Antonio Arias: “La música gnawa es la base del blues, por lo tanto, del rock and roll"


Por: Javier González. 

El viaje musical de Antonio Arias parece no tener fin. Es el granadino un tipo inquieto, valiente y dotado de un cierto afán aventurero, siempre dispuesto a afrontar la búsqueda de “otros” caminos sonoros, capaces de abrir nuevas puertas y derribar fronteras con arrojo, una constante que ha demostrado en su andadura con Lagartija Nick y también en su carrera solista, como acredita una vez más en “Mawlid-Mapa del Trance” (Montgri 2026). 

Un trabajo donde partiendo del estudio del guembri se ha dejado arrastrar por el sendero del conocimiento, llegando con su interés hasta la música gnawa, un estilo propio del África subsahariana tan cercano a nuestras fronteras como desconocido por parte del gran público, que encierra tras de sí un componente mántrico y experimental, cercano a la magia y en el que los distintos estados del trance cobran especial relevancia. Siendo reflejado aquí en nueve canciones que apuestan por el respeto a la tradición, pero que se presentan dotadas con una innegable querencia pop, haciendo de la experiencia de escucha algo altamente disfrutable. 

Con suma humildad, sabedores de que pisamos un terreno totalmente desconocido, nos ponemos en contacto con Antonio Arias, quien ejerciendo de maestro abre las puertas de nuestra percepción en un nuevo viaje de lo más apasionante.

La eterna búsqueda musical y vital que es tu carrera te ha traído hasta aquí con “Mawlid-Mapa del Trance”, un trabajo lleno de belleza de cuya génesis inicial me gustaría que me hablaras. ¿De qué forma y en qué momento surge el germen de este proyecto? 

Antonio: Todos nuestros proyectos se simultanean, superponen, compaginan y dan codazos entre ellos. Vengo desarrollando a través del estudio instrumento guembri un acercamiento a la música gnawa, la cual posee vínculos con los esclavos subsaharianos, la cultura marroquí y argelina, etc. Un día entré en contacto con dicha música a través de Hassan, director de cooperación de la fundación de estudios euro-árabe, quien dejó con toda la intención del mundo un guembri en casa. Paralelamente nosotros con el proyecto “Mawlid” andábamos ya en esa búsqueda desde un enfoque más andalusí, pero a través del guembri y su estudio, hemos llegado a una música africana como la gnawa que abre el camino a otras música de África en general. Además, el guembri es un antepasado del bajo, tiene tres cuerdas, hechas con tripas y piel de camello para el tambor, tiene una magia que te atrae como músico. Además, por sí mismo te lleva a un viaje a las puertas de la historia de la música, por lo que es un viaje que merece la pena. No seré quien descubra que la música gnawa es la base del blues, por lo tanto, del rock and roll. Es decir, de todo lo que nos gusta y que tan bien conocemos. Si la vida te ofrece un instrumento nuevo que te lleva al origen de tu propia música, crea atracción. Es como el que descubre un nuevo mundo, siempre cree haberlo visto primero. Es con esa voluntad con la que salgo, siempre acompañado por Moncho Rodríguez a la mandola y laud. El equipo “Mawlid” se ha ido metiendo en un sonido más simplificado, pero siempre de búsqueda. 

“Observamos ciertas referencias musicales con una mirada colonial y subida, buscando donde ni nos ven ni les interesamos, que sería en el mundo sajón y en los modelos de mercado actuales”

Este trabajo es una mirada totalmente novedosa en tu carrera, cruzas el Estrecho de Gibraltar y te enfocas en la música gnawa marroquí. 

