Entrevista 15 Aniversario: Carlos Hernández


“Zurrar es fuente de salud”

Hoy nos pegamos el lujazo de contar en nuestras entrevistas del 15 aniversario con el afamado productor e ingeniero de sonido Carlos Hernández. Sí, sí, el señor que ha producido parte de los mejores discos de pop-rock alternativo nacional de los últimos años. Sí, el culpable de haberte volado los oídos y la cabeza en cientos de ocasiones. Vamos, uno de esos tipos que ha hecho que tu vida sea un poquito mejor. 

Le asaltamos a través de las redes con algo de descaro, mucha nocturnidad y grandes dosis de alevosía. Y él, siempre dispuesto, aceptó el órdago para enfrentarse a nuestro cuestionario con ganas y amplios conocimientos sobre la realidad del sector, cosa que se agradece siempre, regalándonos por el camino un peculiar punto de vista acerca de la situación actual del mismo y alguna que otra anécdota de lo más curiosa relacionada con Leticia Sabater

Os dejamos en compañía de uno de los nombres de moda del panorama musical, un cirujano de las canciones, capaz de elevarlas y potenciarlas como pocos saben hacer. Un partidario de la única vía posible: Zurrar, zurrar y más zurrar. 

¿Qué valoración general harías de la actual situación del "mundillo" musical? 

Carlos: Creo que es un muy buen momento. Hay mil bandas nuevas que gracias al abaratamiento de la tecnología pueden grabar y publicar cosas super dignas. Cualquiera puede tener en casa un equipo y grabar para iniciarse y posteriormente dar el salto a un estudio. Sellos como Mushroom Pillow, Sonido Muchacho, Subterfuge, etc., apuestan por esos grupos llegando muchos de ellos a consolidarse. 

Siempre se ha hablado del directo como último refugio para mantener con vida a las bandas, ¿Crees que hay una red de salas y condiciones favorables a lo largo del Estado? 

Carlos: Existir, existe. Hay una red de salas por toda España, pero en realidad son discotecas apañadas para hacer conciertos, por lo que el 90% no reúnen las condiciones acústicas, ni técnicas, ni de visibilidad ni de comodidad para realizarlos. Es normal, se genera mas dinero con sesiones de discoteca que con los conciertos, pero bueno, es lo que hay, toca adaptarse. 

¿Cuál es el papel que en ese sentido crees que juega la proliferación de festivales? 

Carlos: Gracias a los festivales vivimos no solo los grupos, también técnicos, managers, etc… La historia esta de la burbuja de los festivales es de chiste. Son imprescindibles para la sostenibilidad de la música en España. 

Ahora que la venta de discos es irrisoria, las plataformas siguen robando a los creadores con porcentajes ínfimos por reproducción y en los festivales apenas se paga a los artistas más minoritarios, salvo honrosas excepciones. ¿Por dónde pasa la durabilidad de los proyectos y las carreras de larga duración? 

Carlos: Desgraciadamente, hay que ver un grupo no solo desde la parte artística, también desde la parte empresarial. Es como crear un negocio. Hay una inversión inicial (instrumentos, local de ensayo, etc…) y desgraciadamente el producto que ofrecen muchos no termina de consolidarse mínimamente como para poder vivir de ello. La durabilidad del proyecto pasa porque lo que ofrezcas sea bueno y por la insistencia si realmente crees que es bueno. Es muy duro tener un trabajo y a la vez intentar vivir de la música, pero no hay otra. No existe una norma que te vaya a hacer triunfar. Ojalá existiera. Lo que sí es cierto es que si en un festival existe ayuda oficial, creo que debería haber un espacio mínimo para grupos pequeños. 

A la hora de disfrutar de la música como oyente, ¿prefieres acercarte a los clásicos con los que te hiciste melómano/a o bien prefieres escuchar propuestas novedosas? ¿Por qué? 

Carlos: Escucho tanto cosas que escuchaba hace 30 años como cosas nuevas. Eso sí, reconozco que no soy una persona abierta a muchos géneros. Eso de “escucho todo tipo de música” no está relacionado conmigo. Disfruto lo que me hace sentir algo por dentro, de lo contrario, no hago el esfuerzo. 

Todo oyente tiene algún secreto no confesable de bandas y/o músicos que le emocionan y que no suelen estar bien vistas, ¿Cuáles serían los tuyos/vuestros y por qué? 

Carlos:
No sé, lo que escucho es lo mejor del mundo (Risas). Pues cosas antiguas quizás, canciones compuestas por Manuel Alejandro para artistas como Raphael, Rocio Jurado, Julio Iglesias y Marisol… El tío es un crack, en sus composiciones hay una cantidad de enseñanzas brutales y muy aplicables a las producciones actuales. 

¿Cuál fue ese primer contacto con la música que te empujó a dedicarte a ella? 

Carlos: Pues por un lado mi padre, era mega fan de The Beatles, tenía toda su discografía y me pasaba el día escuchando canciones suyas. Y posteriormente, Manuel Martínez, un músico que tocaba conmigo a los 18 años y estudió sonido. Hizo practicas en el estudio de entonces con Luis Cobos y consiguió que grabáramos allí una maqueta. Cuando vi aquello, juré que sería lo que soy ahora mismo. Por cierto, en aquellas sesiones también estaban haciendo una producción de Leticia Sabater y metimos coros y palmas en una canción. (Risas) 

Cita cinco nombres básicos en tu reproductor en los últimos meses. 

Carlos: The Vaccines, Fountains of Wayne, Number Girl, Bad Nerves y Beach Riot. 

¿Qué artistas malditos, minoritarios o relativamente novedosos nos recomendarías encarecidamente no perder de vista? 

Carlos: Levitants, Aiko El Grupo, Lisasinson, Anabel Lee, Mute, Malamute, Soyla, Victorias, Emilia Pardo y Bazán, Vermú, El Verbo Odiado, Ulises Messner, Sioqué, Tigres Leones y Los Marcianos…. Todo producciones mías “of course”. Faltaría más. (Risas) 

Eres uno de los productores musicales e ingenieros de sonido más reputados de nuestra escena. ¿Qué tiene que tener una banda para trabajar con Carlos Hernández? 

Carlos: Muchas gracias por el piropo (risas). Lo fundamental es que musicalmente tengamos que ver. No soy alguien demasiado genérico, tengo que entender al grupo y sentirme útil. Si veo que no voy a aportar nada, prefiero no trabajar con ese grupo. Aunque ojo, habría cosas que sin ser especialista me gustaría probar. Grupos de metal o similar, estoy seguro que en cosas violentas, podría funcionar bien. 

De entre todas tus producciones. ¿Cuál es tu favorita y por qué? Y de aquellas producciones más minoritarias que has hecho. ¿A cuál guardas mayor cariño? 

Carlos: Esto es muy difícil… hay muchas, pero grandes quizá “Salve Discordia” de Triangulo de Amor Bizarro, “Unidad de Desplazamiento” de Los Planetas y más minoritarias “El Resto de mi Vida” de Juniper Moon. 

¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de nuestra revista digital? 

Carlos: Uf… yo creo que hace mil, con una lista de lo mejor del año… 

¿Qué valoración haces de nuestra evolución como web asentada dentro de la oferta de prensa musical, nacional y gratuita? ¿Qué es lo que más te gusta de El Giradiscos? ¿Y lo que más te irrita? 

Carlos: Irritarme nada, salvo que no habéis metido entre los 20 mejores discos de 2023 “Sed” de Triangulo de Amor Bizarro, pero se os perdona (risas). Sois una de las webs musicales más asentadas y de referencia que existen ahora mismo en el panorama musical español. 

Espacio libre para una felicitación, crítica o lo que venga en gana… 

Carlos: Animo a todo bich@ viviente a coger una guitarra y plasmar en forma de canción todo su odio, amor, tristeza, alegría o lo que sea, con toda la distorsión que pueda. Zurrar es fuente de salud.

Entrevista: Barry Adamson


"Mi vida ha sido bastante difícil, pero siempre ha habido en algún lugar un poco de esperanza

Por: Àlex Guimerà y Javier González.
Fotografías: Mark David Ford.

La publicación casi en paralelo de su autobiografía, Por encima de la ciudad, por debajo de las estrellas", y de su nuevo disco, “Cut to Black”, ha logrado reactivar la figura de Barry Adamson, morador habitual de territorios situados en el underground, como revelan las páginas de su libro o una carrera musical que se inició en Magazine, continúo con los iniciáticos The Bad Seeds de Nick Cave y le llevó a introducirse en el mundo del cine.

