Rock, soul and Bruce. Springsteen en el Metropolitano


Estadio Metropolitano, Madrid.  Miércoles, 12 de junio del 2024.

Texto y fotografía: Guillermo García Domingo

Al final el otorrino, que nos tenía en vilo, le dio el alta, y Bruce llegó puntual a su cita en Madrid, anhelada durante 8 años, y de paso, hizo saltar por los aires todas las crónicas que habíamos preparado de antemano. El norteamericano había quedado con 56.000 espectadores. Alguna vez deberíamos hablar de los seguidores del músico, se lo merecen. Me cuento entre ellos, así que me prepare para una cita tan importante, a saber, me acicalé, no escatimé con la colonia, incluso embadurné mi flequillo con una gota de gomina antes de coger la chupa vaquera y dirigirme al Metropolitano en el popular barrio de Canillejas. No todos los días uno puede encontrarse con alguien tan especial. Volvimos a comprobar que el cantante mira a los ojos de sus seguidores sin dejarse tentar por la condescendencia. El vínculo con Springsteen no es únicamente musical, se trata de una afinidad moral con alguien que representa el vivo testimonio de las encrucijadas sociales y políticas de los últimos cincuenta años de la historia de su país. La actitud, y el rostro franco, recién salido de la barbería, de Bruce, ampliado en las grandiosas pantallas, me recordó a los de esos veteranos, a punto de cumplir 100 años, que vinieron a las playas de Normandía la semana pasada, a ser homenajeados por su participación en el decisivo desembarco, y que, al ser entrevistados, se quitaban importancia con una sonrisa, tenían mucho miedo, por supuesto, pero aún así cumplieron con su obligación.  

Que estén previstas cinco noches en nuestro país es una señal inequívoca del aprecio que Bruce y la E Street Band sienten por el público español. Al ingresar en el estadio del Atleti, observé que dos banderas ondeaban a ambos lados del gigantesco, aunque sobrio, escenario. Una era la de nuestro país y otra era la bandera de barras y estrellas de los EE.UU. La radio, y algún programa de televisión, varias bandas pioneras, y los soldados de las bases norteamericanas, no se nos olvide, hicieron lo posible por que el rock ´n´ roll llegara hasta nuestro territorio en el Tardofranquismo. Sin embargo, hay un personaje decisivo sin el cual es imposible concebir las consecuencias que esta experiencia musical oriunda de EE.UU. desencadenó en nuestro país. En muchos sentidos, es nuestro Bruce Springsteen patrio. Me refiero a Miguel Ríos, que hace unos días ofreció un concierto en su tierra natal para celebrar sus ochenta años vida y rocanrol, arropado por las mejores bandas granadinas, Los Ángeles, 091, Lagartija Nick y Niños Mutantes.  

En una reciente entrevista, Miguel Ríos, declaró que su mayor logro era tener la sensación de no haberse “dado por finiquitado”. La gira de “Rock and Ríos” resultó un punto de inflexión, de la misma forma que la gira posterior a la publicación de “Born in the USA” (hace 40 años), transformó la relación del cantante de New Yersey con su público, una conexión que resurgió el pasado miércoles a la hora del atardecer. La segunda canción del concierto, de hecho, fue “No Surrender”, ratificando lo que había dicho Miguel Ríos. Springsteen la interpretó airadamente, con una credibilidad irrebatible. La suspensión de algunas fechas previas por una afección en la voz había provocado seguramente algún juicio precipitado sobre el estado de Bruce. 

No tendría sentido añadir algo más a lo que personas más sabias que yo han afirmado acerca de los clásicos que sonaron la noche del miércoles como si estuviéramos en un esperado ritual. En cambio, ¿por qué no señalar las novedades que cambiaron el paso de los insufribles asistentes, no todos los seguidores van a ser intachables, que situados en la fila para enseñar la entrada se las dan de enterados? 

El hecho más decisivo de la noche fue la aparición sobre el escenario de una nutrida banda de músicos que parecía más bien una orquesta: la “E Street Orchestra”. Este derroche de instrumentos y talento convirtió el concierto en una celebración de la diversidad humana y musical de Norteamérica, expresada a través de las raíces de los músicos que estaban en el escenario: italoamericanos, mestizos, descendientes de irlandeses y otras naciones europeas, afroamericanos, la constatación de que USA es un país de inmigrantes, un “tierra de esperanzas y sueños”, tal y como dice la canción homónima que escuchamos en los bises. Esta increíble reunión de músicos, le ofreció a su líder poderes adicionales. El músculo de la E Street Band, especialmente los antebrazos firmes de Max Weinberg, es el sostén para interpretar su papel de frontman del rock. Las locomotoras de “Backstreets” y “Wrecking Ball” nos arrollaron.  

Una guitarra y una armónica le bastan a Bruce para transmutarse en un predicador, el atuendo prestado por Johnny Cash contribuía a ello, camisa blanca impoluta, chaleco negro y corbata bien anudada. Sus prédicas sobrecogieron en “The River”, ¿era el Río Jordán?, “My Hometown” y sobre todo, “Last Man Standing” (que tuvieron el acierto de subtitular). Gracias a la orquesta, el “Jefe” actuó como una suerte de “soulman” muy convincente, arropado por tres exquisitos cantantes coristas y una sección de viento muy potente, liderada por Jake Clemons, sobrino de Clarence Clemons, y el trompetista Barry Danielian, que consiguieron que no echáramos en falta a los Commodores, durante la interpretación de “Nightshift”. Más adelante, en algún momento, identificamos los versos inconfundibles de otro conjunto vocal, The Impressions: “People Get Ready”. A ese “tren”, el de la libertad, sí que pudimos subirnos, no pasó por encima de nosotros. ¿Cuál era su destino? Llevarnos a casa.  

hay que reconocer que no queríamos irnos del Metropolitano. Cuando Bruce, formando dúo cómico con Steve van Zandt, actor consumado, nos lo preguntó si queríamos marcharnos, gritamos al unísono un rotundo no, a sabiendas de que era imposible. Como despedida Bruce nos deleitó con “I'll See You in My Dreams”, poblando el estadio de fantasmas, músicos ausentes, que aprovecharon el hechizo que Bruce propició para venirse a casa con nosotros. Por esta razón permanecí despierto buena parte de la noche, o, mejor dicho, soñé despierto con lo que habíamos experimentado los que nos citamos con Springsteen.

Madrid pertenece a Biznaga y Tiburona


Recinto Ferial del Parque San Isidro, Carabanchel, Madrid. Sábado 1 de junio de 2024. 

Por: Javier González. 
Fotos: Estefanía Romero. 

El cierre de CRUZA Carabanchel prometía una velada de punk-rock enérgica y vibrante, merced al cartel compuesto por dos de las mejores bandas de nuestro panorama actual. Biznaga y Tiburona eran sabedoras de que jugaban en casa por los que se esforzaron en regalarnos parte de lo mejor de un repertorio brillante, afilado y crítico, haciéndolo con grandes dosis de familiaridad y cercanía, reivindicando el genuino sabor de los barrios y sus gentes, frente a la gentrificación voraz y capitalista. Aprovechando también la ocasión para loar la labor que cumplen eventos pequeños en cuanto a medios, pero de inmenso corazón, como es el caso del bolo que nos ocupó anoche, el cual se ha saldado con un éxito rotundo tanto en lo concerniente a organización, exquisita durante toda la jornada, como en la afluencia de un público intergeneracional y también familiar que deja en muy mal lugar el manido discurso de que el rock ha muerto entre los más jóvenes. 

La jornada se abrió con la participación del Gran Coro de Carabanchel, cuya actuación nos pudimos disfrutar, pues llegamos con el tiempo justo de ver los instantes finales de la misma, si bien es cierto que debemos resaltar que la cantidad de gente que lograron arrastrar nos sorprendió para bien, por lo que seguro que su propuesta debió ser de gran interés. 

Sobre las nueve de la noche llegaba el turno de Tiburona, nuestras aguerridas sirenas del Manzanares no defraudaron con su habitual formato power-trio, parapetadas tras sus instrumentos, SúperCarmen Merino, a la batería, Rita Dolores, al bajo, y Laura del Amo, a la guitarra, repartiéndose las tareas vocales para firmar bonitos juegos de armonías, desgranaron las canciones de los dos álbumes con que cuentan hasta la fecha, “Sola y Feliz” y “Nos Extinguimos”. 

