Alice Wonder: "Soulost"


Por: Javier Capapé. 

Poner un nombre a este disco puede no ser una tarea sencilla, pero es inevitable que despierte nuestros sentimientos más profundos al escucharlo. “Soulost” es el nuevo trabajo de la madrileña Alice Wonder tras pasar un tiempo detrás de los focos desde su participación en el Benidorm Fest de 2023 con ese torrente emocional que fue “Yo quisiera”. Justo cuando la artista lograba cierto reconocimiento, cuando su nombre empezaba a ser conocido por un público más que considerable, tuvo que dar un paso atrás y repensar toda su carrera. Sin embargo, ese parón que pudo haber terminado en una marcada crisis se convirtió en el germen para que naciera de su interior su disco más atrevido y vital. Una colección de canciones que no responden a ningún plan específico, pero que se convierten en un viaje cuyo protagonista último es ella misma. Un canto a la reafirmación y al amor propio. Un manual de supervivencia frente al dolor y la sinrazón que pasa desde el enamoramiento a la caída y el renacer como parte de una celebración trascendental.

Alice Wonder se consolida con su tercer largo como una artista que no obedece a las reglas. Más bien se las salta sin tapujos en defensa de una autenticidad a prueba de bombas. Está claro que no está atada a nada ni a nadie. Habrá tenido que luchar con muchos fantasmas para lograrlo, pero sin duda su seguridad ha salido reforzada y buena muestra de ello es un disco que obedece a su propio instinto y da salida a sus verdaderas necesidades. Sin duda es una de nuestras artistas más libres y auténticas y este disco es su mejor muestra.

En estas canciones canta en inglés o castellano, como le brota, y sus pistas se enumeran como capítulos de una misma experiencia vital. Las catorce canciones de “Soulost” pueden leerse como indican sus títulos o como sugieren los subtítulos o aclaraciones unidas a los mismos. De hecho, si nos dejamos guiar por estas aclaraciones que funcionan como manual de instrucciones, veremos que su protagonista pasa por distintas fases que conducen de la traición, tras el enamoramiento, a la ascensión y la celebración del amor propio, como antes apuntábamos. Fases con las que todos podremos sentirnos identificados, pues son sentimientos universales plenos y compartidos. Por otra parte, si miramos estos cortes desde sus provocadores títulos podemos sentir cierto desasosiego que juega con el despiste, pero lograremos encontrar esas mismas sensaciones a flor de piel sugeridas en los subtítulos. Todo encaja cuando leemos “3n3mY” unido a “traición” o “Ru(i)na” con “chaos”, por poner sólo dos ejemplos. Podemos jugar con esto y ya de por sí el disco será atrayente, pero si entramos en su interior os aseguro que se convertirá en algo increíble. Una auténtica sorpresa emocional que le da todo el sentido a este “alma perdida”.

Con la pregunta lanzada al vuelo “?do you love me¿” abrimos este universo, esta caja de pandora que pone su pica en este tema de título retorcido y aromas soul. Tras éste, el disco va creciendo como si no encontrase límites canción a canción. Las reminiscencias de partida, esa pregunta lanzada al aire sin respuesta, nos lleva al despertar de Ali, al subconsciente de nuestra protagonista para inundar de ruidismo y efectos un tema cósmico, cuyo paralelismo con el subconsciente al que hace referencia le viene como anillo al dedo a estos sonidos, y que explota con la energía de “LaDrogaMásSuaveDelMundo”, que se refiere a esos momentos tan potentes donde el enamoramiento inunda nuestro ser. Podremos equivocarnos (ya vemos que compara este estado con una droga), pero nos proporciona una adictiva y dulce sensación en la que podríamos permanecer eternamente. Aunque sabemos que ese sentimiento es finito y que la traición acecha con esa “3n3mY”, que vira hacia un sonido más orgánico y pop de estribillo desgarrado, como la propia sensación que representa, ejemplificada a la perfección en el profundo grito de Alice que precede al solo de guitarra distorsionado y el último estribillo lanzado a bocajarro. La soledad es lo que se siente a continuación entre los armónicos de la guitarra y los quiebros rítmicos casi cercanos al trip-hop de “My dying sun”, acompañados de arreglos de cuerda para resaltar este abandono. Es nuevamente una canción que refleja con total pureza el sentimiento que pretende mostrar desde su título. Alice se quiebra y nos duele como si fuéramos nosotros mismos los protagonistas que ven como ese sol yace y se oculta.

Decepción y caos. La desdicha convertida en grito en la más urbana del lote, una “Tormenta” que es rabia explosiva tras haber vivido la “Ru(i)na”. En esa línea cruda e incómoda sigue “Fake Alas” que supone el fin, la muerte desde la que renacer, por eso, de manera serena entra “Jazmín” como un mantra recitado. Hay símbolos de la ascensión (“la gravedad a mis pies”) y de un nuevo amanecer, pero sin tratar de evitar el dolor de la pérdida (“los que te añoran te anhelan”). Por eso, el siguiente paso lógico nos lo trae la ya mentada ascensión en “frictionless (tu alma)”. Se despoja el alma del cuerpo y comienza una nueva oportunidad, un renacer con “Ave”, en la que vuelve el pulso y las teclas y no hay nada que pare a Alice. Este renacer se siente como una rave contenida que mantiene ese espíritu de celebración en la intensa “Lapislázuli”. 

Finalmente, todo este torrente desemboca en “Beso..,” una canción pura y muy emotiva, con unas guitarras suaves que nos hacen sentir ese amor, que es final y principio de todo, como la estrella que al contemplarla nos deja en calma y paz en la sencilla “El Despertar”, el broche que necesitaba este bucle perfecto, esta historia de aprendizaje y superación, este renacer vital que en lugar de dejar nuestra alma perdida, como podría sugerir el título global de la colección, la recompone y guía hasta este alma nueva, renovada. Por eso, y tras todo el viaje, lo que ha podido agitarte el disco, te deja en calma al final. En paz con uno mismo, que es como debió sentirse la inclasificable artista al poner punto y final a estas canciones, al encontrarles todo el sentido que andaba buscando y ponerles las palabras precisas y el vestido sonoro más apropiado. Porque consuelan a la par que desgarran, siempre con la sonoridad adecuada para lograrlo, encajando con el ánimo que requieren y las sensaciones que persiguen.

Para ello Alice ha coproducido el disco junto a Mr. Monkey y también ha contado con la ayuda de un viejo conocido, Ángel Luján, en “LaDrogaMásSuaveDelMundo”, “My dying sun” y “Fake Alas” (las que aparentan una forma de single más clara). Junto a ellos se ha rodeado de programadores e ingenieros como Matteo Novi, Julio Gómez, Slatin, Shlomi Weinberger y Hadren. Un plantel de lo más variopinto para una empresa que requería tener siempre presente la libertad y la búsqueda de lo que necesitaba cada canción, sin ceñirse a ningún estilo concreto y sin importar los caminos a los que les llevaran para conseguir dotar a este alma de alas y dejarla volar, reencontrar ese alma perdida y reconectar con ella para darle luz. Y entre todo ello, mucha mística a la vez que realidad y pies en la tierra, porque Alice sabe reconocer lo que es ascender desde lo más bajo y terrenal, el camino completo que hoy ya es nuestro gracias a estos catorce catárticos capítulos. Una experiencia en sí misma, un recorrido de conocimiento y autodescubrimiento personal. Un viaje a lo más profundo de nuestra alma.