Entrevista: Elefantes


“Nos sentimos una banda querida y respetada” 

Por: Javier González. 

Elefantes cumplen treinta años, una cifra redonda que han decidido celebrar de la mejor forma posible con la publicación de “30 aniversario o tratado sobre jardinería”, un trabajo donde seleccionan parte de lo más representativo de su repertorio en el que no faltan colaboraciones y adaptaciones de artistas y compañeros hacía los que profesan profunda admiración, todo ello presentado en una bonita edición a la que merece la pena acercarse no solamente por la faceta musical. 

También, como forma de conmemorar la citada efeméride, han preparado una gira que mantendrá a la banda ocupada durante los próximos meses de este año con paradas en buena parte de nuestra geografía y también en México

Ante tal cúmulo de circunstancias decidimos ponernos en contacto con Shuarma para repasar la trayectoria de Elefantes. Echamos la vista atrás y realizamos una retrospectiva hasta nuestros días para mostrar nuestro respeto a uno de los grupos con un discurso más personal dentro de pop-rock nacional.

¿Qué tal está la banda Shuarma? ¿Cómo va todo? 

Shuarma: Igual es un poco tópico lo que te voy a decir, creo que estamos en el mejor momento posible y mira que hemos tenido buenos, pero estamos en uno de la hostia. Es muy, muy, muy bonito. A nivel personal la relación entre nosotros está en un punto álgido, algo que se refleja a nivel musical. Como te sientas tú, se refleja en la música. Estamos consiguiendo volver a darle mucha vida a nuestra música, algo que después de treinta años no es una tarea fácil, la verdad. 

Celebráis 30 años de carrera desde que Elefantes nació como banda. ¿Qué recuerdas de aquellos primeros días? 

Shuarma: Sobre todo recuerdo la ilusión, para mí es lo más importante que puede haber. Muchas veces trabajo en la dirección de aprender a mantener viva la ilusión, es fácil que con los años vaya decayendo. No es lo mismo subir por primera vez al escenario que llevar treinta años encima. Tanto la banda como yo nos hemos preocupado de recordar y saber porqué estamos aquí, cuál fue nuestra motivación primaria y vivir conectados con eso. Recuerdo mucho también la ingenuidad, éramos unos chavales, sin tener ni puta idea de esta profesión que intentaban abrirse camino. Afortunadamente, después de muchos años, tenemos la ilusión intacta; de hecho, te diría que está mucho más despierta. Cuando empiezas puede ser que las cosas te salgan o no por mera cuestión de suerte, pero cuando llevas treinta años es porque has apretado alguna tecla con la que la gente se ha sentido identificada. Somos una banda respetada y querida, cosa que nos llena de orgullo. 

¿En qué momento visteis que la cosa cogía velocidad y había opción de grabar un álbum? 

Shuarma: La verdad es que siempre lo sentimos, quizás sea feo decirlo. Hemos sido una banda que siempre hemos creído mucho en nosotros. Siempre hemos tenido la sensación que tenemos algo bueno que ofrecer, no algo más bueno que lo de otros. Tenemos nuestra forma de hacer las cosas, que es nuestra, única, como es única la de cualquier otra banda. Hemos tenido convicción en las cosas que hacemos, algo que supongo nos ha llevado a ir consiguiendo objetivos. Hemos conseguidos mantenernos en los momentos difíciles y en los buenos, lograr que no se nos vaya la cabeza mucho. Tener presente qué es lo que nos lleva a hacer música y que sea nuestra guía. Un éxito no quiere decir que sea tu mejor canción, solo que ha llegado, y otra que es mejor, no llega a la gente. Hemos intentado mantenernos fieles y coherentes al motivo por el que hacemos esto. De esa forma no juegan un papel tan importante ni el éxito ni el fracaso. 

Si te parece hablemos brevemente de cada uno de los discos de estudio que habéis editado a lo largo de estos años: 

El primer gran paso es el Lp debut, “El Hombre Pez”. 

Shuarma: “El Hombre Pez” es el inicio, antes hubo un Ep de cinco canciones, ya que no teníamos dinero para más. Nos dio pie a que un sello discográfico se fijara en nosotros, allí pudimos grabar “El Hombre Pez”, producido por nosotros que no teníamos ni puta idea, cosa que no nos importaba. Queríamos hacer las cosas a nuestra manera, aprender poco a poco, fue lo que hicimos, sencillamente. Es un disco lleno de maravillosa ingenuidad. Hay cosas que las haces solo si eres muy ingenuo, cuando vas aprendiendo un oficio no las haces. Ese disco tiene la magia de la ingenuidad, del que no sabe qué está haciendo. Creo que hay muy buenas canciones, nos definen, y que seguimos tocando hoy día. El espíritu era de una valentía e ingenuidad tremenda, es algo muy adolescente, cuando se juntan ambas surgen cosas maravillosas. 

“Le debemos mucho a Enrique Bunbury y a su público” 

El éxito vino de la mano de “Azul”, producido por Enrique Bunbury. 

Shuarma: Absolutamente. Es lo que te decía antes, nosotros… no quiero pecar de vanidoso, pero creíamos que teníamos algo y nos moríamos por enseñárselo a la gente. Que les gustara o no, era otra cosa. Queríamos mostrar quiénes éramos, incluso saliendo antes que una figura como Enrique, al que la gente adoraba, era algo que no nos intimidaba. Él tenía su discurso y nosotros el nuestro, la gente que nos escuchara se iba a cagar escuchándonos. Y así fue. En aquella época, el público de Enrique, solo quería a Enrique, lo que no fuera Enrique les molestaba. Nosotros nos ganamos el cariño de la gente. Hicimos una gira por España, México y Estados Unidos, fue el inicio de nuestro éxito. Antes que nada, le debemos mucho a Enrique y a su público, muchísimo. Les debemos gran parte de lo que somos ahora. Estamos muy agradecidos. 

Tras el gran paso adelante, llegó “La Forma de Mover tus Manos” con el que había asentar lo conseguido. 

Shuarma: Al final con “Azul” y las giras más grandes fuimos aprendiendo muchas cosas, incorporamos al grupo mucha experiencia. Vas creciendo en tu discurso y mirada, en tu forma de decir las cosas. Fue lo que ocurrió. El grupo amplio opciones y posibilidades, se plasmó en la música y quedó muy bien plasmado. 

