Dorian

El pasado 12 de mayo la Sala Rock Kitchen celebró por todo lo alto una fiesta en homenaje al Festival Internacional de Benicàssim, que presentó al ganador del Proyecto Demo 2011. La fiesta se adelantó unos días a la calle Fundadores para que pudiéramos disfrutar de un aperitivo de lo que será el FIB 2011.

Jane Joyd derrochó talento y tablas como si de veteranos se tratara, aunque el ritmo lento y suave no compaginaba con la música electrónica que todos estaban dispuestos a ver. A pesar de ello, el sexteto de folk pop no defraudó a los escasos asistentes, y Elba Fernández afinó la voz para asegurarse de no dejar indiferente a nadie.

Tras ellos les llegó el turno a Souvenir, que venían a presentar su disco Travelogues. Ataviados con plumas y capas, los pamploneses disfrutaron y nos hicieron disfrutar con su electro-pop en francés y con alguna coreografía que hizo sonreír a más de uno, bailando un ritmo frenético que recordaba un poco al célebre “Vive la fête”.

Pero los protagonistas de la noche no podían ser otros que Dorian, y cuando salieron al escenario los recibieron los gritos de una sala ya abarrotada e impaciente. Los primeros acordes de “Simulacro de emergencia” subieron la temperatura y todos comenzamos a bailar bajo la luz abrasadora de los focos. Coreamos que todo lo que queremos es “Verte amanecer” y les seguimos hasta sus particulares “Paraísos artificiales”. Le siguen temas como “Más problemas”, o “La mañana herida”. Tras ésta, deciden deleitarnos tocando un acústico de “Veleros”. “Mi mente vuela, se desliza entre los cuerpos, abre el cielo y quemo nubes con los dedos. ¿Cómo podría explicarte lo que siento? Sé dónde voy a ir, quiero que estés conmigo. Y yo te abrazo y empezamos el viaje, nunca fui tan lejos con tan poco equipaje…” La sugerente letra de “Domingo perfecto” sobrevuela nuestros oídos, seguida de “Te echamos de menos”, que destrozó gargantas de los presentes.

Estudios de mercado”. Hubo un pequeño descanso en el que cuatro afortunados de las primeras filas ganaron abonos para el FIB. “A cualquier otra parte”, uno de sus temas más conocidos, nos hizo enloquecer, y “La noche espiral”, que tuvo una buena parte instrumental, consiguió subir al escenario a bailar a los más valientes.

Los chicos de Dorian se despidieron y volvieron para hacer un bis, poniéndonos los pelos de punta con “Al final de la escapada”. Marc quiso agradecer a sus seguidores la gran repercusión que están teniendo tanto en España como en Sudamérica. A continuación escuchamos “A las mentiras fuimos malos” y “Las malas semillas”, que volvió a poner el listón muy alto. En mitad de la canción, el cantante se mete entre el público con su guitarra como uno más, recorriendo la sala y formando grupos de gente fascinada y sorprendida por este acto de cercanía mientras seguían cantando “Nanananana, nanananana…”

El broche final fue un tema suyo fusionado con “A forest”, de The Cure. Un final inesperado y quizá, según algunas opiniones, no muy bien escogido.

Con la voz desgastada tras más de dos horas de concierto, Marc se despidió, dejándonos el alma cargada de tormentas solares.

Texto y Fotografía: Paula y Sara Rodríguez