Suede: la gran remontada


Sala Razzmatazz, Barcelona (Cruïlla Hivern). Miércoles, 25 de marzo del 2026. 

Texto y fotografías: Àlex Guimerà. 

Los fans del mejor pop teníamos aún reciente el paso de Morrissey por nuestro país y las buenas sensaciones que dejó en lo musical, dejando al margen el desplante a los seguidores valencianos que tanta polémica generó. Justo después llegaron a nuestras salas uno de sus herederos naturales en el liderazgo del pop británico: los londinenses Suede.

Sabíamos que en su concierto de Madrid, Brett Anderson había terminado muy justo de voz. Aun así, habían sacado adelante un setlist de 20 canciones, repasando sus dos últimos trabajos junto a sus éxitos más destacados. Para el concierto de Valencia, redujeron el repertorio a 17 temas, centrados en hits de sus cuatro primeros álbumes, con la inclusión de dos piezas del reciente “Antidepressants”.

Con esas dudas encarábamos la primera de las dos visitas de la banda a Barcelona este año - la segunda tendrá lugar el 9 de julio en el marco del Festival Cruïlla-. Así pues, si tienes la voz tocada y no puedes ofrecer un concierto completo, ¿qué haces? ¿Lo cancelas para recuperarte y continuar la gira? Ellos no son “Mozz”. ¿Aplazas? Complicado, con una gira europea apretadísima. Lo que finalmente sucedió el pasado día 25 fue que asistimos a una de las mejores remontadas musicales —permitid el símil deportivo— que uno es capaz de recordar. Porque Brett y los suyos (en realidad, Brett al frente) cogieron el toro por los cuernos y ofrecieron un concierto memorable, de los que permanecen durante mucho tiempo.

Desde las iniciales “Turn Off Your Brain and Yell” y “Antidepressants”, el directo estuvo cargado de energía pura, entusiasmo sincero y una vitalidad desbordante. Esas fueron, precisamente, las grandes virtudes del show. Pasará tiempo hasta que vuelva a asistir a un concierto con semejante intensidad. El nivel de profesionalidad, la entrega personal, la humildad y el respeto al público mostrados por Brett, unidos a su capacidad para movilizar y encender a la audiencia, son difíciles de encontrar. Tras leer este último año sus libros "Mañanas negras como el carbón" y "Tardes de persianas bajadas", donde el cantante se desnuda emocionalmente, su actuación logró robarme el corazón aún más, si cabe.

Pero vayamos al grano: además de Brett, el bajista Mat Osman, el batería Simon Gilbert, el guitarrista Richard Oakes y el teclista Neil Codling llevan tocando juntos desde 1996. Y se nota, porque el poderío y la coordinación musical rozan la excelencia, desde la contundente base rítmica hasta los solos electrizantes de Richard o los teclados portentosos de Neil.

Muy pronto se dejaron ver clásicos como “Trash”, que hizo saltar a los dos mil espectadores que llenaban la sala Razzmatazz (con entradas agotadas poco después de salir a la venta), galvanizados por un frontman que no dejaba de incitar al público: saltaba, bailaba, lanzaba el micrófono por los aires o se subía a los amplificadores. Con esa actitud mantuvo el pulso durante todo el concierto, pidiendo ayuda al público mientras la voz le fallaba y bajando hasta en cuatro ocasiones para cantar entre móviles y brazos alzados; recursos perfectos para sostener la efervescencia del bolo.

Así fueron cayendo “Animal Nitrate”, mientras agitaba el cable del micro como si fuera un látigo; “Filmstar”, coreada con fervor; una explosiva “Can’t Get Enough”; o la inesperada balada “Europe Is Our Playground”, single de "Sci-Fi Lullabies" (1998), aquel doble recopilatorio de caras B publicado tras el éxito del “Coming Up”, que demostraba la enorme capacidad de la banda para componer grandes canciones. Lo mismo que han vuelto a evidenciar en sus recientes y sorprendentes álbumes "Antidepressants" (2025) y "Autofiction" (2022), con temas como la potente “Personality Disorder”, la emotiva “She Still Leads Me On” —dedicada a la madre del cantante— o la preciosa “June Rain”.

Para la recta final, una cascada de hits: la melódica “Everything Will Flow”, las primerizas “So Young” (con su mítico “let’s chase the dragooon”) y “Metal Mickey”, antes de cerrar con el himno “Beautiful Ones”, que cantamos a escasos metros del vocalista, de nuevo perdido entre la multitud. En los bises, “Saturday Night” puso el broche, diluyéndose entre las voces de un público que empujó al cantante a cerrar el concierto por todo lo alto.

Miguel Ríos: mientras el cuerpo aguante


Sala Mozart del Auditorio, Zaragoza. Miércoles 25 de marzo de 2026 

Texto y fotografías: Javier Capapé. 
Fotografía de cabecera: Samuel Algás. 

Ahora sí que sí. La última edición de Inverfest en Zaragoza, ya más que consolidada como referente en el calendario de invierno de la ciudad, llegó a su fin. Y lo hizo con uno de nuestros valores seguros. Miguel Ríos recalaba en la sala Mozart del auditorio maño para presentar su más reciente disco de título premonitorio, ese "Último Vals" que suena a recapitulación y despedida. Pero no solo venía a presentar sus nuevas canciones, también lo hacía para reencontrarse con un público fiel que, sin buscar una despedida con el músico granadino, sabe que cualquiera de estos conciertos puede ser una buena oportunidad para decirle adiós. Aunque no nos confundamos. Miguel Ríos no va a volver a decir que ésta es su última gira. Algo que ya dijo hace ahora quince años y, como ha podido comprobarse en varias ocasiones, no ha sido así. Miguel prefiere seguir en el ruedo y celebrar cada día, porque sobrepasar los ochenta sin abandonar el rock es en sí mismo una forma de encarar la vida con la mejor de las intenciones. Así que dejemos atrás las connotaciones que primero nos vienen a la cabeza al escuchar eso del "último vals" y permitamos que el rock and roll mande, ese que tan bien encabezó nuestro protagonista con su "Rock & Ríos" o "Rock en el Ruedo", por citar sólo algunos referentes ineludibles.

La presente gira, que arrancó en elegantes teatros de nuestra geografía en los últimos meses del pasado año, llegaba a Zaragoza suficientemente rodada, con una joven banda (entrada en años, sí, aunque es inevitable verla joven al rodear al gigante granadino) de actitud desprejuiciada y virtuosos de los ritmos negros que unen blues y rock. Los "Black Betty Boys", dirigidos por el siempre solvente José Nortes, fueron de menos a más, siempre con buen tino y certeras formas, aunque en esta ocasión, el sonido de la excelente sala del auditorio no fuera el más acertado, por lo que nos perdimos algunos matices que quedaron emborronados por momentos al rebotar entre las majestuosas paredes, más habituadas a las grandes orquestas que a las bandas apoyadas en unos cuantos watios de más. La voz de Miguel también se vio perjudicada por este efecto que opacó el sonido en gran parte de la noche, pero a pesar de ello se impuso su buen hacer y sus infinitas tablas, que consiguieron no enturbiar la velada mucho más allá del tibio arranque de la mano de "Bienvenidos".

Las canciones fueron casi tan protagonistas como los soliloquios a tenor de las mismas. Ríos se mostró muy suelto con las palabras, entre las que no faltaron ni críticas a la nueva política y el sinsentido de la guerra, ni proclamas ecologistas, sin olvidarse de los recuerdos de sus inicios o sus momentos más explosivos con aquel lleno en la Romareda que asustó a más de uno por ser conscientes en ese mismo momento del tiempo transcurrido. Pero no estábamos reunidos para traer con nosotros a la nostalgia. El concierto era la mejor excusa para celebrar que estábamos vivos (a pesar de los dolores repartidos por todos los huesos) y para disfrutar de la gracia del rock and roll, bien en sus formas más clásicas o vestido de blues o swing si la ocasión lo necesitaba. Y es que con una banda tan versátil como la que rodea al maestro (en varias ocasiones cambiaron sus instrumentos sin perder una pizca de solvencia) todo es mucho más fácil. 

