Por: Jon Bilbao.
Fotografías: Javier Salas.
Celtas Cortos nunca han dejado de ejercer de cronistas de nuestro tiempo, a la vez que han acercado a nuestros oídos fusiones de estilos como el rock, el folk o el reggae. Acaban de empezar su selecta gira estatal por el cuarenta aniversario de la banda y por ello charlamos con Goyo Yeves, el único miembro que lleva esas cuatro décadas ahí —aunque también contamos con el cantante Jesús Cifuentes y el violinista Alberto García, que entró en 1990—, para hacer un repaso a la rica historia de la banda y contaros cómo se van a desarrollar estos conciertos que prometen ser tan especiales.
Lo primero, felicitaros por haber cumplido cuarenta años como banda, todo un logro que supongo no esperábais cuando a mediados de los ochenta os juntasteis para tocar. Aunque supongo que vuestras vidas y motivaciones han cambiado bastante, ¿dirías que aún mantenéis parte de ese sentimiento inicial que os impulsó a agarrar un instrumento o a crear el proyecto?
Goyo Yeves: Yo diría que sí, sin duda, porque nosotros empezamos desde muy abajo siendo unos chavales de dieciséis años. Nuestra historia surge en un instituto, éramos una especie de colectivo del instituto, una actividad extraescolar. Eso fue poco a poco creciendo y al final en el 86 nos llamamos Celtas Cortos, con algo más de entidad. Éramos ocho y soñábamos con poder tocar lo máximo posible en los bares y que no nos cobraran las cañas. (Risas). A partir de ahí vas creciendo, el boca a boca de la gente que nos veía iba recorriendo camino. Realmente nacimos siendo un grupo de amigos, sabemos lo que nos ha costado llegar hasta aquí y lo difícil (mucho más) que es mantenerse, y desde luego entendemos y valoramos a las personas que lo formamos. Que hay que ser respetuosos, tolerantes y que hay que tener en cuenta las necesidades de cada uno. Todo esto no tiene sentido si nosotros no tenemos ilusión. Pienso que seguimos teniendo esa ilusión de seguir adelante y de aportar cosas nuevas, y de crear proyectos de todo tipo.
Me gustaría hablar por un momento de vuestros inicios. Aunque creasteis la banda siendo muy jóvenes, algunos de vosotros ya veníais de bandas: algunos del grupo Páramo y otros de Almenara, dos grupos ya relacionados con el folk. ¿Supuso un hallazgo el encontraros esos dos grupos de personas en aquel momento? ¿Teníais claro que queríais interpretar música exclusivamente instrumental? ¿Cómo recuerdas aquel momento?
Goyo Yeves: Lo recuerdo como una eclosión de muchas cosas, para empezar el hecho de tocar con otra gente. En aquella época sí que estábamos muy metidos en el folklore castellano (que tenía un auge importante en esa época), y mis primeros conciertos tocando delante de gente fue con Castilla Joven, un grupo de baile y de danzas castellanas. Has hablado de Páramo, que es un grupo que formé yo con Cesar Cuenca, otro de los miembros de Celtas Cortos, en el que trabajábamos canciones tradicionales de nuestros pueblos, que conocíamos por nuestros abuelos, nuestros tíos…Y Almenara llevaba más tiempo con el folk castellano, donde estaba Carlos Soto, Jesús Cifuentes.. y es cierto que Celtas nos aglutinamos entorno a una música más experimental, algo diferente que no tenía tanto que ver con el folk castellano sino con músicas atlánticas, y con descubrir y trabajar sonidos nuevos y fusiones inverosímiles que resultaba muy divertido de llevar a cabo, y muy inspirador. Mucho local de ensayo, desde luego.
Me parece que para “Gente Impresentable” ya vais encontrando vuestro sonido, aunando instrumentales con canciones con voz que tratan temas de crítica social (como “¿Qué voy a hacer yo?” o “Haz turismo”) con otros más reflexivos (“La senda del tiempo”) e incluso humorísticos (“Si no me veo no me creo”). ¿Era fácil ponerse de acuerdo entre ocho personas? ¿Solíais llegar a un consenso sobre las distintas decisiones?
