Malcolm Scarpa: “Malcolm’s Not My Name”


Por: Txema Mañeru. 

En los últimos tiempos el bueno de Malcolm ha pasado a menudo por éstas, tus páginas de El Giradiscos. Él ha sido siempre un artista y una persona muy impulsiva en ciertos aspectos de la vida, y hasta compulsivo, sobre todo, a la hora de crear. Después del anterior festín de inéditos, “Malcolm Meets Scarpa” (Gaztelupeko Hotsak), tenemos esta tanda más grande aún con más calidad y mejor sonido. ¡Un festín para sus selectos seguidores!

Era mucho más grande que la repercusión popular que tuvo en su momento. Sigue demostrándolo años después de su prematuro y triste fallecimiento. Un músico y prolífico creador que tocó rock, cabaret, pop, country, ragtime, folk, tango y mucho blues, pero cuidando siempre mucho sus melodías y las historias que nos contaba en sus ágiles y muy variadas canciones. Hace poco más de 2 años, su hermana Rosa, recuperó 30 temas inéditos (22 en la cuidada edición en vinilo) para el citado “Malcolm Meets Scarpa”.

En estos dos años también hemos tenido reediciones remasterizadas y ampliadas (2 de ellas con 4 compactos y una con 3 y más de 80 temas con muchas buenas tomas en directo) de sus tres primeros y muy destacados discos, “Malcolm Scarpa”, “My Devotion” y “The Road Of Life Alone”. Todas ellas en cuidadas ediciones 30 Aniversario con amplios libretos y tiradas limitadas, publicadas por Caballero Reynaldo Producciones Psicotrópicas. Artefactos que han pasado también por nuestras páginas. Pues bien, ahor, hay que sumar a esta rica avalancha de material (con muchos inéditos) los 64 temas inéditos de este “Malcolm’s Not My Name” (Scarpa Rose Marie) con cuidada edición y elaboración a cargo de su propia hermana. Casi 2 horas y media de canciones.

El primero de los compactos se titula “Malcolm Completo” y trae 30 temas inéditos con originales composiciones mayormente de los 80. Además, con varios de ellos cantados en castellano, algo bastante sorprendente pues siempre publicó mayormente temas en inglés e instrumentales. Algunas joyitas, entre ellos, como "El Muñeco", la distendida "La Baldosa", "Enamorado de Una Cupletista", el cachondeo swing de "La Madam", "Yo Sé Echar Champán" o el puro blues del Delta de "Merino’s Blues", que son ideales para apreciar mejor su variedad de letras que juegan con la ironía, pero que, otras, tienen mayor profundidad y con muchos detalles descriptivos. Mucha variedad también instrumental, como siempre, y muchas joyas desconocidas. 

Comienza con "Second Fiddle", tema marca de la casa con aire a los Beatles más psicodélicos. Preciosa melodía y coros encontramos en "Nata Recording Data" meintras brillan instrumentales como el muy relajante y melancólico "Habitación 503". ‘Dreamin’’ es de las mejores y es para soñar realmente con esa melodía hermosa. "Quasimodo" resulta espeluznante y sobrecogedora, para mí se puede considerar su propia "The House of Risin’ Sun". El violín destaca en su "¡Tango!" y "Open The Window" contiene una destacada guitarra con un vibrante ritmo country. "Lady Of My Dreams" supone un canto tierno y romántico.

El segundo compacto se titula “Jacquelines, Lorelei y Otras Hierbas” y se va hasta los 34 temas. Arranca con un goloso inédito de The Jacquelines titulado "Stranger In My Arms", una absoluta preciosidad romántica. Además encontramos maquetas del inédito “Lorelei” que tristemente no pudo publicarse. "Why Does Love Have To Be So Cruel" es una preciosidad lenta y melódica que te recuerda al mismísimo Roy Orbison. Sonidos eléctricos y psicodélicos comparecen en "It’s All A Cham"mientras que en "Susan" se presentan bajo un lento pop que se mueve entre Syd Barrett y los Moody Blues. Nos vuelve a traer a la mente a Barrett o a Robyn Hitchcock con estupendas melodías como las de "A Party For Losers" o la final y romántica "Baby It Must Be Love", con sus voces dobladas. Volvemos a disfrutar de algunos de sus característicos y breves instrumentales, en los que demuestra que era un fantástico guitarrista, como "Black Garden’s Rose", "Treasure Of Love Part. 1" o "Flashes of Beauty". La mayoría de temas están sacados de una casete titulada “Into Something Good” con pocos temas por encima de los 3 minutos, pero con alguna excepción señalada como "I Can’t Get Out Of My Dreams".

Todo lo encontramos en un chulo y cuidado formato digibook y con un precioso y completísimo libreto de 28 páginas. Tras un buen texto de presentación de Rosa, tenemos un resumen explicativo de algunas de las canciones. Luego llega la parte más divertida del libreto con el explicativo título de “Alguna Historieta y Un Inventario de Ocurrencias”. Algunas de ellas realmente para partirse la caja. ¡Su sentido del humor era también original y espectacular! Ejemplo: “Bogart y Lauren Bacall hacían buena pareja, pero Bogart con Lauren Postigo hubiera sido brutal”. Los créditos quedan algo cojos pues se desconoce quién tocó algunos instrumentos. Otra buena idea es la aparición de un código QR para acceder a sus muy especiales letras. Entre los agradecimientos músicos muy importantes de ayer y de hoy como Luis González (Caballero Reynaldo), Flaco Barral, Ñaco Goñi o Iñigo Bregel, entre otros.