Editáis el último trabajo de vuestra primera etapa, “Somos Nubes Blancas” y el directo, “Gracias”, tras ello emitís un comunicado donde ponéis punto y final a la banda porque en vuestras palabras “no teníais nada más que decir”. 

Shuarma: Es muy difícil definir nuestro final como banda en aquel momento, más que nada porque no fue un final. Para nosotros sí que se acababa todo ahí, sentíamos que se había terminado, quizás la ilusión que te decía antes. Nos habíamos desconectado entre nosotros y no teníamos ganas de seguir, no disfrutábamos de lo que hacíamos. Era una falta de respeto a nuestro público y a la industria de la música donde llegar a encontrar tu lugar es difícil. Es más, cuando ocupas un lugar dentro es porque se lo estás quitando a otro proyecto. Creíamos que lo más honesto era apartarnos, habíamos dicho lo que queríamos decir. Al separarnos nos dimos cuenta que no teníamos que haber apretado el “stop”, deberíamos haber apretado el “pause”. Necesitábamos parar, nos habían pasado muchas cosas y nuestra formar de vivir el grupo era muy intensa, nos va la vida en ello. Todo lo pasado, mucho y muy rápido, nos agotó. No tuvimos visión para decir, vamos a parar y luego regresamos. Tan pasionales como siempre dijimos que acababa… un día, con el tiempo, nos llamamos y descubrimos que nos moríamos de ganas por volver y todo funcionó de maravilla desde el segundo uno. Necesitábamos un tiempo, lo llamamos final, pero ha quedado en evidencia que no lo era. Un día paramos con honestidad y con la misma honestidad, decidimos volver. 

Volvéis con “El Rinoceronte”, un buen regreso que os deparó muchas cosas bonitas. 

Shuarma: Creo que es un muy buen disco. Es muy honesto. Nos nominaron a un Grammy Latino que no era tan fácil de conseguir como ahora. Fue un trabajo que nos trajo muchas alegrías, fue un disco muy bonito. 

El siguiente paso fue “Nueve Canciones de Amor”, uno de vuestros mejores álbumes de siempre, contiene canciones que a día de hoy tienen un número de reproducciones que asustan. 

Shuarma: “El Rinoceronte” fue la vuelta y “Nueve Canciones” fue el de entender quiénes éramos. Fue un trabajo difícil, ya que hablaba de situaciones personales en relación al amor duras, en mi caso viví un momento muy fuerte e intenso. Es un álbum escrito a flor de piel que el público entendió a la perfección. Nos ayudó muchísimo. Es de los mejores discos que tenemos. 

Después vinieron dos muescas más que son “La Primera Luz del Día” y sobre todo “Antoine”, donde os lanzáis a una aventura inédita para la banda. 

Shuarma: “Antoine” fue un encargo, me propusieron escribir la música para un musical. Lo único que pedí es que fuera con mi banda, con Elefantes. Fue sencillamente ir musicando todo lo que sucedía en la obra de teatro, fue muy interesante. Por primera vez había una historia que contar con inicio-núcleo y desenlace. No partía de nosotros. La disfruté enormemente a nivel creativo, pero no deja de ser un encargo, es así. 

Y con “Trozos de Papel/Cosas Raras”, comenzáis una nueva etapa en la que ya no está Hugo Toscano, miembro fundador de la banda, dando paso a la entrada de Álex Vivero. 

Shuarma: Es una nueva etapa. Entra Álex que ha supuesto un cambio importantísimo para nosotros. Nos ha permitido hacer una evolución que teníamos muchas ganas de hacer desde hace mucho tiempo, pero que por motivos no podíamos. Álex nos ha proyectado musicalmente hacia adelante. Lo necesitábamos. Para mí es un disco capital, importantísimo. Creo que las canciones tienen un poder especial, además de cómo se grabó, por el ambiente de la banda. Es una de las mejores sensaciones que he vivido en la grabación de un trabajo. 

El presente trae esta celebración y un regalo para vuestros fans con la edición de “30 Aniversario o tratado sobre Jardinería”. Me gustaría saber los motivos de la elección de temas, tanto propios como ajenos, así como de los compañeros y compañeras con que colaboráis en el mismo.

Shuarma: Es una celebración, queríamos que quien escuchara entendiera quiénes somos. No tanto poner los grandes éxitos, ya que no somos una banda de grandes éxitos al uso tampoco. Es importante la personalidad que tiene cada banda, creemos que cada una debe tener la suya. Queríamos enseñar qué somos, de ahí la decisión de las canciones, puesto que hay algunas que te definen más o menos. También dejar claro que somos músicos también porque hay música de otros que ha sido fundamental en nuestras vidas. Nunca nos ha dado miedo hacer versiones, aprendemos mucho de interpretar y escuchar a otras personas. Disfrutamos de la música, la nuestra es nuestro modo de expresión, pero a veces pensamos que nos gustaría haber escrito canciones de otra gente. Hemos tenido la suerte de ser amigos de muchos compañeros con los años, nos encanta tenerlos cerca, de ahí un segundo disco con colaboraciones. 

Me gustaría que me hablaras un poco del diseño, puesto que ha quedado realmente bonito. 

Shuarma: La edición es mérito de Miguel Frago, un tío con un talento increíble. Nos entendemos muy bien y reflejó todo en un disco que es precioso. El formato es una pasada, y lo mismo que te decía antes, Miguel hace que nos entiendan a través de su diseño. 

De todas las colaboraciones que hay en el disco, quisiera resaltar tres por motivos muy distintos. Manolo García sería una de ella, ya que en el primer concierto de Elefantes que pude ver en la plaza de toros de Toledo, como teloneros de Bunbury, ya interpretasteis una versión de “Huesos” de Los Burros; también quisiera hablar de Antonio Vega, el único junto con el ya mencionado Enrique que aparece dos veces en el álbum. 

Shuarma: El Último de la Fila es una banda capital, ya hacíamos versiones de “Huesos” en directo como bien dices, así que imagínate qué significó colaborar con los años con Manolo, fue un regalazo espectacular. Antonio ha sido un músico capital para nosotros, tuve una relación muy bonita de amistad con él y colaboramos en un par de ocasiones. Y qué te voy a decir de Enrique, es mi amigo, es una persona a la que le debemos mucho. Él nos colocó delante del público, luego los buenos conciertos los hicimos nosotros, pero él nos puso delante, nos dio la oportunidad primera para mostrar lo que hacemos. Nosotros siempre estamos agradecidos a Enrique. 

