Entrevista: El Columpio Asesino


“El Columpio se acaba, queda el vértigo de ver qué pasa con tu vida ahora” 

Por: Javier González 

Ni fueron accesibles en sus letras, ni sonrieron en busca del aplauso fácil; las temáticas de sus canciones siempre fueron crudas, rebosantes de aristas, mostraban un halo oscuro, peligroso, que les hacía parecer interesantes, distintos al resto y realmente salvajes. Supieron mostrar personalidad y rebelarse para gritar que no todo eran estribillos fáciles, ni caras amables, pues había otras fórmulas de conquistar a una considerable legión de seguidores, fanáticos que se ponían a morir al escuchar las canciones de los navarros El Columpio Asesino

Han decidido cerrar su particular after, no sin antes servirnos una última fiesta de despedida enmarcada en la gira “Amarga Baja”, en la que podremos verles recorrer nuestra geografía por última vez, paseando unos himnos descarnados y potentes que nos han marcado durante más de veinte años. 

Semanas atrás nos pusimos en contacto con Álbaro Arizaleta para repasar todos estos años de andadura; descolgó su teléfono, tranquilo y sincero, cercano como pocos, sin perder un hábito que mucho nos tememos es costumbre en él, pues nos ha mostrado su afabilidad cada vez que le hemos entrevistado. Humano soberanamente humano. Disfrutamos intensamente de la charla, a sabiendas que puede ser la última hablando sobre El Columpio, o no, quién sabe, qué más da. Familia, han sido tantas las perlas acumuladas que podríamos habernos hecho un collar. Gracias por tanto. 

Ahora que habéis decidido parar El Columpio Asesino. ¿Qué sensaciones os embargan estas semanas de despedida del público, concediendo las últimas entrevistas y de compartir furgoneta? 

Álbaro: Joder, está siendo muy emocionante. Desde los viajes en furgoneta todos juntos, donde montamos unas farras de cuidado, hasta los conciertos viendo a nuestro público. Es un punto ver la sala petada. En las entrevistas que me comentas, me doy cuenta que todo gira alrededor de la banda en mi vida, porque no he tenido más vida que El Columpio Asesino. Está siendo un trabajo de psicoanálisis brutal. Lo estamos viviendo con mucha intensidad. 

Antes de echar el telón, os despediréis con la gira “Amarga Baja”, donde la gente os abrazará fuerte antes del adiós definitivo. ¿Qué se van a encontrar los que se acerquen a daros el último achuchón? 

Álbaro: La gira amarga baja termina en Pamplona, luego haremos unos festivales y el último concierto de todos, donde entregaremos los instrumentos, será en La Riviera en 2024. Se van a encontrar con un concierto que es una apisonadora. Estamos repasando nuestros seis discos, cogiendo las canciones que mejor funcionan en directo, que son muchas. Al tener un repertorio tan ecléctico en cuanto estilos, con canciones más atmosféricas, más electrónicas y punk, queda un concierto muy elástico que se disfruta mucho. La gente está saliendo sin camiseta prácticamente de los conciertos. Con el calor que ha hecho este tiempo atrás, no sé si por los ahorros en las salas, está habiendo unos baños de sudor que están siendo la hostia. 

¿Qué os estáis encontrando en estas últimas noches? ¿Hay emoción contenida o la gente se pone a bailar dejando los sentimentalismos de lado? 

Álbaro: Lo están viviendo como la última bacanal, cuando nos despedimos es algo emocionante, hay muchos aplausos y unas miradas especiales. La gente no se está tirando por el rollo sentimental, sino por el salvajismo de la noche, al menos así lo estamos viviendo desde arriba. 

Los hermanos Arizaleta se lanzaron desde Pamplona a la conquista del mundo y se colaron en el corazón de más gente de la que jamás imaginaron. ¿Qué ha supuesto El Columpio Asesino para vosotros y vuestras vidas? 

Álbaro: No hemos tenido más vida que El Columpio Asesino, la verdad. Acabé los estudios en COU, no hice la universidad, no me encontraba preparado, estaba muy despistado en la vida aún, pero ya estábamos con el grupo. Hemos renunciado a muchas cosas, trabajos y otras historias, lo hemos apostado todo a El Columpio. Ahora se acaba y te queda el vértigo de ver qué pasa con tu vida. No esperábamos haber llegado hasta donde hemos llegado. Cuando mi hermano y yo empezamos en esto, empiezas jugando, porque la música no deja de ser un juego. A veces digo que dejas unos juguetes y te pasos a otros juguetes más complicados, que son los instrumentos. Poco a poco ganas un concurso y cuando te das cuenta dices, “joder, qué hemos hecho”. Hemos estado en China y en México un montón de veces. Nos sentimos afortunados, orgullosos del trabajo hecho y con una sensación de éxito, la verdad. 

