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“You´re Free to Go”, el último disco de Anjimile y el último paso en su camino para tratar de ser quien es...


Por: Guillermo García Domingo. 

Anjimile (Chithambo) no es el primer artista tímido que ha existido. En contra de lo que podría pensarse hay muchos más casos como el suyo. El ejercicio musical siempre conlleva una transformación en el estudio y el escenario, la adopción de un nombre artístico parece indicar lo mismo. También es cierto que en sus discos anteriores la timidez había resultado una rémora para Anjimile. Al escucharlos saltaba a la vista que el artista afroamericano disponía de una sensibilidad musical y una lírica propias, sin embargo, el tono ambiental y minimalista que había abrazado en estos álbumes previos no siempre contribuía a resaltar las prometedoras canciones que había concitado, sino que, en ocasiones, ahogaban demasiado su personalidad. Esto ha desaparecido en el presente “You´re Free to Go”, antes le faltaba determinación musical, en definitiva.

Una determinación que siempre ha demostrado en su difícil existencia este joven de Dallas. Anjimile se ha desprendido de algo insoportablemente pesado y “se ha dejado llevar”. El título del disco alude a ello. No se trata solamente de que haya abandonado su identidad de género anterior. Por el tenor de las letras tiene que ver además con la liberación de los invisibles grilletes de la imposición binaria y los juicios sociales a los que se ha enfrentado al desafiar la mentalidad conservadora en un país cuya administración ha emprendido claramente una persecución política hacia las personas diferentes. 

Anjimile (Chithambo) ha vivido en varios lugares de EE.UU. . Por fin ha encontrado una ciudad santuario en la que puede ser él mismo, la universitaria Durham (Carolina del Norte). Estos cambios de residencia son la expresión de la búsqueda denodada de sí mismo que inició desde que tuvo la dolorosa certeza de que debía huir de la intransigencia de su familia si quería ser quien realmente es. “Llegar a ser quien eres” es el verdadero cometido de nuestra vida de acuerdo con la antigua sabiduría grecolatina. La aventura vital del artista se ha solapado siempre con su carrera musical, y se han producido trasvases continuos entre ambas trayectorias, formando una extraña doble hélice que hace las veces de núcleo genético de Anjimile. 

Este es un un disco más extrovertido, sin que por ello se deshaga de la languidez cautivadora que siempre le ha caracterizado, las melodías son más reconocibles y acertadas. En intentos anteriores se dispersaban con demasiada frecuencia. Algunos temas desbordan ese folk delicadísimo que ha practicado Anjimile, y son capaces hasta de hacer bailar, véase “Like You Really Mean It” o “Waits for Me”. Ambas hacen gala de una enérgica autoafirmación. Los acordes de la guitarra, acústica y eléctrica, siguen siendo el acompañamiento perfecto para la voz del artista, como en la canción que da título al disco o en “Rust & Wire”, “Turning Away” y “Exquisite Skeleton”. Hacia la mitad del disco se encuentran consecutivamente las cuatro mejores canciones: “The Store”, que recuerdan a la sensibilidad acuñada por Sufjan Stevens y sus siempre estimulantes arreglos, en este caso una guitarra distorsionada y una percusión electrónica inusual. Y la otra es la extraordinaria “Ready or Not”, el tema más largo del disco, porque a veces lo más sencillo es lo que más se acerca a la perfección. La maldición de una producción hipertrofiada está arruinando muchos discos. A éste no le pasa, por fortuna. Después vienen “Point of View”, y sobre todo, “Afarin”, otra canción subrayada en la lista. “Destroying You” y “Enough” demuestran que el disco se dirige de lo complejo a lo sencillo; Anjimile se va deshaciendo de sonidos, prejuicios, miedos, instrumentos, y lo queda es maravilloso, es más que “suficiente”.

Anjimile ha rehusado la experimentación inocua, y ha vuelto a las raíces folk para expresar una verdad vital irrecusable, que nadie tiene derecho a impedirnos ser quienes somos.