Y lo hicieron entre reivindicaciones feministas, cerrando los puños y apretando fuerte la mandíbulas mientras iban soltando un trallazo garajero tras otro al estilo de “No Me Interesa tu Opinión”, con su tamiz crudo y directo, la frontal “Queremos la Guerra”, la invitación a mover el “culete” en palabras de Laura que supuso “Escuale”, su aviso contra la masificación barrial de signo capitalista, personificada en “Que Viene el Lobo”; el cinismo implícito de “Pensando en Ti”, la colosal “Horizonte de Sucesos”, donde se hicieron acompañar en la guitarra acústica por un enmascarado que se daba un aire demasiado parecido al biznaguiano Torete; la maravillosa invitación a beber de su “Brebaje de Amor” pasando por el ataque directo a los machos tristes en “El Almuerzo Desnudo” y “Relación Abierta”, sin dejar pasar la oportunidad para desearnos un tránsito a la otra vida luminoso en “Que Mueras Bien” ni dejarse en el tintero un finísimo mensaje en “Cartel Precioso”, donde desmontan algunos de los chanchullos que suceden en el mundillo musical, antes de recoger una cerrada ovación por parte de un público que ya sabía de sobra cómo se lo montaban en directo estas jefazas de instrumentos tomar. 

Tras el obligado ajuste de escenario, pasadas las diez de la noche los altavoces atronaban con “Las Cuatro Estaciones” del maestro Vivaldi, antes de que nuestros cuatro forajidos punk favoritos nos invitaran a disfrutar del aroma Biznaga. Un viaje desde los “no-lugares” que pueblan nuestra geografía hasta Bremen, celebrando la vida por la vía directa, dando, literalmente, la espalda al cementerio, entre la combatividad y la poética, reclamando las calles para la gente, enarbolando un discurso con el que nueve de cada diez madrileños deberíamos estar de acuerdo, a través del que han sabido coser cuatro maravillosos discos, repletos de nervio e intensidad. 

Directos como un puñetazo, sabiendo dónde y cómo golpear, y a la vez sutiles como asesinos silenciosos, así sonaron durante la velada donde apelaron al “Divino Fracaso”, cantaron a “Una Ciudad Cualquiera”, pues todas presentan semejantes estampas, despersonalizadas y sin arraigo posible, escupieron en la cara del nuevo Dios en formato pantalla, “2K20”, sumergiendo al respetable en “El Entusiasmo”, una nueva canción estrenada recientemente donde muestran su habitual potencia en la base rítmica, dando paso a una evocadora letra que invita a la resistencia y a la radical belleza, mientras inclinaban la balanza del repertorio hacia las canciones de su último trabajo, pues como comentaba Jorge, bajista de la banda, la gente tenía ganas de “viajar a Bremen”. 

Y es que es cierto, parece que su último trabajo ha supuesto un antes y después para la banda algo que fue constatable al ver a la audiencia corear trallazos como “Líneas de Sombra”, la generacional “Espíritu del 92”, aquel infausto año donde el espejismo salto en mil pedazos, con unos Biznaga especialmente engrasados mostrando a un Milky repartiendo porrazos a su batería y a Jorge buscando el equilibrio con su bajo, mientras Torete y Álvaro, intercambiaban diálogos punks con sus guitarras dejándose por el camino, literalmente, parte de la vida y toda la voz.

Los momentos cumbres de la noche llegaron gracias a su reflejo de una juventud-madurez engañada por enésima vez, tan bien plasmada en “Domingo Especialmente Triste”, esquivando a la pena del siglo, “Contra Mi Generación”, quirúrgicamente acertada y dolorosa, la belleza crepuscular de “La Escuela Nocturna”, emocionante en el recitado y brutal en su conjunto, la enorme “Cómo Escribimos Adalides de la Nada” y ese himno al madrileñismo que invita a tomar el mando de una vez por todas que es “Madrid Nos Pertenece”, con la que nos pusieron a morir, porque sí, “Madrid nos pertenece a ti y a mí”, ni a los fondos buitre ni a los buitres de dos patas y media neurona. 

Tal y como llegaron se fueron, no sin antes agradecer la camaradería ni el hecho de ver entre el público tantas caras conocidas y amigas, invitándonos a cerrar la noche con una borrachera “allnighter” en el Gruta 77, otro de los emblemas del barrio, despidiéndose de nosotros mientras los altavoces atronaban con “Tiempos Nuevos Tiempos Salvajes”, un mayúsculo corte de la que para ellos, y para nosotros, es la mejor banda del mundo, Ilegales. Un broche perfecto a una velada mayúscula. 

Biznaga y Tiburona fundieron ética y estética, mostrando su mensaje en clave garaje-punk-rock y volvieron a meterse a la gente en el bolsillo. Carabanchel disfrutó la noche y a buen seguro la madrugada de lo lindo. En definitiva, Tiburona y Bizanga dejaron claro que Madrid les pertenece. Y nosotros encantados, oiga.

Entrevista 15 Aniversario: Carlos Hernández


“Zurrar es fuente de salud”

Hoy nos pegamos el lujazo de contar en nuestras entrevistas del 15 aniversario con el afamado productor e ingeniero de sonido Carlos Hernández. Sí, sí, el señor que ha producido parte de los mejores discos de pop-rock alternativo nacional de los últimos años. Sí, el culpable de haberte volado los oídos y la cabeza en cientos de ocasiones. Vamos, uno de esos tipos que ha hecho que tu vida sea un poquito mejor. 

Le asaltamos a través de las redes con algo de descaro, mucha nocturnidad y grandes dosis de alevosía. Y él, siempre dispuesto, aceptó el órdago para enfrentarse a nuestro cuestionario con ganas y amplios conocimientos sobre la realidad del sector, cosa que se agradece siempre, regalándonos por el camino un peculiar punto de vista acerca de la situación actual del mismo y alguna que otra anécdota de lo más curiosa relacionada con Leticia Sabater

Os dejamos en compañía de uno de los nombres de moda del panorama musical, un cirujano de las canciones, capaz de elevarlas y potenciarlas como pocos saben hacer. Un partidario de la única vía posible: Zurrar, zurrar y más zurrar. 

¿Qué valoración general harías de la actual situación del "mundillo" musical? 

Carlos: Creo que es un muy buen momento. Hay mil bandas nuevas que gracias al abaratamiento de la tecnología pueden grabar y publicar cosas super dignas. Cualquiera puede tener en casa un equipo y grabar para iniciarse y posteriormente dar el salto a un estudio. Sellos como Mushroom Pillow, Sonido Muchacho, Subterfuge, etc., apuestan por esos grupos llegando muchos de ellos a consolidarse. 

Siempre se ha hablado del directo como último refugio para mantener con vida a las bandas, ¿Crees que hay una red de salas y condiciones favorables a lo largo del Estado? 

Carlos: Existir, existe. Hay una red de salas por toda España, pero en realidad son discotecas apañadas para hacer conciertos, por lo que el 90% no reúnen las condiciones acústicas, ni técnicas, ni de visibilidad ni de comodidad para realizarlos. Es normal, se genera mas dinero con sesiones de discoteca que con los conciertos, pero bueno, es lo que hay, toca adaptarse. 

¿Cuál es el papel que en ese sentido crees que juega la proliferación de festivales? 

Carlos: Gracias a los festivales vivimos no solo los grupos, también técnicos, managers, etc… La historia esta de la burbuja de los festivales es de chiste. Son imprescindibles para la sostenibilidad de la música en España. 

Ahora que la venta de discos es irrisoria, las plataformas siguen robando a los creadores con porcentajes ínfimos por reproducción y en los festivales apenas se paga a los artistas más minoritarios, salvo honrosas excepciones. ¿Por dónde pasa la durabilidad de los proyectos y las carreras de larga duración? 