Prácticamente al mismo tiempo la Editorial Desacorde ha publicado el segundo libro de Malcolm, con el título “Memorias de Pepe Guinea”. Escritos inédito con su particular estilo y con el que ya sorprendió en su anterior libro, “¿Qué Te Debo, Jose?”. Frases lapidarias, pensamientos más o menos absurdos, ocurrencias varias, chistes (algunos cojonudos como los que aparecen en el libreto del doble compacto) y comentarios de todo tipo, aunque nunca absurdos, a pesar de su apariencia. Combinar su lectura con la audición de muchos de estos destacados temas inéditos será una gran experiencia para los exquisitos seguidores del bueno de Malcolm. ¡Era grande y sigue demostrándolo 3 años después de su prematuro fallecimiento!

Ian Gittins: “The Cure: un sueño perfecto”


Por: Javier González. 

Querido lector, reserve un día concreto aislado del mundanal ruido para sumergirse en esta aventura de extrarradio londinense donde los sueños y las pesadillas se funden para dar como resultado una trayectoria tan sinuosa como sobresaliente.

La historia no es muy distinta a la de otros postadolescentes enamorados del punk, el terremoto que asoló a finales de los años setenta Inglaterra para mostrar a una inmensa mayoría de chavales sin futuro que no era necesario ser un virtuoso de la técnica musical para tener una banda con la que poder subirse a los escenarios y lanzar incendiarias plegarias, ante el panorama desolador de un mundo en llamas donde el paro y los conflictos laborales eran cosa habitual. 

Y como tantos otros británicos del momento en esa tesitura se encontraban Robert Smith, Lol Tolhurst y Michael Dempsey, quienes junto a su viejo conocido Porl Thompson, formarían Malice para más tarde, sin la compañía del citado Porl, dar vida a Easy Cure acortado posteriormente a The Cure, arrancando de ese modo la historia de una de las grandes bandas de la música contemporánea internacional. 

En estas páginas se desmenuza con sumo detalle desde la prehistoria de The Cure hasta el antes de ayer más reciente del grupo. Asistiremos a la formación y ascenso de la banda de rock gótico más influyente de todos los tiempos, también a la génesis de unos primeros trabajos que ya contenían gran parte de su imaginario lírico y musical, los cuales fueron recibidos con cierta tibieza por la prensa especializada del momento, quienes los tildaban de pretenciosos, pero que sin embargo iban calando poco a poco en un público cada vez más mayoritario. Todo ello hasta llegar a su posterior “Disintegration”, la obra cumbre con la que los escépticos no tuvieron más remedio que agachar las orejas y aplaudir a rabiar un disco monumental; sin dejar de lado la travesía del desierto de comienzos del siglo XXI, donde la banda parecía cansada, desnortada y sin ideas interesantes para plasmar en nuevo material,  quizás por ello el revuelo y parabienes obtenidos por en su último y exitoso “Songs of a l ost World”, com el que  han demostrado que su legado sigue vigente, así como su capacidad para facturar trabajos capaces de dejar sin aliento al más pintado. 

Todo ello arropado por un desarrollo milimétrico de cada uno de sus trabajos, desmenuzados y dotados de un contexto que nos acerca al momento vital de la banda tanto en el proceso de gestación como de grabación, lleno de detalles históricos, vivencias y experiencias, pero también malos rollos, broncas millonarias y reconciliaciones tan humanas como sencillas entre viejos camaradas, sabedores que las coyunturas concretas de giras, ensayos y noches químicas y etílicas no deben hacer olvidar las tardes de ensayos adolescentes, remando juntos en pos de una ilusión propia de tres chicos imaginarios. Y sí, cómo no, todo ello regado por un lujoso catálogo de detalles donde se relatan los excesos típicos del rock, amplificados aquí hasta el extremo con escenas a mitad de camino entre lo sórdido y lo descacharrante.

En definitiva, otra obra más disfrutable de principio a fin, que además cuenta con una cuidada edición, aportando una serie de fotografías que harán las delicias de todo buen aficionado, algo que, por otra parte, en la editorial Blume suele ser marca de fábrica en cada una de sus cuidadas y siempre interesantes ediciones.

Ian Gittins firma un fenomenal “The Cure: un sueño perfecto”, que mucho nos tememos también será un regalo perfecto para melómanos empedernidos amantes de las oscuras pesadillas que rondan por la cabeza del señor Robert Smith.

Lendakaris Muertos + Barracüda: Diversión con conciencia social


Sala La Riviera, Sábado 27 de Diciembre 2025 

Texto y fotografías: Fran Llorente. 

Los Lendakaris volvieron por sus fueros en un show muy bullanguero y sudoroso donde no dejaron títere con cabeza y mostraron un estado de forma muy puntero, abarrotando el espacio ribereño al Manzanares con muchas ganas de dar batalla y no dejar indiferente a una parroquia entregada a la causa desde los primeros compases. 

Los madrileños Barracüda, un combo emergente que ya lleva tres discos publicados (un elepé reciente llamado “Nada que oir” (2023) más dos EP’s anteriores publicados a principios de esta década) abrieron fuego a las ocho de la tarde con muy poco público todavía en la sala. Dejaron muy buenas sensaciones gracias a canciones etílicas como “Calles borrachas”, “Yo soy de bar”, que unidas a otros cortes más comprometidos como “Deshauciado” o “Inmigrante” ponen el contrapunto perfecto de fiesta y conciencia social para un cuarteto que no da su brazo a torce pese a lo difícil que está el percal para las bandas noveles. Desde “Ciempozuelos” y con mucho amor, regalaron piezas contundentes como “Paraíso Natural”, “Como el cristal”, “Tirao” y “Dispara tu mierda” con la que cerraron una descarga sin complejos, pero sobrada de energía y bravura.

