Lester Bangs: “Venas al frente, festines de sangre y mal gusto”


Por: Txema Mañeru 

Si no me equivoco, la espléndida editorial Libros Del Kultrum se estrenó con el estupendo libro del mejor, y más implacable, "rock critic" de la historia, Lester Bangs. En “Reacciones psicóticas y mierda de carburador” juntaron casi 600 páginas con artículos, reseñas y entrevistas impresionantes sobre grandes como Van Morrison, Chicago, James Taylor, Black Oak Arkansas, John Coltrane, The Guess Who, Jethro Tull, Slade, J. Geils Band, Barry White, Kraftwerk o David Bowie. Los espacios más amplios eran para “favoritos” de Lester como Lou Reed, The Clash o PIL.

Ahora, en este nuevo libro, con explícito subtítulo, “Prosas reunidas (II) de un crítico legendario: Rock a la literatura y literatura al rock”, tenemos otras casi 550 páginas sin desperdicio y que se leen con unas ganas enormes. De nuevo, puedes leer en cualquier orden y escoger los capítulos que más te interesen. Lógicamente repiten algunos nombre básicos como el citado Lou Reed, John Lydon o The Velvet Underground, pero también nos habla de “Rockumentales a la carrera”, como los de Bob Marley o Jimi Hendrix, o en “Desvarío, furia y rebufo” hay espacio para “Las raíces del punk o The Mekons".

El capítulo “Hypes y heroicidades” arranca con MC5 para enlazar con un amplio repertorio de referencias, ya sean  Charlie Haden, Canned Heat, Beatles, Emerson, Lake & Palmer, Bob Dylan, Grace Jones, Stevie Nicks, Art Ensemble of Chicago, Ian Hunter, David Johansen, Patti Smith (“Horses”, claro), Dead Boys, David Byrne, o Jello Biafra. Por su parte, “Pantheon”hace honor a su nombre para acoger  a Rolling Stones, Miles Davis, Captain Beefheart, Jim Morrison o Brian Eno, sumados a los recurrentes nombres  de Lou Reed o John Lydon

La edición de esta obra, en la que se integran algunos guapos relatos inéditos compilados en “Drug Punk”, recae en el prestigioso John Morthland. Después de más de 40 libros en www.librosdelkultrum.com y varias colecciones diferentes vuelven a hacer uno de sus más recomendables y espectaculares libros hasta la fecha. Pero ya puedes estar atento a otros de sus últimos libros pues nos han deleitado con volúmenes (tan distintos en sus diferentes colecciones) sobre Rick Rubin, Oliver Stone, Álvaro Mutis o una joya chulísima de Johnny Cash con el título de “La Vida En Letras” con una presentación realmente exquisita. ¡Pero los destructivos y/o sarcásticos textos de Lester Bangs son… disparos mayúsculos!

Entrevista 15 Aniversario: Nat Simons


“Sin un circuito emergente y underground estamos provocando que no surjan nuevas bandas interesantes fuera de la industria y vamos abocados a que todo sea un producto”

Nat Simons ya estuvo presente festejando nuestro décimo aniversario hace algunos años, realmente nunca ha dejado de estarlo en estas páginas desde que editara “Home on High” allá por 2014; un debut en el que dejaba clara su intención de llegar para quedarse, pisando firme, algo que ha seguido demostrando en cada trabajo editado y que volverá a hacer con la más que próxima edición de “Felinas”, otro trabajazo más para su coleeción que contiene brillantes canciones, inmensas colaboraciones y una sorprendente producción del que iremos dando cuenta poco a poco en estas páginas. 

Hoy invitamos a Nat a celebrar junto a nosotros estos quince años de andadura de la única forma que sabemos hacerlo, hablando de música, como no podía ser menos. Se nota que ha disfrutado ante nuestro cuestionario, las preguntas son extensas y rotundas, hablando muy claro. Conviene leer lo que dice con atención, no solamente tiene un innegable talento para facturar rock, sino que además sabe cómo hay que manejarse en este mundillo cuando quieres que primen los valores artísticos por encima de todo. Palabra de rockera y felina. 

¿Qué valoración general harías de la actual situación del “mundillo” musical?

Nat: Pues si te refieres a la industria… a día de hoy ya no se apuesta por carreras a largo plazo en los grandes sellos discográficos o agencias grandes de management, lo que quieren es algo con una rentabilidad inmediata, y eso hace que proliferen artistas o grupos efímeros o de dudosa calidad musical. Es una pena porque hay propuestas muy interesantes que no tienen tantos seguidores o likes en Instagram y Tik Tok. 

Siempre se ha hablado del directo como último refugio para mantener con vida a las bandas, ¿Crees que hay una red de salas y condiciones favorables a lo largo del Estado? 

Nat: La verdad que cada vez están cerrando más salas y eso es preocupante. Creo que la gente joven debería de ir a más conciertos en salas, u otro tipo de público más maduro y generalista, que es el que compra una entrada en estadio por 200 euros o se gasta un dineral en festivales, pero no va a conciertos en salas. Y no se da cuenta que eso es lo que está matando el circuito. Todos esos grupos que ahora llenan pabellones o son cabezas de cartel en festivales empezaron en salas, si no hubieran tenido esa oportunidad no serían quien son a día de hoy. Sin un circuito emergente y underground estamos provocando que no surjan nuevas bandas interesantes fuera de la industria y vamos abocados a que todo sea un producto.

¿Cuál es el papel que en ese sentido crees que juega la proliferación de festivales? 

Nat: Es cierto que en ese sentido los festivales juegan un papel importante. Aquí entra en juego el coste de oportunidad y si hay millones de festivales es difícil competir. Creo que también está un poco en educar a la gente en que si te gusta de verdad la música, deberías de ir a disfrutar de los directos a ambos lugares; las salas te dan otro tipo de experiencia que no te da un festival y viceversa. A mí me gusta ir a conciertos en festivales, por lo que la experiencia conlleva, pero también voy a muchos conciertos en salas, no podría vivir sin ellas. 

“La durabilidad de un proyecto está en los fans, en la gente que compra los discos a los artistas, en la venta de entradas y el futuro en los proyectos independientes” 

Ahora que la venta de discos es irrisoria, las plataformas siguen robando a los creadores con porcentajes ínfimos por reproducción y en los festivales apenas se paga a los artistas más minoritarios, salvo honrosas excepciones. ¿Por dónde pasa la durabilidad de los proyectos y las carreras de larga duración? 

Nat: Es más, hay muchos artistas que ni si quiera están en ese circuito de festivales, sólo pueden hacer gira en época de salas y en verano tienen que parar. Como dices, la situación es bastante desalentadora. Antes ya era injusto el reparto, pero al menos se vendían discos, ahora es tremendamente complicado porque la venta es ridícula y si encima tienes que repartir beneficios con el sello y la distribuidora te llegan migajas, no te daría ni para pipas. Aun así, tendrías que tener 50 millones de streams o más en las canciones, para ver algo interesante de beneficio. Cada vez estoy más convencida de que la durabilidad de un proyecto está en los fans, en la gente que compra los discos a los artistas, en la venta de entradas y el futuro en los proyectos independientes, con base de fans sólida. Por eso nuestro valor más preciado es la gente. 

A la hora de disfrutar de la música como oyente, ¿prefieres acercarte a los clásicos con los que te hiciste melómano/a o bien prefieres escuchar propuestas novedosas? ¿Por qué?

Nat: Un poco de todo, me gusta escuchar ambas cosas, pero es verdad que últimamente me pongo nuevas propuestas por si viene algo fresco que me inspire. 

Todo oyente tiene algún secreto no confesable de bandas y/o músicos que le emocionan y que no suelen estar bien vistas, ¿Cuáles serían los tuyos y por qué? 

Nat: No sé si están bien vistas o no, pero tal vez a la gente le sorprendería que me gusten Miley Cyrus o Dua Lipa, creo que ambas tienen buenas canciones y buenos referentes. 

¿Cuál fue ese primer contacto con la música que te empujó a dedicarte a ella? 

Nat: Realmente mi primer contacto con la música fue de muy pequeña porque he crecido en una casa muy musical, por parte de mis padres y tíos, siempre había música alrededor y he cantado toda mi vida. Pero querer dedicarme a ella, sin duda, fue desde que descubrí a Bob Dylan y profundicé en su vida y obra. 

Cita cinco nombres básicos en tu reproductor en los últimos meses. 

Nat: Larkin Poe, Margo Price, The Runaways, The Replacements y Starbenders. 

¿Qué artistas malditos, minoritarios o relativamente novedosos nos recomendarías encarecidamente no perder de vista? 

Nat: Malditos Badfinger y Big Star, minoritarios Jesse Malin o Kurt Baker y relativamente nuevos podría decir Sarria o Repion. 

En los últimos tiempos has cogido con fuerzas las riendas de tu carrera, lanzándote a proyectos de interés brutal. ¿Qué te impulsó a dar dicho paso? 

Nat: He cogido de nuevo las riendas de mi carrera porque hasta el 2017 siempre las llevé en todos los sentidos, después vino la oficina de management “Big Star” y después el sello e hicimos un equipo que la pandemia se llevó por delante. Ahora es el momento de volver a como estaba antes, pero con mucho más apoyo por parte de mis seguidores. El proyecto de ‘’Felinas’’ vino dado precisamente porque se me ocurrió la idea de juntarme con otras artistas y compartir experiencias tanto musicales como en charla. Al final la música y las vivencias compartidas en mi carrera son lo que más me han enriquecido y más he disfrutado, como cuando me fui a Carolina del Norte con Gary Louris. 

“Necesitamos alguna compañía como en su día lo hizo DRO que apueste por algo más que no sea el latin urban o música de influencer, al final esto es pan para hoy hambre para mañana” 

¿Crees que falta una figura real dentro de la industria que se encargue de velar porque las carreras de los artistas puedan ser de larga duración real? 

Nat: Por supuesto que sí, antes en las multinacionales los AR se encargaban de eso; ahora les piden que los proyectos que lleven tengan rentabilidad inmediata y eso no es trabajar una carrera a largo plazo… necesitamos alguna compañía como en su día lo hizo DRO que apueste por algo más que no sea el latin urban o música de influencer, al final esto es pan para hoy y hambre para mañana. 

¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de nuestra revista digital? 

Nat: Pues conozco El Giradiscos desde que saqué mi primer disco, “Home on high” (2014), y me hicieron la primera entrevista. Desde siempre la he tenido cariño porque habéis estado atentos de todos mis lanzamientos y os habéis hecho eco de ello. 

