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Veintiuno: “Este disco se nutre de pillar a la banda en el momento del final de su adolescencia”


Por: Javier Capapé. 

La actividad de Veintiuno es frenética. La banda toledana lleva casi dos años inmersa en “La Balada de Delirio y Equilibrio”. Su disco más intenso y logrado. Una obra a la que no le sobra nada, pero a la que quizá le faltaba una última vuelta para revisitar sus mayores aciertos y dar cabida a nuevas vías de expansión. Eso es exactamente este “Último Baile”, una celebración y un resumen de todo lo vivido gracias a “La Balada”, de todo el camino recorrido en directo, con su público y, por qué no también, con sus propios creadores. Porque con este disco Veintiuno han crecido, se han hecho mayores, y con esta reinterpretación nos hacen a todos partícipes de ese ascenso, que es en sí mismo una manera de acumular experiencias que incluir en sus próximos bailes.

Conocíamos las interesantes canciones extra de este disco, como “Troya” o “Pide un deseo por mí”, pero el verdadero valor de este complemento de “La Balada” son sus revisiones, de las que se hacen cargo amigos de la escena como Rufus T. Firefly, Repion o Puño Dragón. A todos ellos les han dado carta blanca para introducir sus particulares arreglos en estas canciones y compartirlas con Veintiuno al cien por cien.

Junto a los cuatro miembros de la banda hablamos del proceso de creación de “El Último Baile de Delirio y Equilibrio”, que pone el broche a la historia que comenzó con una canción aparecida en su disco “Gourmet” allá por el 2018 y concluye con la fantástica sorpresa (solo en la cuidada edición física) que es “Magia Negra”, una canción de cierre y a la vez de esperanza, que pone los pelos de punta. No nos olvidamos de sacar a relucir el gran ascenso en directo del grupo, así como lo mucho que puede depararles el futuro, porque está claro que su viaje no ha hecho más que empezar. ¡Bienvenidos al último baile!

Hace unos meses, cuando hablé con Diego por la publicación de “Troya” me aventuré a decir que esto pintaba al “Último baile de Delirio y Equilibrio” por las siglas de los singles, entre otras cosas, pero Diego me dijo que nos contaríais más adelante, que ese no era el momento. Ahora, un poquito más allá de lo que nos decís en la nota de prensa, y aprovechando que puedo hablar con todos vosotros, me gustaría que nos explicarais cuál es el origen de este “Último Baile”. 

Diego Arroyo: No sé si te adelanté algo cuando hablamos de “Troya”, pero entonces estábamos perfilando y ultimando lo que iba a ser la reedición, ampliación y cierre de la historia de “La Balada de Delirio y Equilibrio”. Estábamos seguramente inmersos en ese momento, que por fechas debió ser entre marzo y mayo. Estábamos con todas las sesiones de grabación de todas las colaboraciones. Así que hemos cogido el material inédito en el que ya estábamos trabajando mientras perfilábamos “La Balada”, que al principio dudábamos de si podía tener cabida como una ampliación del disco, como un EP o como singles aislados, y al mismo tiempo hemos recogido una inquietud de la banda que era probar este repertorio, que consideramos que es el más heterogéneo y el que más se ha abierto en la historia de la banda, y ponerlo en boca de colegas a ver qué hacían con él. 

Intuyo que estaríais grabando en ese momento porque fue por esas fechas cuando hablamos, pero ya que ahora sí que se puede contar, me gustaría saber cómo fueron esas grabaciones con todas las bandas que colaboran y también de dónde sale la idea de hacer partícipes a estos amigos en concreto, a estos colaboradores. 

Pepe Narváez: La idea la teníamos hace tiempo, pero no habíamos encontrado el momento idóneo para hacerlo. Sí que es cierto que llevábamos bastante tiempo pensando que estas canciones habían evolucionado desde que hicimos “La Balada”, desde que las grabamos y presentamos hasta que empezamos a tocarlas en directo. Los temas cogen vida, los vemos desde otro punto de vista y, de pronto, vimos que teníamos la oportunidad de cerrar este capítulo con un doble vinilo, que Diego ha tenido la valentía de ilustrar a mano. Y además de eso, tenemos un montón de amigos con los que, por agendas o por suerte divina, pudimos encerrarnos a reabrir los temas desde cero, ver cómo era su propuesta artística y que nos dejaran meternos entre los huecos y hacer las versiones que ahora se pueden escuchar. 