Entre los temas que fueron sucediéndose dominó un claro repaso al cancionero que mejor ha definido al rockero más veterano de la piel de toro junto con alguna perla más reciente que convivió sin dificultades entre los clásicos. La emotiva "Oro irlandés" fue un buen ejemplo de ello, al igual que "Si pudiera parar el tiempo", donde inevitablemente a todos nos vino a la mente el paso inexorable de las agujas del reloj que pesan, pero de las que aún podemos sacar momentos irrepetibles, como el de esta misma velada descrita. Porque sabemos que junto a Miguel Ríos nos quedan menos momentos de los que podamos esperar (una vez celebrados los cuarenta años del "Rock & Ríos" no se puede subir mucho más), pero no por ello menos intensos.

No faltaron tampoco algunos de sus clásicos más serenos (para los que se acompañó de una butaca en la que descansar) como "No estás sola", "Vuelvo a Granada" o "El Río", en los que el público se entregó, pero junto a estos hubo otros menos esperados e igual de oportunos como "No es la tierra, estúpido, eres tú" o "Todo a pulmón", en la que Miguel nos regaló la mejor interpretación vocal de la noche. Con las premonitorias "Año 2000" y "Generación Límite" volvió a demostrar que fue un adelantado a su tiempo, encajando de forma inapelable después de tantos años habiendo cruzado el umbral del siglo XXI. Y una vez más nos invitó a vivir durante unos minutos la experiencia de vivir en la carretera (algo que claramente le tiene enganchado) con "El Blues del Autobús", en la que se sumó a la banda Ramón Arroyo de Los Secretos, mostrando otro punto de veteranía y buen hacer con su guitarra en el escenario.

A pesar de que Luis Prado, teclista de la banda, tomara las riendas vocales para dejar descansar por un momento a Miguel interpretando la irónica "Estoy gordo", el concierto estaba llegando a su recta final, que afrontarían en un gran crescendo guitarrero tomando prestada "Insurrección", del Último de la Fila, o el clásico de Moris, "Sábado a la noche". Entre éstas, las más vertiginosas "Los viejos rockeros nunca mueren", "Rock and Roll Boomerang" o "El rock de la cárcel" encadenadas pusieron a todo el mundo en pie. Ya solo quedaba despedirse por todo lo alto con una de sus canciones más logradas y celebradas, la eterna "Santa Lucía", junto a ese broche de oro antibelicista que fue "Himno a la alegría". Una composición eterna que trasciende todos los tiempos que esta vez estuvo precedida de esa plegaria (llamada sencillamente "Oración") escrita por Luis García Montero y convertida en canción por el propio Miguel Ríos hace más de veinte años, que nos puso a todos el corazón en un puño. La mejor forma de cerrar una noche para atesorar entre nuestros recuerdos más vívidos del rock.

No sabría decir si esto fue una despedida o simplemente un hasta luego, pero nos dejó a todos más que satisfechos por presenciar un encuentro más con un músico que no ha perdido ni un ápice de su carisma. Un músico por el que por supuesto que pasan los años, pero no pesan. Porque su eterno espíritu combativo no descansa, pide más cuerda y sigue haciendo única cada canción que afronta con la intención que nació en aquella lejana noche de verano y que aún a día de hoy sigue presente entre nosotros por muchas noches más. No es momento de concedernos el último baile mientras la fuerza del mismísimo Chuck Berry siga fluyendo por sus venas y, afortunadamente, como dice en su canción, "mientras el cuerpo aguante y el swing arda por dentro" parece que el jefe no tiene intención de echar el cierre al garito.

Antoni Gorgues, celebrando 30 años de la discográfica Guerssen: “No hay una banda más representativa del underground estatal que Los Negativos”


Por: Javier González. 

Mañana la ciudad de Lleida se convertirá con toda justicia en la capital underground de nuestro país. Una jornada de lo más completa donde la discográfica Guerssen conmemorará sus treinta años de existencia presentando en sociedad en el Museu Morera la reedición de “Piknik Caleidoscópico”, el mítico álbum de Los Negativos, aprovechando la ocasión para mantener un distendido coloquio en el que repasarán la historia y evolución del sello a los largo de estas tres décadas en la que contarán con la presencia del periodista Álex Oró

Tras la charla tendrá lugar la proyección del documental “Los Negativos: Graduados en Underground” que gira alrededor de la trayectoria de la señera banda catalana, dejando el plato fuerte para la noche en el Café del Teatre donde el propio grupo repasará las canciones de su álbum más emblemático, arropados por un trio de cuerda en lo que se antoja como una velada para el recuerdo. 

A toda velocidad contactamos con Antonio Gorgues, fundador del sello, quien nos acerca a lo que han sido treinta años llenos de trabajo, investigación y sueños hechos realidad, demostrando que para que la realidad se convierte en algo más amable a veces solamente se necesita una idea loca y grandes dosis de pasión, elementos que acaban por convertir al idealista de turno en un auténtico “graduado en underground”. 

Me apetece empezar esta entrevista felicitándote por la titánica tarea de llevar 30 años en un sector como el musical, capitaneando una compañía independiente como “Guerssen” que siempre ha mirado a géneros que podríamos calificar como no mayoritarios. ¿En qué momento y de qué forma se te ocurre la idea de dar vida a un proyecto de esta índole? 

Antoni: Se me ocurre cuando era muy joven, tenía 24 años y una trayectoria laboral extensa, ya que comencé a trabajar muy joven. Rápidamente me di cuenta que quería trabajar en algo que me gustara: la música y los discos. Me tiré de cabeza, sin pensarlo demasiado, más como una ilusión en un momento concreto donde no tenía responsabilidades y funcionó. 

En esos primeros tiempos, donde la presencia de Internet no estaba tan generalizada como hoy día. ¿Cómo era el modus operandi para dar a conocer vuestro catálogo? ¿De qué forma comenzaste a tejer una red para entrar en contacto con posibles compradores y tiendas especializadas? 

Antoni: Casi era preinternet, puesto que casi nadie tenía ordenador personal en casa. En principio me aproveché de los contactos que tenía, formaba parte de una activa escena europea de revival sixties. Conocía a mucha gente afín, sellos con directrices similares. A través de dichos contactos y de compra por correo, mediante catálogo impreso en papel, hacía ventas y cambios con gente de otros países. 

“Todo nuestro catálogo consiste en reeditar discos oscuros y antiguos” 

Toda esta aventura comienza en Lleida, que, con todo el respeto del mundo, no es una de las grandes factorías de la música de nuestro país. ¿Hasta qué punto consideras que un proyecto de una ciudad que no es Barcelona, Madrid, Sevilla o Bilbao, tiene más complicado salir adelante? 

Antoni: Puede resultar chocante que desde Lleida acabemos construyendo este catálogo y compañía tan específica. Francamente, Barcelona y Madrid tienen algunas ventajas, buena parte de la industria se concentra allí; quizás en otras ciudades citadas tienes las mismas oportunidad que nosotros desde Lleida, teniendo en cuenta que no trabajamos con artistas nuevos. Prácticamente, todo nuestro catálogo consiste en reeditar discos oscuros, antiguos, algo que da igual desde dónde se haga. Puede parecer chocante, pero podría hacerlo desde una aldea perdida en el Pirineo. 

“Hacer reediciones es ir directamente a la música original de lo que me ha gustado toda la vida” 

La compañía comenzó lanzando álbumes de bandas jóvenes cercanas a tu entorno y con el paso del tiempo se centró en cuidadas reediciones, como la última que habéis llevado a cabo con “Piknik Caleidoscópico” de Los Negativos, de la que luego hablaremos. ¿Cuál fue el motivo de tal evolución en vuestra propuesta? 

