Germán Salto: “He decidido hacer las canciones que me salen naturalmente”


Por: Javier González. 
Fotografía: Sara Irazábal.

En esta casa llevamos ya muchos años siguiendo la pista del bueno de Germán Salto con sumo interés. Lo hacíamos antes, cuando bajo el apelativo de Salto daba rienda suelta a su atinada pulsión creativa escribiendo bellas canciones interpretadas en inglés, y seguimos haciéndolo ahora, en esta nueva etapa que inauguró con su anterior y homónimo trabajo, sorprendiendo a propios extraños con un trabajo de enfoque más pop y orquestal cantando en castellano, dejando claro que a su paleta de composición le sientan fantásticamente bien todo tipo de trajes. 

Vuelve ahora a una senda más reconocible con “Ojo de Bife”, otra acertada colección de temas que recorren la amplia etiqueta de la “americana”, aunando pegada y matices, afinando y afilando sus textos para llegar a cotas expresivas muy altas que hacen de éste nuevo álbum el mejor de una cada vez más amplia trayectoria. 

Tuvimos el placer de asaltarle a horas intempestivas, recién aterrizado en Orlando, circunstancia que no fue impedimento para mantener una ágil, cercana y bonita conversación donde todo giró en torno a la música y al proceso creativo con la que pudimos conocer más de cerca a un tipo francamente interesante. 

Hace un par de meses editaste el que hasta la fecha es el último trabajo de tu discografía, “Ojo de Bife”. En este punto del camino y con la experiencia que dan los años y los discos, ¿cómo se afronta cada edición de un nuevo trabajo? 

Germán: Diría que depende mucho de los casos. En el mío con mucha ilusión y cada vez menos miedo. El primer disco lo haces pensando que lo escucharán dos personas, después, cada poco caso que te hacen, son como toneladas de presión por lo que sufres en el proceso de grabación. Después llega un punto en que te das cuenta que nada es tan importante, lo realmente bonito es que te guste a ti y lo disfrutes. Este trabajo para mí ha sido una gran experiencia, quizás tenga que ver la producción de Ricky, básicamente porque producir no es solamente hacer arreglos y poner micrófonos, sino también hacer sentir cómodo al artista. 

Un álbum que marca una nueva vuelta de tuerca en tu andadura, sobre todo si lo comparamos con el anterior y homónimo “Germán Salto”, donde buscabas unas sonoridades puramente más pop y barrocas, en la onda de Burt Bacharach, que ahora dan paso a canciones más rockeras con una notable influencia de la amplia etiqueta que se esconde bajo la “americana”. ¿A qué responde este nuevo quiebro en la orientación sonora? 

Germán: Diría que realmente el terreno en que mejor me manejo es éste, creo que es mi sitio. En el anterior disco me apetecía buscar otras sonoridades. Me hace gracia cuando la gente te comenta, “no me pega que te guste este artista”. Al final escuchamos muchos estilos de música, seguro que a ti también te ocurre. Personalmente al Germán melómano le apetecía hacer un disco de pop más barroco y orquestal, andaba obsesionado con ese tipo de canciones. Una vez hecho, pensé que no tendría mucho sentido hacer otro en esa línea, no creo que tuviera mucho que aportar a ese mundo. Decidí hacer canciones que me salen más naturalmente. Me encanta Burt Bacharach, pero mi wrapped de Spotify diría que escucho más a Bob Dylan (risas). 

“Hacer un disco de americana inofensivo y bonito, no sería mi estilo” 

Escuchando atentamente las canciones, se descubre un interesante juego. Se podría decir que no te cortas a la hora de trabajar con unas bases rítmicas potentes y unas guitarras más afiladas de lo que pueda parecer en primeros acercamientos, pero a la vez no dejas de lado el cuidado de los matices y arreglos convertidos en una absoluta delicia. ¿Hasta qué punto es complicado encontrar el equilibrio para que ambas fuerzas convivan en armonía? 