Por su parte, los Lendakaris hilvanaron una treintena de bofetadas sonoras, presididos por un gigantesco cartel con la efigie de nuestro querido presidente de gobierno, que también ilustra la portada de su último disco. Aitor Ibarretxe como infatigable cantante muy bien arropado por Asier Aguirre a la guitarra, Jokin Garaikoetxea al bajo y Potxeta Ardanza a la batería, mostraron ser un combo muy sólido que alumbra canciones como una gallina pone huevos, con regularidad métrica. Con nueve elepés a sus espaldas, entre los que se cuenta el reciente “Mucho asco (casi) todo”(2024) son un consolidado referente del punk-rock, un redondo revelo generacional para cuando Evaristo, el rey de la baraja, decida jubilarse, circunstancia que aun vemos lejana, afortunadamente para todos los amantes del rock contestatario, ahora que Robe ya está en el Olimpo de grandes figuras que pasaron a mejor vida.

De forma feroz y acelerada, mostrando buenas cartas desde el principio, comenzaron un show que no dio tregua. “Cerveza sin alcohol”, “Estamos en esto por las drogas”, “El último txakurra”, “Esto nos es punki”… pusieron al personal a cien en una función ‘muy heavy’ que siguió al ritmo de “Cabrón”, “Cóctel molotov al chivato del balcón”, “Fuimos ikastoleros” y “Pasau de Rosca”, títulos explícitos del punk gamberro y básico que se traen entre manos. “Una tormenta” de pogos y agitación por doquier, con supuesta “Violencia en acción” y apología de la mala vida, hasta que espetan a sus amados súbditos: “Cómeme la raja de Gaza”.

El trasiego sudoroso y huracanado continuó con rolas como “Detector de Gilipolleces”, “Pablo Echenique”, “Se dice Taitanic” o la pieza que da título a su último álbum. Llegados a ese momento, es tiempo de los platos fuertes del show, empezando por la siempre risible “Veteranos de la kale borroka”, donde exigen su paga o te parto la boca. “Centro Comercial” para los tontos del consumismo, “Drogopropulsado”, “Policía Si” o la desternillante “Húngara Chúngara” pusieron nuevas dosis de mordiente a una velada donde la temperatura iba subiendo según avanzaba la función y las gotas de sudor iban calando en las camisetas empapadas en cerveza y kalimocho de los más efusivos.

En el último tramo, hubo espacio para el sarcasmo sin disimulo y las armas de destrucción más IVA en andanadas como “Urrusolo Sistiaga. Héroe de barrio conflictivo”, mientras la peña cantaba alegremente y con desenfado: ‘esto no va para nada de política, esto no va de apología del terror…’, acostumbrados a burlarse de lo divino y lo humano como en “Sanchista y Jujano” o “El 4k se llevó a mi chica”, mientras Aitor Ibarretxe se daba un baño de masas entre el enfervorecido público. Como postre, regalaron “Eta, deja alguna discoteca”, “Modo dios / diosa” y “Oso panda”, más conocida como ‘ojeras farloperas”, con Aitor embutido en un disfraz de la mascota del grupo. Con el Himno de la extinta Unión Soviética como alegre Outro, pusieron la guinda a una noche inolvidable. Sudados pero contentos, salimos con una sonrisa de oreja a oreja después de tan aterradora, agitada y divertida función.

Decálogo de Extremoduro: La Biblia en verso (Diez canciones imprescindibles de Extremoduro)


Por: Ricardo Virtanen. 

Moría nuestro Robe Iniesta el 10 de diciembre de 2025, a los 63 años, fundador, compositor y voz eterna del grupo Extremoduro, una de las bandas más influyentes e innovadoras del rock en español. La banda comenzaba en 1987 y se alargaba hasta 2019. Al tiempo, Robe iniciaba su carrera en solitario en 2015, que se reflejó en seis álbumes de estudio, entre los cuales destacaríamos el impresionante "Mayéutica" (2021). Su influencia en el mundo de rock, su rock transgresivo, ha resultado crucial desde principios de los noventa. Robe Iniesta pasará como uno de sus grandes poetas del rock, dueño de una voz desgarrada, directa, cruda, visceral, Sin duda, se ha convertido en uno de los artistas más influyentes de la historia de la música rock en España. 

Sugiero este decálogo musical, diez canciones que no debes perderte: 

1.- "Jesucristo García" ("Rock Transgresivo", 1994) 

Aquí Robe surge como anticristo, y representa uno de los primeros grandes éxitos del grupo, toda una declaración de principios. Narrada en forma de biografía ficticia en que su autor se abre en canal para mostrarnos la cara de una sociedad de la que denigra, y deletrearnos su cara más oscura, sin filtros. Robe destapa al poeta que lleva dentro, al rebelde, al humano, al drogadicto que llega a la autodestrucción: “Cuánto más necesito para ser Dios, Dios, Dios, cuánto más necesito convencer”. Refleja , pues, el tema un “aquí y ahora”, o un “es lo que hay”, donde aparecen elementos autobiográficos (su padre era chapista, por ejemplo), siempre plagado de una franca lucidez. La influencia de esta canción en el rock español en los noventa ha sido clara.

 

2.-"So Payaso" ("Agila", 1996) 

Uno de los himnos más significativos de Extremoduro. Aquí Robe se desnuda y se presenta tal y como es: frente a la adición a las drogas, en cómo vive el amor, sitiado por sus adicciones, en lucha permanente con el afuera (la sociedad, el poder, el amor). Es por todo esto una canción de autodesprecio, salvaje y visceral. Dentro de que desarrolla dentro del texto de Robe, hallamos metáforas como “payaso”, “esclavo” o “perro fiel” para sumirse en una situación de vulnerabilidad y sumisión amorosa. Poeta eterno Robe, en un tema lleno de matices musicales —y vocales— que la convierten una de las canciones más importantes de los noventa, y diríamos del rock español.

