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Social Distortion: “Born to Kill”


Por: Ricardo Virtanen. 

Hay cosas que nunca cambian, o, al menos, no cambian del todo. Esto pasa muchas veces con los grupos de rock legendarios, y cuando uno ve que no hay salida, y los plomos están fundidos, ocurre el milagro. Todo ello sucede con el último y octavo trabajo de estudio de la banda californiana de punk rock Social Distortion, quienes no sacaban álbum desde hacía quince años. Esta vez, Mike Ness, quien ha pasado todo un vía crucis personal en las últimas décadas, entre ello, un cáncer de amígdalas, superado en 2024. Tras salir del cáncer, la banda decidió terminar un álbum que dejaron a medias por los problemas de salud de su líder. En este sentido, "Born to Kill" pone de nuevo a los Social Distortion en primer plano del punk rock (sui generis). Lo último había sido "Hard Times y Nursery Rhymes" (2011), un disco notable que había dejado muy alto el listón. Si bien, atrás quedaban los sobresalientes, por orden de importancia:"White Light, White Heat, White Trash" (1996), "Somewhere Between Heavem and Hell" (1992), "Social Distortion" (1990) y "Sex, Love and Rock’n’Roll" (2004).

Todas las canciones están hechas por el genio Mike Ness, salvo una versión de Chris Isaak: “Wicked Game”, la cual se interpreta con una reconocida contundencia de guitarras. Cierto es que no nos hace olvidar la sensualidad radiante del tema original de Isaak. Conocidos son otros covers publicados en estos últimos años, sin duda más redondos, en tanto su propuesta tiene la altura de los originales. Pienso en su éxito “Ring of Fire”, de Johhny Cash , o también en una conseguida “Under my Thumb”, de sus Satánicas Majestades. La banda que se ha consolidado estos últimas décadas está formada por los incombustibles Jonny “Two Bags” Wickersham (guitarra rítmica y solista) y Brent Harding (bajo), a los que se suma David Hidalgo, Jr. a la batería (desde 2010 en la banda), cuyo asiento ha sido el más transitado en estos cuarenta y cinco años de periplo (hasta en diez ocasiones). Además destaca una gran colaboración: Benmont Tench, al hammond y piano. 

El título ("Born to Kill") y la portada (la cara fiera de un tigre) denotan ante todo actitud desafiante y un carácter y espíritu callejeros. Parece una recapitulación final, un renacer tras 15 años de éxitos, parones y giras presentando un material nuevo que nunca salía en plástico. El cantante y guitarrista pretende con sus letras reivindicar el presente como manera de superar un conflictivo pasado (adicciones, enfermedades, desamores). Pero admitiendo, y ahora lo veremos, que estamos ante un conjunto de canciones sobresalientes, ¿qué ha cambiado en Social Distortion? Ahora escuchamos un sonido más setentero, con unas guitarras más envolventes en el uso de la distorsión, con una presencia menos precisa de batería y bajo, los cuáles han perdido (más las baterías) cierta efectividad, empuje y brillo pasados. "Born to Kill" es un álbum notable, pero repitiendo fórmulas que encumbraron al grupo desde los noventa, como ocurre con el magnífico medio tiempo “The Way Things Were”, tercer corte del disco. Fabricado con una comercialidad evidente, pasa desde tiempo a formar parte de los himnos en directo de este grupo (lo pudimos comprobar sus seguidores en el último Azkena Rock Festival), y que recuerda demasiado a otros títulos pretéritos de estructura (melódica y rítmica) similar. En la canción, Ness dispara todo un arsenal lírico, lleno de nostalgia y vuelta al pasado (“como eran las cosas”), para conformar una letra de muy altos vuelos, entre lo mejor del disco, en que escuchamos: “And we said goodbye to the way things were”. 