“Nuestras letras no son muy comerciales” 

Siempre he tenido la percepción de que ni vuestra actitud, ni vuestra música, ni las letras de las canciones fueron nunca condescendientes, ni buscaron agradar. ¿Es el mayor orgullo que os lleváis en el adiós, haber conseguido un éxito relativo siendo vosotros mismos? 

Álbaro: Esa es otra. En ese sentido, El Columpio Asesino siempre hemos sido el mismo Columpio desde los inicios. Sí que ha habido una evolución normal, quizás los que pierdes de frescura con respecto a los primeros discos, lo ganas en sofisticación por decirlo de alguna manera en el sonido. La línea conductora siempre ha sido la misma, las letras han girado en torno a lo que hemos sentido y realmente no son muy comerciales. Creo que la gente ha conectado con nuestra forma de ver las cosas y en poner el foco donde no siempre se pone. Ha habido mucha gente identificada con nosotros y nuestras letras, no era tan consciente de ello hasta despedida, donde hablo con mucha gente que me comenta las letras de El Columpio. Me emociona que me lo digan, la verdad. 

Recuerdo la primera vez que os vi, abriendo con “Floto”, aquella letra de retazos e inconexa, me hablaba a mí. 

Álbaro: Sí, es muy bonito lo que dices. Estas cosas que me decís me hacen irme con el pecho ancho como dice mi padre. 

No tenemos tiempo para glosar toda vuestra trayectoria, pero personalmente, hablaría de tres momentos que dividiría así: Los tres primeros discos, la llegada de Cristina a la banda, con los matices que aportó y los tres últimos trabajos que marcan el cierre de vuestra trayectoria. ¿Qué me dirías de cada etapa? 

Álbaro: El Columpio nunca ha tenido una trayectoria muy clara en cuanto a estilo, digamos que el camino ha sido mezclar las cosas como nos ha apetecido. La primera etapa era la forma en que mi hermano y yo nos presentábamos. Mezclamos nuestro universo propio en los discos, donde yo era el cantante, cosa que me limita mucho porque tengo los registros que tengo. Hay muchas composiciones poperas que a mí me quedaban mal, quizás por ello no tocamos ciertos registros tanto. Al entrar Cristina todo fue diferente, nos abrió un abanico nuevo al que no podíamos llegar antes porque no me encontraba cómodo cantando ciertas melodías. Ella nos permitió enriquecer repertorio, su entrada y la de Dani, fueron claves, también el cambio de productor, Daniel Ulecia, que produjo “Ballenas Muertas en San Sebastián” y “Ataque Celeste”, ahí es la etapa de… no me gusta hablar de madurez porque es muy manido, pero ya sabíamos dónde estábamos, por decirlo de alguna manera. 

¿Se os ha quedado algo en el tintero por hacer? 

Álbaro: Mmm… No y sí. Si no fuese porque al final han sido muchos años, la pandemia fue un golpe muy duro. Piensa que estuvimos tres años trabajando con “Ataque Celeste”, teníamos la promo ya hecha, la gira cerrada, con buenos números en previsión, íbamos a hacer pasta porque llevábamos tres años comiéndonos los mocos y llegó la pandemia. Se comió el disco. Fue un golpe muy duro. Podríamos haber seguido y haber tirado, siempre se puede tirar con nuevos sonidos e influencias. El mundo sigue adelante y tú vas con él. Vete tú a saber si podríamos haber hecho otro disco. Sí, creo que sí, siempre se pueden hacer cosas nuevas. 

Habéis regrabado algunas de vuestras canciones más reconocibles con un puñado de amigos y amigas de profesión. ¿Por qué ellos y ellas precisamente? 