Antoni:
No sé si hay una explicación demasiado clara, simplemente al principio lo que tenía a mano y me gustaba. Eran grupos de gente conocida, amigos míos, que hacían música inspirada en los años sesenta, que fue lo que empecé editando. Una vez te vas introduciendo más en el sector, ves las posibilidades de recuperar algún catálogo antiguo y ampliar el foco del negocio. Además, ciertamente, hacer reediciones es ir directamente a la música original de lo que me ha gustado toda la vida, lo que hace más atractivo todo. Tampoco hemos tenido un departamento de promoción, como tal, para artistas nuevos, así que la reedición es una cosa que me resulta cómoda. Con las bandas nuevas que me puedan gustar trato de ayudarles a buscar un sello adecuado que les pueda promocionar mejor. 

“Nuestra labor es detectivesca, tiene gracia y un gran desgaste” 

¿De qué forma seleccionas el catálogo que crees puede ser de interés para reeditar? ¿Cómo accedes a los derechos del mismo? 

Antoni: Para seleccionar o preseleccionar lo que nos gustaría reeditar, nos basamos en los gustos personales de Álex Carretero, mi mano derecha en el sello, y míos. A partir de nuestros conocimientos de décadas de escucha de muchísima música que va desde mediados de los sesenta hasta los ochenta. Buscamos que las reediciones tengan un sentido, ya sea llevar muchos años sin disponer de las mismas físicamente, ya sea porque nunca se editó y creemos que es necesario que las grabaciones sean escuchadas para tener reconocimiento. Siempre dentro de estilos que estén en nuestra dinámica habitual, la cual se ha ido ampliando. La base de nuestro catalogo es la psicodelia, pero hemos ampliado hacia folk-rock, rock latino, progresivo, garaje, música oriental con cosas de Irán y Afganistán, en clave occidentalizada. Buscamos lo que nos motive y tenga sentido comercial y artístico. Para acceder a los derechos de autor hay casos diversos, como en el The Hollies que son propiedad de una multinacional, pues nos dirigimos a ellos. En otros casos los sellos no existen ya, hay que llevar a cabo una labor de investigación exhausta. Tenemos una red de colaboradores, además de la facilidad que da Internet, que nos ayudan a localizar nuevas grabaciones y a propietarios de los derechos, en algunos casos, hijos de productores. Es una labor detectivesca que tiene gracia y un gran desgaste. 

El mismo abarca desde grandes nombres internacionales como The Hollies, propuestas realmente exóticas de países de lo más diverso hasta reediciones de clásicos de aquí Màquina o Eduardo Bort. ¿Qué es lo que suele tener mayor interés por parte del público? 

Antoni: Lo que más funciona estilísticamente es la psicodelia, aunque ha habido cambios de tendencia en estos años. Hace quince o veinte tuvo tirón el folk, luego vino el hard-rock de los setenta y el protometal, algo que se mantiene hasta ahora. “Nuestras reediciones cuidan no solo las canciones, también la carpeta, la información y las fotos, aportando un contexto histórico” 

Vuestra andadura arranca en un momento donde los vinilos eran los grandes olvidados de las colecciones discográficas. ¿Cuál es el secreto para aguantar tres décadas en un sector donde las crisis se suceden sin solución de continuidad? ¿Qué os parece el actual boom del mismo en los últimos años? 

Antoni: El secreto no sé si existe, pero tengo claro que cuando trabajas en lo que te gusta, las cosas tienden a salir bien con esfuerzo y una pizca de suerte siempre necesaria. Hay mucha dedicación y amor detrás, el que dedicamos a las ediciones en formato físico para que el público esté satisfecho con ellas. Tratamos que sean definitivas, trabajamos no solo los archivos de audio, las canciones en sí, también la carpeta, información y fotos, poniendo todo en un contexto histórico que aporta una riqueza añadida. 

De entre todas vuestras ediciones, ¿cuál crees que ha sido la más extraña y arriesgada? Y por contrario, ¿cuál ha sido la que más rédito os ha dado? 

Antoni: Muchas, por suerte no hemos perdido la ilusión por sacar discos, aunque sepamos que van a ser un fiasco comercial. Recuerdo cuando editamos al Grup Stell, una banda catalana de los primeros setenta, editaron unas grabaciones en onda folk-psicodélica con canciones de navidad catalanas con varios temas tradicionales increíbles, llenas de wah-wah. Sabíamos que no se iba a vender, pero estamos muy orgullosos de haberlo editado. Habría más ejemplos, pero hay ochocientas referencias a citar. Nuestro súper ventas son los británicos Wicked Lady, explotados desde hace quince años y no paramos de vender, sobrepasamos las 10.000 copias en vinilo y cd. Es nuestro “greatest hits”. 

¿Qué canciones de vuestro catálogo han sido solicitadas por series y películas de renombre? ¿En qué consiste ese proceso, desconocido por gran parte del público? 

Antoni: Respecto a la sincronización, licencias para anuncios y televisión, hemos puesto canciones de Wicked Lady en “Narcos”, The Optic Nerve en “Fargo”, Paul Martin en la última de Marvel con “Yours is the Life”. Fuera de la sincronización, Travis Scott y Drake han sampleado canciones de nuestro catálogo, producciones que ponen a tus artistas en otro nivel. También vamos a estrenar la semana que viene a los paraguayos Iodi en un anuncio de Calvin Klein. 

Celebráis vuestros 30 años en activo con la reedición de un disco mítico como “Piknik Caleidoscópico” de una bandaza como Los Negativos, referencia que por cierto anda cumpliendo en estos meses 40 años desde su puesta a la venta. ¿Por qué precisamente esa obra que ha contando con otras reediciones hace no demasiados años? ¿Qué significan Los Negativos en nuestro underground? 

Antoni: No hay grupo que me represente más dentro del underground estatal que Los Negativos, además me traslada a mi juventud, cuando arranqué con el sello. “Piknik Caleidoscópico” es de los mejores discos en lengua castellana sin lugar a dudas. Se reedito hace veinte años, que ya hace tiempo, pero ya no está disponible. Queríamos darle otro trato a la edición, en aquella había “bonus track”, cosa que no nos gusta, ya preferimos incluir esas canciones en otro tipo de de ediciones. Buscábamos dar el trato de Guerssen que llamamos nosotros, haciendo la edición según nuestros estándar, para sentirnos orgullosos por ello. A fin de cuentas, Los Negativos y Guerssen se tenían que encontrar en algún punto del camino, cosa de la que estoy orgulloso. No los cambio por ningún otro. Sin embargo, creo que la celebración irá más allá. 

Otro de los puntos fuertes de la efeméride será una cuidada edición de una serie de singles que harán las delicias de muchos buenos aficionados. ¿Puedes contarnos un poquito más de esta parte del festejo? 

Antoni: Para conmemorar el aniversario decidimos sacar unos quince singles y 4 Lps. Ediciones especiales todas ellas limitadas, menos las de Los Negativos. Incluyen rarezas varias, canciones del catálogo que nunca fueron singles. Es muy variado, va de los sesenta a los ochenta, abarcando nuestro radio de acción. Vamos a sacar un single compartido por dos bandas de Zambia que son una pasada de rock psicodélico con guitarras salvajes. 

Y para rematar mañana día 28 de marzo tenéis una fiesta con exposición y charla sobre la historia del sello, que tendrá como colofón una actuación por parte de Los Negativos. ¿De qué forma se llevará a cabo? ¿Dónde tendrá lugar y cuáles serán los horarios de esta cita? 

Antoni: El sábado hacemos un pequeño festejo en Lleida, arrancará a las cinco de la tarde en el Museu Morera. Allí habrá una charla donde participaremos mi compañero Álex Carretero y yo, como fundador del sello, también Marc Argenté, nuestro grafista y diseñador de cabecera, que tocaba en nuestra primera referencia con The Flashback Five, y Víctor López, desde Barcelona, auténtico graduado en underground, al que Los Negativos le dedicaron con tal título el mítico tema, es un gran seguidor de nuestra labor en Guerssen. Y contaremos con Álex Oró, periodista y biógrafo de Los Negativos, hablaremos sobre la historia del grupo y después en el mismo espacio proyectaremos el documental de Los Negativos, “Graduados en Underground”. Para cerrar habrá un concierto único de la banda en el Café del Teatre con un show único, interpretarán de pe a pa el “Piknik Caleidoscópico” arropados por un trio de cuerda añadidos en las canciones que más se presenten para esos arreglos en su repertorio. Es una ocasión que no se volverá a repetir, de ahí su carácter único. 

