Sala Chango, Madrid. Viernes, 24 de abril del 2026.
Texto: Roboo (linktr.ee/roboomusic)
Fotografías: J.L. Gelezeta.
He de decir que soy superfán de Los Romeos desde niño y tenía las expectativas altas. La banda salió puntual con el aire exótico de “Arañas mi piel”. Patrizia Escoín salió alegre y juguetona; los demás integrantes, correctos, aunque se notaba una inquietud totalmente justificada por el bolo que se presentaba. Lo primero que me sorprendió fue el contundente y compacto sonido: el bajo y sobre todo el batería, con una pegada importante, tuvo que ser asistido varias veces para colocar su instrumento. Guitarras afiladas y la voz de Pat, inmortal.
Le siguieron “Dulces sueños” y la maravillosa versión de Raphael “Cuando llega mi amor”, alternando temas procedentes de sus dos primeros trabajos: “Sangre caliente”, “Por qué, por qué”, “Lejos, muy lejos”, hasta llegar a “Nada”, de su disco menos conocido. Aquí retomaron con fuerza, y es donde para mí más brilló la actuación: tres enérgicas y brillantes piezas que yo esperaba con ansia — “Un poquito de amor” y, sobre todo, “¿Dónde estás?” y “El demonio está dentro de mí”, que disfruté desenfadadamente. A partir de ahí volvimos al álbum “Sangre caliente” con “Palmo a palmo” y “Lágrimas”. Bajamos de intensidad, pero correctos con “Me comeré tu corazón” y “Déjame caer”, para retornar con la picante y esperada “Muérdeme” (cantada con su compañero Tommy Ramos de su otro proyecto EXfan, y que le dio un toque guapisimo), y seguir con la genial versión de “Sunday Girl” de Blondie que ellos titularon “El mundo a tus pies”, para por fin llegar a “Mi vida rosa” con el público desatado. Tras salir un minuto, decidieron cerrar con “Emocióname” y la preciosa “El final”, en un tono emotivo que caló en más de uno.
La actuación fue correcta aunque ya le es difícil a Pat llegar a algunos tonos, y la decisión de cantarlas diferente fue acertada, porque daba un toque más punk-rock que a mí personalmente me encanta. La banda estuvo muy potente y en concreto el guitarrista, con un toque de psicodelia fabuloso.
Pero... ahora vienen los peros. A muchos no les convenció el concierto, y en mi opinión no fue tanto por las expectativas del nostálgico sonido perfecto de los discos, ni mucho menos por la técnica de la banda. El show tuvo muchos fallos de sonido que no acertaron en la primera parte del concierto ni durante muchos momentos, con un micrófono de voz bajísimo al igual que la guitarra y una mezcla mediocre. La sala tampoco ayudó para nada: mucho calor en algunos puntos y un frío polar en otros. El público también falló; se notaba que muchos de ellos no eran carne de concierto o hacía mucho que no iban a uno, y sobre todo la falta de educación recriminando que no se escuchaba cuando Pat hablaba, en vez de rogar silencio y respeto por los artistas y los fans que acompañábamos.
De todas maneras, creo que son fallos que se subsanarán en próximos shows, ajustando el sonido correctamente y seguramente cambiando de sala y de público. Los Romeos y sus fans —entre los que me encuentro— tendremos lo que nos merecemos para disfrutar de esta banda que para algunos es tan especial.




