Por: Juanjo Frontera.
A Bob Stanley no se le puede pedir más. No sólo es parte integrante (y fundamental) de uno de los mejores tríos de pop que ha dado la música británica, Saint Etienne, sino que además es un excelso divulgador musical. Compilaciones para sellos como Ace o Cherry Red, en solitario o a pachas con su compinche Pete Wiggs (también de SE) son auténticas delicias tanto para completistas como neófitos. No se pierdan "The Daisy Age" (Ace, 2019), "The Tears Of Technology" (Ace, 2020) o "Tea & Symphony - The English Baroque Sound" (Ace, 2020). por poner sólo unos pocos ejemplos.
Y por supuesto, esto no acaba ahí, además es productor, multiinstrumentista y, "last but not least", escritor. De hecho, con esta última faceta ha dejado una huella indeleble en el género de la literatura pop al producir uno de los tomos fundamentales para entender tal término en todo su esplendor. "Yeah! Yeah! Yeah!" se publicó en 2013 (en España editó Turner en 2015) y traía consigo la particular y enciclopédica visión de un amante del pop como pocos ha habido en este mundo. Un trazado exhaustivo, pero personal y, precisamente por eso, altamente interesante, desde los orígenes del pop moderno, más o menos en 1952, hasta el momento de edición del libro.
Un manual que debería estudiarse en los institutos y sin el cual ninguna colección seria de tratados sobre música está completa. Un libro que saciaba incluso al más exigente y que es tan definitivo, que lo único que se le puede añadir son sucesivas revisiones conforme van pasando años y añadiendo acontecimientos a la historia. Pero ¿Qué pasaría si rebobinamos un poco más? Si echamos la vista atrás hasta el momento en que realmente se originó todo.
Cuando apenas se había inventado el gramófono, no había radio y el mundo de la canción era un territorio por explorar. Excavar ese ámbito es algo profundamente ambicioso que nadie, o casi nadie, se había atrevido a hacer. Realmente, hay pocos ejemplos, como la crónica sobre el negocio de la música desde sus orígenes remotos "Ta-Ra-Ra-Boom-De-Ay", de Simon Napier-Bell (2014), o "A History Of Popular Music Before Rock Music", de Piero Scaruffi (2007), pero ninguno tan exhaustivo ni abarcando tantos géneros como este Let’s Do It que de la mano de Stanley llegaba en 2023 y ahora publica en nuestro país Liburuak.
"Let's Do It" no es para cualquier paladar. Es para quien tenga ganas de profundizar, de cavar bien hondo en los cómos y los porqués de algo como la música pop, que guarda en sus orígenes muchas explicaciones. Pero claro, no puede esperarse que la música de la que se habla aquí, que abarca swing, jazz, cabaret, blues o canción romántica, guarde una relación directa con la de The Beatles, The Byrds, Jackie de Shannon o Roxy Music. Este es otro mundo, o mejor dicho, el mismo mundo, pero antes.
Aunque, lo que sí que es seguro, es que aún no siendo para nada aficionado a la música de George e Ira Gershwin, Cole Porter, Frank Sinatra, Louis Armstrong, Irving Berlin, Nat King Cole o Peggy Lee, quien se adentre en estas páginas no dejará de asombrarse. La prosa de Bob Stanley es de alta calidad literaria: sabe mantener un ritmo ágil, que nunca aburre ni resulta rimbombante, es como el mejor de los profesores y sabe emplear los trucos suficientes, sacando de la chistera un anecdotario que nunca se utiliza a la ligera, para captar nuestra atención en los momentos clave.
Destapa además los detalles de la personalidad de los personajes más importantes como si los hubiera conocido. Tratándolos con cariño, pero con firmeza y con la lejanía suficiente como para que la probable adoración por un gigante no nuble la vista respecto a unos defectos que también formaron parte, por qué no, de su música.
De esta forma va desgranando todo lo acontecido a ambos lados del atlántico. Aunque su eje es eminentemente norteamericano, debido al dominio de Tin Pan Alley, él le da su protagonismo también a la vieja Europa e Inglaterra, dando presencia a personajes de suma importancia como Django Reinhardt, Marlene Dietrich, Vera Lynn, Al Bowlly o Edith Piaf.
Pero claro, impera América: una de las cosas que hace aquí Stanley soberanamente bien es reflejar el trazado de cómo ésta adquiere su hegemonía. Desde la popularización de la música grabada y la creciente importancia del formato canción, en detrimento de la ópera u otros formatos más antiguos, vemos como el ragtime de Scott Joplin o el Tin Pan Alley de Irving Berlin se van imponiendo a través del music-hall para pronto impregnarse de negro con el fundamental nacimiento del jazz en Nueva Orleans y el surgimiento de figuras como Louis Armstrong, que hacen que esto sea ya imparable.
Surgen los verdaderamente grandes: los crooners como Bing Crosby y Frank Sinatra. Fred Astaire y las salas de baile. Duke Ellington, Billie Holliday,el Cotton Club y la primera escena jazz, el rhythm and blues, el hillbilly, el folk, el la exótica y, por el camino, la aparición mastodóntica del disco de larga duración y el auténtico pop, con músicos como Peggy Lee, Dean Martin, Anita O’Day. Sin olvidar por el camino muchos personajes secundarios que tuvieron también su importancia pero el tiempo ha olvidado, como las Boswell Sisters, Jeri Southern o Billy Eckstine. Todos ellos dan forma a un gran fresco que Stanley pinta con cuidado de orfebre, con profusión de datos, pero sin que corramos riesgo de atragantarnos en ningún momento.
Cuenta así, de forma absolutamente magistral, una historia realmente apasionante que puede que no se asimile de la misma forma que cuando se lee sobre lo que uno conoce e idolatra, pero sin duda ayuda a comprender muchas cosas y sobre todo, es un verdadero gozo. La existencia de este tomo es el perfecto apéndice, o más bien, precuela, a algo tan perfecto como fue "Yeah! Yeah! Yeah!" y, si me apuran, también algo que funciona de forma independiente. En todo caso, otro libro esencial para cualquier estantería que quiera saber de música.



