Nothing But Thieves: Imposible etiquetarlos


La Riviera, Madrid. Martes, 9 de julio del 2024.

Texto y fotografía: Begoña Serralvo.

Es de primero de concierto saber que hay directos que no se parecen al disco, y discos que no se parecen a sus directos. Ahí está la gracia. En el caso “Dead Club City” (2023), último álbum de Nothing But Thieves, nos inclinamos por decir que su sonido en vivo, espontáneo y rock, poco se parece a las melodías arregladas y pop que oímos en grabado. 
El quintento de Essex, que ya estuvo el pasado mes de marzo en La Riviera, repitió sala aprovechando su paso por el festival Mad Cool y estuvo paseando sus mejores temas en lo que fue un concierto ágil, cargado de trallazos guitarreros y en el que, los chicos “indie – pop” demostraron que son más que eso y se saltaron (con creces) cualquier tipo de etiqueta.

Diecisiete canciones y dos bises en noventa minutos de conexión con el público, tiempo en el que les llegó a dar tiempo, gracias a ese ritmo frenético, a ejecutar una muy buena versión del “Where is my mind” de Pixies, curiosamente el único tema en que se echó en falta algo más de falsete por parte del frontman, Conor Mason, recurso que sí derrochó a espuertas a lo largo de todos los temas del setlist, acostumbrando el oído del público a registros en ocasiones algo repetitivos. 

En una noche en que la actualidad se centraba en terrenos futbolísticos, Nothing But Thieves supo captar la atención de tres cuartos del aforo, cifra nada desdeñable teniendo en cuenta la cita con la Selección, entre los que se encontraban aficionados al "lololó", bandera en ristre, fans y no fans pero, en definitiva, un público totalmente entregado, como comentamos, gracias a la buena ejecución sobre las tablas de temas como “Oh no, said what” con el que iniciaron, un tema con reminiscencias ochenteras a golpe de sinte, pasando por “Sorry” o “Welcome to DCC”.

Para el final dejaron el archiconocido “Overcome”, que puso el broche final a un directo intenso, rockero, y con una vibra muy personal. Y es que, como dicen ellos, en Madrid se sienten como en casa. Y eso se nota.

Entrevista 15 Aniversario: David Bonilla (Warner Music Group)


“Hoy en día todo el mundo tiene oportunidad y medios para hacer música y publicarla” 

Si buscas su nombre en la red, junto al mismo aparecerá la etiqueta A&R Warner Music Group. Sí, la enorme multinacional que más allá de su inmenso catálogo musical, absorbió entre otras dos de nuestras independientes más celebradas como GASA y DRO, dando forma a un conglomerado que bien podríamos definir como “garante del fuego eterno”, al menos en cuanto a lo que al pop-rock clásico de nuestro país se refiere. 

Es sabido que un gran poder conlleva una inmensa responsabilidad, en este caso, por fortuna, el mismo está sabiamente administrado por la figura de David Bonilla. Arropado por la inestimable colaboración de un eficiente equipo de trabajo, siempre se ha destacado por acompañar, asesorar y desarrollar las carreras de muchos de nuestros artistas favoritos, conjugando su labor comercial y la visión empresarial, con un sabio juicio donde la defensa del arte y la música como elemento cultural pesaron más de lo que en una multinacional se acostumbra a hacer, difícil tarea la suya, en la que ha demostrado siempre buen tino y saber hacer. 

Pero más allá del buen tacto que se gasta en sus labores profesionales, queremos destacar de David Bonilla su cercanía y predisposición a la hora de escuchar y colaborar con los medios en cualquier acción que se solicite, ya sea a la hora de cerrar una entrevista o facilitando materiales promocionales, siempre desde la seriedad, haciendo gala de una característica parquedad en las palabras, elementos que no consiguen ocultar a un tipo enamorado del trabajo que desempeña y que siempre está ahí cuando se le necesita. 

En un futuro será recordado como indispensable en la historia de nuestra música más reciente, pues cuando las cosas se pusieron feas, arrimo el hombro para que todo esto siguiera a flote. Y como amantes de la música es algo que no olvidamos. Es un honor invitarle a celebrar nuestro quince aniversario. Gracias por tanto, David

¿Qué valoración general harías de la actual situación del "mundillo" musical? 

David: El mundillo musical está muy activo, a veces confundimos la caída de la venta física de discos con pensar que las cosas están mal en la música, pero hoy en día todo el mundo tiene oportunidad y medios para hacer música y publicarla. Y el éxito y el fracaso a veces está fuera de nuestro alcance. La audiencia se concentra alrededor del artista y hay que saber llegar a ella y con las maneras adecuadas. Obviamente he disfrutado más en otra época donde el concepto álbum era más importante, pero hoy sigo trabajando con un montón de artistas que admiro y encarando proyectos de todo tipo. 

Siempre se ha hablado del directo como último refugio para mantener con vida a las bandas, ¿Crees que hay una red de salas y condiciones favorables a lo largo del Estado? 

David: Es que sin el directo una banda no existe. Y desgraciadamente no se corresponde los números digitales con la emoción y el recuerdo que deja un buen directo. No conozco todas las salas de España, pero veo que si hay salas en cada capital, en cada ciudad grande y mediana, incluso pequeñas, que hay también auditorios y casas de cultura municipales con programación. Si que hay plazas para tocar. Lo que quizá no hay para grupos que están empezando es un público que cubra con tickets los gastos de ir a tocar a estas ciudades. 

¿Cuál es el papel que en ese sentido crees que juega la proliferación de festivales? 

David: Los festivales son necesarios como acto festivo, donde puedes ver a muchas bandas y pasar unos días estupendos, pero… ¿cómo puede haber tantos festivales? No sé si económicamente se sujetan. Entiendo que los patrocinios y las marcas y las administraciones públicas hacen que existan muchos de ellos, pero no se si es justo que un festival tenga un apoyo de 10x y sin embargo el mundo de las salas locales solo tenga -10x, con problemas añadidos de permisos, multas, burocracia en general. No hablo de las discotecas, hablo de las salas de conciertos, que están invirtiendo cada año en medidas de seguridad, accesos, etc, y cada vez tienen más palos en la rueda. 

Ahora que la venta de discos es irrisoria, las plataformas siguen robando a los creadores con porcentajes ínfimos por reproducción y en los festivales apenas se paga a los artistas más minoritarios, salvo honrosas excepciones. ¿Por dónde pasa la durabilidad de los proyectos y las carreras de larga duración? 

David: Tengo que matizar tu pregunta. Las plataformas al menos pagan, aunque sea una cantidad mínima. Te recuerdo cuando estábamos con la crisis del p2p, y la opinión pública fue manipulada para creer que los contenidos tenían que ser gratis. Ahí es donde había que haberse rebelado y salir a la calle a montar barricadas. No ahora que todo ha cambiado. En los festivales supongo que pagan según el público que creen que les van a llevar. A un artista novel no le pueden pagar lo mismo que a Vetusta Morla, porque ese artista solo hará que compre expresamente la entrada su familia y amigos, y sin embargo, tendrá la suerte que parte de la gran masa que vaya a ver a Vetusta (por decir un artista) les pueda descubrir. Las carreras de larga duración fue siempre el objetivo de las discográficas, pero hoy el objetivo añade una palabra, y el objetivo pasa a ser carreras discográficas rentables. Si calculas lo que se invierte en un artista nuevo en grabaciones, marketing, viajes, videos, etc y haces por otro lado una cuenta de lo que se recauda en la pírrica venta de disco físico más lo que puede llegar de digital y verás que los números rojos salen gigantes, con llamas por los lados. 

A la hora de disfrutar de la música como oyente, ¿prefieres acercarte a los clásicos con los que te hiciste melómano/a o bien prefieres escuchar propuestas novedosas? ¿Por qué? Todo oyente tiene algún secreto no confesable de bandas y/o músicos que le emocionan y que no suelen estar bien vistas, ¿Cuáles serían los tuyos y por qué? 

David:
Yo no tengo problemas, no me puedo avergonzar de la música que me gusta, y por supuesto están los Stones, U2, The Cult, Beatles, Bob Dylan y mil nombres más. Y en castellano lo mismo, tengo la suerte de haber trabajado con casi todos los artistas que escuchaba antes de dedicarme a esto. Eso es un lujo, aunque también está bien ser fan sin llegar a conocer a los artistas. Se disfruta aún más. 

¿Cuál fue ese primer contacto con la música que te empujó a dedicarte a ella? Cita cinco nombres básicos en tu reproductor en los últimos meses. 

