Kokoshca: “Hemos buscado el tesoro escondido de las canciones de Kokoshca”


Por: Javier González. 

Kokoshca son un “Divino Tesoro” dentro de nuestro panorama musical. A estas alturas de la película ha quedado claro, llevan casi veinte años a su bola, moviéndose sin ataduras entre la amplias etiquetas que van del rock más cavernario al pop de guitarras limpias, haciendo paradas en estilos como el krautrock y el lo-fi, siempre sonando efectivos y autosuficientes, jugando a contracorriente como vuelven a demostrar en su última referencia, donde lejos de caer en tópicos manidos como elaborar un “grandes éxitos” o un disco de “colaboraciones”, toman distancia y se lanzan a la aventura de regrabar algunas de las mejores canciones que contienen sus primeras referencias, aquellas que grabaron con menos medios técnicos, dotándolas de nuevas sonoridades, estructuras y letras para que vuelvan a disfrutar de una segunda vida. 

Lo presentan otra vez bajo el paraguas de su disquera, Sonido Muchacho, en una cuidada y elegante edición en vinilo doble capaz de poner los dientes largos a cualquier buen aficionado que se precie. Sorprendidos por la valentía con que llevan a cabo este nuevo salto al vacío, nos ponemos en contacto con la banda, personificados en Amaia Tirapu, guitarra y vocalista del combo pamplonés, quien nos sorprende por su cercanía, franqueza y un humor de lo más contagioso, capaz de brindarnos un entrevistón en toda regla con el que no nos queda más remedio que decirte a ti, amigo desconocido, que te vengas con nosotros, sé uno más. “Únete a Kokoshca porque brilla más que el oro este Divino Tesoro”. 

Han tenido que pasar casi veinte años desde vuestras primeras grabaciones para que podamos tener entre nuestras manos este “Divino Tesoro”, un trabajo donde recopiláis algunas de vuestras canciones con motivo del Record Store Day. ¿En qué momento surge la posibilidad de dar vida a un trabajo de esta índole? 

Amaia: Desde hace tiempo pensábamos que había canciones del principio que sonaban muy mal, ya que estaban grabadas en casa con pocos medios y siempre existían conversaciones en torno a ellas. Al acabar la gira de “La Juventud” hablamos con Sonido Muchacho, quienes nos comentaron que quizás era pronto para ponernos a componer un disco nuevo y grabarlo. Plantearon que quizás sería bueno darnos un poco de reposo para pensar en un trabajo con material fresco. Nos comentaron la posibilidad de sacar un “greatest hits”, pero no lo veíamos. Entre Sonido Muchacho y nosotros pensamos en regrabar esas canciones que sonaban mal, algo así como buscar el tesoro escondido de las canciones de Kokoshca en una edición bonita piensa. Al final es un trabajo que ha salido con una edición Deluxe donde todo ha quedado muy chulo. Era un momento ideal para sacar este recopilatorio. 

“Queríamos mejorar el sonido, estructuras y letras de algunas canciones” 

Es palpable que se ha procedido a llevar a cabo una regrabación de muchas canciones, que en su momento, en algunos casos, tenían un encanto cierto encanto underground y naif. ¿Había una espina clavada en la banda al escucharlas en su antiguo estado? 

Amaia: Es inevitable que al gustarte una canción y escucharla de una determinada manera la relacionas con momentos vividos y experiencias. Siempre estará la duda sobre la nueva versión, que nunca te parecerá la otra, pero en nuestro caso las vemos mejor. Quizás tenemos una visión del asunto menos de oyente y más cercana a la figura del creador. Estaba claro que había que mejorar el sonido, estructuras y letras, que es lo que hemos hecho. Quizás se pierde la inocencia del principio, pero piensa que tampoco somos los mismos que las grabamos. Ojalá desde el minuto uno hubiéramos podido tener acceso a un estudio para que todas las canciones sonasen bien y poder ser escogidas para una película. Hicimos lo que pudimos con lo que teníamos a mano, pero sentíamos que se podían mejorar. Ahora las hemos podido sacar guay. 

¿Cuál ha sido el proceso de selección de las canciones que habéis incluido finalmente? 

Amaia: Lo que más costó fue elegir. Contando canciones tenemos casi 130. Hicimos reuniones con Sonido Muchacho y nos aconsejaron sobre cómo desarrollar el proceso. Hicimos listas con las elegidas para ver cuáles se repetían. Teníamos algunas claras: “La Fuerza”, “No Volveré” y “Mi Chica”, básicamente, varias de las que más se repetían. Una vez que estaban decididas, había que pensar qué se hacía en cada canción. Unas tenían bien la estructura, pero otras no. Otras pedían ampliar letras, como en el caso de “Los Domingos”, donde hemos metido mi parte. Algunas pedían arreglos nuevos. Composiciones como “Nena” necesitaban una vuelta entera. Hubo muchas reuniones, conversaciones, listas y ensayos para poder llegar al estudio con todo pensado. Ha sido un trabajo totalmente diferente, muy interesante. Creo que el proceso ha estado muy bien. 

