Entrevista: Coque Malla

 
“Este es un disco con una mala hostia, con una rabia y una vitalidad brutal”

Por: Javier Capapé

Hace menos de dos meses llegó hasta nosotros “Aunque estemos muertos”, el nuevo disco de Coque Malla. Hemos dejado que poco a poco vaya calando en nosotros y nos atrape. Y así, abrumados y totalmente hipnotizados por este fantástico disco, nos dispusimos a charlar con el músico madrileño en pleno arranque de las fiestas navideñas sobre estas canciones y el particular viaje que conforman, con el paso del tiempo y la muerte como protagonistas.

Coque recibió con tiempo y mimo nuestra llamada, que se convirtió en una honesta charla sobre el camino que le llevó a dar forma a esta criatura, los entresijos de las canciones que la forman, su elaboración y trabajo con sus músicos y sus motivaciones profesionales. En definitiva, un diálogo con la vida y la muerte como protagonistas, que inundan el espíritu de unas canciones de potente y desenfrenado rock, además de llenas, contra todo pronóstico, de mucha luz en su interior. Un viaje al corazón del impresionante “Aunque estemos muertos”, que desde el primer día de su lanzamiento se ha convertido en uno de los discos más personales e imprescindibles en la extensa, atrevida e inimitable carrera del eterno Ronaldo.

Lo primero de todo, enhorabuena por el Ondas a esa trayectoria musical, aunque estarás hablando mucho del Ondas y nosotros en realidad queríamos hablar del disco, que nos ha sorprendido muchísimo. Darte la enhorabuena y hablar sobre él durante este rato, así que, si te parece, empezamos. Desde la obertura de la primera canción hasta el epílogo con la última nos introduces en el ambiente casi lúgubre de esta colección, como si fueras el compositor de una BSO. Se trata de un baile con tu propia sombra. Esos pasajes instrumentales señalan que Ella se ha presentado y anda por ahí y en lugar de huir de Ella le ofreces un baile. No es un disco morboso, ni mucho menos, pues consigues que en el disco haya más luz que oscuridad, pero claro, se está hablando mucho de madurez, de la muerte, del predominio de una temática más oscura, pero queríamos preguntarte ¿qué queda del Coque Malla más desprejuiciado de tus inicios y cuánto hay de miedo o resignación por ese paso del tiempo? 

Coque Malla: Creo que cada vez se van complementando más esas dos caras. Un claro ejemplo de esa dualidad es “Místico”, que es una canción muy rockera, desenfadada, energética, garagera… Si los Ronaldos no nos hubiésemos separado y siguiéramos haciendo discos a esta edad podría ser perfectamente una canción de los Ronaldos actuales. Pero al mismo tiempo encaja perfectamente y es una pieza fundamental en este disco, sobre todo por su letra, ya que no es un disco que hubieran hecho los Ronaldos. Respondiendo a tu pregunta, creo que desde hace unos años hay siempre una dualidad en mi música. Lo que pasa es que en otros discos había algo como de “esquizofrenia” porque de repente aparecía el Coque más desenfadado, rockero, enérgico, pero por otro lado también estaba el más nostálgico y oscuro, hasta el punto que a mí me ha llegado a molestar porque creo que le quitaba unidad a mis discos, le quitaba como rotundidad en el concepto, en el clima. Sin embargo en este disco es en el que más he conseguido que esas dos vertientes (si se puede hablar de dos, porque tampoco creo que sea exacto hablar de dos vertientes claras, definidas y separadas) conviven increíblemente bien.

Sin embargo es verdad que el disco está marcado por la temática de la muerte. ¿Hay algún acontecimiento o circunstancia que haya desencadenado ese interés ahora?