           

3.- "La vereda de la puerta de atrás" ("Yo, minoría absoluta", 2002) 

Con “La vereda ...”, Extremoduro alcanza su madurez musical haciendo una canción que yo denominaría “redonda”. El poeta Robe aparece de nuevo descarnado, introspectivo, en busca de un amor imposible, que se desvanece en el horizonte. En una extensa letanía poética, Robe habla de esperanza y, al tiempo, de desesperanza en una sociedad que coarta al individuo. Tiene versos memorables como estos: “Sus soldados son flores de madera, y mi ejército no tiene bandera, es solo corazón”, pero también irreverentes: “que me entierren con la picha por fuera, pa’ que se la coma un ratón”, que a la larga han resultado premonitorios de una muerte casi, casi anunciada. Nos hallamos ante una canción dinámica, con multitud de cambios de ritmo e intensidades, que lo convierten en uno de sus mejores trabajos.

        

4.- "Si te vas" ("Material defectuoso", 2011) 

Actualmente es una de las canciones de rock español más escuchada en Spotify. Se trata de un tema introspectivo, cargado de feroz melancolía, donde Robe se abre en canal para mostrar las heridas de su pasado, donde el amor recorre todas las fisuras del ser humano. Por otro lado, es de los temas más comerciales de la banda, lleno de un intimismo estridente y maldito. Frente a la pérdida del amor, el poeta Robe condensa esa pérdida en miedo al precipicio, en irreparable dependencia, nunca aceptada, usando las metáforas más poéticas de su ancho cancionero de dolor y pérdidas. Recordaremos siempre ese inmortal estribillo: “Si te vas, me quedo en esta calle sin salida”. También hallamos, de refilón, la crisis social que vive España cuando es compuesta, por lo que también se consolida en alegato de los más débiles y vulnerables frente a la crisis y la injusticia que asola España en estos momentos.

 

5.- "Stand By" ("Yo, minoría absoluta", 2002) 

La canción representa un planto, un duelo por la pérdida de seres queridos. Sin duda, otro de sus himnos cósmicos, representativo de la poesía descarnada de Robe Iniesta, que en este caso se llena de alta simbología (estrella, flores amarillas, fuego…). Robe transforma el dolor en esta canción en una larga letanía, producida quizá por la cercanía de la muerte de su padre. Sin duda, en este disco el cantante de Plasencia abandona en parte lo descarnado de sus letras para virar hacia una poetización del universo, de las propias miserias del ser humano, donde el amor es también parte de esa cosmogonía, pero no la fundamental. El inicio de la canción: “Vive mirando una estrella, siempre en estado de espera”, nos sitúa dentro de un estado de peregrinación hacia lo cósmico, no a la espera de un amor, sino catapultado entre el sueño y la memoria en busca de una respuesta que nunca obtiene. En definitiva, resistir ante todo, cuando todo se derrumba.

    

6.- "Ama, ama, ama y ensancha el alma" ("Deltoya", 1992) 

La letra surge de un poema de Manolo Chinato (con quien colaborará Robe en un disco de 2001, con la banda Extrechinato y tú), quien pronuncia ese título/verso que será bandera del grupo desde 1992. Aquí Robe conforma otro de sus himnos más consolidados entre sus seguidores. Llena de mensajes directos, la canción funciona como una catarsis generacional de lo que nos subyuga, por lo que se presenta como bandera de la libertad: “Hay que volar libre, libre”. Su música nos acerca a una de sus canciones más comerciales e hipnóticas, con melodías llamativas e incendiarias, interpretada a dos voces. Creo que en esta letra hallamos al Robe más filósofo, más comprometido con la vida. El amor será el antídoto contra la realidad que nos aprisiona. Amar a través del alma, amar por encima de todas las cosas, cuestionando prejuicios y normas impuestas.

 

7.- "Salir" ("Canciones prohibidas", 1998) 

Otra de sus canciones prototipo, otro de sus himnos, esta vez generacional, pues conecta a su autor con toda esa juventud que necesita cambiar la sociedad y su propia idiosincrasia. Con un estribillo hipnótico: “Salir, beber, el rollo de siempre / meterme mil rayas, hablar con la gente, / llegar a la cama, joder qué guarrada, sin ti”, su autor aquí busca respuestas dentro de un abismo del que es imposible salir. Por ello, la droga, el alcohol y los colegas son la excusa perfecta para evadirse de la realidad, aunque al final apostille: “Al día siguiente, no me acuerdo de na”. Robe busca en esta canción el sentido de la vida, y la necesidad imperiosa de tener alguien cerca que nos sustente y alumbre nuestro camino, porque al final solo nos atenaza el vacío. 

 

8.- "Dulce introducción al caos" ("La ley innata", 2008) 

El noveno álbum de la banda, La ley innata, marca un punto de inflexión en la carrera del grupo y en la propia poeticidad de Robe Iniesta a la hora de expresar su estado actual (“¿Cómo quieres que escriba una canción?”). La ley innata (donde en algún momento se escucha un fragmento de una melodía de Johann S. Bach) es una sinfonía rock, y dentro de ese enjambre musical y poético, destaca el fragmento “Dulce introducción al caos”. El verso “Como quieras que escriba una canción / si a tu lado he perdido la adición”, nos habla de serenidad, de un momento crucial en su vida que hace que extreme su poesía, su discurso social ante la voz descarnada de antaño. La vida, parece decirnos Robe, es inútil, y el destino es irreversible: “la canción de que el tiempo no pasara, donde nunca pasa nada”. Un Robe cada vez más poeta, más humano: “Se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas”, y uno de sus temas más memorables, aunque alejado de sus hits comerciales.

          

9.- "Necesito droga y amor" ("Somos unos animales", 1991) 

Una de las canciones de su primerísima época, cruda y sincera, donde Robe se autorretrata con una música que hace explícito su estilo: rock transgresivo. El tema expone un estado perpetuo de asfixia, de romper barreras, de sobrevivir en el amor, con versos sublimes y directos: “no necesito las parábolas, prefiero LSD”, “no solo vivo del aire, necesito tu sudor”, “no solo vivo del aire, de ponerme noche y día”, “no se lo cuentes a nadie, los camellos no me fían”. Drogas y amor, dos de los apéndices temáticos más discursivos de las canciones de Robe.