Carlos: Desgraciadamente, hay que ver un grupo no solo desde la parte artística, también desde la parte empresarial. Es como crear un negocio. Hay una inversión inicial (instrumentos, local de ensayo, etc…) y desgraciadamente el producto que ofrecen muchos no termina de consolidarse mínimamente como para poder vivir de ello. La durabilidad del proyecto pasa porque lo que ofrezcas sea bueno y por la insistencia si realmente crees que es bueno. Es muy duro tener un trabajo y a la vez intentar vivir de la música, pero no hay otra. No existe una norma que te vaya a hacer triunfar. Ojalá existiera. Lo que sí es cierto es que si en un festival existe ayuda oficial, creo que debería haber un espacio mínimo para grupos pequeños. 

A la hora de disfrutar de la música como oyente, ¿prefieres acercarte a los clásicos con los que te hiciste melómano/a o bien prefieres escuchar propuestas novedosas? ¿Por qué? 

Carlos: Escucho tanto cosas que escuchaba hace 30 años como cosas nuevas. Eso sí, reconozco que no soy una persona abierta a muchos géneros. Eso de “escucho todo tipo de música” no está relacionado conmigo. Disfruto lo que me hace sentir algo por dentro, de lo contrario, no hago el esfuerzo. 

Todo oyente tiene algún secreto no confesable de bandas y/o músicos que le emocionan y que no suelen estar bien vistas, ¿Cuáles serían los tuyos/vuestros y por qué? 

Carlos:
No sé, lo que escucho es lo mejor del mundo (Risas). Pues cosas antiguas quizás, canciones compuestas por Manuel Alejandro para artistas como Raphael, Rocio Jurado, Julio Iglesias y Marisol… El tío es un crack, en sus composiciones hay una cantidad de enseñanzas brutales y muy aplicables a las producciones actuales. 

¿Cuál fue ese primer contacto con la música que te empujó a dedicarte a ella? 

Carlos: Pues por un lado mi padre, era mega fan de The Beatles, tenía toda su discografía y me pasaba el día escuchando canciones suyas. Y posteriormente, Manuel Martínez, un músico que tocaba conmigo a los 18 años y estudió sonido. Hizo practicas en el estudio de entonces con Luis Cobos y consiguió que grabáramos allí una maqueta. Cuando vi aquello, juré que sería lo que soy ahora mismo. Por cierto, en aquellas sesiones también estaban haciendo una producción de Leticia Sabater y metimos coros y palmas en una canción. (Risas) 

Cita cinco nombres básicos en tu reproductor en los últimos meses. 

Carlos: The Vaccines, Fountains of Wayne, Number Girl, Bad Nerves y Beach Riot. 

¿Qué artistas malditos, minoritarios o relativamente novedosos nos recomendarías encarecidamente no perder de vista? 

Carlos: Levitants, Aiko El Grupo, Lisasinson, Anabel Lee, Mute, Malamute, Soyla, Victorias, Emilia Pardo y Bazán, Vermú, El Verbo Odiado, Ulises Messner, Sioqué, Tigres Leones y Los Marcianos…. Todo producciones mías “of course”. Faltaría más. (Risas) 

Eres uno de los productores musicales e ingenieros de sonido más reputados de nuestra escena. ¿Qué tiene que tener una banda para trabajar con Carlos Hernández? 

Carlos: Muchas gracias por el piropo (risas). Lo fundamental es que musicalmente tengamos que ver. No soy alguien demasiado genérico, tengo que entender al grupo y sentirme útil. Si veo que no voy a aportar nada, prefiero no trabajar con ese grupo. Aunque ojo, habría cosas que sin ser especialista me gustaría probar. Grupos de metal o similar, estoy seguro que en cosas violentas, podría funcionar bien. 

De entre todas tus producciones. ¿Cuál es tu favorita y por qué? Y de aquellas producciones más minoritarias que has hecho. ¿A cuál guardas mayor cariño? 

Carlos: Esto es muy difícil… hay muchas, pero grandes quizá “Salve Discordia” de Triangulo de Amor Bizarro, “Unidad de Desplazamiento” de Los Planetas y más minoritarias “El Resto de mi Vida” de Juniper Moon. 

¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de nuestra revista digital? 

Carlos: Uf… yo creo que hace mil, con una lista de lo mejor del año… 

¿Qué valoración haces de nuestra evolución como web asentada dentro de la oferta de prensa musical, nacional y gratuita? ¿Qué es lo que más te gusta de El Giradiscos? ¿Y lo que más te irrita? 

Carlos: Irritarme nada, salvo que no habéis metido entre los 20 mejores discos de 2023 “Sed” de Triangulo de Amor Bizarro, pero se os perdona (risas). Sois una de las webs musicales más asentadas y de referencia que existen ahora mismo en el panorama musical español. 

Espacio libre para una felicitación, crítica o lo que venga en gana… 

Carlos: Animo a todo bich@ viviente a coger una guitarra y plasmar en forma de canción todo su odio, amor, tristeza, alegría o lo que sea, con toda la distorsión que pueda. Zurrar es fuente de salud.

Entrevista: Barry Adamson


"Mi vida ha sido bastante difícil, pero siempre ha habido en algún lugar un poco de esperanza

Por: Àlex Guimerà y Javier González.
Fotografías: Mark David Ford.

La publicación casi en paralelo de su autobiografía, Por encima de la ciudad, por debajo de las estrellas", y de su nuevo disco, “Cut to Black”, ha logrado reactivar la figura de Barry Adamson, morador habitual de territorios situados en el underground, como revelan las páginas de su libro o una carrera musical que se inició en Magazine, continúo con los iniciáticos The Bad Seeds de Nick Cave y le llevó a introducirse en el mundo del cine.

El viernes 14 de junio en la sala Apolo de Barcelona y más tarde en el festival Azkena Rock serán las dos citas en que podamos comprobar su buen estado de salud compositiva. Antes de que lleguen, hablamos con parte de esta historia secreta y siempre estimulante a la que pertenece Barry Adamson.

¿Qué tal estás, Barry? ¿Cómo te encuentras en este momento de tu carrera?

Barry Adamson: Bien, siento que estoy en un buen lugar y muy contento y orgulloso del nuevo álbum, ya que parece que después de diez discos las cosas están empezando a encajar muy bien. Considero que este trabajo representa realmente quién soy, qué soy y dónde me encuentro ahora en mi vida, la edad que tengo y todas esas cosas. Así que creo que proporciona un retrato realmente bueno, por lo que estoy muy satisfecho con eso.

El viernes 14 de junio estarán actuando en Barcelona, dentro del ciclo “Caprichos del Apolo”, en lo que será la primera actuación que darás en una sala de la ciudad. ¿Tenías ganas de dar la oportunidad al público barcelonés de disfrutar de uno de tus directos en unas condiciones como las que ofrecen las viejas salas de conciertos?

Barry Adamson: Por supuesto la idea principal es presentar este nuevo disco. Somos un grupo pequeño, ya sabes, intentaremos representar con éxito algunas de las piezas de ese trabajo, pero luego habrá algunas cosas viejas y también más locas, todo aquello que, con suerte, se compenetra para ofrecer una buena experiencia con Barry Adamson. Eso es lo que quiero transmitir, una experiencia sobre cómo funciona mi mente y cómo entiendo el arte y la música. Ojalá la gente pueda disfrutar de eso. 

Como dices, vendrás a presentar “Cut to Black”, el décimo trabajo en tu trayectoria como solista, donde nos has regalado una colección de canciones cargadas de elegancia, fuerza y groove contagioso en que coqueteas con rock, soul y funk. ¿Pensaste alguna vez en llegar a una cifra tan redonda cuando comenzaste tu carrera como solista?

Barry Adamson: Para nada. Nunca lo pensé porque realmente comencé a trabajar en solitario debido a que quería involucrarme en diferentes músicas a través del cine. Mi experiencia es la de intentar acaparar matices de muchos ámbitos, realmente me gustan muchos estilos, como dices, desde el punk hasta el soul, el rock o el blues, y entendí que la manera de dar forma a todo ello era trabajando en el cine, ya que a través de las películas puedes abordar esa mezcla. 

