Depeche Mode: "Memento Mori"


Por: Jesús Elorriaga

Fue el emperador romano Marco Aurelio, brillante militar y lucido filósofo estoico, quien apuntó en sus célebres Meditaciones: “No obres como quien ha de vivir diez mil años. Lo irreparable está ya suspendido encima de ti. Mientras vives, mientras es aún posible, sé hombre de bien”. “Memento mori” es una expresión latina que hace una alusión a la inevitabilidad de la muerte y es, además, uno de los conceptos principales sobre los que se asienta el estoicismo. El titulo del último disco de Depeche Mode, evidentemente, no es casual en su significado ni en su trascendencia. 

En los tres años que se ha gestado este disco (el primero desde "Spirit", 2017), el grupo ha tenido tiempo para reflexionar sobre la fugacidad de la vida, la importancia de vivir el momento y la relevancia de la muerte, tanto a nivel global durante la pandemia del Covid-19 como a nivel más cercano, con el fallecimiento de Andrew Fletcher el año pasado. Fletcher, aun sin aportar mucho a nivel compositivo, sí era una pieza fundamental para unir los dos talentos/egos principales de la banda, Martin Gore y David Gahan. Estos insisten en reafirmar que no es un disco inspirado en la muerte del bueno de “Fletch”. En realidad, es el resultado del deambular por un terreno desconocido para ellos pero que, en ningún caso, debería significar el epitafio de la banda inglesa. 

"Memento Mori" (2023) pretende abrir una puerta que no han conseguido sus últimos trabajos: crear un disco equilibrado donde no destaquen solo dos o tres temas y el resto se convierta en una especie de muro de sonido que sostenga la marca. Es un paso más en la evolución de una banda con más de cuarenta años de carrera (“¿es posible sorprender ya a estas alturas?”, más de uno se pregunta ante la presentación del disco). La respuesta no es tan evidente, pero en absoluto se aleja de la intencionalidad inicial. El sonido es más frío que tenebroso, y en algunos momentos sentimos esa fuerza que quieren transmitir con el título. Seguir avanzando pese a las circunstancias, no cerrar todavía el círculo. “No complicar las cosas en exceso”, como afirma Dave Gahan en una entrevista reciente. 

El disco está producido por James Ford, con quien repiten, y por la italiana afincada en Londres, Marta Salogni. Ésta introduce, desde su experiencia en la electrónica más orgánica, un elemento diferente, más consciente en el sonido sintético que plantea Depeche Mode. Hay una homogeneidad que ya avisa desde el inicio, "My Cosmos is Mine", a modo de mise en place ante lo que posteriormente nos vamos a encontrar. Minimalismo y relativa oscuridad, pero sin estridencias. Jugando con las aristas pero con el ritmo adecuado. Tras el aporte de Gahan a la composición del grupo con "Wagging Tongue", de tonos ochenteros, casi recordando su época más synthpop, llegan los cuatro temas que Gore escribió con Richard Butler, frontman de los míticos Psychedelic Furs: "Ghosts Again" (primer single del disco, enérgico y vitalista), "Don't Say You Love Me" (bañada -aunque a veces encharcada- en la majestuosidad lírica de su composición), "My Favourite Stranger" (con toques más industriales, complejos y nocturnos) y, quizás la canción más redonda de todas, "Caroline's Monkey". Cuatro momentos con diferentes colores y estados de ánimo, con si fueran cuatro estaciones, interrumpidas por "Soul With Me", con Martin Gore a las voces y una letra que desconcierta por su ambigüedad existencial (“I'm ready for the final pages/ Kiss goodbye to all my earthly cages/I'm climbing up the golden stairs”).

Dave Gahan sigue demostrando que es un cantante por el que no da la sensación de que pase el tiempo. Su voz fluye, envuelve y aporta toda su personalidad incluso en temas como "Before We Drown", que mantiene esa contención que se respira en todo el disco, o en otras más acertadas como "People Are Good", (Kraftwerk está en la sala) y "Always You", en su ritmo pausado y continuo, con Gahan predicando las palabras de amor que aportan luz en una existencia absurda e irracional (“And then there's you/ The light that leads me from the darkness”). "Never Let Me Go" tiene algo más metálico y pesado, culminando en un tercer acto que termina con "Speak to Me", de nuevo con Gahan en la composición, junto a Ford, Salogni y el batería del grupo, Christian Eigner. Un tema que se diluye no se sabe muy bien hacia qué o dónde pero insiste en esa búsqueda de esperanza en el mensaje global de "Memento Mori", un disco que puede ser un punto y aparte en la carrera de los de Essex pero lejos (esperemos que muy lejos) todavía de un final. Simplemente, siendo conscientes de él pero sin dejar de vivir el presente.