MIKA: “Hyperlove”


Por: Nuria Pastor Navarro. 

“Vístete para el mundo que quieres ver y sé la persona que quieres ser, por dentro y por fuera”, declara el locutor de MIKA FM, la emisora de radio ficticia que vertebra el nuevo trabajo de, valga la redundancia, MIKA. Esa simple frase encierra la esencia, el sentido y el deseo del artista, que lleva plantando esa potencia personal desde sus comienzos hace ya veinte años. El amor, la rebeldía, la autoexpresión, el color: todo se condensa en “Hyperlove”.

Nacido en Beirut de padres americano-libaneses, Michael Holbrook sobrepasa por poco los cuarenta años, pero ha hecho de (casi) todo. Apariciones en las televisiones italiana y francesa, presentación de Eurovisión, bandas sonoras de cine, colaboraciones con la Ópera Real de Versalles y hasta coach del programa español de “La Voz”. Ha ganado varios World Music Awards, fue nominado a un Grammy y galardonado con la Orden Nacional del Mérito del Líbano. Y además… ¡Hace música! Su complicada infancia y convulsa adolescencia fueron el punto de origen para sus dos primeros álbumes: “Life In Cartoon Motion” (2007) y “The Boy Who Knew Too Much” (2009). Con una estética imaginativa y colorida, ambientada en un mundo animado, MIKA lanzaba sus ingeniosas posiciones sobre los temas sociales que le preocupaban. Ya desde entonces dejaba clara su personalidad y la fuerza con la que defiende la música como un lugar seguro en el que poder ser uno mismo.

Desde esos álbumes que suenan a adolescencia de los tempranos 2000, sus trabajos han ido ganando en madurez sin dejar de lado su marca personal. Tras “The Origin of Love” (2012) y “No Place Like Heaven” (2015), MIKA regresaba en 2019 con un guiño a su verdadero nombre. “My Name Is Michael Holbrook” recogía su trayectoria anterior con una elegancia nueva, y cuatro años después consolidaba su acogida internacional con el álbum en francés, y homenaje a su madre, “Que ta tête fleurisse toujours” (2023). Queda claro que MIKA es una persona activa que no permite que los años le resten ganas de crear arte, y por ello recién iniciado este 2026 nos trae “Hyperlove”.

Un total de doce canciones, junto a tres interludios que presentan a un locutor parloteando animadamente en una fantasiosa emisora de radio sobre la sociedad actual, conforman el álbum. Si bien no llega a ser innovador, resulta igualmente agradable: MIKA sigue su línea habitual, esta vez con un toque más discotequero que se deja oír en temas como “Modern Times” o “All The Same”.

En general, todas las canciones gozan de ritmos animados y bailables, dejando como excepción el lirismo de “Hyperlove”, que abre el disco planteando el amor como un enigma en si mismo. El pausado piano y los ya míticos agudos del cantante dejan paso al aire fiestero y rebeldillo de las siguientes pistas, todo cohesionado a través de la línea temática centrada en el afecto de mil formas diferentes: la dificultad del amor moderno, el consecuente refugio en la música, el amor oculto, las roturas de corazón…

La estructura es también muy sólida: cuatro canciones, un interludio, y así se repite hasta dejar huérfana la última pista del álbum. No se perciben ni bajadas ni subidas, sino que una vez que MIKA te ha introducido en su pequeño mundo te mantienes en un agradable viaje a velocidad de crucero, sobresaltándote de curiosidad cada vez que escuchas la profunda voz de los interludios y volviendo a bailar unos segundos más tarde.

Entre los doce temas, cautivan especialmente algunos como “Nicotine” y su pegadizo estribillo, “Eleven” —que tanto recuerda a las canciones de Modern Talking— o “Inmortal Love”, que cierra el ciclo con un mensaje directo: el amor nos transforma una y mil veces.

Como en sus trabajos anteriores, MIKA nos tiende la mano y nos invita a reflexionar a través de su reconocible voz sobre nosotros mismos y todo aquello que nos rodea. Nos insta a cuestionarlo todo, a defender a capa y espada a nuestro verdadero ser y, ante todo, a no escondernos nunca. Quizá suene simple, pero para este ecléctico artista el amor es la respuesta a todo, e “Hyperlove” es el manifiesto que lo prueba. Como declara en “Excuses For Love”, a él ya no lo quedan excusas para pasar del amor… quizá deberíamos intentarlo nosotros también.