Minibús Intergalàctic: "Hemos tenido muy claro dónde queríamos estar y dónde no"


Por: Àlex Guimerà.

Fotografías: Antoni Jover.

Una de las joyas musicales escondidas de Cataluña viene de la ciudad de Girona. Aunque después de que el presidente Pedro Sánchez los haya recomendado en un reciente video, quizás lo dejen de estar. La banda en cuestión se trata de un joven y talentoso quinteto capaces de afrontar texturas psicodélicas de los sesenta pero también de atacar el sonido Madchester. Una delicia de formación de la que ya hablamos en nuestro apartado de Ilustres Principiantes, y que acaban de estrenar su segundo larga duración “Moviment Oscil·lant Polinòmic y=1/x". Hablamos con Ivette Roig (bajo) y Edu Lazo (batería) sobre su historia, su música y su visión del panorama musical. 

La primera pregunta es para los lectores que no os conozcan. ¿Podéis presentaros y decir quiénes sois Minibús Intergalàctic? ¿Contestas tú, Edu? Si quieres, adelante. 

Edu: A ver, Minibús Intergalàctic es un grupo que nace a finales de 2020, principios de 2021, que es cuando empezamos a ensayar. Nuestro primer disco fue de rock psicodélico, sesentero y así. Y bueno, hemos ido dando varios conciertos, hemos ido cogiendo rodaje. Y ahora, en este segundo disco, hay como un giro hacia algo más rockero, más "ochentero", del que ya hablaremos. Y bueno, no sé muy bien qué más decir sobre Minibús. Somos un grupo de amigos, al final.

Una cosa bastante particular es que todos, excepto Ica (porque la pandilla se estropeó después), éramos compañeros de facultad, todos de Historia. Y nada, eso; empezamos, creo que quedamos alguna vez justo antes de la pandemia, luego lo retomamos después de la parte más dura y empezamos a tocar en directo en 2021. Pero es eso, un grupo de amigos que se juntaba muchas veces en mi piso con una batería eléctrica que tenía yo.

Y entre cuatro historias empezamos a tocar hasta que luego empezamos a ir a la Marfà, y entre la Marfà, Ona (nuestra mánager) y demás, tuvimos el impulso para llegar hasta donde hemos llegado ahora. 

A mí me sorprende que aparezcáis dentro del panorama de la música actual catalana, donde dominan sobre todo las sonoridades más urbanas y lo que yo llamo "pachanga": toda esa fusión de mestizaje, rumba, etcétera. A mí personalmente, porque me gusta mucho vuestro estilo, me parecéis un verdadero milagro y, sobre todo, demostráis mucha valentía. ¿Consideráis vuestra propuesta musical como algo arriesgado dentro de este panorama? 

Edu: Claro, a ver... ¡Ay, perdón! Ivet, ¿quieres contestar tú? 

Ivet: No, di tú. O sea... ¡Ay! Don't lie (no mientas), que es complicado. Di, di. 

Edu: No, pues que... a ver... Hombre, yo consideraría que fuese arriesgada si estuviéramos pretendiendo vender algo, por decirlo de alguna manera. Desde que empezamos teníamos muy claro que lo que queríamos era juntarnos, pasárnoslo bien y hacer la música que nos gusta. Al final nos hemos dedicado a hacer la música que nos gusta y a copiar a gente que para nosotros son auténticos ídolos y que han hecho cosas espectaculares. Así que arriesgarnos no, porque estábamos haciendo lo que nos gustaba.

Obviamente puede ser una rara avis, pero nunca hemos sentido que nos arriesgáramos, porque hemos ido tirando y todo ha salido de manera muy orgánica y fluida, sin tener que buscar nada o pensar qué es arriesgado o qué no. 

Ivet: Claro, o sea, también cuando hablamos de si es arriesgado o no, hay que ver qué queremos y qué no. Es decir, si nos quisiéramos dedicar a ello profesionalmente, como decía Edu, entonces sí sería arriesgado, pero no es el objetivo.

Por ejemplo, el otro día dimos ese concierto en el Upload, donde tocábamos con Enyor, con Reïna, con el POPPCC, con Garrafa Nadal también... con varios grupos. Yo estaba allí y pensaba: "es que yo tengo un grupo para hacer esto". Ese era el objetivo exactamente. Hemos conseguido el motivo por el cual creamos la banda. No pretendíamos ni ganar dinero ni ir más allá de eso, precisamente. 

Para tocar vuestras canciones —y lo digo sin ser músico, aunque escucho mucha música clásica y contemporánea, sobre todo rock— se requieren grandes conocimientos instrumentales, musicales, dotes vocales y mucho trabajo. ¿Qué formación musical tenéis para llegar al punto de asumir este tipo de canciones? 

Ivet: Formación, ninguno de nosotros tiene, en realidad. Es decir, más allá de las clases que algunos dieron de pequeños o adolescentes, pero formación musical propiamente dicha, no. Como decíamos, somos cuatro historiadores y un psiquiatra, no nos dedicamos a esto profesionalmente. Todo lo que sabemos es por lo que hemos ido aprendiendo.