Álbaro: Cada artista elegido ha sido por algo concreto. El caso de Fermín Muguruza para “Babel” se me ocurrió a mí. Fíjate que ahora está fuera del foco musical, anda más cerca de la industria del cine. Dije, “esa canción con energía y rollo incendiario le vendrá bien”, se lo propusimos y dijo, “vamos para adelante”. Fue muy rápido. En el caso de Eva Amaral hemos coincidido en algunos conciertos, pensamos en que el juego entre Cristina y ella quedaría muy bien en “A la Espalda del Mar”, como ha así ha sido. Pucho canta de cojones y queríamos ver cómo quedaba “Perlas” con un cantante de verdad, yo soy un cantante como soy. Cristina y Santi Balmes tienen muy buena relación, ella ha colaborado con él muchas veces, han hecho cosas, fue un poco devolver la pelota. Así ha sido todo. 

“Toro es una canción que tiene una sexualidad soterrada y conecta con el lado canalla de las personas” 

¿Os llegó a sorprender el éxito de canciones tan decadentes y vitales como “Toro”? ¿Por qué pensáis que pudieron conectar tan bien con el público? 

Álbaro: “Toro” es un misterio, cuando estábamos grabándola sabíamos que teníamos algo entre manos. Durante las sesiones tuvimos broncas serias entre Iñaki de Lucas, mi hermano y yo, quienes hicimos el disco, ellos querían quitar el estribillo final, la parte del “Nos vamos a Berlín”. Recuerdo que les decía que ahí se abría la canción, que no pegaba abrirla al pop, porque la canción tenía un rollo kraut y oscuro, pero que en ese punto tenía la gracia. Ellos decían que no pegaba. Al final el “Nos vamos a Berlín” nos ha dado de comer. Es una canción que tiene mucho magnetismo, creo que tiene una sexualidad soterrada y conecta con el lado canalla de las personas. Es un poco berraca. A la gente le gusta sentirse animal. 

“Andar siempre en la montaña rusa de la inestabilidad emocional pasa factura” 

Álbaro, si tuvieras que quedarte con tres momentos de toda esta andadura. ¿Cuáles serían? 

Álbaro: Han sido muchas perlas las de este collar. Los inicios fueron muy bonitos, era otro rollo, garitos donde quitabas las mesas prácticamente y echabas la alfombra para ponerte a tocar. Ahora cada vez es más complicado tocar en sitios así. Cuando teníamos una actuación, eran dos semanas antes sin comer porque había un bolo. El primer viaje a México también fue muy bonito, cruzar el charco por primera vez gracias a El Columpio fue emocionante. Todo tiene sus reversos porque este es un mundo donde siempre tienes la emoción a flor de piel. Andar siempre en la montaña rusa de la inestabilidad emocional pasa factura. A veces echas de menos cierta estabilidad y en un grupo como El Columpio Asesino es algo complicado. 

En los conciertos de esta gira, ¿habéis incluido muchas canciones de “La Gallina” y “De mi Sangre a tus Cuchillas”? 

Álbaro: De “La Gallina” hemos incluido “Un arpón de Grillos” y “La Marca en nuestra frente es la de Caín”; de “De Mi Sangre a tus Cuchillas” está “Edad Legal”y “Floto” y del primero, “El Evangelista” y “Motel”, se queda ahí el repertorio de canciones más punkarrillas o guarras. Hay un montón de temas que podemos ir preparando, hay tiempo para seguir dando giros de tuerca al repertorio, tenemos un año para incorporar nuevas canciones. 

“Las primeras semanas sin saber qué hacer serán duras” 

Y una vez que todo se pare. ¿Andáis ya trabajando cada uno por su cuenta en nuevo material o preferís tomaros un tiempo prudencial para descanso? 

Álbaro: Nos vamos a tomar un tiempo prudencial de descanso. En mi caso quiero tomarme un año para asentarme, cuidarme un poco, además ahora tengo un crio. Quiero relajarme y ver por dónde se puede abrir el nuevo camino que me espera. El resto andan parecidos, viviendo mucho esta despedida. Luego intuimos que el último concierto y las primeras semanas sin saber qué hacer serán duras. Voy a tomarlo con tranquilidad y serenarme, esperando ver dónde hay un nuevo camino. 

¿Crees que en unos años os dará un ataque de nostalgia y os volveréis a juntar para un último baile juntos? 

Álbaro: No engaño a nadie. Nos hemos separado porque estamos agotados en muchos sentidos: físicamente y emocionalmente. No nos hemos separado porque haya mal rollo entre nosotros. La pandemia me ha enseñado que es un absurdo tener un plan a tres años vista. Puede haber un encuentro para juntarnos y dar un concierto, si el resto quiere, por qué no.