Por aquella época, después de un tiempo trabajando con diferentes letristas y cantantes,  tenía gran interés en diferentes tipos de música, por lo que pensé que tal vez esas nuevas canciones encajaban mejor en el cine. Luego, cuando comencé a producir mis propios álbumes, que eran en realidad como si fueran parte de proyectos cinematográficos, vi que podía convertirme en algo así como un artista solista. Pero no, no me imaginaba poder hacer diez discos o incluso tener algo que decir después de unos cuantos trabajos.

El disco se abre con la fenomenal “The Last Words of Sam Cooke”, un homenaje al genial mito del soul y firme defensor de los derechos civiles en los sesenta. ¿Qué te ha impulsado a homenajearle precisamente en este trabajo?

Barry Adamson: Bueno, es extraño, no fue que me sentara y dijera, "soy tan fanático de Sam Cooke,  debo hacer esto" para honrar su nombre. Fue casi al revés, el hecho de que lo asesinaran, el modo en cómo lo mataron, me interesaba como si fuera una película de cine negro. Entonces partí desde ese punto, porque, como muchos sabéis, las últimas palabras de Sam Cooke fueron "señora, usted me ha disparado". Entonces comencé con eso, casi como si fuera un detective, como en una novela policíaca en la que pensaba: ¿Por qué dijo aquello? ¿Qué pasó? ¿Y qué le llevó a eso?. Entonces mi esposa y yo nos imaginamos cómo sucedió su muerte realmente.

Pensé que todo eso era muy Sam Cooke. Nunca logré cantar como él, pero en ese momento quise hacerlo, sentí que algo me arrastraba y lo intenté. Y ahí estaba yo, simplemente haciéndolo. Creo que funcionó bastante bien. Con suerte, Sam en alguna parte dirá, " está bien, chicos, está bien".

En la traducción al castellano “Up Above the City Down Beneath the stars”, hemos descubierto a una persona luchadora desde su más tierna infancia, que tuvo que bregar contra episodios de racismo, dada tu condición de hijo mestizo, pero también a un tipo extremadamente divertido. ¿Es un mensaje que por duro que golpee la vida nunca hay que perder la sonrisa?

Barry Adamson: Creo que te pueden derrotar, como si fuera un combate de boxeo, pero que todavía tienes la capacidad de levantarte. Considero que eso es gracioso, porque en realidad no lo hice. Pensé que tenía que poner un mensaje en estas memorias y decirle a la gente eso de levantarse... Pero ya sabéis que mi vida ha sido bastante difícil, siempre lo ha sido, pero también siempre ha habido en algún lugar un poco de esperanza y algo a lo que recurrir que me hiciera decir: está bien, solo da un paso más adelante, porque no sabes lo que va a pasar a la vuelta de la esquina, las cosas pueden mejorar.

Es mi experiencia sobre la esperanza, estoy tratando de expresarla con mucha gente. Todos tenemos nuestras propias dificultades que debemos abordar por nosotros mismos. Ese es quizás el mensaje, tratando de llevar al lector a través de una serie de eventos bastante horribles como si fuera una película. Me gusta imaginar al lector  pensando si el personaje conseguirá sobrevivir y llegará al final, lo cual por supuesto que consigo, porque todavía estoy aquí, pero me gustaría trasladar esa imagen de alguien caminando por la cuerda floja y que no se sabe si va a caer...

Creo que, más allá de esos eventos aterradores, hay esperanza, esperanza de que puedes recuperarte, mejorar en tu vida, entenderte más a ti mismo, ser una mejor persona, en definitiva. Suena un poco cliché, pero creo que es verdad, y me gusta, aprendes estas cosas y luego sigues adelante.

Cómo eran las afueras de aquel Mánchester industrial en que creciste? ¿De qué forma te marcó aquello? 

Barry Adamson: Fui un "outsider" desde el principio, y especialmente durante los años en los que estaba creciendo, la era industrial acababa de terminar y las cosas estaban cambiando. Era parte de los hijos de la primera ola de inmigrantes, la de durante y después de la guerra, así que fue muy extraño, sentí una forma de existir muy personal. Era simplemente un observador de un mundo que realmente percibía en blanco y negro, viejo y estancado, así que me comportaba un poco como un periodista. Imagínate que caminaba por ahí con una cámara, miraba las cosas pero no me sentía realmente parte de todo eso, aunque probablemente sí que lo era.

En todo eso influyó el hecho de que estaba realizando arte con otras personas, cuando llegamos a los 17, todo se unió, porque entonces todos nos volvimos punks, todos los chicos que conocía. A esa edad era un punk y nada importaba, sólo los Sex Pistols, los Clash, los Buzzcocks y los Damned. Todo el tiempo íbamos a conciertos y nos sentíamos vivos, sentíamos que estábamos cambiando ese mundo horrible, oscuro, en blanco y negro en algo más vibrante y eléctrico. 

Cuando uno lee las páginas del libro descubre que tu familia sentía especial predilección por las canciones, sobre todo en el caso de tu madre. ¿De qué forma amabas la música en tu infancia?

Barry Adamson: Principalmente, y hablo bastante de ello en el libro, la radio era muy importante, porque era como magia. De ella salían muchas cosas: música de la época pero también más antigua.  Mi madre solía entrar y había un disco viejo sonando en la radio y ella empezaba a cantar, lo que era extraordinario. Mi madre tenía esa voz como de ópera que era simplemente increíble, cuando crecí pensé "Wow, ella nunca hizo nada con su voz", era como un regalo, podía cantar como María Callas o algo así, lo que era  extraordinario. Luego escuchábamos otras canciones, y mi padre me hablaba de mi abuelo paterno que podía tocar cualquier cosa, cualquier instrumento. Fue entonces cuando comencé a crear ese vínculo, porque mis intereses realmente iban hacia todo lo relacionado con la música, todo, la forma en que sonaba, cómo se cantaba, cómo se tocaba, cuáles eran las armonías, qué sonidos se tocaban... Así que todo eso realmente se convirtió en mi mundo, luego existía otro en el exterior al que sólo me dedicaba a observar.

En la autobiografía, además, no dudas a la hora de hablar de los problemas de salud con los que naciste. ¿De qué forma te condicionaron? ¿Crees que te prepararon prematuramente para la dureza de la vida?

Barry Adamson: En cierto modo, sí. Fue otra cosa con la que tuve que trabajar y aceptar; esto es lo que tengo, esto es lo que hay.  Anoche salí de un concierto en Ámsterdam y pensé " oh, qué dolor tengo allí, tengo que descansar, tengo que hacer esto o lo otro". Son cosas, tengo mis rutinas, como mucha gente que tiene que cuidar su salud. 

Es verdad que ha sido terrible en el pasado porque tuve que soportar tres reemplazos de cadera en un lado, pero para mí es lo que hay. Y mientras pueda moverme, bailar de una manera genial y ese tipo de cosas, está bien, al final es algo que te fortalece y te ayuda a verte a ti mismo.

Recuerdo estar de gira con los Bad Seeds y resultar extremadamente dura. Cuando paramos y descansamos durante seis semanas, necesitaba una cadera nueva. Luego volvimos a la gira, era una locura, pero sabía que podía hacerlo y sabía que tenía la resistencia para hacerlo, dado que ya lo había logrado antes, así que esas situaciones me prepararon mucho más de lo que creía.

Barry, eres un mito del rock internacional, has participado en un montón de proyectos mayúsculos como miembro fundador. ¿Qué supuso en tu vida formar parte de una banda como Magazine? ¿Cuál es el mejor recuerdo que conservas?

Barry Adamson: Bueno, Magazine fue el primer proyecto musical en el que estuve involucrado. Y es, por supuesto, un gran recuerdo para mí. En el libro hablo de cuando fui a la audición después de que un amigo me regalara un bajo de dos cuerdas. Fui a comprar las dos cuerdas que me faltaban, se las puse y me quedé despierto toda la noche tocando. No pude hacerlo muy bien, me dirigí a la audición al día siguiente y Howard, el cantante, me mostró la canción "The Light Pours Out Of Me". Conseguí crear una especie de ritmo a partir de una nota, ya que realmente no conocía muchas más ni tenía demasiados recursos. Pero para mí eso fue fantástico porque simplemente funcionó y se convirtió en la misma línea de bajo que escuchas hoy en la canción. Y cada vez que la escucho, me viene un gran recuerdo, como si estuviera realmente de nuevo en ese momento inicial de Magazine. 