Yo llevo yendo a clases de bajo desde hace un par de años, más o menos. Y a nivel vocal, Ica y Santi sí que habían dado algunas clases también, pero al final es práctica. 

Edu: Sí, en general todos en un momento u otro habían dado clases. Yo, por ejemplo, di clases de los 16 a los 20 años, y luego me tiré como 10 años prácticamente sin tocar ni ir a clase. No tocaba hasta que empezamos en Minibús y fue un tema de dedicación.

De hecho, hay una anécdota de la grabación de este disco con uno de los tres productores, Youth (Martin Glover). Fuimos a grabar a Granada con él y es un tipo que... bueno, mil historias que ya contaremos luego, pero básicamente nos resumió en una frase: "They don't play well, but they try a lot and they are a gang" (No tocan bien, pero se esfuerzan mucho y son una banda/pandilla). En plan: lo hacíamos muy mal, nos pedía cosas y obviamente no salían, pero nos esforzábamos para dar la talla. 

Hay ganas, sí. Y sobre todo... bueno, no os he visto nunca en directo, pero me pregunto cómo lográis trasladar esa compleja producción y el trabajo de estudio —que creo que son canciones muy difíciles de configurar— a los directos. 

Ivet: Sí, efectivamente. Cuando grabamos, pusimos mil guitarras, mil capas de todo tipo de instrumentos, de los más extraños que te puedas imaginar. Y sí, se ha tenido que... no sé si decir simplificar, porque evidentemente somos cinco tocando y son cinco instrumentos (o siete u ocho si contamos los aparatos que usa Ica). Hemos tenido que recortar, reducir, ir probando cómo suena e intentar adaptarlo como podemos. 

Edu: Sí, es un tema de priorizar. Decidir qué tiene que estar "sí o sí" y qué no es tan necesario. Como decía Ivet, hay mil líneas de guitarra, pero Santi solo podrá hacer una y Aram otra. Primero hay que asumir que lo que hay en el disco no se podrá trasladar tal cual al directo. Y no solo eso, sino que lo que pretendes transmitir en un disco a nivel de energía no acaba siendo lo mismo que en directo. Una canción, por muy intensa que sea en el disco, te dará una sensación diferente en vivo por la propia energía, más allá de los arreglos. Incluso la emoción que transmites puede evocar una cosa u otra según el contexto. 

Vuestro sonido, al menos del primer EP y el primer disco, bebe mucho de la psicodelia de los 60, pero también de bandas británicas de los 90. ¿Cuáles son vuestros referentes siendo tan jóvenes? ¿Cómo habéis llegado a ellos? 

Edu: Es difícil de decir, porque venimos de trasfondos diferentes. Es verdad que el primer disco era más de referencias, de coger ese rock y psicodelia de los 60 e intentar trasladarlo a un sonido más actual. Ahora, en este disco, aunque también sea referencial, lo hemos abordado desde un punto de vista más personal.

Pero resumirlo en una lista es complicado. Podríamos hablar de los Beatles, los primeros Rolling (que inspiraron los inicios), The Verve, folk-psicodelia... y pasar a Jesus and Mary Chain, Slowdive, obviamente Primal Scream y toda esa serie de grupos más oscuros de los 80-90 y de la neopsicodelia (como Brian Jonestown Massacre). Pero a la vez, muchos tenemos un trasfondo punk: a Ivet le gusta mucho el punk, a Aram el hardcore, a mí la música progresiva... hay un mezcla ahí. Al final es más la idea de qué queremos que sea lo que estamos preparando. 

Muy interesante, eso os da muchas posibilidades para evolucionar. Además, vuestras canciones tienen letras muy trabajadas, ingeniosas y con un toque de humor muy fino. ¿Tenéis influencias literarias o cómo surgen estas letras? 

Ivet: Los que escriben las letras son Santi e Ica, que son los dos cantantes. Creo que hay de las dos cosas: influencias literarias e influencias de la música que escuchan. 

Edu: Referentes literarios quizá no tanto, pero sí es verdad que el carácter de Santi define mucho su forma de escribir. Al escribir es muy "preciosista", piensa mucho y da muchas vueltas a las letras, las hace realmente cohesionadas. Ica, por otro lado, también las hace muy buenas pero son más descarnadas. En este disco se verá más, porque hablamos de temas grandes a partir de cosas particulares. Al ser más personal, se nota más el estilo de cada uno. 

¿Y cuando componéis qué sale primero, la letra o la música? 

Ivet: Hay de todo un poco. A veces uno de ellos (Ica, Santi o Aram) trae un riff o una idea general. A veces tienen la letra y se pone sobre lo que el otro ha compuesto. A partir de ahí, en el local de ensayo acabamos de crear el tema entre todos. 

Edu: Sí, a veces tienen letras acumuladas y surge una idea musical donde encajan. Pero generalmente nace de un núcleo musical o de una grabación "cutre" hecha en casa. 

