50 discos de 1975


A Guillermo García Domingo.

Por: Ricardo Virtanen. 

1975 fue otro año glorioso, de una calidad impresionante, haciendo honor a la década del 70, la más importante de la historia del rock. Es cierto que The Rolling Stones no sacan trabajo nuevo, aunque sí Springsteen, Bowie, Queen, Pink Floyd, Bob Dylan, Led Zeppelin o Neil Young (con dos obras maestras). Y eso que dejamos fuera de la lista de 50 a grupos y solistas de la talla de Deep Purple, Elvis Presley, Frank Zappa, Jefferson Straship, Status Quo, Van Der Graaf Generator, UFO, Gentle Giant, Eric Clapton, Phil Manzanera, Elliot Murphy, Donna Summer, Procol Harum, T Rex, Scorpions, Chris Squire o Barry White. ¡Que lo disfruten! 

1.- "Born to Run", de Bruce Springsteen

"Born to run", tercer álbum de Bruce, es sin duda su mejor álbum, aquel que lanza su carrera al estrellato. Sitúa al cantante en la cima del rock y se significa en uno de los discos más importantes de la historia del rock. Bruce tenía 25 años, y se hallaba en un momento difícil. Tras dos discos no tenía excesivas ventas y su banda giraba por bares y clubs de New Jersey, Arizona, Georgia o Texas. CBS le dio un ultimátum. De modo que se la jugó. En el mismo año de 1975, el productor Mike Appel estructuró la E Street Band, y contrató a Roy Bittan (piano) y Max Weinberg (batería, todavía hoy en su banda), aunque en el disco aparecen aún los fugados” David Sancious (piano) y Ernest Carter (batería), quienes habían grabado “Born to Run” en una sesión de 1974. Es en esta época cuando el periodista John Landau acuña aquella frase mítica: “He visto al futuro del rock’n roll, y se llama Bruce Springsteen”, la cual fue usada por Columbia para promocionar al artista. Esa canción fue distribuida por Appel en radios sin que hubiera disco en la calle. Eso propició una avalancha de oyentes que querían el disco. En 1975, fueron regrabadas las canciones, salvo “Born to Run”, y aparecen absolutos hits como "Thunder Road", "Night” o “Tenth Avenue Freeze-Out”, donde se sumaron los hermanos Brecker (Michael y Randy, saxo y trompeta, respectivamente) y el gran David Sanborn, con su ritmo pegadizo. Sus letras presentan a un luchador nato que vive en busca de su propio destino, con aquel lema perenne: “nacimos para correr”, forjando la leyenda del “sueño americano”. 

El álbum presenta la fisonomía de unas viñetas que refieren un día de verano , con su mañana y su noche. Y en ese sentido están conjugado el orden de las canciones. Por ello son clave tanto ”Thunder Road”, que representa la mañana donde el protagonista se la juega, o la comentada “Tenth Avenue…”, en que quedan reflejados los miembros de la banda. Con la exitosa “Nigth”, Bruce se adentra en la noche, una música que ya suena celestial. Como en "Backstreets”, un elogio de la amistad: “Juramos que seríamos amigos para siempre”. La homónima “Born to Run”, que abre la cara B, fue escrita sentado en la cama de su casa de Nueva Jersey, como reconoce Bruce en sus memorias Born to Run (2016), otro hit que permanece en su repertorio hasta hoy. Aquí el Boss ofrece una definitiva fisonomía de su fuerza musical: marcadas guitarras, majestuoso piano, bajo y batería potentes, coros y sección de viento, estos últimos dirigidos por un portentoso Clarence Clemons (saxofonista fallecido en 2011), artífice del proyecto como representante de la E. Street Band primigenia. Mientras “She’s the One” suma un marcado “ritmo Bo Didley”. Los últimos cortes del vinilo muestran la cara suave de Springsteen, mientras cae el anochecer, para custodiar el día, surge la balada “Meeting Across the River” (con la participación de Randy Becker a la trompeta) y, sobre todo, “Jungleland”, que transcurre entre distintas dinámicas: la balada inicial, el tiempo medio y una aceleración de la banda con un riff final antológico, a modo de despedida por las tenebrosas entrañas de la ciudad.

Sin duda que este disco, y las posteriores giras de presentación, moldearon el “sonido Springsteen” y crearon el mito. Pero no todo fueron parabienes para Bruce. En 1976 descubrió que Appel se quedaba con el 70 % de los royalties de sus canciones. Esto le llevó a lidiar en juicios, hasta que en 1977 recuperó sus derechos por una cantidad millonaria depositada a su antiguo mánager. Como curiosidad diríamos que también aparece en los créditos Steve Van Zandt, haciendo coros, quien será el futuro gran guitarrista de Bruce. La portada del disco, realizada por Eric Meola, elegida entre 900 tomas, representa uno de los iconos del rock. Ahí Bruce se apoya en Clarens Clemons, y sostiene su mítica Fender Esquire. Born to run vendió más de siete millones de copias en los EE.UU, y llegó al nº 3 del Billboard 200, y al nº 18 de los 500 mejores discos del Rock de Rolling Stone. En su 30 Aniversario, en 2005, se remasterizó y se lanzó una caja recopilatoria con dos DVD. 


