Alan Light: “Lo Roto y lo Sagrado”


Por: Javier González.
 

¿Puede una canción por sí sola sustentar un libro de más de doscientas páginas? ¿Puede ser editada, pasar desapercibida y cobrar vida al cabo de los años hasta permanecer en el imaginario colectivo de varias generaciones por motivos totalmente distintos? ¿Puede la misma canción servir para celebraciones personales y dramas colectivos? ¿Puede una sola composición ser mutable sin perder la capacidad para tocar los corazones? ¿Y puede esa canción significar algo distinto para cada uno de los millones de personas que la escuchan?

La respuesta a cada una de las preguntas formuladas más arriba es que sí, al menos en el caso de “Hallelujah” la inmortal canción compuesta por el añorado Leonard Cohen; tal y como se encarga de mostrar Alan Light en “Lo Roto y lo Sagrado. Leonard Cohen, Jeff Buckley y la improbable ascensión de Hallelujah”, una obra que nos llega ahora en castellano merced al buen hacer de los compañeros de Liburuak, cuya capacidad para editar en nuestra lengua obras repleta de interés no dejar de sorprendernos pese a que ya no debería ser noticia, pues su ritmo de entregas no decae desde hace largo tiempo. 

Antes de comenzar, conviene hacer parada en la figura Alan Light, uno de los periodistas musicales más importantes de Estados Unidos, fue redactor jefe de Rolling Stone y cuenta en su haber con libros dedicados a la figuras de Prince, Johnny Cash y Gregg Allman, entre otros; un bagaje que demuestra a la hora de desarrollar la particular historia de esta canción, publicada en el año 1984 en “Various Positions”, pasando totalmente desapercibida en un primer momento tanto para público como crítica, cosa que no ocurrió con otros cortes incluidos en aquella colección, tal es el caso de “Dance me to the End of the Love”, pese a ser una composición en la que Leonard Cohen había estado trabajando durante años, buscando una toma definitiva que paradójicamente nunca fue tal, pues las constantes variaciones proporcionados por la cantidad de versiones que siguen apareciendo a día de hoy, así como las modificaciones en su letra, de las que participó su propio creador han convertido a “Hallelujah” en una composición eterna e infinita. 

Un recorrido biográfico por ciertos pasajes de la vida y carrera de Leonard Cohen, usando la canción como hilo conductor, mostrando las conexiones que le unieron a Jeff Buckley, cuya breve semblanza aparece aquí recogida magistralmente al calor de su irrupción en el panorama musical neoyorkino, dejando como legado aquel bello canto de cisne que supuso “Grace”, la única y genial obra que firmó en vida antes de desaparecer adentrándose en las aguas del Río Wolf en el que incluyó la revisión que más escuchas acumula; y también a John Cale, cuya desnuda adaptación brindó a la canción de un nuevo altavoz mediático, al igual que ocurrió con la versión de Rufus Wainwright que se recogió en la BSO de Shrek

La obra hace parada en multitud de versiones aparecidas en contextos de lo más diverso y en la utilización que a lo largo de décadas se ha dado a este himno; reflexionando sobre las distintas letras que la han acompañado y sus posibles significados que van desde la esperanza al salmo religioso, pasando por interpretaciones netamente sexuales, las cuales no hacen sino demostrar la capacidad de evocación que poseía Leonard Cohen en su prosa; un autor al que acompaña hasta sus últimos días en los que había vuelto al estudio de grabación y a las giras, un hecho que fue motivado tras haber descubierto que durante años su patrimonio había sido expoliado hasta dejarlo prácticamente en la bancarrota. 

“Lo Roto y lo Sagrado. Leonard Cohen, Jeff Buckley y la improbable ascensión de Hallelujah” es la constatación del poder de la palabra y la música. Independientemente del significado que cada uno encontremos a lo que dice la mítica letra. “Hallelujah” muestra que las canciones mayúsculas son capaces de abrirse paso sin campañas mediáticas que las secunden y que en contextos de lo más diverso, los seres humanes siempre buscaremos cobijo en aquellas palabras recitadas que sean capaces de reconfortarnos. Y de eso, el maestro Leonard Cohen, sabía mucho.