Acabáis de publicar vuestro segundo LP, Moviment oscil·lant polinòmic i igual a 1/X, una fórmula matemática. Ya conocíamos el single, L’agrador sallissó de la vall del Mas d’Haurat. ¿Qué podéis contarnos del disco? Ya nos avanzasteis que tiene una sonoridad más ochentera. 

Edu: Sí, es lo que comentábamos. Mientras que en el primero tiramos por algo más referencial, en este hemos intentado que el disco hablara más de nosotros. Las letras son más crudas; nos ha quedado un disco un poco más triste, aunque tiene sus partes alegres.

Vimos que el hilo conductor era esa dualidad: los dos puntos de equilibrio en los que se balancea la vida. La vida es muy bonita pero muy complicada, o tiene momentos muy tristes. Para conceptualizarlo llegamos a esa fórmula y a toda la abstracción gráfica del disco. Es como intentar imaginar cómo un robot o un extraterrestre intentaría captar y calcular la experiencia humana. 

Ivet: La fórmula (y = 1/x) representa lo inversamente proporcional: cuando x va hacia el infinito, y tiende a cero, y viceversa. Pero también muestra los grises: cuando x es 1, y también es 1, por lo tanto se encuentran. Son polos opuestos que conviven. Es la idea de que la vida es bonita pero triste a la vez. 

El single de adelanto me recuerda a Primal Scream e incluso a The Charlatans. ¿Estáis de acuerdo con ese estilo? 

Ivet: Sí, Primal Scream es uno de los referentes. Forman parte de ese gran abanico de grupos que nos molan. Con el single pasó algo curioso: iba a ser una canción folky. Ica la trajo como una idea de folk, pero no funcionaba de ninguna manera. De repente, Ica hizo ese riff con el órgano, yo empecé con un ritmo muy roto de breaks y de pronto parecía un tema de soul que estaba quedando genial. Al final decidimos ir hacia algo más bailable y en Granada le pusimos la guinda. 

En 2024 publicasteis Meditacions dels Miratges Mercúrics, en el 25 el EP Música Humana Thalassa y ahora en el 26 un nuevo disco. Un disco por año. ¿Tenéis urgencia por demostrar quiénes sois? 

Ivet: No es una cuestión de prisa. Lo del EP fue porque ganamos una beca y nos salía gratis, así que aprovechamos. De hecho, reformulamos temas que ya teníamos. 

Edu: Sí, no es por prisa, sino por ganas. El otro día hablábamos de que mientras los discos son producciones con inversión de tiempo y productores externos, la serie de Música Humana (que queremos seguir haciendo) es algo más autoproducido, por puro gusto, para jugar en casa y ser más libres. No tenemos presión discográfica, aunque nos autoimponemos cierta presión porque si no, seguramente no haríamos nada. 

Tenéis anunciados cuatro conciertos esta primavera en Girona, Lleida, Tarragona y Reus. ¿Pensáis tocar fuera de Cataluña? Vuestro estilo podría interesar mucho en Europa. 

Ivet: Se está trabajando en ello. Ahora mismo no hay fechas cerradas, pero van saliendo cosas. Tendremos varios conciertos durante el verano y la intención es salir fuera. 

¿Creéis que cantar en catalán puede limitar vuestra carrera fuera o, por el contrario, es un elemento distintivo? Por ejemplo, la banda Manel tiene su público en Madrid. 

Edu: Cantamos en catalán porque es nuestro idioma, nuestra lengua materna y como nos expresamos en el día a día. No lo vemos ni como algo bueno ni como algo malo para la carrera, es simplemente una característica más de la banda. 

¿Cómo veis el panorama musical actual? ¿Os lo ponen fácil? 

Ivet: Si nos dedicáramos a esto profesionalmente, sería una faena. Vivir de esto es imposible. Pero como no es así, lo hemos tenido bastante fácil en el sentido de que hemos ido ganando becas y ayudas institucionales que nos han permitido crecer, grabar en Granada y costear cosas que no habríamos podido pagar nosotros. 

Edu: Hemos tenido muy claro dónde queríamos estar y dónde no. En los sitios donde queríamos estar siempre nos han acogido con los brazos abiertos: desde el Ateneo hasta fiestas mayores populares. Además, formamos parte de una escena que está creciendo con grupos como Enyor, Joia, Reina, Remei de Ca la Fresca... Para mí el objetivo no es ganar dinero, es compartir espacio con toda esta gente. 

Hace un par de semanas hubo el PsychFest en Barcelona. Vuestra propuesta encajaría perfectamente allí. 

Edu: ¡Tocamos en el PsychFest hace un par de años! 

¡Ah! No lo sabía. Pues entonces deberíais repetir. Muchísimas gracias por vuestro tiempo y felicidades por el disco. Nos ha encantado conoceros y poder charlar un poco. Yo le digo a mis amigos que escuchen vuestra música porque van a alucinar, que es lo que me pasó a mí al descubriros. 

Ivet y Edu: ¡Muchísimas gracias! Perfecto, gracias a vosotros y mucha suerte.