2.- "Blood on The Tracks", de Bob Dylan

"Blood on the Tracks" se sitúa entre lo más selecto de su repertorio, su disco canónico de los setenta, un álbum clave en su trayectoria, difícil en su concepción poématica, lleno de misterios y enigmas. Un disco desgarrador en muchos momentos, quizá el álbum de ruptura amorosa por antonomasia. Su temática surge cuando Dylan se separa de su esposa Sara Lownds (Sara Dylan). Se produce una ruptura con su expresión musical más política, mientras que se potencia su poesía más íntim. Cada canción del disco, entonces, se convierte en un terrible aldabonazo de sangre infinita: “blood on the tracks” (el crítico Tim Riley habló de algo parecido: “sangrar en cada surco”). El trovador de Minnessota ha negado siempre que se hable en sus canciones del divorcio de Sara, mas su hijo Jakob Dylan se ha referido a este trabajo como “una discusión entre mis padres”, y es por tanto un disco en gran parte autobiográfico. Grabado entre septiembre y diciembre de 1974 para Columbia, su situación en la antigua A&R Recording era inestable por los magnates de su antigua discográfica. Pero ahora el Premio Nobel sabía que se encontraba en situación de generar uno de los discos más importantes de la música rock, si bien la grabación del álbum fue un auténtico caos, con cambios repentinos de músicos, en apenas diez días, sin una banda fija para ello. Su ruptura con Sara estaba unida a su romance con una de las empleadas de Columbia: Ellen Bernstein. E incluso, se ha especulado con que en algunas canciones aparezcan amoríos anteriores de Dylan.

Entre lo más selecto del repertorio hallamos el primer corte, “Tangled Up in Blue”, una de sus inmortales canciones, que impone un estado de tristeza y melancolía (“enredado en la tristeza” canta). Otras, como “Shelter from de the Storm” o “Buckets of Rain”, pretendían la sanación al atropello amoroso, y son temas de una alta carga emocional, poseyendo ciertas ínfulas sanatorias, de redención personal y vital. También, hay tiempo para el sarcasmo y la venganza, como escuchamos en “Idiot Wind”: “Dulce mujer, viento idiota soplando cada vez que mueves tus dientes, eres una idiota, chica, no me explico cómo puedes todavía respirar”. Si bien el propio Dylan ha aseverado en su biografía Crónicas (2004), que estos temas tiene su homenaje a unos cuentos de Chéjov. En otras canciones, la relación con su ex mujer Sara es más que evidente: “Sara, Simple”, “Tangled Up in Blue” o la misma “Simple Twist of Fate”, sin bien aquí no se plasma su relación y ruptura con Sara como relato único, sino que hay conexiones con otras rupturas sentimentales anteriores. Esta última es otra canción memorable, realizada con acústica, bajo, armónica y voz. Blood on the Tracks es, definitivamente, un álbum ruptural en su carrera, una de las joyas discográficas de los años 70, donde Dylan alcanza a proyectar su voz más característica. Sin duda, desde este álbum se dice aquello de “el mejor disco de Dylan desde Blood on the Track”. Fue puesto 16 para Rolling Stone entre los 500 mejores discos de rock, alcanzó el n.º 1 en Billboard 200 y fue disco doble Platino por RIAA. 