El viernes 14 de junio en la sala Apolo de Barcelona y más tarde en el festival Azkena Rock serán las dos citas en que podamos comprobar su buen estado de salud compositiva. Antes de que lleguen, hablamos con parte de esta historia secreta y siempre estimulante a la que pertenece Barry Adamson.

¿Qué tal estás, Barry? ¿Cómo te encuentras en este momento de tu carrera?

Barry Adamson: Bien, siento que estoy en un buen lugar y muy contento y orgulloso del nuevo álbum, ya que parece que después de diez discos las cosas están empezando a encajar muy bien. Considero que este trabajo representa realmente quién soy, qué soy y dónde me encuentro ahora en mi vida, la edad que tengo y todas esas cosas. Así que creo que proporciona un retrato realmente bueno, por lo que estoy muy satisfecho con eso.

El viernes 14 de junio estarán actuando en Barcelona, dentro del ciclo “Caprichos del Apolo”, en lo que será la primera actuación que darás en una sala de la ciudad. ¿Tenías ganas de dar la oportunidad al público barcelonés de disfrutar de uno de tus directos en unas condiciones como las que ofrecen las viejas salas de conciertos?

Barry Adamson: Por supuesto la idea principal es presentar este nuevo disco. Somos un grupo pequeño, ya sabes, intentaremos representar con éxito algunas de las piezas de ese trabajo, pero luego habrá algunas cosas viejas y también más locas, todo aquello que, con suerte, se compenetra para ofrecer una buena experiencia con Barry Adamson. Eso es lo que quiero transmitir, una experiencia sobre cómo funciona mi mente y cómo entiendo el arte y la música. Ojalá la gente pueda disfrutar de eso. 

Como dices, vendrás a presentar “Cut to Black”, el décimo trabajo en tu trayectoria como solista, donde nos has regalado una colección de canciones cargadas de elegancia, fuerza y groove contagioso en que coqueteas con rock, soul y funk. ¿Pensaste alguna vez en llegar a una cifra tan redonda cuando comenzaste tu carrera como solista?

Barry Adamson: Para nada. Nunca lo pensé porque realmente comencé a trabajar en solitario debido a que quería involucrarme en diferentes músicas a través del cine. Mi experiencia es la de intentar acaparar matices de muchos ámbitos, realmente me gustan muchos estilos, como dices, desde el punk hasta el soul, el rock o el blues, y entendí que la manera de dar forma a todo ello era trabajando en el cine, ya que a través de las películas puedes abordar esa mezcla. 

Por aquella época, después de un tiempo trabajando con diferentes letristas y cantantes,  tenía gran interés en diferentes tipos de música, por lo que pensé que tal vez esas nuevas canciones encajaban mejor en el cine. Luego, cuando comencé a producir mis propios álbumes, que eran en realidad como si fueran parte de proyectos cinematográficos, vi que podía convertirme en algo así como un artista solista. Pero no, no me imaginaba poder hacer diez discos o incluso tener algo que decir después de unos cuantos trabajos.

El disco se abre con la fenomenal “The Last Words of Sam Cooke”, un homenaje al genial mito del soul y firme defensor de los derechos civiles en los sesenta. ¿Qué te ha impulsado a homenajearle precisamente en este trabajo?

Barry Adamson: Bueno, es extraño, no fue que me sentara y dijera, "soy tan fanático de Sam Cooke,  debo hacer esto" para honrar su nombre. Fue casi al revés, el hecho de que lo asesinaran, el modo en cómo lo mataron, me interesaba como si fuera una película de cine negro. Entonces partí desde ese punto, porque, como muchos sabéis, las últimas palabras de Sam Cooke fueron "señora, usted me ha disparado". Entonces comencé con eso, casi como si fuera un detective, como en una novela policíaca en la que pensaba: ¿Por qué dijo aquello? ¿Qué pasó? ¿Y qué le llevó a eso?. Entonces mi esposa y yo nos imaginamos cómo sucedió su muerte realmente.

Pensé que todo eso era muy Sam Cooke. Nunca logré cantar como él, pero en ese momento quise hacerlo, sentí que algo me arrastraba y lo intenté. Y ahí estaba yo, simplemente haciéndolo. Creo que funcionó bastante bien. Con suerte, Sam en alguna parte dirá, " está bien, chicos, está bien".

En la traducción al castellano “Up Above the City Down Beneath the stars”, hemos descubierto a una persona luchadora desde su más tierna infancia, que tuvo que bregar contra episodios de racismo, dada tu condición de hijo mestizo, pero también a un tipo extremadamente divertido. ¿Es un mensaje que por duro que golpee la vida nunca hay que perder la sonrisa?

Barry Adamson: Creo que te pueden derrotar, como si fuera un combate de boxeo, pero que todavía tienes la capacidad de levantarte. Considero que eso es gracioso, porque en realidad no lo hice. Pensé que tenía que poner un mensaje en estas memorias y decirle a la gente eso de levantarse... Pero ya sabéis que mi vida ha sido bastante difícil, siempre lo ha sido, pero también siempre ha habido en algún lugar un poco de esperanza y algo a lo que recurrir que me hiciera decir: está bien, solo da un paso más adelante, porque no sabes lo que va a pasar a la vuelta de la esquina, las cosas pueden mejorar.

Es mi experiencia sobre la esperanza, estoy tratando de expresarla con mucha gente. Todos tenemos nuestras propias dificultades que debemos abordar por nosotros mismos. Ese es quizás el mensaje, tratando de llevar al lector a través de una serie de eventos bastante horribles como si fuera una película. Me gusta imaginar al lector  pensando si el personaje conseguirá sobrevivir y llegará al final, lo cual por supuesto que consigo, porque todavía estoy aquí, pero me gustaría trasladar esa imagen de alguien caminando por la cuerda floja y que no se sabe si va a caer...

Creo que, más allá de esos eventos aterradores, hay esperanza, esperanza de que puedes recuperarte, mejorar en tu vida, entenderte más a ti mismo, ser una mejor persona, en definitiva. Suena un poco cliché, pero creo que es verdad, y me gusta, aprendes estas cosas y luego sigues adelante.

Cómo eran las afueras de aquel Mánchester industrial en que creciste? ¿De qué forma te marcó aquello? 

Barry Adamson: Fui un "outsider" desde el principio, y especialmente durante los años en los que estaba creciendo, la era industrial acababa de terminar y las cosas estaban cambiando. Era parte de los hijos de la primera ola de inmigrantes, la de durante y después de la guerra, así que fue muy extraño, sentí una forma de existir muy personal. Era simplemente un observador de un mundo que realmente percibía en blanco y negro, viejo y estancado, así que me comportaba un poco como un periodista. Imagínate que caminaba por ahí con una cámara, miraba las cosas pero no me sentía realmente parte de todo eso, aunque probablemente sí que lo era.

En todo eso influyó el hecho de que estaba realizando arte con otras personas, cuando llegamos a los 17, todo se unió, porque entonces todos nos volvimos punks, todos los chicos que conocía. A esa edad era un punk y nada importaba, sólo los Sex Pistols, los Clash, los Buzzcocks y los Damned. Todo el tiempo íbamos a conciertos y nos sentíamos vivos, sentíamos que estábamos cambiando ese mundo horrible, oscuro, en blanco y negro en algo más vibrante y eléctrico. 

Cuando uno lee las páginas del libro descubre que tu familia sentía especial predilección por las canciones, sobre todo en el caso de tu madre. ¿De qué forma amabas la música en tu infancia?

Barry Adamson: Principalmente, y hablo bastante de ello en el libro, la radio era muy importante, porque era como magia. De ella salían muchas cosas: música de la época pero también más antigua.  Mi madre solía entrar y había un disco viejo sonando en la radio y ella empezaba a cantar, lo que era extraordinario. Mi madre tenía esa voz como de ópera que era simplemente increíble, cuando crecí pensé "Wow, ella nunca hizo nada con su voz", era como un regalo, podía cantar como María Callas o algo así, lo que era  extraordinario. Luego escuchábamos otras canciones, y mi padre me hablaba de mi abuelo paterno que podía tocar cualquier cosa, cualquier instrumento. Fue entonces cuando comencé a crear ese vínculo, porque mis intereses realmente iban hacia todo lo relacionado con la música, todo, la forma en que sonaba, cómo se cantaba, cómo se tocaba, cuáles eran las armonías, qué sonidos se tocaban... Así que todo eso realmente se convirtió en mi mundo, luego existía otro en el exterior al que sólo me dedicaba a observar.

En la autobiografía, además, no dudas a la hora de hablar de los problemas de salud con los que naciste. ¿De qué forma te condicionaron? ¿Crees que te prepararon prematuramente para la dureza de la vida?