Germán: No es algo premeditado, pero según te escuchaba es algo que pienso mucho. Quizás un disco de Sufjan Stevens no necesita un punto de rabia. Me pasa a veces una cosa con los discos “bellos”, creo que si no consigues que sean una obra maestra, que será mi caso siempre, suelo echar en falta más pegada. Por ejemplo, al escuchar discos que Pete Dello hizo en solitario tras Honeybus siento que me encantan, pero creo que para llegar a una nota de diez le faltan los dos pepinazos rockeros que hubieran incluido su comparación más cercana habitualmente que son The Kinks. Hacer un disco de americana inofensivo y bonito, no sería mi estilo. Empecé siendo guitarrista de rock, mi guitarra favorito es Neil Young, por mucho que me acerca a la americana necesito mala baba. Es un poco lo que hace Mathew Sweet con sus discos, podrían ser trabajos muy bonitos, tipo Beach Boys, sin embargo, se junta con Rober Quine, Evan Julian y Richard Lloyd, dando un toque más rockero que me encanta. No es algo premeditado, pero ahora que lo dices, los trabajos que me gustan tienen algo de eso. 

“Al cantar en inglés, me ofendía cuando me decían que hacer letras así era más fácil que en castellano, ahora creo que es cierto” 

Otro elemento a destacar es el asentamiento del castellano como vehículo de transmisión, algo que viene del anterior trabajo, pero que ahora se reafirma. ¿Podemos afirmar que definitivamente Germán Salto se queda aquí para no variar más? ¿De qué forma ha afectado a tus letras la rica y complicada rítmica de nuestro idioma? 

Germán: A lo primero te diría que sí, en principio. No descarto que me apetezca hacer un disco en inglés y que lo haga. Normalmente compongo pensando en inglés, me es más fácil. Luego por encima pongo una letra en castellano. De pronto estás haciéndolo así, lo pasas al castellano y no sabes si va a funcionar. La métrica y rítmica me mata. Tratamos de hacer una versión de “Refugee” de Tom Petty, si te fijas todo son monosílabos hasta llegar al “Refugee”. También andábamos adaptando una versión de “So You Want to be a Rock ´n´ Roll Star” de The Byrds con la ayuda de Ferrán Pontán, letrista de Egon Soda, que quedó bien. Sin embargo “Refugee” fue imposible, lo intenté, pero quedaba ridícula cortando las palabras a medias con una melodía como esa. Un día hablando con Tim Easton, le pregunté sobre cómo hacer una letra en inglés, tenía dudas por si incluía cosas que estuvieran mal y me contestaba que ellos juegan con el lenguaje. Su frase fue “Bob Dylan lo hace”. Básicamente venía a decir: “si no existe, pero te hace falta, lo metes y existirá”. En castellano no es así, si no existe quedará mal. En inglés te lo legitima Tim y me anima a hacerlo (risas). Aquí soy incapaz. La parte de que todo el mundo vaya a entender lo que cantas hace que te esfuerces más. Al cantar en inglés, me ofendía cuando me decían que hacer letras así era más fácil que en castellano, ahora creo que es cierto. 

“Me cuesta encontrar gente que haga buenas letras en nuestro panorama” 

A nivel de letras. ¿Podemos afirmar que es el mejor de cuantos discos has editado? 

Germán: Sí, sin lugar a dudas. Estoy muy orgulloso de las letras del álbum. Con el anterior hay bastantes cosas que están bien, pero la diferencia con este es abismal. Además, es algo que echo de menos con las letras que escucho dentro de nuestra escena. Me cuesta encontrar gente que haga buenas letras, me puede gustar la melodía, pero no conecto mucho con las bandas españolas en lo que cuentan. Es algo en lo que me esfuerzo mucho y creo que ha quedad bastante bien. 

En las mismas da la sensación de que te has quedado realmente a gusto, jugando a veces con figuras más poéticas, pero sin olvidar citas totalmente explícitas y algún que otro ajuste de cuentas como pueda ocurrir en “Viento cruzado” y “Rompecabeza”. ¿Estamos en lo cierto? 