Más tarde fuiste el bajista original en Nick Cave and the Bad Seeds. ¿Qué recuerdas del primer ensayo y la grabación de los primeros trabajos con la banda? ¿Cómo era el ambiente entre vosotros?

Barry Adamson: Sí, eso fue muy diferente a Magazine.  Magazine era como una máquina bien engrasada donde había una especie de orden. Con en el grupo de Nick Cave había un caos y algo parecido a una constante fricción de unos contra otros, como si fuéramos niños en una especie de patio de recreo buscando pelea o algo así. Pero también lo encontré muy estimulante porque era muy diferente. Y pensé que lo que estábamos haciendo era simplemente increíble.

Me sentí muy afortunado de que me pidieran que participara en algunos conciertos y tocara el bajo allí, porque era un tipo de música muy diferente a la que había venido haciendo. Era un gran admirador de las bandas pop y, aunque suena raro, The Birthday Party me recordaba un poco, no tal vez en estilo, sino en actitud, a esos grupos pop.

Hace apenas una semana pudimos ver en directo en Madrid a Mick Harvey. ¿Conservas relación con él? ¿Y con el resto de miembros de Nick Cave and the Bad Seeds?

Barry Adamson: No, en realidad no. No porque todos viven muy separados en diferentes lugares. Tengo una relación con el guitarrista de The Bad Seeds, George  (Vjestica), porque somos de un pueblo similar en el norte. Él es de Stoke y Mánchester no está muy lejos. Así que de vez en cuando me pongo en contacto con él. Es como si estuviera fuera de ese mundo ahora mismo, realmente no veo a Nick ni a los demás, por desgracia.

En 1989, vio la luz “Moss Side Story”, una época en que andabas pasando por problemas de adicciones. ¿Fue una liberación para ti poder dedicar todo tu tiempo a tu carrera y a las bandas sonoras de películas con las que tanto habías disfrutado de niño?

Barry Adamson: Sí, creo que lo fue. Si lo piensas bien supongo que también fue una especie de salida a los problemas porque estaba tratando de encontrar una manera de expresar lo que estaba pasando, al margen de simplemente vivir con todo aquello y estar atrapado en un lugar del que no tenía idea de cómo salir. ¿Qué se supone que debes hacer? ¿Cómo cambias tu vida? Y supongo que lanzar ese trabajo era la única posibilidad que me invitaba a recoger todas las influencias, como dices, desde la infancia a todo lo que había aprendido trabajando con ambas bandas, y crear mi propia identidad en este álbum. En ese sentido el disco me salvó, porque en ese momento estaba listo para acabar con todo, ya sabes, rendirme, dejarme caer, dejarme ir...

¿Cómo es trabajar para directores tan afamados del calibre de Oliver Stone y David Lynch?

Barry Adamson: Es realmente bueno porque es casi como un aprendizaje. Es como sentarse con los maestros, como esos viejos pintores que son tan buenos en lo que hacen, particularmente con David Lynch, fue muy parecido a esa sensación. Él sabe perfectamente qué quiere hacer y cómo llegar hasta ello, de esa forma es más fácil conectar con su visión de las cosas, al contrario que otros realizadores que no saben lo que quieren hacer con la música y realmente no les importa demasiado. Pero cuando trabajas con alguien apasionado por todo el arte, entonces tiene un lenguaje con el que puedes identificarte y agregar ideas. 

De entre toda tu trayectoria, ¿con qué momento te quedarías?

Barry Adamson: No estoy seguro de haberlo tenido todavía. Creo que está por venir. Ojalá llegue pronto. Quiero decir, ha habido muchos, de hecho he tenido mucha suerte. He sido increíblemente  afortunado como siempre les digo a los chicos de la banda que me acompaña. Les cuento mis recuerdos de haber subido al escenario en París con Iggy Pop, y decirle, oye, ¿cuál es el bis? Y él simplemente se giraba hacia mí y me decía: Es "No Dog", y yo pensaba para mí mismo: "Wow! voy a tocar canciones como " I Wanna Be Your Dog" o "No Fun".

También ha sido una gran experiencia ver crecer a Nick Cave & The Bad Seeds y ser parte de eso, observar el compromiso de Nick con su trabajo, simplemente cómo creció y se hizo más grande, y todo lo que supone. Ha sido increíble. He tenido un viaje alucinante a través de la música, y también del cine, y sobre todo he hecho, y sigo haciendo, las cosas que quiero, por eso te digo que lo mejor está aún por llegar. Estoy seguro. 

Una última pregunta rápida y divertida. En la autobiografía, dices que en su primera visita a Gran Bretaña, The Birthday Party se pasaron por tu casa para asaltar el frigorífico literalmente hasta vaciarlo. ¿Tanto hambre pasaban en Australia estos tipos? ¿Qué recuerdas de la primera vez que los vistes? 

Barry Adamson: (Risas) Pues sí, recuerdo que salieron del avión y venían de un vuelo largo, por lo que se estaban muriendo de hambre. Fui y cogí una bolsa grande de croissants y desaparecieron en apenas dos segundos. Como si simplemente lo tuvieran todo planeado. Fue una locura, eran unos tipos realmente hambrientos. 

Varonas: “Víctimas Del Ritmo”


Por: Txema Mañeru.

Ya nos llamaron la atención con las portadas de sus dos primeros y anteriores EPs. Pero es que en este LP de debut las ilustraciones y el diseño de Producciones Montaplex son sencillamente una preciosidad con guapa estética punk y cómic. Otro punto muy a tener en cuenta es la unión de un buen montón de sellos para su publicación y para intentar colocar la mayor cantidad posible de copias. Hace poco pasaron por estas páginas los franceses The Scaners con su synth-garage-punk para cuya publicación del “III” se unieron un total de 6 sellos. Pues bien, con este LP de Varonas han sido hasta siete los sellos que se han unido. Además de Folc, tenemos a Delia Records, Discos Marginales, Fun House Records, La Rubia Producciones, Lucinda Records y Producciones Esporádicas

A todo ellos hay que sumar una buena producción de Alberto López Pedroche que hace que suenen como nunca y que nos atraiga aún más su lado musical. Ya lo hicieron cuando se hacían llamar Thee Girlfriends. No sabemos por qué, pero el cuarteto mixto se cambio a Varonas y estamos celebrando cada paso discográfico que dan y cada concierto que nos hacen sudar. Tanto “Instinto Animal”, como “Ahora Mejor” (sacaron 300 copias en vinilo de color púrpura), traían buen punk-power-pop encabezado por las voces de Vanessa y Gema, ambas respectivamente también guitarra y bajo. Pato se encarga de una guitarra solista, que protagoniza buenos momentos, y el despliegue de David con la batería es sencillamente arrollador, aportando además algunas buenas voces. 

Lo mejor de “Víctimas del Ritmo” es que siguen manteniendo su frescura inicial y no han perdido ni un ápice de energía en el camino. Buena prueba de ello es su brutal versión de uno de sus grupos favoritos, The B-52’s. Una "Love Shack" con voz masculina, de David, para completar un trío de ases ganadores. Además, la utilizan para hacer una divertida presentación de la banda que seguro está cayendo en todos sus últimos directos. La otra buena adaptación es el "Pegatinas", de Radio Birdman, que suena más punk que surf, a pesar de traernos los punteos del "Hawai 5-0" vía Loquillo y Trogloditas. Antes de eso abren, dándose por aludidas, con "¿Es A Mi?" y su buen estribillo. Otra demostración de su poderío es "Martes Loco", porque les vale cualquier día de la semana para darlo todo, pero también para ensayar a muerte. Es fácil que nos acordemos de otras bandas de su sello, o que han pasado por él, como Tiburona o Las Furias (que también tiene, calentito su EP de 10”, “Todo Es Deseo”, que desearás tenerlo y oírlo cuanto antes), aunque Varonas tienen un lado más pop o power-pop. 