“Ha habido momentos de más y de menos éxito, pero el público siempre ha estado a nuestro lado”

¿Cómo son las sensaciones que estáis viviendo en esta gira? 

Shuarma: Tenemos una sensación de gratitud muy grande. Primero hacia nosotros mismos, ya que somos cuatro personas que decidieron emprender un camino muy difícil juntos, la música es un camino que tiene muchos callejones sin salida. Fuimos cuatro chavales que lo dimos todo y nos ha salido bien. Sentimos agradecimiento a nosotros mismos por la valentía, cabezonería y talento, creo que uno no llega sin un mínimo de talento. Estamos agradecidos a nosotros mismos. También sentimos agradecimiento hacia el público, llevan treinta años aquí, como nosotros, entendiendo que la banda ha tenido momentos mejores y peores, cosa que han aceptado. Ha habido momentos de más éxito y de menos, pero siempre han estado a nuestro lado, siempre, siempre, siempre hemos contado con su cariño. Probablemente, en más de una ocasión, ha sido la gasolina que nos ha mantenido vivos. Sentimos mucho agradecimiento hacia la gente que nos ha mantenido vivos. 

Insisto, nunca había reparado en vuestra cifra de oyentes mensuales en Spotify, pero me ha parecido una pasada. 

Shuarma: Somos conscientes de lo afortunados que somos. Es lo que te decía, nosotros ponemos el corazón en Elefantes, tal cual, no solo el corazón, todo. Es el camino que hemos elegido conscientemente, hay gente que lo percibe por suerte y que le gusta. Es una cuestión de sentirte identificado o no. Nosotros nunca hemos querido engañar a nadie, somos esto y a quien le guste bien. Y si no podemos mantener la carrera, espabilaremos, pero no queremos mantenerla a cualquier precio. Ya nos pasó y nos fuimos. Así es, no queremos engañar a nadie. 

Vuestra historia es larga, daría para un libro contándola, algo que está muy en boga. ¿Tenéis planeado algo así en un futuro cercano? 

Shuarma: No, la verdad que no. De momento vamos a hacer esta gira que es fuerte e intensa. Nos llevará este año y parte del otro. Luego veremos qué hacemos. En 2025 se cumplen 25 años de “Azul”, no sabemos si haremos algo conmemorativo. Tenemos muchas canciones nuevas que no queremos dejar de grabar. Hay muchas cosas entre manos y tenemos que ver qué comemos primero. Debemos organizarnos un poco. 

La entrevista no saldrá hasta más tarde, pero hoy es San Jordi, festivo en tu tierra, así que dos cuestiones, la primera, felicita a Jordi de nuestra parte, y la segunda, ¿qué libro nos recomiendas no dejar de leer? 

Shuarma: La felicitación se la doy en un ratito que hablaré con él. Te voy a recomendar… me es difícil uno solo, la verdad. Te diría que “La Espuma de los Días” de Boris Vian, me parece un libro fundamental, quien no lo haya leído debería hacerse dicho regalo. 

¿Te podrías imaginar una vida sin que hubiera existido Elefantes? 

Shuarma: No me lo puedo imaginar. No había alternativa en nuestra vida, no había plan B. No existía la opción de no conseguir algo, con algo no me refiero a éxito. Hemos tenido la fortuna que al final el público ha estado de nuestro lado y nosotros lo hemos sabido manejar. Hemos hecho de Elefantes desde nuestra forma de sentir a nuestra fuente de ingresos. No te sé decir. Nunca hubo otra alternativa. Jamás.

Fernando Rubio: "Stay Cool"


Por: Juanjo Frontera.

Aunque suene a tópico, a Fernando Rubio, si no existiera, habría que inventarlo. Porque sí, porque demuestra muchas cosas. Porque es fiel testimonio de que, en este país, hay una raza de músicos que pelea contra viento y marea, mantienen carreras imposibles, haciendo frente a lo extremadamente difícil que es hacerse respetar por aquí. Pero persisten en lo suyo. Y es una suerte, porque artistazos como Fernando, hay pocos. Su trayectoria debería hablar por sí misma, no debería hacer falta presentación, pero el caso es que somos relativamente pocos los aficionados que conocemos de su extrema calidad, tanto en su proyecto en solitario, como en cualquier otro de los que participa, sobre todo Ferroblues o Bantastic Fand. 

Este ilustre cartagenero contaba ya, antes de que llegara su nuevo "Stay Cool", del que os hablaré en las siguientes líneas, con una tríada de álbumes sencillamente magistral ("Tides", "Cheap Chinese Guitar" y "20th Century"), que en algún caso incluso llegó a integrar algunas de las siempre imprescindibles listas del año, como la de Rockdelux, cuando aún se editaba en papel. Pero ni eso le augura a su autor el favor de un público siempre más atento al moderneo instalado en la poltrona de los festivales que a artistas orfebres que recuperan la tradición norteamericana (negra y blanca) y la trasladan con total naturalidad y sobrada maestría a su acervo, como hace Fernando mejor que nadie. 

"Stay Cool" no es en absoluto una excepción a la regla que ha aupado a nuestro héroe a la condición de músico respetable y adorable como pocos. Grabado durante un período especialmente duro para Fernando, en el que tuvo que lidiar con serios problemas de salud, el disco respira liberación, amor por la vida y respeto por la música. Además, existe cierta evolución hacia el lado negroide -no en vano mantiene un proyecto paralelo en esa onda bajo el nombre de Bloody Black Soul- que refresca su estilo y aporta colorido y distinción. 

La letra de la canción titular, que abre el álbum, es, de hecho, un claro retrato de todo ese período oscuro del que este disco es desembocadura al final del túnel: “a veces la vida es una negra comedia, depende de ti tomársela en serio, lo mejor que puedes hacer es reír”. Y eso hace él, con estas canciones, no reírse a mandíbula batiente, pero desde luego, todo lo contrario de autocompadecerse. Es un disco que aporta un espacio abierto, un horizonte por delante, un aire limpio y fresco que respirar, a base de algunas de las mejores composiciones de este excelente músico, que ya es decir. 

