Ángel Stanich: “Las temáticas del desencanto y la evasión pululan en cada tema”


Por: Javier González. 
Fotografías: Bitz Sanz.

Qué ganas teníamos de poder entrevistar al enorme Ángel Stanich en “El Giradiscos”. Sí, somos de aquellos que acercaron la oreja al bafle con interés cuando escucharon por primera vez su maravillosa tonada “Metralleta Joe”, apuntando en letras mayúsculas el nombre de un tipo que desde ese disparo inicial no ha dejado de regalarnos discos tan personales como interesantes.

Sabido es por todos que el bueno de Ángel no es muy amigo de pasear su palmito y peculiar barba en rondas de entrevistas, donde por otra parte las cuestiones suelen ser repetitivas, cuando no vulgares sucesiones de palabrería vacía digna del mejor número de la “Súper Pop”; sin embargo, en esta ocasión los dioses se han alineado para jugar a favor de obra, provocando que nuestro bardo electrificado elevara su pulgar ante nuestra propuesta de mandarle un cuestionario cerrado, cumpliendo de este modo uno de nuestros deseos pendientes.

El motivo no ha sido otro que la publicación de “Por la Hierba”, una nueva, grata y afilada colección de canciones plagadas de realismo mágico y cultura transversal, alta y baja, donde el norteño vuelve a recorrer una senda lisérgica que deja un regusto bien dulce, sobre todo cuando al final de la entrevista confiesa que no ha tarareado “Hula Hula” mientras respondía a la misma. Una responsabilidad, devenida en honor, que hoy, no sin ciertas dosis de chulería compartimos con vosotros. Os dejamos con un pedazo artista mayúsculo, de los que tema a tema alimenta una leyenda de las que desafortunadamente cada vez van quedando menos por nuestra geografía rockera.

Es un placer poder hablar contigo, Ángel. Te agradecemos de corazón esta oportunidad porque admiramos mucho tu forma de componer y expresarte, se podría decir que desde el primer momento en que supimos de la existencia de tus canciones entraste en nuestro particular olimpo de músicos a seguir con devoción y cariño. Acaba de ver la luz “Por la hierba”, el cuarto Lp de tu discografía. ¿Todavía sientes un cosquilleo en el estómago antes de entregar al mundo un nuevo disco? O por el contrario, ¿es algo a lo que te has ido acostumbrando a la fuerza? 

Ángel:
Lo primero de todo, que diría aquél, muy agradecido y honrado por vuestras palabras, también por vuestra paciencia y comprensión a la hora de recibir mis respuestas que, digamos, se han hecho de rogar… “No volverá a acudir”, que diría el de más allá… ¡Sí! Sigo sintiendo el ínclito cosquilleo en el estómago al publicar un disco. Se vuelca mucho de uno mismo en cada trabajo como para, una vez lanzando al espacio, no sentirse algo vulnerable… El día que esto no me pase tendré que hacerme astronauta. 

“Las musas han tardado en venir lo de siempre, sólo que en esta ocasión era yo el que, por un tiempo, no estaba para mucha visita” 

Sabemos que no has estado parado, pero llama la atención el hecho de que desde tu anterior álbum, “Polvo de Battiato”, han pasado casi cinco años, el tiempo más largo de espera entre disco y disco. ¿A qué se ha debido este hecho? ¿Sentías la necesidad de pensar bien el siguiente paso? ¿O quizás las musas han tardado más en aparecer en esta ocasión? 

Ángel: Recapitulemos… Si tenemos presente mi cadencia habitual, que viene a ser de unos 3/4 años entre LP’s, el cuadro de ansiedad que tuve al final de la gira de “Polvo de Battiato”, que me obligó a cancelar dos fechas, y que esos casi cinco años se concretan exactamente en cuatro años y tres meses, si no me equivoco… Diría que las musas han tardado en venir lo de siempre, sólo que en esta ocasión era yo el que, por un tiempo, no estaba para mucha visita.

 “En esta ocasión hemos grabado con más calma y minuciosidad, canción a canción, pista a pista” 

¿Cómo ha sido el proceso de composición de esta nueva colección? ¿Ha habido algo que haya hecho de la grabación y gestación de este cancionero especial con respecto a los anteriores discos? 

Ángel: Ha habido algo, ¡sí! Incluso, “algos”. Por centrarme en lo más llamativo, esta vez hemos grabado con más calma y minuciosidad, canción a canción, pista a pista. En vez de ensayar con la banda durante meses, a fin de llegar muy preparados a un estudio de grabación y aprovechar a muerte el tiempo allí, se han ido grabando esqueletos, músculos y pieles de cada tema poco a poco durante más de un año. Y eso es porque no sólo ha habido “algo”, sino también alguien: Juan Torán, y su Estudio Bien (es el nombre, sí… Se queda corto). Juan es coproductor de este álbum.