Sí, porque al final habéis hecho algo que era común en bandas como Kraftwerk, a quienes no les temblaba el pulso a la hora de llevar a cabo nuevas versiones de sus grandes temas, algo poco común en nuestro país, donde el formato suele ser más conservador con grandes éxitos al uso. 

Amaia: Sí, llevas razón. Quizás en España es algo que no se estila. Ahora mismo está de moda que otros grupos versionen tus canciones, hacer un recopilatorio tocando los temas de otra banda, pero no queríamos hacer algo así. 

Hay canciones de “Únete a Kokoshca”, “Hay una luz” y de “Gernika”, y también de Ep´s como “La Fuerza”, no así de vuestros últimos discos, la respuesta parece clara, pero formularé la pregunta. ¿Por qué precisamente de esos cuatro trabajos y no de los últimos? 

Amaia: Básicamente a que los últimos discos están grabados bien. Están grabados en estudio y nos encantan. No tenía mucho sentido. Hemos contado con Raúl Pérez y Kaki Arkarazo como productores. De ahí surge la decisión. 

También me ha llamado la atención la inclusión y revisión de uno de vuestros himnos, una de las canciones más celebradas por el público en los conciertos y, por qué no decirlo, uno de esos temas que no solo conoce vuestro público como es “No Volveré”. ¿A qué se ha debido? 

Amaia: Nos pasaba que después de tocarla tantas veces en directo y tan rápido, al oírla en el disco parecía que era muy lenta en la versión original de “Hay una Luz”. Creíamos que había que acercarla a la forma en que las tocamos en nuestros conciertos. No la hemos variado mucho realmente. Y luego hay otra cuestión, el vinilo de “Hay una Luz” está agotadísimo, por lo que hay mucha gente que no la podía tener en formato físico. Nos parecía que era una buena forma de que el público pueda tenerla. 

Vamos a hacer la pregunta incómoda. ¿Cuál sería tu top tres de temas favoritos de “Divino Tesoro”? 

Amaia: Me encanta cómo ha quedado “Los Domingos”, una canción que siempre me ha gustado mucho, por otra parte. Ahora al añadir una parte se completa más y adquiere un toque misterioso. Además, nos encanta lo de hacer chico/chica para que las historias parezcan una telenovela. También me gusta “El Bosque”, tiene ese lado oscuro de Kokoshca, añadiendo un arreglo de batería plagiado de Can que me fascina. Y la tercera… no sé… “Prefiero Golpes”, ha quedado muy cruda, macarrilla. Es difícil. En tres meses te diría otra composiciones totalmente distintas. 

“La Fuerza” os ha quedado muy Franco Battiato. 

Amaia: ¿Sabes qué pasa? Igual esto no se puede decir, pero la tenemos un poco de manía. La hemos tocado todo tanto. Es una canción a la que realmente tenemos mucho cariño. Además, la ha vuelto a cantar Javi, batería original de Kokoshca, que luego lo dejó y era su cantante original. Ya me cansa esa canción. (Risas) 

Antes hablabas de pasada de la cuidada edición que os habéis marcado de este “Divino Tesoro” junto a Sonido Muchacho. 

Amaia: Al tomar la decisión fue de forma conjunta, había que hacer una edición chula, ya que los anteriores vinilos eran una edición normal. Aquí hemos apostado por una edición doble con carpeta dura y plateada por fuera. El diseño es cosa de Lucas Malcorra. Por dentro está muy chulo, tiene mil detalles, hay diamantes, todo pensando para que el comprador piense que tanto el disco como nosotros somos un tesoro. (Risas)

La banda ha tenido varias formaciones, salidas y entradas, hasta dar con la actual, la más histórica, donde estáis Iñaki, Álex, Iñigo y tú. Se qué es complicado, pero ahora que te tengo delante. ¿Cuáles serían las distintas etapas que habéis pasado a tu juicio? ¿Qué las definiría? 

Amaia: Diría que el inicio lo representamos Iñaki y yo. Empezamos a ensayar, nos intercambiamos instrumentos, todo muy precario y comienzan a salir conciertos, uno de ellos en Madrid, por lo que necesitamos un batería. Se une Javi, nos convertimos en trio, todo sigue siendo muy precario, pero conseguimos seguir adelante durante cuatro años, con mucha ilusión, viajando a veces en autobús, siendo unos críos que no teníamos ni idea de nada, pero nos divertíamos. 

Perfecto, vamos con la siguiente etapa. 

Amaia: La segunda etapa empieza cuando Javi deja la banda para irse a trabajar a Londres. ¿Qué hacemos? Buscamos otro batería y aparece Álex. Empezamos a pensar que hace falta darle más contundencia al sonido y buscamos un bajista, Íñigo, al que conocíamos de otros grupos de Pamplona. Nos dice que sí. Nos entendemos muy bien musicalmente. Es una etapa de transición, donde nos vamos conociendo que a mí se me hizo complicada, necesitaba coger confianza para los ensayos y componer. Me costaba soltarme e improvisar. Con Javi e Iñaki me soltaba, pero con ellos no. No sé cuánto dura esta etapa, tres o cuatro años, ya que Álex no sabía si se iba a quedar. Su entrada coincide con nuestro fichaje por parte de Sonido Muchacho. 

