Parc del Fòrum, Barcelona. 9, 10 y 11 de julio del 2026.
Texto: Por Àlex Guimerà.
Fotografías: Desi Estévez.
La edición número 16 del Festival Cruïlla ha confirmado a un evento que nació en Mataró y que se ha consolidado a lo largo de los años como uno de los grandes festivales del Estado, pero que ha sabido diferenciarse con una identidad definida por huir de las etiquetas y cruzar estilos, propuestas y sensibilidades musicales. No en vano, a lo largo de los cuatro días que ha durado la presente edición han desfilado mas de 72.000 asistentes, la mayoría locales, lo que contrasta con el Primavera Sound, festival que atrae a muchos extranjeros.
Para la ocasión, la jornada inaugural del miércoles ofreció un cartel más destinado al público joven en contraste a la segunda jornada del jueves que estuvo mas enfocada al indie de los noventa, por lo que se llenó de un público más maduro que disfrutó ante unos escenarios del recinto del Forum a los que lleva acudiendo desde hace más de veinte años, ya sea en el Primavera Sound, en el extinto Summer Case o en el propio Cruïlla que ha terminado por ser su festival favorito. Para las jornadas el viernes y el sábado el Cruïlla nos tenía reservados nombres legendarios como David Byrne o Black Crowes que se mezclaron con propuestas como Jovanotti, Two Door Cinema Club, The Hives o los locales Els Pets, La Ludwig Band o Rigoberta Bandini. Por algo los propios organizadores han reconocido a la actual edición como la que ha reunido un mejor cartel. Pero volvamos al jueves, una jornada marcada por las altas temperaturas y por las malditas coincidencias en la programación.
STANDSTILL (Escenario Estrella)
Apenas abierto el recinto, los primeros asistentes se fueron acumulando ante la banda barcelonesa Standstill que venía a ofrecer las canciones de “Viva la guerra” (2006), un disco que acaba de cumplir los veinte años. Ataviados de negro la formación demostró sus capacidades instrumentales y su cohesión encima del escenario en piezas como “1 2 3 sombra” o “Por qué me llamas a estas horas?”. Guitarras, teclados, redobles de batería, coros y la imponente voz de Enric Montefusco al frente para celebrar la vuelta de una de nuestras grandes bandas de indie rock. Muy aclamada fue “Cuando”, sobre la que Enric comentó que había tenido un gran e inesperado éxito en México, antesala de ese verso “me voy a inventar un plan” de su gran éxito, “Adelante Bonaparte (I)” de su homónimo disco conceptual que cerró deliciosamente un directo que fue programado demasiado pronto pero del que la banda no esperaba tantos asistentes. Por si fuera poco nos anunciaron que tienen un disco grabado que saldrá este otoño y que se titulará “La fábrica” con novela gráfica incluida.
MISHIMA (Escenario Occident)
La primera aparición en el festival de los también locales Mishima hizo que tuviéramos que renunciar a la potente Maika Makovski, pero la elección mereció la pena. Ya de inicio con la banda tocando una pieza instrumental y el carismático David Caravén abordando los teclados demostró cómo el rodaje de esta banda les ha llevado a tener un sonido compacto y bien definido en esa propuesta tan indie que les diferencia del resto del panorama del pop cantado en catalán. El segundo de a bordo, un Dani Vega poderoso a la guitarra y hábil a la mandolina, remó para que fluyeran clásicos como “Tornaràs a tremolar”, “Guspira, estel o carícia” o “Un lloc que no recordi”, con los fraseos de la grave voz de un simpático Caravén que reconoció entre el público a muchos de los fans que les han seguido desde sus inicios allá por 2003. Fantástica la oda al alcohólico “L´última ressaca” con su desarrollo final y sobre todo la que cerró el set “Tot torna a començar” con ese ritmo tan “Be My Baby” de las Ronnettes. Mishima son unos clásicos del pop catalán y por fin se les hizo justicia con su participación en el festival.
Repitiendo participación, la formación norteamericana sigue atrayendo a sus conciertos gracias a sus dos primeros álbumes, los potentes “Garbage” (1995) y “Version 2.0” (1998), aunque lo primero que escuchamos fue la banda sonora de Twin Peaks con la que los músicos se fueron colocando a sus puestos para comenzar con su último trabajo “Let All That We Imagine Be Light” del año pasado con el pulpo asomando por las pantallas. Sin embargo la cosa arrancó de lleno cuando sonaron las marchosas “I Think I’ m Paranoid” y “Stupid Girl” con una Shirley Manson liderando el cotarro. Guitarras poderosas, ambientes siniestros y pinceladas de electrónica para una banda que también interpetó “Cherry Lips (Go Baby Go)” o una versión de “Lovesong” de The Cure que bordaron bastante, y para la recta final los trallazos de “When I Grow Up”, “Push It” o la memorable “Only Happy When It Rains”. Poderosos y dinámicos.