Atendiendo a las canciones se observan multitud de matices, sabiamente mezclados, que nos muestra un disco que planta sus pies en diversos estilos, etapas y corrientes musicales. ¿Hablarías del disco más heterogéneo de cuantos has facturado?
 
Ángel: Pues, sinceramente, ¡no! (Risas)… Esta heterogeneidad nos acompaña, diría, desde “Antigua y Barbuda” (2017), un disco que ya tenía un crisol de géneros musicales bastante curioso. En “Por La Hierba” se continua la saga, pero creo que hay una mayor homogeneidad que en trabajos anteriores, como una salsa musical que lo liga todo. Que las temáticas del desencanto y la evasión pululen en cada tema también ayudan a esta uniformidad… Bachata incluida. 

“Cada vez hay menos garitos en los que pueda entrar sin sentir “chungueza” 

Abres el disco con “Carretera o trueno” cantando “la música se pone chunga”, una afirmación extrapolable al mundo en general que nos hace pensar en un Ángel Stanich especialmente crudo y malencarado, siempre desde tu peculiar forma expresiva. ¿Había en esta ocasión demasiadas cosas por las que cantar/protestar? ¿Podemos tomar “Super Gris” como un magnífico ejemplo? 

Ángel: Mmm, creo que “protestar” quizá no es el verbo más idóneo para expresarlo, mi propósito estaría más entre la queja y el quejío, más aún en temas como “Super Gris”. Y cuando digo “la música se pone chunga” quiero decir, por una vez, exactamente eso: que la música se pone chunga. ¿No te ha pasado nunca que estás a gusto en algún garito y, de repente, cambia el dj y se jode? También se puede entender, claro, como una crítica al panorama actual… Cada vez, me temo, hay menos garitos en los que pueda entrar sin sentir esta “chungueza”. 

“Más que mágico es trágico ver cómo los mismos viejos trucos efectistas de los mismos magos sin gracia siguen funcionando” 

En una misma línea plagada de referencias se mueve “Os traigo amor” donde deslizas un mensaje contra la energía nuclear y ciertos líderes mundiales empeñados en saltarse la legalidad internacional, a los que aludes con un punto de socarronería y vacile. ¿Es la triste realidad el mejor estimulante para componer desde el surrealismo o el “irrealismo mágico”? 

Ángel:
Realismo mágico, sin miedo… El mundo parece cada vez más lo que decían los Simpsons de él, aunque más que mágico es trágico ver cómo los mismos viejos trucos efectistas de los mismos magos sin gracia siguen funcionando. Ahora sí que estoy protestando. Pediría humanidad y cordura a esos “ciertos líderes”, pero sería como pedirle a Juan Tamariz que resucite a Pepe Carroll… Lamentablemente, no está entre su repertorio.

“He vuelto a la senda lisérgica, a la aridez, a la hierba y al alquitrán” 

De todas formas, también pienso que puede que sea tu disco más críptico a nivel de letras, aunque el poder de las imágenes sigue siendo incontestable. ¿Lo ves así? 

Ángel: Bueno… A críptico puede que ganara “Camino Ácido” (2014), pero en éste, por ser quizá el comienzo de otra nueva trilogía, veo cosas de aquél… De algún modo, siento que he vuelto a esa misma senda lisérgica, a la aridez, a la hierba y al alquitrán, pero con el equipaje y el bagaje de todo lo vivido. Como se suele decir: no tengo pruebas ni tampoco dudas. 

Siguiendo por esa vereda que habla de tu peculiar forma de escribir, siempre me ha impresionado esa forma que tienes de enhebrar una poética personal mezclada con retazos de cultura, a veces alta y otras popular. Creo que hay pocos autores nacionales tan personales, inteligentes, críticos y divertidos como tú. ¿De dónde surge un mundo tan vasto y ocurrente a la hora de crear tus letras? 

Ángel: Agradezco de nuevo mucho tus palabras…Hay bastante mierda. Este mundo supongo que se acumula por el modo en el que veo yo el mundo, y las cosas que me han ido llamando poderosamente la atención. Me gusta pensar que soy un buen observador, y me observo mientras lo pienso… ¿Cuál era la pregunta? 

Dicen las malas lenguas que has sido profesor de Lengua y Literatura. ¿Has valorado en algún momento la posibilidad de lanzarte a la aventura de escribir un libro?

