Fotografía: Carlos Vacas.
Pónganse cómodos, ha llegado el momento de disfrutar de “Viaje hacia la canción perfecta”, gracias al gran trabajo de un buen amigo de esta casa como es Miguel Marcos. Un hombre que no necesita carta de presentación para todas aquellas personas que de manera habitual se dejen caer por estas páginas, puesto que suele aparecer con relativa frecuencia. Para quienes no le conozcan, estamos hablando casi de un hombre del Renacimiento: profesor, compositor, productor y músico, cuyo nombre va ligado a una contrastada carrera bajo el alter ego de Le Voyeur y que más recientemente ha dado vida a Nueva Tragedia, con quienes de forma inminente estrenará disco, mostrando en ambos proyectos una particular lírica, cuya tónica habitual es rayar a un nivel muy alto.
Meses atrás editaba en colaboración con la compañía de los siempre atinados amigos de Liburuak, “Viaje hacia la canción perfecta”, una obra única en nuestro idioma, convertida en estudio completo, casi una tesis, que versa sobre el proceso creativo y compositivo, donde a través de sus amplios conocimientos y experiencias propias, repasa las claves de esos enigmas repletos de encanto a los que el común de los mortales llamamos canciones.
Contactamos con Miguel, quien con la cercanía y afabilidad que le caracteriza, nos acomoda en la categoría “premium” de este viaje altamente recomendable, sobre todo para aquellas personas que saben que la música nunca deja de sonar.
Hace unos meses editaste “Viaje hacia la canción perfecta”, el único manual en castellano que versa alrededor de esa pieza maestra de la música que es el proceso compositivo. ¿Desde cuándo rondaba en tu cabeza llevar adelante una obra así?
Miguel: La idea de escribir un libro sobre composición musical es algo que viene de lejos, probablemente de cuando monté el área de música de Hotel Kafka, donde impartía clases junto con otros artistas y docentes de songwriting, de armonía, de composición, arreglos, etc…esto fue allá por el 2008/2009. Ahí empecé a darme cuenta de lo olvidados que estábamos los compositores de este país. Todo planteamiento docente era interpretativo, dejando muy poco espacio para la creatividad y para la composición. Aunque las piezas encajaron mucho más tarde, 12 o 13 años después, cuando empecé a desarrollar el Área de Creación Musical y Narrativas Sonoras de Escuela de Escritores. Fue en ese momento cuando la editorial Liburuak me encargó un manual sobre composición de canciones. Yo les devolví en ensayo-manual sobre creatividad musical.
“No he trabajado en ningún oficio que no esté relacionado con la música”
¿En qué punto de tu vida el proceso compositivo comenzó a ser para ti una cuestión casi de vida o muerte?
Miguel: Creo que desde mis primeras pulsiones creativas conscientes, es decir, a partir de las primeras canciones que compuse con 12 o 13 años. A partir de ese momento sabía que ya no me iba a separar jamás del mundo de la música y de la creación musical. Y así ha sido. No he trabajado en ningún oficio que no esté relacionado con la música. Desde que empecé con 18 años a impartir clases, he sido profesor, docente, artista, compositor, productor musical, arreglista, backliner, compositor para audiovisual, bandas sonoras, cine, TV, radio, podcast, publicidad, periodista musical, director de un sello, curador, mánager, promocionero, etc…Pocos palos me quedan por tocar dentro de la música.
El libro está siendo todo un éxito, recibiendo unas críticas rotundas y apareciendo en bastantes listados de “lo mejor del año 2025”. ¿Te esperabas un recibimiento de este calado?
Miguel: La verdad es que no, ha sido muy grato el recibimiento de este libro por parte de los medios y del público general. Piensa que no deja de ser un libro-isla, un libro que tiene un marco muy concreto y, a priori, un difícil encaje para el público general. Ahí estaba el reto, en convertir este libro en un ensayo-manual sobre composición de canciones para todos los públicos. Conseguir ese equilibrio fue lo más complejo de su escritura. Tuve que quitar 4 capítulos excesivamente técnicos para llegar a conseguir ese equilibrio del que hablábamos.
Es curiosa tanta repercusión, básicamente porque desde fuera da la sensación de ser una obra que principalmente podría estar pensada para melómanos, compositores y músicos. ¿Tienes la sensación de que has roto una barrera que parecía imposible? ¿O por el contrario tú sabías que era un libro que tenía un mayor público potencial del que podía parecer en un primer instante?