 

10.- "Bri-bri-bli-bli. (En el más sucio rincón de mi negro corazón)" ("Dónde están mis amigos", 1993) 

Ahora sí, una canción absoluta de amor de Robe Iniesta, dedicada a su mujer Bibi. Tema personalísimo, compuesto con guitarras y estribillos casi histriónicos y cambios constantes de ritmo típicos de su primera etapa. La canción, de tono confesional, se encalla en una celosa intimidad, en el deseo, en el sueño, con versos como “me vuelvo a perder entre el edredón, me vuelvo a quedar sin sol” o “mira por donde va el Robe, para mí que ya está pedo”. Una canción dinámica, irreverente para cerrar este decálogo, incompleto a todas luces, porque Robe Iniesta es infinito.

 

Y diez más: "Sucede" ("Agila", 1996), "Extremaydura" ("Rock transgresivo", 1994), "Puta" ("Yo, minoría absoluta", 2002), "Cuarto movimiento" ("La ley innata", 2008), "Golfa" ("Canciones prohibidas", 1998), "Deltoya" ("Deltoya", 1992), "La vieja" ("Yo, minoría absoluta", 2002), "Arrebato" ("Rock transgresivo", 1994), "A fuego" ("Yo, minoría absoluta", 1996), "Canción de los oficios" ("Somos unos animales", 1991).

Kike Babas y Kike Turrón: “La obra de Sabina es universal”


Por: Javier González. 
Página interior cómic: Alberto Peral.

Parece que los Kikes, Babas y Turrón, le han cogido gustillo al tema de las novelas gráficas. La unión de hecho que han sellado con la editorial BAO Bilbao sigue dando interesantes frutos, como es habitual en ellos por otra parte. En este caso su última referencia, “Joaquín Sabina. Pasión y Vida”, centrada en el mito de Úbeda, recorre los pormenores de su sin par aventura musical y vital. 

La obra vuelve a ser milimétrica, fruto de muchas horas de investigación, escucha musical, labor arqueológica y decenas de entrevistas, algo que suele ser habitual tras la firma del pendenciero dúo de escritores madrileños, quienes hacen un traje a medida a uno de nuestros mejores cantautores electrificados, recorriendo pasajes de su existencia político-musical, acompañados por finas ilustraciones que ayudan a elevar el nivel de esta biografía gráfica. 

Tras disfrutar de la lectura y visionado de “Joaquín Sabina. Pasión y Vida”, nos pusimos en contacto con nuestros queridos Kikes para que nos hablaran un poquito más de cerca de este fenomenal proyecto que parece ser tendrá continuidad en un futuro no muy lejano con una segunda parte a la que desde ya andamos deseando hincar el diente.

¿En qué momento y de qué forma os empieza a rondar en el coco la posibilidad de que Joaquín Sabina fuera el protagonista de esta nueva “novela gráfica”? 

Turrón: Sabina fue el primer nombre o el segundo que anotamos en la lista. Hasta que hemos llegado a que Sabina nos diese el “sí, quiero”, hemos podido hacer la de Fito y la de El Gran Wyoming. Babas: La idea surgió cuando cayeron en nuestras manos las novelas gráficas sobre The Doors y Grateful Dead, nos dijimos: ¡Qué bien se lo montan los anglos! ¡Qué respeto por su cultura popular! Y le tiramos la caña a la editorial: ¿Por qué no hacer cómic biográfico de artista autóctono? ¿Estaría nuestro mercado lo suficientemente maduro para esto? Y en ello andamos… 

Parece que le habéis cogido gusto al asunto de las “biografías gráficas”. ¿Qué os están dando desde BAO Bilbao para que parezca que habéis cogido velocidad de crucero? 

Turrón: Lo cierto es que hemos hecho familia con BAO Bilbao, llevamos trabajando juntos desde hace ya casi dos décadas, que se dice pronto. A parte de esa “familiaridad”, en lo que a trabajo se refiere, hace unas ediciones brutales, únicas. Cree en nuestro criterio y nosotros en su enorme profesionalidad. Creo que familiaridad, profesionalidad y calidad es lo que nos da, y eso es mucho. 

“Las ilustraciones son de gran calidad, tienen un nivel muy alto” 

Antes de meternos en faena, quiero felicitaros por el resultado final, donde más allá de vuestra buena pluma hay un trabajo en las ilustraciones de gran calidad. ¿Qué podéis comentarme de las mismas? (Aunque no sea vuestra parcela) 

Babas: En buena medida sí que está en nuestra parcela: hay que coordinarse con los ilustradores, asegurarse de que el guion es lo suficientemente claro e interesante para que les seduzca dibujarlo. Hay un continuo ida y vuelta de bocetos, inlays, tintas, donde se aportan y se aclaran matices. Es un trabajo intenso, pero muy agradecido, cuando ves que una obra que habitaba en un aséptico excel, de un modo casi abstracto, va tomando forma ¡Y qué forma! Se produce una sensación creativa totalmente única y original, porque es algo que sientes absolutamente tuyo, y sin embargo el “artista” es otra persona. Y concuerdo con el enunciado: son unas ilustraciones de gran calidad, un nivel muy alto. 

“La vida y obra de Sabina es de tesis” 

Desde fuera, lo primero que se me pasó por la cabeza al leer el libro, fue que esta ha debido ser una de las mejores aventuras en que os habéis metido los Kikes. ¿Lo habéis vivido así desde dentro? 

