La cuesta de enero en Madrid, Zaragoza y Bilbao es un poco menos fría que en otros lugares. Los culpables tienen nombre claro: Inverfest. Un festival al que ya podemos darle la vitola de clásico en la capital, que en su edición del año pasado decidió ampliar su propuesta y expandirse a otros puntos de nuestra geografía. Hace algunas semanas arrancó su nueva edición para llenar los escenarios de recintos de todo tipo con el ritmo y emoción de un cartel sin fisuras, capaz de mezclar los grandes nombres del pop-rock de nuestro país con otras propuestas más minoritarias y relativamente desconocidas, que muy probablemente dejarán de serlo en apenas un par de temporadas, algo que pueden atestiguar los nombres de artistas del calado de Rodrigo Cuevas o Alice Wonder, a los que estos intrépidos programadores dieron bola en pequeñas salas tiempo atrás, pero que hoy día se les han quedado ridículamente pequeñas como atestiguan sus conciertos en el marco del festival en recintos como el Movistar Arena y La Riviera.
No sin relativas dificultades, fruto de la actividad a la que tienen que hacer frente durante esta semanas, hemos conseguido contactar con un simpático y cercano Álex Graneri, co-fundador y programador de Inverfest, para hacer un balance de toda esta aventura que nos alegra el comienzo del año con el sabor con que solo los clásicos pueden hacerlo.
En primer lugar, os felicitamos porque, evidentemente, la evolución del festival ha sido extraordinaria desde el punto de vista cuantitativo, cualitativo y a esto se añade la expansión a otras ciudades, con las que continuáis en esta edición. ¿Cuáles son los datos y los logros que justifican esta evolución tan significativa en Inverfest?
Álex: Estamos ya en nuestra duodécima edición. Siendo honestos y sinceros respecto al crecimiento nunca nos propusimos hacer un festival de 100 conciertos. Si bien es cierto que, en una segunda edición, aquello creció más y comprobamos que había un hueco que nadie había cubierto. El famoso mes de enero al que todo el mundo tenía pánico, pero nos dimos cuenta que para el público eso no suponía ningún problema, que la tercera semana de febrero era exactamente igual que la tercera de noviembre. Nos costó mucho convencer a managers y artistas. Sobre todo porque existía esa especie de tradición de acabar las giras en diciembre, mientras que, enero, tradicionalmente, había sido siempre un mes de descanso para los artistas. Pero bueno, era más un bloqueo de este mundo musical, que no del público porque nosotros veíamos que poníamos los conciertos a la venta y la gente compraba igual.
¿De qué manera fue creciendo todo?
Álex: Esto fue creciendo, pero de una forma absolutamente orgánica y natural. Los bolos funcionaban, la gente se fijaba cada vez más, otras agencias y otros artistas empezaron a llamarnos y a confiar en nosotros. No fue una huida hacia adelante, y de hacer esto grande. Eso no fue nunca un objetivo. Íbamos un poco atendiendo a las cosas que llegaban. Sí que fue un objetivo, como te decía antes, después de arrancar con La Riviera y el Circo Price, ofrecer conciertos de calidad a las salas más pequeñas. Y creo que desde la segunda o la tercera edición ya estaban algunas como El Sol con nosotros. En definitiva, una programación muy amplia, compuesta, además, por bastantes conciertos. Pablo Rodríguez, mi socio, que venía de las discográficas y yo éramos muy conscientes de la dificultad que había para presentar artistas nuevos, sobre todo en una ciudad como Madrid. Si tú vas a lanzar a un artista que no conoce nadie, entonces tienes que adquirir algún recinto, hacer una promoción donde te pierdes entre un mar de propuestas no ya solo musicales, sino de propuestas de ocio en la ciudad como Madrid. Fue muy, muy difícil hacer ese juego. Teníamos claro que queríamos aprovechar todo este panorama de comunicación que habíamos creado para dar oportunidades a bandas más emergentes Y, bueno, en el momento que abrimos las peticiones, llegaban muchas más de las que podíamos abarcar. Eso fue lo