Fotografía interior: Pablo Trenor Allen.
Pablo und Destruktion volvió a vestirse de actualidad hace unas semanas para seguir agitando las conciencias más acomodadas. Y lo hace por partida doble, puesto que esta vez la propuesta no llega solo a través de los altavoces, sino también desde las páginas impresas.
El ácrata asturiano dobla apuesta en su defensa de la faceta creativa. De un lado con el lanzamiento de su último libro, “Música de carne. Pop, seducción y sacrificio”, un ensayo que expande su particular universo, analizando la mutación de la canción desde su génesis y primera función como búsqueda del éxtasis místico ancestral hasta la victoria de los oscuros mecanismos digitales actuales, en un sesudo desarrollo que no dejará indiferente a posibles lectores no por lo agudo de sus planteamientos ni por el exhaustivo nivel de investigación que muestra.
A ello debemos añadir un paso más en su compromiso artístico, tan profundo y arriesgado que le sitúa en la primera línea del frente de batalla, puesto que el artista ha decidido ahora tomar el control total de la narrativa, fundando su propio sello musical, “Trovadoro”, con el que pretende abrir un espacio de resistencia desde el que promete seguir editando trabajos, sin filtros ni intermediarios.
Hablamos con él sobre la gestación de este nuevo artefacto literario y los desafíos de levantar un proyecto para creadores libres e independientes en los tiempos de la dictadura del algoritmo. Acompáñanos en esta charla donde el ruido, lo sagrado, la palabra y la independencia más feroz se dan la mano. Vamos, seamos hermanos y herejes, tú y yo.
Hace unos meses editaste “Música de carne, pop, seducción y sacrificio”, tu segunda referencia en el mercado. ¿Cuándo y por qué comenzaste a escribir este libro? ¿De qué forma surgió la oportunidad de editarlo con la gente de “Liburuak”?
Pablo: Fue un encargo que me hicieron en verano de 2025. Alfonso Santiago de Last Tour, que cobija Liburuak, me pidió un ensayo de temática libre sobre pensamiento crítico. Le conozco desde hace años y nos llevamos bien precisamente porque somos muy diferentes y muy cabezones, cada uno con lo suyo. Hemos discutido bastante sobre temas más industriales o políticos y supongo que él creía que el ensayo iría por ahí, pero mi interés realmente estaba en estos temas y sobre eso ha ido.
“Internet supone la sustitución técnica de la dimensión espiritual”
En el mismo planteas que el pop digital funciona actualmente como una herramienta de control masivo. ¿En qué momento de la historia dejó la música de ser vista como una conexión espiritual para convertirse en un sedante tecnológico?
Pablo: Pues es un proceso que lleva siglos, por eso hago un repaso cronológico en el libro, pero evidentemente la creación de medios de comunicación de masas y especialmente de Internet, que en gran medida sustituye a Dios dadas sus cualidades: omnipresencia, omnisciencia y vínculo de vínculos. En concreto sustituye a una noción de lo divino que se ha llamado durante milenios pneuma universal, mi hipótesis es que Internet es la sustitución técnica de esa dimensión espiritual.
¿Qué ha perdido el hombre al dejar de considerar la música como algo elevado, que casi nos conectaba con la deidad, en virtud de una escuchas sin emoción, ni conexión emocional y puramente de consumo?
Pablo: La capacidad de asumir la existencia de lo divino, tanto fuera como dentro de uno y, sobre todo, los designios de la Providencia.
“El mundo se devora a sí mismo para mantenerse con vida”
En la era de “lo instantáneo” y “el streaming”. ¿Quién se está sacrificando realmente en la industria: el artista, el público o la propia música?
Pablo: El artista se sube al altar sacrificial, por eso adquiere poder, y hace el juego de ser sacrificado. Y muchas veces, en espíritu, lo es. En general el mundo se devora a sí mismo para mantenerse con vida, por eso en mi defensa del apocalipsis hay cierto optimismo: “show must go on, caiga quien caiga”.
¿Crees que hay alguna forma de volver a encauzar a la música con su estado original?
Pablo: Creo que siempre se ha mantenido ese estado original, pero cada vez es más minoritario. La cultura de masas no casa con la música como acto de unión con lo divino, hay demasiadas anclas a tierra. El futuro está en las minorías.
“Corremos el riesgo de hacer las canciones desde la hoja de subvenciones de turno o de la tendencia algorítmica”
Desde el punto de vista del creador real, aquel que sigue creyendo en el poder transformador de las canciones. ¿Cómo afecta la deshumanización a la hora de componer canciones de amor o protesta?
Pablo: Se dirigen desde el poder esos amores y esas protestas. Y se corre el peligro de no hacer las canciones desde el corazón, sino desde la hoja de subvenciones de turno o de la tendencia algorítmica que toque.
“Queremos que “Trovadoro” sea una pequeña orden de caballería para cantores sentimentales”
Has fundado el sello “Trovadoro” como una plataforma libre de autoedición. ¿Es éste el único camino para mantener no solamente la libertad, sino también la dignidad?