Turrón: Cada proyecto es una gran aventura para nosotros, sea mayor o menor la envergadura del mismo… Lo que sí es cierto es que Sabina es muy grande, en este país y en un montón más de países y sus canciones se estudian en la universidad y su obra es universal. La vida y obra de Sabina es de tesis y eso hace que la aventura de hacer este primer volumen de su vida sea más intensa. 

Babas: Si nos ceñimos al plano estricto de lo que es una aventura, la gestación de este libro ha sido más de ratillas de biblioteca, de mucho investigar en casa, echando horas y quemando pestañas entre la bibliografía y la videografía de Sabina. En ese sentido fue más aventurero el anterior, el de conversaciones con Manolo Kabezabolo, nos llevó tres años, entre sus ingresos al psiquiátrico y los diferentes estados de ánimo, casi llegamos a pensar que no salía. 

¿Qué detalle desconocido de la vida y obra de Joaquín os ha llamado más la atención? 

Turrón: A mí me llamó mucho la atención que produjera el disco en directo de Los Chichos en 1989, saber que se casó (que formalizó su matrimonio) para lograr permisos en el servicio militar, que trabajó en Londres en una morgue, metiendo a difuntos en la nevera… Sobre todo, creo que lo que más me llama la atención es su curiosidad, que le hace viajar, leer y sobre todo, vivir, robándole horas al sueño. 

Babas: Lo del lanzamiento del cóctel molotov a la sucursal bancaria, que le llevaría al autoexilio, me llamó poderosamente la atención. Dediqué muchas horas a contextualizar ese capítulo, a que se pudieran entender bien las razones de por qué un chaval querría llevar a cabo una acción política semejante. De su carrera musical desconocía la cantidad de letras y adaptaciones que ha hecho para otros compañeros, algo realmente llamativo. 

“Sabina volvió a Madrid dispuesto a renovar para siempre el término cantautor” 

¿Qué importancia tiene en su obra la conexión Úbeda-Granada-Londres? 

Turrón: Ese triángulo, nos devolverá a Sabina a Madrid. Llegará a la capital un Sabina que ha conocido el color de la libertad, pero también el exilio y el gris de una dictadura terrible, y que llega a Madrid dispuesto a renovar para siempre el término cantautor. 

De entre muchas sus etapas, las cuales recorréis en este libro, hay una que me llama mucho la atención, pues representó mi entrada en el universo de Sabina. Me refiero a su etapa en La Mandrágora, junto a Alberto Pérez y Javier Krahe. ¿Qué os parece a vosotros? Y sobre todo, ¿cuánto hubierais pagado por hablar con el gran Javier Krahe sobre este período? 

Turrón:
El otro día, para una entrevista en la tele, fuimos allí, al local que antes era La Mandrágora y que ahora es Lamiak, un sitio de cañas y pinchos y comida. Estuvimos con el dueño, que conserva esa parte de abajo del local casi como un museo. Nos contaba que mucha gente pasaba por allí para ver ese rincón, una gran parte argentinos o mexicanos que tomaban aquella bajera como una parte importante de la ruta turística por Madrid. Flipante. Por mi parte, reconozco que la primera vez que escuché a Joaquín Sabina, fue gracias a la casete de ese disco que mis hermanos mayores ponían sin descanso en el Simca1200 cuando, de adolescente casi niño, marchábamos de vacaciones. 

Babas: Me pilló muy crío, pero aún recuerdo la repercusión que tuvo aquel señor que salía cantando en la tele: “… Y yo allí como un gilipollas, madre”, soltar tacos de esa manera en medio de una canción ¡Eso era de dos rombos! Con los años, sin embargo, el que llamó mi atención como escritor de canciones fue Sabina, no tanto Krahe. Aún me pasa. “En esta obra se repasa su obra y traba con rigor” 

Durante algunos años la mística de las noches de su piso de puertas abiertas fue la comidilla del mundillo rockero, más de uno fantaseamos con intentar acercarnos alguna madrugada para qué se cocía por allí. ¿Hay más de mítica que de realidad? ¿O por el contrario lo que allí ocurría excedía por mucho lo que se ha contado hasta la fecha? 

Turrón: (Risas) En el libro se habla de todo eso, se dibuja sobre todo eso y más, la nocturnidad de Sabina y sus horarios propios están fuera de toda discusión. Sin embargo, no tratamos nada desde el lado amarillista, a fin de cuentas, eso no es lo nuestro, pero sí lo es que este cómic sea una biografía donde se repasa su obra y su trabajo con rigor. Hay muchas verdades, cada uno tenemos una y puede variar… y lo de haber pasado por allí alguna madrugada, lo mismo hubiese estado bien, pero seguro que nadie nos creería, ni nosotros nos acordaríamos. (Risas) 

¿Hay algún personaje que no aparezca en la obra, más allá de Javier Krahe, con el que os hubiera gustado poder contar? 

Turrón: Lo bueno del cómic es que te permite no haber estado allí para poder retratarlo. Y lo bueno de Sabina es que está contado desde 17 prismas diferentes gracias a todos los libros que se han publicado sobre su vida y su obra. Hay entrevistas, artículos, columnas, debates, etc en torno a su vida y obra. Nosotros hemos ejercido de “ratas de biblioteca” y hemos leído todo lo que hay publicado sobre Sabina… hemos comprado de segunda mano incluso porque ya no se vendían ciertos libros. El formato cómic te permite soñar sobre unos datos reales y tomar aquella fotografía que nadie pudo tomar. 

“La segunda parte debería hablar sobre el saber mantenerse en la cresta de la ola desde mediados de los noventa hasta nuestros días” 

El libro acaba en aquella mítica con Los Rodríguez como teloneros. ¿Debemos suponer que puede haber una segunda entrega de esta biografía? 

