Fotografías: Xabi Goitisolo.
Lejos de los senderos atestados por la mayoría hacen su camino unos cuantos locos. Viven empeñados en demostrar que alejados de los focos y del ruido fácil no solamente hay vida, sino que ocurren cosas interesantes, dotadas de auténtico carisma y personalidad que no están en venta ni bailan al son de estúpidas modas.
Transitando dicha vereda llevan bastante tiempo nuestros queridos Santero y Los Muchachos. Editando discos con sello de fábrica made in “rock reposado”, sin borrones ni traspiés, sin traiciones ni imposturas, facturando bonitas canciones de las que dan cobijo y acompañan en la vida, algo que vuelven a demostrar en su nueva referencia, “Todas las luces”. Una buena colección de composiciones con la que abren etapa, donde las ambientaciones ganan peso para dar acomodo a unas letras más reflexivas, taciturnas y en las que muestran el peso del bagaje acumulado y alguna que otra herida de guerra.
Al otro lado del teléfono nos atiende un buen amigo de esta casa como es Miguel Ángel Escrivá, vocalista, compositor y guitarrista de la banda. Atento, cercano y relajado, se enfrenta con ganas y vehemencia a nuestro cuestionario, haciéndonos sentir en todo una camaradería que surgió hace ya unos atrás, cuando pudimos entrevistar a la banda por primera vez. Desde entonces caímos prendados por el buen hacer y la elegancia de unos tipos que no han traicionado al espíritu primigenio de sus canciones, algo que les honra y que jamás podremos agradecerles lo suficiente.
¿Qué tal estás, Miguel Ángel? ¿Cuáles son las sensaciones de Los Santeros tras la publicación de “Todas las Luces”?
MA: Aunque la filosofía de autogestión es la misma, hemos intentado jugar con nuestra evolución como músicos. No queríamos aburrirnos ni ir donde siempre, queríamos entretenernos. La intención del disco inicial era dar un giro mucho más radical, pero el espíritu de Santero pervive. Existe una mirada atrás, actualizada por el presente donde seguimos buscando entre los sonidos de los cincuenta, sesenta y setenta. Todo forma parte de la intención de Santero que es hacer buenas canciones, honestas y basadas en lo que nos rodea, vemos, somos y hacemos.
“Pensábamos que si la carrera de Santero terminaba tras la edición del directo tendría todo el sentido del mundo”
Han pasado cuatro años desde la edición de “Royal Cantina”, álbum que tuvo su epílogo un par de años más tarde con el directo “Una noche en Les Arts”, trabajo este último que visto desde fuera da la sensación de marcar un punto y aparte en vuestro camino. ¿Qué valoración hacéis tras la edición y presentación de ambos álbumes? ¿Es acertada la percepción de que cerráis una etapa con la licencia de los mismos?
MA: La verdad es que el directo se planteó con la intención de que fuera un punto y aparte. A nivel compositivo, estilístico y de intención, era un carpetazo a toda una andadura. Pensábamos que si la carrera de Santero terminaba tras la edición del directo tendría todo el sentido del mundo. Hubiéramos dicho adiós con la sensación de no haber dejado nada en el tintero, de haber grabado todo lo que queríamos grabar. Evidentemente, no queremos parar, nos apetece seguir tocando y viajando, pero está muy bien vista la apreciación.
Y ahora volvéis a la carga con “Todas las Luces”, un trabajo donde el sello del “rock reposado” de Santero y los Muchachos sigue presente como decimos, pero que, sin embargo, supone un pequeño viraje en cuanto a las ambientaciones de las canciones. ¿Cómo veis vosotros la evolución de esta nueva colección de composiciones?
MA: Cuando nos planteamos qué queríamos hacer, lo primero que pensamos era que nos gustaría que la producción recayera en alguien ajeno a la banda. Hasta la fecha todos nuestros trabajos han sido autoproducidos, cosa que finalmente también ha ocurrido con este. Buscábamos que alguien forzara un pequeño gran cambio, algo que hemos conseguido desde dentro sin impostar nada. Nos apetecía huir de los recursos de siempre, buscar otras sonoridades con las guitarras y crear más atmosferas. Por otra parte, siempre he pensado que un disco no tiene un solo color, responde a la vida de los músicos por un año, año y medio, donde pasas por muchos momentos. No hay un solo color, ni una sola intención, todo acaba siendo algo bastante más variado.
Mirando atrás con cierta perspectiva podríamos decir que “Ventura” representa un disco más pequeño, “Rioflorido” tenía más músculo y “Royal Cantina”, jugaba a mostrar dos partes bien diferenciadas, quedándose en medio de los anteriores. ¿Es “Todas las Luces” en su enfoque y producción el resultado del bagaje acumulado?
