Por: Álex Guimerà.
Fotografías: Jimmy Fontaine.
Temples acaban de publicar nuevo disco, "Bliss", un trabajo con el que dan otro paso adelante en su evolución sonora para abordar texturas más electrónicas y bailables, pero manteniendo la esencia e identidad de la banda. Se trata de un álbum fresco y actual que reivindica una formación que nos visitarán este próximo noviembre en seis fechas y ciudades para poder gozar de su directo expansivo.
Nos atienden por vídeo llamada los cuatro miembros de la banda - James Bagshaw, Thomas Walmsley, Adam Smith y Rens Ottink -, lo cual demuestra lo currantes y humildes que son, lo que acaba confirmándose tras escuchar sus interesantes respuestas.
Fechas y salas de la gira: 17 de noviembre – Teatro Eslava (Momentos Alhambra) , MADRID; 18 de noviembre – Sala López , ZARAGOZA; 19 de noviembre – Sala Aliatar , GRANADA; 20 de noviembre – Sala X , SEVILLA; 21 de noviembre – Antioxidante, MURCIA; 22 de noviembre – Paral.lel 62, BARCELONA.
Hace dos años os entrevistamos con motivo de la gira de aniversario de vuestro disco de debut "Sun Structures". Y ahora, el motivo de nuestro encuentro es un nuevo álbum y la gira por España en noviembre. El pasado día 26 de junio publicasteis "Bliss"; un álbum que hemos escuchado mucho y que realmente nos ha hecho disfrutar. En mi opinión, es un trabajo excelente, es muy fresco y novedoso, con canciones y sonidos nuevos. Y creo que habéis dado un giro respecto a vuestro álbum anterior, "Exotico". ¿Cómo surgió la idea de combinar música y ritmos de baile con la psicodelia?
James: Pues de forma bastante orgánica, como suele ocurrir. No es que nos topáramos con ello por casualidad —porque eso suena a accidente—, sino que empezamos a componer; primero de manera individual y luego intercambiando ideas. Las ideas iniciales eran muy distintas a lo que acabó siendo el álbum; la sensación era muy diferente.
Por lo general, hace falta una canción concreta, o un par de ellas, que marquen el rumbo y que impulsen el flujo creativo del disco. Pero sí, creo que siempre nos ha encantado el ritmo. El ritmo y la música de baile siempre han sido algo fundamental para nosotros. Es raro que en nuestros temas no haya algún elemento sincopado o algo que aporte ese groove y esa sensación especial; que no todo caiga exactamente a tiempo. Es algo con lo que siempre hemos experimentado.
En este disco queríamos ser un poco más directos con todo y, tal vez, eliminar algunas de esas capas innecesarias en las que a veces incurrimos Así que sí, la música dance de finales de los 90 y principios de los 2000 fue una gran influencia por la sensación que evoca. Más que una cuestión puramente estilística —porque esto no suena a Robert Miles, es algo distinto—, suena a Temples. Pero esta vez hemos ampliado mucho más el abanico de influencias, la verdad, ya sea siendo más o menos psicodélico, que creo que lo es en el sentido de la música de baile, no en el del garage y el movimiento flower power de los años 60.
¿El proceso de grabación fue muy diferente al de los otros álbumes?
James: Sí, más o menos, aunque también hubo similitudes. Hemos estado hablando bastante de esto últimamente. Creemos que la canción es la clave; es el rey, por así decirlo, o la reina. Pero esta vez estamos intentando usar la producción aún más como una herramienta de composición. Se me ocurren, probablemente, unas cien canciones brillantes que no funcionarían si te sentaras a tocarlas solo con una guitarra acústica, y eso está bien. Este disco es un poco así en algunos temas.
Sabemos que os gusta experimentar con muchos instrumentos y crear nuevos sonidos. ¿Hubo algún "juguete" nuevo o equipo técnico que definiera el ADN sonoro de este álbum?
Adam: Sí, totalmente. Fue el sampler que consiguió James; realmente cambió todo el proceso. Empezamos a samplear ideas muy antiguas, anteriores a ciertas estructuras, y se convirtieron en la base de un par de canciones (definitivamente de una de ellas). Eso hizo que nuestro enfoque fuera completamente distinto. A veces casi tocábamos el sampler como si fuera un instrumento; incluso grabábamos tomas con él. Fue algo súper creativo y realmente abrió muchas vías que no habríamos explorado sin ese equipo.
En el álbum escuchamos una combinación perfecta de melancolía y euforia, dos sentimientos muy diferentes. ¿Cómo lograsteis equilibrar tan bien estos dos estados opuestos?
Thomas: Gran parte de ese género de música de baile a menudo es muy melódico, pero suele tener un trasfondo triste a la vez que eufórico. Esa combinación es precisamente lo que lo hace tan interesante: el hecho de que ambas cosas interactúen entre sí. Ya sea una melodía hermosa acompañada de una letra más reflexiva y profunda, o viceversa; estás constantemente combinando esas dos ideas.