Antonio: Es verdad que no siendo gnawa, ya conocía a Bachir Attar y The Master Musicians of Jajouka desde el año 1995, lo cual ya es un punto de conexión. También es importante resaltar que en mis diarios de “Omega” había dejado escrito mi voluntad de incluir esos sonidos en “Ciudad sin Sueño”. Había un run-run sin mucho sentido dentro de mí, buscando la conexión en la música marroquí. Sin embargo, no es lo mismo que la música andalusí, más conocida, ya que tiene herencia de poesía granadina y andaluza. Lo gnawa te lleva al hueso, muestra el camino más certero de la música, entras en un mundo que tiene una puesta en escena, magia negra y magia blanca. Siento que existía una deuda con la música marroquí de nuestros vecinos. De lo gnawa conocía cosas de ahora como Bab L´Bluz, que utilizan el guembri en busca de esa sonoridad. El empezar el camino hacia el origen, despojado de instrumentos, que coincidiera con el desarrollo de Lagartija, hizo que me volviera loco. En cuanto apareció el instrumento todo detonó, conectas con la base de la música y necesitas conocer, que te orienten en la búsqueda. Merece la pena, creo que es un paso que nos va a llevar al sonido del futuro. Como apuntas, una cosa va llevando a otra. De “Omega” nos metimos en el rollo flamenco a fondo; después con “Mawlid” a la música tradicional, más tarde a la música andalusí y ahora al gnawa, que será de las cosas más importantes que hagamos, porque te lleva a comprender la música africana, una asignatura pendiente para todos. Observamos estas referencias con una mirada colonial y subida, buscando donde ni nos ven ni les interesamos, que sería la música sajona y los modelos de mercado actuales. Aquí sí, sí nos ven y hay un trabajo importante por hacer, un camino por recorrer. 

Antes te has referido a ello de pasada, pero pensando en todas aquellas personas que no tengan conocimientos sobre la música gnawa. ¿A qué estilos ha influenciado? ¿Con cuáles se ha mezclado? 

Antonio: Brian Jones viajó en el año 1965 con The Rolling Stones a la zona, prestando atención a la sonoridad, aunque no fue hasta más tarde, en 1967, cuando vuelve y graba a Master Musicians of Jajouka. Su amigo, Mino Scala, representante y agente de artistas, tiene constancia de las grabaciones que había realizado Brian, volviendo en los años 70 con el percusionista de Traffic para regrabar a los músicos gnawi de Tánger. Todo el mundo conoce el interés por esta música por parte de William Burroughs, al igual que Paul Bowles, que por lo visto fue el que hospedó y dirigió a Brian Jones en las búsqueda de lo jajoukas. Brian Jones y el resto de Rolling Stones están tras la moda psicodélica, basada en Marruecos. La conexión intelectual de toda esta escena de los sesenta y setenta es muy potente. El hecho de haber podido trabajar con gnawis del norte y del sur te hace acercarte al carácter sagrado de la misma, sobre todo en lugares donde no hay médicos relacionados con problemas de la cabeza. Ellos están en la búsqueda del trance, buscando algo sagrado. No sé qué me atrae más de toda esta aventura, si la puesta en escena o el baile. Quizás el hecho de que es una música de gente pobre que están protegidos por maalen, maestros y curanderos. Me conecta con todo lo que me gusta de la música: psicodelia, blues y rock. Además, me abre un mundo que me conecta con todo lo que me falta. 

“Crear caminos nuevos a través de la música es una constante en mi carrera” 

El disco se mueve a mitad de camino entre la instrumentación más lo-fi y una rica cantidad de elementos tradicionales con los que jugáis. 

Antonio: Hemos simplificado todo a través de la percusión, la mandola de Moncho y el guembri, los tres instrumentos bases sobre los que se basa la producción, aunque hay algún arreglo de laud. También se han añadido algunas castañuelas metálicas y tambores gnawa. La producción se basaba en quitar instrumentos, buscábamos que solo con tres y las voces todo fuera especial, resaltando la riqueza armónica y melódica. El lema del disco es que queríamos que lo que sonara fuera gnawa, ten en cuenta que desarrollamos más canciones que tocamos en una gira por Marruecos el año pasado. Hay una cosa que has comentado muy importante y es que en este estilo hay una búsqueda del trance, cada canción puede durar quince minutos hasta que logra su objetivo. El disco tiene un guiño pop, tratamos de guiar al oyente hacia esa experiencia en nueve canciones. Con tres instrumentos hemos abierto un mundo que dará más frutos en la experimentación con banda. Hemos ido a conocer la base para crear un camino nuevo en la música que en mi caso es una constante. 

“Este disco es una manera de traer música para las personas” 

El elenco de músicos que te acompaña es bastante interesante, ¿puedes hablarnos un poco más de cada uno de ellos? 