A pesar de que os pillemos en plena celebración. ¿Por dónde pasa el presente más inmediato de Guerssen? ¿En qué andáis trabajando en estos momentos?

Antoni: Somos unos cuantos trabajando y remando a favor de obra, tenemos múltiples frentes abiertos. En edición siempre tenemos treinta proyectos abiertos, buscando nuevo material y descubriendo. Vamos a poner en circulación rock de Uzbekistán de los años 70 y un álbum de una banda de instituto de los años sesenta, una salvajada de rock psicodélico. Seguiremos disfrutando de la aventura, básicamente es nuestro plan.

Ilustres Principales: Nueva Tragedia


¿A quién se le ocurre montar una nueva banda de rock en estos tiempos urgentes, hiperdigitalizados e individualistas? Miguel Marcos y Pablo Valero han convertido esa pregunta en el debut homónimo de Nueva Tragedia. Un álbum que reúne nueve canciones que funcionan como un mapa emocional que dialoga con el ruido contemporáneo, la cultura pop y la rutina líquida de nuestros días.

Los cinco singles publicados hasta ahora, “Diazepam y rosas”, “Nuevas formas, viejas ideas”, “Dramaturgia, corazón”, “Devuélveme Berlín” y “La cara B del amor”, ya habían definido una identidad clara, guitarras, bajo, batería y sintetizadores con mucha rabia, que van del pop a la electrónica, del Berlín nocturno al amor doméstico, de la ansiedad a la pista de baile, de la escritura irónica, crítica y retorcida a la nostalgia como forma de vida.

El universo del disco se amplía con nuevas composiciones: en “Mitología pop” y “Pretérito imperfecto”, ambas con la colaboración de la cantante Nat Simons, el imaginario cultural del siglo XX y XXI se convierte en inventario emocional, ídolos, mitos y símbolos contemporáneos para recordarnos que todo lo que amamos lo perdemos, tarde o temprano. A ellas, se les unen “Paraíso Low Cost” que disecciona el capitalismo afectivo y la felicidad impostada con un estribillo luminoso y afilado, y “Ostinato en Abisinia”, que se adentra en la memoria, la cancelación y la identidad desde una narrativa más oscura y obsesiva, donde el spoken word y la electrónica buscan nuevos caminos compositivos.

Co-producido por Luca Petricca, el álbum consolida el sonido de Nueva Tragedia con una producción precisa y atmosférica. En definitiva, nueve piezas que capturan el ruido, la furia y la emoción de nuestra época. Lejos de resignarse, deciden bailar en medio de la tragedia contemporánea: intensa, irónica y absolutamente irresistible.

Suede, apoteosis colectiva frente a las adversidades


Sala La Riviera, Madrid. Lunes, 23 de marzo del 2026. 

Texto: Roboomusic
Fotografías: Jorge Bravo Crespo.

Lo de Suede en La Riviera de Madrid es una de esas cosas que se te quedan pegadas para siempre. No fue un concierto perfecto —los problemas vocales de Brett Anderson, derivados de una infección reciente, estaban ahí—, pero sí fue una de esas noches en las que la actitud lo compensa todo. Y cuando el público entra en ese juego, ya no hay vuelta atrás. La noche arrancó fuerte: la banda bajándose de una furgoneta y cruzándose conmigo. Tipos altos, elegantes, con esa presencia de quien lleva décadas en esto sin perder el estilo.

Luego, los teloneros, Swim School, soltando un shoegaze denso y con carácter. Y aquí un detalle que me encantó: Neil Codling estaba en la mesa de mezclas, cantando los temas con total complicidad, disfrutándolo como un fan más. Y ese buen rollo era mutuo: la jovencísima Alice Johnson hizo lo propio durante todo el concierto de Suede, en el mismo sitio, siguiéndolo con la misma entrega. Y entonces, sí. Empieza "Disintegrate". Esa intro electrónica engañosa —de las que me gustan— y de repente, explosión. Luces, escenario mínimo y ellos plantados ahí. No necesitan más. Es crudo, directo. 

El setlist puso bastante énfasis en sus dos últimos discos, "Antidepressants" y "Autofiction", y con razón: excelentes trabajos que demuestran que la banda sigue muy viva. Pero por supuesto no faltaron los clásicos: temas de su debut "Suede", junto a "Coming Up" o "Head Music". También hubo un tramo más calmado, más para fans de fondo, con temas del "Night Thoughts" y "Bloodsports". Solo me dolió una cosa: apenas una canción de mi disco favorito “Dog Man Star”. Pero qué canción. "The Wild Ones". Brett y Richard Oakes solos, en acústico. Y ahí no hubo silencio: el público también la cantó con él, de principio a fin, con una intensidad que ponía la piel de gallina. 

Y el cierre fue otra historia. "Dancing with the Europeans", con Brett ya sin voz, literalmente al límite. Y ahí el público hizo de red: cantando todo, sosteniendo el tema, empujando para que llegara hasta el final. Fue de esos momentos en los que el concierto deja de ser solo de la banda. Detrás de la figura de su cantante, el resto de banda se mostró impecable: Mat Osman juguetón al bajo, Simon Gilbert como un motor sin freno, el infravalorado Neil Codling —clave con sus arreglos puntuales pero gigantes, elevando los temas sin hacer ruido—, y un Richard Oakes totalmente metido, variando guitarras constantemente, pasando de texturas limpias a capas más densas y psicodélicas con una naturalidad brutal. 

He visto a Suede en mejor forma —Tomavistas 2022, sin ir más lejos—, con mejor voz y un setlist más a mi gusto. Pero esto fue otra cosa. Ver a un cantante hacer el show que le toca, lanzando y liándose con el cable del micro, saltando, bajando y mezclado con el público, bailando con todas sus ganas y sobre todo, pelear contra su propia voz y ganar el concierto a base de actitud… con el público empujando cada segundo, es algo que se queda. Los volveré a ver si vienen, porque Suede no me cansan nunca.

Luis Fercán: “Para sanar ayuda soltar las cosas y no aferrarse”


Por: Javier Capapé.

Fotografías: Thais Varela.

¿Cuánta belleza puede esconder la flor de un cerezo? ¿Cuánta emoción cabe en una canción? Preguntas imposibles de cuantificar y respuestas que se nos antojan tan atrevidas como abiertas. La música de Luis Fercán esconde tanta belleza y emoción como crudeza y dolor. Sus canciones las encontramos cerca para acompañarnos desde la intimidad que conmueve y sana. El reciente lanzamiento de su último largo, el acertado “Cerezos en Flor”, lleva un paso más lejos a este inquieto cantautor gallego, con un pie en el sentimiento norteño y otro en el raigambre folk. Paso a paso y disco a disco, Fercán ha sabido labrarse una carrera cada vez más sólida, con los pies siempre en la tierra, asentando sus raíces con firmeza en un estilo que está empezando a encabezar en nuestro panorama por su honestidad y credibilidad.

A escasas horas de empezar su gira de presentación tuvimos el privilegio de sentarnos junto al santiagués, seguros de encontrarnos con un músico que, casi sin pensarlo, está escribiendo una nueva página en la música de autor de nuestro país. Su último disco es de altos vuelos, confirmando su crecimiento tras magníficas obras previas como “Canciones Completas desde una Casa Vacía” o “Postales Perdidas”. Pero sin duda, en estas nuevas canciones esconde algo más, el encuentro con uno mismo junto a la mejor definición de la música que esconde alma y vida. Mano a mano con su infatigable compañero y productor Nacho Mur ha dado vida a un disco que aprieta pero no ahoga, que exige tanto como cuestiona, que interpela y sana. Un disco que esconde tanta belleza como el título al que hace referencia y que en esta entrevista tratamos de conocer en profundidad, intentando entender un poco más las vivencias que han llevado a nuestro protagonista a convertir sus propias emociones en un torrente de expresividad con forma de canciones imperecederas y universales. 