David: Bob Dylan, Stones, Ryan Adams, Eric Clapton, Tamino, Rufus Wainwright, Guns N Roses, The Cult, U2, Otis Redding, Rod Stewart, Beatles, Neal Casal, Elvis, Lucinda Williams, Arctic Monkeys… y nacionales aparte de los que tengo por asunto profesional son muchos también… Quique González, Christina Rosenvinge, Los Enemigos… y ahora me doy cuenta que casi todo lo que escucho nacional también trabajo con ellos… Love of Lesbian, el Loco, Tarque, Depedro, Shinova, Héroes, Iván Ferreiro, Fito, Rulo, Sidecars, El Ultimo de la Fila, Coque Malla… son muchos y no es que olvide nombres, es que son tantos que necesitaría varias páginas para citarles a todos. 

¿Qué artistas malditos, minoritarios o relativamente novedosos nos recomendarías encarecidamente no perder de vista? 

David: La Paloma es una banda que me impactó en directo. Solo con el primer tema del show me ganaron. 

David, eres uno de los responsables de Warner Music, la discográfica con el que posiblemente sea el mayor y mejor catálogo del rock español. ¿Cómo es gestionar día a día tal catálogo a sabiendas que es historia inmaterial de nuestro país?

David: Pues es una tarea bonita, pero complicada porque se pueden hacer muchísimas cosas, que hoy en día hay que filtrar por un tema de costes. Nosotros trabajamos en un 90% en referencias que se venden solo en España. No podemos pensar en tiradas grandes, y eso hace que los costes sean mucho mayores. 

Sabemos que los proyectos en que trabajas no se mueven exclusivamente por el afán económico, siempre tienen en cuenta baremos de calidad musical. ¿Es complicado gestionar esos dos universos que aparentemente chocan más de la cuenta? 

David: Por suerte podemos permitirnos algún proyecto donde la rentabilidad no es lo principal, como fue el box aniversario de DRO, o en cajas maravillosas de Héroes, Hombres G, etc… que el producto en sí no es rentable, pero hace que se agite todo su catálogo y eso merece la pena. 

¿Qué es lo que más amas y lo que más odias de tu trabajo? 

David: Haber cumplido muchos sueños. Cosas que piensas mientras te duchas al final se pueden hacer realidad. Y odiar es una palabra muy fea, pero es cierto que nuestro día a día no es perfecto, y extirparía muchas cosas para hacerlo mejor. 

¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de nuestra revista digital? 

David: Pues no lo recuerdo, pero seguramente sea algún encuentro contigo y algún artista local, Loquillo, Secretos, no lo recuerdo, pero admiro cualquier esfuerzo por amor a la música. 

¿Qué valoración haces de nuestra evolución como web asentada dentro de la oferta de prensa musical, nacional y gratuita? ¿Qué es lo que más te gusta de El Giradiscos? ¿Y lo que más te irrita? 

David: Estáis presente en toda la actualidad pop-rock, desde hace un montón de años. ¿Qué me gusta? El empuje y el entusiasmo son las mejores armas. Y no me irrita nada, quizá que no haya muchos más El Giradiscos. 

Espacio libre para una felicitación, crítica o lo que venga en gana… 

David: Javi, sabes que soy de pocos abrazos, pero no olvido a los que están a nuestro lado…

VV.AA.: “PSYCH! British Prog, Rock, Folk & Blues 1966-1973


Por: Txema Mañeru.

Qué delicia de artefacto supone este triple compacto con 64 temas en más de 3 horas y 45 minutos de históricos temas grabados entre 1966 y 1973. Era el comienzo de la era psicodélica y de ahí su título “PSYCH!”. Era además la aventura del sello independiente Deram, que acogió una multinacional como Decca Records en su seno, para dar a conocer a un montón de artistas entonces desconocidos, pero que muchos de ellos serían luego algunos de los más populares en los años setenta y hasta en décadas posteriores llegando hasta la actualidad. Entre paramecios y mucha psicodélica caben grupos de rock progresivo y sinfónico, pero también de rock clásicos, así como folk y blues más o menos eléctrico. 

Todo recogido en un preciosos cuádruple digi-pack y con un espectacular libreto de 28 páginas con interesantísimos textos del experto Mike Barnes, acompañados de las galletas de los singles aquí presentes, así como multitud de fotografías de muchas de las bandas y artistas presentes en tan magna compilación de la que se encargado Michael Mulligan

Es inevitable citar ya algunas de las formaciones y artistas más populares aquí congregadas. Tenemos asi en sus más jóvenes comienzos a Al Stewart, The Moody Blues, Genesis, Small Faces, Savoy Brown, Ten Years After, Davy Graham, Keef Hartley Band, Bill Fay, Caravan, Stud, Khan, Steve Hillage, Dave Stewart o un sensacional Pete Brown para despedir el artefacto con una maravilla absoluta como "Sad Is The Man". 

Pero es que hay muchos nombres más ignotos pero realmente sabrosos que merece la pena descubrir si no eres un experto en la materia. También hay temas famosos con posterioridad pero en versiones anteriores tan apasionantes como el estreno del disco con el clásico atemporal "(I’m Not Your) Stepping Stone" hecha con aromas psych deliciosos. También brillan temas de Cat Stevens (el "Keep It Out Of Sight" en versión de Paul & Barry Ryan), Donovan (onírico "Deep Inside Your Mind", por Keith Shields) o la siempre maravillosa "Both Sides Now", de Joni Mitchell, por un Davy Graham que se sale con su elegante guitarra y su más que apropiada voz. 

Queda claro al disfrutar de esta maravilla que Deram era realmente un “Hip Label for Groovy People”. En el 66 y el 67 se comenzaban a abrir todas las puertas hacia la psicodelia con música que conseguía hacer expandir las mentes. Una gozada en ese sentido signififca la misteriosa psicodelia de Al Stewart en "Turn Into Earth" en el año 66. Al año siguiente ya destacaban las maravillosas voces de The Moody Blues en una chulada como "Love and Beauty". Sorpresón para mí el "Michael Angelo" de The 23rd Turnoff como unos nacientes Small Faces cercanos a la psicodelia, pero ya con espectaculares guitarras en su "That Man", o unos The Ice que parecen los mejores Procol Harum, con sus teclados, en una gozada como "Ice Man". Brutal psicodelia también en el single de The Fire, "Treacle Toffee World". Savoy Brown y Ten Years After por su parte firman los dos únicos temas del primer compacto que superan los 4 minutos con especial mención para el "The Sounds" de Alvin Lee

Molan también las preciosas guitarras y voces de los Warm Sounds o la pura magia en los aires eclesiales del órgano y las voces de Tinkerbell’s Fairydust. Excelentes aires progresivos con destacado violín encontramos en East Of Eden, mientras que Bulldog Breed suenan excitantes con sus guapos aires a los Pink Floyd de Syd Barrett. Mucho misterio y buenas subidas y bajadas acogen en el trip de Genesis, entregando por su parte Garden Odyssey Enterprise una maravilla psych-pop con guapo estribillo y efusivos coros. Folk bucólico y precioso es el que define a Jan Dukes De Grey y una delicia resulta el folk total de los casi 6 minutos de Ashkan que son un remanso de paz. John Cameron Quartet nos entrega jazz progresivo guapo con destacado piano, vientos y mágica flauta. El segundo compacto se cierra con nota alta con los aires épicos de un Bill Fay que suena entre Neil Diamond y el Al Stewart más clásico. 

El tercer compacto arranca con unos Room que superan los 8 minutos de duración al igual que los T2. Buenos punteos y desarrollos para los primeros y otra pasada prog-trip en el "No More White Horses" de los segundos. Uno de los momentos cumbre lo firman los Black Cat Bones con una gran versión del clásico "Feeling Good", en forma de brutal lento con exquisitos punteos. Una preciosidad las voces femeninas de Sunforest y la nueva delicia folk de Gailliard. Sigue el buen folk psicodélico con Denny Gerrard que seguro les gustará a los Fleet Foxes. Tenemos hasta aires flamencos de arranque en el tema de Clark Hutchinson para volver a flipar con los punteos de Khan, Steve Hillage y Dave Stewart en la buena composición de Hillage, "Stargazers". La despedida de Pete Brown con el "Sad Is The Man" de su disco del 73, “Not Forgotten” es también para no olvidarla fácilmente. ¡Nos apuntamos a otro triple recopilatorio “PSYCH! (Deram / Decca / Universal) de estas características para el próximo verano o, si quieren, este mismo invierno!

Pasado, presente y futuro se dan cita en el Cruïlla

Parc del Fòrum , Barcelona. Sábado, 13 de julio del 2024.

Texto: Àlex Guimerá.
Fotografías: Desi Estévez.

Uno de nuestros festivales favoritos de Barcelona es sin duda el Cruïlla. Por su concepto abierto a todos los estilos con sus fusiones de bandas; su espíritu solidario; la comodidad de no estar del todo masificado y sobre todo porque  año tras año nos siguen trayendo a grandes bandas. Justo por eso elegimos la jornada del sábado, pues su propuesta venía repleta de nombres interesantes del pop-rock y porque simplemente queríamos volver a disfrutar de esas sensaciones ya vividas en el Parc del Forum, con su ambiente cálido marino y al que siempre asociaremos a grandes recuerdos musicales y de juventud.