MA: Si vemos “Les Arts” como el cierre que engloba todos los tres discos anteriores y una primera parte recorrido. “Ventura” como algo más pequeño, “Rioflorido” más musculado, pensado para asistir a festivales y mostrar una evolución natural, y “Royal Cantina” como una mezcla de ambos; este podríamos definirlo como el primer capítulo de la segunda temporada, como si la primera tuviera tres actos. Es un poco la filosofía que nos aportan la gran cantidad de series que hay hoy día. (Risas)
“Aquí hay historias que son personales, menos canallas y joviales”
Como decimos sigue siendo un trabajo donde los medios tiempos marca de fábrica siguen asomando, pero las letras tienen un punto más reflexivo, poético y no sé si hasta cierto punto crepuscular y de bagaje. ¿De dónde surgen estas nuevas composiciones? ¿Y estas letras menos canallescas y tabernarias?
MA: Sí. Al montar Santero queríamos buscar una sonoridad concreta y mostrar nuestra propia escuela. También disfrutar de una evolución donde fuéramos hacia dentro, buscando un sonido más pequeño. De pronto me vi teniendo que contar historias, lo que supuso un esfuerzo y vaciado con el que no contaba, la verdad. Luego ha resultado ser una parte importante en las canciones de Santero. De cara a este disco me veo con más oficio de seguir haciéndolo sin tener que esforzarme tanto. Tras tres discos la pluma va más o menos suelta. Aquí hay historias que son personales, menos canallas y joviales, pero no dejan de ser parte de nosotros. Ha habido cambios a nivel personal que han hecho que el disco quizás sea más íntimo.
¿Qué bandas y solistas creéis que os han influenciado más a la hora de abordar esta nueva colección?
MA: Hay un disco concretamente que contiene una canción que nos hizo darnos cuentas de que efectivamente teníamos que seguir ese camino. El disco es “Pyramid”, de The Alan Parsons Proyect, editado en 1977. Nos inspiró para hacer una producción adecuada en la canción “Nada”, la que abre el disco y refleja muy bien el nuevo estado. Nos hizo acordarnos de cuando éramos pequeños, escuchando este trabajo con nuestro padre. Buscábamos otras atmósferas y cierta nocturnidad, momentos donde te planteas más cosas. Después de escucharlo de una sentada salió “Nada”. No hay un montón de discos detrás, solamente uno. Nos gusta escuchar canciones que nos indiquen un camino que seguir. Es un trabajo que tiene composiciones ligadas y con muchos momentos orquestados sacados de finales de los setenta. Ya ves que te inspira una cosa y suenas a otra, pero el estímulo está presente.
También encontramos dos temazos que bien podría representar lo más directo que hayáis hecho nunca Santero y Los Muchachos, estoy refiriéndome a “Llamaré a tu Puerta” y “Eres mi Vicio”.
MA: Aquí hay una cosa muy interesante. Se trata de dos composiciones de mi hermano, Joséman, y Soni, grabadas en un disco que salió a principios de los dos miles. Era un período en que todo el mundo empezó a jugar con bases electrónicas, parecía que la gente quería sonar moderno. Ellos formaban parte de una banda que se llamaba Miss X, llegaron a tener su repercusión, pero, como Sex Pistols, murieron tras el primer álbum. A mi juicio tenían canciones muy interesantes, una era “Llamaré a tu Puerta”, cantada y titulada en francés, “La Plus grande Fête”. También tenían otra en inglés, “Don´t Stop Me”, que se ha convertido en “Eres mi Vicio”. La necesidad de sonar diferente nos hizo dar una vuelta a esa canción que sonaba a club, cambiamos la letra y escribimos esta. Es la curiosidad del disco, un homenaje a nuestro fondo de armario donde también en otros momentos hemos cogido temas de La Pulquería. El disco lo tenéis en Spotify, por si queréis darlo una escucha.
En contraposición a ellas, encontraríamos “Manual para la Pérdida” con un cierre muy oscuro.
MA: A lo largo de los años pasas por muchos momentos, como decíamos antes. Nunca podríamos hacer un disco de baile, sería mentirnos, del mismo modo que tampoco estamos siempre llorando la pérdida. El 2025 fue algo devastador a nivel conyugal, también en lo personal, ya que pasamos por la pérdida de algunos amigos. Pensé que una canción como esta tenía sentido y los acordes me llevaron hacia allí. Supone un recorrido interior y me pareció adecuado dedicar una canción a algo así. Cuando alguien que estaba ya no está y sabes que no volverá, te planteas muchas cosas. Si bien no es un manual para encontrar solución, sí que sirve para darte cuenta que eres uno de aquellos que siente el vacío.
“El CD no tiene nada visto, por eso no tiene impulso”
Me ha llamado la atención el hecho de que el disco saldrá a la calle en otoño y que tendrá una edición exclusivamente en vinilo, algo que es la primera vez que sucede en la carrera de la banda. ¿Os apetecía hacer algo especial? ¿O tiene que ver más con la poca importancia que tiene ahora el formato físico?
