Gazpacho: “Fireworker”


Por: Txema Mañeru 

Si hay por ahí aún algún despistado al que le gusta el mejor rock progresivo, el art-rock y otras hierbas similares, que todavía no conoce a este veterano sexteto noruego, ya tiene una tarea urgente para este nuevo año que acaba de comenzar. La verdad es que yo no los descubría hasta hace 6 años con el muy destacado “Molok”, que creo era ya su décimo disco de estudio. Ya dicho álbum nos vino con la firma de uno de los mejores sellos de rock progresivo de la actualidad, Kscope Records, que promociona hace años por aquí la gente de Top Artist Promotion.

Lo mismo sucede con este genial “Fireworker”, que se ha convertido para muchos en el mejor disco de sus más de 20 años de trayectoria. Además vuelve a aparecer con todo el lujo y la parafernalia que merece un disco y una banda de estas características. Y es que además de una cuidadísima edición en digipack con tapas duras de libro y libreto precioso y colorista de 20 páginas para el compacto, tenemos otra en doble LP con portada gatefold desplegable y en vinilo de 180g con 3 lados de audio y uno grabado con precioso art-work. También la ya habitual versión digital, claro. Si entras en www.kscopemusic.com verás que en este recién acabado 2020 han publicado discos de bandas consagradas del género como Porcupine Tree, The Pineapple Thief, Mansum, Godsticks, Jonathan Hultén o los escoceses e impactantes Ozric Tentacles, que lo han bordado con un “Space For The Earth” que está ya también entre lo más granado de su amplia trayectoria dentro del mejor y más onírico space rock psicodélico y planeador.

Pero ahora es momento de hablarte algo más de los Gazpacho. Se les ha comparado en repetidas ocasiones con los Genesis de Peter Gabriel o con Marillion. O sea que si eres de los que tienes a algunos de estos grupos en tu pedestal particular no debieras perderte ni este disco ni a esta banda. Al frente tenemos la destacada voz de Jan-Henrik Ohme, que a mí me sigue recordando, para bien, algo a la de Thom Yorke y su Radiohead. Volvemos a tener en los nuevos temas de “Fireworker” melodías deudoras de los Genesis más clásicos pero muy bien combinadas con momentos más experimentales y sinfónicos con muchos aromas art-rock. En su propio sello, los definen con muy buen tino como “Los reyes del rock atmosférico y afectivo”. También guardan explosiones en sus temas cercanos al hard-rock o casi al metal, al igual que sucede en algunas de las últimas encarnaciones de los imprescindibles y seminales en todo este estilo King Crimson.

Llaman poderosamente la atención entre los nuevos temas la presencia de dos amplias y mutantes suites para abrir y cerrar el disco, respectivamente. La primera se titula "Space Cowboy" y se va hasta los 20 minutos. Te puedes imaginar que va sucediendo de todo pero te cautiva desde el principio con un amplio arranque pausado y repleto de belleza, que realmente nos trae a la mente los mejores momentos de los Genesis de Peter Gabriel, claro. Luego entran unos guapos coros casi operísticos y muy épicos y, a partir de los 13 minutos, entran en juego algunos de esos momentos cercanos al metal progresivo que impactan brutalmente. Finalmente regresan a la preciosa melodía vocal con teclados para crear un “sumum” total en el que todo está muy medido. El cierre del disco es para un "Sapien" de 15 minutos también concebido a modo de suite experimental. Delicadeza trufada de múltiples arreglos con la voz de Ohme brillando en muchos momentos al mismo tiempo que exquisitos pasajes del violín de Mikael Kromer. En la mayoría de momentos de este tema final te transmiten una paz espiritual muy necesaria en estos tiempos de cansancio pandémico. 

Tenemos algo parecido a un single con la preciosa "Hourglass", que cuenta además con un videoclip a la altura del preciosismo de la canción. De nuevo brilla ese violín de Mikael que nos trae a la mente al gran David Cross, presente con dicho instrumento en algunos de los mejores discos de los de Robert Fripp. Sumado a un delicado y eclesial órgano y muy buen trabajo de coros otra vez. Momentos para un inmaculado piano que gustaría hasta a los seguidores del hoy tristemente desaparecido Chick Corea. Una “delicatessen”. Fantástico el tema titular con un ritmo más vivo y toques entre folk y barrocos que luego dejan paso a poderosas guitarras eléctricas. El trabajo vocal del precioso y lento melódico "Antique" es otro de los momentos clave de un disco que tiene muchos otros arreglos, melodías y detalles entre los que perderse. ¡Y no son fuegos artificiales sin sentido lo que suenan entre sus canciones! Todo está medido y calculado para que los sonidos resultantes y esas cuidadas voces emocionen a cualquier oyente atento. 

Por cierto, el pasado mes de diciembre presentaron este disco en formato streaming con una actuación de 70 minutos con el “Fireworker” en su integridad en su espacio de ensayo, en St. Croix, lugar histórico al sur de Oslo. No sé si se podrá contemplar todavía pero servirá o habrá servido a sus muchos seguidores para amenizar la falta de sus poderosos y detallistas conciertos hasta que puedan volver a salir a la carretera, que esperemos pueda ser pronto. Al final lo único que no me gusta de esta banda es su nombre. ¡Uno de sus 3 mejores discos, sin duda, y una excelente manera de conocerlos si aún no lo habías hecho!