Morgan : “Home. Live at Circo Price”

 

Por: Javier Capapé

Conforme avanza el año nos van llegando discos más interesantes y éste de Morgan puede que sea uno de los mejores que nos dé este 2021. Desde luego es, desde su mismo alumbramiento, uno de los mejores directos registrados en nuestro país. Así de sencillo.

Todos los que hemos podido gozar alguna vez de esta gran banda en directo sabemos de su solvencia, y precisamente es eso lo que recoge este “Home”, grabado en el Circo Price el pasado mes de enero de 2019, en plena gira de presentación de su álbum “Air”. El directo ha estado guardado mucho tiempo en el cajón y es precisamente ahora, cuando anuncian nuevo material de estudio para la vuelta del verano, cuando se despiden de ese periodo de consolidación que les proporcionó la gira de su segundo disco, un momento en el que todos aquellos a los que nos importa la música que se cuece en nuestro país éramos incapaces de no reconocer a este quinteto madrileño formado por Nina de Juan, Paco López, Ekain Elorza, David Schulthess y Alejandro Ovejero (convertido ahora en cuarteto tras la reciente salida de su bajista “Ove”). Para la ocasión nos brindaron un espectáculo sin alardes escénicos (únicamente un telón de fondo con el nombre del grupo ocupaba la trasera del escenario), pero pletórico en cuanto al tratamiento sonoro. Durante el concierto grabado, perteneciente al festival Inverfest madrileño, el grupo se rodeó de una más que soñada sección de vientos formada por Iván del Castillo y Alejandro Serrano a las trompetas, Ernesto Millán y David Carrasco a los saxos y Marcos Crespo al trombón, además de las “Golden Girls” (María Ovelar, Maísa Hens y Araceli Lavado) a los coros. Trece músicos sobre el escenario para hacernos flotar bañados por sus toques de soul, rock e incluso funk. Un auténtico lujo en el que no faltó su recorrido por los mejores tramos de sus dos discos “North” y “Air”, así como alguna sorpresa como el “Somebdy to Love” de Queen o atrevidos insertos salpicados entre sus canciones del “Coming back to life” de Pink Floyd o del “Lose yourself to dance” de Daft Punk.

Las dieciocho canciones que conforman este “Live at Circo Price” son oro puro. Sobrecogen, encandilan, animan a la celebración y convierten este espectáculo hecho disco en un milagro. Si su directo sabemos de sobra que es arrollador, este disco no puede hacerles más justicia, porque en él no falta de nada, desde las atmósferas envolventes con las que se abre “Planet Earth”, hasta la contagiosa positividad de “Flying Peacefully”, pasando por el intimismo siempre infalible de “Volver” y la pegada de “Attempting”. Es difícil destacar una canción sobre las demás, pero quizá “Home” se convierta en su verdadera piedra filosofa gracias, entre otras cosas, a una entregadísima Nina unida al toque de los coros que la llevan a las alturas. De hecho quizá no sea casual que por esto mismo lleve este título el disco, porque es su razón de ser. También ocurre algo parecido con “Sargento de Hierro”, con una Nina que rompe su voz para conmovernos como solo ella sabe hacer, o con la delicada “The Child”, aunque la gran sorpresa está en la interpretación del clásico de Queen “Somebody to Love”, que no solo sale airoso de este envite, sino que crece mientras la hacen suya y consiguen que nuestro vello se erice como nunca. No hay trampa ni cartón, solo música interpretada con las entrañas, dando lo mejor de sí mismos y entregándonoslo con todo el calor posible. Porque este disco calienta, sí, y levanta el ánimo, y si no atentos al ambiente desbocado que se respira en cada segundo de “Thank You”. Y qué decir de esas guitarras que desgarran y se imponen en “Work” o “Praying”, donde Paco López está soberbio. O los teclados de Schulthess, que rugen en “Attempting” o “Roar”, donde le sentimos jugar al pulsar cada tecla mientras nos hace elevarnos como si esos colchones de Hammond fueran una auténtica alfombra voladora.

Nina se encuentra pletórica (¿no es acaso la interpretación de “Sargento de Hierro” una de las mejores que hemos podido escucharle?) e incluso podemos sentir como toma aire después de cada canción por lo mucho que se entrega, y si no atentos a “Work” o “Marry You”, más sentida que nunca. Cuando se decide a agradecer a todos los que han hecho posible este sueño intenta no dejarse a nadie, desde el público que va a verles por primera vez hasta el último técnico en la sala. Y cuando afirma que “ha sido un placer cantaros y tocaros” somos los oyentes los que nos sentimos efectivamente tocados por su magia, privilegiados de estar frente a un tótem de nuestra historia musical, frente a una banda en estado de gracia, con un repertorio envidiable y en una noche de las que se recordarán toda la vida gracias a la presencia de un disco en directo imprescindible como éste. Un disco que además se convierte en apoyo desde el que alzarnos frente a la dureza de estos tiempos, recordándonos un pasado mejor (en el que se grabó el álbum) que volverá si no perdemos la entereza y si tomamos como ejemplo el coraje de esta banda. Grande como pocas. Sabedores de que tienen todavía mucho que decir tras cerrar este capítulo, pero con los pies en la tierra.

Morgan son irreemplazables, sus directos también, y este regalo en forma de disco (ojalá podamos disfrutarlo también en formato físico, incluyendo DVD para ver la actitud sobre las tablas de la banda) ha llegado para acompañarnos siempre, resituarnos y saber que el espíritu de sus canciones puede ser la mejor compañía en todos nuestros momentos vitales.