Iván Ferreiro, un bosque sembrado de cuentos y canciones



Festival Bosque Sonoro, Mozota, Zaragoza. Domingo, 4 de julio de 2021

Texto y fotografías: Javier Capapé

"Cuentos y Canciones" es una gira de celebración. Un capricho en forma de repaso en el historial de los hermanos Ferreiro. Da igual si son quince, dieciséis o diecisiete años desde que empezó la andadura del mayor de los hermanos en solitario, teniendo como escudero fiel y necesario a su hermano pequeño, pero cualquier momento es bueno para esta retrospectiva que suena a una fiesta más que justificada. Amaro e Iván no necesitan a nadie más en el escenario esta vez, lo que nos recuerda a esos momentos en los que han rodado juntos, como en la gira previa al lanzamiento de "Val Miñor - Madrid" o en aquella más atípica que les llevó por algunos escenarios europeos tras publicar ese mismo disco. Para este "Cuentos y Canciones" echan mano, eso sí, de audiovisuales para ilustrar algunas de las canciones del espectáculo así como de mucha labia, ya que los dos Ferreiro se atreven a presentar esta vez los motivos que les han llevado a seleccionar cada una de las canciones del repertorio así como los detalles de la composición y del momento en el que fueron concebidas muchas de ellas.

El escenario del Bosque Sonoro, festival zaragozano nacido en plena pandemia el pasado septiembre en la pequeña localidad de Mozota, a menos de 30 km de la capital aragonesa, acogió esta íntima gira en la última noche de esta segunda edición de un festival que ha venido para quedarse. Organización intachable y un ambiente ideal que cuenta con sus famosos "nidos", espacios habilitados para disfrutar del directo sin la necesidad de estar sentados en contraposición a lo impuesto en la mayoría de los conciertos de este 2021.

Para "Cuentos y Canciones" los Ferreiro dicen haber ensayado a conciencia y se disponen a repasar su carrera escogiendo un tema de cada uno de sus discos (y no precisamente los más populares) junto a algunas versiones sorpresa. No hay mejor forma de empezar las dos horas de recorrido que con la sedosa "Espectáculo", mostrando las cartas que primarán en el resto del concierto: canciones semi desnudas junto al inseparable Korg de Iván (rebautizado como Rocinante) y la acústica de Amaro. Poco más que algunos efectos que salen de los juguetes que también porta el mayor de los hermanos o de los pedales de efectos a los que conecta su acústica el menor. 

De la apertura con "Canciones para el tiempo y la distancia" saltan a contarnos su experiencia como Rai Doriva y As Ferreiro girando por Vigo casi como un divertimento. Versionando canciones de toda clase vestidos como dos hermanas que se atrevían con todo. De aquella experiencia solo apta para verdaderos fans rescatan una emocionante versión de "Love song for a Vampire" de Annie Lennox. La siguiente parada será para hablarnos de la experiencia de Rock en Ñ, aquel experimento que realizaron junto a Quique González, Xoel López o Pereza en Buenos Aires y del que después salió aquel medio LP "Las siete y media". Aunque confiesan no recordar bien cómo grabaron aquel disco se detienen en una de las canciones más celebradas de su repertorio que éste contenía. "Me toca tirar", siempre infalible, enlaza con "Secretos deseos", una de las canciones más inspiradas de su disco-cómic "Mentiroso Mentiroso", del que nos relataron sus peripecias en el salón del cómic de Barcelona y su encuentro con Moebius.

Se acuerdan de Pablo Novoa para afrontar "Paraísos perdidos" y se ríen de las críticas que recibieron por su "Picnic Extraterrestre" mientras encaran el tema que cerraba su disco más polémico. Al igual que tienen tiempo para hablar de su primer productor Suso Sáiz, se acuerdan también del momento en el que entró en su vida Ricky Falkner, con el que grabaron el directo de nombre poco acertado "Confesiones de un artista de mierda". Así se nos muestra como Iván Ferreiro hace de sus tropiezos verdaderos triunfos porque los vive y nos los muestra como partes indispensables de su camino. No todo son éxitos, la vida claramente es un compendio entre crestas y valles, entre aciertos y fracasos, que siempre serán menos duros si los entendemos como él, como parte del camino.

