Ilustres Principiantes: Los Galgos



Los Galgos debutan con un primer y homónimo LP enérgico y atrevido. La banda madrileña sorprende con un álbum que refleja una sociedad esperpéntica tintada de humor. Grabado con Iñigo Bregel de Los Estanques, el largo fue terminado en tan solo 5 días de duro trabajo. “Está lleno de primeras tomas, no hay golpes movidos ni edición”, una propuesta cruda y honesta. El track “Consumir o Consumar” es una única toma en directo de bajo y batería: “Notamos una conexión increíble en esta primera toma, los bombos y el bajo casaban mágicamente a pesar de los desplazamientos”. En el último track del disco, “Chico Florero”, se puede escuchar a Samuel Terroso hablar antes de hacer la primera y única toma a guitarra y voz.

Y es que sus componentes no son sino todo lo contrario a novatos en la escena. Samuel Terroso (batería en estudio, guitarra y voz), Carlos Alfaya (guitarra) y Víctor Torrecilla (bajo) componen una superbanda tras años de gira como músicos de otros artistas coomo Miguel Ríos, Carlangas, Nat Simons, Gara Durán, Hey Kid, Barry B, Hipergéminis, Pol314, Grex, Alejo Stivel, Juan Azul, Maximiliano Calvo, Naked Family, Lucas Curotto, Fontán, Drugos, Lucas Colman… y un largo etcétera.. A este hermanado trío se añade Carlos Calatayud como gran descubrimiento baterístico en la escena madrileña.

Se trata de una propuesta rompedora de letras ingeniosas y melodías pegadizas arropadas por una instrumentalidad y directo arrolladores. Un álbum bebe de bandas como Nirvana, Pixies, QOTSA, Viejas Locas, Hendrix, Santana… y acerca estas influencias de forma inteligente y cuidada al castellano. Algo que demuestra ya “Pelis de Amor, Pelis de Hostias”, la canción que da inicio al primer LP de Los Galgos. Una canción que te adentra en el álbum jugando con diferentes atmósferas, desde lo íntimo a lo épico, desvelando cuidadosamente el sonido de este largo. Curiosamente, este track inicial resulta ser, paradójicamente, la última composición de la banda contenida en el mismo. Por ello podemos apreciar en él una mayor riqueza y madurez tanto instrumental como emocional. Una canción que habla de amor, pero no desde la habitual idea de que todo es perfecto, ya que nada lo es en la vida real.

Un inicio íntimo al que poco a poco se van sumando y presentando de manera cuidadosa los diferentes instrumentos, superponiendo melodías y alcanzando un clímax final. Una forma de crear una expectativa continua que en tan solo unos minutos te sumerge de lleno en un álbum ameno y sustancial.