Coque Malla: Pensé sobre ello al terminar el disco, como diciendo: “¿De dónde sale esto?”. Y lo he ido desarrollando a lo largo de las entrevistas que me han hecho en la promo. Cuando me preguntáis sobre eso no puedo responder una cosa únicamente porque viene de varias circunstancias. No es una circunstancia concreta que ocurriera el año pasado, sino que a lo largo de los últimos años han pasado una serie de cosas que han dado como consecuencia este disco. Es algo tan simple como la edad o el paso del tiempo, y como la edad te hace hacer las cuentas de otra manera. El otro día Fernando Neira lo explicaba muy bien en su crítica, esa metáfora que decía: “alguien que se da cuenta de que hay más arena en la parte de abajo del reloj que la que queda por caer”. Luego está el fallecimiento de mis padres en un periodo más o menos corto en el tiempo y cercano. También la paternidad. Y por último, la pandemia. En ese momento compartimos una especie de conciencia de la muerte, de la fragilidad, de la tragedia y del desastre. Antes, como método de defensa, teníamos esas cuestiones sobre la muerte alejadas, como algo que les pasaba a otros, y ahora nos ha pasado a todos y nos ha pegado un revolcón tremendo. Así que creo que todas esas cosas juntas, y yo que soy muy tremendo y muy dramático también, han dado como resultado “Aunque estemos muertos”. Pero creo que es también lo que dices tú, este es un disco con una mala hostia, con una rabia y una vitalidad brutal. No es un disco pesimista, para nada.

Vuelves a presentarnos un disco temático, para escuchar de principio a fin.

Coque Malla: Una vez que lo has escuchado unas cuantas veces de principio a fin, creo que también puedes escucharlo salteado, como cuando coges un libro o una película que te las has visto ya un par de veces o tres y te apetece ver una escena suelta o leerte unos capítulos, pero claro, si quieres entenderlo tienes que escucharlo de principio a fin en su orden, como si fuese un libro o una película.

Antes has hecho otros discos temáticos como “Termonuclear” o “¿Revolución?”, pero ¿es éste tu álbum temático definitivo? 

Coque Malla: Creo que sí. Intuitivamente y a veces sin darme cuenta o a pesar mío, me apetece como liberarme de la carga y el peso de hacer un disco conceptual, a pesar de que cada vez me suena más pedante ese término para referirse a un disco de rock. Pero para entendernos, muchas veces me quiero librar y acabo sin darme cuenta persiguiendo esa estructura como de película. Y muchas veces, cuando lo termino, pienso que es más conceptual de cómo lo recibe la gente. Hay muchas cosas que a la gente se le escapan, pero este disco es el que más logrado está en ese sentido. La gente lo ha percibido perfectamente, es decir, no he tenido que explicar que tiene un principio, un desarrollo y un final. Me lo han dicho sin que se lo dijese yo a ellos. Incluso detalles que creo que son evidentes porque los he puesto ahí, como cuando uno pone unas pistas escondidas para seguir un rastro y el que las ha puesto parece que se las van a descubrir enseguida porque sabe dónde están, pero el que las busca no siempre las encuentra. En cambio en este disco sí las encuentra. Detalles como por ejemplo que al final del disco el círculo se cierra con una guitarra que recuerda al riff del principio. Eso lo ha pillado muchísima gente. Creo que por ese motivo, y por muchos otros, es el disco donde más hemos conseguido ese espíritu temático.

“No está escrito en ninguna parte que yo tenga que tener un estilo concreto”

Los que hacemos crítica musical estamos obsesionados en encontrar patrones que explican las decisiones artísticas de los músicos. Cuando se trata de ti, es casi imposible lograrlo porque siempre nos cambias el paso.  Has hecho discos muy diversos y después de más de 35 años en la música tus discos tienen siempre algo de novedad, suenan muy diferentes entre sí, con una marcada personalidad. Vienes de hacer un disco muy orquestal como “¿Revolución?” y pasas a un disco muy de banda, de rock setentero en este caso. ¿Podrías explicarnos la receta de tu propia exigencia?

Coque Malla: No sé si hay receta, pero creo que fue como un descubrimiento, como una revelación, como sentir la liberación de decir que nada me ata a un estilo. No tengo porque ser fiel a un estilo, no está escrito en ninguna parte que yo tenga que tener un estilo concreto. Esto unido al descubrimiento o la revelación de que la música, el arte o la creación es infinita. Eso es muy liberador y muy divertido. En mi imaginación puedo fantasear con miles de tipos de canciones, de combinaciones, percusiones, instrumentos, sonidos… y eso es lo que hago. No sé si es tanto una exigencia como algo que sale de forma muy natural y muy lúdica. No sé si es una metáfora un poco tontorrona, pero es como el que sale por Madrid y en lugar de ir a los sitios de siempre, con los mismos amigos, decide buscar otros lugares, potenciando esa inquietud aventurera y viajera, pero aplicada a la creación. Más que una exigencia, que un poco también, es algo que me divierte hacer.