3. "Horses", de Patty Smith 

Lo que más llama la atención de "Horses" es que sea el primer disco de la cantautora Patty Smith (1946), que apenas dos años antes no tenía ni banda. Y lo cierto es situó a Patty en la cima del rock. Horses simbolizaría la libertad para Smith, que generó una estética punk rock, todavía inexistente, desde la perspectiva de una poeta del rock, muy en consonancia con otros trovadores como Bob Dylan (a quien adora, como se puede leer en su actual biografía Pan de ángeles: “Dylan seguía siendo mi modelo”) o Lou Reed. Ante una música que se genera desde una vanguardia del rock, sus grandes textos poéticos se centran en aspectos biográficos como la niñez, la adolescencia, el amor, el poder o la lucha social. En definitiva, Patty Smith fue antes poeta (ha publicado unos diez libros) que músico, muy influida por la poesía de Rimbaud (el álbum se publica el 10 de noviembre, cuando murió el poeta francés). Asimismo, en referencia al nacimiento del punk rock, son clave grupos como Television o Ramones, que coinciden con la “musa del punk” en la conocida sala neoyorquina CBGB. También Lou Reed fue uno de sus mentores. "Horses" se comenzó a grabar en agosto del 75 para Arista Records. Patty eligió al gran John Cale como productor, y se grabó en los estudios Electric Lady Studio de New York City, donde vivía la cantante. Se rodeó de músicos que confiaron en en su indudable talento, como Lenny Kaye (guitarra), con quien empezó a tocar en 1974, Jay Dee Daugherty (batería), Ivan Král (bajo) y Richard Sohl (teclado), quienes además son autores de la música en muchos temas. El repertorio de canciones de Horses se diversifica en varios estilos, que proceden de influencias como Jimi Jendrix, The Doors, Rolling Stones, la Motown, músicos de jazz o un incipiente punk rock. El primer corte es ya todo un pelotazo: “Gloria: In Excelsis Deo/Gloria”. Partiendo del conocido tema del Van Morrison de Them, Smith añade una primera parte con un largo poema propio: “Oath” (1968), desarrollando una fuerza inusitada, con unos registros vocales personalísmos. “Redondo Beach” apuesta por el reggae, con un poema escrito en el Chelsea Hotel y alusiones familiares. “Birland” se inclina hacia el jazz, con un toque de Hendrix e improvisación coral, y “Free Money” vira hacia el punk rock, en un tema esencialmente social, donde también aparecen episodios familiares, dentro de un pronunciado dinamismo: “We’ll dream it for free, free money”. Otra de las canciones donde aparecen testimonios biográficos alusivos a su familia es “Kimberly”, dedicada a su hermana menor, llamada Kimberly (1957), de la que dice: “Oh baby, I remember when you were born”. “Elegy” está dedicada a los artistas muertos, donde resplandece la figura de Hendrix (el tema se grabó en el 5º aniversario del la muerte del guitarrista), mientras “Break It Up” se vincula con el poeta visionario Jim Morrison. En "Pan de ángeles", Smith confirma que el detonante de la canción fue uno de sus sueños. Ella le gritaba al cantante el verso: “Break it up, break it up Jim, break it up”. Finalmente “Land” (de diez minutos) está centrada en “Land of a Thousand Dance”, el tema de Wilson Pickett, y es una suerte de infinita improvisación, cuyo influencia deriva de las locas noches en el CBGB. 

La portada fue obra de su amigo, y antigua pareja, Robert Mapplethorpe, cuya relación quedó expresa en el libro de Patty Éramos unos niños (2010). La realizó en blanco y negro, con luz natural, y se volvió icónica con respecto a la rebeldía del rock. La discográfica quiso modificar algunos aspectos (como la pelusa del bigotillo que aparecía en la cara de Patty), pero ella se negó a retocarla. En 2005 se publicó un disco en directo: Horses/Horses, en dos álbumes (el directo y el disco original), grabado en el Royal Festival Hall, con Flea al bajo y Tom Verlaine (de Television) a la guitarra. El disco apareció en el puesto 50 de Billboard 200, mientras que en Rolling Stone se cifró en el puesto 44 de 500 álbumes. En 2021, Horses se incluyó en el Grammy Hall of Fame

4. "Wish you Were Here", de Pink Floyd 

Después de la catarsis que supuso "Dark Side of the Moon" en 1973, tanto para la propia banda como para la historia del rock, dos años después Pink Floyd hacían descargo de conciencia y elaboraban otra obra maestra que iba a girar en torno a dos temas. Por un lado, Syd Barret, antiguo miembro de la banda (quien fue apartado del grupo por su enfermedad mental, en parte producida por el consumo de LSD). Por otro lado, se significó en una crítica voraz a la industria discográfica. Sin duda, nos hallamos ante su disco más comercial y lírico. Se comenzó a grabar en enero de 1975 en los estudios EMI (después Abbey Road) y se acabó en julio. El cuarteto (Gilmour, Waters, Wright y Mason) pretendían que fuera Alan Parson de nuevo el productor, como en "Dark Side", pero el músico trabajaba en su primer disco en solitario con Alan Parson Proyect. De modo que se eligió al técnico John Lekie y, más tarde, a B. Humphries, con una mesa de 24 canales (frente a los 16 de Dark Side). Hay fotografías que muestran que durante la grabación de “Shine on your Crazy Diamond” apareció por el estudio Syd Barret, pasado de peso, con la cabeza y las cejas afeitadas y la mirada perdida. Se sentó escuchar. Varios de los miembros del grupo lloraron. Sin duda que es el tema esencial del disco, el que desarrolla la idea central del álbum: la locura de Barret. La canción dura veinticinco minutos, compuesta por Gilmour, Wright y Roger Waters, quien escribió la letra en torno a la ausencia de antiguo miembro desde hace siete años. La idea era en principio que se pareciera a suites anteriores (“Atom Heart Mother” o “Echoes”), pero se determinó dividirla en nueve partes y colocarlas abriendo y cerrando el disco (I-V y VI-IX). La colaboración del saxo Dick Parry, la voz y solo de Gilmour y el teclado de Wright crearon una auténtica obra maestra. También el violinista de jazz Stephen Grappeli fue invitado a grabar en el tema, pero no aparece en los créditos, porque dejaron inaudible su aportación en la mezcla final inaudible.