En muchos de sus temas cantan la mayor parte de los mismos a dos voces entre Vanessa y Gema. El tema que titula el disco, y que abre la cara B, también está cantado así y tiene algunas de las mejores guitarras de Pato, además de uno de los más pegadizos estribillos de los muchos que hay en el disco. Por ejemplo, en un tema más punk aún como "Tengo El Control", en el que también hay buenas partes cantadas de manera individual, junto al estribillo a dúo. Para demostrar su control también nos gritan aquí que da gusto. 

Las dos caras se cierran con historias sobre cosas que les encantan. Es el caso de "Mi Fender" o la despedida con "Viernes". Están bien las colaboraciones de Silvia en los coros del citado "Love Shack" y de Julio Ruiz con la locución en "Piedras". Las fotos de Rebeca Ulken de la funda interior son una gozada y también vienen en ella las divertidas letras de las canciones. ¡Mucho y buen ritmo, sí! 

The Pretenders: Cuarenta años no es nada


Por: Begoña Serralvo. 

Se cumplen estos días cuatro décadas del "Learning to crawl" y The Pretenders vuelven a España para proclamar que siguen encandilando a sus seguidores. 

Una chica de Ohio se presenta en Reino Unido con ganas de triunfar en la cuna efervescente de la música donde, más temprano que tarde, entra de lleno en el universo punk. Periodista musical, dependienta de la tienda de moda en Londres "SEX" con Vivienne Westwood al frente, y con fuertes deseos de formar su propia banda.  

Antes de llegar a The Pretenders, Hynde tuvo que tragarse muchos sapos, a saber, una mujer llegada del otro lado del charco quiere imponer sus reglas en la siempre conservadora escena musical británica, por mucho que se renueve. No hay sitio para una fémina así y ella lo sabe. Tras varios intentos fallido al fin enciende la chispa reuniendo la que , ella creía, sería la formación definitiva y con un nombre de lo más sugerente tomado de os Platters. Parecía que todo funcionaba, antes de que una sobredosis acabara con las vidas del guitarrista James Honeyman-Scott primero (1982) y el bajista Pete Farndon después (1983). 

Implacables 

Once álbumes después presentan en nuestro país estos días el número doce, "Relentless", lanzado en septiembre de 2023, tocado por la varita mágica del compositor Jonny Greenwood (Radiohead) responsable de los arreglos de cuerdas del disco y muy presentes en el tema "I think about you daily", uno de esos en los que Hynde se pone sentimental y cierra el disco con broche de oro. 

"Rentless", o, “Implacables” en su traducción española, representa fielmente el espíritu de Hynde durante todos estos años. Co escrito por ella misma y el guitarrista James Walbourne (Ray Davies, The Pogues) es el segundo álbum consecutivo de estas características y se nota. Mantenerse en un sello como Warner explorando sus propias ideas y presentándolas como suyas no es tarea fácil pero, a ella, “le gustan las sorpresas”.

Discos como “Pretenders” (1980), el ya mencionado “Learning To Crawl” (1984) y “Get Close” (1986) explican la leyenda de una de las grandes damas del rock, la mujer que supo manejar a la industria a su antojo sin despeinarse. Implacable. 

Discografía: 

Relentless – Septiembre 2023 

Hate for sale – Marzo 2020 

Alone ( edición especial) – Octubre 2016 

The Best of / Break Up the Concrete - Agosto 2008 

Break up the concrete – Agosto 2008 

Loose screw – Noviembre 2002 

Viva el amor – Agosto 1999 

Last of independents – Mayo 1994 

Packed – Mayo 1990 

Get closed – Octubre 1986

Learning to crawl – Enero 1984 

Pretenders II – Enero 1981 

Pretenders – Diciembre 1979 


Gira 2024 

Bilbao: Bilbao Arena. 14 de junio de 2024. 

Valencia: Auditorio Marina Norte - La Marina de València - 16 de Junio de 2024. 

Madrid: Real Jardin Botanico Alfonso XIII - 30 de Junio de 2024. 

Barcelona: Jardines Palacio Real de Pedralbes - 1 de Julio de 2024.

Entrevista: Shanghai Baby


“Cada vez que me meto al estudio sale una Shanghai Baby diferente” 

Por: Javier González. 

Ade Martín vuela libre bajo el exótico nombre de Shanghai Baby, ya anunció sus intenciones allá por 2022 cuando nos sorprendió con “EP01”, un ejercicio de estilo que mostraba lo que rondaba musicalmente por su cabeza, y que ahora, una vez confirmado su adiós definitivo a Hinds, tiene su continuación en “EP02”, donde nos regala cinco cortes heterodoxos en los que ha sabido mezclar la potencia de las guitarras con dosis de electrónica, debidamente condimentadas con la actitud y la fuerza de quien tiene claro que ahora comienza una nueva andadura en su carrera musical. 

Nos hemos puesto en contacto con ella pocos días antes de que presente sus nuevas canciones en el marco del maravilloso festival Monkey Weekend de El Puerto de Santa María. Ade, sabedora que está en una reentrada, nos contesta repleta de ilusión y consciente del trabajo que se le avecina. 

Allá por 2022, tuvimos las primeras noticias de Shanghai Baby, fue gracias a “EP01”, una interesante colección de canciones que muchos nos tomamos como un pasatiempo, un brillante ejercicio de estilo, por parte de una compositora con ganas de empezar a mostrar su voz propia. ¿Qué buscabas con aquellas canciones a nivel personal? ¿Y qué te pareció la repercusión que tuvieron? 

Ade: En verdad, lo que estaba haciendo viéndolo ahora con perspectiva era un ejercicio que me sirviese para sacar la creatividad que tenía dentro. Llevaba varios años sintiéndome encajada y ese EP me sirvió para sacar lo que no estaba sacando. Y en cuanto a la repercusión, la verdad que me sorprendió mucho ver la respuesta de mis amigues y familia, la gente que tengo alrededor. Me hizo mucha ilusión que les gustase tanto. 

Hace algunos meses nos sorprendió la noticia de que dejabas de formar parte de Hinds, no somos una web que pretenda buscar polémica alguna, puesto que de entrada desconocemos si los términos de la ruptura han sido amistosos o no, pero si queremos preguntarte algo muy concreto. ¿Qué te impulsó a dar por finiquitada dicha etapa? 

Ade: Para mí llegó un punto en el que lo malo superaba lo bueno, y aunque fue una decisión muy difícil, ahora que ha pasado un tiempo, puedo decir que era lo que tenía que hacer. 

Ahora que puedes empezar a mirar atrás y hacer una valoración del tiempo que has pasado en la banda. ¿Qué ha supuesto para ti como persona y artista Hinds? 

Ade: Muchísimo, claro. Han sido muchos años aprendiendo cómo funciona el mundo de la música, conociendo gente dentro de él y sobre todo el privilegio de hacerlo no solo en España, sino por todo el mundo. 

De forma definitiva abres una nueva etapa. ¿Sientes una mayor responsabilidad ahora que toda la responsabilidad compositiva y de toma de decisiones depende de ti? 

Ade: Mmm… sí, pero no de manera negativa. Creo que empezar un proyecto nuevo un poco más mayor y con experiencia en otro anterior, te hace tomarte las cosas de otra manera. Como que esa presión existe, pero consigo que no me bloquee y que simplemente me empuje a hacer las cosas mejor. 

Imaginamos que estas nuevas canciones que han dado forma “EP02” habrán surgido en un momento muy especial a nivel personal para ti. ¿Estamos en lo cierto? 

Ade: Totalmente. De hecho, no estaba siendo tan consciente cuando las escribía. Fue más al escucharlas después ya en mi casa: grabadas, mezcladas, masterizadas, que dije… “un momento… aquí pasa algo”. (Risas) 

De entrada, sorprende que ambos EP´s se llaman igual, simplemente diferenciados por el número final. A pesar de que hayan pasado dos años entre la edición de unas canciones y otras. ¿Hasta qué punto las sientes como parte de un todo? ¿Te llegaste a plantear la posibilidad de reunirlas en un solo disco? 

Ade: La verdad que no. A mí el formato disco no sé por qué, me asusta bastante. Creo que el primer disco de une artiste es algo que se tiene que hacer cuando se siente que ha llegado el momento. Aún me veo probando cosas, experimentando con sonido, etc. El formato EP me hace sentir más libre de hacer lo que me dé la gana. Sé que no tiene sentido, pero me pasa. 