La citada canción titular es una maravilla pop a la americana que ya hubiera querido para sí todo un Tom Petty, al igual que “It ain’t over”, pieza pizpireta y saltarina que igualmente aporta luminosidad a la adversidad. Todo un hit single en un mundo ideal que completa una dupla demoledora para iniciar un álbum. Un trabajo que juega, de este modo, con las melodías que tienen esa orientación hacia los Byrds, Badfinger o The Heartbreakers (“12 string poems”, “Reborn again”) con esa querencia especial de la casa por el rhythm and blues en todas sus vertientes (“Get down”, “Rain at last”, “You know I know”) , o incluso una sorpresiva incursión en sonidos jamaicanos con la estupenda “Give what you don’t have”, o incluso gospel (“Sun’s gonna shine again”), sin descuidar, por supuesto, la faceta introspectiva y de acento otoñal que aportan maravillas como “Lazy sunday” y “Love me love me” y que redondea un conjunto de nuevo impecable, tremendamente compacto.

Un álbum que vuelve a situar a Fernando Rubio en el lugar de las delicatessen más jugosas de nuestro país, al menos para las personas que se consideran aficionadas de un modo serio a los sonidos de raíz puestos en solfa de una manera totalmente personal y con un cuidado exquisito en las formas. Un aplauso, por cierto, antes de que me olvide, a la banda de siempre de Fernando, The Inner Demons, que aquí hace un trabajo excelente, sirviendo de imprescindible empaque para este excepcional nuevo paquete de composiciones de un músico que, lo repetiré las veces que haga falta, si no existiera deberíamos inventar, porque de su presencia depende que sigamos creyendo en muchas cosas que, de no existir gente como él, perderían todo el sentido. 

Mick Harvey y Amanda Acevedo, malas semillas nunca mueren


Sala El Sol, Madrid. Sábado, 18 de mayo de 2024.

Por: Javier Gonzalez. 
Fotos: Estefanía Romero.  

Noche para buenos aficionados la del pasado sábado en la madrileña sala “El Sol”; nos visitaba un nombre mítico del rock de los últimos cincuenta años como el australiano Mick Harvey, miembro seminal de bandas como The Boy Next Door, The Birthday Party y Nick Cave and The Bad Seeds; productor de nombres tan afamados como Anita Lane o PJ Harvey, por citar tan solo dos ejemplos, y dueño de una interesante, a la par que desconocida para el gran público, carrera en solitario, donde ha firmado un puñado de BSO, así como otra gran colección de álbumes cuyas dos últimas y recientes muestras, “Phantasmagoria in Blue” (2023) y “Five Ways to Say Goodbye” (2024), bien merecen una reposada escucha, pues son altamente disfrutables. 

Unas ciento cincuenta personas daban muestras en la calle Jardines de la expectación suscitada por el evento, gente de mediana edad casi en su totalidad, que reflejaban en su rostro la expectación y el respeto por lo que pudiera mostrar sobre las tablas un grande de la música alternativa que no defraudó, sabiendo encandilar al público de manera instantánea por su talante. 

Sobre las nueve y media de la noche apareció sobre las tablas el bueno de Mick, parapetado tras su guitarra, interactuando con el respetable, locuaz, cercano y divertido desde el primer instante. Secundado por un brillante cuartero de cuerda abulense-madrileño compuesto íntegramente por féminas, a las que posteriormente se sumaría la guadianesca Amanda Acevedo, pues aparecía y desaparecía de la escena según lo requerido por el repertorio; para dar paso a una ceremonia que discurrió como el cauce de un río, repleta de fuerza y convicción, sin que para ganar nuestra atención hicieran falta estridentes y ruidosas guitarras eléctricas, ni bajos ni baterías; simplemente un todo orgánico, minimalismo, bellos arreglos y un par de voces capaces de transportarnos a otras latitudes por espacio de hora y media. 

Nos invitaron a penetrar en su propuesta abriendo sus “Heaven´s Gate”, la intensidad low-fi de “Photograph”, antes de que comenzara el particular duelo entre Mick y Amanda, dándose contrarréplicas en los abismos de “Milk and Honey”, “Dirtnap Stories” y “Phantasmagoria in 2”, mostrando calma y solvencia vocal, mientras de fondo era arropadas y balanceadas por el buen hacer de María Galán y Laura Delgado, encargadas de los violines, Ana María Rodríguez, viola, y Laura Silva al violonchelo, sabiendo hacer disfrutar a un público que asistía silencioso a la propuesta, respetuosa actitud sola interrumpida por la lluvia de aplausos que proseguía al cierre de cada tema, en una comunión que duró toda la noche (para que luego digan que la gente solo va a los conciertos a hablar, excepciones hay siempre, tanto en lo relativo a los artistas como a los distintos públicos. Será que el respeto por una trayectoria llama al respeto.). 

El turno de las versiones arrancó con una convincente “Unicornio” de Silvio Rodríguez y prosiguió robándonos un trozo del corazón al recordar a Luis Eduardo Aute con su universal “Al Alba”, donde hermanados cantamos su doloroso estribillo al unísono, en una revisión donde mezclaron los idiomas de Shakespeare y Cervantes, con broma incluida por parte de Mick diciendo que él haría su parte en inglés, tomando nuestra mano para guiarnos hasta “The Art of Darkness”, los aires folkies de “We had an Island” y el cierre en falso con la fabulosa “Setting you Free”, donde estableció un diálogo musical con el cuarteto de cuerda de muchos quilates que nos dejó un dulce regusto en el paladar. 

Los bises, tanto el primero como el segundo, volvieron a contar con protagonismo para las versiones; en este caso sobresalió, para regocijo de la audiencia, “Bonnie & Clyde”, repletos de fraseos donde la sensualidad, el drama y la peligrosidad se funden, que en su adaptación primigenia Mick comparte con su amiga la tristemente desaparecida Anita Lane, y cerrando la velada con su acercamiento a otro gran tema del pop como “Song to the Siren”, original de Tim Buckley, pero cuya revisión por parte de This Mortal Coil muchos llevados grabada a fuego muy adentro. 

Tras recibir la enésima tanda de aplausos, Mick agradeció nuestro cariño, brindándose a firmar discos y hacerse fotos tras la actuación, momento en que aprovechamos para rascar su firma en algunas viejas joyas de la colección atesorada por el australiano, a la par que comentábamos las bondades de la velada y nos emplazábamos a una futura entrevista. 

Enfilamos, como tantas noches, la vieja escalera de caracol de “El Sol” con una sonrisa en los labios, habiendo disfrutado de un conciertazo, sin estridencias, con hondura y grandeza; sabedores que Mick Harvey entró hace demasiados años en el imaginario colectivo de varias generaciones sin hacer apenas ruido, como un cooperador necesario, regalándonos para la eternidad un buen puñado de canciones inmortales, porque si algo tenemos claro a estas alturas de la película es que las malas semillas nunca mueren.