¿Qué valoración haces de nuestra evolución como web asentada dentro de la oferta de prensa musical, nacional y gratuita? ¿Qué es lo que más te gusta de El Giradiscos? ¿Y lo que más te irrita?

Nat: De irritarme, la verdad no puedo decir nada. Me gusta que seáis una web con una línea clara y que habléis de cosas que realmente os gustan y apasionan, no como otras que parecen un panfleto publicitario. Me gusta ese amor a la música y a los artistas, eso es lo que hace que los artistas y los lectores valoren vuestros contenidos. 

Espacio libre para una felicitación, crítica o lo que venga en gana… 

Nat: Pues ánimo a toda la gente que le guste la música de verdad que vayan a conciertos en salas y compren discos en el merchan, esa es la única manera de que su artista favorito o grupo siga sacando música y girando, ¡¡que no se engañen!! Y por supuesto ¡¡muchas Felicidades a El Giradiscos por su aniversario!!, que sigan girando muchos más discos porque vuestra labor es muy importante para músicos y lectores.

Entrevista: Calizo


“Calizo es claramente un proyecto musical mestizo y bastardo, como el rock and roll”

Por: Javier González 

Calizo es tantas cosas a la vez que intentar definirlo es harto complicado, aún así, vamos a tratar de hacerlo. De entrada, son cuatro veteranos de nuestra escena, Víctor Frutos “Pitu”, José “Funko”, Javi Vacas y Roberto Lozano “Loza”, a los que hemos visto decenas de veces en vivo, demostrando oficio y solvencia en diversos proyectos con el común denominador de llevar la calidad por bandera en la defensa del amplio abanico del rock. 

Desde hace algún tiempo han aglutinado esfuerzos, publicando semanas atrás “Soy la Montaña”, un trabajo hijo de influencias diversas, hiladas con maestría, donde la psicodelia y el rock progresivo se funden con sonoridades cuyas raíces se hunden muy dentro de la piel de toro, pues los ecos andalusíes e iberos retumban con personalidad, engrandecidos por unas letras que apelan a lo natural, sirviendo de alejamiento y reflexión con las que intentar cambiar la deriva de un mundo que parece en ruinas. 

Dejarse arrastrar hasta caer en bucle con las canciones de Calizo ha sido inevitable durante días, perseguidos por sus imágenes, mientras retumbaban sin cesar sus magnéticos acordes; no quedó más remedio que contactar con la banda, personificada en Víctor Frutos “Pitu” y Javi Vacas para conocer más a fondo todos los secretos de uno de los mejores discos editados en 2023 en nuestro país. 

Arranquemos tirando de un tópico, sois cuatro tipos con una larga historia dentro de nuestro rock que deciden juntarse, una temeridad, tal y como están los tiempos, para dar vida a Calizo. ¿En qué momento y de qué forma surge la banda? 

Calizo: Somos temerarios por naturaleza, dedicarse a la música alternativa en este país es una actividad de alto riesgo. La banda surge por la llamada que me hace Víctor Frutos a final de 2019 proponiéndome crear un proyecto musical juntos. Tenía ganas de cantar en algo propio después de haber estado en la sombra y la intuición le dijo que debíamos hacer algo juntos. Le dije que adelante, me propuso a nuestro amigo común Jose Funko como guitarrista y propuse a Loza como batería, así que todo queda en casa ya que todos nos conocemos de la escena musical madrileña desde hace 25 años y hemos tocado juntos ocasionalmente en otras ocasiones, aunque nunca los cuatro juntos como ahora. A partir de ahí comenzamos a enviarnos ideas, luego a tocarlas y grabarlas. En 2020 llegó la pandemia, cada uno nos quedamos en nuestra casa y seguimos componiendo a distancia, sobre todo temas de hard rock en la onda Zeppelin, Sabbath, etc… Un año después, a final de 2020 y con diez temas más o menos terminados compuse “Soy la Montaña”, que fue la canción que abrió el camino a hacer algo personal y diferente, fue cuando le pedí a Víctor que cantase en onda Lole y Manuel o Enrique Morente y que utilizara un lenguaje poético para hablar de lo que representa la montaña como símbolo místico y físico…¡y lo hizo! Fue una enorme sorpresa. Ese fue el punto de inflexión que nos permitió descubrir las referencias musicales familiares relacionadas con el flamenco y el folclore castellano que tiene Víctor y que desconocíamos todos. Una vez encontrado el camino a seguir tiramos a la basura lo anterior y nos pusimos a componer más material, ya con ese concepto en la voz y las letras, junto con una producción musical basada en el rock actual que nos flipa, separándonos un poco de las referencias hard rock retro que tanto nos influyen. El resultado lo habéis podido escuchar en el Lp y Ep que hemos publicado. 

Provenís de otros proyectos como hemos comentado. ¿Debemos entender Calizo como una formación donde dais rienda suelta a unas influencias que difícilmente podrían tener cabida en otras de vuestras aventuras? 

Calizo: En la música todo suma y nada resta. Es importante tener un concepto musical que proporcione identidad a la banda, que pueda resultar útil a la hora de trabajar los temas y luego grabarlos o tocarlos en directo. Pero todas las influencias y retro alimentaciones que se producen entre los grupos en los que tocamos son positivas, nunca sabes lo que te puede servir de inspiración para otros proyectos, aunque claramente en este caso Calizo tiene una personalidad muy definida con la que nos encontramos a gusto y que diferencia bien del resto de nuestras bandas. No creo que estos temas tengan cabida en otro proyecto. 

Definir vuestra música es complicado, ya que es rock, ruidismo, experimentación casi kraut, progresiva, tiene un innegable sabor de raíces ibéricas y andalusíes, amén de un montón de referencias más, siempre brillantemente mezcladas, arropadas por unos textos que son de órdago. ¿Cómo de complicado es domar semejante amalgama de sonidos para hacer que todo funcione con naturalidad? 

Calizo:
Es lo que tiene ser melómano, nos gusta el rock en toda su extensión, amén que la música en toda su amplitud, lo mismo Bach que Coltrane, Kyuss que Bon Iver, por no hablar de Jorge Pardo o Django Reinhardt. Para que haya naturalidad creo que lo que hacemos es tocarlo en trío básico, es decir batería, bajo, guitarra…si el riff o arreglo funciona en un power trío es que la canción funciona. A nivel de producción le damos vueltas, dejamos huecos y no tratamos de recargar demasiado los temas con más instrumentos o arreglos de lo necesario, aunque no siempre lo conseguimos. 

En “Amanecer” cantáis “la luna brilla en el cielo y mi ventana mira al sur”. ¿Hacia dónde miran las canciones de Calizo puesto que estamos ante un proyecto que por igual podría sonar sajón que netamente sureño? 

Calizo: El proyecto de Calizo precisamente trata de aunar estos dos mundos. Nos flipan tanto Enrique Morente como Queens of the Stone Age, Kiko Veneno o Pata Negra como Royal Blood o Muse, no tenemos por qué renunciar a ninguno. He crecido escuchando por igual a Muddy Waters y AC/DC que a Camarón, Paco de Lucía, Los Chunguitos o Los Sonics. Las melodías y armonías son de inspiración mediterránea, ibera, castellana…los riffs y ritmos quizá sean más anglosajones, pero hay elementos rítmicos locales como panderos cuadrados, darbukas, djembés y palmas también…Calizo es claramente un proyecto musical mestizo y bastardo, como el rock and roll. 

Como decimos las influencias podrían hacernos pensar en un montón de bandas, tano internacionales como nacionales, pero el idioma me ha retrotraído directamente a pensar en estos nombres: Los Puntos, Triana, Medina Azahara y Derby Motoreta´s Burrito Kachimba. ¿Os sentís musicalmente cercanos a ellos? ¿Qué otras referencias son indispensables en vuestro imaginario? 

Calizo: Claramente Triana es pieza clave de nuestras influencias, son los maestros del rock sinfónico andalusí, para nosotros es un honor que se nos vincule a esta enorme banda. Cuando vamos a actuar fuera y les ponemos a nuestros amigos guiris alguna actuación en TVE en los 70s se quedan ojipláticos, ¡son muy grandes! Ahora que lo dices sí tenemos un punto en común con Los Puntos con ese deje 60s que sí que suena en algunos momentos, no lo habíamos pensado y no son una referencia para nosotros, ¡aunque la conexión existe desde este momento! Camarón, Paco de Lucía, el “Omega” de Morente y Lagartija Nick, Lole y Manuel, Kiko Veneno… muchas son las influencias que llevamos en el ADN a la hora de cantar en castellano y crear las letras. Que se nos vincule con los Motoreta´s que son una realidad actual por derecho y además son colegas, es genial. 

“Calizo es un proyecto muy apegado a la raíz” 

Atendiendo a las letras de las canciones, se intuye un claro afán poético, expresando sentimientos profundos a través de imágenes muy concretas donde hay una curiosa preminencia por citar los elementos naturales, además de un claro alejamiento de lo narrativo y de las típicas historias de chico conoce a chica. Dicha temática, ¿ha sido algo buscado premeditadamente o surgió de forma natural? 

Calizo: Desde el comienzo Calizo es un proyecto muy apegado a la raíz, a la tierra, a la naturaleza, como indica el propio nombre que viene de la piedra y la tierra caliza tan propia del manto terrestre. Contamos con un punto ecologista, filosófico, social, naturalista y humanista. Cuando encontramos para las letras una vía más poética y tratamos de crear un imaginario propio surgió la lírica apegada a nuestras referencias del cómic con Moebius y Jodorowsky como grandes maestros. Muchas de las historias implícitas en las canciones surgen de ese imaginario que tan bien ha sabido homenajear Loza en los diseños que ha realizado para las portadas de los singles, los videos y el arte del Ep y del Lp.

Es como si en ellas quisierais poner el foco en lo natural, en otras formas de vida más ancestrales o sensoriales para conectar de nuevo con la vida y con sentimientos comunes, que a veces hoy día parecen más denostados. ¿Qué pretendéis expresar a través de las mismas? 

Calizo: Exacto, no lo has podido expresar mejor. En un mundo como el actual en el que los valores morales y la importancia de la conexión con naturaleza está tan diluida, poner foco en lo importante es fundamental para no perder el norte y caer en la superficialidad. El arte es una forma de expresión perfecta para canalizarlo y nosotros humildemente y salvando las distancias, seguimos una tradición muy desarrollada en lo musical en nuestro país con grandes poetas que han sido cantados por los maestros tipo Miguel Hernandez, Lorca, etc. Sin ir muy lejos sólo hay que escuchar las letras alucinantes de Lole y Manuel, pura naturaleza, metáforas de la vida y poesía junto con crítica social. 

