Mariano Peyrou: "Free Jazz. La música más negra del mundo"


Por: David Vázquez. 

Mariano Peyrou, músico y profesor de Historia del Jazz y de Estética de la Música en el Centro Superior Música Creativa de Madrid, desgrana una de los subgéneros del jazz más abstrusos de la música moderna. En el ensayo explica estructuras y diferencias respecto a otros movimientos jazzísticos, para quienes ya escuchan el género y quienes no. Acompañando el texto de una lista de canciones que desfilan entre las páginas. Si bien habla con conocimiento musical, "Free Jazz" (Anagrama) también relata el nacimiento, el auge y la caída del movimiento, por momentos llevándose el foco más que el subgénero, cuya ironía fue que el éxito de audiencia o éxito comercial se diese entre las élites intelectuales blancas. De ahí el subtítulo La música más negra del mundo. El recorrido llega hasta 1967 con la muerte de Coltrane, gigante del jazz que respaldaba a esos jóvenes revolucionarios, supuso un terrible golpe y la sentencia de muerte de este estilo.

Establece el autor argentino una contraposición entre el jazz europeo, las músicas europeas, y sus diferencias con la música negra: La jerarquía que separa lo culto de lo popular. Para ello, parte de la premisa para explicar el conflicto ante la pregunta de ¿qué es ser negro (en lo musical)? Aunque la idea no tiene una respuesta categórica, existe una clara diferenciación entre la existencia y la música, por lo que una banda sonora siempre suele ir ligada a una experiencia personal. Y es en este contexto, debido a las paradojas que se plantean, estas resultan un pilar más que interesante, traduciéndose en los planos y las conversaciones entre músicos como si fueran uno: la comunión. Porque como indicaba Kepa Arbizu: "Todo grupo de personas que expresa una profunda afición por una disciplina creativa determinada comparte ciertos códigos de lenguaje que, como si de un ritual secreto se tratase, adquieren significantes sólo descifrables por ellos mismos."

Partiendo de la cita de Archie Shepp, quién afirma que “La cultura y la música negra son esencialmente improvisatorias”, Peyrou se centra en la asimetría y lo imprevisible del free jazz, a diferencia de géneros más directos con estructuras más férreas. Sin perder el contesto social, donde los músicos se desarrollan teniendo en cuenta la escasez de espacios para cantar y bailar y el limitado acceso a instrumentos musicales. En esta cartografía, que al igual que cualquier hoja de ruta une puntos de lógica cercanía.

En esta ocasión, el libro rezuma pasión, bajo una narrativa formal, más bien profesional. Pese a su brevedad en términos de páginas, requiere de tiempo para ir escuchando y descubriendo, si no se conocen, a los artistas, LP y canciones citadas, así como de un pequeño conocimiento del género en cuanto a estructura.

Si bien, el objetivo es, además de trasladar y exponer la historia de este subgénero, aprender a apreciar una propuesta musical inusual pero estimulante, áspera pero altamente creativa, proporcionando al oyente la libertad de escuchar desde otro lugar. Sin embargo, una vez finalizada la lectura, la sensación que produce es la falta de una conclusión final para cerrar, ya sea un resumen de las características del subgénero o sobre el contexto socio-histórico.