Antonio: El año pasado, en plena época de Ramadán, tuvimos la oportunidad de hacer una gira con el Instituto Cervantes por cinco ciudades de Marruecos. Pensamos que era la oportunidad de trabajar con diferentes maalen. En el norte hemos trabajado Arafa Chaara y su grupo, aunque la búsqueda continuará en el futuro con idea de trabajar con grandes nombres, ahora hemos buscado gente joven que entendiese las ganas de compartir esa música con el resto el mundo. En el sur hemos colaborado con Khalid Sansi y su banda, que te meten en el trance a hostias. Dentro del disco colaboran en “Manos que me Guían” y “Río de Luz”, son la experiencia punki Gnawa. También tenemos a Miguel Ríos echando una mano, la canción “Boabdil el Chico” quedaba muy bien, cuando empezaba a experimentar con el instrumento acudía a ella porque sonaba bonita. Hace catorce años ya la hicimos Miguel Ríos y Lagartija Nick un par de veces en Granada, se me quedó en el cabezón. Hablé con Miguel y le dije que había un tema que quedaba bien en gnawa, me dijo que le flipaba esa música. Era una manera de traerle, utilizar a nuestro particular chamán que desde Granada nos despedía antes del viaje iniciático. Tarwan N Tiniri, que está en “La Peregrina”, representa la parte más al sur de Marruecos. Ahora hay un movimiento internacional muy potente llamado “blues del desierto” con una afinación abierta donde buscan experimentar. Y luego poder cerrar con Bachir Attar fue un sueño, lo tenía puesto en los diarios del año 95 sobre “Omega”, donde ya había apuntes donde decía que quería que tocara. Ha sido un elenco fantástico. Se nos ha quedado por el camino colaborar con mujeres jóvenes muy importantes dentro del movimiento gnawa, pero entendíamos que para abrir el camino era más sencillo acudir a esta gente. Piensa que en “Mawlid” también colaborábamos con Carmen Linares. El elenco que se ha formado tiene una magia cercana a “Omega”. Nos hemos arrojado y en algún momento se acabará. El disco nos lo dirá o la gente nos lo dirá. Cuando me juntaba con los gnawi les decía que estaba aprendiendo, no quería faltarles, ni insultarles. Imagina que un japonés o un chino hubiera venido a enseñar a tocar a Paco de Lucía la guitarra flamenca. También llevé un bajo a Marruecos, por si no querían que tocara el guembri. Al revés, me decían: “ven, que te vamos a dar una paliza que te vas a enterar para el resto de tu vida”. Íbamos a la ciudad, nos presentábamos, rompíamos el ayuno, al instante todo era ensayar y tocar, sin conocernos de antes. Después de “Omega” estoy preparado para cualquier viaje intermusical. Se ha conformado un elenco que da mucho aliento a un disco en solitario, bastantes compartido, como los mejores discos en solitario, que son donde más gente participa. 

“La idea era que le dieran por culo a la estructura y a la afinación” 

Me ha gustado mucho la canción “Bermasouyé”, me parece un temazo con una letra que es pura finura. 

Antonio: Es una canción que tuve la suerte de conocer al empezar a tocar el instrumento con un maalen en Granada. A regañadientes me dio clase, piensa que para ellos es demasiado enseñar gnawa a un infiel. Me enseñó ciertas canciones antes de bajar a Marruecos, las que más me podían ayudar en la gira. Al sacar “Bermasouyé”, no podía aprender árabe tan rápido con idea de cantarla, por lo que para completarla y recordarla utilizamos una canción de Cobitos, un cantaor de Jérez que vivió gran parte de su vida en Granada. Enrique era fanático de Cobitos. Trabajó en las cuevas principalmente, los discos los sacó siendo mayor. Su letra es una llamada a la ancestralidad africana, “souyé” viene a significar “soy yo”. Tienen canciones con letras en español que me han ido enseñando. Es una llamada a los dioses, hay una búsqueda del trance, del ritmo que cura y una alabanza típica a Mahoma al final. Lo juntamos con “te quiero más que a mi madre”, algo que todavía me estremece cuando lo canto. Era una manera de traer un poco del flamenco. Si te das cuenta, también cambio al acento andaluz, cosa que pega muy bien, como lo hacen en “Manos que me Guían”. “Mapa del Trance”, por ejemplo, es una forma de contar la experiencia, pero no lo hago de una forma tan andaluza. Me he dejado llevar por cosas que no tienen realmente explicación, pero me surgía y salían sin más. 