“Ritual de la Serpiente” es pura psicodelia, en lo musical, con esas pistas de fondo que te llevan a otra atmósfera y con una letra que parece premeditadamente abierta; puede hablar de amor, de una ceremonia de ayahuasca y hasta de una noche de pasión. ¿En qué surgió esta composición y por qué? 

Calizo: Fue uno de los últimos temas que hicimos para el disco, un feliz hallazgo de Jose Funko. El ambiente de la letra y el título tiene que ver con ceremonias ancestrales de magia que han acompañado al ser humano en todas las culturas, desde los indios americanos, los pueblos africanos, los egipcios, los iberos y que también los europeos hacían. Eran rituales que invocan la lluvia y las tormentas, catarsis que apelan a nuestro lado más místico y profundo de la conexión con la naturaleza y los elementos, sacan nuestro lado más salvaje, y eso también es lo que provoca el rock. 

“Tormenta” es un auténtico bombazo, calmada, como un estanque, donde habláis de confiar en uno mismo y no perder la fe. ¿Cómo de necesario es lanzar mensajes así de rotundos en estos tiempos sombríos donde todo es falso e inmediato? 

Calizo: Es muy necesario expresar conceptos y emociones a través del arte. La esperanza es la guía para poder vivir confiando en uno mismo y en los demás, la palabra esperanza incluye la espera y la paciencia también es algo importante que hay que cultivar. La tormenta es un elemento catártico en la naturaleza, también las tormentas personales provocan cambios, la electricidad y la tensión se va cargando y descarga con la tormenta. 

“Manhattan” es una revisión del clásico “Manhattan (First we take Manhattan)” de Enrique Morente y Lagartija Nick, cuya autoría pertenece a Leonard Cohen, marcial, donde el protagonista parece dirigirse al propio cadalso. ¿Qué os impulsó a atacar un tema tan mayúsculo? ¿Hubo presión a la hora de hacerlo? 

Calizo: Siempre quise versionar este tema, me encanta, me pone los pelos de punta, tanto la versión de Cohen como sobre todo la de “Omega”, desde que salió el disco hace 25 años y me lo compré. El disco “Omega” de Enrique Morente y Lagartija Nick es una referencia absoluta para mí. Sin duda, cuando lo propuse mis compañeros dijeron que estaba loco. Fue un reto enorme enfrentarnos a un tema así, desde la original de Cohen y luego la impresionante versión de Morente con Estrella cantando como lo hace, precisamente es lo que me llevó a hacerlo, tienes que apostar fuerte y ver hasta dónde puedes llegar. Como ves, tanto mis compañeros como yo, nos hemos puesto el listón alto, nadie se amilanó ante el reto de hacer “Manhattan” a nuestra manera. “Omega” es un disco fundamental que fusiona rock con flamenco, totalmente adelantado a su tiempo y que es importante reivindicar. Para Calizo es una declaración de intenciones. Morente agrandó límites y Lagartija Nick son unos visionarios, además de unos tipos estupendos. 

Cerráis con el músculo de “Como el Árbol”, una canción de amor incondicional, con toques atmosféricos y psicodelia. ¿Por qué habéis decidido que sea la que cierra el disco precisamente? 

Calizo: Precisamente ese mensaje de amor por la naturaleza y por la tribu humana, representada en las raíces del árbol que se enraízan en la tierra y las infinitas ramas que se elevan creciendo hacia el cielo, pensamos que era un final perfecto para cerrar el disco. Musicalmente es una especie de “All You need is Love”, tiene un punto beatleiano y de optimismo esperanzador. 

Sabemos que lleváis a un tipo fiable en estas lides como es el gran Javi Vacas, capaz de hacer rentable una propuesta con magia ancestral al estilo de la vuestra. ¿Qué tal se presenta la gira de presentación “Soy la Montaña”? ¿Tenéis muchas cosas cerradas? 

Calizo: Gracias por lo que me toca. Hemos estado ya en algunas salas y también en el Festival Purple Weekend de León con muy buena respuesta del público. Ha sido mágico. El disco acaba de salir en noviembre y el próximo concierto es el viernes 12 de enero en la sala El Sol de Madrid, donde lo presentaremos con algún invitado especial dentro del Festival Inverfest. Pronto iremos informando de nuevas fechas, atentos a nuestras redes. 

“Las salas son los espacios donde nace la música en directo” 

Venís de curtiros en salas y aunque Calizo puede ser un bombazo en un festival, creo que es una propuesta para ser disfrutada en salas de pequeño y mediano aforo. ¿Cuál es el mejor escenario posible para arroparse con la calidez de vuestras canciones? 

Calizo: Queremos llevar este disco, esta energía y canciones junto con versiones especialmente escogidas a todos los escenarios. Nos gustaría difundir este mensaje como un ritual ancestral, una fiesta pagana de rock, la celebración de la tribu. Los festivales son lugares apropiados ya que la comunidad musical se reúne en ellos de manera natural, pero nosotros hemos sido siempre de dar y ver conciertos en salas, por lo que allí nos encontraréis. Las salas son la base de todo, los espacios donde nace la música en directo. 

¿Calizo será una más de vuestras ocupaciones o estáis dispuestos a apostar por la banda como proyecto principal? 

Calizo: Vamos a por todas con esta banda, como siempre que hacemos un proyecto somos bastante firmes en tratar de llevarlo adelante. Creemos que tiene recorrido, motivación y cosas que ofrecer al panorama musical.

Ricardo Virtanen & The Rockin’ Shakers: "Echoes Of An Era"


Por: Kepa Arbizu 

No es fácil que en el ámbito creativo, tan dado a erguir diques y hacer distinciones -a veces de sesgo clasista- respecto a los diversos formatos existentes, haya un nombre que cohabite con total naturalidad entre varios de ellos: ya sea músico, escritor, docente, crítico… Bajo todos esos “apellidos” se puede presentar Ricardo Virtanen, quien en el universo sonoro es especialmente (re)conocido por haber hecho latir con sus tambores las venas de Lobos Negros, posiblemente la primera y más representativa banda de rockabilly que ha atravesado la "piel de toro". Una credencial que por sí misma ya sería suficiente para abrir la puerta a cualquier proyecto avalado por su presencia, pero si se necesitara ampliar el currículum grupal para iluminar más su figura, se podrían añadir formaciones como Alcohol Jazz, Lucky Dados o Speed Limit Cruiser, todas ellas, pese a su diversidad, bajo el común denominador de mirar, unas de soslayo y otras con determinación firme, a músicas que incitaron a mover las cadera desde décadas pretéritas.

"Echoes Of An Era" se trata del primer EP editado por el madrileño en solitario, y haciendo bueno su nombre, son media docena de composiciones que han sido escritas por su puño y letra a lo largo de una longeva carrera que atraviesa cuatro décadas y que, si fuera por cuestión de la energía destilada en esta producción, en la que a pesar de contar con una pléyade de colaboradores asume la capitanía en todo tipo de instrumentos, parecería que estamos ante un lozano pero versado intérprete de impetuoso espíritu debutante. Pero una trayectoria como la suya, inundada de huellas dejadas a lo largo de la carretera, también ha sido fértil a la hora de cosechar amistades gremiales, y nada mejor que verter esos lazos en un trabajo que alcanza un cariz de celebración, algo intrínseco, por lo menos a priori, a ese lenguaje construido entorno a agitados ritmos al que llamamos rock and roll y que en su frondoso libro de familia se recrea este disco.

Con el nada disimulado ánimo de glosar todos aquellos matices que se esconden tras dicho concepto musical, la elección de poner frente al micrófono en cada uno de los temas a otros tantos invitados, además de significar un elemento de confraternización, es un excelente vehículo para dotar a cada una de las composiciones de sus propias señas identificativas, al mismo tiempo que otorgarles su espacio en un puzle global. Un escenario donde reinan, aunque no de maneara absolutista, aquellos sonidos ortodoxos que han marcado la genealogía del género, ya sea a través de ilustres personalidades, como Eddie Cochran, Gene Vincent o Bill Haley, o de las no menos trascedentes, pese a cargar con un relativo anonimato, biografías sonoras de Robert Gordon o Sleepy LaBeef. Un baúl de vinilos que se encarga de desempolvar (metafóricamente, porque aquí hay pruebas más que sobradas del constante uso y disfrute al que son sometidos) la siempre honda voz de Marcos Sendarrubias, que comanda un sobrio "Crazy for you love" delineado entre esos cortantes y oscuros riffs, alimento también de Lobos Negros, que más adelante bandas como The Cramps han pervertido convenientemente para engendrar el psychobilly. Por su parte, las ráfagas emitidas por el "Amor a primera vista" que relata Javi "Faraón" proceden de ese pegadizo boogie que han popularizado los Stones, o los Burning si se pretende hacer patria, y que en esta pieza se integra junto a una línea interpretativa muy melódica.

Esa concepción más orgánica y hasta cierto punto tribal, sin abandonar su papel vehicular, irá adoptando registros y condimentos a lo largo de la historia particular, y universal, que representa este álbum. Como todo buen compendio que venga estampado bajo el sello del rock and roll necesita su buena balada con la que llorar sin restricciones por los amores perdidos, condición que asume "Alone" de la mano de la imponente y elegante presencia vocal de Gwen Shaker, con trazas de diva clásica de jazz -acompañada de ese sempiterno piano en este caso domado por las manos de Jairo Martín- a la que su hábitat le convierte en Wanda Jackson o Peggy Lee. Una variedad de tonalidades que conllevan en paralelo otra tanta ristra de emociones y sensibilidades, por lo que podemos pasar de la desazón sentimental al intrigante personaje que protagoniza "El jugador", al que da vida un José "Insaciable" que nos imbuye en un cruce de caminos entre la configuración de gran orquesta -con la necesaria intervención del saxo de Kiko Flores- que encarnaría Los Mambo Jambo, el descarnado rockabilly de Ilegales o un tañer de cuerdas con sabor a salitre a lo Dick Dale. Imbricación de sonidos que resulta especialmente propicia para la fronteriza y envolvente "She’s A Hurricane", con la voz del propio autor y una sección de vientos, soplada por La Banda Los Ciervos de los Manatiales, con vocación de western escrutado por el indómito horizonte. Una fotografía que se vuelve campestre y bucólica en una extraordinaria "Little Song", donde nos encontramos con un David "Mad" Mayer, empeñado en pasar por ese Elvis Presley que dejaba de lado los contoneos para liberar su lado más country, rodeado de un perfecto juego entre electricidad y acústica que se da cita en una florida orquestación, entre banjos y lap steel,  fiel reflejo de ese jardín melancólico y agradable al que nos invita la canción.