Tenía muchas ganas de verte en persona, y ya que venías a Zaragoza no podía perder la oportunidad. Acabas de terminar la gira más larga que has hecho, la de “Postales Perdidas”, y ya estás presentando disco nuevo y gira, ¿no necesitas ni un pequeño descanso? 

Luis Fercán: Bueno, tuve un descanso de un mes y ya está, suficiente. Con eso ya sobra. La anterior gira fue larga, pero creo que esta va a ser más, así que… 

Sí, he visto muchas, muchas fechas y además muchas de ellas con entradas agotadas ya, por ejemplo las de la semana que viene en Santiago. 

Luis Fercán: Sí, hay algunas entradas que ya están agotadas. Santiago, Valladolid… hay bastantes. 

¿Cómo has encajado la grabación del disco junto a la gira? Porque seguías con la gira de “Postales Perdidas” mientras grababas “Cerezos en Flor”. 

Luis Fercán: Sí, de hecho en la mitad de la grabación tuve que ir a dar un bolo y volver. Pero bueno, como también Nacho está de gira muchísimo había que cuadrar de la manera que fuese, así que teníamos que estar grabando y tocando. 

Precisamente de Nacho Mur iba a hablarte ahora, porque produce de nuevo y es además parte imprescindible del proyecto. ¿Podría decirse que estamos ante un trabajo más a cuatro manos que a dos? 

Luis Fercán: Sí, totalmente. Siempre digo que mi proyecto sin Nacho sería otra cosa, ni mejor ni peor, pero otra cosa seguro. Y sí, siempre está hecho como a mitad todo con él. 

Es que prácticamente os veo casi como un dúo. 

Luis Fercán: En muchos sentidos sí, la verdad. En la producción seguro, en lo que es la grabación del disco también, y después, en directo, cuando podemos ir juntos, pasa lo mismo. Ahora Nacho puede menos porque tiene muchos bolos, pero cuando podemos nos encanta tocar los dos. Es mi formato favorito. 

De hecho, el último disco tuyo es el directo en el Teatro Lara, que lo grabas a cuatro manos con Nacho. Veníais compartiendo bastantes conciertos en la pasada gira y después de tanto vivido, ¿cuánto podría decirse que es de importante para ti en tu música, en tu proyecto en sí mismo? 

Luis Fercán: Muchísimo, de hecho ese disco es un poco una celebración de lo que nos gusta hacer, que es currar y hacer música juntos. Es como un premio que nos dimos, el de tener un vinilo para siempre, un recuerdo para los dos. A mí me flipa currar con él y espero seguir haciéndolo el tiempo que sea. Mientras siga haciendo discos, por mi parte encantado. 

¿Dónde has grabado tu nuevo disco y qué diferencias has encontrado entre esta grabación y la de “Postales Perdidas”? 

Luis Fercán: Hicimos la preproducción en Portugal y, después, la producción, una parte en el Nido, Cantabria, y otra en Gárate, Euskadi. La producción de “Cerezos en Flor” es de otro tipo. En el anterior estaba todo grabado en directo, con banda, y en éste somos solo Nacho Mur, Juan Regueira, que es el técnico de sonido además de ingeniero de grabación, y yo. Los tres, mano a mano, intentando buscar sonidos, investigando los mismos, más que grabando en directo y buscando un poco la idea global de todo el conjunto. 

A pesar de que me hablas de vosotros tres, hay más personas en el equipo, que aportan muchos detalles. Sobre todo quería hablarte de algo que a mí me ha fascinado. Con el anterior disco yo decía que era un disco más ecléctico, aunque este también me lo parece, a pesar de que haya menos instrumentos, porque los instrumentos que hay son distintos. Aquí encontramos la sorpresa del fliscorno, que lo toca Iban Uribe. Particularmente a mí me han encantado esos arreglos. ¿Cómo has conseguido acercarte a ese instrumento y cómo has hecho que encaje tan bien con la emoción del disco? 

Luis Fercán: Llevo unos años bastante obsesionado con la trompeta, el fliscorno y con los instrumentos de viento en general, pero tocados diferente, como con mucho aire. El fliscorno es un instrumento que me emociona muchísimo, y me apetecía que estuviese en el disco. Hice una lista de unas cuarenta canciones con trompeta y fliscorno que me flipaban, tanto instrumentales como que tuviesen un arreglo especial. Me parece que este instrumento les da a las canciones un punto un poquito diferente, que se sale un poco más de lo que es el cantautor y que busca otro sonido, algo como más de fuera. En este contexto tampoco se estaban metiendo mucho las trompetas, este tipo de trompeta vamos, y me encantaba investigar por ahí. 

“Compongo con una guitarra y así es como me salen las canciones, pero el universo que gira alrededor de mi música es mucho más amplio” 

Además de esto también hay percusiones, de las que se ocupa Karlos Arancegui, que también le dan un aire de banda, sobre todo en la canción que cierra, “El otro lado”. ¿Has querido salir de lo más elemental del cantautor en sí, haciendo estos aportes, tanto con el uso del fliscorno como con esta canción que te comento, por ejemplo? 

Luis Fercán: No es tanto por salir de ahí, sino porque es lo que nos pedían las canciones. Escuchamos muchísima música diferente, tanto Nacho como Juan y yo. Bueno, todos los que participamos en el disco escuchamos mucha música diferente, así que nos apetecía probar con otros estilos. Yo escucho mucho más otros estilos que el de cantautor. Al final soy cantautor por el hecho de que compongo con una guitarra y así es como me salen las canciones, pero el universo que gira alrededor de mi música es mucho más amplio, por eso nos parecía interesante buscar por ahí, y eso es algo que se aprecia en “El otro lado”. 

Vamos a hablar un poco del significado del disco. Pasas de las “postales perdidas” a los “cerezos en flor”. Hay mucha poesía en este título. ¿Qué te lleva al mismo y a su atmósfera? 

Luis Fercán: Los cerezos en flor venían a significar algo así como la lucha de la violencia contra la belleza, el significado de lo efímero, tanto de lo bueno como de lo malo. El cerezo es el árbol en el que antes sale su flor y antes se va. Lo consideran como uno de los más bonitos en Japón, por ejemplo. Así que todas esas contradicciones y esos significados recogían la idea general de la que estaba hablando en las canciones del disco y por eso le pusimos ese título. 

También me gustaría hablar del tema de las visuales y el diseño. ¿Cómo surge eso? Porque es algo minimalista, pero a la vez tiene una riqueza tremenda. 

Luis Fercán: Al principio íbamos a poner como una especie de rama de cerezo en la portada, pero decidimos que era mucho más elegante así, por lo menos para mí, ya que no quería que apareciese ni el nombre ni nada en ninguna parte del disco, ni en la portada ni en la contraportada. Me parece más bonito así, le da la importancia a lo que es, a la ilustración o el cuadro, en este caso el cuadro. Tiene que tener la importancia que tiene y encontrar el significado solo al mirarlo. No queríamos que apareciese ningún cerezo tampoco, así que llegamos a la idea de la ventana porque se me ocurrió un día, sin más. Lo hablé con Famos, el diseñador, hicimos diferentes pruebas y pensamos que podría estar guay. Además, con esta idea podíamos jugar con todos los singles. Nos permitía jugar con el color de la fachada en cada uno de ellos y al final era como algo muy claro, con algo de luz, la casa blanca y el cielo dentro de la casa. 

Incluso los vídeos van por esa línea. Son muy minimalistas, como la portada. 

Luis Fercán: Sí, el concepto nos dejaba jugar con todo esto de una manera bastante fácil. 

Famos también se encargó del diseño de “Portales Perdidas”, ¿verdad? 

Luis Fercán: Sí, él estuvo en “Postales Perdidas” y en “Canciones Completas”. 

Eso es, porque formáis como un equipo muy sólido desde “Canciones Completas desde una Casa Vacía”. 

Luis Fercán: Bueno, en “Cerezos en Flor” el cuadro lo hizo Javier Soto, que es un colega de Asturias. Es pintor y lo hizo él, pero bueno, la idea surgió entre todos nosotros. 