“Hay tal procesamiento de la música actual que no me extrañaría que lo que oímos fuera cancerígeno” 

“Río de Luz”, “Oh Amazig” o “Matar al Jaguar” parecen canciones casi mántricas. ¿Cuánto hay de espiritualidad en un trabajo como éste? 

Antonio:
Muchas de esas canciones son puro soul. La idea era que le dieran por culo a la estructura y a la afinación, en general a todo lo que está dominando los mercados. El guembri es un palo, no hay trastes, para que te hagas una idea es como tocar un violín. No hay forma de dar el tono con precisión, te mueves en desafinaciones, pero, sin embargo, la voz se coloca en un sitio puro. Hay que quitarte la obsesión, los estándares de la música que suena en la radio. Hay una obsesión absurda por la afinación, ¿cómo no van a meter autotune hoy día? El modelo de mercado es absurdo, la manera de entender la música así no existe. No somos robots. Esta es una manera de traer música para las personas. Hay tal procesamiento de la música actual que no me extrañaría que lo que oímos fuera cancerígeno, no puede ser bueno para el organismo ni la salud. Es imposible. 

Al escuchar “Matar al Jaguar”, que acaba casi en un krautrock me ha dado por pensar que perfectamente podía ser un homenaje a tu hermano Jesús, en recuerdo de aquellos días escuchando discos extraños para ti por aquel entonces en la barbería de tu padre en el barrio de la Chana. 

Antonio: Todo son guiños a mi hermano. De hecho, tuvo hasta una novia en Tetuán. Fue gracias a él, que ya sabes que era periodista, que conocí a los Masters of Jajua, pudimos entrar a los camerinos del Womad. Mi hermano siempre está presente, muy mucho. Una de las composiciones que ha quedado fuera es “El Hermano Loco”, que colabora Javi de Lima Negra. Ya buscaremos la excusa para meterla. Mi hermano, al igual que Enrique, estaban más orientados a la música andalusí, con violines y armónica. Personalmente, tiro más por el desafine. No sé si lo que hago lo hago por mí o porque me ha llegado por él. Tengo en casa dos o tres Coranes suyos.

“Tenía la sensación de que “Ciudad sin Sueño” quedó sin terminar” 

“Ciudad sin Sueño” vuelve a aparecer en este trabajo. ¿Por qué? 

Antonio: Sí, el hecho de que… por ejemplo al acabar la gira de Marruecos, estábamos tomando algo en Tánger. Nos encontramos con Bachir y en la conversación de reencuentro, le comentamos de hacer algo. Y dijimos “¿Qué hacemos?”. Hablamos de los Jajouka y las fotos que tenía con Jesús. También de los ya mencionados diarios de “Omega”, donde aparecía “Ciudad sin Sueño”, que vivió muchos sabotajes durante la grabación. Es una canción que creo que quedó sin terminar, supongo que no soy el único autor que piensa así de algunos de sus temas. Para mí tenía que acabarse con una percusión en la intro. Había tantas cosas que hacer, entre ellas bajar a Lorca a Marruecos. Quería escuchar su fuerza desde allí, esa fuerza que sigue impulsándome en la música. Tiene mucho significado. Incorporamos cosas de maneras intuitivas, como el canto lastimero antes de los versos de “Ciudad sin Sueño”. Para mí representa la búsqueda que nunca termina. Hay caminos que se abren y otros caminos que quedarán sin terminar. Representa eso. Hagas lo que hagas, nunca acabarás de encontrar el camino. Iba a ser una canción para vídeo, pero la hemos metido en el disco. Es tan simbólica. No queremos desprendernos de las motivaciones más grandes que nos tienen en activo.

¿De qué forma os vais a plantear la gira de presentación del álbum?