No obstante, los singles de promoción fueron las canciones “Have a Cigar” (cantada por Roy Harper) y “Welcome to the Machine”, alejadas de la figura de Barret. Aquí Waters vertió toda su rabia contra la industria musical. Para “Have a Cigar” se necesitaron 56 tomas para concluirla con éxito. Waters refirió que no le gustó que Harper metiera la voz, pero el grupo decidió en ese sentido. El tema homónimo “Wish You Were Here” es mítico, uno de los himnos de Pink Floyd, compuesta al alimón por Gilmour (con el clásico arpegio) y Waters. Para la portada se eligió una imagen icónica: dos hombres se dan la mano con trajes ignífugos, y uno está ardiendo. El grupo de diseño Hipgnosis lo llevó a cabo teniendo en cuenta la temática del disco (la ausencia y la hipocresía). Uno de los extras de cine se llegó a quemar ligeramente la cara por un cambio repentino del viento. "Wish You Were Here" fue el último álbum coral de Pink Floyd (en el que se votaban todas las decisiones), y fue el preferido por Gilmour y Rick Wright, quien murió en 2008. En su momento la crítica lo despreció un tanto, si bien con el tiempo ha sido considerado por la crítica internacional como uno de los mejores trabajos del grupo y uno de los mejores discos de la Historia del Rock. Alcanzó el puesto 1º en Billboard en los EE.UU. (donde fue el disco más vendido de Pink Floyd), y también en Inglaterra.

5.- "Zuma", de Neil Young 

En noviembre de 1975, Neil Young publicaba "Zuma", séptimo de sus álbumes, otro magnífico eslabón de la cadena de obras maestras generadas por Neil Young en los setenta, tras la conocida “Ditch Trilogy” (con trabajos de 1973, 1974 y 1975, cuando sale "Tonight’s the Night" en junio). En 1972, tras la muerte de Danny Whitten, el canadiense retomó a los Crazy Horse (ausente del combo del canadiense desde 1969), uniendo al grupo al magnífico guitarrista Frank ‘Poncho’ Sampedro. Con Zuma, Young engendraba dos obras maestras en un mismo año. Al igual que "Tonight’s the Night", el productor fue David Briggs, que grabó las canciones en una sola toma en Reprise Records.

"Zuma" interpone dos estilos, por un lado canciones country rock, por otro, temas más ásperos, cercanos al hard rock. El mejor ejemplo de lo último es “Cortez The Killer”, un largo alegato anticolonialista (Cortés versus Montezuma), con uno de esos solos infinitos de Young, que hizo estragos en los grupos de los noventa (con 7:29’ de duración). El abrupto corte final en la canción se debió a que la cinta se acabó. Mas Neil Young afirmó que, de todas formas, no le gustaba ese final. Llama la atención que la censura franquista cambió el título de la canción, y la tituló “Cortez Cortez”. Sus temas más ‘hard’ son “Drive Back”, ejecutado con su famosa guitarra ‘Old Black’, y “Barstool Blues”. La balada “Through My Sails”, que cierra la cara B, es otra joya de interpretación y delicadeza, con colaboraciones de Stephen Stills al bajo y Crosby y Nash a los coros. También destaca “Don’t Cry No Tears”, la cual abre la cara A. Al igual que “Barstool”, es una canción de relaciones amorosas consumidas. Mientras su reciente separación de su esposa Carrie Snodgress proporcionó la temática de varios cortes, como “Stupid Girl” (“You are a stupid girl”, canta Neil), “Don’t Cry No Tears” o “Danger Bird”, un tema en que la guitarra de Young predomina por encima de todo, mientras se escucha: «Cause you've been with another man, there you are and here I am». 