Siempre has reivindicado a Neil Hannon, sin embargo ahora hablas de la inspiración en The Smile, que están como en el otro lado, en el extremo de la experimentación. Eso lo vemos en el disco. Hay canciones como “Bla bla bla” por ejemplo, que son muy experimentales. Dejas los vientos que estaban siempre presentes, dejas las cuerdas, que llevaban también un tiempo en tus discos, y ahora el protagonismo está en la experimentación con esos ritmos y con la guitarra afiladísima de Amable Rodríguez, que constata todo esto.  No sé si es el resultado de estas nuevas fuentes de las que bebes o es solo fruto de tu inquietud. 

Coque Malla: Es una mezcla de las dos cosas y de otras más. Cuando descubrí la música de Neil Hannon, y también de Richard Hawley y Rufus Wainwright, que son como el triunvirato que me metió en el mundo de la orquestación y de la canción pop épica, romántica y orquestada, me metí de cabeza en ella. Entendí que eso no había salido de la nada y que tenía una conexión muy fuerte con mi primera escuela musical, que fueron las bandas sonoras. Para más inri, el que hizo los arreglos de mis discos más orquestados fue mi hermano Miguel, que también sentía eso porque lo vivimos juntos en casa con nuestros padres. De esa manera descubrí que esa conexión estaba ahí antes y así entendí por qué al escuchar a Divine Comedy me metía a muerte en eso, porque venía de atrás. Y no solo con las bandas sonoras, sino también con Sinatra, con la parte que me gusta más de los Beatles y Bowie, que es esa vena romántica y orquestada. A la vez he descubierto que la parte hipnótica, experimental y de miles de capas también estaba ahí. No sé de dónde venía, pero ya en “Termonuclear” jugábamos con eso. Por ahí viene la influencia de The Smile. No creo que la gente escuchando mi disco diga que le recuerda mucho a The Smile o a Radiohead, pero sí que hay una influencia filosófica en cuanto a construir y producir las canciones con una sorpresa continua en el que las oye y en nosotros haciéndolas. La clave puede estar en no fijar las cosas. Los discos anteriores son discos que casi podemos tocar con partitura porque están perfectamente estructurados. Cada nota está repetida hasta la saciedad para que suene perfecto, pero aquí no, aquí hay muchísima improvisación. Nos pasaba una cosa que era maravillosa. Llegábamos al local, ensayábamos una canción, sonaba increíble (sobre todo canciones como “Bla bla bla”, “Baila en la oscuridad” o “El dragón”) y al día siguiente no nos acordábamos de qué habíamos hecho porque no lo habíamos fijado, porque habíamos improvisado. Y entonces hacíamos otra cosa diferente y así íbamos sumando improvisaciones. Hasta que llegamos al estudio, seguimos sumando improvisaciones y así conseguimos el resultado final. Esa es la influencia de The Smile y de Radiohead. Una influencia más filosófica que directamente de su estilo. En “Bla bla bla” sí que puede recordar alguna cosa a ellos, o en “Baila en la oscuridad”, pero no creo que nadie escuchando el disco diga que se parece mucho a Radiohead.

La ilimitada creatividad se respira claramente en el disco. Hay momentos en los que la guitarra de Amable Rodríguez vuela libre, como en el solo incisivo de “Místico”, que es una auténtica locura, o en el desarrollo final, cercano al rock progresivo de “Baila en la oscuridad”.

Coque Malla: Es que te reto a que pongas a Amable a repetir un solo. Es absolutamente incapaz. Es un músico con una libertad y una creatividad instantánea como pocos he visto.

Precisamente quería detenerme en Amable Rodríguez, cuyo sello está muy presente en el disco. ¿Cuál ha sido la principal aportación de este gran guitarrista que sustituye a Toni Brunet en las filas de tu banda?