Pablo: Me editaré, pero editaremos a otros artistas y cuento con la ayuda de varias personas para la tarea. Queremos que el sello funcione a nivel comercial, pero sobre todo que sea algo así como una pequeña orden de caballería para cantores sentimentales, que no se pierdan las canciones conmovedoras, algo que en el underground no abunda, ya que hay una fascinación por la tecnología ruidosa que no lo facilita, y en el mainstream se pervierte con melodramas inverosímiles. Queremos hacer un sello bueno, bello y verdadero.
El nombre es una alusión clara a la figura del trovador clásico. ¿Cuál es la principal función social y política de un músico que se define a sí mismo de esa manera en el siglo XXI?
Pablo: Tender un puente entre los corazones y las cabezas de su audiencia, básicamente.
“En las pequeñas audiencias está nuestro oficio y libertad”
¿De qué forma se puede hacer sostenible económicamente un proyecto artístico basado en la autoedición y el cooperativismo local sin pasar por los aros de la gran industria del patrocinio de marcas?
Pablo: Con mucho oficio, que no nos falta. Esa pregunta ya la tenía los viejos trovadores libres cuando veían a los bufones de corte untados gracias a su falsa disidencia. Y tiraban para adelante confiando en la Providencia. Eso haremos, y tocar todos los fines de semana en cada pueblo de España y parte del extranjero sin despreciar a las pequeñas audiencias, ahí está nuestro oficio y nuestra libertad.
¿Cuáles serían los mandamientos bajo los que va a operar “Trovadoro”?
Pablo: Se resumen en uno: encontrar (trovar) el oro. El de verdad.
¿Qué referencias podremos encontrar próximamente bajo el amparo del mismo?
Pablo: Pues en octubre sacaremos dos discos: uno de Tarik Rahim, trovador gijonés de padres brasileños y abuelos libaneses que lleva 5 años en Nueva Zelanda y al fin vuelve a casa; y otro de Álvaro Lacalle, jovencísmo trovero ovetense que lleva desde antes de pegar el estirón pateándose escenarios y que rescata el estilo y la percha de Berrio y otros faros. Ambos me acompañarán en la Sala El Sol el 27 de noviembre.
Durante estos meses ha llevado adelante la gira “Villas, Aldeas y Caleyas”. ¿Qué te aporta el público de una villa vecinal o un pequeño pueblo asturiano que no te ofrezcan las salas de grandes ciudades?
Pablo: Humanidad, que aunque a veces sude mucho, es agradable y generosa.
¿Habrá oportunidad de escuchar “Herejes” en tu próximo concierto en Madrid? ¿Qué otras sorpresas nos tienes preparadas para la cita de la sala “El Sol”?
Pablo: No lo había pensado, pero lo apunto. Nunca preparo las sorpresas, ya lo hacen ellas solas.
Aquellos que vamos a tus conciertos podemos dar fe de que se tratan de experiencias potentes, cercanas a lo ritual y casi místicas. En tiempos de música de usar y tirar, ¿cómo logras mantener viva esa atmósfera de ceremonia en tus directos?
Pablo: Dirigiendo mi atención hacia eso, considerándolo valioso y tratando de atravesar los custodios de ese tesoro, que son unos cuantos. Hay mucho poder en esas ceremonias y se agradece poder seguir haciéndolas. El directo es lo mío. Sin duda.
“Como profesores debemos concienciar al alumnado de que no se dejen pisar y defiendan lo suyo”
Como profesores que ambos somos. ¿De qué debemos concienciar a nuestro alumnado por encima de todo? ¿Qué peligros les acechan?
Pablo: De que no se dejen pisar y defiendan lo suyo, su luz y su tesoro. Hay mucho vampiro acechando.
No quiero meterte en problemas, pero visto lo acontecido en Ceuta. ¿Te da más vergüenza la actitud de nuestro gobierno o por el contrario te quedas con el oportunismo de la derecha? ¿Quién se lleva el título de “vende patrias” de manera más vergonzosa y rotunda?
Pablo: Lo que más vergüenza me da, y no es salirme por peteneras, es la actitud del gobierno marroquí y de los forofos de su ultranacionalismo.
“Marciano Durruti es un personaje misterioso y grandioso, me gustaría escribir sobre él desde lo más poético, la política es una trampa”
Vamos a cerrar de forma cíclica, volviendo a tu faceta como escritor. Sabemos que en la cabeza tienes otros proyectos literarios de lo más interesantes, donde se funda parte de la historia de tu familia con algún que otro personaje olvidado e incorrecto de nuestra siempre gloriosa historia. ¿Puedes contarnos algo al respecto de cómo va dicha obra?
Pablo: Te refieres a un proyecto de novela sobre Marciano Durruti. Es un personaje tan misterioso y grandioso que, como ves, estoy pidiendo ayuda al Altísimo para poder escribir sobre él. Creo que se tiene que hacer desde lo más poético, la política es una trampa.






