Entrevista: Shinova


“Hemos hecho “El Presente” para disfrutar el momento, nos sentimos más ligeros y disfrutando sin el peso ni la preocupación” 

Por: Javier González.

Uno de los grupos bandera del actual pop-rock estatal es Shinova, no cabe la menor duda. Paso a paso su repercusión ha ido creciendo, quizás de manera más significativa a raíz de la publicación en 2021 de “La Buena Suerte”, donde confirmaron las expectativas generadas, logrando que la capacidad mediática de la banda subiera muchas posiciones en el escalafón de proyectos capaces de arrastrar a miles de personas tras de sí. 

En mitad de la vorágine han conseguido grabar El Presente en el que abogan por disfrutar del día a día sin dejarse arrastrar por la velocidad de los absurdos tiempos modernos, en un puñado de composiciones que resuenan cercanas, capaces de susurran mensajes certeros al oído, donde lejos de acomodarse han sabido implementar elegantes matices con ambientaciones y rotundas bases que suponen una vuelta de tuerca a un sonido reconocible.

Nos pusimos en contacto con Ander Cabello, bajista de la formación bilbaína para que nos hablara de estas nuevas canciones, dejando bien claro porque de entre todos los grupos que optan a la corona comercial del pop-rock estatal, Shinova son nuestros favoritos. Hay sencillez, la que transmiten en sus textos, trabajo, el que les ha traído hasta aquí, y una cercanía, ausente de impostación y grandilocuencia, que se transmite a poco que uno les trate de cerca. Unos buenos tipos con los que siempre es agradable echar un rato.

Hace dos años publicasteis “La Buena Suerte”, un disco que desde fuera parece haber hecho que la banda haya subido otro peldaño a nivel de repercusión. ¿Tenéis la misma percepción desde dentro? 

Ander: Sí, la verdad es que fue un gran salto, primero a nivel artístico, ya que era la primera vez que trabajábamos con un productor externo como Manuel Colmenero, quien ha trabajado con un montón de bandas, entre ellas Vetusta Morla. Y luego a nivel de público, sentimos que se generó una conexión que ya veníamos teniendo poco a poco, pero que con “La Buena Suerte” fue un boom. 

¿Con qué grado de responsabilidad empezasteis a trabajar las canciones de “El Presente” a sabiendas que la gente os estaría esperando con ansia? 

Ander: Tenemos un truco que nos propusimos desde el principio, consiste trabajar cada disco de una manera diferente para no repetirnos en fórmulas y aislarnos de la sensación y la responsabilidad de superar lo anterior, así conseguimos llegar a nuevos destinos. Quizás el gran nexo de unión con “La Buena Suerte” es volver a trabajar con Manuel, pero sinceramente no hemos sentido una presión concreta. Intentamos hacer las mejores canciones que podemos y en esta ocasión las hemos hecho pensando en el directo. Hemos trabajado mucho en el local con dicho objetivo, pero sin presión de superarnos. No la ha habido y creo que nunca la habrá.

En el disco hay una preeminencia de la importancia de las bases y ciertas ambientaciones, por encima de unas guitarras que aparecen en segundo plano. ¿A qué se debe este hecho? 

Ander: Más que buscar, se ha trabajado de manera diferente como te decía antes. Se ha añadido un teclado más que en directo compagino con el bajo. Las circunstancias han hecho que las máquinas tengan un poco más de presencia. Queríamos que las guitarras fueran protagonistas al entrar, sin estar presentes continuamente. Muchas veces cuando abusas de algo da la sensación que se hace todo más lineal. No había una idea de hacerlo más electrónico u ambiental, los elementos nos han llevado ahí. Hemos trabajado mucho en el local, subiendo cada poco al estudio que tenemos encima para ver cómo iban quedando los resultados. La composición ha sido un subir y bajar escaleras (risas). No ha habido una idea clara de partido, todo ha ido surgiendo y hemos pulido los resultados poco a poco.

En la temática parece sobrevolar la herida de una ruptura traída hasta estos días. ¿Ha sido el factor que ha marcado el nacimiento de las canciones o es un recurso como cualquier otro? 