GINESTÁ

Puntuales a las 18:00 horas y bajo un sol que pegaba bien fuerte, esta pareja formado por los hermanos Júlia y Pau Serrasolsas nos dejaron claro que dejarían aparcados sus parlamentos para abordar el máximo número de canciones posible, temas que fueron cayendo en cascada ante un público en el que había muchas familias y que poco a poco se fue agrandando. Presentaban las canciones de su último disco, "Vida meva" (2024), como son "De tot el món" o "Un piset amb tu", bajo un formato que se configuraba con guitarrista, batería y teclado junto con unos juegos de voces formidables. Estructura de esta banda de pop edulcorado que sonó francamente bien y nos arrojó la primera grata sorpresa de la jornada. Encima tuvimos tiempo de corear la melancólica "Estimar-te com la terra" antes de abandonarlos para cambiar de escenario.

CALEXICO

Programados quizás demasiado pronto si tenemos en cuenta su valía, su concierto no decepcionó a nadie, con ese directo tan Tex-Mex basado en su particular acercamiento a los sonidos latinos por medio de un territorio rock, un recorrido que tan bien llevan haciendo desde hace años capitaneados por un sonriente cincuentón Joey Burns y su dulce voz, pero también por su otro fundador, John Covertino, tocando la batería al estilo Jazz. Calexico dio un gran recital en el que las trompetas y los ritmos tuvieron mucho protagonismo. Como en su presente gira, hubo presencia de los temas del disco "Feast of Wire" (2003) que el año pasado reeditaron, pero sobre todo de su último álbum de estudio, "El Mirador" (2022), como esa maravilla que es "Harness The Wind". 

Igualmente cayeron la esperada versión de "All Again Or" de los Love, que tan bien llevan a su particular imaginario, y la inesperada "Heroes" cantada por el guitarrista de camisa chillona Brian Lopez que dedicó a la "gente de Catalunya". Además de Burns también puso la voz el trompetista Jacob Valenzuela quien alternó los solos a la trompeta con su vozarrón cantando en castellano, claro. Impresionante en la sección de vientos junto con el otro trompetista, Martin Enk, quien se exhibió también a la guitarra slide y al acordeón. Irresistibles los bailes de "Flores y Tamales" y de las clásicas "Crystal Frontier" y "Güero Canelo", con las que los de Arizona terminaron su set en el que demostraron como siguen rompiendo las barreras del rock.

THE TYETS

Sin apenas respiro cambiamos de escenario para ver a una de las formaciones más en boga del panorama musical catalán, The Tyets, con su propuesta moderna y de fusión donde el pop se puede cruzar con el reguetón o la música urbana. Con ganas de atraer a los fans arrancaron con esa "La Platja" que editaron junto a sus compañeros de promoción Stay Homas, para rubricar su show con esa sardana tan peculiar que es "Coti per Coti", para la que pidieron que el público hiciera corros con el baile tradicional. O como lo "Cool" no está reñido con lo ancestral.

JOHNNY MARR

Quizás la mejor sorpresa del sábado. Y no sólo por poder gozar de uno de los artífices de una de las mejores bandas pop de los ochenta, sino por lo entregado que se le vio y lo bien que acabó sonando. Y es que el mancuniano, ataviado con un chaleco y camisa de manga larga (¡qué calor!), nos ofreció algunos de sus éxitos en solitario que justo acaba de compilar en un "Best Of", un puñado de éxitos de Electronic, y cómo no los temazos de los Smiths. Se atrevió hasta con siete canciones de la banda que lideró junto con Morrissey, de la que no reniega como su antiguo compañero, y que sigue haciendo sonar de forma formidable con sus guitarrazos clásicos originales y con esa voz que aunque no alcanza las cotas de "Moz" las logra dignificar. 

De golpe arrancó con una "Panic" con esos "hang de dj" coreados, la sensacional "This Charming Man", la balada "Please Please Please Let Me Get What I Want" a la acústica o una de las últimas de su legendaria formación, "Stop Me If You Think You've Heard This One Before". También nos pidió que no le abucheáramos por no tocar canciones antiguas ya que las nuevas no son una "shit", lo que dijo antes de presentar "Walk Into The Sea", del año pasado. Más lejana en el tiempo resulta "Gettin Away With In", de Electronic, y el que quizás es su mejor hit en solitario, "Easy Money". Nos sorprendió con "The Passanger", de Iggy Pop, con esos riffs irresistibles y nos remató con la maravillosa "There Is A Light That Lever Goes Out" con la que nos transportamos directamente hacia un tiempo lejano y acabamos rendidos a sus pies. Puro pop británico.

PET SHOP BOYS

El momento cumbre del sábado llegó en el escenario central, que se hizo estrecho y en el que las idas y venidas de gente demostraron cómo en los festivales los seguidores de las bandas acaban diluidos. De nuevo el postureo y la falta de interés musical hicieron acto de presencia. Aunque ello no impidió que quienes queríamos escuchar al dueto nos fuéramos posicionando poco a poco. Un directo que sonó en su primera fase algo encorsetado, demasiado electrónico e impostado, a pesar que arrancaron con esa formidable pieza que es "Suburbia". Luego llegaron la versión de U2, "Where The Streets Have No Name" y "Rent", con Neil Tennant embutido en unos calurosos abrigo y gorro, cuando no disfrazado de unas gafas robóticas y otros artilugios. 

Tras unas cuantas canciones con Neil y un siempre tímido Chris Love solos en escena, llegó el momento de introducir la banda con guitarras, percusiones y coros, fue cuando los juegos de luces, videos y efectos adornaron un espectáculo que uno desearía que fuera más simple y sin grandes efectos, que los emparentan más al Sonar que al synth pop ochentero de los que son padres. Sin embargo nos dio tiempo de gozar de sus gemas como "Always On My Mind" y una "Go West" que interpretaron delante de imágenes de manifestaciones del colectivo gay. El set y los hits llegaron en esa parte final con las mencionadas y con "West End Girls" y "Being Boring" en los bises.

SMASHING PUMPKINS

Arrancaron en el escenario Occident un cuarto de hora más tarde de lo que aparecía en el programa por culpa de los "chicos de la tienda de mascotas", pero lo hicieron con toda la fuerza posible. Con una banda en la que se mantienen Billy Corgan (voz y guitarra), James Iha (guitarra) y el bestial Jimmy Chamberlin a la batería, la formación se completa con bajo, corista, bajo, teclados y la espectacular guitarrista Kiki Wong, acabaron sonando potentes juveniles y pletóricos. Con el bueno de Billy vestido de cura y luciendo su mítica calva, las guitarras ofrecieron una tormenta eléctrica a través de la que descargaron sus hits, especialmente de sus dos grandes álbumes, "Siamese Dream" (1993) y "Mellow Collie" (1995), pues aunque sobre decirlo, sin ellos no tendrían un repertorio tan fornido como el que ofrecieron. 

Quizás demasiado pronto aparecieron "Today" y la épica "Tonight Tonight", dejando para el tramo final "Bullet With Butterfly Wings" y la legendaria "1979". Luego llegarían grandes exhibiciones de batería (el alma de las "Calabazas"), solos de guitarra inacabables y estremecedores y mucha teatralidad del siniestro y carismático Billy, al que se le fue un poco la olla cuando subió a escenario a dos niños. Magistrales a los instrumentos fueron capaces de trasladarnos su rock inconformista de los 90 a estos tiempos tan vacuos que nos toca vivir. Para el cierre, las míticas "Cherub Rock" con sus riffs y "Zero", previa una extraña interpretación de "House Of The Rising Sun" y de la guitarra de "Are You Gonna Go My Way".

Llegando al final, otras grandes propuestas se perdieron por la noche, aunque todavía tuvimos fuerzas de cerrar tan maratoniana jornada con "Elefants" de los OQUES GRASSES, una banda festiva y luminosa ideal para el disfrute del público rejuvenecido que fue poco a poco poblando el recinto de un festival que en esta ocasión ha batido nuevo récord de asistencia con más de 77.000 personas. Larga vida al Cruïlla.

Entrevista: Aisha Khan


“Puedo tocar una amplia gama de los estilos y géneros musicales que amo y disfruto” 

Por: Javier González. 
Forografías: Hugo de la Rosa.

