Teenage Fanclub + Euros Childs: La intensidad de una buena melodía


Sala Razzmatazz, Barcelona. Sábado, 17 de octubre de 2026.

Texto y fotografías: Àlex Guimerà. 

Menudo octubre llevamos de giras y conciertos, estos días están pasando por nuestras salas y nuestros auditorios un montón de bandas relevantes en el ámbito del pop-rock: Mercury Rev, Strokes, Fontaines DC, Lemon Twigs, Band Of Horses...o nuestros protagonistas, Teenage Fanclub. Que nadie lo olvide, a pesar de tener la baja de una de sus patas (el talentoso Gerard Love), siguen siendo una formación importante a tener en cuenta más allá de revivir su época dorada. Muchas voces son las que rechazan sus últimos trabajos, como el flamante “Do Not Dare To Dream”, lo cual me parece injusto. Cierto que comparándolo con sus primeros trabajos salen perdiendo de goleada, pero en ellos siempre encontramos esas melodías, esa instrumentación que año tras año han ido puliendo, y un pop luminoso con denominación Glasgow. 

Sin mayores expectativa muchos acudimos a una Sala 2 del Razz plagada de nostálgicos del indie de los 90 que abrieron boca con el teclista de la banda, el galés Euros Childs, quien en solitario y con el único acompañamiento de su teclado entretuvo con sus canciones. Y es que Euros Childs es un prolífico músico que muchos conocerán por ser el líder de Gorky's Zygotic Mynci pero que desde el año 2006 ha desplegado una carrera en solitario con prácticamente un disco por año (así que hagan sus cálculos), el último de los cuales es “A-Pop” del año pasado del que interpretó las canciones “Happy Coma” y “My Colander”, en medio de irónicas bromas y una inquietud por seguir con el horario pactado (sacó varias veces su reloj del bolsillo) que demostraron la autenticidad del tipo. Sus arpegios de piano, sus muecas y su buena voz fueron un buen aperitivo del plato principal que lo presentó a un segundo plano en el escenario pero pletórico en las segundas voces y en los acompañamientos y solos a los teclados. Euros está con los TFC desde el 2019 y parece que ha conectado a la perfección con ellos además de darles nuevos matices sonoros.

Junto a él entraron el batería Francis Mc Donald (también mánager de Camera Obscura), el bajista Dave Mc Gowan, al que volvíamos a ver tras su paso en verano a bordo de los Belle & Sebastian, y los fundadores Raymond Mc Ginley y Norman Blake , quienes llevan el peso de las voces y de las guitarras. Para comenzar sonó “It’ s All In Muy Mind”, de uno de los discos mas apreciados por la banda y a veces olvidado por los fans , “Man-Made” (2005), aunque fue mas aclamada la que le siguió, el clásico “About You”. A partir de aquí el directo alternó sus éxitos añejos junto a nuevas canciones, sin que desentonaran unas de las otras. De las nuevas destacaría los cambios de “Tomorrow People”, la melodía azucarada de “There Was You” y la brillante pieza pop “Day In The Sun”, que seguramente se quedará en los setlists del futuro, simple. Pegadiza y optimista como suelen ser los propios Ray y Norman.

El quinteto sonó en todo momento intenso y compacto con una batería poderosa y unas guitarras abrasivas como siempre, demostrando que a pesar de los años se puede ofrecer un concierto potente de power pop como si tuvieran veinte años. Es la forma en la que aparecieron gemas como “I Don’ t Want To Conrol Of You”, “What You Doing To Me”, “I’ m In Love”, “Neil Junk” o la mayestática “The Concept” con esos coros memorables que rezan “I Did’ nt Want To Hurt You Oh Yeah” y ese desarrollo instrumental final con las guitarras a toda mecha. Con la misma caña que le metieron a la que cerró el bolo, “Everything Flows” de su disco de debut “A Catholic Education” (1990) con la que volvimos a sus orígenes.

Está claro que a pesar de que salieron enormes temazos echamos de menos muchas de nuestras canciones favoritas de la banda – básicamente las que llevan la firma de Gery -, como también sobró alguna que otra un poco tediosa e insustancial. Pero la realidad es que es un gozo poder seguir viendo en directo los formidables restos de esa banda que se codeó en su día con Nirvana y ser testigos de cómo aún se mantienen poderosos a las guitarras, harmoniosos a las voces e intensos a pesar de casi no interactuar con el público en forma de parlamentos o bromas. Los escoceses han sabido seguir tras el paso de los años y han querido reinventarse a su manera manteniendo intacto el legado de la que fue una de las mejores formaciones surgidas en la última gran década del rock.