Goyo Yeves: Es cierto que aquel fue el primer disco en el que se introdujeron textos. Llevábamos unos tres años y medio sólo con la vista puesta en la música instrumental, tampoco se nos había ocurrido, fue un experimento lo de meter letra. Recuerdo que al principio era rarísimo, no sabíamos si nos cuadraba. El ser ocho personas con voz y voto hacía que las cosas se debatieran. No digo que fuera fácil porque no era lo mismo que si fuéramos dos o tres, pero también me parece que siempre ha sido muy enriquecedor, y dejábamos que todos pusieran su impronta en todo, en lo musical, en lo logístico… y somos un grupo que nació con la democracia por bandera en cuanto a las decisiones. Y siempre fue así, las decisiones se tomaban por mayoría absoluta y punto.
Principios de los noventa fueron años muy buenos para la banda, pues vendisteis medio millón de copias de “Cuéntame un cuento”, ganasteis premios por vuestras canciones y “Tranquilo majete” también funcionó muy bien y empezasteis a salir a tocar a otros países. Fue un subidón, y lo recuerdas como algunos de los mejores momentos de la banda, o sentisteis la presión y como que la magia del principio, esa libertad, se acababa?
Goyo Yeves: Todo eran pasos y escalones pero es verdad que hubo un escalón muy muy alto (o así creo que lo sentíamos todos) que fue el hecho de que esas canciones cantadas empezaron a sonar en la radio a nivel nacional y en radios comerciales. Eso te cambia la perspectiva totalmente porque ya te empiezan a conocer en muchos lugares y además llamando mucho la atención, primero por la fórmula musical y la instrumentación y luego con las letras, que desde luego eran peculiares. A partir de ahí, los discos “Cuéntame un cuento” y “Tranquilo majete” fueron de consolidación, de aplomo, de mucho trabajo pero creo que con una cantidad de canciones que se van a quedar siempre en la memoria, aunque eso sí, con unas giras terroríficas, estamos hablando de hacer una media de unos cien conciertos al año, y éramos personas de veintipocos años. Yo me sentía un poco como estar flotando y esa sensación no me gustaba mucho y creo que a nadie. Nos gustaba tener las cosas atadas y saber por dónde ir y los pasos a seguir, pero tal era el volúmen de trabajo y de kilómetros que a veces lo único que te apetecía era tirarte en el autobús y... ya te despertarían para el siguiente bolo. Queríamos ser conscientes de lo que hacíamos, y por eso aquellos años fueron muy locos pero también fue vivir un sueño increíble y sentirte un privilegiado. Todo el mundo cantaba tus canciones…y sentíamos el privilegio, igual que lo sentimos ahora, de que se estaba convirtiendo en una profesión, y que teníamos que luchar por ello porque merecía la pena y porque nos hacía muy muy felices.
A mediados de los noventa abandonó el grupo el guitarrista Cesar Cuenca, y poco después el teclista Nacho Martín, dos de los compositores principales de la banda junto con el vocalista Jesús Cifuentes. ¿Visteis claro que podíais continuar creando grandes canciones? Porque después sacasteis “Tienes la puerta abierta”, más abierto a otros estilos y que seguía sonando a Celtas Cortos.
Goyo Yeves: Es indudable que esas ocho personas que empezamos siendo unos adolescentes…pasa el tiempo, pasan cosas, y a cada uno le afectan de distintas formas. El ritmo de trabajo era trepidante, se juntaba con cuestiones familiares, alguno empezó a tener algún hijo, y todo se complicaba, como te puedes imaginar. Hay gente que al final decidió apartarse. Es verdad que esas dos personas en concreto eran dos de los que más componían, pero también te digo que componíamos todos, todos echábamos la carne en el asador como fuera, y quizá con esas dos ausencias todavía nos implicamos más los demás. Fue importante que Jesús se mantuviera, porque era el único letrista digno; es difícil hacer las letras con cierta poesía, pero a la vez con mensaje, que no resulten horteras… es muy jodido. Y Jesús tiene el don de hacer letras que le salen como churros, que la mayoría se cuadran muy bien con lo que queremos expresar. A partir de ahí seguimos trabajando, hubo incorporaciones nuevas y siguieron pasando cosas, porque son muchos años. Durante la segunda parte de los noventa lo más importante fue involucrarnos en hacer nuestro primer disco en directo, “Nos vemos en los bares” en el 97, una experiencia brutal y un apoyo enorme por parte de la gente de Valladolid. Lo recuerdo también como algo inolvidable, un reto más superado.
