Lana del Rey ameniza la espera con “White Feather Hawk Tail Deer Hunter”


Por: Nuria Pastor Navarro. 

Grandes ojos de búho observan desde la oscuridad más sugerente, el viento parece aullar entre los recovecos de la noche y las inocentes formas de la existencia se convierten en siniestros monstruos en la imaginación. ¿Acaso es noche de brujas? Casi; es la nueva canción de Lana del Rey. Lana es una de esas artistas que no necesitan apenas presentación… Desde el nihilismo más aesthetic de “Born To Die” (2012) hasta la fuerza poética de “Did you know that there´s a tunnel under Ocean Blvd” (2023), pasando por el hippie “Lust For Life” (2017) o el experimental “Norman Fucking Rockwell!” (2019), la artista cuenta con una variada y exitosa carrera de más de diez años.Quién le diría a la joven y rubia Lizzy Grant, cantando de bar de bar, que es la número 27 del mundo en Spotify, que ha sido nominada 11 veces al Grammy y que está a punto de sacar su décimo álbum de estudio… O eso esperamos.

Y es que si algo ha demostrado la misma Lizzy, aparte de su gran talento musical, es su libre albedrío. Este misterioso álbum nonato ha sido retrasado incontables veces desde 2024 sin explicación alguna y ha cambiado de nombre y género en cada una de las ocasiones, yendo de un supuesto estilo country con “Lasso” a “The Right Person Will Stay” hasta el (supuesto) actual “Stove”. Lana es toda una profesional del despiste, y nadie sabe nunca su próximo movimiento. ¿Quién, si no ella, podría lanzar un single escrito hace tres días un martes aleatorio de febrero a las cinco de la tarde?

“White Feather Hawk Tail Deer Hunter” —ay, el cariño de esta chica a los títulos largos…— llega pisando fuerte y rompiendo con el estilo que ya había presentado en los dos anteriores sencillos que aparentemente se incluirán en el mismo álbum: “Henry, come on” y “Bluebird”. Lo siniestro, lo extraño se instala desde los primeros segundos de esta canción con una gracilidad delicada y escalofriante. Ella Fitzgerald ya utilizó estos curiosos acordes en 1964 para hablarnos de la misteriosa “Laura”, con ese aire sombrío de película de terror, y Lana ha aprovechado esta ocasión para demostrar su infinito amor al jazz.

Los susurros cantantes de Lana pronto se abren paso, y nos recuerdan a temas anteriores como “A&W” o “Peppers”, en los que la artista parecía olvidarse de cantar para simplemente conversar con nosotros con cierta musicalidad. Y de pronto, nos reclama: “whoopsie-daisy, yoohoo!”. El estribillo, cargado de cuerdas tensas y vientos llamativos, enfrenta la dulzura de la voz con lo tétrico del instrumental. Como si fuera la banda sonora de una película de suspense, la cantante consigue una vez más hermanar la belleza con la inquietud, y nos trae recuerdos de los lejanos temas que compuso en su momento para cintas como “El gran Gatsby”, “Big Eyes” o “Maléfica”.

Y es que “White Feather Hawk Tail Deer Hunter” no es un tema cualquiera. Desde su mítico glamur melancólico, Lana escribe su propia versión de una canción de amor dedicada a su marido Jeremy Dufrene. Pero, incluso, va más allá, rompiendo satíricamente con la corriente de las trad-wives. ¿Una trad-wife que no sabe encender el horno para cocinar? Solo podía ser Lana y su admirable libertad.

No faltan el vídeo casero con pulso tembloroso, imágenes de archivo antiguas y mucho contraste, como lo fue en su día “Video Games”; los macabros guiños —como el propio título del álbum— a la eterna Plath y su “Dios me libre de cocinar tres veces al día” y mucha incertidumbre sobre el futuro, por supuesto. Nada nuevo para los fans de Lana del Rey. No me cabe duda de que pronto los lazos en el pelo, los pintalabios rojos y las gafas con forma de corazón llenarán las calles y locales de concierto. Pero por el momento, toca esperar. Menos mal que tenemos los casi cuatro minutos de “White Feather Hawk Tail Deer Hunter” para practicar la paciencia…