“Tenemos un montón de amigos con los que, por agendas o por suerte divina, pudimos encerrarnos a reabrir los temas desde cero” 

Os confieso que cuando veo el setlist del disco, y descubro que están las nuevas canciones que ya conocíamos y que el resto son colaboraciones de otras canciones que ya estaban en “La Balada” me quedo un poco parado y me echa algo para atrás, pero luego, cuando me pongo a escucharlo, descubro que hay una libertad total, algo realmente nuevo e interesante. ¿Ha habido carta blanca plena para estos artistas que colaboran aquí? Porque al final es lo que realmente más nos llama la atención del disco. 

Diego: Yo quiero saber quién te echaba para atrás al leer la lista de colaboradores. 

No, no me echaba para atrás ningún artista. Lo que me echaba para atrás era pensar que las canciones que me faltaban por escuchar eran colaboraciones. 

Yago Banet: Ha habido carta blanca en cuanto a que cuando nos hemos encerrado con Repion, con Puño Dragón o con Rufus T. Firefly les hemos planteado que hicieran cada canción como si fuera suya. Con “Armadura”, por ejemplo, ha sido súper estimulante que Víctor Cabezuelo, que nos parece una gran entidad de la música de este país, se imaginase esa canción como un mix de Kevin Parker y Dua Lipa. 

Justamente “Armadura” es la canción que a mí más me vuela la cabeza porque Rufus T. Firefly también me encantan, pero es que además se la llevan totalmente a su terreno. Cuando escucho esa canción por primera vez es cuando pienso que en este “Último Baile” hay mucha tela. 

Rafa Pachón: Sí, de hecho nosotros siempre hemos sido fans del proyecto, lo seguimos desde el principio, hemos visto cómo han cambiado de miembros, cómo han sacado sus propios discos produciendo a su manera… hemos visto cómo han ido creciendo, al fin y al cabo. Muchas veces comentábamos que son un ejemplo de cómo tiene que llevar su carrera un grupo e intentar aguantar, porque es muy difícil tener un proyecto de música extendido en el tiempo. En el momento en el que Víctor nos comentó que tanto él como Julia se sumaban, porque en la canción hay también una parte de la batería que la grabó Julia, que consideramos que es la mejor batería que hay en España, nos hizo tanta ilusión que, como te ha dicho Yago, les dimos carta blanca absoluta para que hicieran lo que quisieran hacer y hasta donde ellos estuvieran dispuestos. 

Hay más cosas que me han encantado, aparte de esta canción, porque dándole vueltas a las versiones, por ejemplo, con Puño Dragón encuentro algo que me fascina y es el complemento de las voces. La de Diego, que es una voz mucho más sedosa frente a la crudeza de los asturianos. ¿Cuántas veces construís las canciones o los arreglos en base a esa parte vocal, que es el alma? 

 Diego: En el caso de la sesión con Puño Dragón ocurrió muy parecido a la de Rufus. Fue un campamento, unas jornadas de convivencias. Yo ya había cantado con Rafa (Tarsicio) y es cierto que por la idiosincrasia de mi voz y de la suya habíamos comprobado que quedan muy bien juntas. Ahí fuimos un poco zorros porque tú sabes de qué fuente beben sus sonidos las bandas que te flipan y dónde esos sonidos pueden enganchar con los tuyos. “Nuestra parte de noche” es una balada soul que puede conectar con mucha facilidad con referencias más o menos evidentes que tenemos en común Puño Dragón y nosotros. Pero claro, cuando yo estoy pensando en John Mayer, les paso la canción, y Rafa me dice que le recuerda a Gary Clark Jr. entiendo por dónde vamos a ir. Eso es justo lo que quería, pasarle algo con lo que vibrara. Así que nos sentamos con ellos una jornada de estudio a grabar desde cero la canción. Lo que hicimos fue ponernos a tocar juntos los músicos de las dos bandas y elegir qué tomas se quedaban. Fue una jornada particularmente estimulante, la verdad. 