La primera vez que os vi en directo fue en la gira de despedida de Cifu, me parece que en 2002. Fue uno de los conciertos que recuerdo con más cariño. Puesto que tú eres el único miembro fundador que nunca dejó la banda, ¿cómo viviste el cambio de cantante, con Antuan Muñoz, y el disco “C’est la vie”? ¿Ya que Cifu se fue para hacer su disco, sentisteis que queríais hacer algo a pesar de no contar con el cantante y compositor principal?
Goyo Yeves: Sí, ese momento, rozando la veintena de años como banda, fue el momento más delicado. Por una parte entendíamos perfectamente que Jesús se quisiera retirar, porque si es agotador para todos, para él, que es el frontman, desgasta más. Y a él además le apetecía primero parar y luego hacer algo en otro plano, más rock n roll… y lo que te decía al principio, entendemos que hay que cuidar a las personas que formamos esto. Es cierto que nos vimos en una encrucijada de decir, ¿qué hacemos ahora?, porque los demás no estábamos en ese punto, ni de cansancio… además teníamos muchas ideas nuevas para desarrollar. No se sabía qué iba a pasar, así que decidimos que poniendo en una balanza un poco el grupo, la marca de Celtas Cortos, entendíamos que el peso instrumental era muy importante en este grupo, no era un 10 %, considerábamos que al menos suponía un 50 % (es difícil valorar esto), pero quiero decir que no éramos un grupo que era solo una voz, musicalmente también teníamos mucha personalidad, en las fusiones, en la instrumentación… y pensamos que no era mala idea seguir adelante, más que nada por no pararnos los demás, porque igual te paras y te oxidas, o pasas de todo y te da por montar una ferretería y te va bien y ya lo dejas. Yo que sé, nos daba un poco de miedo eso, porque los demás teníamos muchas ganas de seguir. Así que nos lanzamos a seguir con el nombre, con un cantante nuevo, como ya ha pasado en otras formaciones. Fue un momento de mucho debate, muchas dudas, pero al final nos lanzamos e hicimos “C’est la vie”, con la participación de todos, ahí sí que nos involucramos todos, en aportar ideas, letras… incluso gente que no estaba en el grupo, usamos letras de algunos amigos, para hacer un disco que considerábamos que podíamos hacer. A raíz de ese disco hicimos gira con unos 150 conciertos con Antuan, que no está nada mal en tres años. Aunque sí es verdad que la cosa iba cayendo, sobre todo porque mediáticamente estábamos perdiendo mucho impacto, desde los medios se veía como algo diferente, que lo era, pero ante eso no podíamos hacer nada. Teníamos material como para haber hecho un segundo disco con Antuan, pero la discográfica ya no nos apoyaba para ese segundo disco, y luego ya llegó el veinte aniversario y nos propusieron sacar un disco recopilatorio y si queríamos hacer alguna canción nueva con Jesús. Porque el trato y el contacto personal con Jesús no se había perdido, porque somos amigos. Sabíamos de su vida y de sus proyectos, íbamos a verle a algún concierto, él vino a vernos con Antuan, y eso es muy importante para no perder el hilo. A raíz de ese veinte aniversario, en el 2006 nos volvimos a juntar y lo volvimos a coger con muchas ganas.
Para cuando Cifu volvió en 2006 algunos otros miembros ya habían dejado la banda. ¿Había desavenencias entre vosotros o simplemente cada uno siguió con su vida y no volvisteis a coincidir?