Dream Pony: “Suspicion Today”



Por: Txema Mañeru.

Cuando conocí la aparición de este genial LP en vinilo, enseguida pensé que merecería la pena. De un lado, porque viene con la firma del infalible sello de rock’n’roll que es FOLC Records; de otro, porque venía con la firma de la producción, además de las mezclas y grabación, de Matt Verta-Ray. Sí, el kamikaze de las guitarras que acompañó al bueno de Jon Spencer en su estupenda aventura llamada Heavy Trash, donde se acercaba al rockabilly partiendo de territorios, blues y country. Matt también estuvo al frente de los injustamente olvidados Speedball Baby, aunque ha estado en otros proyectos  e involucrado en muchas interesantes producciones. Aquí, además, le acompaña en la producción, su pareja española, Rocio Verta-Ray. Por si fuera poco Rocío hace coros y aporta sintetizador, órgano y pandereta. Matt se encarga del bajo también, por lo que algo habrán visto en el dúo que conforman el guitarrista, cantante y compositor de todas las canciones, Jordan D’Arsie (Women Of The Night) y Aaron Mika (Televisionaries) en la batería.
También destaca otra colaboración en las voces y en el violín a cargo de Ruby Rogers-Garcia. Me encanta la dedicatoria del vinilo, “Dedicated to all the lovers, keep dancing”. Por cierto, no es la única propuesta internacional reciente de FOLC Records porque hace poco salió y apareció en las páginas de El Giradiscos, el fantástico disco de Jason Rinbenberg, “Stand Tall” e igualmente, si pasas por www.folcrecords.es, comprobarás que acaba de salir el guapo single en vinilo de 7” de The Caezars. Los londinenses vuelven con dos caras A de puro y crudo rhythm and blues, como "Heartache Overload" y "Back In The Jungle". ¡Y eso 11 años después del discazo “Welcome To The Mainstream”! Siguen con su crudo y energético sonido y nos afilan dientes para un nuevo LP titulado “The Caezars”, que ya estará disponible cuando leas esto. 

Pero regresando al espectacular dúo Dream Pony, contienen muchos aromas musicales y look glam, y hay que decir que se juntaron hace solo dos años en Nueva York. Ellos mismos se bautizan como Neo-Glam, atractiva etiqueta, bastante cierta, en verdad. El año pasado nos deleitaron con un pedazo single, incluido en este debut en LP, como es "Bikini Vision", con su aire al rock’n’roll de T-Rex y con unos preciosos coros femeninos por parte de Rocío. Un tema de agresivos riffs y alucinada narración, pero con buen estribillo melódico cantado a dos voces. En su sello también hablan de una combinación entre Iggy Pop y Rowland S. Howard (Nick Cave), lo que nos encanta. Irradia felicidad y fiesta, pero no es el único tema del LP que lo hace. Antes arranca de maravilla con un pelotazo como "La Di Da", cuyo título ya pronostica otro carácter contagioso que se convierte en una composición ensoñadora y muy Bowie en los setenta con ricas melodías con los teclados.

Los toques a la Velvet aparecen en "Sunday Suits", ataviada de teclados marcianos dobles. Como hablan mucho de amor y de amantes tenía que haber una romántica "Tonight" a la que sigue la amorosa "Synthetic Love" con su deliciosa melodía. La buena combinación entre riffs, pandereta y melódicos teclados en "Watching The Dogs" se suman a la bucólica flauta y percusiones con más aromas T-Rex. Cierran la cara A con ironía, en una rockera "Maximum Violence" de rica melodía entre órgano y guitarras.

Tras el citado single, "Bikini Vision", mantiene el pulso con el excelente tema titular que puede ser otro más que factible tema destacado pues es un excepcional lento melódico en el que vuelve a haber buenas disputas entre guitarras y teclados. "Sympathetic Tea And Cake" trae otro destacado trabajo a las percusiones y otra melodía con excelsos coros que se te acaba clavando. "Meant Well" es más cruda merced a sus poderosos y rockeros riffs. "In The City" no es el pelotazo del arranque de The Jam, pero es un excelente tema con más teclados marcianos y partes más oscuras. Sirve de colofón previo al excelente cierre del mismo con una sincera "Wild And True", también de riffs poderosos y aires más rock, aún con partes melódicas protagonizadas por su sublime violín. Los amantes bailarán y se enamorarán con estas estupendas canciones de un grupo que es ya una de las revelaciones del presente año. ¡Nos encantan hasta los infantiles caballitos de peluche de portada y contraportada!

Carlos Ann nos habla sobre la reedición del disco “Leopoldo María Panero”


“Leopoldo María Panero era cercano, simpático, gracioso, desafiante, ácido y encantador” 

Por: Javier González. 

El abismo siempre estuvo ahí, solamente hacía falta alguien que tomara nuestra mano y nos sugiriera mirarlo de cerca. Hace veinte años cuatro jinetes del apocalipsis nos invitaron a correr el riesgo, no sin antes haberse sumergido ellos mismos en la profundidad de una prosa eléctrica, visceral y carnal, rebosante de locura y genialidad. Arrastrados por el torbellino, llegaron al epicentro de la tormenta sintiendo el dolor en carne viva hasta calar sus huesos. 

Enrique Bunbury, Bruno Galindo, José María Ponce y Carlos Ann, se adentraron en el laberinto, miraron a los ojos de Leopoldo María Panero y declamaron llenos de convicción, mientras éste asentía satisfecho al escuchar sus poemas hechos canción, mientras apuraba las caladas del enésimo cigarro llenando la estancia de humo y vicio. 

Hoy, casi veinte años después de la edición original de “Panero”, podemos disfrutar de la reedición en vinilo del mismo gracias al buen hacer de Warner; para conocer más de cerca los detalles de esta nueva grabación hemos contactado con Carlos Ann, digno heredero del enfant terrible, quien ha venido para recordarnos que hubo un día no hace tanto en que convivimos en el mismo espacio-temporal con un gran poeta. Su nombre era Leopoldo María Panero. Aún hoy, desde el otro lado de la realidad, su mirada nos observa y sonríe, sabedor que la suya fue una existencia libre, cosa que tantas almas errantes que hoy pasean por las calles del mundo desearían poder hacer, pero sin saber cómo. Tocará escarbar en la profundidad de los versos que nos legó, solamente ahí podremos hallar la solución al acertijo. 