“La vida me va poniendo las experiencias por el medio y yo las recojo y las hago canción”

Hablando del significado del cerezo en flor me vienen a la mente las emociones. Tus discos están cargados de pasión, de emoción, pero también de crudeza. ¿De dónde obtienes todas estas experiencias para dar vida a unas canciones que son tan sentidas? 

Luis Fercán: La verdad es que la vida me va poniendo las experiencias por el medio y yo las recojo y las hago canción. 

Aunque a veces parece que sea demasiado duro si tienes que vivir todo eso que cantas. 

Luis Fercán: Igual suena más exagerado cuando lo canto, pero tampoco tengo una vida muy difícil. Simplemente creo que sí que siento mucho cada cosa que vivo y cuando siento algo lo plasmo en las canciones. Aunque sí, también es cierto que hablo muchas veces como de lo mismo. A lo mejor la misma historia que me pasó en un año la cuento en cinco canciones, pero no es que me hayan pasado cinco cosas diferentes (risas). Acabo de caer en eso, pero sí que es cierto que la gente puede pensar “¡cuantas historias!”, pero más bien es que la misma historia la digo de cinco formas diferentes. 

Me imagino que es algo que no te cuesta demasiado por cómo lo haces, pero ¿te resulta difícil desnudarte de esta manera en tus canciones? 

Luis Fercán: Lo llevo haciendo desde hace tanto tiempo que me sale natural. Desde los dieciséis años, que empecé a componer, por eso para mí es algo que va intrínseco en mi vida. No me cuesta desnudarme demasiado y decir las cosas, la verdad. 

En la entrevista que te hice cuando presentabas tu anterior disco te preguntaba si no te animabas a dar el paso de poner a otro personaje como protagonista de tus canciones en lugar de cantarlas siempre en primera persona. 

Luis Fercán: No, por ahora no. No veo que sea necesario. Seguramente te contestaría lo mismo la otra vez, pero si en algún momento lo hago, estará bien, pero por ahora sigo así. 

Quería hablar de algunas de las letras del disco. Cuando descubrí tu música al principio, reconecté con la canción de autor, que la tenía bastante apartada de mi vida. 

Luis Fercán: Eso me lo está diciendo mucho la gente y estoy encantado. 

Es una sensación que me pasó con “Grieta”, tu debut. 

Luis Fercán: Así es como conocí a Nacho, por cierto. Nacho escuchó “Grieta” y también dijo que estaba desconectado de los cantautores. Quedamos a tomar una birra y hablar de eso y mira, ahora estamos haciendo discos juntos. 

Pues es que es un poco eso. Esa música la había abandonado en cierto modo, pero tú rescatas esa pureza, por la forma de decir las cosas, con la base del cantautor de siempre, pero de una forma nada melosa, que es una característica del cantautor que se ve muchas veces. No es que todo sea así, pero hay mucho de eso. 

Luis Fercán: Sí, yo también estoy de acuerdo con eso. 

“Ver las cosas desde otros ángulos ayuda, además de a hacer mejores canciones, a ser un poco mejor persona” 

Por todo esto quería hablarte de algunas de las letras que me llaman la atención en “Cerezos en Flor”. Estas letras muestran la contradicción o la dualidad que puede haber en tu vida. Las dos caras que nos ofrece. El amor, el desamor, la crudeza, la belleza… Hay letras como “Y dime qué es mejor, ¿cantarte o que no estés aquí?”, que aparece en “Cristales”, o “Tengo la suave certeza de que me quiere bien” de “El año que cambiaste el tiempo”. En una cantas a algo muy duro y en otra es lo contrario. ¿Cuánto hay de esa contradicción en tu día a día que mueve al final tu lírica? 

Luis Fercán: Creo que nada de especial, en comparación con el resto de personas que pasamos por el mundo. Simplemente cuando te pasa algo bueno es muy probable que te pase algo malo también después, y cuando te pasa algo malo es muy probable que te haya pasado algo bueno en una relación también. Son diferentes estados de ánimo y cada vez tengo más claro que tengo que escribir sobre todos esos estados de ánimo que me pasan y no sobre ninguno en concreto. Además, creo que me permite poner el foco desde otro lado. Ver las cosas desde otros ángulos ayuda, además de a hacer mejores canciones, a ser un poco mejor persona, que también es importante. 

Pero parece que cuando se escribe siempre tiene que haber más malo que bueno para poder encontrar el caldo de cultivo. 

Luis Fercán: Sí, pero no tiene por qué. Lo que pasa es que puedes hacer cinco canciones sobre lo malo y una sobre lo bueno, o seis sobre lo bueno y una sobre lo malo, y no significa que hayan pasado más cosas buenas o malas. 

Otras letras como “Vuelve a destrozarme mientras puedas”, de “Está gritando”, u “Hoy que me ha costado más vivir que imaginarte”, de “Esta vez”, duelen de veras. ¿Son una manera de canalizar el dolor? ¿Sientes alivio cuando consigues hacer que estas canciones se conviertan en algo universal? 

Luis Fercán: Es la forma de canalizar mis emociones, que es lo que llevo haciendo desde que empecé a tocar, y creo que es lo que seguiré haciendo. Es lo que me ayuda y lo que a la gente le gusta, la verdad. Creo que lo seguiré haciendo siempre con mi música. Canalizar las emociones, el dolor y la felicidad. 

Y, por ejemplo, cuando dices, “Poco a poco me acostumbro al vendaval que es saborear tu cuerpo de memoria” en “Alguna Noria”, me pregunto si para sanar es necesario dejar atrás esos recuerdos a los que nos aferramos. ¿Es bueno soltar? 

Luis Fercán: Creo que no necesariamente, pero sí que para sanar ayuda soltar las cosas y no aferrarse. Y si además lo haces canción, queda volando por ahí y creo que ayuda un poco. 

Quizá el verso que más me ha gustado sea el de “Tropezar por ir mirándote, a mí siempre me ha compensado”, de “El otro lado”. Me parece una canción maravillosa porque lo recoge un poco todo. 

Luis Fercán: Ese verso es medio robado de un colega, pero sí, la canción recoge un poco la idea del disco. 

¿Es también una manera de mostrar que no hay que esconder esos tropiezos, que los tropiezos nos ayudan? 

Luis Fercán: Eso es, totalmente. 

Por lo tanto, ¿se aprende más que se pierde de esos tropiezos? 

Luis Fercán: Sí, yo creo que sí. Me baso en eso, así que sí (risas). 

Hemos hablado de la canción de autor y te he preguntado otras veces por tus referentes. La forma en la que cantas me lleva más a la manera de Glenn Hansard, cuando se desgañita en “Once”, por ejemplo, y esa forma que siempre tiene de interpretar. Pero esta vez veo también un poco de rollo americano a la hora de cantar o por el uso del pedal steel. Me parece que hay algo nuevo. ¿Quiénes han formado parte de tu inspiración en todo este tiempo? 

Luis Fercán: Para este disco me ha inspirado muchísima gente diferente, pero sí que siguen ahí Glenn Hansard, Damien Rice y todos esos músicos que siempre tengo presentes, como Joe Purdy o Gregory Alan Isakov. Todos ellos siempre los tengo cerca. Después sí que cojo pinceladas de otra gente, pero el grueso sería un poco de estos. 

Todos estos músicos tiran más al Norte, no son tan americanos. 

Luis Fercán: Sí, por eso, hacen más folk irlandés la mayoría. Bueno, Gregory Alan Isakov es sudafricano, curiosamente. Joe Purdy sí que es americano y es más folk, pero Glenn Hansard y Damien Rice son irlandeses. 

Más viscerales, más del norte… 

Luis Fercán: Sí, aunque al final supongo que hay algo ahí en común. 

Nos muestras la crudeza del cantautor más puro, pero a la vez te veo abierto a otros escenarios, a otros estilos, porque hay melodías tuyas que son incluso pop. Sin embargo, en este disco prácticamente no aparecen estribillos. Hay algo abierto ahí. ¿Hacia dónde nos puede llevar tu espíritu inquieto? 