Coque Malla: Es evidente la aportación de todos, pero entiendo que las guitarras, sobre todo cuando son buenas y hay un excelente guitarrista detrás, son más llamativas, pero si prestas atención y afinas el oído hay mucho más. Alucinas con las cosas que han hecho Gabriel Marijuán y Héctor Rojo. Pero sí, la guitarra es muy llamativa y tiene mucho protagonismo porque ha ocupado de alguna manera el papel que jugaba mi hermano Miguel con sus arreglos en los discos anteriores. Le ha dado esa profundidad, esas capas diferentes, esas cosas que van entrando y saliendo y que te van sorprendiendo. Ahora no había cuerdas, no había arreglos, por lo que hemos grabado muchas capas con la guitarra de Amable Rodríguez, pero también con los teclados de David Lads, que también juega un papel fundamental. Creo que hay como un telar creado entre David y Amable, que es lo que le da la profundidad, y luego Gabriel, Héctor y yo damos la base rockera. Esa combinación tan acojonante que tiene el disco es su base rockera, garajera y cruda combinada con todo un mundo de sonidos hipnóticos y capas tejido por David y muy especialmente por Amable.

“Parte del concepto del disco era que no hubiese arreglos y por lo tanto volver al sonido de banda”

Es verdad que se siente un concepto puro de banda, que lo has descrito perfectamente ahora, muy conciso en su instrumentación, pero lleno de detalles. ¿Querías alejarte cuando empezaste a hacer el disco de tus incursiones más orquestales de antes? ¿Era algo premeditado? 

Coque Malla: Sí, totalmente. Casi siempre suele ser algo visceral, espontáneo y orgánico, pero en este caso sí que fue una decisión muy meditada y muy determinante en el disco. Casi te diría que parte del concepto del disco era que no hubiese arreglos y por lo tanto volver al sonido de banda. Trabajar con la intención de que lo que sonase en el local iba a ser el disco. Luego podíamos hacer algún truquito, meter alguna capa o alguna nueva pista en el estudio, pero lo fundamental iba a ser lo que sonase en el local. Ha sido una mezcla de dos cosas: la primera, una cuestión conceptual de querer cambiar y que sonara diferente consiguiendo otro sonido, y la segunda, una cuestión tan prosaica como que hacer discos con la importancia que hemos dado a los arreglos sinfónicos en los últimos que hemos hecho es agotador, por lo que me planteé no pasar por eso otra vez. Quería liberarme de la carga de hacer un disco con arreglos muy serio como habíamos hecho con “El último hombre en la tierra” y “¿Revolución?” y sentirme ligero para hacer un disco de banda de rock. Así que sí, era una decisión absolutamente planeada y premeditada.

De todas formas, a pesar de que es un disco de rock y de banda, hay otra cosa que nos llama muchísimo la atención y que es una maravilla, que son los coros. Ahí están Anni B. Sweet, Araceli Navarro y María Ovelar, dirigidas por Álex Olmedo. Ellas dan ese magnífico toque góspel a “Como los gatos salvajes”. Los coros ya habían sido decisivos antes en tus discos, a veces “cantaban” con voz propia, como en esta canción mencionada, en la que se comportan como un coro griego que da el contrapunto al actor ¿Son los coros otro de los elementos de sustento más revelador del lote? ¿Cuánto de decisiva es la labor de Álex Olmedo en la coordinación de todo esto? 

Coque Malla: Siempre le he dado mucha importancia a los coros. He ideado coros que fuesen muy importantes narrativamente y ese recurso de que los coros aparezcan como coro griego lo he utilizado un millón de veces. Creo que en todos mis discos en solitario aparece este recurso. Me gustan los coros que hacen de narrador y que a veces contestan al protagonista. Lo que pasa es que en este caso hemos ido todavía más allá y hemos contado con unas voces increíbles. Por supuesto Araceli y María, aunque ellas ya habían participado anteriormente en mis discos. Pero la novedad espectacular ha sido meter a Álex Olmedo y sobre todo a Jacobo Serra y Anni B. Sweet, que son cantantes, no son coristas, y son además unos de mis cantantes favoritos en español. El color que tienen esos coros es increíble. Yo nunca había conseguido unos coros con esa belleza tímbrica que tienen, especialmente Jacobo y Anni. Yo puedo ser bueno imaginando coros, escribiendo las frases, pero soy muy malo armonizándolos. Muchas veces hemos improvisado las armonizaciones a la hora de grabar los coros y el resultado no es el mismo, pero esta vez le he dado ese trabajo a Álex y ha tenido el tiempo necesario para trabajar todos los matices con calma. Además, Álex es un armonizador increíble, ha hecho unas armonías preciosas y eso se nota muchísimo porque los coros son perfectos. Álex ha jugado un poco el papel que tiene Miguel cuando hace los arreglos de viento, pero esta vez con las voces.