Antonio: El disco sale ahora, pero la gira se hace en septiembre. Queremos que la gente vea lo que vivimos en Marruecos. Llevamos meses negociando la venida y estancia de Arafa Chaara y su grupo, que ni te imaginas cómo los putean para llegar aquí. Vamos a tocar en Barcelona, Madrid, Granada y Valencia. Tocaremos las dos formaciones, algo que ya hicimos en Marruecos. Las veces que lo hemos hecho, pese a ser un repertorio nuevo para todos, intérpretes y público, la gente se volvía loca. El otro día estuvimos en Linares, Moncho, Suhaíl, un percusionista marroquí que vive en Granada y yo en una actuación que teníamos comprometida, pues bien, el público disfrutó un montón. Creo que hay una magia, una sonoridad propia del instrumento, algo que no controlamos, pero que empatiza. A la gente le va a cambiar la vida cuando vea el espectáculo. La lástima son las trabas burocráticas que les ponen a músicos profesionales, teniendo que dar garantías sobre todo lo que van a hacer y dónde, que no es otra cosa que trabajar. Este disco es una invitación a la comunicación de mundos y un canto contra la música sobreprogramada. La gente va a flipar cuando nos vea. 

“La gente cree que “Omega” fue un éxito desde que salió” 

Y en paralelo asoma de manera inminente la nueva gira de “Omega 30 aniversario”. ¿Qué os ha impulsado a lanzaros de nuevo a la aventura? 

Antonio: Esto sí que es un “Multiverso”. La gente no lo sabe, pero el año pasado, mientras estábamos con la gira de Lagartija Nick, anda subiendo y bajando a Marruecos. Todo se simultaneaba. Y ahora estamos con los ensayos de la gira “Omega 30 aniversario”. Desde hace tiempo me vienen ofreciendo cada año que hagamos algo relacionado con “Omega”. Este año ante una propuesta concreta pensamos: “¿qué hacemos?”, fue Kiki el que me dijo: “estamos vivos, vamos a celebrarlo”. Realmente fue la frase que me convenció. Es lo que estamos haciendo, dentro del acojone que da todo esto. Lo haremos desde una perspectiva de revisar el concierto desde el disco. En la época en que andábamos con Enrique se estableció empezar con la parte del flamenco para luego continuar con el desarrollo conjunto. Aquí vamos a sumergirnos en el disco de primeras, remover las cosas que hay, reinterpretar canciones y tocar otras como “Vals en las ramas”. El anhelo de involucrarnos en el álbum con otra visión, aportando lo que da Kiki con su juventud. Acojona, igual que anima y motiva. Ahora en un rato vendrán a ensayar Juan y el resto. Estamos repasando estructuras. Afrontamos el directo sabiendo que es importante, pero con la alegría de lo que vivimos con Enrique. A quién le cuentas que en su día fue ignorado por la prensa musical, absolutamente saboteado, no se lo cree. La gente no tiene ese concepto. Ahora lo ven distinto. Creen que fue un éxito desde que salió.

Ya sabes que en aquel momento “El Giradiscos” no existía. De lo contrario, nos hubieras tenido dando la tabarra como nos tienes en este nuevo proyecto y nos has tenido en “Multiverso”. 

Antonio: A mí me dolerá siempre que no solo no se criticara, sino que no diera ni para una entrevista. Es más, pienso que cuando se lo cuento a alguien le estoy aburriendo. Es como si ahora McCartney dijera que “Sgt. Pepper´s” le costó muchísimo. Fuera dramas. Vamos a disfrutar con la gente. Es un punto de riesgo, otra vez. Tengo voces en contra de la gira. Esto será lo menos nuevo, ya nos pasó hace tiempo a lo gordo. Vamos a salir a muerte. Creo que se puede hacer algo especial tras la experiencia de “Mawlid” en temas como “Ciudad sin Sueño”.

Qué te voy a decir, Antonio. Ya sabes que opino que eres un genio y que tu grado de compromiso y riesgo con la cultura y el arte no está a la altura de nadie en nuestro panorama rockero. Gracias por tanto riesgo y acierto, para nosotros estás dentro de la categoría de genio. Mil gracias por este rato tan bueno de charla. 

Antonio: Muchas gracias a vosotros y un beso muy grande.