Barry Adamson: En cierto modo, sí. Fue otra cosa con la que tuve que trabajar y aceptar; esto es lo que tengo, esto es lo que hay.  Anoche salí de un concierto en Ámsterdam y pensé " oh, qué dolor tengo allí, tengo que descansar, tengo que hacer esto o lo otro". Son cosas, tengo mis rutinas, como mucha gente que tiene que cuidar su salud. 

Es verdad que ha sido terrible en el pasado porque tuve que soportar tres reemplazos de cadera en un lado, pero para mí es lo que hay. Y mientras pueda moverme, bailar de una manera genial y ese tipo de cosas, está bien, al final es algo que te fortalece y te ayuda a verte a ti mismo.

Recuerdo estar de gira con los Bad Seeds y resultar extremadamente dura. Cuando paramos y descansamos durante seis semanas, necesitaba una cadera nueva. Luego volvimos a la gira, era una locura, pero sabía que podía hacerlo y sabía que tenía la resistencia para hacerlo, dado que ya lo había logrado antes, así que esas situaciones me prepararon mucho más de lo que creía.

Barry, eres un mito del rock internacional, has participado en un montón de proyectos mayúsculos como miembro fundador. ¿Qué supuso en tu vida formar parte de una banda como Magazine? ¿Cuál es el mejor recuerdo que conservas?

Barry Adamson: Bueno, Magazine fue el primer proyecto musical en el que estuve involucrado. Y es, por supuesto, un gran recuerdo para mí. En el libro hablo de cuando fui a la audición después de que un amigo me regalara un bajo de dos cuerdas. Fui a comprar las dos cuerdas que me faltaban, se las puse y me quedé despierto toda la noche tocando. No pude hacerlo muy bien, me dirigí a la audición al día siguiente y Howard, el cantante, me mostró la canción "The Light Pours Out Of Me". Conseguí crear una especie de ritmo a partir de una nota, ya que realmente no conocía muchas más ni tenía demasiados recursos. Pero para mí eso fue fantástico porque simplemente funcionó y se convirtió en la misma línea de bajo que escuchas hoy en la canción. Y cada vez que la escucho, me viene un gran recuerdo, como si estuviera realmente de nuevo en ese momento inicial de Magazine. 

Más tarde fuiste el bajista original en Nick Cave and the Bad Seeds. ¿Qué recuerdas del primer ensayo y la grabación de los primeros trabajos con la banda? ¿Cómo era el ambiente entre vosotros?

Barry Adamson: Sí, eso fue muy diferente a Magazine.  Magazine era como una máquina bien engrasada donde había una especie de orden. Con en el grupo de Nick Cave había un caos y algo parecido a una constante fricción de unos contra otros, como si fuéramos niños en una especie de patio de recreo buscando pelea o algo así. Pero también lo encontré muy estimulante porque era muy diferente. Y pensé que lo que estábamos haciendo era simplemente increíble.

Me sentí muy afortunado de que me pidieran que participara en algunos conciertos y tocara el bajo allí, porque era un tipo de música muy diferente a la que había venido haciendo. Era un gran admirador de las bandas pop y, aunque suena raro, The Birthday Party me recordaba un poco, no tal vez en estilo, sino en actitud, a esos grupos pop.

Hace apenas una semana pudimos ver en directo en Madrid a Mick Harvey. ¿Conservas relación con él? ¿Y con el resto de miembros de Nick Cave and the Bad Seeds?

Barry Adamson: No, en realidad no. No porque todos viven muy separados en diferentes lugares. Tengo una relación con el guitarrista de The Bad Seeds, George  (Vjestica), porque somos de un pueblo similar en el norte. Él es de Stoke y Mánchester no está muy lejos. Así que de vez en cuando me pongo en contacto con él. Es como si estuviera fuera de ese mundo ahora mismo, realmente no veo a Nick ni a los demás, por desgracia.

En 1989, vio la luz “Moss Side Story”, una época en que andabas pasando por problemas de adicciones. ¿Fue una liberación para ti poder dedicar todo tu tiempo a tu carrera y a las bandas sonoras de películas con las que tanto habías disfrutado de niño?

Barry Adamson: Sí, creo que lo fue. Si lo piensas bien supongo que también fue una especie de salida a los problemas porque estaba tratando de encontrar una manera de expresar lo que estaba pasando, al margen de simplemente vivir con todo aquello y estar atrapado en un lugar del que no tenía idea de cómo salir. ¿Qué se supone que debes hacer? ¿Cómo cambias tu vida? Y supongo que lanzar ese trabajo era la única posibilidad que me invitaba a recoger todas las influencias, como dices, desde la infancia a todo lo que había aprendido trabajando con ambas bandas, y crear mi propia identidad en este álbum. En ese sentido el disco me salvó, porque en ese momento estaba listo para acabar con todo, ya sabes, rendirme, dejarme caer, dejarme ir...

¿Cómo es trabajar para directores tan afamados del calibre de Oliver Stone y David Lynch?

Barry Adamson: Es realmente bueno porque es casi como un aprendizaje. Es como sentarse con los maestros, como esos viejos pintores que son tan buenos en lo que hacen, particularmente con David Lynch, fue muy parecido a esa sensación. Él sabe perfectamente qué quiere hacer y cómo llegar hasta ello, de esa forma es más fácil conectar con su visión de las cosas, al contrario que otros realizadores que no saben lo que quieren hacer con la música y realmente no les importa demasiado. Pero cuando trabajas con alguien apasionado por todo el arte, entonces tiene un lenguaje con el que puedes identificarte y agregar ideas. 

De entre toda tu trayectoria, ¿con qué momento te quedarías?

Barry Adamson: No estoy seguro de haberlo tenido todavía. Creo que está por venir. Ojalá llegue pronto. Quiero decir, ha habido muchos, de hecho he tenido mucha suerte. He sido increíblemente  afortunado como siempre les digo a los chicos de la banda que me acompaña. Les cuento mis recuerdos de haber subido al escenario en París con Iggy Pop, y decirle, oye, ¿cuál es el bis? Y él simplemente se giraba hacia mí y me decía: Es "No Dog", y yo pensaba para mí mismo: "Wow! voy a tocar canciones como " I Wanna Be Your Dog" o "No Fun".

También ha sido una gran experiencia ver crecer a Nick Cave & The Bad Seeds y ser parte de eso, observar el compromiso de Nick con su trabajo, simplemente cómo creció y se hizo más grande, y todo lo que supone. Ha sido increíble. He tenido un viaje alucinante a través de la música, y también del cine, y sobre todo he hecho, y sigo haciendo, las cosas que quiero, por eso te digo que lo mejor está aún por llegar. Estoy seguro. 

Una última pregunta rápida y divertida. En la autobiografía, dices que en su primera visita a Gran Bretaña, The Birthday Party se pasaron por tu casa para asaltar el frigorífico literalmente hasta vaciarlo. ¿Tanto hambre pasaban en Australia estos tipos? ¿Qué recuerdas de la primera vez que los vistes? 

Barry Adamson: (Risas) Pues sí, recuerdo que salieron del avión y venían de un vuelo largo, por lo que se estaban muriendo de hambre. Fui y cogí una bolsa grande de croissants y desaparecieron en apenas dos segundos. Como si simplemente lo tuvieran todo planeado. Fue una locura, eran unos tipos realmente hambrientos. 

Varonas: “Víctimas Del Ritmo”


Por: Txema Mañeru.

Ya nos llamaron la atención con las portadas de sus dos primeros y anteriores EPs. Pero es que en este LP de debut las ilustraciones y el diseño de Producciones Montaplex son sencillamente una preciosidad con guapa estética punk y cómic. Otro punto muy a tener en cuenta es la unión de un buen montón de sellos para su publicación y para intentar colocar la mayor cantidad posible de copias. Hace poco pasaron por estas páginas los franceses The Scaners con su synth-garage-punk para cuya publicación del “III” se unieron un total de 6 sellos. Pues bien, con este LP de Varonas han sido hasta siete los sellos que se han unido. Además de Folc, tenemos a Delia Records, Discos Marginales, Fun House Records, La Rubia Producciones, Lucinda Records y Producciones Esporádicas

A todo ellos hay que sumar una buena producción de Alberto López Pedroche que hace que suenen como nunca y que nos atraiga aún más su lado musical. Ya lo hicieron cuando se hacían llamar Thee Girlfriends. No sabemos por qué, pero el cuarteto mixto se cambio a Varonas y estamos celebrando cada paso discográfico que dan y cada concierto que nos hacen sudar. Tanto “Instinto Animal”, como “Ahora Mejor” (sacaron 300 copias en vinilo de color púrpura), traían buen punk-power-pop encabezado por las voces de Vanessa y Gema, ambas respectivamente también guitarra y bajo. Pato se encarga de una guitarra solista, que protagoniza buenos momentos, y el despliegue de David con la batería es sencillamente arrollador, aportando además algunas buenas voces. 