Personalmente, me ha dado la sensación de que estas nuevas composiciones son pretendidamente más directas que sus antecesoras. ¿Tienes la misma percepción? De ser así, ¿a qué crees que puede responder este hecho? 

Ade: Creo que fue el momento en el que las escribí. De verdad tenía tanta bola dentro que tuve que sacarla por algún lado. Podía haber sido en una comida familiar, pero me dio por hacerlo con las canciones. 

Para las labores de producción has vuelto a trabajar con Paco Laco, a quien ya conocías de aventuras anteriores. ¿Cómo ha sido volver a El Puerto de Santa María? ¿Ha habido anécdotas de esas que solo puede firmar el genial músico y productor? 

Ade: La verdad, que creo que tanto para Paco como para mí ha sido un descubrimiento lo bien que nos entendemos. Siempre nos caímos bien, pero de repente trabajar mano a mano ha sido una experiencia increíble. Nos entendemos súper, súper bien, y me encanta siempre el resultado que sacamos, no sé. Si en algún momento nadie me encuentra que me busque en casa de Paco. 

¿Hasta qué punto cortes como “Take it Easy”, “Changes” y “From the Start” llevan un título que parece podrías aplicarte a ti mismo en este reinicio? 

Ade:
Pues no lo había pensado así, la verdad, pero ahora que lo dices, totalmente. (Risas)

“Changes” es una canción realmente hipnótica, con muchos elementos desarrollados en solo un minuto. ¿Cómo surgió esa mezcolanza tan curiosa? 

Ade: “Changes” salió casi entera en el estudio. Habíamos ido con muy buen ritmo y nos sobró medio día de grabación. Tenía la melodía que es una frase que se repite y ya está, no daba un duro por ella, la verdad. Y de repente nos pusimos ahí, Nico, Paco y yo a probar cosas, dejándonos llevar y salió tal cual. 

Me ha encantado ese rollo tan velvetiano y tan Nico del que te revistes en “From the Start”. ¿Nos prometes que seguirán haciendo más canciones en esa línea? 

Ade: (Risas) No prometo nada, que ya te digo, cada vez que me meto al estudio sale una Shanghai Baby diferente. 

¿Quién te va a acompañar a la hora de presentar estas canciones en directo? 

Ade: Hasta ahora he estado yendo con Antia de Bifannah al bajo, Nico de La Paloma a la batería y Diego de los Parrots a la guitarra, pero Diego se ha mudado a Londres unos meses y está tocando mi amigo Fer. 

Ahora que llega el buen tiempo, donde las salas se vacían y comienza la temporada de festivales, ¿tienes presentaciones programas en grandes recintos? ¿Cuándo llevarás esta nueva colección a recintos más pequeños? 

Ade: En cuanto a bolos voy poco a poco, tocando en los festis que me llaman y pensando para la vuelta de verano una presentación en Madrid y por otras ciudades de España. Pero eso, poco a poco. Sin prisa. 

¿Sientes un poco de vértigo al volver a empezar de cero? 

Ade: La verdad que no. Sí que he tenido que hacer un ejercicio de entender que aunque venga de donde venga, al final es un proyecto nuevo y hay que enfrentarlo como tal, con mucha paciencia. 

¿Hasta qué punto este tipo de decisiones son las que hacen que una creadora no se acomode y sienta necesidad de seguir explorando nuevos caminos? 

Ade: Es que ya te digo, me estoy tomando este proyecto como algo nuevo, que empieza de cero. También necesitaba algo así, ser yo quien toma todas las decisiones desde el inicio y ver cómo va creciendo, poco a poco, y poniendo todo el trabajo necesario. 

En Hinds la vocación del proyecto era más puramente internacional que nacional. ¿Dónde crees que podrían tener mejor acogida las canciones de Shanghai Baby? 

Ade: Pues esto lo estoy explorando todavía. Al vivir en Madrid tengo más acceso a espacios nacionales, pero a la vez cantando en inglés lo tengo un poco más difícil. Estoy viendo todavía un poco cual será mi sitio. 

Mucha suerte, Ade. Ha sido un placer escuchar tu propuesta. Aquí estamos para lo que necesites. 

Ade: ¡¡Muchísimas gracias!!

Entrevista: The Jayhawks


"Nunca hubiera imaginado que seguiríamos tanto tiempo juntos"

Por: Álex Guimerà
Fotografías: Sam Erickson, Tim Geaney y Vivian Johnson.

Uno de los cabezas de cartel de la próxima edición del BBK Bilbao Music Legends Fest (14 y 15 de Junio), junto a otros grandes como The Pretenders, Deep Purple o Cannead Head, son The Jayhawks. Una legendaria banda con sello americano de raíz que le encanta venir a nuestro país a tocar, lugar en el que Gary Louris ha veraneado durante varios años (en Puerto Santa María, Cádiz) e incluso ha entablado una buena amistad con el productor Paco Loco

Nos citamos, al mediodía hora peninsular y primera hora de la mañana en EEUU, por videollamada con su bajista y compositor, Marc Perlman, antes de que comience su gira en la que además de la cita comentada harán paradas en  Barcelona (jueves 13 junio, Paral·lel 62), Vigo (sábado 15 junio, Auditorio Mar de Vigo), Madrid (domingo 16 junio, dentro del Noches del Botánico) y Valencia (lunes 17 junio, La Rambleta).Una conversación que deja en evidencia que estamos ante un tipo muy amable, pausado y fácil, de aquellos que son tan necesarios que haya en las bandas, vaya: 

Siempre he pensado que vuestra música tiene mucha herencia de los Byrds, con ese sonido folk-pop, las voces, las guitarras e incluso los teclados como marca de la casa. ¿Cuáles fueron vuestras primeras influencias musicales?

Marc Perlman: Cuando comenzamos a tocar juntos, lo que nos unía mucho era nuestro amor por las bandas Country-Folk de los sesenta y de los setenta, obviamente los que comentas, The Byrds, fueron un claro referente, también los Flying Burrito Brothers y Gram Parsons, claro. Junto a ellos igualmente mucho Country clásico como Merle Haggard o Conway Twitty, por decir algunos. 

Vuestro primer disco “Blue Earth” (1989) es una maravilla que quizás es bastante desconocido en vuestra discografía. ¿Qué expectativas teníais cuando lo grabasteis? 

Marc Perlman: Bueno, de hecho nuestro primer álbum fue “The Jayhawks”, “Blue Earth” fue nuestro segundo trabajo (NdR: La confusión se debe a que el debut, conocido también como “Bunkhouse Tapes”, fue un disco casero del que su tirada inicial fue de 2.000 copias). Empezamos a grabar esas primeras canciones unos meses después de que nos uniéramos. Eran temas que había escrito Mark Olson durante esa época y tenían ese estilo rock-country de los Flying Burritos y Gram Parsons. Una vez terminados  comenzamos a irnos de gira. 

A partir de ese momento Mark y Gary (Louris) comenzaron a escribir nuevas canciones que decidimos trabajar aquí, en un pequeño estudio de Minneapolis. Esas "demos" quedaron en un armario, o donde sea guardadas, durante uno o dos años hasta que una compañía local llamada Twin Towns las escucharon y decidieron ofrecernos un pequeño contrato independiente, por lo que finalmente se editó un disco que nos había llevado un par de años realizarlo.

¿En algún momento pensaste que llegaríais tan lejos tocando durante más de 30 años?

Marc Perlman: Nunca hubiera imaginado que seguiríamos tanto tiempo juntos. No sé por qué. En realidad trato de no pensar demasiado en el futuro de la banda y ese tipo de cosas, porque cuanto más lo hago siento que lo estoy maldiciendo un poco. Nuestra unión considero que es el testimonio de la forma que tocamos juntos, y cómo sigue funcionando después de todo ese tiempo.

“Tomorrow The Green Grass” (1995) es considerado uno de los mejores discos de los 90 con éxitos como “Blue”, “I’d run Away” o “Bad Time”. ¿Cómo de importante fue ese disco para vuestra carrera?