Goyo Yeves: Carlos Soto se fue en la época de Antuan, en el último año de Antuan. Fue agotamiento de tantos años. Y él por otro lado tenía un proyecto de música bretona con su pareja, porque ella era de Bretaña, y tenían ideas muy alternativas que requerían mucha implicación. Él no quería hacer algo paralelo y nos propuso apartarse sin saber hasta cuando. Y así se quedaron las cosas. El otro miembro fue Nacho Castro, el batería, que estuvo desde el principio pero no era de los del instituto porque era alguien un poco más mayor. Tenía trabajo, era funcionario, tenía una excedencia, y el agotamiento en aquel momento le hizo decidir volver a su trabajo, porque creo que sino se perdía la excedencia y tenía la última oportunidad de volver. Estuvo muchos años tocando con un grupo de blues. El siguiente disco, “Cuarenta de Abril”, lo considero el disco de consolidación de la nueva etapa con Jesús de nuevo al frente. Tiene canciones muy potentes y sobre todo “Retales de una vida”, que estaba en ese disco, fue la canción más radiada en España en 2008, y eso nos volvió a poner arriba, con toda la energía. Fue otro empuje y sabíamos que si tirábamos todos del carro podíamos seguir para adelante con mucha fuerza.
Sois la banda que más veces he visto en directo, no sé exactamente cuántas pero más de diez. Me suele gustar cómo estructuráis los repertorios, y he visto que para esta gira del 40 aniversario habéis incluido algunas canciones no tan habituales, como algunos instrumentales de vuestros inicios o cosas como “Si no me veo no me creo” o “Trágame tierra”. Aún así hay canciones que personalmente hace mucho que no os escucho tocar, como las inéditas incluidas en el recopilatorio por el veinte aniversario, canciones como “Esta vez” o “Tres amigos”, que me encantan. / Y también hay temas de “Tienes la puerta abierta” que NUNCA os he escuchado tocar, como “La mierda” o la preciosa “Pajarico”. ¿Alguna opción de escuchar estas canciones en la actual gira?
Goyo Yeves: Es tan difícil meter tantas… bueno, es imposible, porque sino haríamos un concierto desde la mañana hasta la noche. (Risas). Hemos pasado por tantas etapas… es verdad que algunas canciones tienen una estética con la que ahora mismo no nos sentimos demasiado a gusto. Por ejemplo con música latina, como “Romance de Rosabella y Domingo”. Y el disco sobre el que hablas, “Tienes la puerta abierta”, es un disco un poco experimental en el que jugueteamos con la electrónica, digamos que fue un experimento que estuvo muy bien, creo que la época lo pedía pero ahora tampoco nos cuadran demasiado todas las canciones. Hemos seguido tocando canciones como “Todo es ponerse” o “Gente distinta”.. o por ejemplo “Pajarico”, alguna vez ha estado en el repertorio, es un tema muy sensible, pero a veces hasta se nos olvidan. Podíamos decir, ¿en vez de “La senda del tiempo” ponemos esta otra? La verdad es que es muy complicado, a mí me encantaría dar cabida a ese montón de canciones. “La mierda”, es que no me acuerdo bien cómo era pero creo recordar que tiene una melodía celta super chula. Después de esto que me dices se me está ocurriendo que podríamos hacer un año una gira especial de canciones raras, en pequeños recintos porque igual no va mucha gente.. (risas). Este año, con este mega aniversario queríamos dar cabida a algunas canciones más, pero claro, tampoco puedes pasarte. Tú lo sabes, hay diez, doce temas que son casi obligatorios. Y también tienes que jugar mucho con las dinámicas, que no decaiga mucho durante demasiado tiempo, que suba, que baje, dejar temas fuertes para el final, nos gusta meter temas del último trabajo, en este caso “El mundo del revés”, temas instrumentales… tenemos que jugar con tantos ingredientes que es difícil hacerlo a gusto de todos. Sí que puedo decir que este año sí hay algunos caramelitos que hemos querido meter, aunque también te digo que estamos teniendo problemas en los lugares porque están muy limitados con la hora, por problemas con los vecinos. Todos los conciertos los empezamos a las 21:00 pero nos estamos encontrando que en todos los recintos, a las 23:00 hay que cortar, máximo 23:10. ¿Qué ha pasado? Pues que nosotros habíamos elaborado un repertorio de dos horas y media y no estamos pudiendo hacerlo, aún no lo hemos podido hacer. Da rabia.