Lo mejor de “Víctimas del Ritmo” es que siguen manteniendo su frescura inicial y no han perdido ni un ápice de energía en el camino. Buena prueba de ello es su brutal versión de uno de sus grupos favoritos, The B-52’s. Una "Love Shack" con voz masculina, de David, para completar un trío de ases ganadores. Además, la utilizan para hacer una divertida presentación de la banda que seguro está cayendo en todos sus últimos directos. La otra buena adaptación es el "Pegatinas", de Radio Birdman, que suena más punk que surf, a pesar de traernos los punteos del "Hawai 5-0" vía Loquillo y Trogloditas. Antes de eso abren, dándose por aludidas, con "¿Es A Mi?" y su buen estribillo. Otra demostración de su poderío es "Martes Loco", porque les vale cualquier día de la semana para darlo todo, pero también para ensayar a muerte. Es fácil que nos acordemos de otras bandas de su sello, o que han pasado por él, como Tiburona o Las Furias (que también tiene, calentito su EP de 10”, “Todo Es Deseo”, que desearás tenerlo y oírlo cuanto antes), aunque Varonas tienen un lado más pop o power-pop. 

En muchos de sus temas cantan la mayor parte de los mismos a dos voces entre Vanessa y Gema. El tema que titula el disco, y que abre la cara B, también está cantado así y tiene algunas de las mejores guitarras de Pato, además de uno de los más pegadizos estribillos de los muchos que hay en el disco. Por ejemplo, en un tema más punk aún como "Tengo El Control", en el que también hay buenas partes cantadas de manera individual, junto al estribillo a dúo. Para demostrar su control también nos gritan aquí que da gusto. 

Las dos caras se cierran con historias sobre cosas que les encantan. Es el caso de "Mi Fender" o la despedida con "Viernes". Están bien las colaboraciones de Silvia en los coros del citado "Love Shack" y de Julio Ruiz con la locución en "Piedras". Las fotos de Rebeca Ulken de la funda interior son una gozada y también vienen en ella las divertidas letras de las canciones. ¡Mucho y buen ritmo, sí! 

The Pretenders: Cuarenta años no es nada


Por: Begoña Serralvo. 

Se cumplen estos días cuatro décadas del "Learning to crawl" y The Pretenders vuelven a España para proclamar que siguen encandilando a sus seguidores. 

Una chica de Ohio se presenta en Reino Unido con ganas de triunfar en la cuna efervescente de la música donde, más temprano que tarde, entra de lleno en el universo punk. Periodista musical, dependienta de la tienda de moda en Londres "SEX" con Vivienne Westwood al frente, y con fuertes deseos de formar su propia banda.  

Antes de llegar a The Pretenders, Hynde tuvo que tragarse muchos sapos, a saber, una mujer llegada del otro lado del charco quiere imponer sus reglas en la siempre conservadora escena musical británica, por mucho que se renueve. No hay sitio para una fémina así y ella lo sabe. Tras varios intentos fallido al fin enciende la chispa reuniendo la que , ella creía, sería la formación definitiva y con un nombre de lo más sugerente tomado de os Platters. Parecía que todo funcionaba, antes de que una sobredosis acabara con las vidas del guitarrista James Honeyman-Scott primero (1982) y el bajista Pete Farndon después (1983). 

Implacables 

Once álbumes después presentan en nuestro país estos días el número doce, "Relentless", lanzado en septiembre de 2023, tocado por la varita mágica del compositor Jonny Greenwood (Radiohead) responsable de los arreglos de cuerdas del disco y muy presentes en el tema "I think about you daily", uno de esos en los que Hynde se pone sentimental y cierra el disco con broche de oro. 

"Rentless", o, “Implacables” en su traducción española, representa fielmente el espíritu de Hynde durante todos estos años. Co escrito por ella misma y el guitarrista James Walbourne (Ray Davies, The Pogues) es el segundo álbum consecutivo de estas características y se nota. Mantenerse en un sello como Warner explorando sus propias ideas y presentándolas como suyas no es tarea fácil pero, a ella, “le gustan las sorpresas”.

Discos como “Pretenders” (1980), el ya mencionado “Learning To Crawl” (1984) y “Get Close” (1986) explican la leyenda de una de las grandes damas del rock, la mujer que supo manejar a la industria a su antojo sin despeinarse. Implacable. 

Discografía: 

Relentless – Septiembre 2023 

Hate for sale – Marzo 2020 

Alone ( edición especial) – Octubre 2016 

The Best of / Break Up the Concrete - Agosto 2008 

Break up the concrete – Agosto 2008 

Loose screw – Noviembre 2002 

Viva el amor – Agosto 1999 

Last of independents – Mayo 1994 

Packed – Mayo 1990 

Get closed – Octubre 1986

Learning to crawl – Enero 1984 

Pretenders II – Enero 1981 

Pretenders – Diciembre 1979 


Gira 2024 

Bilbao: Bilbao Arena. 14 de junio de 2024. 

Valencia: Auditorio Marina Norte - La Marina de València - 16 de Junio de 2024. 

Madrid: Real Jardin Botanico Alfonso XIII - 30 de Junio de 2024. 

Barcelona: Jardines Palacio Real de Pedralbes - 1 de Julio de 2024.

Entrevista: Shanghai Baby


“Cada vez que me meto al estudio sale una Shanghai Baby diferente” 

Por: Javier González. 

Ade Martín vuela libre bajo el exótico nombre de Shanghai Baby, ya anunció sus intenciones allá por 2022 cuando nos sorprendió con “EP01”, un ejercicio de estilo que mostraba lo que rondaba musicalmente por su cabeza, y que ahora, una vez confirmado su adiós definitivo a Hinds, tiene su continuación en “EP02”, donde nos regala cinco cortes heterodoxos en los que ha sabido mezclar la potencia de las guitarras con dosis de electrónica, debidamente condimentadas con la actitud y la fuerza de quien tiene claro que ahora comienza una nueva andadura en su carrera musical. 

Nos hemos puesto en contacto con ella pocos días antes de que presente sus nuevas canciones en el marco del maravilloso festival Monkey Weekend de El Puerto de Santa María. Ade, sabedora que está en una reentrada, nos contesta repleta de ilusión y consciente del trabajo que se le avecina. 

Allá por 2022, tuvimos las primeras noticias de Shanghai Baby, fue gracias a “EP01”, una interesante colección de canciones que muchos nos tomamos como un pasatiempo, un brillante ejercicio de estilo, por parte de una compositora con ganas de empezar a mostrar su voz propia. ¿Qué buscabas con aquellas canciones a nivel personal? ¿Y qué te pareció la repercusión que tuvieron? 

Ade: En verdad, lo que estaba haciendo viéndolo ahora con perspectiva era un ejercicio que me sirviese para sacar la creatividad que tenía dentro. Llevaba varios años sintiéndome encajada y ese EP me sirvió para sacar lo que no estaba sacando. Y en cuanto a la repercusión, la verdad que me sorprendió mucho ver la respuesta de mis amigues y familia, la gente que tengo alrededor. Me hizo mucha ilusión que les gustase tanto. 

Hace algunos meses nos sorprendió la noticia de que dejabas de formar parte de Hinds, no somos una web que pretenda buscar polémica alguna, puesto que de entrada desconocemos si los términos de la ruptura han sido amistosos o no, pero si queremos preguntarte algo muy concreto. ¿Qué te impulsó a dar por finiquitada dicha etapa? 

Ade: Para mí llegó un punto en el que lo malo superaba lo bueno, y aunque fue una decisión muy difícil, ahora que ha pasado un tiempo, puedo decir que era lo que tenía que hacer. 

Ahora que puedes empezar a mirar atrás y hacer una valoración del tiempo que has pasado en la banda. ¿Qué ha supuesto para ti como persona y artista Hinds? 

Ade: Muchísimo, claro. Han sido muchos años aprendiendo cómo funciona el mundo de la música, conociendo gente dentro de él y sobre todo el privilegio de hacerlo no solo en España, sino por todo el mundo. 

De forma definitiva abres una nueva etapa. ¿Sientes una mayor responsabilidad ahora que toda la responsabilidad compositiva y de toma de decisiones depende de ti? 

Ade: Mmm… sí, pero no de manera negativa. Creo que empezar un proyecto nuevo un poco más mayor y con experiencia en otro anterior, te hace tomarte las cosas de otra manera. Como que esa presión existe, pero consigo que no me bloquee y que simplemente me empuje a hacer las cosas mejor. 