Mañana próximo viernes verá la luz la reedición de “Leopoldo María Panero”, el álbum que publicasteis musicando los versos del genial poeta de cuya edición original se cumplirán el 20 aniversario en apenas unos meses. ¿En qué momento y de qué forma surgió la idea de dar una nueva vida a este peculiar trabajo? 

Carlos: Hacía tiempo que habíamos comentado con Enrique y Bruno que estaría muy bien editarlo en vinilo y el pasado año lo pudimos concretar con Warner coincidiendo con el veinte aniversario de su salida. 

Hay que dejar claro que no estamos ante una reedición al uso, ya que se han grabado nuevas canciones y hay una serie de cambios y mejoras en el formato físico que lo harán más atractivo. ¿Qué se encontrarán todas las personas que se acerquen a esta nueva colección? 

Carlos: Cuatro nuevos cortes interpretados con los mismos integrantes que grabamos en el 2004, se han masterizado los tracks para vinilo y el diseño lo ha vuelto a realizar Sebastián Puiggrós, lo ha actualizado, pero manteniendo la esencia del original. 

¿De qué forma habéis trabajado Enrique, Bruno, José María y tú a la hora de confeccionar el resultado final de esta nueva entrega? 

Carlos: Cada uno de nosotros eligió el poema que más le apetecía grabar, la parte vocal de Bruno Galindo la hicimos en Madrid en el estudio Casa Voyeur de Miguel Marcos y eligió el poema “El tesoro de Sierra Madre”; con José María Ponce grabamos en Barcelona en Chicago Ways con Charly Chicago; Enrique eligió “El hombre destruye a la poesía”, fue vía online, un proceso muy fluido, salieron cosas muy interesantes. Finalmente, Enrique está presente en los cuatro nuevos tracks. 

A diferencia de la primera edición, en esta no habéis podido tener ningún contacto con Leopoldo María, cuyo fallecimiento tuvo lugar en marzo de 2014. ¿De qué forma habéis seleccionado los cuatro poemas que habéis incluido como nuevos? ¿Cuáles han sido los criterios para decantaros por ellos? 

Carlos: De la misma manera que ocurrió en el 2004, cada uno de nosotros eligió los poemas que más le gustaban. La verdad es que desconozco el criterio tanto de Enrique como de Bruno y José María, personalmente el poema que yo elegí “El noi del sucre”, al principio me hizo gracia que llevara el título en catalán, pero cuando profundicé en él me cautivó y decidí apostar por él. 

El disco se abre con “La Llegada del Impostor fingiéndose llamar Leopoldo María Panero”, un conjunto de versos que personalmente están entre mis favoritos del autor y que bien pueden ser una síntesis de crudeza y belleza de toda su obra. ¿Es por ello que vuelve a ser la encargada de abrir fuego? 

Carlos: Hemos respetado el mismo orden de la edición original, ya que está creado de una manera muy conceptual y hemos incorporado los cuatro nuevos tracks a continuación. 

“Canción para Una Discoteca”, “Heroína”, “The End”…de entre todos los versos escogidos para ser canción. ¿Cuáles recomendarías escuchar a los no iniciados para comenzar en el universo del genial poeta madrileño? 

Carlos: “Los pasos del callejón sin salida” y “Brillo en la mano”. 

No sé si esta pregunta puede llegar a enfadar a tus compañeros, pero…¿qué me dices si te confieso que siempre he pensado que “Panero” es un disco casi cien por cien Carlos Ann? 

Carlos: Cada uno de nosotros aportó algo más importante que la propia música, impregnamos nuestra personalidad en unos poemas personalísimos. 

En el documental “Un día con Panero”, donde Bunbury y tú paseáis con el por Las Palmas de Gran Canaria, demostráis a cada gesto vuestra fascinación y admiración por Panero. ¿Cómo era en las distancias cortas? 

Carlos: Cercano, simpático, gracioso, desafiante, ácido y encantador. 

Siempre se ha hablado de la “locura controlada de Leopoldo”, poniendo en duda su verdadero estado psíquico. Personalmente, siempre he pensado, que en él había lucidez, una personalidad deslenguada y algo de ternura, sin descartar una saludable locura. ¿Cuál es tu opinión sobre él? 

Carlos: Vivimos en un planeta desquiciado y demente, personificar la locura artística y poética de Leopoldo como algo relevante me parece poco auto-reflexivo a nivel social. Creo que si a mí me pusieran una cámara en mi intimidad me llamarían de todo. 

¿Cuál crees que es el lugar que le corresponde entre los grandes autores de nuestra literatura? 

Carlos:
Leopoldo María Panero es diferente a los demás poetas, tiene un sello muy marcado y creo que ya está en el lugar que se merece. Ante la deriva que tiene el mundo actualmente, ¿qué crees que diría al respecto Leopoldo? Carlos: “Iros todos a la mierda”. 

“Con la muerte de José María Ponce España ha perdido una persona contracultural entre otras muchas cosas” 

José María Ponce falleció meses atrás. ¿Qué ha perdido este país con su fallecimiento? ¿Cuál es el recuerdo que guardas de él con mayor cariño? 

Carlos: España ha perdido especialmente una persona contracultural entre otras muchas cosas que tenía José María Ponce, y lo peor es que creo que todavía ni se ha enterado. La última vez que nos vimos fue cuando grabamos su voz para “El hombre que solo comía zanahorias”, estuvimos recordando momentos pasados y riéndonos mucho, como por ejemplo cuando pusieron una bomba en el festival de cine erótico de Barcelona y tuvimos que desalojar el lugar a toda leche. 

Como hemos dicho, las figuras de Leopoldo y José María no se encuentran físicamente entre nosotros. ¿Hay alguna posibilidad de que podáis realizar alguna presentación en vivo? 

Carlos: Han caído las “dos pes” del proyecto, sin Panero y sin Ponce nunca sería lo mismo, afortunadamente nos quedan las “dos bes”, Bruno y Bunbury, pero esto ya es otra historia. 

De entre toda su producción, que no solo abarca poesía. ¿Qué obras de Panero recomiendas leer sin falta? ¿Quién de nuestros contemporáneos se acerca a su crudeza y belleza? 

Carlos: “Poesía completa” (1970/2000), Colección Visor de poesía. Sobre nuestros contemporáneos, reivindico a Javier Corcobado.

James, un sabroso pastel de pop


Sala Razzmatazz, Barcelona. Miércoles, 15 de mayo del 2024.