que nos hizo ir llegando, ampliando, sobre todo, hacia abajo, por decirlo así, con salas más pequeñas. Las grandes las teníamos en la primera edición así que fuimos ampliando el número de fechas. En nuestro quinto aniversario hicimos ya una edición muy potente, pero ese mismo año, 2020, nada más terminar esa edición, tras acabar de recibir la última liquidación, nos encerraron a todos. Si recuerdas aquellos momentos, sobre todo, la gente que se dedicaba a este tipo de profesiones, se preguntaba qué iba a ser de mi vida. Así que pasamos unos meses un poco difíciles. Tuvimos la inmensa fortuna de que Madrid fue una de las ciudades que realmente apostó por mantener la hostelería abierta y los espacios de conciertos abiertos, con todo tipo de medidas de seguridad. Fueron unos años muy difíciles de trabajo, a todos los niveles, económicamente también. Esas fueron la sexta y séptima edición, pero también es cierto que lo que pasó después de eso fue todo lo contrario, la gente estaba como loca por salir a vivir, y eso coincidió ya con una explosión masiva en toda España, y especialmente en la ciudad de Madrid y eso creció un crecimiento imparable desde entonces.
“Al principio nos costó mucho convencer a mánagers y artistas”
Álex: En una reunión de la APM (asociación de Promotores Musicales) se comentó que el año previo a la pandemia había sido un año récord de facturación y venta de entradas, y se preguntaban cuándo íbamos a regresar a esos niveles, pues el año pasado se duplicó la venta entradas y facturación. Nosotros estábamos ahí, somos el único festival de España, que completó todas las ediciones, con muchas dificultades pero lo conseguimos. El año de la pandemia llegamos a hacer 30 conciertos y ahora en realidad lo que intentamos es no renunciar a ser nosotros mismos.
“Nuestra propuesta ha crecido en Zaragoza y Bilbao”
Agradecemos mucho que no perdáis vuestro sello característico, ni tan siquiera desde hace un años cuando el festival se abrió a otras ciudades como Zaragoza y Bilbao.
Álex: Esto en cuanto a Madrid, la idea de extender esto a otros territorios, estaba ya desde el principio. De repente surgieron las oportunidades de Bilbao y Zaragoza, y nos lanzamos el año pasado, en la que celebramos la primera edición, que se parecía más a nuestra era una segunda edición en Madrid, cosas pequeñas, pero que han crecido muchísimo. Hemos encontrado que la programación interesa, que la propuesta interesa en Zaragoza. La primera edición, el año pasado, hicimos 10 conciertos, este año estamos en 30, para que tengas una idea, y para la que viene parece que habrá más, queda recorrido por hacer. En Bilbao también ha crecido. Es una ciudad mucho más asentada a nivel musical, con cantidad de players, por decirlo así, tienes muchas oficinas grandes, es una ciudad bastante trabajada. Nos está costando más hacernos un hueco, mientras que en Zaragoza había mucho hueco, en enero, en Bilbao, no había nada, aunque hay mucha programación a lo largo de un año y nuestra llegada no fue tan sorprendente por decirlo así.
“Intentamos tener las orejas bien abiertas y observar para hacer nuestra selección”
Hablemos de la edición de este año, donde una vez más presentáis un cartel que mezcla nombres míticos con otros más emergentes de sobrada categoría. ¿Cómo se consigue una propuesta así de equilibrada donde destaca la calidad por encima de todo?
Álex: La verdad es que todos los miembros de la música somos apasionados de la música, vamos a muchísimos conciertos, intentamos tener las orejas bien abiertas y observar qué viene para hacer nuestra selección. No hay más truco que ese.
Desde fuera da la sensación de que cualquier otro apostaría siempre a caballo ganador, vosotros lo hacéis porque incluís nombres de todo tipo de estilos que se supone o se presupone que son caballos ganadores, pero tampoco os tiembla el pulso tampoco os tiembla el pulso a la hora de buscar salas más pequeñas para nombres que todavía no han despuntado a lo mejor tanto, pero que no desvirtúan la categoría del festival.