Imaginamos que estas nuevas canciones que han dado forma “EP02” habrán surgido en un momento muy especial a nivel personal para ti. ¿Estamos en lo cierto? 

Ade: Totalmente. De hecho, no estaba siendo tan consciente cuando las escribía. Fue más al escucharlas después ya en mi casa: grabadas, mezcladas, masterizadas, que dije… “un momento… aquí pasa algo”. (Risas) 

De entrada, sorprende que ambos EP´s se llaman igual, simplemente diferenciados por el número final. A pesar de que hayan pasado dos años entre la edición de unas canciones y otras. ¿Hasta qué punto las sientes como parte de un todo? ¿Te llegaste a plantear la posibilidad de reunirlas en un solo disco? 

Ade: La verdad que no. A mí el formato disco no sé por qué, me asusta bastante. Creo que el primer disco de une artiste es algo que se tiene que hacer cuando se siente que ha llegado el momento. Aún me veo probando cosas, experimentando con sonido, etc. El formato EP me hace sentir más libre de hacer lo que me dé la gana. Sé que no tiene sentido, pero me pasa. 

Personalmente, me ha dado la sensación de que estas nuevas composiciones son pretendidamente más directas que sus antecesoras. ¿Tienes la misma percepción? De ser así, ¿a qué crees que puede responder este hecho? 

Ade: Creo que fue el momento en el que las escribí. De verdad tenía tanta bola dentro que tuve que sacarla por algún lado. Podía haber sido en una comida familiar, pero me dio por hacerlo con las canciones. 

Para las labores de producción has vuelto a trabajar con Paco Laco, a quien ya conocías de aventuras anteriores. ¿Cómo ha sido volver a El Puerto de Santa María? ¿Ha habido anécdotas de esas que solo puede firmar el genial músico y productor? 

Ade: La verdad, que creo que tanto para Paco como para mí ha sido un descubrimiento lo bien que nos entendemos. Siempre nos caímos bien, pero de repente trabajar mano a mano ha sido una experiencia increíble. Nos entendemos súper, súper bien, y me encanta siempre el resultado que sacamos, no sé. Si en algún momento nadie me encuentra que me busque en casa de Paco. 

¿Hasta qué punto cortes como “Take it Easy”, “Changes” y “From the Start” llevan un título que parece podrías aplicarte a ti mismo en este reinicio? 

Ade:
Pues no lo había pensado así, la verdad, pero ahora que lo dices, totalmente. (Risas)

“Changes” es una canción realmente hipnótica, con muchos elementos desarrollados en solo un minuto. ¿Cómo surgió esa mezcolanza tan curiosa? 

Ade: “Changes” salió casi entera en el estudio. Habíamos ido con muy buen ritmo y nos sobró medio día de grabación. Tenía la melodía que es una frase que se repite y ya está, no daba un duro por ella, la verdad. Y de repente nos pusimos ahí, Nico, Paco y yo a probar cosas, dejándonos llevar y salió tal cual. 

Me ha encantado ese rollo tan velvetiano y tan Nico del que te revistes en “From the Start”. ¿Nos prometes que seguirán haciendo más canciones en esa línea? 

Ade: (Risas) No prometo nada, que ya te digo, cada vez que me meto al estudio sale una Shanghai Baby diferente. 

¿Quién te va a acompañar a la hora de presentar estas canciones en directo? 

Ade: Hasta ahora he estado yendo con Antia de Bifannah al bajo, Nico de La Paloma a la batería y Diego de los Parrots a la guitarra, pero Diego se ha mudado a Londres unos meses y está tocando mi amigo Fer. 

Ahora que llega el buen tiempo, donde las salas se vacían y comienza la temporada de festivales, ¿tienes presentaciones programas en grandes recintos? ¿Cuándo llevarás esta nueva colección a recintos más pequeños? 

Ade: En cuanto a bolos voy poco a poco, tocando en los festis que me llaman y pensando para la vuelta de verano una presentación en Madrid y por otras ciudades de España. Pero eso, poco a poco. Sin prisa. 

¿Sientes un poco de vértigo al volver a empezar de cero? 

Ade: La verdad que no. Sí que he tenido que hacer un ejercicio de entender que aunque venga de donde venga, al final es un proyecto nuevo y hay que enfrentarlo como tal, con mucha paciencia. 

¿Hasta qué punto este tipo de decisiones son las que hacen que una creadora no se acomode y sienta necesidad de seguir explorando nuevos caminos? 

Ade: Es que ya te digo, me estoy tomando este proyecto como algo nuevo, que empieza de cero. También necesitaba algo así, ser yo quien toma todas las decisiones desde el inicio y ver cómo va creciendo, poco a poco, y poniendo todo el trabajo necesario. 

En Hinds la vocación del proyecto era más puramente internacional que nacional. ¿Dónde crees que podrían tener mejor acogida las canciones de Shanghai Baby? 

Ade: Pues esto lo estoy explorando todavía. Al vivir en Madrid tengo más acceso a espacios nacionales, pero a la vez cantando en inglés lo tengo un poco más difícil. Estoy viendo todavía un poco cual será mi sitio. 

Mucha suerte, Ade. Ha sido un placer escuchar tu propuesta. Aquí estamos para lo que necesites. 

Ade: ¡¡Muchísimas gracias!!

Entrevista: The Jayhawks


"Nunca hubiera imaginado que seguiríamos tanto tiempo juntos"

Por: Álex Guimerà
Fotografías: Sam Erickson, Tim Geaney y Vivian Johnson.

Uno de los cabezas de cartel de la próxima edición del BBK Bilbao Music Legends Fest (14 y 15 de Junio), junto a otros grandes como The Pretenders, Deep Purple o Cannead Head, son The Jayhawks. Una legendaria banda con sello americano de raíz que le encanta venir a nuestro país a tocar, lugar en el que Gary Louris ha veraneado durante varios años (en Puerto Santa María, Cádiz) e incluso ha entablado una buena amistad con el productor Paco Loco

Nos citamos, al mediodía hora peninsular y primera hora de la mañana en EEUU, por videollamada con su bajista y compositor, Marc Perlman, antes de que comience su gira en la que además de la cita comentada harán paradas en  Barcelona (jueves 13 junio, Paral·lel 62), Vigo (sábado 15 junio, Auditorio Mar de Vigo), Madrid (domingo 16 junio, dentro del Noches del Botánico) y Valencia (lunes 17 junio, La Rambleta).Una conversación que deja en evidencia que estamos ante un tipo muy amable, pausado y fácil, de aquellos que son tan necesarios que haya en las bandas, vaya: 

Siempre he pensado que vuestra música tiene mucha herencia de los Byrds, con ese sonido folk-pop, las voces, las guitarras e incluso los teclados como marca de la casa. ¿Cuáles fueron vuestras primeras influencias musicales?

Marc Perlman: Cuando comenzamos a tocar juntos, lo que nos unía mucho era nuestro amor por las bandas Country-Folk de los sesenta y de los setenta, obviamente los que comentas, The Byrds, fueron un claro referente, también los Flying Burrito Brothers y Gram Parsons, claro. Junto a ellos igualmente mucho Country clásico como Merle Haggard o Conway Twitty, por decir algunos. 

Vuestro primer disco “Blue Earth” (1989) es una maravilla que quizás es bastante desconocido en vuestra discografía. ¿Qué expectativas teníais cuando lo grabasteis? 

Marc Perlman: Bueno, de hecho nuestro primer álbum fue “The Jayhawks”, “Blue Earth” fue nuestro segundo trabajo (NdR: La confusión se debe a que el debut, conocido también como “Bunkhouse Tapes”, fue un disco casero del que su tirada inicial fue de 2.000 copias). Empezamos a grabar esas primeras canciones unos meses después de que nos uniéramos. Eran temas que había escrito Mark Olson durante esa época y tenían ese estilo rock-country de los Flying Burritos y Gram Parsons. Una vez terminados  comenzamos a irnos de gira. 

A partir de ese momento Mark y Gary (Louris) comenzaron a escribir nuevas canciones que decidimos trabajar aquí, en un pequeño estudio de Minneapolis. Esas "demos" quedaron en un armario, o donde sea guardadas, durante uno o dos años hasta que una compañía local llamada Twin Towns las escucharon y decidieron ofrecernos un pequeño contrato independiente, por lo que finalmente se editó un disco que nos había llevado un par de años realizarlo.

¿En algún momento pensaste que llegaríais tan lejos tocando durante más de 30 años?

Marc Perlman: Nunca hubiera imaginado que seguiríamos tanto tiempo juntos. No sé por qué. En realidad trato de no pensar demasiado en el futuro de la banda y ese tipo de cosas, porque cuanto más lo hago siento que lo estoy maldiciendo un poco. Nuestra unión considero que es el testimonio de la forma que tocamos juntos, y cómo sigue funcionando después de todo ese tiempo.