También es muy estimulante “Mitología”. En ella Grande Amore da una vuelta de tuerca a la canción. Nuno Pico incluso produce también el tema y le da un aire totalmente nuevo. ¿Puede estar por ahí una nueva meta por explorar para Veintiuno? 

Pepe: Pues sí, la verdad es que ésta ha sido una de las grandes sorpresas de este flujo de trabajo. Darle las pistas a una persona que trabaja sola en su habitación y que nos mande el resultado directamente. Nuno nos dijo hacia dónde quería llevar el tema y nosotros pensábamos si sería capaz de hacerlo, pero vimos que sí que lo era, además de que el proceso ha sido precioso y el resultado es muy impactante. Creo que nos lleva a un sitio donde nosotros nunca hubiéramos llegado con nuestras herramientas. 

Aparte de la producción de Nuno en este tema, ¿habéis contado con más productores o habéis seguido con los vuestros de siempre, con Tato Latorre y Santos & Fluren? 

Yago: Tienes otros dos ejemplos de esto, como el remix de Dj Nano o el de Xas. La manera de currar con ellos ha sido muy parecida a la que hemos tenido con Nuno, de Grande Amore. Nosotros les hemos pasado las pistas y les hemos dicho que tenían el tema abierto y nos han ido pasando propuestas que, obviamente, nos flipaban. Cada una era más estimulante que la otra. Esa ha sido la manera de trabajar con ellos. 

Bueno, con Xas hay un poco de truco porque también es parte de la banda. 

Diego: Sí, es gracioso porque él conoce todos nuestros entresijos y sabe qué arreglos nos emocionan más. 

“El arreglo que escuchas es el año de rodaje que han tenido esas canciones” 

Hay dos canciones, como “Estarás” con Malmö 040, que casa más con vuestro pop épico, y “Perder los modales” con Repion, que tratan la canción con un punch mucho más potente. Siendo las que menos difieren, creo yo, del concepto de las canciones originales, aportan algo indefinido que las hace nuevas. Darme una pista de qué es lo que aportan realmente, más allá de esto que he podido apreciar. 

Diego: Aportan mucho porque no todo lo que se aporta es musical. Hay un montón de conversaciones y charlas con los colaboradores que te enriquecen y te dejan pensando tiempo después de que hayas terminado la grabación que son extramusicales y, a la vez, son musicales. No sé cómo explicarlo. Las dos canciones que has citado, en concreto, no solo se nutren de los colaboradores, se nutren también de que el arreglo que escuchas, que es lo que las diferencia de las versiones de “La Balada”, es el año de rodaje que han tenido esas canciones. “Perder los modales” ha sorprendido a mucha gente por lo rockera que suena, pero es que en el directo de Veintiuno suena así. Lo que pasa es que una vez la canción ha pisado un montón de escenarios, ha sido tocada en festivales, ha cogido músculo… volvemos a grabarla, evidentemente las hermanas Iñesta se suman a eso, pero partimos de la base de que le estamos dando muchísima cera en directo. Y con “Estarás” ocurre igual. Hemos regrabado las voces y parte de la batería, precisamente porque la canción ha ido mutando con el transcurso del tiempo. Es que desde que lanzamos “Estarás” hasta que ha salido “El Último Baile”, puede que haya habido sesenta o setenta conciertos. 

Precisamente ahora iba a preguntaros por los conciertos, porque ya conocíamos las canciones no reinterpretadas de “La Balada”, gracias a los adelantos del “Último Baile”, pero el otro día pude estar en el Vive Latino, en Zaragoza, y comprobé la potencia de vuestro directo, pero sobre todo pude ver que esas nuevas canciones, como “Troya”, ya son clásicos que casan perfectamente con lo anterior y han sido asimiladas por vuestro público. ¿Cómo sentís esas canciones funcionando en directo? 