Luis Fercán: Pues no sé, aunque creo que se ve en el disco. Por ejemplo, el cierre con “El otro lado” no tiene mucho que ver con “La niebla”, que es el primer tema, y aun así creo que recogen una esencia común. De todas formas, esto va a ir según como vaya la gira, como vaya mi vida, según lo que vaya escuchando. Todo eso influirá en el enfoque que le demos a los siguientes discos. Por ejemplo, el sonido de “El otro lado” es algo que me gusta mucho ahora, pero no sé qué pasará dentro de unos meses. 

En realidad, siempre has tenido alguna canción en cada disco así, como más potente, con más batería, desde tu debut. 

Luis Fercán: Sí, siempre buscamos un poco más de eso. Siempre ha habido alguna, bueno menos en “Canciones Completas”, que el concepto era oro, pero sí, siempre ha habido alguna de ese estilo. 

 “La Niebla” es una de las que más me ha gustado, porque también tiene una base sintética que atrapa. ¿Es un sintetizador? 

Luis Fercán: No, son las guitarras de Nacho, pero con muchos pedales. Le da un aire como de salirse de lo clásico. Un punto más etéreo. 

“Con que a cualquiera que venga a uno de mis bolos le haga el diez por ciento de lo que me hace a mí la música de otros, me quedo contento para siempre” 

Ahora que estamos en periodo de premios cinematográficos, no sé si has visto la película “Sinners”, que tiene dieciséis nominaciones a los Oscars nada menos. Hay una frase que se remarca en esa película que dice que “cuando un músico es muy bueno puede abrir las puertas a lo fantástico, es decir, a que se cuelen en el mismo plano el pasado, el presente y el futuro”. Y hay una escena auténticamente bestial donde se plasma esto. Es una afirmación que me parece muy interesante para reflejar lo que es el poder de la música. ¿En qué medida crees que tu música, o la música en general, nos ayuda a trascender esas fronteras? 

Luis Fercán: Yo sé lo que hace la música en mi vida, pero en la del resto no tengo ni idea, aunque espero que sean cosas guays. Lo que hace la música en mi vida es cambiármela, la verdad. Con que a cualquiera que venga a uno de mis bolos le haga el diez por ciento de lo que me hace a mí la música de otros, me quedo contento para siempre. 

Imagino que hacer tu música, componerla, te hace ese mismo efecto a ti también. 

Luis Fercán: Sí, totalmente. 

Pues te recomiendo la película. 

Luis Fercán: ¡Qué guay! Sí, la veré, la veré. Me la voy a apuntar. 

Te veo como una persona algo reservada, sin embargo, estás cada vez más abierto en las redes. Cada vez te muestras más y nos cuentas más cosas. ¿Cuánto te han ayudado o cuánto de útiles han sido para ver los frutos de tu carrera y para abrirte un poco más? 

Luis Fercán: Bueno, intento ser celoso con mi intimidad porque creo que, aunque juegue en mi contra algunas veces, prefiero tener más intimidad y que la gente, más o menos, solo sepa acerca de mi música, que es lo importante. El resto de mi vida es importante solo para mí, para los que me rodean. Pero sí, las redes me han ayudado muchísimo. Que la gente pueda escuchar mi música desde cualquier parte del mundo es muy importante.

En cuanto a la gira, podría decirse que eres un músico de sala, pero en este tiempo también has tenido bastantes festivales. Para este disco, decíamos al principio, que tienes una gira bastante extensa. ¿Cómo vas a adaptar tus directos a las nuevas exigencias de los escenarios? Porque, por ejemplo, en Zaragoza abres la gira en un auditorio y vas a ir a salas un poco más grandes. Así que, ¿cómo vas a adaptarte? 

Luis Fercán: Vamos a hacer más o menos lo que hacíamos antes, pero dándole alguna vuelta. Algo que hemos hecho entre Juan Regueira, que es el técnico, y yo. Va a ser como crear una intimidad importante, que sea como el salón de casa. No va a sonar exactamente igual que en el disco, porque voy a ir yo solo la mayoría de las veces, pero vamos a intentar que suene lo más parecido al mismo. Que por lo menos la intimidad esté ahí y que lo que transmita sea lo mismo. 

¿Pero vas a ir en alguno con banda también? 

Luis Fercán: Sí, pero en muy pocos. 

¿Y con Nacho? 

Luis Fercán: Con Nacho sí, en algunos. Cuando pueda, seguro. 

Te quería preguntar también si vas a ir con sonorización abierta, como llevabas en las salas pequeñas, porque eso es una auténtica maravilla. 

Luis Fercán: Ahora vamos con micro en la voz y un micro abierto en la guitarra. Vamos con dos micros, pero voy a llevar jack también en la guitarra, aunque más bien por un tema de logística y de comodidad para el técnico, pero sonará parecido a la sonorización abierta. 

Es que a mí siempre que te he escuchado así me ha maravillado. 

Luis Fercán: Sí, es muy guay eso, totalmente abierto, buscando los silencios y demás. Pero ahora queríamos hacer algo diferente, así que vamos buscando otros sonidos, pero para que suene mejor, precisamente. 

Has venido de Latinoamérica hace poco. Has dado varios conciertos por allí. ¿Cómo te has sentido? ¿Cómo ha sido el recibimiento? 

Luis Fercán: Increíble, la verdad. La gente súper a tope con las canciones. Poquito a poco, intentando llenar cada vez más, pero la idea es ir todos los años. 

Así que volverás con esta gira también, pero ¿hay otros sitios donde crees que podría crecer tu propuesta? 

Luis Fercán: Quiero hacer gira europea. Me apetece mucho. Tocar en Irlanda me hace mucha ilusión, porque es muy importante, pero sí, la idea es hacer una gira europea cuando se pueda. 

Parece que esta gira está funcionando bien, con varias fechas agotadas como te comentaba al principio, pero ahora que lleva ya el disco estos días de rodaje, ¿cuál es el feedback que estás recogiendo? ¿Qué es lo que más te está llamando la atención desde su salida? 

Luis Fercán: Es increíble, la verdad. La gente está muy por encima de lo que pensábamos. Lo está recibiendo increíble y está escuchando el disco entero. Eso para mí es muy importante. Es la hostia, la verdad. Solo palabras buenas. 

Además venías de discos más cortitos y ahora haces un disco un poco más largo. 

Luis Fercán: Sí, es un disco más largo. Es un poco más arriesgado eso, pero me gusta que sea así. 

Me encanta ver cómo has crecido. Poquito a poco. Hemos pasado de verte frente a veinte personas, luego con cincuenta, después a ir llenando en Zaragoza el “Rock and “Blues”, y ahora tocar en el auditorio. Me imagino que esto está sucediendo en más sitios. ¿Es verdad que esta música de autor, esta música más pura, a pesar de todo lo que hay alrededor y de la gran variedad de propuestas, parece que tiene un calado importante? 

Luis Fercán: Sí, creo que hay un hueco ahí. La gente está viniendo a los conciertos y ojalá siga viniendo más, o la misma gente por lo menos (risas). Tampoco es que quiera que sea más rápido, me parece importante que sea poco a poco. 

No te quiero robar mucho más tiempo. Veo que vienes con dos guitarras para el concierto. 

Luis Fercán: Sí, voy a sacar dos guitarras. Una es la que llevó Nacho Mur toda la vida. Él se pilló otra guitarra y yo le pillé ésta. Tengo muchas ganas de este concierto porque va a ser el primer bolo de la gira y el primero que dé con ella. 

¿Cómo ha surgido lo de empezar la gira fuera de tu casa? Porque luego te vas la semana que viene a hacer cinco conciertos en Santiago. 

Luis Fercán: A Zaragoza vine todos los años desde que empecé a tocar, así que me gusta empezar aquí. Luego toco en Santiago, aunque esto es algo que coincidió el encajarlo con el Inverfest, sin más, pero me encanta Zaragoza.

Kid Congo Powers: “Creo cosas que expresan un sentimiento y espero que le gusten a la gente”


Por: Javier González. 
Fotografías: Gilbert Trejo.