Sospecho que viene la última. 

Amaia: A partir de ahí empezaría la última etapa, sí. Nos profesionalizamos, notamos una subida paulatina en cuanto repercusión, vamos teniendo mejores condiciones y tocando mejor. Hubo un salto con el disco “Kokoshca”, grabado en La Mina, donde conectamos personalmente y musicalmente con el productor. Un disco que fue un salto, nos encantó, creemos que es un trabajo mejor. Esta sería la última etapa hasta ahora. Ese sería mi resumen. 

“Nuestro estilo es no tener estilo” 

Cuando uno monta una banda tan heterodoxa y alejada de cualquier pretensión comercial como la vuestra, ¿se llega a pensar en que veinte años después puede seguir existiendo gozando de la salud que goza el proyecto? 

Amaia: La verdad es que no. Si ahora a aquellos chavales de veinte años que empezaban a tocar nos dijeran que estaríamos aquí, hubiéramos dicho que no. Nos hubiera encantado, pero vivíamos los momentos exprimiéndolos. A nivel personal, tener un grupo es guay, pero es cansado. Es una familia a la que a veces quieres matar. Hay momentos en que el grupo pesa. Nunca ha habido una conversación para hablar de acabar, pero sí momentos en que he notado que estábamos cansados. Nos hemos mantenido haciendo lo que decías: música de estilos variados sin pretensión comercial. Es lo que nos sale. Nuestro estilo es no tener estilo. 

“España es un país donde quien persiste tiene premio” 

La vuestra es una historia de empeño, furgoneta, picar piedra y buscar vuestro propio público. 

Amaia: Sí, además España es un país donde quien persiste tiene premio. Es duro. Nosotros ahora notamos que el trabajo ha dado sus frutos. Vamos a sitios donde crees que nadie te conoce y hay gente que canta tus canciones. 

En 2027 Kokoshca llevará veinte años en activo. ¿Habéis preparado algún tipo de gira especial para conmemorar la efeméride, por ejemplo, en Pamplona?

Amaia: No lo hemos pensado, la verdad. En Pamplona no sé si lo haríamos. Tenemos muchos amigos, pero no es un lugar que nos acoja tan fuerte como otras ciudades. Nadie es profeta en su tierra. Si hiciéramos eso, lo haríamos en Madrid o Donosti, que nos han acogido muy bien siempre. Algo habría que hacer. Veinte años, da miedo y todo. ¡Qué viejos! 

Un trabajo de esta índole tiene de forma evidente una mirada atrás que se proyecta hacia el futuro. ¿Cuál es el siguiente paso de Kokoshca? 

Amaia: Vamos a intentar vivir muchas cosas para que nos salgan buenas canciones. Haremos unos conciertos presentando “Divino Tesoro”, además de otras composiciones más antiguas que también rescataremos. Tenemos ya confirmada una actuación en Donosti, concretamente en “Jazzaldia”, donde tocaremos la playa. Es algo que nos hace mucha ilusión porque es un festival al que llevamos yendo desde que éramos críos. Tocaremos en Madrid el 11 de junio en el marco de “Sound Isidro”, organizado por Alan Queipo y Javi Ferrara. Ya hay ideas de canciones nuevas saliendo, así que estamos en esa onda. Cuando grabas un disco tienes que llenarte de ideas para hacer otro. 

¿Qué dicen el aita y la ama de que su hija lleve casi veinte años como vocalista y guitarrista de una banda de música? 

Amaia: A mis padres les mando el disco, pero no tienen tocadiscos, así que nunca sé si lo escuchan entero (risas). Les hace mucha ilusión cuando me ven en el periódico, en el “Diario de Navarra”. O cuando se encuentran con un amigo y les cuenta que su hijo es fan, ahí dicen: “fíjate”. Siempre te ven como el titiritero. En las comidas familiares te ves esquivando la pregunta de los tíos: “¿Qué haces ahora?” (Risas). Realmente siempre me han apoyado, no puedo decir otra cosa, aunque supongo que no es lo que más les gusta, les gustaría más que fuese abogada. 

“Del underground también se sobrevive” 

¿A día de hoy Kokoshca os permite vivir exclusivamente de la música? 

Amaia: Iñaki y yo durante mucho tiempo, sí vivimos de la banda. Ahora lo compaginamos con otras labores musicales porque tenemos otras responsabilidades familiares que generan más gastos. Si eres una persona austera, se puede vivir de la música. Del underground también se sobrevive. (Muchas risas) 

Por mi parte es todo, Amaia. Espero no haberte hecho preguntas comunes y tópicas, soy consciente de que las semanas de promo son pesadas. Me ha encantado la entrevista. Eres muy divertida. 

Amaia: Ha estado guay. Estás un día entero haciendo lo mismo, así que cambiar nunca viene mal.