Germán: Sí, totalmente. “Viento cruzado” va dirigida a mí, hecha en tercera persona, pero para mí. “Rompecabeza” no es mía, la hizo Ferrán Pontón, es la única que no he escrito, aunque es cierto que está basada en lo que le mandé, puede haber algo de eso. Para mí el ajusta de cuentas más obvio es “Aspas Contrarias”, donde directamente digo “Vas con las pintas del puto Mike Love y sin rastro de talento”. No me preguntes porqué, pero he llegado a esa edad viejuna donde no me tengo que callar nada. 

Otro bombazo absoluto es “Si te marchas”, donde la huella de Tom Petty es innegable… 

Germán: Me alegra que me lo digas. Me han dicho de todo tipo de influencias en esta canción: Calamaro, Mathew Sweet…Coincide que cuando íbamos a grabar el disco andaba leyendo la autobiografía de Mike Campbell. Supongo que al meterme en el estudio a grabar, leyendo eso, juegas a ser una estrella del rock y emular a Tom Petty. 

En “Te Oí Decir” te haces acompañar por Nina de Juan y Ricky Falkner, vaya regalazo, buen instrumentista, productor e intérprete. 

Germán: Exactamente. Me atrevo a decir que, amistades aparte, pues ambos son mis hermanos, Ricky me parece el mejor cantante español. Él seguramente citaría en tal categoría a Carlos Tarque y varios más, pero personalmente el que más me emociona es Ricky. Aunque no hubiera producido el disco le hubiera llamado de necesitar un dueto con un hombre. Y lo de Nina viene dado por tocar juntos muchos años, no se me ocurre llamar a otra persona. Seguro que ella de hacerlo me hubiera dicho “De qué vas”. Son mis voces favoritas, masculina y femenina, de España. Escucho la canción y estoy deseando que llegue su parte. Es un auténtico regalo. 

“Enrique Urquijo es una influencia muy grande para mí” 

A nivel musical, podemos rastrear las huellas de genios como Tom Petty, Neil Young, Bob Dylan y The Byrds, aunque debo confesarte que personalmente me emociona mucho más entroncarte con referentes patrios como CRAG o Enrique Urquijo, algo que ocurre en “Sobre la Maleza”, una auténtica pasada, y “Aspas Contrarias”, donde hay una forma de trabajar las voces que bien podría arrimarte a Los Brincos. 

Germán: Totalmente. Cuando hacíamos “Aspas Contrarias”, que finalmente empiezo y luego entran las voces en el segundo verso, la idea original era entrar varias voces arrancando y Ricky me dijo “si quieres hacerte un Brincos, te metería más alto”, vamos, que los tuvimos en la boca. Me encantan CRAG y Enrique Urquijo, que nunca me lo habían nombrado ni en entrevista ni reseña. Mis padres eran muy fans, sobre todo mi madre, de niño eran mi infancia. Hay canciones de ellos que me llevaría a una isla desierta, a pesar de que si las conociera ahora no serían de mis favoritas. Es ponerme “Hoy No”, me transporta al pasado más feliz del mundo y me quiero quedar allí a vivir. Enrique Urquijo es una influencia muy grande. Estás acertando en todas. 

No puedo resistirme a comentarte que la apertura de “La Carne y el hueso” me ha parecido una auténtica belleza, podría caer en bucle en esa intro y dedicarme a soñar durante horas… 

Germán: Muchas gracias. Lo vimos clarísimo, pensamos que era fenomenal entrar así con esa magia del pedal Steel de David Soler, una auténtica bestia. Se incorporó en la grabación en Tarragona y mejoraba cada tema que tocaba. Me gusta mucha la sonoridad de toda la canción, la verdad. 

“Íñigo Bregel y Ricky Falkner son dos auténticos genios” 

Vienes de trabajar con dos auténticos genios de nuestra música Iñigo Bregel y Ricky Falkner, cuyas aventuras en bandas es equiparable a su calidad como productores. ¿Qué diferencias encuentras entre su forma de hacer? ¿Qué busca cada uno de ellos en sus producciones? 