En la portada aparece un dibujo de James Mazzeo (autor de la portada del disco posterior "Greendale"). Mientras es considerada por Young como una de sus mejores portadas, la crítica musical la votó como una de las peores de la historia del rock. Zuma alcanzó el puesto 25 en la lista Billboard 200, siendo disco de oro, y disco de plata en la UK Albums Chart


6.- "Physical Graffiti", Led Zeppelin 

Para este complejo y disciplinado sexto álbum de Led Zeppelin, se había optado por un sello propio: Swan Song Records. Para ello, la banda confecciona un doble disco (quince canciones), que se me antoja fundamental en la evolución de su sonido, y una de las joyas de este año, y uno de los más vendidos del 75. Con el tiempo la crítica se ha aunado para elevarlo como uno de sus trabajos más significativos. "Physical Graffiti" es el disco favorito de Robert Plant. Jimmy Page ejerció de productor y compositor de una gran parte de las canciones. También fue crucial la labor del bajista, John Paul Jones, quien estuvo a punto de abandonar el grupo en 1974. Page y el mánager lo convencieron, y Jones se involucró en el trabajo hasta el punto de que con sus líneas innovadoras de bajo y teclado consiguió su obra maestra para Zeppelin. Estamos ante un disco de una gran variabilidad de estilos. Ahora su hard rock primigenio (que sí lo hallamos en temas como “The Rover”, compuesto en principio para el disco anterior, "Houses of the Holy"), lo evolucionan a otras fusiones, como la psicodelia: “Kashmir”, un auténtico pepinazo, partiendo de una idea musical de Page y el baterista John Bonham, con uso de mellotron por parte de Paul Jones; el rock progresivo de “In the Nigth”, que abre la cara C, compuesta casi en su totalidad por John Paul Jones, y preferida de Plant; el folk de “Black Country Woman”, tema grabado en la mansión de Mick Jagger, donde curiosamente se oye al principio un avión pasar , o de “Down by the Seaside”, deshecho del álbum Led Zeppelin IV, con influencias de Neil Young; el funk de “Trampled Under Foot”, una improvisación total del grupo a partir de un riff de Page, que fue lanzado como sencillo por su gran comercialidad; el blues rock de “In My Time of Dying”, de once minutos con seis segundos, firmado por los cuatro componentes, basado en una versión de Dylan, de tintes bíblicos; la balada “Ten Years Gone”, un tema complejo en el que Jimmy Page utilizó catorce pistas para su grabación; más una instrumental con guitarra acústica compuesta por Page, delicada e íntima, titulada “Bron-Yr-Aur”, de dos minutos con seis segundos, la más corta de su extenso repertorio, homenaje a aquella casucha en la que Page y Plant compusieron el afamado disco "Led Leppelin III". 

Lo cierto es que Plant y Page tenían material nuevo casi para un LP, pero tiraron de material sobrante de discos anteriores (Led Zeppelin III, Led Zeppelin IV y The Houses of the Holly, compusieron unas piezas más y convirtieron Physical Graffiti en un soberbio doble disco. La importancia de este trabajo lo demuestra el hecho de que al menos cinco de estos brillantísimos temas pasaron a engrosar el set list de la banda hasta su disolución en 1980. Rolling Stone lo situó en el puesto del 70 de los mejores 500 álbumes del Rock. 

7.- "Tonight’s the Night", de Neil Young 

 El bueno de Neil Young sitúa dos de sus trabajos entre lo más granado de este 1975. "Tonight’s the Night" es otra de sus obras maestras, a mi parecer, un escalón por debajo de "Zuma". Fue su sexto álbum, grabado entre agosto y septiembre de 1973 en los estudios SIR de Los Ángeles, y producido por su amigo antiguo David Briggs. Se publicó, no obstante, dos años después. "Tonight’s The Night" es el disco en el que Young se enfrenta a las muertes por sobredosis de Danny Whitten, guitarrista de Crazy Horse, y Bruce Berry, su roadie y amigo personal, en 1972 y 1973, respectivamente. Forma el tercer volumen de su "Ditch Trilogy" (trilogía de “La Zanja”), tras el directo Times Fade Away y su fantástico y maldito "On the Beach". 

"Tonight’s" e caracteriza por la elaboración de un sonido oscuro, crudo, deprimente, y unas letras que socavan el abismo en el cual se sumió el cantante, con el masivo consumo de alcohol y drogas. Un álbum sombrío, pues, pesimista, con la única excepción del tema rockero “Come On Baby Let’s Go Downtown”, compuesta junto a Whitten e interpretada en directo con el malogrado y mítico guitarrista de Crazy Horse en el Soundboard Music Hall de Cincinnati, Ohio, en febrero de 1970, que junto al tema “Lookout Joey” son tomas de la banda The Stray Gators. El resto de cortes fueron tocados por el grupo The Santa Monica Flyers, entre ellos, “World On a String”, un medio tiempo con un cariz intimista, introspectivo. 