Hay un axioma con el que los melómanos debemos convivir. Y es que por mucha música que escuches, por muy afinado que tengas tu radar, siempre habrá bandas y solistas interesantes por descubrir en quienes no reparaste. Esa fue la sensación que me asoló en el momento en que descubrí la existencia de Aisha Khan, artista británica de ascendencia asiática, cuya versátil y cálida forma de afrontar las sonoridades “old school” en su reciente “The Magnificente Twelve”, que será editado por nuestros paisanos de Folc Records próximamente, me ha maravillado hasta el extremo de querer cerrar con ella una entrevista a toda velocidad. 

En el mismo se hace acompañar de un puñado de nombres de lo más interesantes de la música de “raíces” actual, abordando con ímpetu temas de claro sabor añejo y regusto dulce con el que nos pone tras la pista de una artista dispuesta a seguir pisando fuerte las tablas en siguientes entregas, para las que no habrá que esperar mucho tiempo. 

Nos ponemos en contacto con Aisha Khan para conocer más del proyecto que lidera con mano firme, recorriendo su adolescencia en la Gran Bretaña de los setenta y ochenta como hija de emigrantes, en el momento de una eclosión musical única en la historia que la impactó de lleno. Os dejamos en compañía de una artista mayúscula, cercana, divertida y sobrada de un talento tan original como rockero. 

¿Cómo estás? ¿Qué tal te encuentras tras la edición de este maravilloso disco?

Aisha: Gracias, me alegra mucho que pienses que es maravilloso. Estaba bastante nerviosa por la edición, todavía estoy un poco ansiosa, como cuando envías a tu hijo pequeño a su primer día de escuela, pero los comentarios hasta la fecha han sido muy positivos, por lo que parece que todo va bastante bien hasta el momento.

¿Cómo surgió la idea de hacer un trabajo tan especial como “The Magnificent Twelve”? 

Aisha: Fue un proceso un poco orgánico. Siempre me ha gustado colaborar y hay muchos otros cantantes en la escena musical de “raíces” contemporánea a los que admiro. Además, cuando escribo canciones, algunas de ellas naturalmente me sugieren duetos. Hice un dueto en el primer álbum con una gran banda española de Doo wop llamada Earth Angels y siempre quise hacer más. Para los siguientes dos álbumes estaba pensando en hacer más duetos y mientras escribía y pedía colaboración a algunos artistas, se hizo evidente que habría más de una o dos canciones en compañía, ya que había más artistas con los que quería trabajar. A medida que crecía el número de canciones y colaboradores, comencé a pensar que tal vez tendría suficiente material para un álbum completo de duetos. 

En la nota de prensa que nos han enviado, se cita como gran referencia para este álbum a Ella Fitgerald y su disco “Ella and Her Fellas”. ¿De qué manera te influyó ese disco para soñar con hacer algo así con “The Magnificent Twelve”? 

Aisha: Bueno, el álbum fue reeditado en los años 1980 y lo puse infinidad de veces. Entonces, como fantasía musical, creo que las semillas se sembraron en aquel entonces. Nunca lo olvidé, se convirtió en parte de mi historia musical y cuando volví a cantar hace unos diez años resurgió como una idea. 

El disco tiene una gran cantidad de colaboraciones, tanto de hombres como de mujeres, amantes de sonoridades “old school” como el rock, el blues o el jazz. ¿Cuál fue el criterio a la hora de elegir a las estrellas invitadas para colaborar? 

Aisha: El criterio fue una combinación tanto de las canciones como de la gente. Por ejemplo, cuando escribí “Laying Down my Cards”, la tenía en mi cabeza como una canción que funcionaría para Big Sandy, así es como podía escucharla en mi mente. Cuando lo vi en uno de sus conciertos en Londres hace unos años le pregunté si grabaría un dúo conmigo y me alegré mucho cuando dijo “por supuesto”, así que era un dúo lógico para hacer con él. Para “Transatlantic Boogie” con Carl Sonny Leyland, quería escribir algo específico que le diera espacio para su prodigioso piano y luego se me ocurrió la idea de contar una pequeña historia de sus orígenes en el Reino Unido, para mudarse a los EE. UU. más tarde para escuchar música que amaba. “Shake it For Your Mama” la escribí hace años, pero era demasiado sesentera para encajar en mi set habitual. En su día fue grabada brillantemente por el grupo de chicas japonés Doo wop Oh! Sharels, pero siempre quise cantarla algún día. Entonces, cuando conocí a Hey Las, supe que finalmente podía hacerlo con ellos. 

Al escuchar “Come on Little Baby” cantada junto a Paul Ansell, no hemos podido evitar pensar en el gran Elvis Presley. ¿No te dio la misma sensación al escucharla por primera vez? 

Aisha: Paul Ansell es realmente uno de mis cantantes de música de “raíces” favoritos, su voz me hace temblar un poco las rodillas. Siempre he sido una gran admiradora porque es un gran cantante, compositor e intérprete, elige algunos covers muy interesantes, además de escribir su propio material y siempre se esfuerza por ser lo mejor que puede. Sé que suena como Elvis y me encanta Elvis, así que sí, hay ese tipo de calidad de sonido en su voz, pero en realidad es mucho más que eso. Esta canción es la única canción nueva del álbum que no he escrito. Le sugerí algunas versiones para que hiciéramos un dueto y dijo que tenía una canción que podría funcionar. Cuando la escuché, pensé que era perfecto. En el estudio puso tanta intensidad y honestidad en su actuación que fue maravilloso trabajar con él. Al oír esta canción, escucho a Paul Ansell más que a Elvis. Elvis, ese sería mi dúo definitivo, cuando era niña quería casarme con él, eso sí, cuando fuera mayor. 

Es emocionante escuchar una canción como “Eyes of Grey”, en ella haces un sentido dúo con Paul-Ronney Angel, donde dices tomar las referencias de Nick Cave y David Lynch, aunque a mí me ha parecido que os movéis en una línea más cercana a Mark Lanegan e Isobell Campbell. ¿Cómo surgió esta canción? ¿Por qué pensaste en ellos al escribirla? 

Aisha: Estoy muy feliz con esta canción. Es una de mis favoritas. La escribí y me encantó desde el principio, pero no tenía idea de qué hacer con ella porque, una vez más, no encaja en el tipo de repertorio que suelo hacer. Hay tristeza al respecto, pero todos la sentimos en algún momento. Gracias por la referencia de Mark Lanegan/Isobell Campbell, me siento muy halagada por lo que dices. También me encanta Nick Cave, Tom Waits y la parte más oscura de lo que ellos y gente como David Lynch hacen en su trabajo. Cuentan historias que no temen tocar los lados más oscuros de la vida. Cuando conocí a Paul-Ronney Angel de Urban Voodoo Machine e hice un par de canciones con él en vivo, realmente me gustó la forma en que nuestras voces contrastaban. Su voz es tan terrenal y áspera y la mía es mucho más bonita. Cuando me di cuenta de que tenía suficiente material para un álbum completo de duetos, se me hizo evidente que era una canción que podría funcionar con él. Pero incluso entonces, lo sentí de cierta manera en mi cabeza, todavía no tienes idea de si realmente será así hasta que llega el momento de grabar la pista. Porque sentí que la mujer de la canción era frágil, está muy enamorada de este hombre, pero él la ha agotado y ahora está pasando a lo siguiente en su vida sin siquiera mirar atrás. Quería que el acompañamiento fuera escaso y que mi voz fuera bastante delicada. Así que el guitarrista, Mal Barclay, y el bajista, Matt Radford, y yo, entramos juntos a la sala en vivo, los tres en la misma pista y la grabamos de manera muy íntima. Paul-Ronney vino a hacer su voz otro día, yo estaba en la sala de control con el productor Mario Cobo y cuando escuché su voz completando la canción comencé a llorar porque era lo que había escuchado en mi cabeza. Sin embargo, él no lo había escuchar y pudo expresar lo que yo quería, le dio vida. Mario parecía un poco avergonzado y estaba buscando desesperadamente en su bolso un pañuelo para mí, ¡pero no pudo encontrar ninguno! Paul-Ronney y yo también acabamos de hacer un video para esta canción y él también es un gran intérprete, el video es perfecto para la canción. 

“Big Jamboree” es puro swing, donde se te ve realmente cómoda. De entre todos los géneros que tocas en este disco, ¿cuál es tu favorito y por qué? 

Aisha: ¡Gracias! Esa es una pregunta imposible de responder, tengo tantas influencias musicales y de otro tipo; amo tantos tipos diferentes de música, que no podría elegir solo una. Esto que voy a decir es un poco autocomplaciente, pero puedo tocar una amplia gama de los estilos y géneros musicales que amo y disfruto. No soy la chica que solo quiere un chocolate en la caja y luego es suficiente, ¡quiero la caja entera hombre! 

¿Qué me dirías si te comento que mi favorita por su sencillez es “Looking for Another Girl”? 

