Por: Héctor Neira.
Llevo siguiendo a Prince con pasión devota desde hace treinta y seis años. En ese recorrido he constatado – incluso en sus momentos de mayor relevancia comercial – que el más grande genio que ha dado la música popular (opinión personal), ha sido y es un artista conocido pero del que realmente se ha sabido muy poco. Incluso para sus fams (Prince a sus seguidores no los llamaba “fans”, sino fams, porque nos consideraba parte de su propia family), el genio de Minneapolis ha sido una incógnita en multitud de las facetas que marcaron su vida, su personalidad y su trayectoria. No digamos en la época pre-internet en que los discos, sus videos, películas, y los reportajes o entrevistas de revistas especializadas eran nuestras únicas vías de poder acercarnos al mito y a pocas de sus certezas.
Desde el fatídico 21 de Abril de 2016 – fecha que uno no olvidará jamás – se han incrementando considerablemente los ejercicios biográficos y ensayos sobre el genio. Algo que suele pasar siempre cuando un gigante de semejante dimensión nos deja. Resulta inevitable. Algunos de esos trabajos han sido elaborados sin alma alguna, en cambio muchos otros han cumplido excelentemente su papel, bien como obras biográficas al uso o como ejercicios minuciosos y enciclopédicos sobre su infinita producción musical. Incluso el propio Prince comenzó a elaborar su propia autobiografía (“The Beautigul Ones”) cuyo avance se vio truncado por la desgracia de su deceso.
“El Alquimista Púrpura” de Monste Frisach y de la mano de la editorial Silex, es uno de esos trabajos editoriales que ha llegado caído directamente del cielo y que los fams de la leyenda esperábamos con ansia poder degustar algún día. Y es que Prince se cuidó mucho a lo largo de su vida y trayectoria musical en salvaguardar con mimo todo el misterio que le rodeaba. Se exponía lo justo, era esquivo, misterioso, magnético, clarividente pero poco dado a dar muchas explicaciones de su vida y su obra.¿Cuántos Prince había? ¿Porqué el color púrpura es tan importante en su vida y obra? ¿Porque su imagen cambiaba constantemente cual camaleón? ¿Por qué el sexo estaba tan presente en muchas de sus canciones? ¿Por qué apoyaba (más que nadie en la historia) a tantas mujeres dentro del negocio musical? ¿Creía en Dios? ¿Por qué se hizo testigo de Jehová en un momento de su vida? ¿Qué supone Pasiley Park (su templo y refugio en la ciudad que lo vio nacer) en su vida? ¿De dónde sacaba esa faceta tan provocativa siendo un ser humano tan sensible como era? ¿Un genio nace o se hace? ¿Cómo era capaz de componer tanto material y de semejante calidad casi sin respiro?.
Montse Frisach, reconocida seguidora de Prince en nuestro país, estudiosa y apasionada del protagonista, ha logrado dar respuesta a muchas de esas cuestiones en una obra sencillamente apasionante. Huyendo del formato manido de biografía al uso, Montse nos invita a un viaje de constantes idas y venidas por muchos de los aspectos y matices que han hecho de Prince no sólo el genio que fue sino el extraordinario ser humano de profundidad insondable que se escondía detrás del estrellato. La autora repasa la trayectoria vital del protagonista pero desde diferentes prismas, abordando las diversas dimensiones del personaje, dejándose la piel en un trabajo de investigación y documentación admirable. Todas las piezas del puzzle que conforman el complejísimo cosmos que creó Prince son puestas encima de la mesa y ordenadas meticulosamente en una narración adictiva, vibrante, sorprendente, rica, objetiva y muy reveladora. Monste, al ser fam del protagonista, aporta ese punto de pasión contenida tan necesario en un libro de alguien al que tanto admira, aportando experiencias personales, opiniones propias y material fotográfico inédito y muy suculento. La autora no cae en ningún momento en análisis superficiales, sino que explica, detalla, contextualiza cada etapa y faceta de la personalidad de Prince con un conocimiento y una solvencia casi quirúrgica. Orienta, coloca el foco de la narración en el encuadre correcto y agarra la mano del lector sin soltarle en ningún momento del recorrido.
Un artista tan poliédrico como el mito de Minneapolis merecía un ejercicio tan excelso como este. Su espiritualidad, su relación con Dios, sus tragedias personales, su ascenso al éxito, sus ambiciones, su generosidad, su compromiso político y con su raza, su lucha por la independencia creativa de los músicos (no exclusivamente la suya), su visión de la sexualidad (Monste la analiza desde varios puntos de vista, tanto masculina, femenina como homosexual), su intrínseca y decisiva relación con su ciudad, Minneapolis y su hogar de Paisley Park, la importancia de sus cambios de imagen casi en cada disco que entregaba, su implicación y su compromiso en todos y cada uno de los detalles con los que forjó su obra, su afán perfeccionista, su conocida y extraordinaria ética al trabajo o su pasión obsesiva por la música. Todo enlazado y contextualizado en muchas canciones de Prince que Monste rescata – algunas muy conocidas y otras más olvidadas -, en sus discos, en sus propuestas en vivo, en las portadas de sus álbumes y en su particular actitud ante la prensa y su propio público. En definitiva, una obra relevante, apasionante, rigurosa y sobre todo necesaria que aporta luces y mucha visibilidad al fam de siempre y que estoy seguro abrirá igualmente los ojos al aficionado casual. Un libro que perdurará y se convertirá en referencia ineludible en nuestro idioma y del que estoy seguro, allí en el cielo, Prince se sentirá orgulloso.