El último encuentro con su compañero en Piratas Fon Román le sirve para rescatar una de sus mayores rarezas (la genialidad de "Sondear", que no me explico cómo no acabó como parte de uno de sus discos oficiales), así como la excelsa "El equilibrio es imposible". Casi una hora de concierto y éste es el primer gran éxito que interpreta de su carrera. El público lo acoge como un cálido abrazo y aunque hay ganas de explotar y mostrar la emoción de forma enérgica, el formato de la noche nos invita más al recogimiento, a degustar tanto este gran éxito como cualquiera de las otras canciones rescatadas en una pseudo comunión interna entre artista y cada uno de los presentes. Quizá sea éste el aspecto que más chirría en el Bosque Sonoro, ya que el festival ha sido concebido este año para poder bailar de pie en los "nidos" dispuestos para grupos y en este concierto lo que más se requería eran los asientos para degustarlo con la calma y la atención que se merece. Está claro que Ferreiro ha adaptado esta gira al devenir de los conciertos en pandemia, pero en el caso del Bosque Sonoro se podría echar de menos una dosis más de intensidad debido a que el festival así lo permitía.

"Twin Peaks" nos hace reparar en "Val Miñor - Madrid. Historia y cronología del mundo" y tras ésta se detienen en las colaboraciones del propio Iván con otros músicos. Está claro que el gallego es uno de nuestros artistas que más podemos encontrar en discos de otros de sus compañeros porque él mismo dice que "no sabe decir que no", ni siquiera a Café Quijano, con los que se marcó un "La Lola" en directo entre maracas. Momento que relata con todo su humor antes de virar hacia el intimismo de "Me dejó marchar" de su amigo
Coque Malla, recordando la que puede ser la mejor colaboración de toda su carrera. También  hay tiempo poco después para "Breaking Bad", de su "hermano" Leiva, como otro ejemplo de esas colaboraciones y de esos grandes amigos que le han acompañado en estos años, reflejados en la pantalla trasera del escenario a modo de homenaje.

Tienen recuerdos también para su amigo Nico Pastoriza, que ha formado parte de algunas de sus composiciones más celebradas, entre las que se detienen en "Una inquietud persigue mi alma". Y ya que profundizan en las raíces de su Galicia natal hay tiempo también para detenerse en Golpes Bajos. Para ello nos relatan su conocida experiencia en el Port América 2014 donde los Ferreiro dieron un concierto basado en exclusiva en canciones del grupo de Coppini. Les llovieron las críticas más feroces, pero no les achantó para dedicarles posteriormente un disco a todo ese repertorio, y en este espectáculo de "Cuentos y Canciones" se hacen fuertes compartiendo con todo su descaro las múltiples críticas que recibieron vía redes sociales de aquel concierto, que para ellos no dejó de ser un reto, como casi todo a lo que se enfrentan en esta vida. Aman los retos, las curvas y los múltiples virajes. Los Ferreiro saben que las alegrías son mayores si las cosas no ha sido un jardín de rosas.

El final de este recorrido vital termina con una parada en su último disco "Casa", para el que esperamos cuanto antes un sucesor, que cinco años es ya mucho tiempo sin nuevas canciones de Iván. De éste se detiene en otro de los grandes éxitos de la noche, "El pensamiento circular", en la que agradeció a su mánager por su sinceridad y a sus seguidores por el hecho de pagar una entrada para dar vida a los artistas. Otra canción coreada como un himno por todos los presentes antes de detenerse en un nuevo tema regalado como parte de ese camino al que aún le queda mucho por recorrer. "Trincheras de la cultura pop" está compuesta por una letra propia sobre la base enlatada de una variación de "Las Cuatro Estaciones" de Vivaldi creada por Max Richter. Un ejercicio experimental y casi épico que puede significar el primero de los pasos de su nueva etapa, esa que todos los presentes en el Bosque Sonoro estamos esperando. Pero sea cual sea ese nuevo capítulo nunca podrá prescindir de la canción que supuso el comienzo de todo. La canción sin la que no habrían venido muchas otras. Esa "Turnedo" que coloca a Amaro como el mejor escudero de Iván a la par que uno de los compositores más inspirados de los últimos veinte años en nuestro país, ya que podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que ésta es una de las mejores canciones en castellano de los últimos años. La que justifica toda esta gira en sí misma y la propia carrera de estos dos hermanos que tanto nos regalan y a los que les queda mucho por ofrecer.

En esta gira, más que en ninguna otra, todas las canciones tienen un motivo. Todas. Y el pasado domingo en Mozota pudimos ser partícipes de una carrera encomiable, de un repertorio intachable y de un espectáculo entre el monólogo y la exquisitez musical difícil de igualar en este momento. Una propuesta maravillosa para este 2021, perfectamente diseñada para los tiempos que vivimos y a la vez muy apropiada para entender lo que Iván Ferreiro exige y exigirá a sus seguidores. Un capricho disfrutable de principio a fin, que pasa como un suspiro. Cada palabra, explicación, efecto y acorde. Para no perdérselo por nada del mundo si se nos brinda la oportunidad.