Aisha: ¡Muchas gracias Javier! Otra canción de amor no correspondido por un hombre irresponsable (risas). Aunque me alegra oírte decir eso. Queríamos que fuera simple, a veces las canciones no necesitan todos los detalles para contar bien la historia. El baterista, Brian Nevill, hizo la percusión de rodillas como en “Everyday” de Buddy Holly y queríamos reducirla a guitarra acústica, bajo y voces/armonías. Deke Dickerson es tan musical y tan profesional que le envié la pista de acompañamiento y grabó su voz en su propio estudio en Estados Unidos. Espero que sea una canción que pueda funcionar bien en una variedad de arreglos, me encantaría escuchar a alguien más versionarla con un estilo diferente. 

Has decidido grabar, cantando en castellano, “Bésame Mucho”, una versión repleta de sensualidad con unos acompañamientos de Carlos Bandido & Tony Diavolo que nos hacen pensar en una cercanía con Roy Orbison. ¿Qué tal te has encontrado cantando en nuestro idioma? 

Aisha: Siempre me ha encantado esa canción. También he trabajado mucho en España y con algunos grandes músicos españoles, además algo así como el 30% de mis seguidores están en España. Me encantan los boleros antiguos y la música latina en general. Debido a que hice algunos conciertos en España, aprendí un par de canciones en español para honrar el idioma del público y esta fue una de ellas. Cuando contraté a Carlos y Tony para actuar en una noche de música en vivo que organizo en Londres, me invitaron a subir al escenario con ellos y esta era una canción que todos conocíamos. Funcionó muy bien y la hicimos otra vez en otro concierto. Entonces, cuando llegó el momento de hacer un álbum de duetos, sabía que teníamos que hacerla. 

La producción ha sido realizada por nuestro amigo Mario Cobo. ¿De qué le conoces? ¿Cómo surgió la posibilidad de que él fuera el productor? ¿Por qué le elegiste a él? 

Aisha: Bueno, Mario es muy buen amigo de mi anterior pareja, así fue como le incorporamos al proyecto. Fue una elección muy lógica, es un intérprete, compositor, músico y productor increíble. Le conocí antes en el circuito musical, sabía que sería bueno y también que había producido un par de álbumes número uno en España para Loquillo, así que estaba muy emocionada de trabajar con él. Vino a Londres un par de semanas y grabamos dos álbumes en “Cowshed Studios” en ese tiempo, así que fue una época loca. Fue un sueño absoluto trabajar con él, no dudaría en volver a hacerlo, ha hecho un trabajo maravilloso en este álbum. Lo mezcló y masterizó en su estudio “Diente de León” en España. 

El mismo será editado por Folc Records en nuestro país, una compañía sinónimo de buen gusto y saber hacer. ¿De qué manera contactaste con ellos para editar el trabajo? 

Aisha: De nuevo, eso fue gracias a mi anterior compañero, Leo Castro, que viene de Barcelona y lleva muchos años involucrado en la escena musical “roots”. Me encanta la lista de artistas que tienen en su sello y son personas maravillosas con quienes trabajar. 

“En el Reino Unido de los años setenta y ochenta había mucho racismo” 

Sabemos que tus padres son emigrantes asiáticos llegados desde Pakistán llegado al Reino Unido. ¿Cómo fue para ti crecer en los años setenta en aquella sociedad? ¿Recuerdas algún episodio de racismo o intolerancia? 

Aisha: Al crecer en el Reino Unido en los años setenta y ochenta había mucho racismo. Éramos una de las dos únicas familias no blancas en nuestro colegio y nos enfrentábamos el racismo casi a diario. En la escuela, en el autobús, en la calle, era común. Esta era la Gran Bretaña de Thatcher, ella era de centro derecha y había una profusión de grupos aparentemente derechistas como el Frente Nacional y el Partido Nacional Británico. ¡Había que tener grandes agallas para hacerles frente! 

“Primero fui un psychobilly y cuando finalmente me mudé a Londres a finales de los ochenta, ya era rockabilly” 

Aquellos fueron años con una revolución cultural muy potente. ¿Qué música se escuchaba en casa? ¿En qué momento entraste en contacto con géneros como el rock and roll clásico? 

Aisha: Cuando era muy pequeña recuerdo a mi madre escuchando algunos viejos LP de Bollywood que traía consigo. Cuando comencé a escuchar música me metí en Elvis alrededor de los 13 años y luego escuché de todo. Motown, Mod, Beat y Northern Soul de los años sesenta, hubo prósperas culturas Mod y Northern Soul. Escuché Psychobilly, Rockabilly, R&B, Jazz y bandas contemporáneas de punk, así como a Billy Bragg, The Smiths, Jesus & Mary Chain. ¡Hay demasiada buena música por ahí! Ir a conciertos era realmente barato. Trabajé en el guardarropa de un club alternativo local, donde venían todos los chicos que eran outsiders: góticos, punks, rockabillys y psicobillies, todos nos codeábamos y nos llevábamos bien. Allí también tuvimos música en vivo, muchas bandas diferentes como King Kurt, Edwin Starr, Doctor & the Medics y muchos más. Y viajaba a Londres, había muchos eventos musicales gratuitos y los conciertos eran baratos. Solía ir al legendario Klub Foot y veía muchas bandas allí, Restless, The Meteors. Y había muchas otras bandas contemporáneas para ver. También vi a muchos de los viejos grandes, Fats Domino, James Brown, Ray Charles, Peggy Lee... ¡tantas noches maravillosas! Primero fui un Psychobilly y cuando finalmente me mudé a Londres a finales de los ochenta, ya era Rockabilly. Luego retrocedí más, a la música y la moda de los años 40. Pero al mismo tiempo iba a muchos otros clubes, como Northern Soul, todas las noches, ¡solo quería bailar y escuchar buena música! 

¿Qué bandas y solistas del panorama actual británico nos recomendarías no perder de vista? 

Aisha: Oh, hay algunas bandas y artistas nuevos y geniales aquí ahora. Una verdadera oleada de jóvenes artistas de Rockabilly/Rock & Roll como Lobo Jones y los Caezars. Luego bandas brillantes de R&B como Howling Ric & the Rocketeers y King Joe & the Atlantics. También vienen algunas chicas geniales, Madeleine Rose Witney, que hace un dueto en mi álbum, es una de las mejores cantantes que he escuchado, sigue mejorando, cada vez más. Hay un nuevo trío llamado Erika and the Ravens, por cierto, Erika es española pero vive en Londres, ¡y es genial! Próximamente también editará disco una nueva banda de chicas llamada Moonlight Sirens, os las recomiendo. 

En unos meses volverás a España para tocar de nuevo. ¿Qué opinión te merece el público de nuestro país? 

Aisha: España y el público español son muy importantes para mí. Realmente me han llevado a sus corazones y he tenido mucho apoyo y cariño aquí, por lo cual estoy profundamente agradecida. 

Alguien nos ha dicho que tienes grabadas nuevas canciones. ¿Qué puedes decirnos acerca de las mismas? 

Aisha: ¡Si te lo digo tendré que matarte! (Risas) Tendremos un nuevo álbum en solitario de Aisha Khan & The Rajahs, también en Folc dentro de unos meses. ¡Le he escrito mi carta de amor a mi vermú español favorito, “El Bandarra”! Se llama “El Bandarra O’Clock”, porque básicamente cualquier momento del día es el adecuado para beber “El Bandarra”. Además, finalmente grabé la primera canción que escribí e interpreté públicamente cuando tenía poco más de veinte años, que es un blues lento llamado “Miss Fridgidaire”. También logré dar forma a un gran Blues Boogie cargado de guitarras al rojo vivo llamado “Green Eyed Monster” y otras pistas más originales. 

¿Qué podrán ver en directo todas aquellas personas que se acerquen a tus conciertos? 

Aisha: Bueno, verán una gran banda en vivo con una musicalidad impresionante, tocando algunos de nuestros clásicos favoritos de Blues y Rhythm & Blues y algunos de nuestros mejores originales. ¡¡¡También nos acompañará el invitado extra especial Mario Cobo!!! 

¿Qué dirías a los indecisos para acabar de convencerles a la hora de acudir a veros? 

Aisha: ¡Por favor, ven, te amaré por siempre!”. Además, puedo firmarte copias del nuevo álbum. (Risas)

VVAA: “The Power of The Heart. A Tribute To Lou Reed”


Por: Guillermo García Domingo.

