Sergio Martos: “Alice Cooper. Por un billón de dólares”

No son pocos los equívocos que merodean casi siempre sobre la extravagante figura de Alice Cooper. Uno de los más comunes es considerarle únicamente como un músico en solitario y obviar la época en la que formó parte junto a Glen Buxton, Michael Bruce, Dennis Dunaway y Neal Smith, de la Alice Cooper Group, formación de extremada calidad y que dio vida a algunos de los álbumes más significativos de la carrera del norteamericano e igual de relevantes dentro de la historia del rock. 

Precisamente reivindicar ese período es el empeño en el que se embarca el crítico musical Sergio Martos con este libro. Para ello articulará esa parte de su biografía por medio de un gran número de entrevistas a los integrantes de la banda intercaladas con las de algunos “invitados” que de una u otra forma rodearon al grupo. 


Ese recorrido vital/grupal comienza con sus proyectos anteriores (The Earwigs, The Spiders y The Nazz) y su relación con Frank Zappa, que se convertiría en su primer mentor y el que supo ver en ellos esa siniestra teatralidad que a lo largo de los años perfeccionarían haciéndoles especiales y los mejores en ese terreno . A partir de ahí, y siempre trufado con reflexiones sobre sus propias vidas y la relación con el mundo de la música, llegará el momento de discos esenciales como son “Love it To Death” o “Killer”. 

Pero si quizás esos suponen su cima artística, el éxito comercial y total lo supone el tema “School’s Out”, perteneciente al álbum de mismo nombre. Desde ese instante todavía quedarán grandes momentos para la banda, como “Billion Dollar Babies”, pero en su camino se empezarán a cruzar las adicciones al alcohol, el cada vez mayor protagonismo de Alice Cooper y un ritmo de trabajo inhumano. Una coctelera de situaciones que terminaría por traer la ruptura de este gran grupo que visto con el paso del tiempo da la sensación de no haber sido tratado en su justa medida. Más tarde los caminos de sus integrantes se separarían, pero esa es otra historia.

Por: Kepa Arbizu.