The Brass Buttons: “Last War Lullaby”’


Por: Txema Mañeru. 

La unión y admiración mutua entre los andaluces The Brass Buttons y Adam Levy (líder de los legendarios The Honeydogs) viene ya de años atrás. De hecho ya pasó por estas páginas de El Giradiscos hace 6 años el buen disco en directo “Live At The University Of Cádiz”, firmado de forma compartida. Ahora The Brass Buttons han querido hacer un homenaje ampliado a una magnífica suite de canciones de más de 8 minutos titulada “Last War Lullaby”. Obra que estuvo incluida en su aclamado álbum conceptual distópico "10.000 Years", de hace más de 20 años. Como ellos mismos dicen está hecho con admiración y gratitud para un Adam que cuenta con una carrera en solitario pero especialmente destacada con The Honeydogs e incluso al frente de The Professors. 

 Así han creado su propia suite de más de 30 minutos que amplía la historia del tema anterior y pone su punto de mira en el protagonista de la historia, Vadikyn. Se trata pues de una única pieza, aunque esté compuesta de diferentes y mutantes pasajes que requieren una atención esmerada y la audición del disco al completo para comprender mejor el trasfondo de la historia, así como su rica música. A los 5 músicos de la banda su suman 4 más como importantes colaboradores. La música y letra original de Adam ha contado con la suma de más letras y música a cargo de la banda para crear una obra de rock orquestal.

El trabajo consta de 3 capítulos y el primero lleva el título de “El Colapso”. Comienzan angelicales y muy Costa Oeste de los años sesenta en la psicodélica y preciosa "The Barrios Of El Dorado", en la que parecen una combinación entre Judy Collins y los America de "Con Tu Pelo Tan Dorado". ¡Será por el título! "Killjoy Was Here" suena muy Beatles, pero con ese órgano delicioso y unas guitarras que crujen, por momentos. La tierna melodía vocal es una gozada y culmina con un soleado estribillo repitiendo el título. Más trepidante y, casi con aromas Nueva Ola, suenan en "Calling Mayday", casi con aromas a Blondie en los momentos más eléctricos.

El Capítulo II se titula “El Peregrinaje”. Comienzan más ácidos en guitarras y órgano en el arranque de "They Poisoned All The Water" que luego torna en acelerado ritmo country-rock que más que envenenarte, te regenera por dentro. Buenos coros a dos voces sobre guitarras poderosas y un órgano abrasivo. La psicodélica y casi parte hard-rock final a lo Vanilla Fudge es una gozada. "Road To Karakum" comienza como balada con piano y voz, pero luego se desvía por otros territorios más experimentales. Los coros femeninos a portan unos momentos realmente emocionantes y casi aires progresivos en las posteriores variaciones de sonido que hacen ver más de dos temas en uno. "Typhoid Mary" es una sorpresa absoluta fusionando flamenco puro en castellano con piano y percusiones, con otros momentos progresivos, aunque melódicos. Parece un sentido homenaje a los Triana, aunque gustará también a los seguidores de los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba. Este tema es el que se lleva la palma con las colaboraciones, pues tenemos en la voz principal a Celia López, Antonio Macías en la guitarra flamenca y José Carlos Losada en las ricas percusiones. En este y otros temas ayudan el piano y teclados varios de Alberto Barea. 

El Capítulo III se titula “El Eterno Retorno” y comienza con "White Hooded Hydra", otra maravilla densa con esas crudas guitarras, sobre un piano melódico y, nuevamente, destellos psych-prog. ¡Qué sabrosa locura! Emocionante final con la estupenda melodía vocal de "Dead Stars (Reprise)", con sus aires entre Beatles y The Doors. A esto último ayuda la presencia de ese órgano abrasador que se alza por encima de la afilada guitarra y la potente sección de ritmo. Aunque al final tenemos también un poderoso solo de guitarra por encima del apoteósico y casi épico final. ¡Gran colofón para un gran y muy evolucionado trabajo!