Texto y fotografías: Àlex Guimerà

La última visita a Barcelona de la banda británica fue hace apenas dos años y en una sala más pequeña como la Sala Apolo, repleta de ingleses afanes de corear sus melodías. Para esta ocasión, el mayor aforo de la sala Razzmatazz  no ha impedido que no cupiera ni un alfiler más, pero esta vez con un público local con una media de edad que pasaba sobradamente los cuarenta. Del ambiente se desprendían las ganas de ver por primera vez o de reencontrarse con una de los grupos referentes de sus juventudes en los noventa, en plena era Brit Pop. Aquella formación indie que se coronó con el "The Best Of" de 1998 en donde demostraron su enorme facilidad para componer hits.

Pero los James son mucho más que un pasado glorioso, son una banda que ha existido antes y después de la fiebre del pop británico de los noventa. Después lo han hecho sobradamente a lo largo del nuevo milenio, comenzando por el sensacional "Please To Meet You" de 2001. Otros de mis favoritos son los más recientes "Le Petit Mort" (2014) y "All The Colours Of You" (2021), en los que los sintetizadores, los ritmos bailongos y la energía cautivan a la primera escucha. Durante este año, además, han publicado el dulce "Yummy" que ya repasamos en esta misma web y que ha sido el motivo de esta gira de presentación con parada en Barcelona (15 de mayo), Madrid (16 de Mayo) y el festival Deleste en Valencia, el día 18.

Con todas las luces dispuestas y los nueve miembros de la actual formación de James, que combina experiencia y juventud y con un Tim Both que se me antoja uno de los mejores "frontman" de los últimos años, el show arrancó al son de dos temas del nuevo álbum como son "Is This Love" y "Hey", esta última debutando encima de los escenarios (habría más). Pero el público no había venido a escuchar sus nuevas propuestas, sino que aguardaba sedienta a los clásicos de la banda, lo que pudimos comprobar con el fervor de "Walzing Along" o "Born Of Fristration" (esta con los gritos de indio incluidos). Fue entonces cuando la conexión banda y espectadores fue total.

Aunque uno también se decanta por los ritmos y la épica de la más reciente "Beautiful Beaches", que rubricaron con un solo de batería, encima de las tablas había hasta dos baterías. En medio, el bueno de Tim quejándose de los móviles y deleitándonos con sus histriónicos bailes. También sonaron la dulce "Just Like Fred Astaire" o "Come Home", con Both haciendo su primera incursión entre el público, o la preciosa "She' s A Star", tocada en formato acústico y con cello.

De las nuevas, se asomaron mi favorita "Our World" y las estrenadas en directo "Shadow Of A Giant" y "Way Over Your Head". La banda sonaba compacta y armonizada, muy dinámica y transmitiendo un buen rollo a través de los bailes, los coros, las bromas y mucha energía. Pero la cima del bolo se alcanzó en su recta final cuando desempolvaron todo su arsenal sonoro (a pesar que todos echamos de menos una u otra canción, yo personalmente "Ring The Bells") con la acústica imbatible de "Sometimes", la maravillosa y pegadiza "Gettin Away With It All (Messed Up)", la saltarina "Sit Down" y la desgarradora "Laid", con la que pusieron la guinda al pastel.

Un pastel pop que pocas bandas saben cocinar tan bien como los mancunianos, que tardaron de volver a nuestro país desde sus primeras visitas de 1993, pero que ahora ya son asiduos a nuestro circuito de conciertos. Y eso es de mucho agradecer.

Entrevista 15 Aniversario: Lume!


“El mundo de la música está lleno de luces y sombras”. 

Durante estos 15 años de aventura podemos presumir de haber contactado con muchas y muchos profesionales del mundo de la comunicación que han sido capaces de dejar huella en nosotros. Algunos llegaron hace bastante tiempo, por lo que hay una confianza que va más allá del mero trabajo musical, pero en el caso de otras agencias el encuentro ha sido más bien reciente, demostrando un valor emergente indudable en el sector, que en muchas ocasiones casa muy bien con las propuestas de bandas noveles y llamativas que desarrollan, haciéndonos ver que las nuevas generaciones siguen creyendo en las guitarras como forma de expresión. 

En dicha categoría bien podríamos colocar a las chicas de Lume!; un colectivo con el que hemos estrechado lazos en los últimos tiempos, merced a su buen hacer, trato cercano y a los excelentes proyectos a los que dan cobertura; trabajando con esmero en aventuras relativamente llamativas y novedosas (Bum Motion Club, Las Odio o Monteperdido), como también en lo que concierne a grandes nombres del panorama internacional, algo que demostraron coordinando a la perfección la última ronda de entrevistas de un Richard Hawley que no necesita carta de presentación alguna. 

En reconocimiento a su labor, nos apeteció invitar a las chicas que capitanean el proyecto, las Martas, Abella y España, las cuales pidieron firmar de forma conjunta como Lume!, a esta humilde celebración de amistad y música. Sus respuestas reflejan un espíritu repleto de ilusión y amor por la música. Apunten su nombre, son presente y futuro de la comunicación musical de este país. 

¿Qué valoración general haríais de la actual situación del “mundillo” musical? 

Lume!: Es un mundo, como todas sabemos, con sus luces y sus sombras, pero siempre hay que quedarse con lo bueno: hay muchas iniciativas que apoyan y fomentan el consumo de bandas emergentes, y muchas propuestas periféricas que siguen luchando por apoyar la escena más underground. 

Siempre se ha hablado del directo como último refugio para mantener con vida a las bandas, ¿Creéis que hay una red de salas y condiciones favorables a lo largo del Estado? 

Lume!: Hay muchas salas que participan de forma activa en impulsar el talento por todo el territorio, aunque quizás se echa en falta alguna otra iniciativa por parte del Estado: hay muchas bandas para las convocatorias que existen actualmente, y en éstas se suelen invisibilizar los eslabones más bajos de la cadena (bandas sin sellos discográficos o agencias que las apoyen). 

¿Cuál es el papel que en ese sentido juega la proliferación de festivales? 

Lume!: Los festivales per se no deberían de ser un problema: una herramienta por sí misma nunca es mala, sí lo es el uso que puede llegar a hacerse de ella. Es muy probable que haya espectadores que vean a un grupo (hasta entonces desconocido para ellos) en un festival, que les guste y que quieran verlos en sala cuando pasen por su ciudad. También existe la posibilidad de que, como el grupo que te gusta pasa por el festival de tu ciudad, no pagues una entrada por verlos a ellos en su gira de invierno. Es un buen altavoz para bandas que se están presentando y que quizás no tendrían otros medios para recorrerse toda España, pero por supuesto también tiene toda la cara negativa de la que habla Nando Cruz en su libro. Como ya hemos dicho antes, luces y sombras. 

