desde Feid, que deja su huella urbana en el tema oficial de la Copa Mundial “Read My Lips”, hasta Martin Garrix con su toque electrónico en “Bizarre”, pasando por la lengua francesa de Stromae en “My Sins Are My Savior” o el pop familiar de su hija, Lola Leon, en “The Test”.

Son pequeños toques, motas de brillo que mantienen tu oído en el complejo mundo que Madonna ha creado y que, además, consiguen diferenciar este trabajo de su primera parte, escapando de la monotonía y la repetición. Pero incluso en los temas en solitario, la artista demuestra que sigue en forma. Ya lo anuncia en la canción que abre el álbum: “I Feel So Free”, que nos introduce a los ritmos setenteros que tanto nos recuerdan a aquel “Hung Up” sonando fuerte en las discotecas. Y es que precisamente ese es uno de los ejes de este trabajo: la vida nocturna en los clubes.

Con el lanzamiento de “Confessions II: The Film” —un cortometraje musical que aúna las seis primeras canciones del álbum en una especie de historia audiovisual—, Madonna abrió el apetito para el disco sin dejar indiferente a nadie. Múltiples celebridades aparecen junto a la artista, ilustrando visualmente el concepto, sonido y aura de “Confessions II”. Las caras de Benedict Cumberbatch, Kate Moss o Debi Mazar se cruzan con Julia Garner, Lourdes Leon u Odessa A´zion vagando por clubes y discotecas. Una frenética fiesta de fama, brillo y música. Esta línea temática y estética queda clara en cada tema. “Love Sensation”, “Everything”, “One Step Away” o “Danceteria” —en el que vuelve a colar a grandes figuras como Basquiat o Keith Haring— te transportan directamente a una pista de baile eterna y ensordecedora. Un viaje en el tiempo, una anacronía, una pizca de la eternidad. Y sólo alguien como Madonna podría conseguir algo así. “Confessions II” es, en definitiva, una confesión, un secreto a voces. De amor, de fiesta. Pero, ante todo, una irrefutable prueba de la fuerza y magia que aún posee la Reina del Pop.