“Tomorrow The Green Grass” (1995) es considerado uno de los mejores discos de los 90 con éxitos como “Blue”, “I’d run Away” o “Bad Time”. ¿Cómo de importante fue ese disco para vuestra carrera?

Marc Perlman: Bueno, es una buena pregunta, porque aquel álbum después de unos años se convirtió en algo mucho más importante de lo que era cuando lo publicamos. Hubo un cierto interés inicial con ese trabajo, pero considero que no era el momento correcto para el público musical. Finalmente la gente lo descubrió a través de los años, pero cuando salió no tuvo un gran impacto. Es cierto que nos ofreció la oportunidad de ir de gira nuevamente, pero en realidad no nos hizo famosos de ningún modo.

Respecto a la canción que mencionas, “Blue”, se convirtió en una de las favoritas de los músicos y de la industria discográfica. A muchos ejecutivos discográficos les encantó la canción, pero no al público en general.

¿Crees que la década de los 90 fue la última gran década para el rock?

Marc Perlman: Oh, creo que no. Depende de lo que definas como rock, claro. Sí que creo que fue la última gran década para la industria discográfica en general. Más tarde las nuevas tecnologías hicieron que el negocio de la venta de los discos bajara. Pero la música no, la buena música no ha dejado de hacerse después de los noventa, aunque quizás no la estemos escuchando tanto.

Con “Sound Of Lies” y tras la marcha de Mark Olson participaste en la composición de las canciones. ¿Es tu disco más especial ya que con él distes un paso adelante?

Marc Perlman: Estoy totalmente de acuerdo. Creo que con “Sound Of Lies” (1995) fue un momento de descubrimiento para nosotros musicalmente. Habíamos aprendido a grabar discos por nosotros mismos, así que no necesitábamos que nadie nos guiara en cada paso del camino. Artísticamente, sentimos que nos estábamos convirtiendo en músicos de una banda.

En plena década de los 2000, había una escasez de discos buenos tras los fabulosos 90, y vosotros publicáis "Rainy Day Music", otra obra maestra llena de melodías y canciones perfectas. ¿Cómo recuerdas ese disco?

Marc Perlman: En ese momento nos estábamos dando cuenta de cuál iba a ser nuestro lugar en el negocio de la música y nos estábamos sintiendo cómodos con ello. Yo personalmente, no sé si los demás, no estaba escuchando lo que estaba pasando ahí fuera. Simplemente estaba concentrado en el tipo de canciones que estábamos escribiendo y lo que podíamos hacer con ellas. Creo que estábamos en una especie de burbuja.

En vuestro último disco hasta la fecha , “Xoxo” (2020), todos los miembros de la banda compusisteis y cantasteis como voz principal, lo que os hizo renovar vuestro sonido y sonar frescos. Tu en concreto con la bonita balada “Down The Farm”. ¿Es ese el futuro de la banda?

Marc Perlman: Bueno, esa es una buena pregunta porque cuando has estado juntos tanto tiempo como nosotros, y has llegado a cierta edad en tu vida y has visto cómo funciona esto, no piensas tanto en el futuro. Lo tomas todo más día a día. Así que creo que si hacemos o no otro disco se decidirá cuando todos sintamos que tenemos suficientes canciones de las que estemos lo suficientemente orgullosos. Una cosa que siempre hemos hecho es que nunca hemos publicado un trabajo a menos que supiéramos que teníamos el material adecuado. Al final, normalmente, son las canciones quienes dictan cómo haremos un disco. Pero agradezco el cumplido. Gracias.

Aprovechando a que hablamos de ello ¿tenéis en mente publicar un nuevo disco pronto?

Marc Perlman: Sé que todo el mundo está escribiendo, ya que esas canciones sean para los Jayhawks, o no, es algo que decidiremos tras reunirnos en algún momento de este año y pasarnos las canciones entre nosotros. Así es como trabajamos habitualmente, cuando juntamos un grupo de canciones las presentamos y hacemos una pequeña mesa redonda.  Y si consideramos que tenemos suficientes canciones para un disco, lo haremos. 

En el caso de “Paging Mr. Proust” (2016), por ejemplo, las canciones originalmente eran las que Gary planeaba incluir en un disco en solitario. La mayoría de ellas las tocó para mí y le sugerí que se trabajaran con los Jayhawks.

Y tú personalmente, ¿tienes algún proyecto personal en este momento? 

Marc Perlman: Siempre estoy escribiendo. Lo que no planeo es si grabar o no estas canciones yo mismo o presentárselas a los Jayhawks. Surge cuando me siento cómodo, me cuesta tener esa sensación de que una canción está lo suficientemente terminada como para presentarla. Creo que Karen y Tim son iguales. Hay muy buenos compositores en esta banda, así que realmente tienes que perfeccionar tu oficio.

El próximo 14 de junio tocaréis en el BBK Bilbao Music Legends fest junto a otras leyendas como Pretenders, Deep Purple, Cannead Head o los fabulosos Screeaming Cheetah Wheelies. ¿Qué supone para vosotros que aún exista festivales así, donde el centro sea la música y se apueste por las grandes bandas?

Marc Perlman: Esa es una de las razones por las que nos encanta venir a España. Sé que en toda Europa los festivales son una parte importante de la vida musical de mucha gente, especialmente en España. A lo largo de los años hemos tenido la suerte de ser invitados a bastantes festivales increíbles. Algunos de ellos han estado en Bilbao o cerca de Bilbao, en Vitoria para ser exactos. 

No puedo expresar lo afortunado que soy de haber podido ver algunas de las bandas que siempre quise  pero que nunca tuve la oportunidad de hacerlo. Este año están los Pretenders, que de hecho los he visto un par de veces, pero aún recuerdo la primera vez que vi a Ray Davies en solitario, no pude hacerlo con los Kinks en los años 70, pero pude ver a Ray Davies, MC5, o Iggy Pop con su espectáculo increíble. Hay tantas bandas geniales ahí arriba. Para nosotros por lo tanto también es un viaje de placer.

A parte tenéis otras fechas en Junio en España: Barcelona (13 junio), Vigo (15), Madrid (16) y Valencia (17).  ¿Qué podrá ver el público español en estos conciertos?

Marc Perlman: Hemos tenido la suerte de estar de gira en España desde principios de los años 2.000. Generalmente tenemos material nuevo cada vez que venimos, pero sabemos que nuestros fans, tanto allí como en Estados Unidos,  también quieren escuchar algo del material más antiguo. Sólo tenemos una hora y media más o menos, por lo que escribir el "setlist" es probablemente la parte más difícil, pero nos esforzamos mucho en representar la mayor parte posible de nuestra carrera.

¿Escuchas música de ahora? Qué bandas actuales nos recomiendas?

Marc Perlman: No he escuchado muchas cosas nuevas que pueda recordar, pero he ido descubriendo muchas bandas antiguas de las que nunca había oído hablar antes. A través de las nuevas herramientas, como YouTube o todos esos servicios multimedia, puedes acceder a cosas que nunca habrías podido  antes de Internet. 

Por ejemplo, y lo vi en vivo en Austin, Texas, hace unos días, hay un tipo llamado Swamp Dog, su nombre es Jerry Williams, fue artista en los años 70, 60, 80, y está teniendo un resurgimiento. Probablemente oirás hablar de él en algún momento porque hicieron un documental. Algo parecido me ha pasado con Ted Lucas y también estuve escuchando mucho a Fred Neil últimamente.

Pero en cuanto a los artistas más jóvenes, a veces alguien me acerca a ellos, pero acabo de recordarlos ya que me estoy divirtiendo mucho redescubriendo todas las cosas viejas. 

Conocéis la música y las bandas de España, tenéis alguna banda favorita?

Marc Perlman: Bien, veamos... Pudimos hacer algunos shows y salir con Carlos Tarque, en lo que sea que estuviera involucrado en ese momento. Toda una personalidad...

Pero en general no hemos estado expuestos a mucha música española, y creo que eso se debe también en parte a que hasta hace poco no había abierto su música fuera de sus fronteras. Tengo amigos allí y tienen grandes colecciones de discos, y si los visito, saco algunos de ellos y les hago preguntas al respecto.

Muchas gracias por vuestro tiempo, os esperamos con ganas de veros este próximo junio en el BBK Bilbao Music Legends Fest y girando por nuestro país...

Marc Perlman: Gracias a vosotros, ha sido un placer. Hasta pronto.

Entrevista: Sr. Chinarro


“Ni la sociedad respeta a los músicos lo suficiente ni yo respeto para nada a la sociedad” 

Por: Javier González. 