Ander: Creo que la ruptura, más que de una relación, nosotros la entendemos con hacerlo con la dinámica que traíamos en cuanto a cómo vivimos esta experiencia. El propio título, “El Presente”, viene de muchas conversaciones donde nos dábamos cuenta que íbamos tan acelerados pensando en el siguiente concierto, el próximo disco, que dejas de vivir el momento. Las temáticas de las canciones van más enfocadas a romper con ciertas dinámicas que no nos hacían bien. Vivir en el futuro nos generaba ansiedad y la sensación de no disfrutar del instante. 

Arrancáis con “Alas” un corte optimista donde abogáis por luchar contra la alienación. 

Ander: Sí, eso es. Romper con la inmediatez que buscamos en todo, incluso en la música, donde parece que se quiere conseguir el éxito rápido, logrando que el tiempo pase sin darte cuenta. La frase: “Te miran como si tuvieras alas”, tiene mucho que ver con el tiempo. Pasa y te quedas ahí. Nos paramos en detalles y objetivos que nos hacen olvidarnos del momento. La temática va por ahí, luego está claro que entra cómo lo quiera entender cada uno, donde también entra la forma de escribir de Gabriel que es muy poética, dando lugar a muchas interpretaciones, algo que nos encanta. No nos gusta ser muy explícitos, si un tema habla de cosas concretas el significado acaba por quedar claro para todo el mundo. 

Sin embargo, es curioso, porque aunque todo el mundo le dé su significado, hay una unidad en la que seguramente todos coincidamos. 

Ander: A veces comienzas a trabajar en un disco sin ver mucho sentido al título y a las canciones, pero pasa el tiempo y percibes que marcaba una etapa. Ahora en las entrevistas comenzamos a ver las cosas con perspectiva y nos damos cuenta que estaba todo englobado en una inercia que queríamos expresar. Por eso no nos gusta hacer un cuaderno de bitácora y llevar todo a rajatabla. No nos gusta limitarnos. Tener un objetivo claro te limita y pierdes cantidad de matices. 

“Lobos” y “Nuestra Postal” están llamadas a ser himnos de la banda, canciones que hablan de la incapacidad para comunicarnos como personas. 

Ander: A ver, a ver… nuestras apuestas van más por “Berlín” y “Los Días que Vendrán”, aunque sea tranquila creemos que va a tocar la patata a la gente. Estamos muy contentos con el resultado final del disco, la verdad. “Lobos” es muy divertida de tocar en directo y “Nuestra Postal” es dura en cuanto a temática, nos toca la fibra, ojalá que la gente la disfrute y les llegue como tú dices. 

En “Berlín” hacéis una fotografía de esa vida nómada que implica la música. ¿Cuál es la historia que hay tras esa canción? 

Ander: Totalmente. La realidad es que todas las cosas que cuenta son detalles encriptados que nos han ocurrido a nosotros. “Un disparo en Berlín”, es una frase que hace referencia al momento en que fuimos a Berlín, donde hubo un incidente con un yihadista, un lobo solitario, el cual disparó en un sitio ubicado a trescientos metros de donde nos encontrábamos, recuerdo que escuchamos el disparo. Los detalles hablan de aeropuertos, viajes y llegar a sitios donde estás con el globo por no parar de viajar. Son imágenes donde todo ocurre muy rápido. Era una manera de inmortalizar en clave momentos que nos han sucedido. La canción ha quedado muy chula y parece que está gustando bastante.

Para “Gato Azul” habéis embarcado a Iván Ferreiro. ¿Cómo surgió la posibilidad de colaborar con él en un tema bastante crítico con la radio estatal?

Ander: Realmente entendemos la fórmula de las radios, se dedican a poner cosas que saben de forma segura que lo van a petar. Buscan audiencias y pinchan lo que tienen por seguro. Es una crítica por el lado de la ironía. Desde el lado de la colaboración, es un placer poder cantar con Iván, somos superfans desde la época de Piratas hasta todo lo que ha hecho en solitario. Es un lujo contar con él. Además, que ninguno de nosotros hemos sido nunca de radiofórmula. Es una crítica irónica a lo que nos meten con calzador y acabamos bailando, te acabas rindiendo a lo que te ofrecen. Era un juego. Ha sido un lujazo, todos los de la banda somos muy seguidores de su música y cuando hemos coincidido con él en festivales siempre nos hemos quedado a verle. Ojalá se pueda dar una colaboración en directo. 