"Echos of An Era"  no es un disco carente de pretensiones, de lo que se zafa es de esa artificial pretenciosidad que a veces se intenta adjudicar al rock and roll, retomando en esta media docena de piezas su condición primigenia. Un vocabulario que nació con la nada desdeñable intención de convertirse en fuente de diversión, de compañerismo, unos ritmos provocativos que nos enseñaron a bailar incluso al compás de nuestras heridas más íntimas. Puede que se trate sólo de canciones, pero de la misma forma que la vida es sólo eso, la vida.

Entrevista: Coque Malla

 
“Este es un disco con una mala hostia, con una rabia y una vitalidad brutal”

Por: Javier Capapé

Hace menos de dos meses llegó hasta nosotros “Aunque estemos muertos”, el nuevo disco de Coque Malla. Hemos dejado que poco a poco vaya calando en nosotros y nos atrape. Y así, abrumados y totalmente hipnotizados por este fantástico disco, nos dispusimos a charlar con el músico madrileño en pleno arranque de las fiestas navideñas sobre estas canciones y el particular viaje que conforman, con el paso del tiempo y la muerte como protagonistas.

Coque recibió con tiempo y mimo nuestra llamada, que se convirtió en una honesta charla sobre el camino que le llevó a dar forma a esta criatura, los entresijos de las canciones que la forman, su elaboración y trabajo con sus músicos y sus motivaciones profesionales. En definitiva, un diálogo con la vida y la muerte como protagonistas, que inundan el espíritu de unas canciones de potente y desenfrenado rock, además de llenas, contra todo pronóstico, de mucha luz en su interior. Un viaje al corazón del impresionante “Aunque estemos muertos”, que desde el primer día de su lanzamiento se ha convertido en uno de los discos más personales e imprescindibles en la extensa, atrevida e inimitable carrera del eterno Ronaldo.

Lo primero de todo, enhorabuena por el Ondas a esa trayectoria musical, aunque estarás hablando mucho del Ondas y nosotros en realidad queríamos hablar del disco, que nos ha sorprendido muchísimo. Darte la enhorabuena y hablar sobre él durante este rato, así que, si te parece, empezamos. Desde la obertura de la primera canción hasta el epílogo con la última nos introduces en el ambiente casi lúgubre de esta colección, como si fueras el compositor de una BSO. Se trata de un baile con tu propia sombra. Esos pasajes instrumentales señalan que Ella se ha presentado y anda por ahí y en lugar de huir de Ella le ofreces un baile. No es un disco morboso, ni mucho menos, pues consigues que en el disco haya más luz que oscuridad, pero claro, se está hablando mucho de madurez, de la muerte, del predominio de una temática más oscura, pero queríamos preguntarte ¿qué queda del Coque Malla más desprejuiciado de tus inicios y cuánto hay de miedo o resignación por ese paso del tiempo? 

Coque Malla: Creo que cada vez se van complementando más esas dos caras. Un claro ejemplo de esa dualidad es “Místico”, que es una canción muy rockera, desenfadada, energética, garagera… Si los Ronaldos no nos hubiésemos separado y siguiéramos haciendo discos a esta edad podría ser perfectamente una canción de los Ronaldos actuales. Pero al mismo tiempo encaja perfectamente y es una pieza fundamental en este disco, sobre todo por su letra, ya que no es un disco que hubieran hecho los Ronaldos. Respondiendo a tu pregunta, creo que desde hace unos años hay siempre una dualidad en mi música. Lo que pasa es que en otros discos había algo como de “esquizofrenia” porque de repente aparecía el Coque más desenfadado, rockero, enérgico, pero por otro lado también estaba el más nostálgico y oscuro, hasta el punto que a mí me ha llegado a molestar porque creo que le quitaba unidad a mis discos, le quitaba como rotundidad en el concepto, en el clima. Sin embargo en este disco es en el que más he conseguido que esas dos vertientes (si se puede hablar de dos, porque tampoco creo que sea exacto hablar de dos vertientes claras, definidas y separadas) conviven increíblemente bien.

Sin embargo es verdad que el disco está marcado por la temática de la muerte. ¿Hay algún acontecimiento o circunstancia que haya desencadenado ese interés ahora?

Coque Malla: Pensé sobre ello al terminar el disco, como diciendo: “¿De dónde sale esto?”. Y lo he ido desarrollando a lo largo de las entrevistas que me han hecho en la promo. Cuando me preguntáis sobre eso no puedo responder una cosa únicamente porque viene de varias circunstancias. No es una circunstancia concreta que ocurriera el año pasado, sino que a lo largo de los últimos años han pasado una serie de cosas que han dado como consecuencia este disco. Es algo tan simple como la edad o el paso del tiempo, y como la edad te hace hacer las cuentas de otra manera. El otro día Fernando Neira lo explicaba muy bien en su crítica, esa metáfora que decía: “alguien que se da cuenta de que hay más arena en la parte de abajo del reloj que la que queda por caer”. Luego está el fallecimiento de mis padres en un periodo más o menos corto en el tiempo y cercano. También la paternidad. Y por último, la pandemia. En ese momento compartimos una especie de conciencia de la muerte, de la fragilidad, de la tragedia y del desastre. Antes, como método de defensa, teníamos esas cuestiones sobre la muerte alejadas, como algo que les pasaba a otros, y ahora nos ha pasado a todos y nos ha pegado un revolcón tremendo. Así que creo que todas esas cosas juntas, y yo que soy muy tremendo y muy dramático también, han dado como resultado “Aunque estemos muertos”. Pero creo que es también lo que dices tú, este es un disco con una mala hostia, con una rabia y una vitalidad brutal. No es un disco pesimista, para nada.

Vuelves a presentarnos un disco temático, para escuchar de principio a fin.

Coque Malla: Una vez que lo has escuchado unas cuantas veces de principio a fin, creo que también puedes escucharlo salteado, como cuando coges un libro o una película que te las has visto ya un par de veces o tres y te apetece ver una escena suelta o leerte unos capítulos, pero claro, si quieres entenderlo tienes que escucharlo de principio a fin en su orden, como si fuese un libro o una película.

Antes has hecho otros discos temáticos como “Termonuclear” o “¿Revolución?”, pero ¿es éste tu álbum temático definitivo? 

Coque Malla: Creo que sí. Intuitivamente y a veces sin darme cuenta o a pesar mío, me apetece como liberarme de la carga y el peso de hacer un disco conceptual, a pesar de que cada vez me suena más pedante ese término para referirse a un disco de rock. Pero para entendernos, muchas veces me quiero librar y acabo sin darme cuenta persiguiendo esa estructura como de película. Y muchas veces, cuando lo termino, pienso que es más conceptual de cómo lo recibe la gente. Hay muchas cosas que a la gente se le escapan, pero este disco es el que más logrado está en ese sentido. La gente lo ha percibido perfectamente, es decir, no he tenido que explicar que tiene un principio, un desarrollo y un final. Me lo han dicho sin que se lo dijese yo a ellos. Incluso detalles que creo que son evidentes porque los he puesto ahí, como cuando uno pone unas pistas escondidas para seguir un rastro y el que las ha puesto parece que se las van a descubrir enseguida porque sabe dónde están, pero el que las busca no siempre las encuentra. En cambio en este disco sí las encuentra. Detalles como por ejemplo que al final del disco el círculo se cierra con una guitarra que recuerda al riff del principio. Eso lo ha pillado muchísima gente. Creo que por ese motivo, y por muchos otros, es el disco donde más hemos conseguido ese espíritu temático.

“No está escrito en ninguna parte que yo tenga que tener un estilo concreto”

Los que hacemos crítica musical estamos obsesionados en encontrar patrones que explican las decisiones artísticas de los músicos. Cuando se trata de ti, es casi imposible lograrlo porque siempre nos cambias el paso.  Has hecho discos muy diversos y después de más de 35 años en la música tus discos tienen siempre algo de novedad, suenan muy diferentes entre sí, con una marcada personalidad. Vienes de hacer un disco muy orquestal como “¿Revolución?” y pasas a un disco muy de banda, de rock setentero en este caso. ¿Podrías explicarnos la receta de tu propia exigencia?

Coque Malla: No sé si hay receta, pero creo que fue como un descubrimiento, como una revelación, como sentir la liberación de decir que nada me ata a un estilo. No tengo porque ser fiel a un estilo, no está escrito en ninguna parte que yo tenga que tener un estilo concreto. Esto unido al descubrimiento o la revelación de que la música, el arte o la creación es infinita. Eso es muy liberador y muy divertido. En mi imaginación puedo fantasear con miles de tipos de canciones, de combinaciones, percusiones, instrumentos, sonidos… y eso es lo que hago. No sé si es tanto una exigencia como algo que sale de forma muy natural y muy lúdica. No sé si es una metáfora un poco tontorrona, pero es como el que sale por Madrid y en lugar de ir a los sitios de siempre, con los mismos amigos, decide buscar otros lugares, potenciando esa inquietud aventurera y viajera, pero aplicada a la creación. Más que una exigencia, que un poco también, es algo que me divierte hacer.

Siempre has reivindicado a Neil Hannon, sin embargo ahora hablas de la inspiración en The Smile, que están como en el otro lado, en el extremo de la experimentación. Eso lo vemos en el disco. Hay canciones como “Bla bla bla” por ejemplo, que son muy experimentales. Dejas los vientos que estaban siempre presentes, dejas las cuerdas, que llevaban también un tiempo en tus discos, y ahora el protagonismo está en la experimentación con esos ritmos y con la guitarra afiladísima de Amable Rodríguez, que constata todo esto.  No sé si es el resultado de estas nuevas fuentes de las que bebes o es solo fruto de tu inquietud. 