Marc Perlman: Bueno, es una buena pregunta, porque aquel álbum después de unos años se convirtió en algo mucho más importante de lo que era cuando lo publicamos. Hubo un cierto interés inicial con ese trabajo, pero considero que no era el momento correcto para el público musical. Finalmente la gente lo descubrió a través de los años, pero cuando salió no tuvo un gran impacto. Es cierto que nos ofreció la oportunidad de ir de gira nuevamente, pero en realidad no nos hizo famosos de ningún modo.

Respecto a la canción que mencionas, “Blue”, se convirtió en una de las favoritas de los músicos y de la industria discográfica. A muchos ejecutivos discográficos les encantó la canción, pero no al público en general.

¿Crees que la década de los 90 fue la última gran década para el rock?

Marc Perlman: Oh, creo que no. Depende de lo que definas como rock, claro. Sí que creo que fue la última gran década para la industria discográfica en general. Más tarde las nuevas tecnologías hicieron que el negocio de la venta de los discos bajara. Pero la música no, la buena música no ha dejado de hacerse después de los noventa, aunque quizás no la estemos escuchando tanto.

Con “Sound Of Lies” y tras la marcha de Mark Olson participaste en la composición de las canciones. ¿Es tu disco más especial ya que con él distes un paso adelante?

Marc Perlman: Estoy totalmente de acuerdo. Creo que con “Sound Of Lies” (1995) fue un momento de descubrimiento para nosotros musicalmente. Habíamos aprendido a grabar discos por nosotros mismos, así que no necesitábamos que nadie nos guiara en cada paso del camino. Artísticamente, sentimos que nos estábamos convirtiendo en músicos de una banda.

En plena década de los 2000, había una escasez de discos buenos tras los fabulosos 90, y vosotros publicáis "Rainy Day Music", otra obra maestra llena de melodías y canciones perfectas. ¿Cómo recuerdas ese disco?

Marc Perlman: En ese momento nos estábamos dando cuenta de cuál iba a ser nuestro lugar en el negocio de la música y nos estábamos sintiendo cómodos con ello. Yo personalmente, no sé si los demás, no estaba escuchando lo que estaba pasando ahí fuera. Simplemente estaba concentrado en el tipo de canciones que estábamos escribiendo y lo que podíamos hacer con ellas. Creo que estábamos en una especie de burbuja.

En vuestro último disco hasta la fecha , “Xoxo” (2020), todos los miembros de la banda compusisteis y cantasteis como voz principal, lo que os hizo renovar vuestro sonido y sonar frescos. Tu en concreto con la bonita balada “Down The Farm”. ¿Es ese el futuro de la banda?

Marc Perlman: Bueno, esa es una buena pregunta porque cuando has estado juntos tanto tiempo como nosotros, y has llegado a cierta edad en tu vida y has visto cómo funciona esto, no piensas tanto en el futuro. Lo tomas todo más día a día. Así que creo que si hacemos o no otro disco se decidirá cuando todos sintamos que tenemos suficientes canciones de las que estemos lo suficientemente orgullosos. Una cosa que siempre hemos hecho es que nunca hemos publicado un trabajo a menos que supiéramos que teníamos el material adecuado. Al final, normalmente, son las canciones quienes dictan cómo haremos un disco. Pero agradezco el cumplido. Gracias.

Aprovechando a que hablamos de ello ¿tenéis en mente publicar un nuevo disco pronto?

Marc Perlman: Sé que todo el mundo está escribiendo, ya que esas canciones sean para los Jayhawks, o no, es algo que decidiremos tras reunirnos en algún momento de este año y pasarnos las canciones entre nosotros. Así es como trabajamos habitualmente, cuando juntamos un grupo de canciones las presentamos y hacemos una pequeña mesa redonda.  Y si consideramos que tenemos suficientes canciones para un disco, lo haremos. 

En el caso de “Paging Mr. Proust” (2016), por ejemplo, las canciones originalmente eran las que Gary planeaba incluir en un disco en solitario. La mayoría de ellas las tocó para mí y le sugerí que se trabajaran con los Jayhawks.

Y tú personalmente, ¿tienes algún proyecto personal en este momento? 

Marc Perlman: Siempre estoy escribiendo. Lo que no planeo es si grabar o no estas canciones yo mismo o presentárselas a los Jayhawks. Surge cuando me siento cómodo, me cuesta tener esa sensación de que una canción está lo suficientemente terminada como para presentarla. Creo que Karen y Tim son iguales. Hay muy buenos compositores en esta banda, así que realmente tienes que perfeccionar tu oficio.

El próximo 14 de junio tocaréis en el BBK Bilbao Music Legends fest junto a otras leyendas como Pretenders, Deep Purple, Cannead Head o los fabulosos Screeaming Cheetah Wheelies. ¿Qué supone para vosotros que aún exista festivales así, donde el centro sea la música y se apueste por las grandes bandas?

Marc Perlman: Esa es una de las razones por las que nos encanta venir a España. Sé que en toda Europa los festivales son una parte importante de la vida musical de mucha gente, especialmente en España. A lo largo de los años hemos tenido la suerte de ser invitados a bastantes festivales increíbles. Algunos de ellos han estado en Bilbao o cerca de Bilbao, en Vitoria para ser exactos. 

No puedo expresar lo afortunado que soy de haber podido ver algunas de las bandas que siempre quise  pero que nunca tuve la oportunidad de hacerlo. Este año están los Pretenders, que de hecho los he visto un par de veces, pero aún recuerdo la primera vez que vi a Ray Davies en solitario, no pude hacerlo con los Kinks en los años 70, pero pude ver a Ray Davies, MC5, o Iggy Pop con su espectáculo increíble. Hay tantas bandas geniales ahí arriba. Para nosotros por lo tanto también es un viaje de placer.

A parte tenéis otras fechas en Junio en España: Barcelona (13 junio), Vigo (15), Madrid (16) y Valencia (17).  ¿Qué podrá ver el público español en estos conciertos?

Marc Perlman: Hemos tenido la suerte de estar de gira en España desde principios de los años 2.000. Generalmente tenemos material nuevo cada vez que venimos, pero sabemos que nuestros fans, tanto allí como en Estados Unidos,  también quieren escuchar algo del material más antiguo. Sólo tenemos una hora y media más o menos, por lo que escribir el "setlist" es probablemente la parte más difícil, pero nos esforzamos mucho en representar la mayor parte posible de nuestra carrera.

¿Escuchas música de ahora? Qué bandas actuales nos recomiendas?

Marc Perlman: No he escuchado muchas cosas nuevas que pueda recordar, pero he ido descubriendo muchas bandas antiguas de las que nunca había oído hablar antes. A través de las nuevas herramientas, como YouTube o todos esos servicios multimedia, puedes acceder a cosas que nunca habrías podido  antes de Internet. 

Por ejemplo, y lo vi en vivo en Austin, Texas, hace unos días, hay un tipo llamado Swamp Dog, su nombre es Jerry Williams, fue artista en los años 70, 60, 80, y está teniendo un resurgimiento. Probablemente oirás hablar de él en algún momento porque hicieron un documental. Algo parecido me ha pasado con Ted Lucas y también estuve escuchando mucho a Fred Neil últimamente.

Pero en cuanto a los artistas más jóvenes, a veces alguien me acerca a ellos, pero acabo de recordarlos ya que me estoy divirtiendo mucho redescubriendo todas las cosas viejas. 

Conocéis la música y las bandas de España, tenéis alguna banda favorita?

Marc Perlman: Bien, veamos... Pudimos hacer algunos shows y salir con Carlos Tarque, en lo que sea que estuviera involucrado en ese momento. Toda una personalidad...

Pero en general no hemos estado expuestos a mucha música española, y creo que eso se debe también en parte a que hasta hace poco no había abierto su música fuera de sus fronteras. Tengo amigos allí y tienen grandes colecciones de discos, y si los visito, saco algunos de ellos y les hago preguntas al respecto.

Muchas gracias por vuestro tiempo, os esperamos con ganas de veros este próximo junio en el BBK Bilbao Music Legends Fest y girando por nuestro país...

Marc Perlman: Gracias a vosotros, ha sido un placer. Hasta pronto.