Entrevista: Daniel Higiénico


"No soy músico, no busco un sonido ni una forma de cantar, yo quiero contar historias"

Por: Kepa Arbizu

Si Jethro Tull acuñaron aquella máxima de "Too Old to Rock 'n' Roll: Too Young to Die!" , el catalán Daniel Higiénico, varias décadas después, realiza su propio axioma generacional con "Demasiado viejo para el reggaetón, demasiado joven para morir”, título encomendado a glosar unas nuevas composiciones que, tras unos previos trabajaos focalizados entorno a géneros concretos, recuperan esa radical elasticidad para acercarse a casi cualquier género musical inventado por el ser humano.

Convertido desde sus inicios como un particular cantautor donde convive el espíritu punk, valga como ejemplo la irrebatible andanada que significa "Solo quieres follar", con esa condición trovadoresca, teatral e irónica que asume su labor de entretenedor sin rehusar a teñir esas risas de un claro tono crítico.

Vitalista y ácido a partes iguales, su nuevo trabajo se extiende por todo un territorio formal con el que intentamos pasear de la mano de su propio autor con esta entrevista:

Con este nuevo disco has retomado esa naturaleza estilística heterodoxa y anárquica. ¿Tenías ya la necesidad de recuperar esa identidad de mil sonidos?

Daniel Higiénico: Sí, tenía ganas de hacer un disco como éste, tocando multitud de estilos. Ha sido algo totalmente premeditado. Algunas canciones como el ska de "Con todo el respeto" o el reggae de "Ser ecologista un rato" ya las había compuesto hace tiempo, pero no habían podido tener cabida en los anteriores proyectos. Estaban esperando su momento, que por fin ha llegado ahora con este nuevo trabajo.

Del punk arrollador al tango pasando por el ska, o por supuesto, el reggaetón, teniendo siempre una presencia importante el rock y el blues, ¿hay géneros en los que te sientes más natural y que te cuesta menos hacerte con ellos?

Daniel Higiénico: Como cantautor hay estilos, como por ejemplo el tango o las canciones de un tono más folk, o el propio blues, en los que siento que canto más fluido. Quizás no tenga una voz para hacer hard rock o reggae, pero creo que defiendo dignamente todos los estilos que realizo, sobre todo a través de la actitud, sin caer en intentar parecerme a nadie.

Por el contrario, ¿tienes algún tipo de música entre ceja y ceja que siempre intentes meterte en ella  y nunca consigas llevarlo hacia un resultado que te satisfaga?

Daniel Higiénico: Sí, la música electrónica de baile, con todas sus variantes posibles. Hace tiempo que estoy intentando componer un disco de ese rollo. Tengo montones de maquetas, que musicalmente me gustan, pero al intentar escribir la letra, que suele ser corta y repetitiva, por lo menos es lo que yo quiero hacer, no acabo de encontrar el camino. Supongo que estoy acostumbrado a escribir historias largas, sin límites y sin un estribillo machacón. Pero lo seguiré intentando. Quiero hacer un disco donde la peña se ponga a bailar. Como bien dices, lo tengo entre ceja y ceja.

Deduzco entonces que las letras surgen impulsadas por el estilo musical concreto al que te asomas...

Daniel Higiénico: Sí, el estilo musical me suele llevar a la letra. Al final acaba convirtiéndose  en la banda sonora de esa historia que estoy pretendiendo contar,  y en realidad creo que suelo acertar la mayoría de veces, o eso me parece a mí.

Teniendo en cuenta el llamativo título del disco, "Demasiado viejo para el reggaetón, demasiado joven para morir", ¿surgió primero la idea y el concepto global luego las canciones?

Daniel Higiénico: Para mí el título de un álbum es algo muy importante. Cuando descubro ese titulo me suelen llegar muchas ideas para hacer las canciones. Algo que me sucedió también en el disco anterior, cuando se me vino a la mente el título, “Esperando a Robin Hood”, se me abrió la mente. Me pareció un concepto que reflejaba muy bien el estilo folk que tenía dicho trabajo, de hecho me llevó incluso a incluir un romance medieval, por ejemplo. 

"Demasiado viejo…" y "Menopausia", junto a "A mí nadie me llama carcamal", conforman un eje con el que reflexionas sobre el paso del tiempo y la manera de adaptarse al presente. ¿De qué manera observas y asimilas todos esos nuevos caminos de expresión?

Daniel Higiénico: Bueno, es una situación lógica, conforme vas cumpliendo años van apareciendo otras realidades, y puedes hacer referencia a esos otros sentimientos, pero por mucho que te digan o por mucho que te lo puedas imaginar, hasta que no los vivas en primera persona no vas a saber cómo los vas a afrontar. Yo creo que los voy a vivir mejor de lo que pensaba, porque sigo teniendo ganas de vivir, muchas. 

"Menopausia" me parece una genialidad con ese diálogo intergeneracional que entabla y donde saca los colores a todos aquellos que se han olvidado de lo que eran en su juventud…

Daniel Higiénico: Es un topicazo eso de criticar a los jóvenes. Una tontería que se repite y se repite con cada nueva generación. Supongo que es algo que tiene que ocurrir, ese rechazo a los gustos de los jóvenes por parte de los mayores, aunque no todos, por suerte. Siempre me ha flipado esa situación. Imagina lo que pensaban los viejos cuando llegó el punk o con la música de la ruta del bacalao. Ahora le ha tocado al reggaetón. 