SUEDE (Escenario Occident)
Con apenas aliento, y teniendo que renunciar a unos de nuestros favoritos como son Sidonie (mala programación de bandas), acudimos al pie del escenario de unos Suede que repetían su presencia en la ciudad tras su paso en marzo por la sala Razz. Con sus dos formidables últimos álbumes como excusa el show dio comienzo con el post punk de “Disitengrate”, con la letra de la canción transcrita en las pantallas. Astuto truco para intentar que la audiencia conecte con las recientes canciones, cosa que tuvo lugar con la potente “Personality Disorder”, la bailonga “Dancing With The Europeans”o la canción que Brett Anderson dedicó a su madre “She Stills Lead On Me”.
Pero la hora y cuarto programada se centró sobre todo en el repertorio clásico de la banda, hablamos de sus discos de los noventa “Suede” (1994), “Dog Man Star” (1995), “Comming Up” (1997) y aunque menor “ Head Music” (1999). Fue de este modo como enloquecimos saltando con unas tempranas “Trash” (ojo en poco tiempo pasamos de garbage a trash) , “Animal Nitrate”o “The Drowners”, movimos el esqueleto con “Filmstar” y “ Can't Get Enought” o nos emocionamos con “Everything Will Flow”, aunque quizás sobró la versión acústica de “She’ s In Fashion”. De nuevo Brett Anderson demostró que es una bestia escénica, agitando a la multitud, saltando, bajando entre el público o lanzando el micrófono, si bien, los límites horarios hicieron que no se pudiera regodear bien. Los momentos para las baladas fueron para “Two Of Us” (desgraciadamente la única del “Dog Man Star” que sonó) y la reciente “June Rain” con Brett tumbado en el suelo y lanzando todo el dramatismo ante nuestros ojos. La recta final no dejó tregua con “So Young”, la punk “Metal Mickey” y los lalalás de “Beautiful Ones”. Los reyes del pop británico de los noventa volvieron a reinar.
PIXIES (Escenario Estrella)
Qué maravillosa es la banda de Boston. Cierto es que sus mejores días han pasado ya, y que sus cuatro primeros discos no han sido superados por sus trabajos tras la reunificación (con Kim Deal fuera). Pero lo cierto es que siguen manufacturando grandes canciones y ofreciendo sensacionales conciertos como el que cerró el jueves.
El cuarteto formado por Black Francis (o Frank Black según prefieran), Joey Santiago, David Lovering y la reciente incorporación Emma Richardson no necesitan mas que sus instrumentos y su destreza para catapultar un cancionero inalcanzable por la inmensa mayoría de bandas del indie rock. Impertérritos encima del escenario y concentrados en sus labores, la banda encendió a lo largo de una hora y media a un público nostálgico del rock alternativo de los noventa, en los que mandaban las guitarras, las baterías y los gritos. Y qué decir de esas estructuras de las canciones que tanto marcaron a las bandas alternativas de los noventa y sin las cuales no sé si habrían podido alcanzar el éxito los Nirvana de Kurt Cobain. Hablo de esas alternancias de acústicas y eléctricas, de zonas bajas con estruendos y subidas desgarradoras, que combinan melodía y furia con pocos acordes de diferencia.
Y eso es lo que pudimos gozar de lleno, desde los ritmos de acústica de “Nimrod’ s Son" con ese fraseo “you are the son of a motherfucker”, a la melodía pop de la reciente (es de 2013 o sea que eso es relativo) “Greens & Blue”, el himno saltarín “Here Comes Your Man” , los divertimentos en castellano “Vamos” o “Isla de la Encantá”, el bajo hipnótico de “Gouge Away”, dos versiones de “Wave Of Mutilation” (la descafeinada para el final), gemas ocultas del “Doolittle” (“Crackity Jones”, “Mr. Grieves”, “Hey”) o los riffs desgarradores de “Bone Machine”. También hubo tiempo para las versiones con la maravillosa “Winterlong” de Neil Youn o la aguerrida “Head On” de los Jesus & Mary Chain.
El cuarteto impasible, sin mediar palabra, canción a canción, no les hacía falta decir nada. Frank tocando la acústica con la técnica del ventilador y demostrando que tiene el vozarrón intacto, Joey tras la gorra demostrando que es un auténtico guitar hero, David aporreando la batería en ocasiones agarrando las baquetas en modo jazz, pero siempre contundente. Y Emma clavando las notas desde el bajo y aportando su voz, cumpliendo el papel que primero hizo la líder de los Breeders y hasta hace poco hizo Paz Lenchantin. Y, cómo no, todos engrasados acabaron regalando auténticos trallazos con “Debaser” y “Where Is My Mind”, auténticos himnos de esa generación que no quiso perderse a la legendaria banda de Boston esa noche calurosa de julio.