Coque Malla: Es una mezcla de las dos cosas y de otras más. Cuando descubrí la música de Neil Hannon, y también de Richard Hawley y Rufus Wainwright, que son como el triunvirato que me metió en el mundo de la orquestación y de la canción pop épica, romántica y orquestada, me metí de cabeza en ella. Entendí que eso no había salido de la nada y que tenía una conexión muy fuerte con mi primera escuela musical, que fueron las bandas sonoras. Para más inri, el que hizo los arreglos de mis discos más orquestados fue mi hermano Miguel, que también sentía eso porque lo vivimos juntos en casa con nuestros padres. De esa manera descubrí que esa conexión estaba ahí antes y así entendí por qué al escuchar a Divine Comedy me metía a muerte en eso, porque venía de atrás. Y no solo con las bandas sonoras, sino también con Sinatra, con la parte que me gusta más de los Beatles y Bowie, que es esa vena romántica y orquestada. A la vez he descubierto que la parte hipnótica, experimental y de miles de capas también estaba ahí. No sé de dónde venía, pero ya en “Termonuclear” jugábamos con eso. Por ahí viene la influencia de The Smile. No creo que la gente escuchando mi disco diga que le recuerda mucho a The Smile o a Radiohead, pero sí que hay una influencia filosófica en cuanto a construir y producir las canciones con una sorpresa continua en el que las oye y en nosotros haciéndolas. La clave puede estar en no fijar las cosas. Los discos anteriores son discos que casi podemos tocar con partitura porque están perfectamente estructurados. Cada nota está repetida hasta la saciedad para que suene perfecto, pero aquí no, aquí hay muchísima improvisación. Nos pasaba una cosa que era maravillosa. Llegábamos al local, ensayábamos una canción, sonaba increíble (sobre todo canciones como “Bla bla bla”, “Baila en la oscuridad” o “El dragón”) y al día siguiente no nos acordábamos de qué habíamos hecho porque no lo habíamos fijado, porque habíamos improvisado. Y entonces hacíamos otra cosa diferente y así íbamos sumando improvisaciones. Hasta que llegamos al estudio, seguimos sumando improvisaciones y así conseguimos el resultado final. Esa es la influencia de The Smile y de Radiohead. Una influencia más filosófica que directamente de su estilo. En “Bla bla bla” sí que puede recordar alguna cosa a ellos, o en “Baila en la oscuridad”, pero no creo que nadie escuchando el disco diga que se parece mucho a Radiohead.

La ilimitada creatividad se respira claramente en el disco. Hay momentos en los que la guitarra de Amable Rodríguez vuela libre, como en el solo incisivo de “Místico”, que es una auténtica locura, o en el desarrollo final, cercano al rock progresivo de “Baila en la oscuridad”.

Coque Malla: Es que te reto a que pongas a Amable a repetir un solo. Es absolutamente incapaz. Es un músico con una libertad y una creatividad instantánea como pocos he visto.

Precisamente quería detenerme en Amable Rodríguez, cuyo sello está muy presente en el disco. ¿Cuál ha sido la principal aportación de este gran guitarrista que sustituye a Toni Brunet en las filas de tu banda?

Coque Malla: Es evidente la aportación de todos, pero entiendo que las guitarras, sobre todo cuando son buenas y hay un excelente guitarrista detrás, son más llamativas, pero si prestas atención y afinas el oído hay mucho más. Alucinas con las cosas que han hecho Gabriel Marijuán y Héctor Rojo. Pero sí, la guitarra es muy llamativa y tiene mucho protagonismo porque ha ocupado de alguna manera el papel que jugaba mi hermano Miguel con sus arreglos en los discos anteriores. Le ha dado esa profundidad, esas capas diferentes, esas cosas que van entrando y saliendo y que te van sorprendiendo. Ahora no había cuerdas, no había arreglos, por lo que hemos grabado muchas capas con la guitarra de Amable Rodríguez, pero también con los teclados de David Lads, que también juega un papel fundamental. Creo que hay como un telar creado entre David y Amable, que es lo que le da la profundidad, y luego Gabriel, Héctor y yo damos la base rockera. Esa combinación tan acojonante que tiene el disco es su base rockera, garajera y cruda combinada con todo un mundo de sonidos hipnóticos y capas tejido por David y muy especialmente por Amable.

“Parte del concepto del disco era que no hubiese arreglos y por lo tanto volver al sonido de banda”

Es verdad que se siente un concepto puro de banda, que lo has descrito perfectamente ahora, muy conciso en su instrumentación, pero lleno de detalles. ¿Querías alejarte cuando empezaste a hacer el disco de tus incursiones más orquestales de antes? ¿Era algo premeditado? 

Coque Malla: Sí, totalmente. Casi siempre suele ser algo visceral, espontáneo y orgánico, pero en este caso sí que fue una decisión muy meditada y muy determinante en el disco. Casi te diría que parte del concepto del disco era que no hubiese arreglos y por lo tanto volver al sonido de banda. Trabajar con la intención de que lo que sonase en el local iba a ser el disco. Luego podíamos hacer algún truquito, meter alguna capa o alguna nueva pista en el estudio, pero lo fundamental iba a ser lo que sonase en el local. Ha sido una mezcla de dos cosas: la primera, una cuestión conceptual de querer cambiar y que sonara diferente consiguiendo otro sonido, y la segunda, una cuestión tan prosaica como que hacer discos con la importancia que hemos dado a los arreglos sinfónicos en los últimos que hemos hecho es agotador, por lo que me planteé no pasar por eso otra vez. Quería liberarme de la carga de hacer un disco con arreglos muy serio como habíamos hecho con “El último hombre en la tierra” y “¿Revolución?” y sentirme ligero para hacer un disco de banda de rock. Así que sí, era una decisión absolutamente planeada y premeditada.

De todas formas, a pesar de que es un disco de rock y de banda, hay otra cosa que nos llama muchísimo la atención y que es una maravilla, que son los coros. Ahí están Anni B. Sweet, Araceli Navarro y María Ovelar, dirigidas por Álex Olmedo. Ellas dan ese magnífico toque góspel a “Como los gatos salvajes”. Los coros ya habían sido decisivos antes en tus discos, a veces “cantaban” con voz propia, como en esta canción mencionada, en la que se comportan como un coro griego que da el contrapunto al actor ¿Son los coros otro de los elementos de sustento más revelador del lote? ¿Cuánto de decisiva es la labor de Álex Olmedo en la coordinación de todo esto? 

Coque Malla: Siempre le he dado mucha importancia a los coros. He ideado coros que fuesen muy importantes narrativamente y ese recurso de que los coros aparezcan como coro griego lo he utilizado un millón de veces. Creo que en todos mis discos en solitario aparece este recurso. Me gustan los coros que hacen de narrador y que a veces contestan al protagonista. Lo que pasa es que en este caso hemos ido todavía más allá y hemos contado con unas voces increíbles. Por supuesto Araceli y María, aunque ellas ya habían participado anteriormente en mis discos. Pero la novedad espectacular ha sido meter a Álex Olmedo y sobre todo a Jacobo Serra y Anni B. Sweet, que son cantantes, no son coristas, y son además unos de mis cantantes favoritos en español. El color que tienen esos coros es increíble. Yo nunca había conseguido unos coros con esa belleza tímbrica que tienen, especialmente Jacobo y Anni. Yo puedo ser bueno imaginando coros, escribiendo las frases, pero soy muy malo armonizándolos. Muchas veces hemos improvisado las armonizaciones a la hora de grabar los coros y el resultado no es el mismo, pero esta vez le he dado ese trabajo a Álex y ha tenido el tiempo necesario para trabajar todos los matices con calma. Además, Álex es un armonizador increíble, ha hecho unas armonías preciosas y eso se nota muchísimo porque los coros son perfectos. Álex ha jugado un poco el papel que tiene Miguel cuando hace los arreglos de viento, pero esta vez con las voces.

También está José Nortes, el timonel de "Black Betty", que quizá ha tenido más papel todavía en la producción. ¿Te ha permitido reforzar tu compromiso con la libertad creativa soltando lastre y centrándote más en la labor compositiva?

Coque Malla: Bueno, yo he producido también como un bestia (risas). No me he centrado solo en la labor compositiva. Lo que sí ha hecho José son unas mezclas increíbles.

Ahí es donde quería llegar también. Nortes se ocupa de las mezclas y en ellas hay un equilibrio que permite detenernos en cada elemento. Suenan muy equilibradas, dando peso a los sintes cuando es necesario y abriendo espacio para las guitarras afiladas o los precisos coros. Quizá la mezcla sea más llamativa aquí que la propia producción. Podría decirse que José Nortes ha conseguido unas canciones donde prima el espacio y gana cuerpo cada instrumento en su momento. ¿Cuánto importa la mezcla y la producción en el llamativo resultado final de “Aunque estemos muertos”?

Coque Malla: Importa muchísimo. Cuando hablamos de grabar discos, los productores, cuando son varios como en este caso, que somos José y yo, son los directores de la orquesta o de la película. En “Aunque estemos muertos” la película es de José y mía y por supuesto los actores, que son los músicos, han hecho un trabajo espectacular, pero considero que si hacemos el símil de que este disco es una pequeña criatura, yo soy la mami y José el papi. Él es un 50% del resultado final. Además ha pasado una cosa llamativamente diferente a otras veces. José y yo en el estudio somos como un monstruo de dos cabezas. Nunca hay una voz más alta que la otra, jamás hemos discutido… Nos entendemos como la seda, hay telepatía, pero en las mezclas nos cuesta un poco más llegar a un punto en común. Él me manda mezclas y yo siempre ando corrigiéndolas hasta que encontramos la chispa, pero en este disco la primera mezcla que me enviaba José ha sido espectacular y yo he hecho muy pocas correcciones porque sonaban preciosas. Sonaban súper bonitas, también porque estaban muy bien grabadas, pero su trabajo ha sido espectacular. Y por supuesto es parte fundamental y uno más del equipo que ha parido el disco.

Hablando de José Nortes, por pedir que no quede, ¿lo veremos alguna vez como músico en tus giras?

Coque Malla: Es que él está con Miguel Ríos. Pasa de mí (risas). Pero, ¿por qué no? Ya ha salido alguna vez como invitado y saldrá más veces, pero ¿por qué no vamos a trabajar juntos en directo? Claro que sí.

“En esta gira vamos a tocar el disco entero de arriba a abajo”

Ahora que vas a empezar gira, ¿vas a  hacerla con los mismos músicos que has grabado? ¿Qué es lo que tienes pensado para ella?

Coque Malla: Hasta hace poco no te hubiera podido responder porque no lo teníamos claro, pero por fin el otro día hicimos el ensayo definitivo en el que iba a tomar la difícil decisión de si hacer el disco entero o no. Me daba mucho miedo. Me sigue dando, la verdad, porque creo que en algunos sitios, sobre todo cuando la gente esté sentada va a funcionar, y en otros va a costar un poco más, pero hemos tomado la decisión de hacerlo: Vamos a tocar el disco entero de arriba a abajo y luego habrá una segunda parte festiva con todos los éxitos, con Los Ronaldos, donde la gente se desmelene y demás. Pero creo que partir el clima de estas canciones metiendo “Un lazo rojo, un agujero” o “Adiós papá” no iba a funcionar. Además muchas veces pienso que éste es un disco que casi podría ser una canción con diez partes, por lo que trocearlas y meter canciones en medio, de momento no me apetece nada. Así que vamos a arriesgarnos y hacer el disco entero. El otro día lo hicimos por fin de arriba a abajo en los ensayos y fue increíble. Es un viajazo, pero claro, la gente tiene que entrar en ese viaje y acompañarnos de veras.