Turrón: La vida y obra de Sabina es tan copiosa que nos dimos cuenta según avanzábamos con el guion de que era imposible meterlo todo en un solo tomo, porque eso hubiese significado comprimir demasiado o dejar cosas fuera. Un cómic requiere de aire, de espacio… y decidimos que ese 1996 era el año perfecto para tomar una parada. Sabina se ha establecido en España como cantante de éxito y ha conquistado casi toda Sudamérica con un repertorio brutal, es ya una estrella respetada que lo peta… No tanto como lo haría luego, claro. Y es que partimos de la gris Úbeda (bueno, España era gris entero en la dictadura), de su paso por Granada donde su conciencia política se marca en rojo, donde arroja un cóctel molotov contra una sucursal bancaria para clamar por la libertad. Para entonces, los escritores y poetas serán los que marquen su forma de ver el mundo, de ver el amor, de ver la vida. 

Babas: Lo cual nos lleva a suponer que tendría que haber una segunda parte. Si la primera ha tratado su carrera de cero a cien, la siguiente habría de tratar sobre el saber mantenerse en la cresta de la ola desde mediados de los noventa hasta nuestros días. 

Ahora que conocéis al milímetro a la persona y al artista. ¿De qué tiene más Sabina de “Conductor Suicida” o de “Pirata Cojo”?

Babas: “Conductor suicida” está dedicada a Manolo Tena, así que creo que Joaquín así mismo no se aplicó ese cuento. La del “Pirata cojo” salió un día que una de sus hijas tenía fiebre y no había manera de bajársela… Supongo que ahí se sintió más él. 

“Tiene canciones que son auténticos relatos cortos y otras que son verdaderos autorretratos” 

Para cerrar el tema Joaquín Sabina. ¿Cuál creéis que es su principal aportación a la cultura musical en lengua castellana?

Babas: Sus canciones, sin duda, muy por encima del personaje, y también por delante de sus poemas. Tiene canciones que son auténticos relatos cortos y otras que son verdaderos autorretratos. Y en algunas ha contado y cantado tanto el amor como el desamor de una manera vitalista, ora triste ora alegre, pero siempre arrebatadora, certera y sin paliativos. 

No puedo resistirme a preguntaros por dos obras de las que no hemos hablado con vosotros, pero me gustaría que me hicierais dos pequeños apuntes sobre la “biografía” de Rosendo y Los Rodríguez. ¿Qué fino sabor os dejó en el paladar colaborar en esas dos obras tan señeras del rock patrio? 

Turrón: Empecemos con Rosendo, ¿qué decir? Es un clásico, para los que somos de Madrid más aún, y la gente lo quiere con pasión, y sus canciones siguen ahí. Juntar en ese libro todo lo que habíamos hablado con Rosendo y poder con ello construir una biografía es muy grande. Sobre el libro “Sol y sombra” de Los Rodríguez también súper orgulloso de haber hecho la biografía de un grupo tan importante y carismático. También haberlos juntado en pleno COVID para la presentación en Madrid fue una pasada… Una pena lo del virus, porque estoy seguro de que hubiesen tocado en directo de haber sido otra la situación. No es porque los hayamos firmado nosotros, pero creo que son libros imprescindibles para cualquier roquero que se precie de serlo. 

Babas: La de Los Rodríguez es oral, hay casi cien voces participando, nos llevó casi siete años hacer la biografía, no solo cuenta al grupo, cuenta una época. Las conversaciones con Rosendo es una recopilación de todas las entrevistas que le hicimos al maestro de Carabanchel en dos décadas, que fueron bastantes y de lo más diverso. 

Como decimos, no hace tanto que vio la luz esta obra sobre Joaquín Sabina, pero como “hipervitaminados que sois”, tanto en este tipo de líos como en lo relativo a las sustancias golosas. ¿Qué tenéis ya entre manos los Kikes? (Por favor, solo respuestas de asuntos legales)

Babas: Pues ahora mismo tenemos entre manos responder el cuestionario de un cronista al que tenemos mucho cariño para un medio por el que sentimos mucho respeto… ¡Y hasta ahí puedo leer! (Risas) En serio: Ni idea, de momento estamos recién paridos y no tenemos en mente un nuevo embarazo... Pero supongo que lo habrá, claro, lo habrá.

Huevos Duros: “Emotional Intelligence”


Por: Juanjo Frontera. 

Manolo Rock Aguilar es canario, pero está unido de forma irrenunciable a Valencia y a su cultura, sobre todo musical. Desde finales de la década de los setenta fue el promotor, comunicador, programador de salas, manager de bandas (como Surfin’ Bichos, Comité Cisne o Transfer), propietario de sello discográfico y hasta músico. Su fama de incansable, insobornable y amante de la onda más subterránea de la cultura pop siempre le precedió. 

Y quizás por ello, harto de tejemanejes industriales que nada tenían que ver con su ética, decidió retirarse, hace ya años, a la tranquilidad de la vega baja del Segura, en Alicante. Desde allí ha ido llevando un blog y de cuando en cuando se ha ocupado de algún interesante asunto musical (el fantástico disco de la banda 3 CóMPLICES, por ejemplo), pero nadie esperaba que volviera él mismo al asunto.

Su proyecto como Huevos Duros no fue, en sentido estricto, un divertimento. Fue su grito de furia durante sus años más hirvientes ante una escena musical que él había ayudado a formar, pero no siempre respondía a su visión. Un intento de decir las cosas claras. Partir del do it yourself para comunicar una versión libre e iconoclasta del rock, con letras ácidas y sin pensar en absolutamente nada más que hacer lo que le diera la real gana. Una gamberrada hecha desde las tripas para molestar un poco, divertir y divertirse. 

En ese contexto, tiene sentido que en un momento dado se haya planteado resucitar el proyecto para volver a hacer exactamente eso: lo que le dé la gana, sin necesidad de continuar nada, de dar explicaciones a nadie excepto a sí mismo. El germen de todo, además, supongo, de las canciones, fue conocer por pura casualidad al vocalista británico Gerard Fletcher un día en Torrevieja. Él actuaba en la calle y su voz encandiló a Manolo y a su pareja, Teyma, que también forma parte esencial de este proyecto. 