Ángel: Si esas lenguas eran tan malas, no serían profesoras de Literatura… Es un bulo que debo desmentir, pero, por favor, no uses esto de titular… Me gusta un poquito. 

Recientemente hemos sufrido la pérdida de dos iconos de nuestro rock como Robe Iniesta y Jorge Martínez, personalidades que han dejado una huella profunda en nuestra música y un vacío inmenso. Sabemos que con Jorge tenías una pequeña relación, no en vano le invitaste a compartir escenario contigo en Madrid hace unos años. ¿Qué valoración haces de ambas figuras y de su legado? 

Ángel: No creo que sea nadie para realizar el obituario de estas dos auténticas leyendas… No puedo más que lamentar que nos hayan dejado demasiado pronto, sobre todo, a juzgar por sus capacidades creativas, que seguían en estado exuberante. El legado que regalan ambos es tan vasto que tampoco puedes reprocharles nada, por mucha orfandad que dejen.

“Jorge Martínez señalaba el camino que nadie quería transitar, uno que alumbraba la verdad incómoda que nadie quería mirar” 

¿Qué perdemos con la muerte del genial Jorge Martínez? 

Ángel:
Pues no sé si un padre, siguiendo con lo de la orfandad… Se va un faro, eso fijo, y no lo digo (sólo) por la altura: se va un faro que señalaba el camino que nadie quería transitar, uno que alumbraba la verdad incómoda que nadie quería mirar. Provocación, arrogancia, jeta, ingenio… Y un músico increíble, esmerado como el que más en su arte. Aunaba locura y actitud, oficio y rebeldía… ¡Puto genio! Fue un honor tan sólo conocerle, y tocar aquella vez con él ni te cuento. 

Se va a echar mucho de menos su carácter personal, indómito y su visceralidad sobre los escenarios, donde cada noche seguía saliendo con el cuchillo entre los dientes. Creo que hay ciertas conexiones a la hora de afrontar la profesión entre ambos. ¿Tú también lo percibes así? ¿Crees que es la única de permanecer dentro del sector musical en nuestro país? 

Ángel: No me quiero llegar ni a comparar, por respeto y por no salir escaldado… Pero todo lo que sea indómito suele serme inspirador, y Jorge no es una excepción. Al contrario: para mí, Jorge es norma a la hora de entender mejor el mundo, especialmente en este negocio de la música. Yo también salgo a actuar con el cuchillo entre los dientes, pero Jorge creo que iba hasta a por el pan con el maldito cuchillo entre los dientes. 

Ahora que está de moda. ¿Veremos a Ángel Stanich salir corriendo camino de Callao ante el delirio mesiánico de su tropa de fans? 

Ángel: No sé muy bien ni de qué me hablas. (Risas) 

Apenas llevas unas fechas de la gira de presentación. ¿Qué tal han funcionado? ¿Qué han podido ver aquellos que ya han tenido el placer de veros en vivo? 

Ángel: Llevamos ya 6 fechas con el disco sacado, la gira empezó sin nombre, pero ya es “Por La Hierba”, y la impresión es buenísima, ¡la verdad! Estamos muy contentos. El público está respondiendo muy bien a las nuevas canciones, y sin importar la índole… Una canción como “Super Gris”, por ejemplo, que no es precisamente la alegría de la huerta, como su propio nombre indica, está siendo recibida con muchísimo cariño. Podéis venir a comprobarlo. 

Hay todavía un montón de fechas por desarrollar a lo largo de 2026, alguna inclusive pertenece al 2027. ¿Ves factible la posibilidad de arrancar un neverending tour? 

Ángel: No me quería comparar con Jorge, hagámoslo con Dylan, claro que sí (risas). Bueno. Cuando comienzo una gira no es que la imagine interminable, pero tampoco veo el fin. Me concentro en lo siguiente, en el siguiente fin de semana. Nada más. Es la forma también de mantener ese cuchillo entre los dientes y que no te dé un telele (¿se dice todavía telele? En fin. Desde luego, nunca he tenido prisa por acabar las giras, me gusta llevar cada disco al mayor número de lugares posibles, propagar la palabra… Y eso intentamos. 

Sé sincero, ¿respondiendo esta entrevista se te ha pasado por la cabeza la letra y melodía de “Hula Hula” o hemos estado medianamente aceptables? 

Ángel: (Risas) Todo aceptable y a colación. Un tanto extensa, quizá, ¿no? Se nota que no publicáis en papel. No, en serio, gracias. Soy yo el que se excusa nuevamente por la demora en responder. 

Mil gracias, Ángel. Un fuerte abrazo. 

Ángel: ¡Ídem!