Me encanta. Es una decisión súper valiente y creo que el disco lo merece.

Coque Malla: Yo creo que sí. No sé si lo merece, sino que es como va a funcionar. Creo que si la gente cierra los ojos, se deja llevar y lo acepta, van a flipar. En los teatros funcionará, sin duda. En las salas va a ser más delicado, con la gente de pie, en la barra… pero tampoco hay tantas salas. En la gira hay tres o cuatro salas y el resto son teatros y auditorios. En el Price, por ejemplo, va a ser increíble, va a funcionar seguro.

Si te parece voy a preguntarte por alguna canción en concreto, empezando por “El dragón”, que me recuerda mucho a la lejana “El Rey”, por ese toque claustrofóbico que de alguna manera desconcierta, atrapa y exige mucho, pero que consigue que caigamos atrapados en su red. ¿Te gusta no poner las cosas tan fáciles a tu público y exigirle con canciones menos directas como éstas? 

Coque Malla: No es algo que me guste, es algo que ocurre, que sale. Además eso es muy relativo. Para ti, por ejemplo, “El dragón” ha sido una canción fácil porque te apasiona, ¿no? O “El Rey”, que es la favorita de mucha gente. Yo no me planteo hacer una canción de forma premeditada para ponérselo fácil o difícil al público. Sí que estoy de acuerdo en que “El dragón” y “Baila en la oscuridad” están totalmente sacadas de sueños, parecen como descartes de sueños, solo que mejoradas.

En “Bla, bla bla” aludes a la charlatanería, al exceso de opiniones superficiales, a la ausencia de la sabiduría. No es la primera vez que lo haces, eres un observador muy lúcido de las contradicciones de la sociedad contemporánea. ¿Te sientes a gusto con esta actitud sarcástica con la que observas lo que ves a tu alrededor?

Coque Malla: A gusto no es la palabra. Me encantaría que con muchas de las cosas que veo, escucho y percibo “no se me llevasen los demonios”. Preferiría que alguna gente no dijese determinadas barbaridades en las redes sociales, no interpretase las cosas con simplismos. Preferiría que no fuera así, pero si eso sirve para hacer una canción bonita, bienvenido sea. En cuanto al sarcasmo es algo que mi padre nos inculcó desde muy pequeños y es una de las cosas más sanas para afrontar la tragedia de la vida. Eso sí que me gusta cultivarlo y mi hermano Miguel es igual. El sarcasmo, la acidez y el humor negro son muy necesarios y muy sanos, paradójicamente.

“El poso de todo el disco es de muchísima esperanza, luminosidad y vitalidad”

En cada canción creas un pequeño clima. Me gusta entenderlas como pequeños paisajes. “¿Volverá?”, por ejemplo, es súper luminosa, alrededor de canciones más oscuras, y esto es algo  que también ocurre con “Aunque estemos muertos”. Hablamos de oscuridad a lo largo del disco, pero ¿cuánto hay de esperanza también en todas estas canciones?

Coque Malla: Creo que en todo el disco hay esperanza. Esas canciones que nombras son más evidentes, sobre todo por tener melodías alegres, estar en tonos mayores… Otra cosa son sus letras, que habría que analizarlas en profundidad. “Aunque estemos muertos” es alegre en su melodía, pero si uno analiza la letra es muy distinta. Y “¿Volverá?” no nos olvidemos que está escrita entera en interrogación, es decir, no son afirmaciones de que todas esas cosas hermosas volverán, sino que el narrador se pregunta si volverán algún día, pero aún así, efectivamente, el poso de esas canciones, y creo que de todo el disco, es de muchísima esperanza, luminosidad y vitalidad. Paradójicamente, un disco sobre la muerte ha dado unas canciones llenas de vitalidad.

Tus músicos te conocen bien porque llevas mucho tiempo con ellos, pero con toda esta temática y estas canciones tan diversas, antes de disponeros a grabar, ¿les pusiste en situación acerca de lo que contaban las canciones o dejaste que ellos imprimiesen el carácter que les sugerían directamente?

Coque Malla: Pues fíjate que el otro día me di cuenta de una cosa que no he hecho esta vez, pero que otras veces sí y que me parece importante, y es enviarles las letras a los músicos. Les envío las canciones para que presten atención a las letras. En otras ocasiones envío un mail específico con un archivo con todas las letras y les pido por favor que se las lean y que se metan en ese mundo. Precisamente con este disco me olvidé de hacerlo. No sé si fue consciente o inconscientemente, pero me olvidé. Y el otro día me acordé de que no lo había hecho. En este disco no hemos puesto encima de la mesa el concepto ni de lo que hablaban las letras, simplemente hemos grabado, hemos tocado y ahí queda el trabajo que haya hecho cada uno de atención a lo que yo estaba cantando. Creo que todos tenían claro de qué iba el disco, pero no fue a priori un trabajo de diálogo en torno a lo que giraba el mismo. Quizá es mejor hacerlo así porque si no condicionas. Así es más libre y más intuitivo.

En tiempos de consumo rápido nos entregas un disco conceptual, con canciones que superan los cuatro y cinco minutos cuando ahora parece que captar la atención más allá de un reel de Instagram se convierte en una empresa titánica. ¿Cómo crees que acogerá el público un disco con este concepto, esta duración, que invita a detenerse en los detalles y a buscar segundas lecturas?

Coque Malla: No lo sé. Tampoco es algo nuevo en mí. Tengo una tendencia que no es premeditada, es mi manera de entender el oficio de la canción. Yo entiendo la canción de una manera progresiva y me cuesta muchísimo hacerlo de otra forma, no porque no lo intente, sino porque no me sale hacer canciones de tres minutos. Quizá por eso tengo esa tendencia de que las canciones sean como pequeñas historias, pequeñas películas. Se habla de que mis discos son como cuentos con un principio, un desarrollo y un final, pero si luego vas a la miniatura de la canción, también dentro de ella hay una introducción, un desarrollo, un final o un epílogo. Creo que todos mis discos están llenos de canciones muy largas. ¿Cómo van a recibirlo? Pues no lo sé. Hoy en día medir estos hechos es muy complicado. La única manera que tienes de medirlo es por el feedback directo de la gente que escribe en redes sociales. Eso puedes verlo, algo que antes no pasaba, pero por otro lado no se venden discos. Antes sacabas un disco y sabías si era un éxito porque a la semana de sacarlo habías vendido veinte mil copias o solo cien. Entonces tenías esa medida, pero ahora esa medida es la reproducción, la asistencia a los conciertos o el feedback que te llega de comentarios en redes sociales. Creo que éste es un disco que al que le gusta, le está gustando apasionadamente. Al que le llega, le llega muchísimo. No estoy recibiendo comentarios negativos, pero es muy difícil medir esto hoy en día. La gira está funcionando muy bien, pero no sé si es por el disco o por una inercia que está ahí.

Cierto, porque en muchos sitios estás agotando los conciertos con bastante antelación. Nosotros desde El Giradiscos tenemos que decirte que “Aunque estemos muertos” ha sido una sorpresa. Nos ha encantado. A mí siempre me ha gustado tu música, pero este disco me ha atrapado especialmente, incluso a redactores que no te seguían tanto. Nos ha parecido que nos reta, nos interpela un poco más allá del simple hecho de escuchar tu música. Es verdad que nos decías que hacías esas imágenes cinematográficas con tus canciones, que yo llamo paisajes. Así es tu música y eso me viene al hilo para hablar de que vas a volver a la interpretación con una película que se estrena en febrero que es “Buscando a Coque”, de Teresa Bellón y César Calvillo, en la que tus canciones también son protagonistas. Cuéntanos un poco si tenías ganas de volver de nuevo al cine, más allá del documental “Jorge”.

Coque Malla: Bueno, creo que son mucho más protagonistas mis canciones que yo como actor. Mi participación es más un cameo. Son más bien las canciones las que forman parte de la historia. Son el hilo conductor. “Buscando a Coque” es la historia de una pareja en la que el personaje que interpreta Hugo Silva es súper fan mío de toda la vida, súper fan de los Ronaldos, se sabe todo lo que hago y lo que no hago, un fan de estos irredento. Y ella, que es su pareja de toda la vida, interpretada por Alexandra Jiménez, tiene una noche de pasión conmigo y se lo cuenta. Entonces deciden emprender un viaje para ir a buscarme y pedirme explicaciones. Esa es la excusa para situarnos y contarnos una historia de amor. Por cierto una joya de película. Me flipó. La vi el otro día que nos hicieron un pase para nosotros y me encantó. Yo pensaba que iba a ser una buena comedia porque el guión era bueno, pero me encontré con una joyita, así que estoy muy orgulloso de participar en ella. Pero ya te decía que mi participación como actor es más bien un cameo. Mi protagonismo está en la metáfora de mis canciones, que están muy presentes y además tratadas de una manera increíble. Aparecen en momentos súper bonitos con imágenes de Miami y demás. Espectacular. De verdad.

Nos dejas con muchas ganas de verla. Además yo le tenía mucho cariño a tu época de actor con “Todo es Mentira”, “Nada en la Nevera”...

Coque Malla: Pues esta película está para mí a la altura de esas que citas. Tiene esa magia, ese carisma de esas comedias tan bonitas que hizo Álvaro Fernández Armero. Juega en esa liga.

“Sigo sin entender de qué va esto del rock, pero sé cómo se siente perfectamente y sé lo feliz que me hace”

Por más que hayas cambiado, Coque, no podemos dejar de considerarte ese “gato callejero”, de garras afiladas y sin miedo, que arañaba y dejaba huella en las salas de Madrid con los Ronaldos. En el reciente documental que te dedicaron Lasdelcine daba gusto verte, mientras concedías una entrevista con tu camiseta abanderado recién sudada. ¿Qué tiene el rocanrol para electrizar la vida de un adolescente y cambiarla para siempre? Tú eres la viva imagen de esto aquí, pero esto mismo lo hemos visto hace nada con el último disco de los Rolling Stones, que han hecho algo apabullante con ochenta años. ¿Cómo puede ser que el rock nos cambie de esa manera? 

Coque Malla: Afortunadamente y precisamente por eso no lo podemos explicar. Es muy difícil. Es algo que escapa a la razón, a los análisis, a las conjeturas y a las conclusiones. Tiene que ver con la libertad, con la electricidad. Es algo físico también. Tiene que ver muchísimo con la sexualidad y no se puede explicar. Yo sigo sin entender de qué va esto del rock, pero sé cómo se siente perfectamente y sé lo feliz que me hace. Explicarlo me parece más complicado.