Lo que asombra de este disco es su naturalidad, sin falta de artificios del mundo del rock. “Borrowed Tune” es una balada incandescente, interpretada con voz, armónica y piano (con un delicado Nils Lofgren), a la que unimos otra magnífica balada, “Mellow My Mind”, uno de los mejores temas en que Young quiere retroceder a su niñez (“schoolboy on good time”). Otros de los tempos medios es la singular “Tired Eyes”, otro éxito del álbum, donde Neil escribe con crudeza: “Well, he shot four men in a cocaine deal (…) Please take my advice”. Pero la canción estrella es, sin duda, el primer corte de la cara A, la homónima “Tonight’s The Night”, que también cierra el álbum con una versión más blusera y eléctrica, con un estupendo Ben Keith a la guitarra. La canción narra la historia de su amigo Bruce Berry. Aquí hallamos urgencia, dolor e intensa emoción: “tonight’s is the night”, esto es, esta noche es realmente la noche, o se hace de noche, que es cuando Young se entera de la muerte de Berry. Neil Young expresa la fragilidad y transitoriedad de la vida y el poder del arte para calmar nuestra inmensa herida. En el interior, aparece una nota escrita a un personaje: “Waterface”, si bien Young ha reconocido en su biografía Shakey que tal personaje es el que escribe la carta, o sea, él mismo, y reconoce: se trata de “una nota de suicidio sin suicidio”. 

Su rabiosa honestidad, con las temáticas de la vida, las drogas y la muerte, ha tenido un gran influjo en la música de los noventa, como el grunge, el rock alternativo o el indie folk. Al contrario que los otros dos álbumes de la Trilogía, obtuvo críticas positivas de la prensa musical. Fue remasterizado en 2016, y en 2025 salió una publicación “50 Aniversario”. Aparece en el puesto 331 de los 500 mejores del Rock de la revista Rolling Stone, y en el puesto 25 de Billboard. Curiosamente, Rod Stewart sacaba una canción con el mismo título, un año después (A Night of the Town, 1976). 


8.- "A Nigth At the Opera", de Queen 

Se trata del cuarto álbum de la banda de Londres, que toma su título de una conocida película de los Hermanos Marx de 1934. Sin duda nos hallamos ante uno de los álbumes más sofisticados y mejores de Queen, que incluye su icónica “Bohemian Rapsody”, acaso su mejor canción de siempre. Muy parecido a como ocurrió este mismo año con Springsteen, los miembros de Queen se encontraban acorralados económicamente y atosigados por EMI, que habían depositado una gran cantidad de dinero para la grabación del trabajo, el de mayor presupuesto hasta ese momento. Brian May llegó a declarar: “Estábamos en la cuerda floja. Si el álbum hubiese fracasado, habría sido el fin para nosotros”. Y Taylor, sentenció: “Era todo o nada”. Pero fue un absoluto éxito, obteniendo dos Grammy

"A Night at the Opera" se trabajó de manera brillante y obsesiva (se grabó en cinco estudios distintos y de manera simultánea), fusionando numerosos estilos, y creando, en palabras de May, “el Sgt Peppers de Queen”. Con la producción de Mike Stone, se consiguió un sonido único. La canción que abre la cara A, “Deathe On Two Legs”, es toda una declaración de principios de Freddie Mercury. Parece estar dirigida al antiguo mánager del grupo, cuyo contrato de derechos era leonino: “You suck my blood like a leech”, y del cual se desprenden en estos momentos. “Lazing On A Sunday Afternoon” desarrolla la forma de canción-cabaret, en un tema brevísimo en el que Freddie canta a través de una taza de cerveza. “You’re My Best Friend” es un tema de John Deacon dedicado a su esposa. Se trata de una de las grandes canciones del disco y de la propia banda, donde el propio Deacon toca el teclado. “I’m in Love with my Car” es una composición de Roger Taylor hecha a su Alfa Romeo, cantada por él mismo, con un toque hard muy claro. Por contra, “’39” es una deliciosa canción de Brian May, quien asume la voz principal, y entronca con los temas de la música y la astronomía. Mientras “Seaside Rendezvouz” redunda en un estilo swing de entreguerras, con uso de kazoo. La cara B se inicia con “The Prophet Song”, composición de May (de ocho minutos, la más larga de Queen), con una letra épica. Destaca la composición swing de Brian May “Good Company”, donde el propio guitarrista toca su Red Special e introduce el ukelele. “Love Of My Life”, compuesta por Mercury y dedicada a su novia Mary Austin, es otro de los hits de la banda, interpretada mayormente por el piano y voz por Mercury. Sin duda, “Bohemian Rhapsody” es la obra maestra de Queen en su larga historia. Sus seis minutos crearon un conflicto entre la banda y la discográfica, ya que ésta se negaba a que saliera como single, debido a su larga duración. En esta composición, Mercury ensambla tres canciones y crea un tema coral lleno de matices y vivencias personales. El último corte es el himno británico “God Save the Queen”, una breve instrumental arreglada por May y Deacon. A Night at the Opera fue el primer trabajo de Queen nº 1, y disco Platino. Se situó en el puesto 13 entre los 100 mejores discos del Rock. 

