The Suncharms: “Distant Lights”



Por: Skar P.D.

La historia de la música está llena de aventuras exitosas, aquellas que glosan el esfuerzo de algunas personas que creen en sí mismas y en su talento para conseguir las metas en las que siempre creyeron. Esa es la parte mediática, la que engloba el glamour de los objetivos conseguidos, las que son ampliamente conocidas por miles o millones de fans en todo el mundo. 

Luego hay otras historias. Historias en las que también cuentan el trabajo, el esfuerzo y la obsesión por mostrar el talento que sus creadores creen que tienen, lo tengan o no. Son historias pequeñas que nunca se van a televisar pero que emergen a partir de la fe de los músicos y de núcleos pequeños de fans irreductibles de este o aquel estilo; también del shoegaze o dream pop, que pudiera parecer que todo lo que tenían que decir ya fue dicho en el puente temporal que transcurrió entre finales de los 80 y principios de los 90. Historias pequeñas que no siempre tienen un desenlace feliz, y que seguramente después de muchos años ni siquiera se espera, pero que cuando lo tienen, son enormemente gratificantes.

The Suncharms vieron la luz en Sheffield en 1989 y desde el principio formaron parte, modestamente, de aquella escena un tanto brumosa que, liderada por Ride o Loop, gustaba de mirarse los zapatos. Un par de EP´s con la discográfica que también acogía a Catherine Wheel; alguna sesión con John Peel; abriendo actuaciones para gente de cierta importancia como TV Personalities o compartiendo escenario con las bandas de dicha escena (Cranes, Curve), hasta que en 1993 dieron por finalizada la aventura con esa sensación agridulce de que, quizás, no recibieron la atención que merecían. 

Como suele pasar, a veces, las semillas prosperan en lugares remotos e inesperados y coincidiendo con cierta resurrección del género en Estados Unidos (nu-gaze) la discográfica Cloudberry Records reeditó en 2016, en formato CD, los dos EP`s y algún que otro material de The Suncharms y esta circunstancia volvió a abrir la espita de las emociones pasadas que se habían quedado en un aparentemente perpetuo stand-by. 

Y en esta tesitura Marcus Palmer (voz), Matt Neale y John Malone (guitarras), Richard Farrell (bajo) y Chris Ridley (batería), la formación original, pensaron: ¿y si nos damos otra oportunidad? En 2018 a raíz de la publicación del single "Red Dust / Film Soundtrack" Marcus Palmer dijo: "Estamos escribiendo el álbum que nunca sucedió." Y tras un par de singles con dicha discográfica, treinta años después de su formación, y a través de Sunday Records, otra discográfica estadounidense, la banda de Sheffield publica su álbum de debut. Treinta años de espera para volver a abrir la puerta , se cerró quizás antes de tiempo, y cruzar el umbral, a pesar de que el paisaje a visualizar difiere de forma sustancial del de antaño. 

"Distant Lights", que abre y da título al disco, parece retrotraernos a aquella época, y plasma fehacientemente ese espíritu más cercano al pop que ya era un signo distintivo del sonido de la banda, haciendo como si no hubiera pasado el tiempo. Al igual en "Dream Of A Time Machine", que suena espacial, como si estuviera cantada desde un plano superior. Tal es el efecto sonoro con el que está grabada. Poderosas y cercanas al britpop suenan las guitarras en "Three Billion Heartbeats" con esos coros casi imperceptibles y que la dotan de la melancolía propia de los sonidos cercanos al dream pop y que se repiten en un formato más acústico , si se quiere, en "Liquid Through My Hands", y es que la voz de Marcus Palmer suena tan cercana y acogedora que parece que te invita a mecerte con ella mientras habla de no dejar escapar aquello que te importa.

"Cast A Spell" suena más cercana al power pop si de melodía hablamos, y es curioso como la guitarra evoca a sonidos familiares y reconocibles. Por un momento el fantasma del "Free Bird" de los Lynyrd Skynyrd parece hacerse presente. El sonido actual de The Suncharms suena más poderoso, y es seguro que la posibilidad de grabar con las tecnologías actuales le resulte beneficioso, de lo que se aprovecha  "Precious Hour", que posiblemente junto con la anteriormente citada ofrezcan los momentos más inspirados del disco con los coros femeninos otra vez ejerciendo el contrapunto evocador propio de las raíces de las que se nutren, aquellas que les sirvieron para afrontar la aventura de formar una banda en los primeros novennta.

Introspectiva, intimista e incluso viajera, de esas del aire en la cara, es "Seas Of Titan", independientemente de que allí, en Titan, sople el aire o no. Y para bonito y embriagador el riff guitarrero de apertura de "Jewels", en una de las aproximaciones al pop más evidentes del disco. Y si de espacios hablamos, "Casting Shadows" es la banda sonora de un paseo por el Mar de la Tranquilidad porque el shoegaze es un estilo bastante influido por los ciclos lunares. 

"Lucifer" cierra el disco y es una canción que bien pudiera formar parte de la banda sonora de "Lost In Translation". En la edición CD hay dos bonus tracks, "Cosmonaut" y "Monster Club" ya editadas anteriormente, en formato cassette compartido, por la discográfica indonesia Shiny Happy records

"Distant Lights" es ante todo un sueño cumplido con todo lo que esto significa, y seguramente no aspire a ser reconocido como la nueva sensación de las islas, eso a lo que los británicos son tan aficionados, y tampoco creo que The Suncharms aspiren a eso. Pero es disco honesto, consistente y con destellos de calidad, que gana en cercanía con las sucesivas escuchas, y que lejos de rememorar emociones antiguas, las revitaliza con un conjunto de canciones que resuelven de forma elegante, y brillante, la sensación de alcanzar un sueño que se les había resistido durante 30 años. Una historia bonita que no tiene porqué significar un punto final.