Ahora que la venta de discos es irrisoria, las plataformas siguen robando a los creadores con porcentajes ínfimos por reproducción y en los festivales apenas se paga a los artistas más minoritarios, salvo honrosas excepciones. ¿Por dónde pasa la durabilidad de los proyectos y las carreras de larga duración? 

Lume!: Por la suerte. En mi opinión, las canciones por sí solas no son necesarias para el éxito de un proyecto: tal y como está condicionada la industria de la música actualmente, son necesarios otra serie de factores para poder tener una carrera provechosa. Los apoyos de otros agentes (agencias, sellos, contactos) ayudan mucho, y también estar en el momento y en el lugar preciso. Es cierto que, además, cada vez es más complicado y hay que tragar mucho para poder llegar a buen puesto: si estás dispuesta o no ya es cosa tuya. 

A la hora de disfrutar de la música como oyentes, ¿preferís acercaros a los clásicos con los que os hicisteis melómanas o bien preferís escuchar propuestas novedosas? ¿Por qué? 

Lume!: Yo creo que si no tienes curiosidad por conocer lo emergente o lo nuevo no deberías dedicarte a la música, ¿no? El sonido está en constante cambio, y por consiguiente el mercado también lo está, tienes que entender lo que está pasando (y a ser posible apasionarte de vez en cuando) en el contexto musical actual. 

Todo oyente tiene algún secreto no confesable de bandas y/o músicos que le emocionan y que no suelen estar bien vistas, ¿Cuáles serían los vuestros y por qué? 

Lume!: No hay que avergonzarse de nada de lo que una escucha. 

¿Cuál fue ese primer contacto con la música que os empujó a trabajar en ella? 

Lume!: Creo que no hay un primer contacto: cuando somos pequeños cantamos, escribimos canciones, escuchamos la radio, utilizamos la música como herramienta social y la disfrutamos. Mi pregunta sería: ¿Cuándo dejaste de interesarte por la música? A todos aquellos que ahora están a otras cosas. 

Cita cinco nombres básicos en vuestro reproductor en los últimos meses. 

Lume!: ¡Monteperdido, Bum Motion Club, Los Valientes, Las Odio, unsalto y Bigott! Todo grupazos. 

¿Qué artistas malditos, minoritarios o relativamente novedosos nos recomendaríais encarecidamente no perder de vista? 

Lume!: ¿Valen los mismos de antes? (Risas) 

En vuestro caso os dedicáis al sector de la promoción de artistas. ¿Cuál es el papel actual de la profesión dentro del panorama musical? ¿Cómo de complicado está el asunto? 

Lume!: ¡Un poco de todo! Comunicación, marketing digital… todo lo que se puede resumir bajo el concepto de “apagar fuegos”: cada día hay más trabajo y estamos más desbordadas (todas). 

¿Qué es lo que más disfrutáis dentro de la profesión? 

Lume!: Descubrir propuestas musicales que a día de hoy me siguen emocionando y con las que me hace ilusión trabajar.

¿Cuál es el primer recuerdo que tenéis de nuestra revista digital? 

Lume!: ¡Allá por 2008 sentasteis unas bases muy necesarias dentro del periodismo deslenguado y sincero, me alegro de que sigáis al pie del cañón a día de hoy! 

¿Qué valoración hacéis de nuestra evolución como web asentada dentro de la oferta de prensa musical, nacional y gratuita? ¿Qué es lo que más os gusta de El Giradiscos? ¿Y lo que más os irrita? 

Lume!: Es de agradecer que medios como El Giradiscos sigan al pie del cañón, ¡a tope con vosotros! El periodismo está cada vez más complicado, el musical ya ni te cuento, así que os admiramos muchísimo. 

Espacio libre para una felicitación, crítica o lo que venga en gana… 

Lume!: ¡Felicidades por vuestros 15 años, que sean 15 más y que los veamos!

The Scaners: “III”


Por: Txema Mañeru. 

Es bastante frecuente en algunos discos de FOLC Records el hecho de unirse con otros sellos de este país o internacionales a la hora de sacar algunos trabajos y para conseguir una más amplia difusión. Pero, en este sentido, quizás se lleven la palma con la edición del tercer disco de los franceses The Scaners, en la que se han unido Adrenalin Fix Music, Beluga Records, Dangerhourse Skylab, No Place In Space y Wanda Records. ¡Casi nada! 

La identidad de esta banda es una combinación synth-punk garagero o electro-punk, pero con muchos y diferentes matices musicales. A primera escucha es muy fácil acordarse de los primeros y más punks y guitarreros Devo, pero hay bastante más entre sus buenas, divertidas y muy variadas canciones. Este tercer trabajo comienza con ese ambiente deudor de la formación de Akron que es "No Return", pero con repunte en su acento punk. Buen estribillo y gritos provocativos para arengar que seguro aumentan su gradación en sus directos. Suena más viscerales aún en un "Brutal City", de nuevo con una brutal actitud, jugando con el título de la canción.  

El primer single de adelanto del disco fue "Zero Gravity", un tema con aires más pop y algún toque funk y que puede gustar a seguidores de bandas como Blondie o The Cars. Se trata del tema más extenso del disco con casi cinco minutos en los que se citan percusiones locas entre otros originales detalles musicales. Cierra la cara A una electrónica "R.O.B.O.T." con teclados más marcianos aún, como no podía ser de otro modo.00 La cara B comienza con otro más que posible single como "Kommunication" y sus destacados coros y con momentos que pueden llevarnos hasta a los primeros The B-52’s o incluso a The Prodigy. "Feel The Blade" contiene unas percusiones o batería muy Devo, pero con unos riffs guitarreros más punk. Recuperan los teclados más marcianos y locos con "Satellite Rain", un tema muy acelerado que supera por poco el minuto de duración. "Cosmos Kid" recupera de nuevo riffs, coros y punteos cercanos al garage-punk.  

"Wipeout" es una buena despedida para el disco por medio de un tema en el que se mezcla Synth-pop-punk que recoge un pegadizo estribillo a lo The Cars listo para ser coreado y con un llamativo solo a cargo de los teclados. Me da la impresión que además de que pueden ser bastante divertidos y potentes en directo.