9.- "Young Americans", de David Bowie 

Este disco supone un cambio radical en la música de Bowie, sin superar algunos de sus trabajos anteriores, inserto en su “etapa americana”. El artista había dejado un puñado de obras maestras en este misma década. Sin embargo, se convirtió en uno de sus discos más exitosos con canciones como “Fame”, un auténtico bombazo. En sí, "Young Americans" se significa como su personal ruptura con el glam rock, radicándose en lo que él mismo denominó “Plastic Soul” (Soul falso), proponiendo un estilo que virara entre el soul y el R&B, sin duda, desde la perspectiva de un músico blanco. Todo ello aderezado por un extraño viraje hacia la música de baile. En definitiva, uno de los mejores discos de ‘soul blanco’ jamás hecho. El productor fue Tony Visconti, quien grabó el disco en Filadelfia en los descansos de la gira de "Diamond Dogs" de 1974. Se sumaron a la causa músicos excepcionales como el cantante Luther Vandross, el guitarrista Carlos Alomar o el baterista Andy Newmark, todos reconocidos músicos del ámbito del funky.

“Young Americans” es el primer corte del disco, una canción que, según el propio Bowie, trata sobre la experiencia de dos recién casados. Llama la atención la participación del saxofonista de jazz fusión David Sanborn (que este año también participaba en el disco de Bruce Springsteen). “Fascination” y “Win” son temas brillantes, con exceso de adrenalina. Ya en New York se grabaron “Across the Universe”, una buena versión del clásico de The Beatles, y el single “Fame”, una de las canciones más comerciales y brillantes de este año, que además se alzó con el nº 1 . Destacaba, sin duda, el riff que usó Alomar, ejecutado en otro tiempo para el grupo The Flairs. Curiosidad: en ambas colaboró John Lennon, que vivía ya en NY. Para la portada, Bowie pensó en Rockwell (que había hecho su anterior disco), pero se rechazó al necesitar el fotógrafo seis meses para concluirlo. Por ello, el diseño recabó en C. DeCamps

"Young Americans" obtuvo críticas negativas, o quasi negativas, porque fue comparado con sus antiguas obras maestras, y por ello se relacionó con una búsqueda del éxito en las pistas de baile. Apareció en el puesto 175 de NME, de los mejores 500 álbumes de rock, y tuvo reediciones en 1991, 2007 y 2025, en las que se sumaron temas inéditos. 

10.- "Blow By Blow", de Jeff Beck 

Nos hallamos ante el primer álbum en solitario de Jeff Beck y, sin duda, el punto álgido de su discografía. Beck procedía de afamado grupo de blues The Yardbirds (1965), creando más tarde The Jeff Beck Group (1967), donde se encontraban músicos como Rod Stewart, Ronnie Wood o Nicky Hopkins. Por cierto que en este año, sonó para sustituir a Syd Barret en Pink Floyd. La banda anterior a nuestro disco fue Beck, Bogert & Appice (1972). 

"Blow by Blow" sería incluido dentro del estilo jazz/rock, según clasificación más abajo expuesta. Beck es considerado como uno de los tres mejores guitarristas de la historia del rock. Es curioso, también, que a finales de diciembre de 1974 realizó una prueba para integrarse en The Rolling Stones (para sustituir a Mick Jones), pero por incompatibilidad de estilos fue rechazado, pasando este puesto al actual Ron Wood, que abandonaba ese mismo año Faces. Precisamente fue en 1974 , cuando Beck grabó su disco, que frisa la frontera del jazz, y es plenamente instrumental. Para ello se apoyó en músicos de la talla de Phill Chen (bajo), Richard Bailey (batería) o el teclista Max Middleton (ex George Duke), con quien participa en cuatro temas, entre ellos, el enérgico que abre la cara A: “You Now Than I Mean”. Destaca una versión de los Beatles (“She’s a Woman”), y dos canciones de Stevie Wonder: “Cause We’ve Ended As Lovers” y “Thelonious”, en un entorno más funky. En “Thelonius”, Wonder toca el clavinet, un instrumento de cuerdas percutidas. En “Constipated Duck”, un tema propio, el guitarrista utiliza el talbox para introducir la voz como instrumento distorsionado. Lo cierto es que en este álbum Jeff Beck reinventa la guitarra eléctrica, fusionando a la perfección estilos como el rock, el jazz y el funk. 

"Blow by blow" fue producido por el gran George Martin, quien cuenta que Beck lo llamó en 1975 para modificar algunos solos, pero éste le advirtió que el álbum estaba ya en las tiendas. Apareció en 4º posición en US Billboard 200 y fue álbum platinium en RIAA. 