Sr. Chinarro viene repartiendo un puñadito de “Cal Viva” contra todo aquello que considera intolerable en esta nueva entrega; una potente colección que bien podríamos situar entre sus mejores trabajos de siempre, donde habla claro, directo y áspero ante una serie de cuestiones que le preocupan especialmente.

Musicalmente hablando, encontramos a un Antonio Luque reconocible, fiel a sus habituales postulados sonoros, sin por ello dejar de jugar, introduciendo, entre otros matices, seductores arreglos de cuerda que sirven para dotar de cierto dramatismo a algunas de las composiciones incluidas, para acabar firmando una obra que deja regusto dulce en el paladar al demostrar que en su caso no ha perdido de un ápice de capacidad a la hora de facturar grandes canciones. 

Ante esta perfecta excusa, no podíamos evitar la oportunidad de contactar con Antonio Luque quien, una vez más, desde un lugar privilegiado y con encanto real de la costa malagueña como Pedregalejo, muestra que no tiene pelos en la lengua, cosa que nos encanta. 

Vuelves a la carga con nuevo material, desde “¡Menos Samba!” nos has acostumbrado a sacar un disco nuevo cada dos años. ¿Es mera casualidad, pura estrategia o simplemente dicha periodicidad responde al tiempo que se tarda en preparar algo más de una decena de canciones? 

Antonio: Parece ser que es el tiempo que se tarda. Ni me pongo plazos ni hago estrategias. Cuando tengo ideas y ganas de hacer una canción la hago. Cuando tengo las suficientes voy y las grabo. 

Diecinueve discos te contemplan ya en el mercado, una barbaridad para el escaso respeto que en este país se tiene por la música y los artistas en general. ¿Lo tildarías de ejercicio de resistencia o de locura persistente? 

Antonio: También es mi modo de burlarme de esa falta de respeto. Yo considero que la mayoría de los trabajos de la gente consisten en el fondo en engañar a la gente. Piensa en empleados de banca, curas, comerciantes de cualquier producto... En hacer canciones y grabarlas no hay engaño ninguno. Ni la sociedad respeta a los músicos lo suficiente ni yo respeto para nada a la sociedad. Intento reflejar eso en mis letras, y por supuesto en las entrevistas, donde resulta así de sencillo. 

“Hay un montón de malditos bastardos deseando nuevos holocaustos” 

En este caso has decidido titularlo “Cal Viva”, que debe ser uno de los más directos y apegados al presente que has elegido nunca. ¿Qué te ha impulsado a llamarlo así? 

Antonio: Hay un montón de malditos bastardos deseando nuevos holocaustos, yo propongo que esta vez golpeemos primero para golpear dos veces. Mucha gente se ríe en las redes de Abascal, y lo comprendo, porque es un tipo ridículo, como es ridícula Ayuso, y más que ella M.A.R., pero a mí no me hacen ninguna gracia. 

Escuchando esta nueva colección, me he enfrentado a una doble sensación. De un lado, pienso que Antonio Luque ha estado muy cómodo sacando adelante estas nuevas composiciones. ¿Has tenido la misma sensación durante la gestación del álbum? 

Antonio: He encontrado un grupo de músicos con talento, conocimientos, técnica, simpáticos y con ganas de trabajar. Es la primera vez que se han dado todas estas circunstancias. También me ha gustado grabar en Calmo Records, porque no me daba la sensación de estar del todo en un estudio de grabación, al no haber tantas de las tonterías que suele haber en los estudios. Y tener presupuesto ilimitado de Eclipse Melodies me ayudó, paradójicamente, a hacerlo más rápido, al no tener la presión del tiempo. 

Y a la vez, percibo a un creador calmado pero hastiado por la cantidad de cosas feas que percibe a su alrededor. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación? 

Antonio: Esto bastante harto de fachas catetos, sí. Puedo olerlos ya. Tolerancia cero con los intolerantes. Me da igual que hayan sido amigos, familiares, lo que sea. No hablo con fachas, me dan asco. 

También pienso que hay un equilibrio entre el Sr. Chinarro que todos tenemos musicalmente en la cabeza, pero que no se resiste a seguir jugando con sonoridades menos reconocidas/ habituales en tus trabajos. Me refiero a canciones como “Exvoto”, con unos violines que son oro, y “V de Victoria”, con ambientes funk de lo más colorista. ¿Qué te ha llevado a jugar con esta clase de arreglos?

Antonio: Los arreglos de cuerdas los han hecho Antonio Fdez. Escobar, la mayoría, y Lucas Valera, en Me acaricio. Los de viento Adrián Cruces, ayudado por Fernando Blanca. Tienen muy buen gusto y bastante experiencia. Les di indicaciones de lo que quería y lo entendieron al vuelo. 

“Acabaremos viviendo todos en un centro comercial” 

No me puedo resistir a preguntarte por “El Muelle 1”, un lugar icónico de Málaga, la ciudad en que vives desde hace tiempo, amado por los turistas pero que tú describes desde otro punto de vista totalmente alejado de esta fiebre que está atacando el país. ¿Cuánto duele ver perder el carácter de nuestras ciudades? ¿Existe algún modelo donde creas que podemos tener lo mejor de ambos mundos? 

Antonio: No hay nada que hacer. La gente se va a comprar bobadas cuando se aburre. Y les gusta comprar a todos lo mismo. Acabaremos viviendo todos en un centro comercial. De hecho, ya ocurre, con las compras online cada casa es un local de Amazon o de la tienda que sea. 

Por cierto, creo que tienes el estudio de grabación en Pedregalejo, uno de los pocos lugares que sigue intentando conservar su espíritu de barrio pesquero de toda la vida. ¿Qué tal es eso de trabajar desde allí? 

Antonio: Yo no tengo un estudio de grabación. Tengo para grabar mis maquetas y ya. Sería incapaz de sacarle partido a compresores y ecualizadores de válvulas. Me vale con el mac y la Focusrite. Es mucho mejor alquilar un estudio cuando lo necesitas, igual que pasa con los coches. Pedregalejo conserva bastante encanto aún. Y las playas de El Palo. Hubieran querido tirar las casas, como quisieron en El Cabanyal de Valencia, para hacer una Malagueta espantosa de 6 Km de largo. Pero no han estado en las tres administraciones a la vez en lo que llevamos de democracia y, por suerte, no han podido. 

Me ha sorprendido, conociendo tu militancia, que hayas titulado una canción “Carlos Haya”… ¿a qué se debe este hecho? 
Antonio: Parece que los malagueños no recuerdan la Desbandá. Cada 7 de febrero veo pasar por ahí abajo a los pocos que hacen la marcha para homenajear a sus antepasados masacrados. No es que no se cumpla la ley de memoria histórica manteniendo esos nombres de calles, es que parece que la gente no tiene memoria ni de sus antepasados. 

“Todos los artistas tenemos que hacer de payaso de vez en cuando” 

Me ha dolido escucharte cantar el estribillo de “Bufón”, un golpe a compañeros de profesión que se prestan a tocar en karaokes a cambio de dinero. ¿Crees que en la profesión falta más gente con integridad? 

Antonio: Todos los artistas tenemos que hacer de payaso de vez en cuando. La canción me la dedico a mí mismo. Para mí “Del Montón” es una payasada. La sigo tocando porque el público se alegra al escucharla y porque me gusta la letra, pero reniego del ambiente lolailo, aunque por supuesto se lo dimos como broma e irónicamente. 

¿Hasta qué punto “Comunión” es una historia real? En caso de ser así, ¿hasta qué punto duele mirar atrás, al tiempo en que éramos niños y felices? 

Antonio:
Es absolutamente real, nombres y todo. Yo no era más feliz de niño que ahora. Duele ver que pasa el tiempo, no que el tiempo pasó. Es que se empeñe en seguir pasando lo que duele. 

Nos ha encantado esta nueva colección, de hecho, creemos que es de tus mejores trabajos de siempre. ¿Viendo el resultado final compartes la afirmación? 

Antonio: Ya he leído esto varias veces y no sabes cómo me alegra, de veras. Creo que tiene mucho mérito por mi parte, aunque a mí me gustan mucho los dos discos anteriores, que pasaron más desapercibidos, no sé si por el covid o qué. Seguiré tocando canciones de esos discos.

“Cal Viva” vio la luz semanas atrás, sin embargo, no ha estado disponible en plataformas hasta hace apenas unos días. ¿A qué ha respondido este hecho? Antonio: Quería darle prioridad a la gente que comprara el soporte físico. ¿Ves algún tipo de solución para que los creadores reciban pagos más justos por las escuchas en streaming? 

