"Oasis: Don't Look Back in Anger", de Dylan Southern y Will Lovelace


Por: Begoña Serralvo.

El regreso de los hermanos Gallagher a los escenarios ha sido, sin duda, un gran terremoto emocional, y "Oasis: Don't Look Back in Anger" (2026) es su testimonio audiovisual. Ya en plataformas, y lejos de la frialdad de los datos puramente objetivos, el documental prefiere abrazar el enfoque más emotivo casi desde el primer minuto. Eso sí, conviene dejar las cosas claras antes de darle al play: no estamos ante una obra que diseccione su reconciliación ni que pretenda ahondar en los motivos de su tregua. Se ha aplicado un inteligente acuerdo de borrón y cuenta nueva; se esquivan los quince años de reproches mutuos y la mítica espantada de París en 2009 para centrar el tiro en lo que verdaderamente importa: la música aquí y ahora.

Dejando a un lado el morbo de los tabloides, la película se vuelve gigante cuando se introduce en las entrañas de la gira. El gran gancho melómano es asistir a la primera entrevista conjunta de Liam y Noel Gallagher en más de dos décadas. Comprobar que esa química magnética y su característica socarronería norteña siguen intactas, como si el tiempo no hubiera pasado, es un regalo absoluto. Tampoco desentona ver a Noel aceptando, bajo un pacto unilateral de convivencia, las extravagancias y subidas de ego de Liam con tal de no dinamitar el proyecto. Nada nuevo bajo el sol.

El triunfo de la cinta, más allá de los Gallagher, parece venir más allá del escenario: se desplaza hacia la comunión. Resulta profundamente emotivo ver a los fans de diferentes partes del mundo —da igual si la cámara está en Seúl o en un Wembley abarrotado— llorando y dejándose la garganta, uniendo en un mismo plano a los nostálgicos que crecieron con el Britpop y a una marea de adolescentes que descubren ahora esa liturgia.

El momento cumbre del documental llega sin duda en São Paulo. Allí, no falta en la cinta el emotivo y especial homenaje a Gary "Mani" Mounfield, quien tristemente falleció durante el transcurso de la gira, al dedicarle la banda una estremecedora versión en vivo de "Live Forever". Es en ese instante, con todo un estadio coreando al unísono, donde se conecta la pasión global con el legado más puro y ruidoso de Manchester. Un tributo gigante para un viaje que no termina aquí, ya que el grupo ha confirmado de forma masiva que vuelven a la carretera de cara a 2027, año en el que volveremos a ser testigos, o al menos los más afortunados, del progresivo rejuvenecimiento de Bonehead.