Otras veces, una estrofa puede tener un aire más melancólico y luego el estribillo ser más eufórico; eso ocurre mucho en este tipo de música. Es un contraste genial tener eso a lo largo del disco en diferentes estilos. Un contraste muy bonito entre sentimientos.
Qué bandas o músicos os influyeron más durante la grabación de "Bliss"?
Adam: En realidad, no hubo demasiadas bandas específicas. Fue, de nuevo, una especie de guiño a finales de los 90 y principios de los 2000. Pero no solo eso; realmente no nos inspiramos directamente en ninguna banda en particular. Sé que no es una respuesta muy interesante, pero es la verdad.
Y si tuvierais que elegir una sola canción de este álbum para convencer a alguien de que escuche el álbum, ¿cuál elegiríais y por qué?
Adam: Yo diría que "Vendetta". Personalmente, creo que expresa ambas facetas de "Bliss". Si escuchas "Vendetta", te haces una idea de cómo suena el álbum mejor que con cualquier otra canción, en mi opinión.
Este mes de noviembre tocaréis en seis ciudades españolas. Es curioso que en España toquéis en tantas ciudades en comparación con otros países. ¿Qué tienen de especial para vosotros los conciertos en España?
James: Creo que tenemos mucha historia allí; hemos estado presentes desde el principio. Desde los inicios, cuando tocamos en festivales como el Primavera Sound, el FIB (Benicàssim) o el Vida Festival. Hemos ido a España muchísimas veces y hemos ido consolidando nuestra base de seguidores poco a poco. Además, es muy agradable visitar lugares a los que la gente no esperaría necesariamente que fuéramos, como Granada. Es genial.
Y en estos conciertos, ¿cómo lográis adaptar un álbum tan electrónico y bailable como "Bliss" para el directo, junto a la psicodelia clásica más orientada al rock de temas como "Shelter Song" o "Colors to Life"? ¿Cómo gestionáis ese contraste?
Rens: Creo que todo encaja bastante bien. Ya tocamos un par de canciones del nuevo disco en vivo. Quizás tenga que ver con nuestra forma de tocar a nivel individual; tal vez por eso suena un poco diferente a cómo se escucha en el álbum. Pero se crea una atmósfera muy especial en directo, igual que con las otras canciones. Al final todo se reduce a nuestra manera de tocar y a cómo escuchamos los sonidos que producimos con nuestros instrumentos. Es una combinación de todo eso.
Thomas: En realidad... bueno, nos dábamos cuenta, pero estábamos tan ocupados dando conciertos y haciendo giras por todas partes que es el tipo de cosas que no terminas de asimilar hasta un año o dos después, o quizá más tiempo. Pero sí, fue algo muy importante. Miras atrás y piensas: "Vaya, aquel fue un gran momento".
Luego, lo importante es seguir avanzando como banda y encontrar el camino hacia donde quieres llegar. Lo mejor es que hacer tantas giras ese año nos permitió ganar seguidores en muchísimos lugares: por toda Europa, en Asia, en Sudamérica y en otros sitios. Tenemos la gran suerte de poder volver a esos lugares y esa es la mayor recompensa tras el éxito de "Sun Structures".
Después lanzasteis "Volcano", lo que supuso una gran sorpresa tanto para la crítica como para los aficionados, ya que introdujisteis muchos más sintetizadores y una producción más luminosa. ¿Os preocupaba entonces que los seguidores más puristas de su álbum debut no entendieran ese cambio? ¿Es similar la sensación ahora con "Bliss"?
James: No creo que realmente pensáramos en eso. Había muchísimas ideas en "Volcano". En aquel momento Sam estaba en la banda y los tres componíamos; al haber tres personas, terminas condensando un montón de ideas en cada canción. Y eso era exactamente lo que debíamos hacer en ese momento.
Ciertamente no nos planteamos hacer algo radicalmente diferente, pero tampoco dijimos: «hagamos algo igual». Simplemente seguimos procesos similares. Es lo mismo que hacemos ahora: surgen ideas y el rumbo que toman esas canciones es lo que prevalece. Por ejemplo, "Certainty" fue una de las primeras canciones de ese disco, y tomamos prestados sonidos de ella para otros temas. De repente, eso se convirtió en el sonido de "Volcano", aunque hay un par de pistas en el álbum que podrían haber encajado en "Sun Structures" cambiando la producción.
