The Black Keys: "Peaches!"


Por: Àlex Guimerà.

A pesar de que el año pasado publicaron “No Rain, No Flowers”, no fue un buen año para los integrantes de The Black Keys. Primero porque el disco recibió malas críticas por falta de riesgo y autenticidad y por tener un sonido que no poseía la crudeza de sus mejores trabajos; pero también sufrieron la cancelación de los conciertos de su gira latinoamericana por la previa pobre venta de entradas. Por si fuera poco, la vida personal de Dan Auerbach se vio afectada por la enfermedad, el cuidado y el fallecimiento de su padre. Fue en este contexto turbulento que el propio músico decidió romper con todo y volver a las raíces de la música que él y su compañero de fatigas, Patrick Carney, llevan dentro: el Blues. 

Es precisamente por ello que los Black Keys son una banda a reivindicar, con un valor incalculable en el panorama actual del rock, al haber expandido el blues-rock en el nuevo milenio, y en especial por haberlo trasladado al -a menudo- cuadriculado mundo indie en paralelo a otra gran dupla como fueron los White Stripes. Con, hasta la fecha, 13 álbumes publicados, y algunas obras maestras (pienso sobre todo en "Brothers" de 2010 y en "El Camino" de 2011), sus canciones han tomado muchísimo de la tradición del blues regándolas de una sonoridad y una producción muy actual y atractiva .

Y aquí encaja perfectamente este "Peaches!", con portada a cargo de Michael, hermano de Patrick, para el que el dúo de Akron seleccionaron de su colección de vinilos hasta 10 clásicos del Blues que grabaron en directo junto a sus habituales colaboradores e invitados de peso como Jimbo Mathus o Kenny Brown, buscando revivir los conciertos de los clubs de Chicago de los años cincuenta y sesenta. 

La tormenta sónica arranca con "Where There's Smoke, There's Fire", de Willie Griffin -también versionada el año pasado por Paul Weller en "Find El Dorado"-, con esa cadencia rítmica incansable y esa sensación de descontrol de las guitarras. Los compases y las escalas se repiten en "Stop Arguing Over Me" en donde aparecen las primeras notas de órgano. Aunque destacaría más el Hammond de "Who's Been Foolin' You" a cargo de Jimbo, que resulta digno de los primeros Deep Purple. Y justo cuando echábamos de menos la harmónica aparece en la desgarradora "It' s A Dream". El riff de guitarra de "Tomorrow Night" nos retrotrae al Eric Clapton de los sesenta, mientras que "You Got To Loose" es puro Rythm'n'Blues salvaje. 

En los setenta los Dr. Feelgood renovaron los votos con el Blues gracias a piezas como "She Does It Right", que ahora el dueto ha querido recuperar y llevarla a su terreno. Especialmente cruda es "Fireman Ring The Bell" con esas guitarras sucias y esa voz que se lamenta con frases como "Don't you let nobody tear my playpen down". El cierre perfecto llega de noche, con mucho humo y whisky, en la triste "Nobody But You Baby", que se alarga hasta pasados los siete minutos y nos deja sometidos ante el poder de un género musical que sigue siendo el mejor refugio para quienes aún creen que una guitarra, una armónica y una voz rota bastan para detener el tiempo.