Como siempre, las canciones empezaron a fluir de una forma libre, pero esta vez no tan gamberra, más al contrario: desde una tendencia bastante introspectiva y con ecos al post-punk y la cold-wave electrónica. En su propio estudio casero, Cox Home Studios, y de una forma completamente autogestionada, durante el verano de este 2025 y con Gerard a la voz y guitarra, Teyma al bajo, Manolo a todo lo demás y la hija de los dos últimos, Ángel, ayudando con las letras en inglés la cosa se fraguó de forma natural. 

Lo primero que salta al oído es el sonido atmosférico, oscuro e hipnótico, con gusto a Depeche Mode, Nine Inch Nails, Sisters Of Mercy o Lebanon Hanover. Pero esas referencias, la verdad, no describen con fidelidad el sonido grande, amplio, tremendamente personal, logrado aquí. "Emotional Intelligence" es toda una sorpresa, la bienvenida a un mundo introspectivo, obsesivo, pero a la vez luminoso y bello. 

Ideado con una especie de hilo argumental, parece llevarnos de viaje desde el vacío y la oscuridad hacia la luz y la redención. A base de eso atrapa al oyente con un listado de canciones tan bien ensambladas y ejecutadas como “Nightmares on my mind”, “Silent steps”, la estupenda y en su mayoría instrumental “Life with you” o “Work home drink sleep”, con su groove fantasmal y bella atmósfera, seguramente lo mejor de un lote que, la verdad, funciona en conjunto como una bala. Así que déjate disparar. Pocos productos tan ciertamente underground y tan bien hechos desde lo totalmente artesanal encontrarás este año.

Estrella Fugaz: “Una Casa Espacial Dibujada en un A4”


Por: Txema Mañeru. 

Bonito, variado y muy esperado disco de este proyecto encabezado por un Lucas Bolaño que ya publicó discos bajo su propio nombre o con el de Experimental Little Monkey. Su rico sonido bebe mucho de la indietrónica de The Notwist, David Kitt o The Postal Service, pero tampoco tienen miedo, a la hora de crear sus sonidos post-indies, de experimentar y jugar con el kraut-rock, noise, dub, psicodelia o la más pura improvisación. Lucas canta, produce, compone y toca un montón de instrumentos, además de encargarse de muchas programaciones. Cuenta con la ayuda de Betacam en los sintetizadores y la eficiencia de Ricardo Ramos en la sobria batería.

Luego, también destaca la gran presencia de unos cuantos colaboradores de postín. Entre la más de media docena de invitados destaca su compañero de sello, Fernando Alfaro (Chucho, Surfin’ Bichos), Repion y Miren Iza (Tulsa), todos ellos con sus respectivas y muy heterogéneas voces. El disco, de estupendo y original título cuenta también con una preciosa portada y contraportada a cargo del ilustrador Álvaro Martínez (vocalista de Templeton y dibujante en DC). En contraportada, por cierto, aparecen desparramadas portadas de discos de Sonic Youth, Nirvana o el “Échate Un Cantecito” de Kiko Veneno. El disco ha venido precedido por varios singles destacados como son el tema titular, "Vulcana" o "Una Calavera y Un Corazón". Trae funda interior con las letras y el vinilo es de chulo color transparente.

Antes abre con otro más que posible single titulado "Olivia", con su bonita melodía y una fina guitarra con matices shoegaze, además de los coros de Álex Ortega (Calavera). Suenan más vivos en una "Superpoderes" con la gran colaboración vocal de Fernando Alfaro que adquiere un toque realmente apreciable a los Surfin’ Bichos, más que a Chucho. A continuación llega uno de esos mencionados singles. En concreto, "Una Calavera y Un Corazón", con su ritmo inquieto y actual y muchos ecos de esa mencionada indietrónica. Suenan más tristes (no hay más que leer el título) e intimistas en "Estás Tocando Fondo", donde destacan de nuevo las guitarras y con cuidados coros en su estribillo. Irene López, de Valdivia, es la encargada del sample de voz en "Hoy Ha Muerto Joâo Gilberto’. Además de a Gilberto menciona a Lana Del Rey en su letra. Destacan los sintetizadores de Betacam, tiene un buen estribillo y su relativa tristeza nos puede recordar algo a los de Depresión Sonora, con frases como “el genocidio festejando sus muertos…” o “voy soltando lastre”. Cierra la cara A la juguetona "Dos Partículas" aunque de nuevo en modo bajón en su historia. Aquí la colaboración viene con la firma del saxo de Manu Mendoza.

La cara B se abre con otro de los singles. Una "Vulcana" con un toque casi bailable a lo The Cure, con toques épicos y buen estribillo con voces dobladas. Preciosa melodía calmada también la de "Nuevas Formas". Otro gran single es el tema titular y ahí es donde mete su buena voz Tulsa. Una delicia la forma de llevar el ritmo por parte los sintetizadores. "Huele a Saliva El Micrófono" suena también ralentizada y el saxo le da un aire a free-jazz algo freakie, pero muy original. Voz tratada elegantemente y curiosa letra en la que llegan a decir “follemos con abogados…”. Sorpresa total y agradable es el final de más de 6 minutos con "La Folki". Buen tema lento de aires indie-folk con la colaboración de Repion con su voz y la de Lucas Sierra con su buena guitarra eléctrica. También destacan unos teclados atmosféricos y te puedes acordar de Bert Jansch, pero también de Sufjan Stevens o Devendra Banhart. Al final queda esa sensación de tristeza, pero también con momentos reconfortantes y consoladores. ¡No tienen ninguna pinta de convertirse en una Estrella Fugaz!