En realidad no puedes pararte a pensar en lo que la gente va a opinar. Probablemente lo hicimos de forma inconsciente en la primera etapa porque nunca habíamos publicado un disco. Pero luego te rebelas contra la idea de hacer lo mismo; si repites la fórmula y el resultado no es lo suficientemente bueno, parece que te has quedado sin ideas. En cambio, si haces algo novedoso y a la gente no le gusta, al menos queda claro que estás aportando algo fresco. Aprendimos mucho al crear ese segundo álbum. No podemos pensar en el público ni en los críticos cuando escribimos; solo tenemos que pensar en nuestra propia satisfacción creativa. Y con "Bliss" es probablemente cuando más realizados nos hemos sentido en ese aspecto.
Para mí, la clave de vuestra discografía está en que siempre presentáis muy buenas canciones. En "Volcano", por ejemplo, el cierre con "Strange or Be Forgotten" me pareció un tema increíble. Dos años después regresasteis con "Hot Motion", donde volvisteis a dar protagonismo a las guitarras y lo grabasteis en vuestro propio estudio. ¿Qué recuerdos tenéis de la grabación de ese álbum?
James: Simplemente van surgiendo cosas. Supongo que respondes al disco anterior de forma subconsciente. Tenemos una especie de patrón de alternar entre un sonido muy cargado de guitarras y otro más electrónico, aunque la mayoría de las veces es una mezcla. Pero la gente es bastante voluble al escuchar música; dicen: "Oh, la caja de ritmos suena más procesada, así que es electrónica", y a menudo no es así, es solo cuestión de producción.
En ese disco definitivamente disfrutábamos con la guitarra. Fue la primera vez que experimenté haciendo que una guitarra sonara súper lo-fi y destrozada a propósito para luego abrirla en el estribillo y hacer que sonara enorme y en alta fidelidad. Seguimos jugando con eso incluso ahora en varios instrumentos: el juego de luces y sombras, lo lo-fi y lo hi-fi.
Para vuestro tercer álbum, "Exotico", trabajasteis por primera vez con un productor externo: Sean Ono Lennon. ¿Cómo afectó esa incorporación a vuestra dinámica después de años de encargaros de todo vosotros mismos?
Adam: Fue genial, una experiencia bastante liberadora. En cierto modo interpretamos nuestras partes mucho más de lo que lo habríamos hecho antes, como al volver a grabar cosas. De hecho, había un poco más de presión porque estábamos en un estudio increíble, con Sean y sus ingenieros. De repente te daban ganas de decir: «Ah, voy a tocar algo en ese sintetizador», y él decía: «Vale», y te ponían unos auriculares en la cabeza. Y tú pensabas: «Vaya, ni siquiera sé dónde se conecta esto» (risas). Tenías que averiguarlo en el acto. Había más presión, pero fue muy divertido y surgieron muchísimas ideas excelentes gracias a esas circunstancias.
Cada vez que escucho vuestros álbumes, parece que cada detalle de cada canción está meticulosamente pensado y elaborado. ¿Es Temples una de las bandas más perfeccionistas de la escena musical?
James: Todo lo contrario. Justo lo opuesto. Cualquier cosa que sea perfecta es una mierda, al menos en la música. Queremos que las cosas estén "bien", y a veces estar "bien" significa ir un poco por detrás del ritmo o cantar un poco fuera de tono. Pierdes mucho si te vuelves hipercrítico.
La mayoría de las tomas vocales de este disco no se volvieron a grabar; todo surgió mientras la canción iba tomando forma, quizás en tres o cuatro tomas. A lo mejor no me sale una nota aguda y hago diez intentos hasta conseguirla, pero es algo muy poco habitual. Estoy bastante seguro de que "Vendetta", por ejemplo, se hizo en tres tomas y listo. Lo que hay que perfeccionar es la sensación de la canción. Eso es lo que quieres que sea perfecto, sea lo que sea que eso signifique para tu visión creativa. Para lo demás, podrías usar una caja de ritmos o un secuenciador y programarlo todo. Eso también es una forma brillante de hacer música, pero no es para nosotros. Nosotros queremos que suene suelto, un poco crudo y analógico.
Buscáis ese sonido analógico.
James: Sí. Cuando algo es absolutamente perfecto, a menudo acaba sonando a música de ascensor o a esos tráileres pésimos de películas de bajo presupuesto. Buscamos tener carácter. Es vital que nuestros discos tengan carácter.
La palabra "bliss" significa éxtasis o felicidad absoluta. ¿Por qué elegisteis ese título para el nuevo disco?
Adam: Decidimos que queríamos un título de una sola palabra; probablemente fue lo único que realmente discutimos. Además, la palabra aparecía en la letra de una de las canciones y pensamos: "Vaya, sería un título estupendo". Realmente resume el sentimiento del álbum. Es como una especie de libertad. Visualmente también queda muy bien.
Después de tantos años en la industria, tocando en clubes y de gira, ¿en qué momento creéis que alcanzasteis ese estado de plenitud o "bliss"?
Adam: No estoy seguro. Creo que es algo a lo que siempre aspiras; no significa que necesariamente hayamos llegado ya. Es un ideal, ¿sabes?



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