Por: Txema Mañeru.
Luis González (Caballero Reynaldo) cuenta con más de 80 discos bajo su nombre y tirando por lo bajo. Además de mucho material con mayoría de temas propios, siempre le ha gustado mucho jugar con los de otros artistas a los que admira y procedentes de palos bien distintos. En este aspecto se lleva la palma la gran multitud de discos que tiene con temas y discos de Frank Zappa. Pero es que si pasas por www.caballeroreynaldo.es, para conocerle y conseguir sus discos, comprobarás que tiene otros íntegros dedicados a Yes, King Crimson, The Beatles, Motörhead, Depeche Mode o Ringo Starr. ¡Toma eclecticismo… y valentía! No faltan tampoco otras bandas y otras versiones distintas a lo largo de su ingente discografía con predominio de material propio.
Hace 2 o 3 años cambiaron de nombre a su sello para pasar a llamarse Caballero Reynaldo Producciones Psicotrópicas. De los primeros discos que publicaron con ese logotipo fue el debut de Tiemersma, Reynaldo & Granota, “Le Grande Pastèque”. Se definieron como trío punk folk y unieron en él sus 4 comuniones. Canciones divertidas como "Ven", el punk siniestro de "Climaterio" o los aires Vainica Doble de "El Teatro de Manolita Chen".
Ahora se marcan otra genial y divertida vuelta de tuerca con este “Trombos Factory” (Caballero Reynaldo Producciones Psicotrópicas) con genial portada inspirada (con mucho humor) en el “Cosmo’s Factory” de la Creedence Clearwater Revival. Se picaron Tiemersma y Reynaldo para hacer un disco de la Creedence en modo electrónico y aquí está. Reynaldo aisló los esqueletos de estas legendarias canciones y les montó músculos y ligamentos nuevos, haciendo alarde de múltiples habilidades en el campo de estar zumbadísimo. Una locura que se disfruta de principio a fin y en la que se nota que ellos se lo pasaron en grande y nosotros también.
Diez versiones extremas que arrancan con una "Intro" con "Proud Mary", un flipada hindú electrónica irreconocible. Transformación y experimentación total de nuevo con "Born On The Bayou" y su sonido ambiental casi acercándose a los Portishead, pero con algunas guitarras crispadas. Country galáctico es lo que nos encontraremos en "Looking Out My Back Door" mientras que el trance espiritual domina "Fortunate Son" para dar paso a la maravilla lenta, con más coros y ambientes envolventes, de "Bad Moon Rising".
Al escuchar "Up Around The Bend" podemos acordarnos de Devo, The Silicon Teens o The B-52’s, mientras que nos harán bailar al ritmo de la mejor Donna Summer de mitades de los 70 en "Suzie Q". Una fiesta de baile pegadizo que persiste eb una "Down On The Corner" con Reynaldo como solista, pero con sonido de pajaritos en el ambiente. Atmosférica, pero respetando algo ese mágico estribillo. El "Outro" es para otra irreconocible y alocada "Lodi". Un álbum que ellos mismos dicen que lo han hecho con respeto, admiración, creatividad y retranca. Nosotros lo atestiguamos. ¿Qué locura será la próxima? Estaremos al tanto.