Kid Congo Powers & The Pink Monkey Birds arrancarán una nueva mini gira de conciertos en nuestro país mañana; la misma tiene tres paradas anunciadas que tendrán lugar los días 25, 26 y 27, con actuaciones programadas en Zaragoza, Madrid y Valencia, donde unos cuantos afortunados podrán disfrutar de las evoluciones en directo de uno de los grandes subalternos del rock en los últimos años, tal y como atestiguan su militancia en bandas de sobrado renombre tipo The Gun Club, The Cramps y Nick Cave and the Bad Seeds

En nuestra memoria permanece vivo el dulce recuerdo de su última visita a nuestro país, donde pudimos disfrutar de sus evoluciones en directo, desgranando sus mejores temas con grandes dosis de actitud y cercanía, mostrando lo que son los cánones del rock and roll en una noche mítica en el Fun House en la que en pudimos saludar al mito y charlar distendidamente con él. 

Hoy, no sin cierto apresuramiento, nos ponemos en contacto con él para conocer un poquito más de cerca el presente de un gigante llamado Brian Tristan que responde al nombre de Kid Congo Powers

Brian, ¿qué tal te va la vida? ¿Cómo han sido estos últimos años? 

Kid: Últimamente he estado muy ocupado saliendo de gira con Alice Bag en Juanita & Juan, y ahora lo estoy con los últimos detalles de mi nuevo disco, “Tucson Safari”. Se trata de una colaboración con Naim Amor que se publicará con el sello “In The Red Records”. 

En pocos horas volverás a actuar en España, concretamente en Zaragoza, Madrid y Valencia, como parte de una gira que te llevará por toda Europa. ¿Qué recuerdos tienes de tu última visita a España? ¿Cómo te trata el público español cuando la visitas? 

Kid: ¡Tengo muy buenos recuerdos de mis visitas a vuestro país! Me encanta España y su público es realmente apasionado. 

Nos sorprendió mucho tu amabilidad en el escenario y que estuvieras allí antes y después del concierto firmando autógrafos y haciéndote fotos con la gente. Ya sabes, esa no es la actitud típica de las leyendas del rock. 

Kid: Supongo que me gusta comunicarme con el público, tanto dentro como fuera del escenario. Conectar con la gente hace que simplemente la magia suceda. 

Durante tu última visita, pudimos disfrutar de algunas de las mejores canciones de tu carrera, con especial énfasis en tu álbum "That Delicious Vice", pero también interpretaste versiones muy especiales, como alguna que otra canción de The Gun Club. ¿Qué repertorio has preparado para esta nueva visita? 

Kid: No te puedo decir mucho al respecto, aunque puedo adelantarte que tocaremos una nueva canción, “Aphrodite Expedite”. El resto del repertorio es una sorpresa. 

Recordamos con mucho cariño aquella última actuación, ya que nos regalaste una noche de puro rock and roll, con una banda que sonaba fantástica. ¿Crees que la esencia del rock and roll sigue estando en el underground y en los locales pequeños? 

Kid: En nuestro caso, nos adaptamos al público, da igual si son 10 personas o 10.000 personas. Salimos siempre a darlo todo. 

Te lo pregunto porque últimamente parece que todo se ha convertido en una carrera por ver quién vende más entradas y quién tiene más reproducciones en las plataformas de streaming. ¿Cuánto ha cambiado la industria musical desde que empezaste? 

Kid: Me mantengo independiente y al margen de la industria musical en general. Creo cosas que expresan un sentimiento y espero que a la gente le gusten. 

“La música tradicional crea magia” 

La última vez que hablamos, mencionaste lo importante que había sido para ti de niño, una banda como Theee Midniters, de tu ciudad natal, “La Puente”. ¿Crees que en estos tiempos se ha perdido un poco la importancia y la influencia del rock en las nuevas generaciones? 

Kid: No estoy seguro de saber la respuesta. Nunca subestimo la juventud y a veces las influencias pueden resultar muy diferentes a las originales. Es parte de la alquimia de la tradición musical. Crea magia. 

Entre tus mayores influencias también estaban los Ramones, una banda de punk rock directa y sin rodeos que revolucionó la escena y tuvo un impacto real en toda una generación de jóvenes. ¿Crees que algo así puede volver a ocurrir con el punk? 

Kid:
De nuevo creo que me haces una pregunta de respuesta casi imposible. Creo mucho en los psíquico y esotérico, pero también pienso que las tendencias musicales dependen de la conciencia colectiva. 

En nuestra conversación anterior, también mencionamos a Ritchie Valens y Mink DeVille. ¿Cómo contribuyeron sus álbumes a tu desarrollo musical? Por cierto, ¿qué álbum recomendarías de cada uno y por qué? 

Kid: Te diría que “La Bamba” de Ritchie Valens, por supuesto, es todo lo que uno necesita. Y por otro lado, rescataría el primer álbum de Mink DeVille, “Cabretta”, es mi favorito, creo que todo lo que incluyó en él son buenas canciones. 

¿Qué bandas hispanas actuales te han llamado la atención últimamente? ¿Cuáles nos recomendarías escuchar? 

Kid: Me gusta una banda del este de Los Ángeles llamada “The Tracks”, aunque me temo que se separaron. Uno de sus miembros está haciendo música cool como De Jesus. También me encanta una banda de cumbia psicodélica Sondido Gallo Negro de la Ciudad de México. Y un grupo punk llamado Soga, que están afincados en el D.F. 

“Es bonito estar orgullos del pasado, pero hago música para el presente, me mantiene vivo” 

A lo largo de tu carrera, has participado en algunos de los proyectos musicales más emocionantes e interesantes de los últimos cincuenta años. ¿Qué se siente al mirar atrás y saber que estuviste ahí y desempeñaste un papel fundamental en algo único? 

Kid: Es bonito estar orgulloso del pasado, pero hago música para el presente... me mantiene interesado, curioso y vivo. 

Sabemos que todavía extrañas a tu hermano Jeffrey Lee Pierce. ¿Cómo eran las giras y los conciertos con The Gun Club? 

Kid: Eran realmente divertidas. Pasábamos tiempo borrachos y había muchas risas. 

¿Y cómo era el ambiente en los conciertos de The Cramps? 

Kid: Eran una auténtica locura. Magia del caos. Ruido. 

Más tarde, tuviste la oportunidad de grabar algunos álbumes con Nick Cave & The Bad Seeds durante su etapa en Berlín. ¿Cómo era el ambiente en la ciudad por aquel entonces? ¿Qué tenía que fomentaba la experimentación? 

Kid: ¡Me encantaba vivir en Berlín! Estuve allí hace poco y vi a muchos amigos de aquella época. Estar tan cerca del muro de Berlín fue realmente excitante. 

Tu música siempre ha tenido un toque combativo, buscando expresar los sentimientos de ciertas minorías y grupos que han experimentado la intolerancia en carne propia y que siguen luchando por sus derechos. ¿Qué opinas del estado actual del mundo? ¿Crees que hay lugar para la esperanza entre tantos líderes desquiciados como Trump? 

Kid: ¡Todos debemos resistir! 

Han pasado casi dos años desde el lanzamiento de "That Delicious Vice". ¿Cómo estás trabajando en las nuevas canciones? ¿Planeas lanzar un nuevo álbum pronto? 

Kid: Grabaremos un nuevo álbum en mayo en Muscle Shoals, Alabama. ¡El ambiente de las canciones es genial! Si estás trabajando en material nuevo, ¿cómo suenan estas nuevas canciones? Kid: ¡Suenan de maravilla! 

Muchos de nosotros nos hemos sumergido en tu universo musical gracias a tu autobiografía, “That Delicious Vice”, uno de los mejores libros sobre rock que he leído. ¿Crees que habrá espacio y tiempo para una secuela? ¿O tal vez para un libro que explore tu pasión por la música de una manera diferente? 

Kid: No tengo planes para un nuevo libro. El primero me llevó 10 años escribirlo. Tengo una idea que ronda mi cabeza, pero estoy ocupado haciendo música. Necesitaría tener tiempo y espacio libre para escribir otro libro.