11. "Nighthawks at the Diner", de Tom Waits 

12. "Another Green World", de Brian Eno 

13. "Toys In The Attic", de Aerosmith 

14. "Sabotage", de Black Sabbath 

15. "Crisis?What Crisis?", de Supertramp 

16. "Fly By Night", de Rush 

17. "The Hissing of Summer Lawns", de Joni Mitchell 

18. "Fleetwood Mac", de Fleetwood Mac 

19. "The Who By Numbers", de The Who 

20. "Mothership Connection", de Parliament 

21. "Dressed To Kill", de Kiss 

22. "Nuthin' Fancy", de Lynyrd Skynyrd. 

23. "Minstrel In The Gallery", de Jethro Tull 

24. "Go Girl Crazy!", de The Dictators 

25. "The Snow Goose", de Camel 

26. "Still Crazy After All These Years", de Paul Simon 

27. "Fandango", de ZZ Top 

28. "One Of These Night", de The Eagles 

29. "Venus And Mars", de Wings. 

30. "Song For America", de Kansas 

31. "Ritchie Blackmore’s Rainbow", de Rainbow 

32. "Welcome To My Nightmare", de Alice Cooper 

33. "Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy", de Elton John 

34. "Hank Williams Jr, and Friends", de Hank Williams Jr. 

35. "Malpractice", de Dr Feelgood 

36. "Fighting", de Thin Lizzy 

37. "Frampton", de Peter Frampton 

38. "Red Headed Strager", de Willie Nelson 

39. "Metal Machine Music", de Lou Reed 

40. "Funky Kingston", de Toots and the Maytals 

41. "Face the Music", de The Electric Ligth Orchestra 

42. "Straight Shooter", de Bad Company 

43. "Katy Lied", de Steely Dan 

44. "Outlaws", de The Outlaws 

45. "Ted Nugent", de Ted Nugent 

46. "Extra Texture", de George Harrison 

47. "Ommadawn", de Mike Oldfield 

48. "The Myths And Legends Of King Arthur", de Rick Wakeman 

49. "Rock‘n’ Roll", de John Lennon 

50. "John Fogerty", de John Fogerty 

Álbumes de jazz rock: 

1. "Tale Spinnin'", de Weather Report 

2. "No Mystery", de Return To Forever 

3. "Shabazz", de Billy Cobham 

 4."Visions of the Esmerald Beyond", de Mahavishnu Orchestra 

5. "Odyssey", de Terje Rypdal 

6. "Believe It", de The New Tony Williams Lifetime 

7. "Fusion III", de Michael Urbamiak 

8. "Mind Transplant", de  Alphonse Mouzon 

9. "Bongo Fury", de Zappa/Beefheart Mothers 

10. "Pale, Pale Moon", de Mike Greene 

Álbumes en directo: "Kiss Alive!", de Kiss, "USA"; de King Crimson; "Live in Honolulú", de Janis Joplin; "E. C. Was Here", de Eric Clapton; "The Royal American Tour’ 75", de Queen; "Live in Japan", de Chicago; "An Evening With John Denver", de John Denver; "On Your Feet Or On Your Knees", de Blue Öyster Cult, 

Discos en español: "El patio", de Triana; "Tutankhamon", de Iceberg; "Estamos en la pecera", de Vox Dei (Argentina); "Un ramito de violetas", de Cecilia; "Qualsevol Nit Pot Sortir el Sol", de Sisa; "Amor de Medianoche", de Cecilia; "Jesucristo Superstar", de Camilio Sesto et alii; "Lumière", de Astor Piazzola; "En el Hospicio", de Pastoral (Argentina); "Siesta", de Aquelarre (Argentina), "Cambia Cambia", Los Dug Dug’s (México). 

20 Pelotazos del 75: “Tangled Up in Blue” (Bob Dylan), “Shine On You Crazy Diamond” (Pink Floyd), “Born to Run” (Bruce Springsteen), “Fame” (David Bowie), “Bohemian Rhapsody” (Queen), “Walk This Way” (Aerosmith), “Kashmir” (Led Zeppelin), “Gloria: In Excelsis Deo” (Patti Smith), “Someone Saved My Life Tonight” (Elton John), “You’re my Best Friend” (Queen), “Lady” (Supertramp), “Cortez The Killer” (Neil Young), “50 Ways To Leave Your Love” (Paul Simon), “Baby, I love your way” (Peter Frampton), “World Turning” (Fleetwood Mac), “Rock and Roll All Nite” (Kiss), “Evil Woman” (Electric Light Orchestra), “Catch The Rainbow” (Rainbow), “Tush” (ZZ Top) y “Black Friday” (Steely Dan).