También está José Nortes, el timonel de "Black Betty", que quizá ha tenido más papel todavía en la producción. ¿Te ha permitido reforzar tu compromiso con la libertad creativa soltando lastre y centrándote más en la labor compositiva?

Coque Malla: Bueno, yo he producido también como un bestia (risas). No me he centrado solo en la labor compositiva. Lo que sí ha hecho José son unas mezclas increíbles.

Ahí es donde quería llegar también. Nortes se ocupa de las mezclas y en ellas hay un equilibrio que permite detenernos en cada elemento. Suenan muy equilibradas, dando peso a los sintes cuando es necesario y abriendo espacio para las guitarras afiladas o los precisos coros. Quizá la mezcla sea más llamativa aquí que la propia producción. Podría decirse que José Nortes ha conseguido unas canciones donde prima el espacio y gana cuerpo cada instrumento en su momento. ¿Cuánto importa la mezcla y la producción en el llamativo resultado final de “Aunque estemos muertos”?

Coque Malla: Importa muchísimo. Cuando hablamos de grabar discos, los productores, cuando son varios como en este caso, que somos José y yo, son los directores de la orquesta o de la película. En “Aunque estemos muertos” la película es de José y mía y por supuesto los actores, que son los músicos, han hecho un trabajo espectacular, pero considero que si hacemos el símil de que este disco es una pequeña criatura, yo soy la mami y José el papi. Él es un 50% del resultado final. Además ha pasado una cosa llamativamente diferente a otras veces. José y yo en el estudio somos como un monstruo de dos cabezas. Nunca hay una voz más alta que la otra, jamás hemos discutido… Nos entendemos como la seda, hay telepatía, pero en las mezclas nos cuesta un poco más llegar a un punto en común. Él me manda mezclas y yo siempre ando corrigiéndolas hasta que encontramos la chispa, pero en este disco la primera mezcla que me enviaba José ha sido espectacular y yo he hecho muy pocas correcciones porque sonaban preciosas. Sonaban súper bonitas, también porque estaban muy bien grabadas, pero su trabajo ha sido espectacular. Y por supuesto es parte fundamental y uno más del equipo que ha parido el disco.

Hablando de José Nortes, por pedir que no quede, ¿lo veremos alguna vez como músico en tus giras?

Coque Malla: Es que él está con Miguel Ríos. Pasa de mí (risas). Pero, ¿por qué no? Ya ha salido alguna vez como invitado y saldrá más veces, pero ¿por qué no vamos a trabajar juntos en directo? Claro que sí.

“En esta gira vamos a tocar el disco entero de arriba a abajo”

Ahora que vas a empezar gira, ¿vas a  hacerla con los mismos músicos que has grabado? ¿Qué es lo que tienes pensado para ella?

Coque Malla: Hasta hace poco no te hubiera podido responder porque no lo teníamos claro, pero por fin el otro día hicimos el ensayo definitivo en el que iba a tomar la difícil decisión de si hacer el disco entero o no. Me daba mucho miedo. Me sigue dando, la verdad, porque creo que en algunos sitios, sobre todo cuando la gente esté sentada va a funcionar, y en otros va a costar un poco más, pero hemos tomado la decisión de hacerlo: Vamos a tocar el disco entero de arriba a abajo y luego habrá una segunda parte festiva con todos los éxitos, con Los Ronaldos, donde la gente se desmelene y demás. Pero creo que partir el clima de estas canciones metiendo “Un lazo rojo, un agujero” o “Adiós papá” no iba a funcionar. Además muchas veces pienso que éste es un disco que casi podría ser una canción con diez partes, por lo que trocearlas y meter canciones en medio, de momento no me apetece nada. Así que vamos a arriesgarnos y hacer el disco entero. El otro día lo hicimos por fin de arriba a abajo en los ensayos y fue increíble. Es un viajazo, pero claro, la gente tiene que entrar en ese viaje y acompañarnos de veras.