A raíz del fallecimiento del escritor y cineasta Paul Auster hace unas semanas, observé en alguna red social una fotografía en la que Paul Auster posaba junto a Lou Reed en el Festival de San Sebastián, uno presidía el jurado, mientras que el otro presentaba la película de Julian Schnabel en torno a su disco “Berlín”. La desaparición de ambos, en el caso del músico, acaecida hace una década, ha dejado huérfanos a los neoyorquinos, y a todos aquellos que estamos hechizados por esta metrópolis inconcebible. Lou Reed (y Paul Auster) supieron contarla mejor que nadie. La muerte de Auster coincidió con la publicación de este disco tributo dedicado a Lou Reed, llevado a buen término por la discográfica Lights In The Attic. Supimos de “The Power of the Heart” gracias a la promoción de la canción adelanto, interpretada por el mejor candidato posible, Keith Richards. “I´m Waiting for The Man”, la pieza de la Velvet, puntuada de manera sublime por la sabia guitarra del Stone, desbocó nuestra ansiedad ante la fecha de publicación del disco completo, como si en realidad esperáramos la llegada inminente del dealer al que alude la canción. Tan formidable cover nos puso en alerta, tal vez este tributo sí mereciera la pena. Como el patrón de nuestra revista no es otro que Lou Reed, somos muy suspicaces con todo lo que le atañe. Pero, afortunadamente, nuestro presentimiento no estaba equivocado. 

El productor, Bill Bentley, a quien la escucha inicial del debut de la Velvet Underground en una tienda de Houston le abrió la puerta a una música desconocida hasta entonces, es el principal responsable de este proyecto. Muchos años después, el admirador incondicional pasó a trabajar para la promoción de los trabajos de Lou Reed, y más tarde llegó a ser su amigo. Es el autor del texto que acompaña al disco en el que destaca la determinación absoluta del de Long Island, que no tuvo nunca miedo a fracasar o a la desaprobación de los demás. 

Siguiendo la estela de la misteriosa Nico, el productor ha preferido a las rockeras femeninas. La elección de Lucinda Williams para “Legendary Hearts” ya estaba escrita antes de que Lou Reed falleciera a causa de una maldita de afección en el hígado con la que ya lidiaba desde varios años antes. Una de las mejores discípulas de Lucinda, Angel Olsen es la que hace suya, junto a Maxim Ludwig, “I Can´t Stand It”. Más imprevisible resulta la recreación singularísima de “Walk on The Wild Side” (del disco “Transformer”, uno de los discos más influyentes de la música popular) a cargo de Rickie Lee Jones. Aunque siento debilidad por “Coney Island Baby”, superlativa composición que asume la veterana cantante de Nueva Orleans, Mary Gauthier. De la misma generación es Joan Jett, miembro de las indomables The Runaways, aunque en este caso se hace acompañar del otro grupo que fundó, The Blackhearts, con el fin de interpretar “I´m So Free”, que les va como anillo al dedo por muchas razones. 

En el apartado masculino, el bluesman Bobby Rush intenta que “Sally” baile funk en “Sally Can´t Dance”, si él no lo consigue, nadie lo hará. Es sorprendente que se hayan apuntado al juego, The Afghan Whigs, aunque bien pensado tiene sentido, y “I Love Suzanne” aguanta la tralla sin despeinarse. Da gusto oírla. Las canciones de Lou Reed soportan el paso del tiempo como si nada. Que Rufus Wainwright es el más idóneo para encarnar “Perfect Day”, nadie lo duda.

El homenaje que Lou Reed dedicó a su último gran amor, Laurie Anderson, se lo han querido devolver estos extraordinarios músicos, que seguramente no ignoraban lo exigente que era el cantante en todos los proyectos artísticos que emprendía con pasión infatigable, y por ello se han esmerado al máximo, arrebatados por el “poder del corazón”, o “la gloria del amor” como dice “Coney Island Baby”.  De veras que lo han conseguido, y sin recurrir a “Sweet Jane”, lo que aún le da más mérito a este tributo.

Entrevista: Carlos Pérez de Ziriza


“Morrissey es uno de los últimos iconos del siglo XX” 

Por: Javier González. 
Fotografía inicial: Esperanza López.
Fotografías: Pablo Sánchez.

Carlos Pérez de Ziriza es uno de los mejores periodistas de nuestro país, su firma es habitual en un montón de cabeceras y diarios de sobrado prestigio, quienes confían en su prosa y acreditado buen gusto para mantener al personal informado de la actualidad musical. 

En los últimos tiempos también ha incrementado su producción como autor de literatura dentro del género, ámbito en que le contemplan un buen puñado de obras entre las que destacaremos “No Olvides las Canciones que te Salvaron la Vida”, “Prefab Sprout, la vida es un Milagro” y la más reciente, “Morrissey y los Smiths, tanto por lo que responder”, todas ellas bajo el paraguas de la editorial Efe Eme

Sobre esta última versó la charla que mantuvimos con él semanas atrás, centrada en la trayectoria de uno de los grandes personajes del panorama pop-rock de las últimas décadas como es el simpar Steven Patrick Morrissey, al que dedica una sesuda semblanza, repleta de lucidez y datos, expuesta con un desarrollo interesantísimo que permite obtener una fotografía ajustada al extremo del brillante artista mancuniano. 

Disfrutamos de media hora de conversación acerca de la trayectoria, manías y grandezas del que bien pudiera ser el último gran icono del rock del siglo XX. Comentarios a su ética y estética; grandezas y miserias. Referencias y cultura propia. Apuntes acerca de su mítico tupé y a una lengua tan afilada como viperina. También a su humor e inteligencia, al ego que gasta y a las soledades adolescentes que tanto marcaron su carácter. 

En definitiva, todo girando íntegramente en torno a un divo cuyo arquetipo hay que buscar en un tiempo pasado. Un tipo encantado de conocerse a sí mismo, que hubiera disfrutado sabiéndose el centro de atención sobre el que giraron aquellos treinta minutos de nuestras vidas. Una estrella y un mito. Mal que les pese a muchos, historia viva de una Europa crepuscular que hace tiempo dejó de existir y de la que Morrissey es su único vestigio vivo.

¿Qué tal estás? ¿Cómo va todo tras la publicación de “Morrissey y los Smiths, tanto por lo que responder”? 

Carlos: Bien, muy bien. Fenomenal, la verdad. Respecto al libro muy contento porque al decidir escribirlo tenía en mente hacer un trabajo lo más completo posible en cuanto a lo que se ha publicado sobre Morrissey y los Smiths en castellano. También quería que el libro aportara un enfoque medianamente original, creo que he logrado ambas cosas, aunque eso lo tiene que decidir la gente que lo lea. 

¿Cómo se fraguó la posibilidad de escribir esta obra? 

Carlos: Había escrito un libro sobre ellos en 2005 que se publicó cuando la revista Efe Eme era física y se vendía en kioscos. Era un libro muy corto, en realidad era una guía, algo muy básico, sin afán enciclopédico. Con Juan Puchades, el editor, siempre habíamos hablado de la posibilidad de retomar el libro, ampliarlo y darlo un enfoque nuevo. Hasta ahora no había surgido la posibilidad o el ánimo de hacerlo. ¿Por qué ahora y no antes? En parte fue porque hace cosa de un año escribí un artículo sobre Morrissey en cuadernos Efe Eme, su publicación trimestral en papel, allí había un texto sobre sus influencias, su universo de mitos, que a Juan le gustó bastante. Entre eso y que el anterior libro que hice, “Prefab Sprout, la vida es un milagro”, tenía un formato más o menos similar, me propuso utilizarlo con Morrissey y los Smiths. Esa fue la razón final. 

Una obra que versa sobre el mito de Mánchester, que no es la primera de tu autoría como bien apuntas, pues también escribiste “Morrissey y los Smiths, Inmortal luz del Norte”. ¿En algún momento pensaste en esta parte como una continuación de aquella primera? 

Carlos: Son planteamientos distintos, es otra historia. Más que una segunda parte, que no lo es en absoluto, es como una reformulación y redimensión de lo que aquel contenía. Con todo lo que implica, aquel libro lo escribí hace 19 años y este ahora. Ni mi forma de escribir ni mis conocimientos son los mismos exactamente. Es completamente distinto. 

Hagamos un poco de arqueología personal, si te parece. ¿En qué momento y de qué forma aparece el binomio The Smiths/Morrissey? 

Carlos: Lo cuento en el libro, en mi vida aparece cuando soy adolescente, con 16 años, si no recuerdo mal. Conocía un par de canciones, pero no había profundizado en su obra hasta que me compré el primer disco, a partir de ahí vienen los demás. Durante varios meses, incluso dos o tres años, no sé si era lo que más escuchaba, pero sí que era la que más me llegaba emocionalmente. Influye mucho la edad, no es lo mismo descubrirlos con 15-16 que con 30, creo, no lo sé. Empecé a escucharlos y a encajar su música que para mí era algo más que discos y canciones. 

“El universo de referencias de Morrissey es tremendamente rico” 

El libro posee un desarrollo llamativo e inteligente, donde vas mostrando su estilo y su iconografía, el engrandecimiento del mito y un sinfín de referencias culturales que le han marcado, rematando con una entrevista y unas notas sobre su discografía. ¿A qué responde esta forma de desarrollar su trayectoria? 