Hemos empezado hablando del premio Ondas a toda tu trayectoria y quería terminar hablando de tu vida en los escenarios. Vienes de una familia dedicada al teatro, y en el escenario hemos comprobado todo lo que eres capaz de hacer. Eres un animal escénico y por eso nos gustaría saber qué ocurre cuando pones los pies en el escenario, justo ahora que vas a empezar la gira de “Aunque estemos muertos”. ¿Puedes describirnos qué pasa por dentro de uno cuando está delante de esa multitud que acoge tus canciones?

Coque Malla: Pues también es muy difícil de explicar. Seguramente tiene que ver con que todos los obstáculos psicológicos, emocionales, de entendimiento o de lenguaje que dificultan tanto, en mi caso, la relación con los demás, desaparecen cuando me subo al escenario. Hay conciertos mejores y peores, pero en general la libertad, la seguridad y la alegría de comunicarme y conectar con los demás aparece de forma brutal y cuando me bajo del escenario desaparece la mayor parte de las veces. Tiene mucho que ver con todo esto y por supuesto con la música. Ahí arriba me subo con mis compañeros a tocar canciones y a conectar musicalmente con ellos.

Estamos deseando poder verte en directo de nuevo, deseando disfrutar de estas canciones que nos están dando tanto en tan poco tiempo, porque llevamos menos de dos meses con ellas y ya están todo el tiempo con nosotros. Gracias por dedicarnos tu tiempo y ser tan generoso y sincero al contarnos tus experiencias alrededor de estas canciones. Nos vemos muy pronto.

Coque Malla: Un gusto charlar con vosotros. Hasta pronto.


Entrevista: Los Zigarros


“Ha sido un soplo de aire fresco dejarse llevar hacia territorios nuevos” 

Por: Javier González 

Ha pasado una década desde que Kepa Arbizu, con su habitual buen olfato y mejor prosa, presentara en esta web la primera muesca en el revólver de Los Zigarros, mediante una elocuente y sugestiva reseña que hizo inevitable tener que regalar nuestros oídos a las canciones de unos por entonces jóvenes-veteranos de nuestra escena. Por aquel entonces estrenaban un proyecto de rock en castellano, deudor de la mejor tradición del género tanto estatal como internacional, en un disco que significó el primer paso de una trayectoria ascendente que han sabido seguir regando de buenas canciones sin perder tino ni efectividad. 

Vuelven por sus fueros con “Acantilados”, un trabajo donde nos hablan de amor en su más amplia faceta, entregando un puñado de composiciones elegantes en las que sus habituales referencias -Stones, Tom Petty and the Heartbreakers, T. Rex y David Bowie- vuelven a relucir, pasados por el tamiz y la siempre particular personalidad de los hermanos Tormo, quienes sacan del armario sus mejores pantalones pitillo para invitarnos a celebrar el rock and roll con nuestro mejor combo del momento. 

Nos ponemos en contacto con el bueno de Álvaro, quien ante tanta pregunta no se anda por las ramas, yendo a degüello, demostrando que tiene tantas respuestas directas como estribillos pegadizos. Pues eso, puro espíritu rockero.

Diez años desde la edición de vuestro primer disco y qué mejor forma de celebrarlo con “Acantilados”. ¿Da vértigo mirar atrás, ver el camino recorrido, todo lo bueno sucedido y comprobar que el tiempo vuela? 

Álvaro: Totalmente. ¡El puto tiempo! Se te va escapando de las manos (risas), pero ha sido como un sueño maravilloso. Nos ha pasado de todo y casi siempre bueno. 

Nueva compañía, Cultura Rock Records, y la producción recayendo en un amigo de confianza como es el caso de Leiva. ¿A qué ha respondido estos cambios tan sustanciales? 

Álvaro: El cambio de compañía fue un paso natural, Cultura Rock Records lo lleva gente como nosotros, hablamos el mismo idioma y tenemos el mismo cariño a todo lo que envuelve a la música. Contar con Leiva fue también algo muy natural. Es amigo nuestro y sobre todo uno de los mejores del país, así que sabíamos que iba a llevarnos a sitios maravillosos. Así fue. 

¿En una escala del uno al diez cómo de contentos estáis con el resultado final? 

Álvaro: Un 10. Estamos realmente orgullosos de este disco. 

El disco llega cuatro años después de “Apaga la Radio”, vuestro último trabajo, desde entonces muchos conciertos, miles de kilómetros, con el enésimo amago del mundo de venirse abajo y un tiempo prolongado para pensar en este nuevo paso. ¿De qué forma se ven reflejadas todas esas vivencias en “Acantilados”? 

Álvaro: Pues en el disco podemos verlo en “Rock Rápido” que cuenta algo de eso, aunque el álbum realmente habla de amor. En todas sus maravillosas y aterradoras facetas. 

A priori, me parece vuestro disco más vitalista y que habla del amor en la forma más positiva posible, al menos eso se desprende de temas como “No Pain No Gain” y “Acantilados”. ¿Lo sentís así? 

Álvaro: Sí, pero hay mucho miedo y obsesión también. El amor puede ser muy aterrador. (Risas)

Repitiendo tema, vaya temazo que os habéis marcado con “No Pain No Gain”, me gusta ese huracán rockero con aromas sureños y esos coros tan presentes en toda la canción. ¿Qué tal se han sentido Los Zigarros en esta piel relativamente novedosa? ¿De verdad “no hay restos de mandanga” después de los bolos?

Álvaro: Esa canción la escribió Leiva para el disco, nos la enseñó un día en su casa y nos encantó. Cantaron Gospel Factory en ella que son un grupo de góspel de Madrid y le da un rollo “Exile on Main Street” cojonudo. En los conciertos de Los Zigarros nunca queda de nada cuando bajamos de tocar, ¡siempre se lo acaban todo los invitados! (Risas) 

No sé si estaré en lo cierto, probablemente no, pero da la sensación de que “Aullando en el Desierto”, la canción que sirvió como anticipo del álbum, bien podría ser la narración de la aventura de los hermanos Tormo, de la misma forma que “Rock Rápido”. ¿Me equivoco mucho? 

Álvaro: (Risas) Sí, podría ser, aunque realmente cuenta la historia de dos amantes en esa primera fase del amor en la que te sientes las dos únicas personas del mundo. 

¿Cómo se ha tomado el público rockero más militante de Los Zigarros un trallazo entre funk-disco como “100.000 Bolas de Cristal”? ¿Es vuestro particular “Sound & Vision”?

Álvaro: Pues no te sé decir, dejé las redes sociales hace un año y nunca leo comentarios. Espero que bien. Fue la primera canción que teníamos para el disco, a Ovi y a mí siempre nos encantó el rollo que tenía. Leiva fue la primera que escucho y por la que decidió meterse en el proyecto. La vida tiene demasiados colores para verlo todo en blanco y negro, nada como un temazo disco/pop para empezar el día. 

“En nuestro corazón caben Bowie y Marc Bolan… y por supuesto Tom Petty & The Heartbreakers”

Siempre vi en Los Zigarros una parte estética y muy boogie- glam cercana a Marc Bolan, sin embargo, en este trabajo, he creído ver más ramalazos emparentados con David Bowie. ¿Me vais a romper el corazón diciéndome que os habéis cambiado de bando? ¿O tenéis suficiente corazón para amar a los dos genios? 

Álvaro: (Risas) En nuestro corazón caben los dos, Bowie y Marc Bolan… y por supuesto Tom Petty & The Heartbreakers. ¡Te echamos mucho de menos Tom! 

No sé si este es vuestro mejor trabajo, pero pienso que es el más homogéneo, pese a su evidente diversidad estilística. ¿Creéis que “Acantilados” es de entre toda vuestra discografía el más equilibrado? 

Álvaro: Puede ser. Desde luego ha sido un soplo de aire fresco dejarse llevar hacia territorios nuevos. 

En cada uno de los álbumes que habéis firmado incluís un buen puñado de temas con vocación de hits. ¿Cuál es la fórmula secreta para dar con esa tecla disco a disco? 

Álvaro: Somo fervientes defensores del mantra “dont bore us get to the chorus”, que se traduce en “no te pongas espeso y ves ya al estribillo”. A mí me encantan las canciones con estribillos coreables y potentes, siempre tengo eso en la cabeza al componer. 

¿Se descolgarán Los Zigarros algún día con un trabajo más reposado y mayoritariamente acústico? 

Álvaro: Puede ser, aunque nos encanta la potencia de las guitarras eléctricas, pero yo lo veo. Algo en plan americana podría estar muy guay hacerlo. 

Sabemos que vuestra trayectoria empieza mucho antes que Los Zigarros, pero en estos últimos años de andadura. ¿Cuáles creéis que han sido los principales cambios a los que se han tenido que enfrentar las bandas de rock and roll? 

Álvaro: Los de siempre creo yo: Cero exposición en radio y televisión.

¿Observáis un relevo generacional, tanto en lo que a bandas como a público joven se refiere? 

Álvaro: ¡Sí! A mí me hace mucha ilusión cuando veo gente de 15 años en nuestros bolos. El rock and roll seguirá para siempre estoy seguro. Los locales de ensayo están llenos de bandas. ¡Everything is allright!

Entrevista: Christina Rosenvinge


“Me gustaría que este disco lo disfrute todo el mundo, son textos que hablan del amor y el deseo, del aquí y ahora, algo que realmente no tiene sexo” 

Por: Javier González

Christina Rosenvinge es una guerrera, algo que lleva demostrando toda una vida; luchando contra los estereotipos, abriéndose camino casi a codazos y regando su discografía con trabajos siempre notables, donde la brillantez y el riesgo son más que patentes, siendo utilizados como una suerte de luces que le han servido como guía para llegar a destinos cálidos e interesantes. 

Vuelve a la carga con “Los Versos sáficos”, una obra donde responsabilidad, experimentación y juego se funden a las mil maravillas para musicar los versos de la poetisa Safo, una de las más respetadas escritoras de la Grecia arcaica, a la que rinde un sentido homenaje que transportará al oyente por sonoridades que van del rock a la electrónica, con un pie en el intimismo y paradas obligatorias en el folclore del Mediterráneo, a través de unos textos repletos de belleza, humanidad y sentimiento. 

Christina, como el buen vino, ha mejorado con los años, entregando proyectos redondos, ambiciosos y arriesgados, pues a priori muchas de sus últimas obras se encontraban fuera de su zona de confort. Descolgamos el teléfono, la encontramos tranquila, sabedora que está en un momento dulce, donde todo lo que toca suena, más que nunca, a pura poesía. 