Rafa: Esto es algo que venimos haciendo de una manera muy consciente desde que terminamos “El Arte de Perder” y empezamos a hacer “La Balada” y es que todo tuviera un carácter que se asemejara más a la banda en la que nos estábamos convirtiendo poco a poco. Veintiuno es un proyecto que ha girado mucho desde siempre, sobre todo en estos últimos cinco años. No hemos parado de girar y hemos tenido la suerte o fortuna de subirnos a muchos escenarios de festivales y poder tocar en muchas salas. Cada vez viene más gente a los conciertos y, al final, se crea una energía en nuestros shows de feedback del público o de cómo la gente recibe nuestra música, y eso va modificando la propia tocata y la forma de interpretar las canciones que nosotros siempre hemos tenido. Así que “La Balada” la grabamos a través de esa propia energía y filosofía, que fue como un paso más dentro de nuestro sonido, y “El Último Baile” todavía más, porque aquí hemos cogido canciones que estaban grabadas en “La Balada” de una manera y las hemos acabado interpretando de una forma mucho más rockera, mucho más enérgica. 

Hay una canción que es fantástica y me ha cautivado. Además no la tenemos en la versión digital, pero sí en el vinilo. Estoy hablando de la sorpresa de “Magia Negra”. No sé si me equivoco, pero parece que esta canción resuma todo el viaje que comienza desde que lanzáis la canción de “Delirio y Equilibrio” en el disco “Gourmet”. ¿Qué queríais plantear, un resumen de lo acontecido, un cierre o una puerta abierta a lo que queda por venir? 

Diego: Creo que todo el disco es un bucle cerrado, bueno no es un bucle, es una cinta de Moebius, porque si lo miras desde arriba parece que es un bucle, pero en realidad se está moviendo. Lo que intenta contar en la relación entre las dos personas que describe es un viaje que, con suerte, con fortuna y brindando al sol, no acaba, porque se acaban prometiendo un último baile con la esperanza de que ese último baile nunca llegue. Me alegra que digas que notas que es un broche o que es algo que se cierra porque esa era su voluntad. De hecho, provisionalmente esa canción se llamó durante muchísimo tiempo “El Último Baile” y el título existió desde antes de la canción. Lo que pasa es que hubo un día en el que sencillamente tenía la idea, que en el fondo es una idea muy deslabazada, de una colección de imágenes, de cosas que para mí conectan con el sitio donde vivo, con lo que yo espero, con lo que deseo y lo que me gustaría llevarme de una época que ha sido compleja para mí, así como la manera en la que quiero recordarla también. Eso es lo que para mí tiene de cierre esta canción. 

La verdad es que a mí me habéis conseguido emocionar mucho con esa canción. Me habíais emocionado mucho con otras, pero esta particularmente me ha encantado. Esa imagen de esperar ese último baile me parece una maravilla. 

Diego: Gracias. 

“Esta reedición dejará testimonio de cómo empezamos a tener la sensación de que nos hacemos mayores” 

Relacionándolo con esa canción, que es también como un regalo para aquellos que tienen la versión definitiva en doble vinilo, quería preguntarle otra vez a Diego por el diseño del disco, precisamente. Un diseño que hace todavía más especial esta edición física. ¿Cómo has dado vida a las carpas de la portada? ¿Qué es lo que quieres representar con ellas? 