“Los Días que Vendrán” y “Antes de que todo Acabe” son dos temas profundos que parecen avisar que algún día todo tocará a su fin. ¿Debemos tomarlo como un aviso a navegantes? 

Ander: Totalmente. Es un cierre de disco que solo vio Manuel Colemenero, decía que cerraban el círculo a la perfección. “Los Días que Vendrán” es una invitación a vivir el momento desde una letra dura, igual que “Antes de que todo Acabe”, es una temática parecida, pero con un tono más festivo. Eran el cierre perfecto desde la propuesta de Manuel, así que toco tirar adelante. Luego los discos hoy en día se escuchan por canciones sueltas, algo que es una pena porque quizás todo el mundo no entienda nuestro planteamiento. Estamos en un mundo donde hay que escuchar todo tan rápido que hace que quizás los matices se pierdan. La gente suele tirar en plataformas y listas de las canciones que más se escuchan. Es lo que hay, nos adaptamos. 

Viendo el éxito de compañeros como Arde Bogotá y observando la progresión de Shinova. ¿Cuál creéis que es el techo de la banda? 

Ander: Nosotros siempre decimos que nos están pasando cosas que ni habíamos soñado. Estamos muy agradecidos y somos conscientes que cada banda tiene su camino, aunque es verdad que somos amigos. De hecho, con Arde Bogotá compartimos una parte de la oficina, trabajamos ambos con dos oficinas, siendo una la misma. Con Viva Suecia hay una relación de amistad. No nos marcamos los objetivos de los demás, pensamos que puede hacer que te vuelvas un poco loco. También es cierto que ocurre como en todos los gremios, hay gente que no llega a un cierto estatus y otros que consiguen todo muy rápido, algunos que tardan más, pero logran que la carrera sea consistente. Realmente es algo complicado. Nuestra frase es que cada uno tiene su camino y sus ritmos. No es algo que nos torture, no ganamos nada. Nunca habíamos soñado con ir a Latinoamérica, ya hemos estado tres veces y en unos meses iremos a México. Nosotros queríamos tener una banda y tocar por el país, ahora hemos cruzado el charco teniendo buena repercusión. Creo que como en la vida misma cada uno tiene su camino y con sus zapatos. 

“Si mañana Shinova deja de funcionar, queremos llevarnos la sensación de haber disfrutado y ser conscientes de lo vivido” 

Me encanta ver lo bien plantados que tenéis los pies en el suelo, cosa que no debe ser para nada sencilla. 

Ander: También te reconozco que nos ha costado años asimilarlo. Estábamos muy metidos en la vorágine de ir creciendo, de tener más bolos y grabar discos. Había una espiral de no vivir el momento. Hemos hecho “El Presente” para disfrutar el momento, nos sentimos más ligeros y disfrutando sin el peso ni la preocupación. Si mañana Shinova deja de funcionar, queremos llevarnos la sensación de haber disfrutado y ser conscientes de lo vivido. 

Hemos hablado mucho de “El Presente”, pero en un futuro perfecto. ¿Qué planes os gustaría haber desarrollado? 

Ander: Hay muchos planes en la cabeza, nos apetecería hacer unas colaboraciones con gentes del País Vasco. Venimos de aquel circuito desde que somos adolescentes, cuando Gabriel y yo formamos la banda, teníamos la ilusión de salir más allá, ir fuera de nuestras fronteras. Tenemos sueños como todas las bandas, por ejemplo, hacer un concierto con orquesta sinfónica que debe ser una pasada, aunque sabemos que es un currazo muy serio por lo que nos han dicho compañeros que lo han hecho. Seguir cruzando el charco, viajar, recientemente hemos estado en Uruguay, Argentina y Perú, cuando vas allí piensas: “Chile debe estar bien”. Hace unas semanas estábamos en Machu Pichu pensando que era gracias a la música, la realidad es que fuimos haciendo turismo, pero la excusa del viaje era tocar en una serie de fechas. Nos pica el gusanillo de seguir investigando. Y era algo con que ni contábamos. Estamos en un punto en que vamos allí metemos mil personas en Argentina y Uruguay, cosa que es una pasada, pero que nos apetece ir más y nos parece un objetivo muy chulo.