Creo que es obligado mirar atrás, a la génesis de este nuevo disco, que se encuentra en el poema visual, musical y escénico “Safo”, en el que junto a Marta Pazos y María Folguera, os centrabais en los textos y figura de la gran poetisa de Lesbos. ¿Cómo arrancó todo? 

Christina: Arrancó con una llamada de una productora teatral, “Focus”, que me encargó un proyecto sobre Safo para el festival de Mérida. A partir de ahí, empecé a trabajar en paralelo sobre adaptar los poemas de Safo en forma de canción; fue lo que les ofrecí, para mí lo natural era devolver la música a sus poemas. Luego propuse a Marta Pazos y María Folguera para realizar el proyecto ya que era teatral, así que toda la música que compuse, siete temas con letra y otros siete instrumentales, estaban al servicio de la dramaturgia. Al acabar la gira, tenía el empeño de grabar los temas y darlos otra nueva vida, piensa que muchos nos los interpretaba personalmente, ya que lo hacían las musas, así que hice arreglos nuevos. De hecho, casi todos están muy cambiados y hay dos temas nuevos, inéditos, con los que grabé este disco al completo. 

Te has lanzado a la aventura de musicar unos textos que nacieron para ser música en la Grecia arcaica, referencia para poetas y filósofos posteriores del período clásico, un mundo dominado por la guerra y por los hombres, donde ella retumbó con fuerza. ¿Cuál es el grado de responsabilidad que se siente al afrontar y desarrollar una tarea digna de titánas?
 
Christina: La historia de Safo es bellísima, como tantas otras mujeres artistas, porque hubo otras poetas en la antigüedad, pero su nombre sonó mucho más fuerte durante más siglos que ningún otro. Además, fue influencia en la creación de un nuevo canon. Otra cosa excepcional es que muchos de sus cantos eran un canto al amor entre mujeres. Todo esto ocurrió porque la calidad de su poesía era tan alta, su destreza a la hora de utilizar la palabra tan sublime, que era algo innegable. Dejó una estela de artistas que fueron influenciados y que la veneraban, entre ellos estaba el propio Ovidio, que sin embargo le inventó una leyenda negra en uno de sus textos en las “Heroidas”, donde la convierte en personaje literario que se suicida desde una roca por amor a un hombre. 

Desde fuera parece que has debido tener una gran responsabilidad al trabajar unos versos tan antiguos y casi únicos. ¿Cómo fue el día de hacer llegar los textos a Aurora Luque -gran estudiosa y conocedora de la obra de Safo- y la espera hasta conocer su veredicto? 

Christina: Sí, efectivamente, lo que estaba haciendo para empezar era irreverente y arriesgado. Coger las traducciones de textos de Safo, que no los originales, y actualizarlos, aunque en ese sentido he necesitado poca ayuda porque es poesía sencilla y precisa. Solamente hay un poema completo y cuatro casi completos, el resto son fragmentos. He hecho un trabajo a base de retazos, casi en forma de collage. “El Himno de Afrodita” es una adaptación muy fiel al original, escrito en estrofa sáfica, pero el resto están hechas con total libertad y bajo mi criterio. No quise contactar con Aurora Luque hasta no tener terminado el trabajo, no quería que me condicionara demasiado. El encuentro fue una gran alegría para ambas. En su caso, que ante todo es sáfica, siempre quiere que todo el mundo lea y conozca a Safo, fue un paso más para devolver su figura a la cultura popular que es donde pertenece.

Musicalmente hablando es un álbum tremendamente rico, la fragilidad de algunos cortes contrasta con la crudeza de otros, ciertas melodías que retrotraen al folclore y al Mediterráneo, conviviendo con experimentación, ambientaciones y hasta techno. Me interesa mucho conocer los motivos de tal collage sonoro y la forma en qué has buscado las distintas sonoridades. 

Christina: Me he divertido, lo he pasado bien y me he dedicado a hacer experimentos. A la hora de componer no podía hacer algo monocorde y monótono. Tuve muchas dudas si llevar todo al mundo electrónico, al rock o quizás a algo más tradicional. Cada texto me pedía algo distinto. Por otro lado, lo sáfico ha ido cambiando de significado, existe una comunidad sáfica a través de la historia, mujeres artistas, apoyándose entre ellas. Todo se traduce en un activismo de bandera lésbica. Tuve mucha responsabilidad en ese sentido. Hice cosas muy deliberadamente, por ejemplo, para mí debía haber un tema techno, era importante que si estaba hablando de lo lésbico hacer algo bailable y festivo que se pudiera bailar. No es mi palo natural, pero que me divierte mucho hacerlo. Hice una canción de dormitorio, “Ligera como el Aire”, me parecía importante tener un tema muy sexy e intimista. Sin embargo, “Canción de Boda” me pedía lo tradicional y mediterráneo, una canción de corrillo que todo el mundo puede cantar. 

¿En “Pajarita” haces un guiño a Aterciopelados y su “Bolero Falaz? ¿A qué se debe?

Christina: Ahí está, claro. Son cosas que pasan mientras una compone. En medio de todo el proceso del disco fui al festival “Rock al Parque”, al estar en Bogotá, salió naturalmente. No es una letra directamente inspirada en Safo, quizás es la más original mía. En realidad, la canción habla de cuando te falta la musa. La pajarita es la musa. 

“Ligera como el aire” y “Contra la Épica”, ¿pueden ser interpretadas como las dos caras de la moneda, emparentadas por ser ambas una charla entre maestra y alumna? 

Christina: El estribillo de “Ligera como el aire” es totalmente mío, lo aporté, aunque muchas expresiones son de Safo. El tono de diálogo amoroso sí está presente en Safo. Y “Contra la Épica” es muy mía también, no sale de ningún poema, pero sí que tiene su mundo e intención. Lo que he hecho es mencionar “estrofa sáfica” en el estribillo y escribirla en dicha estrofa, que son tres endecasílabos y un pentasílabo con acento en ciertas sílabas pares y acabada en palabra llana. Me lo he pasado muy bien con esto que apreciarán los filólogos. Quería hacer una metacanción, una canción que dice estrofa sáfica y está escrita de esa forma.

“Me apetece la permeabilidad, reinventarme con ideas de otras personas y ponerme en otras pieles” 

El trabajo gráfico y todo lo que rodea a “Los versos sáficos” es una auténtica delicia. ¿Teníais claro el concepto antes de desarrollarlo?

Christina: No que va. En la parte gráfica dejo que intervengan mucho los demás. Ha sido idea de Pablo Zamora, mi gran amigo y fotógrafo de cabecera. Me ha hecho muchas portadas y es la persona que mejor me conoce dentro de este mundo. A él se le ocurrió que lo hiciéramos con ropa de Carlota Barrera, a la que conozco desde hace poco tiempo. A ella también le apetecía hacerlo. Fue improvisado. Nos juntamos la noche anterior en el estudio de Carlota, llevé un par de trapos que tenía por casa y nos lo inventamos sobre la marcha, haciendo la sesión en la casa de campo de Pablo que está a medio terminar. No hubo producción ni maquillaje. Teníamos a dos genios, pero fue como un fin de semana entre amigos. No había nada pensado al milímetro. 

Sin pretender excluir a nadie de este maravilloso viaje. ¿Podemos hablar de que “Los versos sáficos” es un disco dedicado a una mujer, escrito e interpretado por mujeres y para un público eminentemente femenino? 

Christina: No, es para todo el mundo. Esa pregunta la has hecho para provocar (Risas). Además, es importante puntualizarlo y me encanta que estemos en este punto de la charla. Las cosas hechas por mujeres son para todo el mundo, igual que la música hecha por un grupo masculino, producida por un hombre y con fotografías de un hombre, son para hombres y mujeres. Lo que hacemos las mujeres es para todo el mundo, evidentemente. Me gustaría que este disco lo disfrute todo el mundo, son textos que hablan del amor y el deseo, del aquí y ahora, algo que realmente no tiene sexo. 

¿Crees que este proyecto tiene cosas en común con “Amadora” el discazo de Tulsa? 

Christina: Es impresionante, lo vi hace unas semanas. Creo que no tiene cosas en común, Miren se ha metido en un terreno muy femenino y doméstico, el de las madres entregadas. Ha hecho un discazo impresionante. Es un disco distinto. En Safo no se menciona la maternidad, aunque creo que ella tuvo una hija, aparece en un relato. No habla del amor con fines de procreación, habla del sexo porque sí, celebra el cuerpo y el deseo instantáneo. No habla de la perdurabilidad del amor. Es algo anterior a la era cristiana, por lo que resulta muy revolucionario. 

“Como buena nórdica llegaré al “Valhalla”, porque creo que he sido guerrera”

Viendo las actuales condiciones del directo. ¿Cuál sería el escenario ideal para presentar este proyecto en vivo? 

Christina: Todavía no hemos hecho el primer concierto, lo vamos a hacer en un teatro. En realidad, es un concierto que se podría hacer en un club con gente de pie, hay muchas canciones rock y arriba. Creo que en los teatros a la gente le va a quemar el asiento en los teatros. 

Eres una veterana de nuestra escena, pero confiesa. ¿Cómo sufre la poeta si no viene la musa? ¿Le entra la rabieta? 

Christina: (Risas) Ese final del tema en el que las musas se ríen de mí, es algo muy personal. Se sufre mucho cuando aparece la crisis creativa, pero por fortuna suele durar muy poco. 

Christina, tú que eres nuestra madrileña más nórdica, eres consciente que si sigues firmando discos como los últimos, acabarás llegando, si es que no has llegado ya con toda tu trayectoria al “Valhalla”. 

Christina: Ya, ya. Como buena nórdica llegaré al “Valhalla”, porque creo que he sido guerrera. Iré con los otros guerreros de la historia. 

Después de tantos años. ¿Qué te queda por hacer en tu carrera? 

Christina: Fíjate qué cosa más curiosa, estos últimos años, después de recibir el premio de la música, me he dedicado a hacer otras cosas. He escrito un libro, un ejercicio literario, una película, “Karen”, donde era actriz y además escribí la música; ahora he hecho la obra de teatro, donde he vuelto a hacer doblete. Y lo último que he preparado es la BSO instrumental para una película mexicana. Últimamente me apetecía salir de la estructura de hacer discos personales que hablan de la experiencia propia, uno tras otro. Me apetece la permeabilidad, reinventarme con ideas de otras personas y ponerme en otras pieles. Es lo que he estado haciendo y me enriquece muchísimo. 

Muchas gracias por este rato de charla y por extensión por toda tu obra. 

Christina: Muchísimas gracias a ti.