Sin duda, la apertura del álbum conforma dos auténticos cañonazos “made in Social Distortion”: el homónimo “Born to Kill” y “No way Out”. En ambas composiciones, Ness despliega todos los encantos de la banda de Orange County, California: guitarras contundentes y aceradas, actitud callejera y tiempos acelerados. Parece con ello el líder de Social D. significar algunas de sus máximas influencias en estos años: La Credence, Iggy Pop, Ramones o Bowie. “Born to Kill” lleva años en el repertorio de la banda, y con ello expresa Ness toda su rabia contenida, dentro de una espiral de rebeldía y restrospección. “No way Out” es un tema oscuro que nos recuerda mucho, por ejemplo a “Down on the World Again (de White Light White Heat…), aunque algo menos acelerado y algo más comercial. “Tonight” es otra las bazas destacadas del disco, esta vez lindando con el country, con una letra poderosa en torno a la soledad y una recapitulación interior en la noche, tras una pérdida amorosa (“I’m Singing Out this Song for You”). Me parece a mí “Partners in Crime” un corte más oscuro que el resto, que nos recuerda al Mike Ness en solitario (sacó dos discos en 1999), con una contundencia evidente, predilecta en su repertorio de siempre, y que relacionaría con el material de la cara B de "White Light White Heat White Trash" (1996), con versos como “Like a cold war nuclear bomb”, de alguien que se cree un superviviente, pese a todo. La alternancia de solos de guitarra al final, en modo crescendo, es una de las bazas del tema. El segundo, muy inspirado, seguramente realizado por Jonny.

Sin duda, la balada country “Crazy Dreamer” es uno de mis temas predilectos del disco, fomentando su lado más folk. Social Distortion bajan a las aguas del country, una de sus influencias clave en su trayectoria. Aquí aparece una de las colaboraciones estelares del álbum. Ni más ni menos que la cantante Lucinda Williams, quien realiza en todo momento los coros de la canción junto a Mike Ness. El resultado es un corte delicioso que rompe un poco con el sonido general del álbum, y que se posiciona en el lado de las letras que proponen la persecución de un sueño (muy Bruce Springsteen), con un sabor a Hank Williams. Quizá hubiera estado genial escuchar a la cantante de Lousiana entonando alguna estrofa en solitario. “Walk Away (Dont Look Back” es otro tema oscuro y enigmático de Ness, con la reconocida fisonomía contundente de la banda, con riffs contundentes al modo de AC/DC. Como en otros cortes, destacan sobremanera la voz de Ness y uno de sus solos arrolladores. Con “Never Goin´Back Again” se suma un corte mucho más comercial que los demás, y ciertamente más prescindible en el contexto del disco, con un estribillo de estructura predecible (IVº, Iº, Vº y Iº). En cierto modo, en la letra de Ness trata de redimirse, al cantar: “No time for cryin´, no time for dyin´”, y que nos habla a las claras del retrato de un superviviente que, no obstante, apuesta por su futuro, sin mirar atrás sin demasiada ira.

"Born to Kill" es asimismo un disco que indaga en las simas personales de su tótem. “Don’t Keep me Hangin’ on” es otra gran canción, un pequeño hit donde Ness explora las simas de su personalidad, en una onda similar a “Far Side of Nowhere” (de "Hard Times and Nursery Rhimes"). El amor, pues, surge como un archipiélago donde uno asirse, otro medio tiempo más, con instrumentación discreta (ritmo y solos de guitarra básicos y contundentes) y estribillo reincidente y pegadizo, muy Ramones. “Over You” cierra este brillante y esperado álbum —homenaje a los años ochenta—, donde solo queda esperanza de sobrevivir a un amor que se ha esfumado, pero que se resiste al olvido. Aquí la banda regresa a las guitarras punzantes y a un trabajo de voces brillante. Destaca el largo, punzante y efectivo solo final de Ness, que a veces nos recuerda al Neil Young de los ochenta.

El éxito de Social Distortion radica, sin duda, en su punk rock afilado, pero siempre aderezado con múltiples influencias: rock clásico, rock’n roll, country, rockabilly, hard rock… Born to Kill es un ejemplo notable de todo ello (por ejemplo, con el empleo menos efectista de batería y bajo, fusionándose de manera efectista en la evidente distorsión de guitarras). Desde mi punto de vista, Born to Kill no está a la altura de otros trabajos memorables de Social Distortion, pero sí aporta una evidente madurez y evolución sonora y compositiva. Veremos hacía dónde transita Ness y sus compinches en siguientes álbumes, si estos llegan, y no se hacen esperar demasiado tiempo. Lo cierto es que la banda de California es una de las cimas del punk rock internacional. Y se les nota tan en forma como siempre, pese al paso de las décadas. Pura actitud, puro rock’n roll, hasta que el maltrecho cuerpo aguante.