Álex: Esa es la clave. Lo explico algunas veces. Este fin de semana es el concierto de Alice Wonder en la Riviera, la primera vez que programamos a esta artista fue en El Sol. Organizamos el concierto de Rodrigo Cuevas en el Wizink Center (Ahora Movistar Arena) y la primera vez fue en El Sol. Ya es la sexta vez que lo programamos. Cuando se lo comentaba al manager, me decía poco menos que estábamos locos, pero veníamos de trabajarlo muy bien y teníamos muy claro cómo había que hacerlo. Llevábamos 5 años trabajando con el artista y veíamos la progresión, y tiene riesgo no te voy a engañar. Uno de nuestros puntos fuertes son las campañas publicitarias Hemos sabido manejar bien los presupuestos de promoción y hacerlo bien. Nos preguntan con qué agencias trabajamos, y la respuesta es que ninguna, lo hacemos nosotros mismos.
“¡Somos muy rockeros!”
Como digo, y entrando más de lleno en el cartel de este año, realmente impresiona, aunque sí que es cierto en nuestra revista somos de un talante más rockero, de modo que siempre miramos con especial cariño a esas propuestas que están más cerca de nuestro amplio imaginario. Me ha llamado mucho la atención ver que en ese sentido habéis celebrado ya el aniversario de carrera de La Habitación Roja y el día 30 tenéis un auténtico “bolazo” de los más míticos que va a haber en Madrid este año, con la presencia en el Teatro Eslava del grandísimo Javier Corcobado.
Álex: Bueno, hemos empezado con Ariel Rot (risas). Y yo fui manager de Corcobado. En el teatro Eslava tenemos a tres grandes leyendas, el primero es Ariel Rot, gira 30 años, el homenaje de Ana Curra a Parálisis Permanente y lode Corcobado que estoy loco por hacerlo. He trabajado con él, le conozco muy bien. ¡Somos muy rockeros! En nuestra preferencia por el rock estamos todos en la oficina de acuerdo. Y después se trata de estar pendientes de otras tendencias musicales. Nos gusta pensar, no sé si es verdad o no que somos la agenda musical del mes de enero. ¿Qué hay que escuchar en los próximos meses? ¿Está todo en el Inverfest? Es muy difícil conseguirlo, pero lo intentamos.
Tampoco faltan a la cita viejos rockeros como Quiquie González, nuestros amados 091 ni mitos como Kiko Veneno, o Víctor Coyote, que creo que ha sacado un discazo cojonudo, y el que abrió fuego el día 8 de enero que fue el de Ariel Rot del que hicimos crónica El Giradiscos. De la misma manera que miráis al futuro también en cierta manera planteáis un homenaje en toda la regla a la historia de nuestra música popular de ayer, hoy y siempre.
Álex: Presencié el concierto de Ariel Rot, y ¡qué manera de tocar la guitarra! Es que artistas así, como él, siguen vigentes.
Pero sigamos, porque luego tenéis a Standstill y a las Hinds; tuvisteis a “los leones” haciendo un llenazo en el Movistar Arena y sois unos cabrones porque probablemente habéis cogido el mejor bolazo que pueda haber este año con ese discazo que se han marcado el Canijo de Jerez y Los Estanques. entonces vamos a hacer la pregunta malévola de la entrevista. ¿Sois conscientes de que acentuamos nuestra cuesta de enero cada año por vuestra culpa?
Álex: No es verdad, risas, porque las entradas no las vendemos en enero, si las entradas las vendiéramos en enero lo llevaríamos claro (risas). Como he dicho antes, es que el tercer fin de semana de enero la gente sale como lo hace el tercer fin de semana de noviembre. Me refiero a Madrid, no sé si pasa lo mismo en otras ciudades, aquí hay una población flotante de 5 millones de personas. En la sala más grande entran 12.000 personas. Siempre hay 1000 tipos con ganas de salir, hay sábados que hay una oferta de 7 conciertos a la vez, ¡y están las entradas agotadas!