Me encanta. Es una decisión súper valiente y creo que el disco lo merece.

Coque Malla: Yo creo que sí. No sé si lo merece, sino que es como va a funcionar. Creo que si la gente cierra los ojos, se deja llevar y lo acepta, van a flipar. En los teatros funcionará, sin duda. En las salas va a ser más delicado, con la gente de pie, en la barra… pero tampoco hay tantas salas. En la gira hay tres o cuatro salas y el resto son teatros y auditorios. En el Price, por ejemplo, va a ser increíble, va a funcionar seguro.

Si te parece voy a preguntarte por alguna canción en concreto, empezando por “El dragón”, que me recuerda mucho a la lejana “El Rey”, por ese toque claustrofóbico que de alguna manera desconcierta, atrapa y exige mucho, pero que consigue que caigamos atrapados en su red. ¿Te gusta no poner las cosas tan fáciles a tu público y exigirle con canciones menos directas como éstas? 

Coque Malla: No es algo que me guste, es algo que ocurre, que sale. Además eso es muy relativo. Para ti, por ejemplo, “El dragón” ha sido una canción fácil porque te apasiona, ¿no? O “El Rey”, que es la favorita de mucha gente. Yo no me planteo hacer una canción de forma premeditada para ponérselo fácil o difícil al público. Sí que estoy de acuerdo en que “El dragón” y “Baila en la oscuridad” están totalmente sacadas de sueños, parecen como descartes de sueños, solo que mejoradas.

En “Bla, bla bla” aludes a la charlatanería, al exceso de opiniones superficiales, a la ausencia de la sabiduría. No es la primera vez que lo haces, eres un observador muy lúcido de las contradicciones de la sociedad contemporánea. ¿Te sientes a gusto con esta actitud sarcástica con la que observas lo que ves a tu alrededor?

Coque Malla: A gusto no es la palabra. Me encantaría que con muchas de las cosas que veo, escucho y percibo “no se me llevasen los demonios”. Preferiría que alguna gente no dijese determinadas barbaridades en las redes sociales, no interpretase las cosas con simplismos. Preferiría que no fuera así, pero si eso sirve para hacer una canción bonita, bienvenido sea. En cuanto al sarcasmo es algo que mi padre nos inculcó desde muy pequeños y es una de las cosas más sanas para afrontar la tragedia de la vida. Eso sí que me gusta cultivarlo y mi hermano Miguel es igual. El sarcasmo, la acidez y el humor negro son muy necesarios y muy sanos, paradójicamente.

“El poso de todo el disco es de muchísima esperanza, luminosidad y vitalidad”

En cada canción creas un pequeño clima. Me gusta entenderlas como pequeños paisajes. “¿Volverá?”, por ejemplo, es súper luminosa, alrededor de canciones más oscuras, y esto es algo  que también ocurre con “Aunque estemos muertos”. Hablamos de oscuridad a lo largo del disco, pero ¿cuánto hay de esperanza también en todas estas canciones?

Coque Malla: Creo que en todo el disco hay esperanza. Esas canciones que nombras son más evidentes, sobre todo por tener melodías alegres, estar en tonos mayores… Otra cosa son sus letras, que habría que analizarlas en profundidad. “Aunque estemos muertos” es alegre en su melodía, pero si uno analiza la letra es muy distinta. Y “¿Volverá?” no nos olvidemos que está escrita entera en interrogación, es decir, no son afirmaciones de que todas esas cosas hermosas volverán, sino que el narrador se pregunta si volverán algún día, pero aún así, efectivamente, el poso de esas canciones, y creo que de todo el disco, es de muchísima esperanza, luminosidad y vitalidad. Paradójicamente, un disco sobre la muerte ha dado unas canciones llenas de vitalidad.

Tus músicos te conocen bien porque llevas mucho tiempo con ellos, pero con toda esta temática y estas canciones tan diversas, antes de disponeros a grabar, ¿les pusiste en situación acerca de lo que contaban las canciones o dejaste que ellos imprimiesen el carácter que les sugerían directamente?