Carlos: En el caso de Morrissey todo el apartado de influencias o referencias, ya sean literarias, musicales, cinematográficas, teatrales o de personajes de la política, como Margaret Thatcher da mucho juego. Creo que el universo de referencias de Morrissey y los Smiths es tremendamente rico. Posiblemente de los más exuberantes que podamos ver en los últimos cuarenta años de música. Conozco pocos grupos donde puedas encontrar cuatro o cinco referencias en una misma canción acerca de otros artistas. Conseguían hacerlo muy bien porque el producto, armado sobre referencias ajenas, sonaba a ellos mismo. Para mí es el gran mérito. El formato me venía ya dado del anterior libro, pero aquí da mucho más juego. 

“Es uno de los mejores escritores de canciones de las últimas décadas” 

Es indudable que Morrissey es uno de los mejores escritores de música en lengua inglesa. Más allá de eso. ¿Le calificarías como cantante, poeta o agitador? 

Carlos: Como letrista es el más singular de los que surgieron en la Inglaterra de los ochenta. Si que es verdad que con el paso del tiempo sus discos en solitario no han mostrado la misma agudeza a la hora de plasmar las letras que antaño. Es un letrista que ha creado escuela. Como bien dices tú, es más brillante como letrista que cantante. Es un buen cantante, pero por su tesitura de voz no va a gustar a todo el mundo. Aunque creo que con los años ha mejorado, sobre todo en directo, ha ido haciéndose mejor cantante. Si bien es cierto que ha perdido facultades como letrista, pero como cantante las ha ganado respecto a los ochenta. Es un letrista inimitable, pese a que mucha gente ha intentado imitarle, pero tiene un estilo único. Para mí es uno de los mejores escritores de canciones de las últimas décadas. Además, con un estilo muy particular, no representa una moda de los ochenta. Con letras abigarradas y complejas, con giros del lenguaje y expresiones que podían sonar antiguas en los ochenta y noventa, incluso lo harían ahora. Él tenía las narices de meterlas y hacer que funcionaran. 

Hablamos de un lector empedernido, inteligente en sus referencias, ácido en sus puyas y dotado de un humor que es símbolo de inteligencia. 

Carlos: Lo que comentas del sentido del humor es algo a lo que me apetecía dedicarle un capítulo como he hecho. Es verdad que no son letras optimistas, pero el sentido del humor que ha usado en sus letras, con los demás y consigo mismo, nunca se ha valorado lo suficiente. 

“Su enfoque sexual fue novedoso dentro de la cultura pop” 

También estamos ante un adelantado en su forma de mostrar una sexualidad abierta que para él siempre ha sido una especia de juego en sus letras. 

Carlos: En realidad estamos hablando de alguien que no es que emplee un registro ambiguo. Hay muchas letras con los Smiths en las que el considera que la sexualidad está más allá de él. Un terreno que le está en cierto modo vedado y prohibido. Es un enfoque novedoso dentro de la cultura pop. Hoy en día está asumidos todo tipo de enfoques: heterosexual, homosexual, no binario y el ambiguo, surgido en la época del glam. Es muy curioso y singular. Es verdad que a partir de hacer discos en solitario, sobre todo desde la década de dos mil, muy concretamente en el disco de dos mil seis, “Ringleader of Tormentors”, hay letras donde deja entrever que la sexualidad se ha destapado, pero lo deja caer de una forma que no se sabe si es real o no. 

“Morrissey no disocia entre la faceta de estrella y persona, para él, es lo mismo” 

Ha tenido choques con sus compañeros de banda, antiguos mitos como David Bowie, rivalidades históricas con Robert Smith y hasta alejamientos con Nancy Sinatra, tampoco se le conoce una amplia gama de amistades más allá de Chrissie Hynde. ¿Qué opinas de su capacidad innata para el conflicto? 

Carlos: Puede que su mejor amiga sea Linder Sterling, con quien ha mantenido una amistad durante más de cuatro décadas inquebrantable. Imagino que es una persona complicada de tratar a largo plazo, habrá que preguntar a la gente de su entorno. No debe ser fácil. Estuvo recluido en la habitación durante muchos años solo durante su adolescencia, cuando gestó su discurso musical de la primera época. Estaba rodeado de referentes culturales, sin tener muchos amigos, nunca se distinguió por ello. Además, es una persona que no disocia entre la faceta de estrella y persona, para él, es lo mismo. No es una persona fácil para mantener una amistad con él durante mucho tiempo. 

Consideras “Vauxhall and I”, la cima de su carrera en solitario. ¿Por qué? 

Carlos: Me parece que es un disco con muy buenas canciones y muy bien producido. En relación con otros discos de una calidad similar, creo que ha envejecido bastante bien. Es posiblemente el que mejor ha envejecido de sus trabajos de los noventa. Lo escuchas ahora y sigue sonando clásico. No es un álbum con sonidos y hechuras que puedas calificar como coyuntural, podría ser de una fecha distinta. Por eso, por la calidad de las canciones y letras que tienen mucho de intimistas, no tan atentas al entorno como en otros trabajos. Para mí hace que sea el mejor disco de su carrera en solitario, aunque, como con todo, habrá opiniones para todos los gustos y habrá gente que no estará de acuerdo. 

Es evidente que coincidimos en que “You are the Quarry”, supuso su gloriosa reentrada para su carrera. Si aquel disco hubiera salido justo detrás de “Vauxhall and I”, ¿crees que lo daríamos el mismo estatus mítico? 

Carlos: Posiblemente no, lo comento en el libro también. Pasaron siete años entre “Maladjusted” y “You are the Quarry”, donde no había internet ni era noticia en ningún lado. Estaba ausente de los medios, sin declaraciones en ningún lado. Se junto la calidad del disco con el factor sorpresa que nadie esperaba un disco suyo y que fuera tan sólido. Creo que se juntaron varios factores. 

¿Te quedas con el Morrissey más pop, el glam o el intimista? 

Carlos: No te podría decir una faceta en concreto. En un mismo disco hay varios Morrisseys, todos con su individualidad y características. Más que quedarme por un tipo de Morrissey por el estilo, lo hago por la inspiración, lo que cuenta es que las canciones sean buenas y que te lleguen. Ha habido álbumes de la última época donde ha probado cosas nuevas que podrían parecer experimentales para la mayoría de sus fans, que a mí me disgustan por no estar bien resueltas. Más allá del estilo, valoro la capacidad de sorprender en cualquier artista, muchos músicos lo han tenido y él no tanto. Ahora estoy escribiendo un artículo sobre Paul Weller en el cual hablo de eso, de la capacidad para reinventarse dentro de unos cauces con cada disco durante los últimos quince años. No es una cuestión de estilo, lo es de calidad. 

También tiene una relación muy especial con sus segundos espadas, ¿crees que son una necesidad obligatoria para brillar en todo su esplendor o apuntalamiento menor para sus canciones? 

Carlos: Creo que son una necesidad como tú dices. Él presume de los músicos que tiene alrededor, lo hace en la entrevista que se incluye en el libro. Sí que es verdad que luego son guitarristas y letristas que hacen que él casi siempre suene a sí mismo. Hay como una línea de continuidad entre Alain White, Boz Boorer y Gustavo Manzur, por ejemplo. Hay una continuidad que hace de algún modo que su sobre se proyecte sobre ellos. Suena a sí mismo, más allá de quién tenga a su lado. Si escuchas un disco de Morrissey, te cuesta saber quién ha escrito cada canción. Los rasgos de los compositores que trabajan con él no son tan visibles como los suyos. No sé si es responsabilidad suya o de los compositores que deben saber que todo tiene que sonar a Morrissey. 

Siempre he pensado que Morrissey es el último gran icono, la última estrella del rock, por aquello de sus maneras, su tupé clásico y su gran cantidad de referentes, aunque musicalmente hablando he considerado que su música tiene más que ver con el pop. ¿No sé si estás de acuerdo con la afirmación? 

Carlos: Bueno, no distingo prácticamente entre pop y rock, todo forma parte de lo mismo. Se supone que cuando las guitarras suenan con mayor virulencia y electricidad, donde la melodía no es tan diáfana, se considera rock y no pop. Si tuviera que mojarme, diría que Morrissey es más pop, porque los referentes están ahí. Sin embargo, Ramones, New York Dolls y David Bowie son rock, más rock que pop. Es todo un poco discutible. Es uno de los últimos iconos, estoy de acuerdo. Eso sí, es más un icono del siglo XX que del XXI. 

¿Qué importancia tiene Morrissey en el mundo alternativo actual donde siguen apareciendo bandas como Briggitte Calls Me Baby que muestran su influjo claramente? 