Abres el disco con “Cultura eres tú”, una declaración de intenciones respecto a señalar que la cultura se ha convertido muchas veces en nichos desde los que mirar con superioridad a los otros...

Daniel Higiénico: La cultura somos todos. Y sale de la calle, de los individuos y también de los colectivos, es la respuesta a todo lo que hacemos. Pero parece ser que hasta que alguien o algo establecido, que no sé muy bien cómo denominar, no dan su visto bueno, no se considera cultura. El ejemplo de los grafitis está bien claro. Cuando surgió sólo decían que eran unos guarros pintarrajeando paredes. Pero cuando ya fueron aceptados por la élite, o lo que sea, entonces ya pasó a ser cultura. Es una gilipollez. Somos lo que hacemos. Un botellón también es cultura, por ejemplo. A mí siempre me ha parecido una especie de performance. 

¿Y todo está permitido en el ámbito cultural?

Daniel Higiénico:  Por supuestoEl arte tiene que ser libre cien por cien, pase lo que pase. Y tragar con lo que no te gusta o te ofende.

Y relacionado con tu propia experiencia y teniendo en cuenta esa amalgama de estilos que pasan por tus manos, ¿en algún momento has sentido que esa diversidad te hace estar en todos los sitios pero al mismo tiempo te resulta difícil encajar en una escena?

Daniel Higiénico: Sí, claro. de hecho es lo que he buscado todos estos años: no estar en ninguna escena en concreto. Sobre todo porque no soy músico, no busco un sonido ni una forma de cantar, yo quiero contar historias. Lo decidí desde el principio. También he visto mil veces a otros artistas esclavos de su estilo y de su público, público que no admiten cambios muy drásticos. Si cambian mucho, dejan de interesarse por ellos sin tan siquiera escucharse bien el nuevo material. Yo nunca he querido ese tipo de público, que si no haces lo que esperan que hagas, ya no quieren saber nada más de ti. La verdad es que estoy muy orgulloso de la peña que viene a mis conciertos, que compran mis discos y me siguen en las redes. Tienen la mente abierta a cualquier estilo que les pueda ofrecer. Tanto de música como de letra. Y nos lo pasamos genial.

En la canción “Tararí”, como dejas claro, te sirves de casos que has vivido para hablar de ciertas hipocresías o contradicciones que se dan cita en la sociedad. Aunque sueles escribir en primera persona, ¿a veces es un recurso para poner tu voz a experiencias ajenas?

Daniel Higiénico: En este caso sí son reales. Son cuatro ideas, cuatro situaciones, que había vivido y con las que quería hacer otras tantas canciones. Al final puse todas las ideas juntas en una sola canción cuando me di cuenta que en realidad todas ellas hablaban de lo mismo. Pero es verdad que también me invento situaciones aunque las cante en primera persona, claro. Todo el mundo lo hace.

En "Mierda de contradicción" escribes: “cuando no puedo decir lo que pienso me hago ilusiones de ser escritor", ¿es Daniel Higiénico el vehículo para decir aquellas cosas que quizás no se atrevería Daniel Soler o ejerce más como un personaje con sus propias características?

Daniel Higiénico: Sí. Daniel Higiénico es un personaje con el que me desahogo, que me permite escribir cuentos, hablar de cualquier cosa, ponerme tierno, gritar, me permite hacer reír, llorar o mostrar cualquier otro tipo de sentimiento. Es un personaje, pero también se parece mucho a mí. Es un vehículo para comunicarme con los demás.

En tus canciones el tema del medio ambiente y el respeto a la naturaleza ha sido una constante, en "Ecologista por un rato" te muestras muy desesperanzado sobre lo que podemos hacer ya de manera individual por evitar la muerte del planeta...

Daniel Higiénico: Así es, a veces me siento ridículo reciclando un trocito de papel mientras hay peña que se va a tomar una cerveza a un pub de Londres porque han encontrado un vuelo barato. 

Una constante en tu carrera es la presencia de Toni Pastor a tu lado, ¿cómo de importante y en qué modo lo es su presencia en este proyecto?

Daniel Higiénico: Toni ha sido muy importante. Aparte de producir el disco, también ha grabado el bajo y todo tipo de guitarras, eléctricas y acústicas, laúd, mandolina, etc…  Es un guitarrista de primerísima línea que podría haber tocado con quien quisiera, pero decidió quedarse en Mallorca y potenciar su oficio de productor y técnico de sonido. No conozco un guitarrista tan versátil. Ha hecho un trabajo magnífico.

En la campaña de crowdfunding que pusiste en marcha ofreciste una amplísima y variada gama de regalos fuera de los convencionales, ¿es una manera original de incentivar esa participación o hay una búsqueda de entablar una relación más directa y personalizada con el oyente?

Daniel Higiénico: Siempre estaré agradecido a todos los que colaboran conmigo cada vez que emprendo una campaña de crowdfunding. Algunos llevan más de treinta años apoyándome y antes de que llegasen las redes ya tenía esa relación con ellos. Me gusta recompensarles con todo lo que tenga a mi alcance. Esta vez les di exclusividad a la hora de escuchar el disco. Salió a mediados de marzo y hasta finales de mayo no lo colgué en plataformas. Durante ese tiempo solo podían escucharlo ellos y los que me compraban el disco o se suscribían a mi newsletter. También compartí temas inéditos, enlaces a videos exclusivos y otras cosas. Y les vuelvo a dar las gracias desde aquí.