MA: Cuento mucho la anécdota de sacar el disco “Ventura”, cuando decíamos: “ha salido en CD y en vinilo para los nostálgicos”. Ahora la cosa podría ser al revés, ya que el CD apenas se consume. Hasta tal punto que no saldrá en CD. La gente viene a los conciertos y nos dice que quiere el vinilo como fetiche. Mucha gente lo compra por estética, también para escucharlo y hasta para decorar las paredes, piensa que ya casi no hay reproductores de CD, ni tan siquiera en los coches. Hasta hace poco tenía un coche con reproductor de casete. Creo que los Stones van a sacar el siguiente disco así. Me encantaría poder sacarlo en casete. No sé si la necesidad de tener un aparato tan bonito como el plato ha llevado a comprar vinilos. Sin embargo, creo que el CD no tiene nada vistoso, por eso no tiene impulso. Igual me compro un radiocasete. (Risas)
“No sabemos cómo los chavales llegan al éxito de la noche a la mañana”
¿Hasta qué punto Santero y Los Muchachos son una anomalía en nuestra música actual?
MA: Cada vez que vemos cómo van las cosas de rápido nos damos más cuenta. No sabemos cómo los chavales llegan al éxito de la noche a la mañana, cosa de la que nos alegramos, pero nosotros no sabemos lo que es. Creemos que en nuestro caso siempre hay una persona más en cada concierto sin que haya un paso de gigante detrás. Nos hace ser conscientes de que este es un oficio que hemos elegido con ganas de que perdure y que debemos cuidar. Está todo muy loco. Cualquier persona te hace un Movistar Arena de la noche a la mañana. No lo he conocido nunca. No sé si es bueno o malo, pero hoy es una realidad. También los festivales están llenos. Tengo claro que la salud de la música en directo es buena. ¿Nos afecta? Supongo que no. Es bueno para todos. Nosotros seguimos colándonos por las rendijas y con los pies en la tierra. En nuestro caso todo está marcado por el trabajo, no hay nada majestuoso.
“A más de uno le preguntaría si creen que en un futuro estarán orgullosos de su cancionero”
En vuestras canciones no hay una pretensión de hacer estribillos fáciles de corear y hasta os alejáis estilísticamente de las modas imperantes. ¿Qué tal se vive en nuestro panorama siendo unos “rara avis”?
MA: Desde hace tiempo estamos más que satisfechos con lo que hemos hecho. A más de uno le preguntaría si creen que en un futuro estarán orgullosos de su cancionero o si pensarán que se confundieron porque había que sonar de una manera, ya que era lo que se llevara. No te digo que seamos mejores o peores, cuidado. Nos hemos quedado muy a gusto con nuestra manera de disfrutar de la música, no tanto de cómo funciona negocio. No sabemos hacerlo de otra manera. Esa es la realidad.
“Quizás vayamos más lentos, pero pisando sobre seguro y sintiéndonos muy honestos”
A nosotros nos gusta mucho que en la escena exista una banda como la vuestra, pensamos que sin buscar etiquetas absurdas como la del falso actual “indie”, dignificáis lo que era el pop-rock de calidad de toda la vida.
MA: Muchas de la bandas que hacían pop-rock con una producción de las de ahora serían indies o a la inversa. Te lo agradezco. Tenemos una especie de automutilación o censura, cuando algo nos parece oportunista dejamos de hacerlo, saltamos a las primeras de cambio. Y si nos suena muy actual nos da un poco de vergüenza. En este disco ocurrió, sentir que íbamos por donde no nos pertenecía. Quizás sea lo que hace que vayamos más lentos, pero pisando sobre seguro y sintiéndonos muy honestos.
¿A día de hoy cuál es la realidad de Santero y Los Muchachos como proyecto viable económicamente viable?
MA: A nosotros nos da para existir. Es así. No queremos olvidarlo. Otros marcan un estado que podría hacernos sentir pequeños, pero no es el caso. Evidentemente, queremos llegar a más gente y a sitios más grandes, pero desde hace tiempo estamos muy satisfechos. Nuestros aforos marcan el triunfo y el lugar donde queremos llegar. Y lo queremos, más que tocar en sitios grandes, es mantenernos. Y todo esto es en parte gracias a la gente que os hacéis eco de lo que hacemos, dedicando un rato y buceando en nuestras canciones.
“Qué pena la pérdida de Jorge Martínez”
No habrá Movistar Arena ni falta que hace, en unos meses volveréis a “La Riviera”, que hasta hace no tanto era el sueño húmedo de cualquier banda, un lugar mítico donde sin ir más lejos nosotros vimos el último concierto de Ilegales en nuestra ciudad.
MA: Estás invitado a vernos en “La Riviera”, ya lo sabes. Qué pérdida la muerte de Jorge. Le conocí justo hace un año en mayo. Estuvimos un rato hablando, nos contamos unos chistes y nos dimos unos teléfonos. Íbamos a coincidir en el “Iberia Festival”, que luego se canceló, pero él ya estaba malito. Ha pasado a nuestro santuario personal.
.jpg)

.jpg)