Carlos: Sí, son grupos que tienen mucho de él. Sin embargo, son grupos muy underground, no están en primer plano mediático, algo que sí ocurría con los grupos de los noventa que estaban en las portadas de los semanarios ingleses e incluso en la prensa española. Su influencia sigue estando ahí, pero es más subterránea. En el libro comento que los estilos que están de moda a nivel popular no son ni el pop ni el rock. Gran parte de los discos más excitantes que se han hecho en Gran Bretaña en los últimos no son de pop ni de rock. Sí que pienso ahora, no habiéndolos citado en el libro, que uno de los grupos más importantes del actual pop británico, aunque son irlandeses, son Fontaines D.C., quen en su último single suena a The Smiths. Es de los pocos grupos de moda que en canciones puntuales de cada disco me recuerdan a ellos. 

Y en este punto del camino, donde Morrissey no para de poner a prueba nuestro aguante y tolerancia por su vanidad y capacidad innata para ser un bocazas en toda regla. ¿Cuál es tu relación como fan/seguidor con él? 

Carlos: Todo se lo relativizo bastante. Que él diga cosas en público con las que no estoy de acuerdo, o que me parezcan desagradables, a mí no me afecta. No hace que tenga menos estima por su obra y discos. Lo asumo como parte de su evolución personal en la que habrá factores personales y del entorno. Vivimos en una sociedad que no es la misma que hace veinte o treinta años. Hay gente que veo decir que no volverán a escucharlo y reniegan de su música, pienso que es una minoría. Los fans que conozco, aquellos con los que tengo relación de amistad, no han dejado de idolatrarla. Nos creamos la imagen que nos queremos crear de la gente que idolatramos. Los customizamos y los adaptamos a nuestros requerimientos. Hacemos bien, están ahí para hacernos la vida más agradable. No eres el mismo con 16 que cincuenta. La forma de ver las cosas va cambiando con la edad. Como fan no ha cambiado en sustancial. 

¿Crees que estamos en disposición de esperar un último gran trabajo bajo su firma? 

Carlos: No espero un gran trabajo, espero algo consistente. Más que los últimos que ha ido lanzando. En general las canciones que ha ido lanzando de “Bonfire of Teenagers”, las que ha tocado en directo, van por ahí. No están nada mal, aunque no hay ninguna al nivel de sus grandes obras. Según anunció, el primer disco de los dos grabados, “Bonfire of Teenagers”, se va a publicar a lo largo del año. Cuando le entrevisté para el libro, a principios de abril, no había certeza todavía, pero parece que la cosa se va a desencallar. Veremos el siguiente. No espero una obra maestra, sí cuatro o cinco canciones para meter en una playlist con agrado. El último disco, “I´m not a dog of change”, tenía buenas canciones, era una ligera recuperación de los anteriores. La primera mitad del disco estaba bastante bien. 

¿Por qué motivo piensas que Morrissey despierta una pasión tan desatada entre sus fans y odios tan encontrados entre sus detractores? 

Carlos: Es complicado contestarlo. No lo sé. Entiendo que hay un factor de identificación del fan con lo que cantaba y escribía en sus canciones, está claro. El factor de odio, ocurre como con Los Planetas, por buscar un parecido. Tienen un mensaje tan codificado, yendo un poco a los extremos, que es fácil que suscite grandes adhesiones y aversiones. La música de Morrissey y Los Smiths, te gusta mucho o nada. Puede ocurrir que escuches unas pocas canciones y no investigues más. Por el tipo de propuesta, es normal que gusten mucho y causen rechazo. Son textos, melodías y formas de cantar muy similares. O te entran o no. 

“La trayectoria de The Smiths es más consistente que la de Morrissey” 

La pregunta del millón y es obligatorio elegir. ¿The Smiths o Morrissey? 

Carlos: Si tuviera que elegir una carrera, creo que The Smiths es más consistente que la de Morrissey. Es más perfecta, si es que hay perfección en este mundo, porque tampoco me gusta utilizar tal adjetivo. La de Morrissey tiene más altibajos. El nivel de brillantez que tienen los mejores trabajos de los Smiths es algo a lo que Morrissey no ha llegado y no creo que llegue. Lo sabe todo el mundo y ellos también lo saben. Por mucho que Morrissey diga que su carrera en solitario tiene más valor que lo hecho con los Smiths. Es algo que él lo dice, pero no sé hasta qué punto está convencido de ello. En ese punto está claro. 

¿Con qué canción de toda su discografía te quedarías? 

Carlos: No sé. Yo creo que la canción cumbre de toda su carrera, ya sea en solitario o con The Smiths, quizás sea “There is a Light that never goes out”. No soy nada original. Lo tiene todo. Luego hay un montón de canciones que no han sido singles ni son muy conocidas que están entre mis favoritas. Te podría decir “Well I Wonder” de “Meat is Murder” que no fue single y es una maravilla. Ahora entras en Spotify y es la canción con más escuchas del disco. Señal que ahora la gente ha sabido ver su valía mejor que en su momento. En solitario también te podría decir. Me gusta “Comeback to Camden” o “Speedway”, que en directo cobra una dimensión distinta. Nunca he sido de quedarme con una favorita de los artistas.

Ahora que acaba la entrevista, ¿qué me dirías si te comentara que la noche en que actuó en Madrid dentro del “Saturday Night Fever” del Fib el 19 de julio de 2008, yo estaba en primera fila y me hice con la camisa Yves Saint Laurent marrón que Morrissey lanzó a la primera fila mientras tocaba “How Soon is Now?”? 

Carlos: Joder, qué milagro. Tiene mérito. Tienes una reliquia, la verdad.

Beth Gibbons: "Lives Outgrown"


Por: J.J. Caballero.

Si hay una artista poco pródiga, intermitente en trayectoria y comparecencias públicas y absolutamente independiente, esa es Beth Gibbons. Deshacerse de la etiqueta eterna de los admirados Portishead, a los que lideró durante varios años, no le costó ni un minuto ni un mínimo disgusto. Se dedicó a lucir palmito de manera discreta, haciendo del segundo plano la primera plana de una vida musical entregada a sus propios quehaceres, sin necesidad de brillar más de lo que ya lo hizo. Sin embargo, treinta años después de debutar con una banda aún incrustada en millones de corazones, reaparece con un disco con el que no pretende hacer ruido ni figurar de repente en ninguna hipotética lista de viejas glorias intentando reverdecer supuestos laureles. Paradójicamente, consigue que este maravilloso “Lives Outgrown” se quede para siempre en ese pequeño pero profundo rincón del alma reservado a las cosas que perdurarán hasta el fin de nuestros días. 

Porque hablar sin tapujos ni límites sobre el paso del tiempo y sus devastadoras consecuencias con casi sesenta años no es algo que sepan o puedan hacer demasiadas voces femeninas. Y es necesaria la puntualización genérica porque asumir tanta desesperanza sin rencor ni cuentas pendientes tampoco es tarea fácilmente asequible. El corpus narrativo y las esquinas en las que se recrea llegan a niveles profundos de emoción e intensidad en temas como “Floating on a Moment”, donde la estela de su anterior banda ronda desde el primer acorde para hacer una estremecedora autoconfesión acerca de la inmisericordia de la edad con ese folk de cuerdas evanescentes que repite en la también maravillosa “Burden of life”, mirando de soslayo a Leonard Cohen y allanando un terreno hollado con destreza a base de coros celestiales (infantiles en ocasiones), música de cámara, apoyos en Radiohead y derivados –así suena “Lost Changes”- y hasta arpegios flamencos que en “Rewind” suenan a electricidad estática. En otros momentos resulta amenazante la placidez de nanas de colchón sintético como “Whispering Love”, una plegaria que resulta en supuesta banda sonora de película de terror psicológico, con flautas apocalípticas adornando una base de pura esencia Velvet Underground

A la coherencia del sonido confluyen los talentos de James Ford, productor y multiinstrumentista sin cuya aportación todo sonaría bien distinto, y el ubicuo Lee Harris, viejo conocido de los tiempos en que Talk Talk eran una banda conocida en todo el mundo (no olvidemos que Gibbons ya grabó “Out of season” en 2002 junto al bajista de la banda, escondido entonces bajo el alias de Rustin Man), que se trae al estudio un amplio surtido de percusiones y sonidos insospechados para que todo encaje como debe. La idea de que estamos ante una suite de belleza inconmensurable se completa con el escalofrío inicial que provoca “Tell Me Who You Are Today”, una “Beyond the Sun” barnizada por los recovecos espirituales de Nick Drake y la orientalización de los acordes de “For sale”. Pero antes del final, y para que sepamos de qué va todo esto, “Oceans” perfila un tema tabú como el de la menopausia para normalizarlo y crear un monumento sonoro de inmenso valor para generaciones venideras. En definitiva, una voz y una personalidad intransferibles que vuela por fin hacia un cielo creado a su imagen y semejanza, lleno de nuevas e inmensas capacidades.