Coque Malla: Pues fíjate que el otro día me di cuenta de una cosa que no he hecho esta vez, pero que otras veces sí y que me parece importante, y es enviarles las letras a los músicos. Les envío las canciones para que presten atención a las letras. En otras ocasiones envío un mail específico con un archivo con todas las letras y les pido por favor que se las lean y que se metan en ese mundo. Precisamente con este disco me olvidé de hacerlo. No sé si fue consciente o inconscientemente, pero me olvidé. Y el otro día me acordé de que no lo había hecho. En este disco no hemos puesto encima de la mesa el concepto ni de lo que hablaban las letras, simplemente hemos grabado, hemos tocado y ahí queda el trabajo que haya hecho cada uno de atención a lo que yo estaba cantando. Creo que todos tenían claro de qué iba el disco, pero no fue a priori un trabajo de diálogo en torno a lo que giraba el mismo. Quizá es mejor hacerlo así porque si no condicionas. Así es más libre y más intuitivo.

En tiempos de consumo rápido nos entregas un disco conceptual, con canciones que superan los cuatro y cinco minutos cuando ahora parece que captar la atención más allá de un reel de Instagram se convierte en una empresa titánica. ¿Cómo crees que acogerá el público un disco con este concepto, esta duración, que invita a detenerse en los detalles y a buscar segundas lecturas?

Coque Malla: No lo sé. Tampoco es algo nuevo en mí. Tengo una tendencia que no es premeditada, es mi manera de entender el oficio de la canción. Yo entiendo la canción de una manera progresiva y me cuesta muchísimo hacerlo de otra forma, no porque no lo intente, sino porque no me sale hacer canciones de tres minutos. Quizá por eso tengo esa tendencia de que las canciones sean como pequeñas historias, pequeñas películas. Se habla de que mis discos son como cuentos con un principio, un desarrollo y un final, pero si luego vas a la miniatura de la canción, también dentro de ella hay una introducción, un desarrollo, un final o un epílogo. Creo que todos mis discos están llenos de canciones muy largas. ¿Cómo van a recibirlo? Pues no lo sé. Hoy en día medir estos hechos es muy complicado. La única manera que tienes de medirlo es por el feedback directo de la gente que escribe en redes sociales. Eso puedes verlo, algo que antes no pasaba, pero por otro lado no se venden discos. Antes sacabas un disco y sabías si era un éxito porque a la semana de sacarlo habías vendido veinte mil copias o solo cien. Entonces tenías esa medida, pero ahora esa medida es la reproducción, la asistencia a los conciertos o el feedback que te llega de comentarios en redes sociales. Creo que éste es un disco que al que le gusta, le está gustando apasionadamente. Al que le llega, le llega muchísimo. No estoy recibiendo comentarios negativos, pero es muy difícil medir esto hoy en día. La gira está funcionando muy bien, pero no sé si es por el disco o por una inercia que está ahí.

Cierto, porque en muchos sitios estás agotando los conciertos con bastante antelación. Nosotros desde El Giradiscos tenemos que decirte que “Aunque estemos muertos” ha sido una sorpresa. Nos ha encantado. A mí siempre me ha gustado tu música, pero este disco me ha atrapado especialmente, incluso a redactores que no te seguían tanto. Nos ha parecido que nos reta, nos interpela un poco más allá del simple hecho de escuchar tu música. Es verdad que nos decías que hacías esas imágenes cinematográficas con tus canciones, que yo llamo paisajes. Así es tu música y eso me viene al hilo para hablar de que vas a volver a la interpretación con una película que se estrena en febrero que es “Buscando a Coque”, de Teresa Bellón y César Calvillo, en la que tus canciones también son protagonistas. Cuéntanos un poco si tenías ganas de volver de nuevo al cine, más allá del documental “Jorge”.