Diego: Las carpas tienen muchos niveles de lectura. Uno es que de todas las imágenes que dibujé como boceto para “La Balada” las carpas han sido el motivo más recordado. Idea de nuestro mánager, que eso sí que conviene recordarlo. Cuando le conté la idea de dos personas que se están buscando me dijo que a él le llevaba muchísimo a la imagen de las dos carpas koi que nadan en círculos, pero no se tocan. Buscábamos imágenes duales y ésta fue la clave. Esa imagen ha ido cobrando fuerza, como las cosas que de pronto parecen explicar mejor de lo que tú puedas contar la idea que intentas transmitir. El diseño en concreto viene de una colección de dibujos muy heredera de pequeñas instantáneas de dibujo al natural, algunas lo son, de hecho, o son relecturas de dibujos al natural de sitios en los que he estado en los últimos años o de cosas que he visto. Imágenes que se me han quedado en la cabeza o que tienen que ver con las canciones. He tenido el tiempo y la fortuna de poder dibujarlas y eso es lo que ha acabado siendo el diseño. Al final este disco se nutre mucho de pillar a la banda en el momento del final de su adolescencia, ¿sabes? El grupo ha trabajado mucho estos dos años, muchísimo, más que nunca. Hemos aprendido muchísimo y este disco cierra una etapa en la que hemos ido como caminando a trompicones y corriendo como potrillos hasta llegar a un sitio en el que, de pronto, nos damos cuenta, cuando miramos atrás, de que hemos construido una identidad artística, sonora y visual, además de una manera de trabajar. Así que, si tenemos suerte, esta reedición dejará testimonio de eso, de cómo empezamos a tener la sensación de que nos hacemos mayores. 

Es inevitable preguntar ahora si al llegar el final de la gira, este “Último Baile” llega también a su final o si vais a estirar este “Mitología Tour” en América. 

Yago: Justo en noviembre volvemos a México. Empezamos ahí en febrero y este noviembre tenemos la gran fortuna de que un festival de Puebla se ha interesado por nosotros, así que aprovecharemos para hacer también una fecha en México. Sí, este disco nos ha llevado bastante lejos y queremos seguir experimentando por Latinoamérica. 

Imagino que cuando terminen esos conciertos de Latinoamérica se cerrará el capítulo. 

Yago: La sensación que tenemos la banda es esa. Como te ha dicho Diego, este sería el fin de la adolescencia de Veintiuno y huele a un cierre. Vamos a terminar los conciertos y supongo que nos pondremos a pensar en qué es lo siguiente que queremos hacer. 

“No sé qué haremos en el futuro, pero lo que sí sé es que estaremos trabajando”

Si la adolescencia ha dado esto, el paso a la juventud puede dar algo también muy bueno, esperemos. 

Pepe: Efectivamente. Siempre decimos que una cosa es parar de tocar y otra parar de trabajar. Somos unos locos empedernidos de esto y estamos siempre con un pie en el presente y otro en el futuro, así que no sé qué haremos en el futuro, pero lo que sí sé es que estaremos trabajando. 

Si ya no hay “Delirio y Equilibrio”, aunque los sigamos teniendo en nuestras cabezas, ¿en qué estáis pensando ahora después de este año tan intenso? 

Diego: En cuándo terminamos de tocar para estar con la familia. 

Rafa: A nivel creativo todavía es pronto como para pensar en algo que pueda ser el siguiente paso, aunque evidentemente Diego sea una persona que siempre está alimentándose de la realidad que le rodea, de las películas que ve o los libros que lee. Eso es como algo constante en él, pero creo que todos necesitamos terminar esta etapa y dedicarle tiempo a otras cosas que son muy importantes, porque al final llevamos girando sin parar mucho tiempo y seguro que también va a ser muy beneficioso para el siguiente disco que hagamos respirarlo, pensarlo, ensayar juntos y dedicarle el tiempo que muchas veces no hemos tenido para otros trabajos de la banda. 

Bueno, igual nos habéis dejado miguitas en el camino que no sabemos y luego dan forma a ese disco. Igual en estas canciones ya hay algo del siguiente. 

Diego: No se sabe. 

Os deseo lo mejor en México con el fin de la gira. Enhorabuena por esta edición del disco, que me ha cautivado de verdad, y a Pepe en especial porque me enteré el otro día que vas a ser padre. 

Pepe: Muchísimas gracias. 

Que os vaya muy bien con todo lo que viene por delante. Gracias a todos. 

Diego: Gracias. Un abrazo