Germán: Hay muchos matices. Son dos genios absolutos para mí. El disco anterior sin Iñigo hubiera sido distinto y peor, estoy seguro. Tiene un conocimiento musical que tiene, escribe partituras para músicos de cuerda. Es una cosa que me supera. Son muy distintos, Iñigo es muy progresivo. A veces le decía “hay que sonar a Tom Petty o Neil Young” y él me decía “qué coñazo, no me jodas”. Los dos son los bajistas y productores de los álbumes, donde uno mete siete notas, el otro una. Uno es más sobrecargado, hay mucha información, toda acertada, Ricky hace virtud de la pequeñez, haciendo que todo sea bonito, pero con más minimalismo. Se nota que Ricky ha grabado bastantes más discos de momento, por ejemplo, con Iñigo todo fue muy fluido, pero con una canción, “Arder, Humo y Desaparecer”, estuvimos semanas peleados sobre cómo hacerla. Le llamé y le dije, “Iñigo, muchas gracias, pero el disco es mío y se va a hacer así”, diciendo ya está. Otro productor se hubiera callado, pero él no, me dijo “Germán, te estás equivocando”. Volví a darle una vuelta, llegamos a un sitio muy bonito gracias a su insistencia. Ricky es más de los que te convence sin que te des cuenta, parece que lo has decidido tú, pero no, al final hace lo que él quiere. Me encantaría volver a grabar con los dos, son auténticos genios. 

Siempre que he pensado en ti, me ha llamado la atención el hecho de saber que tienes una doble vida, como si fueras un súper héroe. Por un lado, eres piloto de avión, realizando vuelos transoceánicos, y a la vez un músico con una reputada trayectoria. ¿De qué forma afecto todo esto al proceso compositivo de cada disco? Lo digo porque normalmente se tiende a la mística de decir que los creadores se aíslan del ruido cuando andan en mitad del proceso de hacer canciones, algo que imagino en tu caso es imposible. 

Germán: En mi caso es imposible. Ahora mismo estoy en Orlando, me he traído la guitarra. Piensa que normalmente me levanto a horas absurdas, las cuales aprovecho para estar tocando y componiendo. Al estar expuesto a tantos estímulos, viajar, volar, ver otras ciudades… creo que se llena el pozo de la inspiración. Es cierto que en el momento exacto de componer necesito estar solo, porque para mí componer implica soledad. El resto de mi vida estoy ocupado, los días que vuelvo a Madrid tengo que hacer todos los planes que tengo pendientes por haber volado. 

“Antes pensaba que no era auténtico por no dedicarme solo a la música, con los años me he dado cuenta que es todo lo contrario” 

¿Hasta qué punto da seguridad para musicalmente hacer lo que uno realmente quiere el hecho de tener un trabajo que se presupone estable? 

Germán: Hace años me hacía sufrir la idea de ver a amigos dejar todo por la música. Pensaba que no era auténtico. También creía que mientras ellos hacían diez conciertos, solamente podría hacer uno. Era algo que me hacía torturarme. Con los años me he dado cuenta que es lo contrario. Ahora hablo con ellos y muchos se cambiarían por mí. Hacer lo que te de la gana y que la música fuera disfrute. Obviamente me encantaría gustar a cuanto más gente mejor, pero no necesito profesionalizar cada decisión para tener un sueldo. Hago los discos que me gustan, espero que gusten, pero pase lo que pase, sigo pagando el alquiler y no pasa nada. Esto me hace hacer la música que quiero y no sufrir. Algunos amigos músicos exitosos saben que hoy todo puede ir bien, pero el mañana es incierto. Eso yo no lo tengo. 

¿Qué tal están funcionando las primeras fechas de la gira de presentación? 

Germán: Estoy muy contento al respecto. Llevo una banda que me hace muy feliz. Somos cinco, uno de ellos con pedal Steel. La idea es tocar el disco nuevo entero y gran parte del anterior, casi todo en castellano. Rescataré alguna de la época en inglés, pero hacer un disco repartido en idiomas no me gusta nada. Iré eliminando las canciones en inglés. Estoy orgulloso de mi trayectoria, pero quiero hacer conciertos de Germán Salto, no un híbrido con Salto. 

Mil gracias, Germán. Ha sido un auténtico placer. Enhorabuena por el auténtico discazo que te has marcado. 

Germán: Muchas gracias. Ha sido un gusto. Un abrazo grande.