En la formación actual estáis tú y Cifu como miembros originales, además de Alberto García al violín, que es un miembro de larguísimo recorrido, pues entró en 1990. Veo que para la gira vais a tener a Carlos Soto, miembro fundador. Quiero preguntarte si es correcto lo que leo, que Carlos Soto tocará saxofón, cuando siempre lo solemos recordar por sus aportaciones a la flauta.
Goyo Yeves: Es correcto, Carlos estará todo el año con nosotros. También hemos incorporado dos músicos más, no excomponentes, pero en esta gira seremos diez. Queríamos que no faltara de nada, y hacemos una sección de metales completa, más acordeón y piano, que hace muchos años que no llevamos. Siempre ha sido un ingrediente fundamental en nuestro sonido pero hacía ocho o diez años que no llevábamos. Está Carlos Soto porque, lo mismo que te decía sobre cuando se fue Jesús, con Carlos jamás hemos perdido el contacto personal, nos vemos mucho y hay una relación. Necesitábamos a alguien que tocara trompeta, trombón y otro saxo para completar la sección de vientos, y Carlos toca todo eso. Aunque también habrá una sorpresa en ese sentido.
¿Haciendo quizá la canción que estoy pensando?
Seguramente… (Risas)
¿Lanzasteis la propuesta de unirse a esta gira a otros miembros fundadores o únicamente a Carlos Soto?
Goyo Yeves: El batería, Nacho Castro, está retirado hace tiempo, no está en activo. Y con otros de los exmiembros no tenemos una relación tan estrecha, creo que no hubiera sido tan natural.
Me gustó mucho el mensaje de la canción “El mundo del revés”, ¿Dirías que el denunciar las injusticias o lo que no os parece bien sigue siendo parte del motor de Celtas Cortos?
Sin duda, es algo que no podemos esconder, ese puño levantado y esa denuncia social nos ha acompañado en algunas de nuestras canciones. Es una especie de altavoz para decir como ciudadano las cosas que me preocupan, las injusticias, toda la desigualdad que hay… es que es increíble, no podemos estar callados.
Sobre el tema de la tecnología, a mí me parece que siempre puede ser útil tener algunas herramientas a mano, pero que lo malo suele ser el uso que se hace de esta. Es decir, usar la Inteligencia Artificial, por ejemplo, para determinadas cosas puede ser beneficioso, pero si empezamos a utilizarla como psicólogo (como están haciendo algunas personas), y dejamos incluso muchas de nuestras opiniones a su criterio, ahí es donde entra el peligro y a veces el lavado de cerebros. Esto ya está pasando. ¿Qué opinas sobre ello?