Coque Malla: Bueno, creo que son mucho más protagonistas mis canciones que yo como actor. Mi participación es más un cameo. Son más bien las canciones las que forman parte de la historia. Son el hilo conductor. “Buscando a Coque” es la historia de una pareja en la que el personaje que interpreta Hugo Silva es súper fan mío de toda la vida, súper fan de los Ronaldos, se sabe todo lo que hago y lo que no hago, un fan de estos irredento. Y ella, que es su pareja de toda la vida, interpretada por Alexandra Jiménez, tiene una noche de pasión conmigo y se lo cuenta. Entonces deciden emprender un viaje para ir a buscarme y pedirme explicaciones. Esa es la excusa para situarnos y contarnos una historia de amor. Por cierto una joya de película. Me flipó. La vi el otro día que nos hicieron un pase para nosotros y me encantó. Yo pensaba que iba a ser una buena comedia porque el guión era bueno, pero me encontré con una joyita, así que estoy muy orgulloso de participar en ella. Pero ya te decía que mi participación como actor es más bien un cameo. Mi protagonismo está en la metáfora de mis canciones, que están muy presentes y además tratadas de una manera increíble. Aparecen en momentos súper bonitos con imágenes de Miami y demás. Espectacular. De verdad.

Nos dejas con muchas ganas de verla. Además yo le tenía mucho cariño a tu época de actor con “Todo es Mentira”, “Nada en la Nevera”...

Coque Malla: Pues esta película está para mí a la altura de esas que citas. Tiene esa magia, ese carisma de esas comedias tan bonitas que hizo Álvaro Fernández Armero. Juega en esa liga.

“Sigo sin entender de qué va esto del rock, pero sé cómo se siente perfectamente y sé lo feliz que me hace”

Por más que hayas cambiado, Coque, no podemos dejar de considerarte ese “gato callejero”, de garras afiladas y sin miedo, que arañaba y dejaba huella en las salas de Madrid con los Ronaldos. En el reciente documental que te dedicaron Lasdelcine daba gusto verte, mientras concedías una entrevista con tu camiseta abanderado recién sudada. ¿Qué tiene el rocanrol para electrizar la vida de un adolescente y cambiarla para siempre? Tú eres la viva imagen de esto aquí, pero esto mismo lo hemos visto hace nada con el último disco de los Rolling Stones, que han hecho algo apabullante con ochenta años. ¿Cómo puede ser que el rock nos cambie de esa manera? 

Coque Malla: Afortunadamente y precisamente por eso no lo podemos explicar. Es muy difícil. Es algo que escapa a la razón, a los análisis, a las conjeturas y a las conclusiones. Tiene que ver con la libertad, con la electricidad. Es algo físico también. Tiene que ver muchísimo con la sexualidad y no se puede explicar. Yo sigo sin entender de qué va esto del rock, pero sé cómo se siente perfectamente y sé lo feliz que me hace. Explicarlo me parece más complicado.

Hemos empezado hablando del premio Ondas a toda tu trayectoria y quería terminar hablando de tu vida en los escenarios. Vienes de una familia dedicada al teatro, y en el escenario hemos comprobado todo lo que eres capaz de hacer. Eres un animal escénico y por eso nos gustaría saber qué ocurre cuando pones los pies en el escenario, justo ahora que vas a empezar la gira de “Aunque estemos muertos”. ¿Puedes describirnos qué pasa por dentro de uno cuando está delante de esa multitud que acoge tus canciones?

Coque Malla: Pues también es muy difícil de explicar. Seguramente tiene que ver con que todos los obstáculos psicológicos, emocionales, de entendimiento o de lenguaje que dificultan tanto, en mi caso, la relación con los demás, desaparecen cuando me subo al escenario. Hay conciertos mejores y peores, pero en general la libertad, la seguridad y la alegría de comunicarme y conectar con los demás aparece de forma brutal y cuando me bajo del escenario desaparece la mayor parte de las veces. Tiene mucho que ver con todo esto y por supuesto con la música. Ahí arriba me subo con mis compañeros a tocar canciones y a conectar musicalmente con ellos.

Estamos deseando poder verte en directo de nuevo, deseando disfrutar de estas canciones que nos están dando tanto en tan poco tiempo, porque llevamos menos de dos meses con ellas y ya están todo el tiempo con nosotros. Gracias por dedicarnos tu tiempo y ser tan generoso y sincero al contarnos tus experiencias alrededor de estas canciones. Nos vemos muy pronto.

Coque Malla: Un gusto charlar con vosotros. Hasta pronto.