Vais a tener problemas cuando en un par de años el Atlético de Madri en colaboración Live Nation abra su espacio multieventos con capacidad para más de 20.000 personas.
Álex: (Risas) Los recintos más grandes son mucho más complicados. Para el año que viene ya están a la venta las entradas para el concierto de la nueva gira de Sidecars y para el cierre de la gira de Mikel Erentxun dentro de un año. Y Víctor Manuel en noviembre. Acabamos de anunciar a Carlos Ares en el Movistar Arena.
“Quizás nuestro reto más inmediato en Madrid es mantener esta línea”
Ya me das pie Alex a la siguiente pregunta, ¿cuáles son los próximos retos que os planteáis para para el futuro del festival?
Álex: Es más difícil mantenerse que llegar, es un dicho muy cierto. Me conformaría con seguir manteniendo este nivel. Hacemos lo que ya hacíamos antes, estar pendientes de las novedades; hablar con los artistas; tratarlos bien. Llegar los primeros con propuestas atractivas y ofrecer esta programación. Quizá nuestro reto más inmediato en Madrid es mantener esta línea. Y desarrollar las otras dos ciudades.
Pues no es mal reto. La siguiente cuestión, a modo de broma, bordeando el mal gusto sería esta. Imagínate que estuvieras al otro lado y solo te diera la posibilidad de elegir tres noches para quedarte, ¿cuáles serían? Y, ¿por qué?
Álex: (Risas) Es la única pregunta que tengo vetada. No puedo, de verdad, iría a todos. Destacaría los aniversarios, las leyendas. Llegar a 30 años de carrera como La Habitación Roja o a 40 en el caso de Corcobado me parecen logros al alcance de muy pocos. Son hitos de un nivel altísimo.
Más allá de cualquier otra consideración musical o rockera, somos personas que creemos en el poder de la cultura y pensamos que vuestro festival hace mucho bien por la cultura y por Madrid, y cada día más, ahora también, por Zaragoza y por Bilbao.
Álex: Sin desmerecer el trabajo de otros, no voy a buscar un descampado, vallarlo y montar un escenario. Trabajamos con los recintos existentes, y lo que ha supuesto esto para las salas es increíble. El año pasado nos dieron un premio en la sala El Sol, que decía “gracias por reinventar el mes de enero”. Recuerdo la primera vez que pedí unas fechas en La Riviera, en enero, y me contestaron, “pues todas, nadie me pide fechas en enero”. El Circo Price estaba cerrado a cal y canto, no había programación de ningún tipo. El público estaba, solamente hacía falta unir la oferta con la demanda. Cuidamos de las salas. Más de la mitad de los conciertos se llevan a cabo en salas de menos de 1.000 personas.
Ese es el verdadero valor, porque en vez de querer montar un festival tipo “hacer churros” y buscar “la pasta” desesperadamente, hay gente que respetáis al público. De corazón, valoramos mucho más vuestra propuesta de festival de dos-tres mil espectadores, donde casi nos conocemos unos a otros.
Álex: Hacer un bolo en El Sol donde puedes prácticamente tocar al artista, es una experiencia increíble. Lo mismo que ver un bolo en La Riviera, en el Price o en But. Sí, después puedes verlos en un recinto grande, pero no va ser lo mismo. En estos conciertos el protagonista es el artista. No es el compendio de los hits de alguien, durante una hora, en un escenario sobredimensionado, en un horario imposible. Para conocer y descubrir a un artista o una banda puede ser válido, pero la siguiente vez irás a verlo a una sala.
Esa es la experiencia que brinda el Inverfest.
Estamos agradecidos a vuestro festival, sobre todo, por vuestra valentía. Gracias de verdad, Álex.
Álex: Gracias a vosotros.





