Dent May: “Late Checkout”



Por: Albert Barrios 

Recuerdos, sugestiones y sensaciones. Discos de vinilo y equipos Hi-Fi. Dent May, creador en el presente con ilimitado futuro, no es un simple rescatador de antiguos sonidos, sino que basa su propuesta en el respeto por los clásicos para construir un mensaje propio. Este nativo de Mississippi, sosias de Wes Anderson en el apartado musical, transformó su vida y su música al mudarse a Los Angeles en 2015, abriéndose de par en par las puertas de la percepción.

Un enamorado de Nilsson, Randy Newman y Carole King, que acaricia la exultante madurez con un disco grabado en su propio estudio, Honeymoon Suite, situado en el norte de Los Angeles. Todo lo apuntado en el experimental “Across The Multiverse” (2017) se consigue y se supera con un álbum que supura (un relativo) optimismo y exuberancia sónica.

“Hotel Stationary” abre el disco de manera minimalista, sumándose poco a poco todos los instrumentos (el piano es la base angular de todo el álbum), para posteriormente, y en una canción de menos de tres minutos, utilizar toda la artillería pop con las secciones de cuerda y metales. En “I Could Use A Miracle” ecos de Steely Dan (ese groove, esos punteos de guitarra, esos coros) y unos bongos que dejan claro que May no tiene vergüenza y va a por todas y en “Didn't Get Invited” nos “engaña”, comenzando con una guitarra acústica para mutar en una canción de soft rock( definición siempre en el buen sentido de la palabra, no despectivamente,of course) digna de las mejores emisoras FM de los USA en los setenta.

“Sea Salt & Carmel” ,con orquesta y falsete,nos trae aromas de los siempre reivindicables Carpenters, en “Bungalow Heaven” destacan los violines y el vibráfono, y en “Bless Your Heart” Dent se luce con un gran registro vocal, con una paleta de recursos que parece ilimitada. “Full Speed Ahead” demuestra que sus máximas influencias no solo proceden de California y la música soft USA ,sino que también tiene bien aprendidos los discos de los grandes del pop británico tipo Gilbert O’Sullivan o Leo Sayer.Recuperación del denostado yatch rock y los sintetizadores retro en “Easier Said Than Done”, bossa nova llevada a su terreno en “L.A. River” y sencillez nada cargada en “Pour Another Round”. Cita a los padres fundadores (The Beach Boys) en “Imagination”, y se despide con una pequeña canción de toque Beatles.

Un álbum para disfrutar paseando o recogiendo la ropa tendida, pero también para sentarse y apreciar los mil y un matices de un músico en constante déjà vu, un orfebre continuador del legado de la mejor y más elaborada música parida a finales de los sesenta y principios de la gloriosa década siguiente. Decretado el estado de felicidad permanente.