Goyo Yeves: Podría estar muy de acuerdo contigo. Yo realmente soy un apasionado de la tecnología, llevo muchos años haciendo cosas como técnico de sonido, desde los noventa empecé a grabar maquetas para otros grupos e imagínate los cambios que he vivido en ese sector, desde empezar grabando en una cinta de cassette a las mezclas entre analógico y digital y llegando a la revolución del disco duro. Ahora la Inteligencia Artificial, al secuenciador con el que trabajo, le pones cuatro acordes y te haces una base que suena que te cagas. Lo primero, es alucinante, y después lo que tú dices, es una herramienta brutal para que te ayude a hacerte una idea de cómo pueden quedar cosas que tienes en tu cabeza, ya que obviamente no puedes tocar todos los instrumentos. Por un lado, muy bien, y por otro nosotros hemos perdido el ensayo cara a cara del local. Hace muchos años que no tenemos local. No digo que no ensayemos pero lo hacemos de forma intensiva, después de que todo el mundo haya trabajado estas ideas en su casa a través de las distintas herramientas de las que hablamos. Es verdad que hay algo que echas un poco de menos, porque antes el local de ensayo era ir a ensayar pero también tomarte unas cañas, era otra cosa, otras vivencias. Hay algo de peligro, porque el factor humano no nos lo podemos cargar, la música es alma y magia, y eso la IA no lo consigue. Hasta ahora creo que soy capaz de distinguir si me pones algo con IA, creo que no fallaría ni una, pero insisto, peligro, porque esto va a un ritmo…
Hace poco descubrí que para el clásico “Skaparate Nacional”, la música la escribió Alberto García y la letra tú mismo. Es una de mis letras favoritas del grupo, con una fotografía de lo que era ese momento político y social en España. Y la cosa no es que haya cambiado mucho… más bien ha ido a peor y se han seguido descubriendo cosas incluso peores… ¿Crees que podríais crear un “Skaparate nacional” del siglo XXI? ¿Cómo sería?
Goyo Yeves: Sí sí, totalmente, de hecho lo pensé hace unos años, podíamos sacar “Skaparate nacional 2”. (Risas). Efectivamente, poco habría que cambiar aparte de los nombres propios, introducir algún ingrediente más, por desgracia, sobre los conflictos bélicos a los que estamos asistiendo. Es terrible. Mucha gente nos dice si sabemos que somos precursores, y no, nosotros somos cronistas, no somos visionarios, y además nos gustaría no serlo. La idea es todo lo contrario, que si alguien a través de nuestras canciones se sensibiliza o se solidariza más con algunas causas y a raíz de eso se pueden, en cierta forma, cambiar las cosas para bien, esa es la idea. Hablas de “Skaparate nacional”, pero es que escuchas “Tranquilo majete”, “Haz turismo” o “¡¡Ya esta bien!!” y dices, pero si estos ya hablaban sobre ello hace treinta años y estamos igual, eso es muy triste.
He oído que durante la gira tendréis varias colaboraciones con otros músicos. ¿Puedes contarme si habrá algún invitado especial para el concierto de Pamplona, que es donde finalmente podremos veros?
Goyo Yeves: En Pamplona habíamos tocado un par de teclas pero nos han fallado algunas que nos hacían especial ilusión. No porque no quisieran sino porque la gente tiene otros compromisos. La verdad es que nos ha sorprendido que encajaran los planes con algunos con los que no teníamos demasiado trato, pero parece que la gente nos tiene mucho cariño y les hace ilusión. Te puedo hablar de dos que están confirmados, y hay un tercero que aún está en el aire. En Pamplona estará Josemi de Ska-P, que vive allí, y luego van a ir el cantante y el trompetista de La Regadera.
Por mi parte ya está. Desear que disfrutéis tanto como nosotros en esta gira de vuestros cuarenta años como banda, felicidades, y nos vemos en los conciertos.
Goyo Yeves: Sí, nosotros desde luego lo estamos disfrutando. Estamos intentando que los ingredientes sean especiales, ya verás en el concierto que hay un montón de videos que se proyectarán, con una estética muy cuidada, hechos exclusivamente para este gira, que también nos arropan y dan a estos conciertos una entidad, para que se note que es una celebración de los cuarenta años, que haya un cortador de jamón. (Risas). Un buen diseño de luces… temas muy cuidados que hacía tiempo que no teníamos de esta manera. Y para eso es, para disfrutarlos con vosotros, con el público.
Fechas de la gira:
27 de febrero de 2026 – ZARAGOZA – Pabellón Príncipe Felipe
28 de febrero de 2026 – PAMPLONA – Navarra Arena
14 de marzo de 2026 – BARCELONA – Sant Jordi Club
21 de marzo de 2026 – MURCIA – Palacio de los Deportes de Murcia
11 de abril de 2026 – A CORUÑA – Coliseum
18 de abril de 2026 – VALLADOLID –Pabellón Polideportivo Pisuerga
.jpg)