Antonio: De momento conviene asegurarse de que la compañía de discos no se quede con un porcentaje abusivo de ese pago que hacen las plataformas. Ese problema no lo tendré con este disco. Después hay que enseñar a la gente que no todas las plataformas pagan lo mismo. Por lo visto Tidal paga más, y puedo confirmar que suena mejor, pero nadie se cambia. Ahí volvemos a la falta de respeto a los músicos. En general diría que el sueño de la mayoría sería ver a su artista favorito pidiendo en el metro o el parque. 

¿Por dónde crees que pasa el futuro de la gente que quiera ganarse la vida haciendo música? 

Antonio: Deberíamos subir a plataformas solo los adelantos. Para el siguiente disco ya sí que lo voy a hacer así. 

Últimamente es bastante complicado verte en directo, de hecho, la última vez que te vimos en Madrid fue en acústico en Morocco, en el marco de una presentación de un festival que nunca se desarrolló. ¿Crees que con este disco habrá opción de verte desarrollar una gira relativamente larga?

Antonio: En España no se hacen giras. Uno toca y se vuelve a casa. Es un país muy pequeño. Yo tocaré donde nos paguen, es sencillo. Una curiosidad. 

¿Has podido leer el libro de conversaciones que Fidel Oltra ha escrito sobre Nacho Goberna y La Dama se Esconde? ¿Qué te ha parecido? 

Antonio: Aún no. Me gustaban muchísimo “Avestruces” y “Armarios y camas”. Tengo curiosidad por ver cómo se jodió todo tanto. Me lo han mandado los de Muzikalia, ya lo leeré. 

Muchas gracias, Antonio. Ha sido un placer escuchar este disco y poder preparar este cuestionario. 

Antonio: ¡Gracias a ti!

“Nacido el cuatro de junio de 1984”... 40 aniversario de “Born in the USA”, de Bruce Springsteen.


Por: Guillermo García Domingo.

Hay una anécdota narrada por Robert Santelli que da cuenta de lo que supuso este disco en la carrera del músico norteamericano. Estando una noche en Lyon, durante la gira europea de “Born in the USA”, Danny Federici, el organista de la E Street Band ya fallecido, oyó un ruido a través de la ventana de su habitación de hotel que provenía de la escalera de incendios, cuál fue su sorpresa al ver que por ella se asomaba el mismísimo Bruce, quien sonriendo le dijo algo así como, “guau, colega, hasta dónde ha llegado la cosa”, aludiendo al asedio de los admiradores y la prensa. Después de compartir una breve charla, el músico reemprendió su huida por la escalera de incendios en busca del anonimato que le brindaba la noche francesa. 

Debido a episodios como éste, es natural que Magela Ronda defienda que este álbum no es el mejor disco de Springsteen, pero sí el más determinante. Nada que objetar a esto, siempre y cuando no caigamos en la tentación de subestimar esta sobresaliente colección de canciones. Un aniversario como el que cumple este trabajo deberíamos aprovecharse para desactivar algunos prejuicios que han enturbiado su recepción. Uno de ellos es la “maldición del disco posterior a “Nebraska”. La grandiosa sencillez de “Nebraska” (y su epítome “Atlantic City”) no tiene por qué que ir en detrimento del siguiente trabajo de Bruce Springsteen. Un artista puede ofrecer varios discos consecutivos formidables. Otro prejuicio que impide la aceptación adecuada de este disco conduce a desacreditarlo achacándole…su “éxito comercial”. Es una falacia muy curiosa, porque si el éxito de ventas no es una razón para apreciar un disco tampoco puede servir para lo contrario, y desestimarlo únicamente por su popularidad.

Así es, este álbum obtuvo un éxito descomunal, seguido de una gira salvaje (modificó incluso la condición física del propio cantante). Quién lo diría, a tenor de la tortuosa grabación que lo precedió, llena de tribulaciones, que se prolongó a lo largo de dos años, en dos fases, una sin el concurso de la E Street Band, que estaba distanciada de su líder, que se mudó a Los Angeles, y otra fase, en compañía del grupo, incluido Steven Van Zandt, quien poco después se apartó del proyecto (en la gira le sustituyó brillantemente Nils Lofgren). No estaba ocurriendo una crisis creativa, ni mucho menos. Por lo visto había canciones de sobra, pero el distanciamiento mencionado desconcertó a la banda. La mediación de Landau y la calidad de las canciones seleccionadas los reunió de nuevo. No hay nada que fomente más la cohesión en un equipo sobrado de talento como este y, por lo tanto, de convivencia difícil, que un buen puñado de temas prometedores. La lista de este disco es irreprochable, pese a que la recreación posterior en vivo de las canciones fue tan decisiva que llegó a enmascarar el valor genuino de lo que sucedió en el estudio de grabación.

La publicación definitiva del disco en 1984 se produjo a pocos meses de unas elecciones muy relevantes, como las que están previstas este otoño en EE.UU. Muchos nos preguntamos si las instituciones democráticas de este país serán capaces de resistir si el elegido es el candidato delincuente que representa al Partido Republicano. Hace cuarenta años se consolidó el reinado de otro republicano. Reagan trastocó el equilibrio entre la justicia y la libertad que había caracterizado a la democracia estadounidense según su más lúcido conocedor, Alexis de Tocqueville. Desde entonces, el poder de las grandes corporaciones no ha hecho más que aumentar a costa de los derechos sociales, económicos y medioambientales. El compromiso político de Springsteen se consolidó precisamente en este período neoliberal. El muchacho díscolo de New Jersey se convirtió, gracias a la repercusión de este disco, en la figura musical y política del Springsteen actual. Desde entonces fue encumbrado a un pedestal, del que no ha podido descender, tal vez a su pesar. 

Pese a los caracteres opuestos de “Nebraska” y “Born in The USA”, uno introvertido y el segundo extrovertido, ambos largos coinciden en el desencanto respecto al modo en que su país trata a la gente corriente, que es una inusual manifestación de patriotismo. La indeleble portada de Leibovitz lo refleja de un modo menos ambiguo de lo que se ha dado a entender. La temática del perdedor y su singular ética, sobre la que se asienta “Nebraska”, persiste en “Born In The USA”, aunque el brío que demuestran las canciones de este disco aparentemente insinúe lo contrario. Puede servir de ejemplo de lo anterior el protagonista que expresa su rabia en “Born in the USA”. Alguien que recibe la orden de reclutamiento (para ir a matar en “tierras lejanas” al “hombre amarillo”) mucho antes de recibir una oportunidad para vivir de acuerdo a su dignidad en la sociedad que le vio nacer. En nombre de “the old Lie”, la “vieja mentira” a la que se refiere el poeta británico Wilfred Owen, la que proclamó hace mucho Horacio, “dulce et decorum est pro patria mori”, demasiados jóvenes estadounidenses fueron enviados al sudeste asiático a una guerra absurda. En 1984 la herida emocional provocada por esa decisión política seguía abierta. 

La furia que traslada este tema inaugural se va atemperando, aunque la firmeza de la batería de Max Weinberg no decae, decidido a sostener el sonido a lo largo de los 50 minutos. La energía inicial se va encauzando a través de “Cover Me”, “Darlington County”, “Working on the Highway”, “Downbound Train” hasta la contención perfecta de “I´m on Fire”. “No Surrender” recuerda que a Bruce no se le puede domar durante mucho tiempo. El ritmo sincopado de “I´m Going Down” y de “Bobby Jean” (dedicada al amigo que escoge otro camino, ¿tal vez Steven van Zandt?) resulta irresistible cuarenta años después.

Todos los instrumentos están en estado de gracia, pero dignas de mención son las matizaciones que, en todas y cada una de las canciones, no solamente en “Dancing in The Dark”, “No Surrender”, “Bobby Jean” “Glory Days” realizaron los teclados, ya sea el órgano del malogrado Daniel Federici o el magisterio que el “profesor” Roy Bittan demuestra al piano o al sintetizador.  La última canción “My Hometown” adopta un tono que señala el túnel al fondo, al final del cual le esperaba el siguiente LP: “Tunnel of Love”

Es inútil recuperar el fervor adolescente con que recibimos mi querido primo y yo “Born in the USA”. Él se puso a las órdenes del “Jefe” antes que yo, y me reclutó para la causa. Ahora bien, cuando escucho los acordes iniciales de cualquiera de sus canciones reconozco una fuerza indefinible que se despierta en mí, lo que significa que el fuego sagrado que encendió en su día este disco no se ha extinguido todavía. Si no fuera así no tendría razón de ser que tantísima gente esté pendiente de la consulta del otorrino de Bruce Springsteen, de la cual dependen los conciertos que el músico estadounidense tiene previsto celebrar en España la semana que viene. Doctor, concédale el alta, por favor.