Miguel: Creo que sí que se ha roto esa barrera entre lo sagrado y lo profano. Entre la mitología del pop y la utilidad de ciertas herramientas creativas para aprender a escuchar y componer. Es lo que te decía en la anterior pregunta, creo que la clave para llegar a ese equilibrio y a ese compromiso divulgativo era la necesidad de vehicular a través de mi experiencia docente y artística la narrativa de la creación musical. Por eso este libro suena tan universal desde lo particular. Porque surge de esa dicotomía natural y orgánica que sostiene mi creatividad. La enseñanza musical y mi parte artística. Esos han sido los dos pilares sobre los que he ido construyendo este “Viaje hacia la canción perfecta”.
“Existía un vacío bibliográfico total sobre composición y escritura de canciones en castellano”
El mismo presenta un enfoque teórico y a la vez práctico, puesto que sin ir más lo cierras con 500 ideas, ejercicios y consejos para componer. Ambos enfoques me han llamado mucho la atención. ¿Tuviste claro desde un principio cuál sería la perspectiva que darías a la obra?
Miguel: Ha sido un viaje en todos los sentidos. Evidentemente conoces el punto de partida, pero nunca el destino final. Tuve que ir descubriendo el camino a medida que avanzaba con el libro. Lo primero que encontré es un vacío bibliográfico total sobre composición y escritura de canciones en castellano. Lo cual dice mucho sobre el país en el que vivimos. Tuve que acudir al mundo anglosajón donde el desarrollo de esta disciplina artística lleva generando tejido y cultura desde los años 70 del siglo pasado.
Armonías, lenguaje musical, historias vinculadas a letras y a vivencias de grandes creadores, son parte de los pasajes y referencias que dan vida a “Viaje hacia la canción perfecta”. ¿Cómo de complicado ha sido compilar todo este saber en una sola obra?
Miguel: Quería escribir un libro que marcara un antes y un después dentro de la divulgación musical sobre composición de canciones. A veces iba a buscar bibliografía a librerías como El Argonauta, Antonio Machado o el Molar y siempre me decían que ese libro que estaba buscando no existía en castellano, así que tenía que escribirlo yo. No sé si lo he conseguido, pero han sido más de tres años dedicado en cuerpo y alma a este viaje.
“Este libro ha sido una de mis mejores canciones”
La lista de nombres a los que das cabida, ya sea como referencia o añadiendo comentarios que han hecho acerca de su propia obra, roza lo enciclopédico. Supongo que este elemento habrá sido una gran ayuda para ti, pero a la vez un auténtico quebradero de cabeza a la hora de coser todo el relato. ¿Estoy en lo cierto?
Miguel: Este libro creo que ha sido una de mis mejores canciones. Sin duda. Encontrar el camino para escribirlo no fue fácil, de hecho, fue una gran aventura, porque encajar toda esta referencialidad de los grandes maestros de la composición, además de los más de mil ejemplos en forma de canción que habitan el libro y los 500 ejercicios del epílogo me han tenido bastante ocupado estos últimos años.
“No entiendo la vida sin creación artística”
Tu vida gira en torno a la creación musical, ya sea como productor, escritor de canciones o en las clases que das en la escuela de escritores. ¿Hasta qué punto has volcado todos esos saberes personales en la redacción del libro?
Miguel: Llevo compartiendo mis herramientas y mis procesos creativos sobre composición musical desde hace más de dos décadas. Impartiendo clases, subiéndome a un escenario o metiéndome en un estudio de grabación. Era algo natural en el libro. Hablar de mi propia experiencia musical también resultó ser un acto terapéutico muy necesario para saber quién soy y a qué me dedico de una manera más profunda. Si además esto conecta con otros músicos, melómanos y lectores, entonces la satisfacción se multiplica.
Venga, Miguel, mójate. Te voy a dar la opción de coger cinco únicos nombres que para ti supongan el culmen de la composición, los dioses/as de la canción perfecta internacional. ¿Con cuáles te quedas? ¿Por qué?
Miguel: Leonard Cohen, Bob Dylan, Serge Gainsbourg, Patti Smith y Nick Cave. Aunque dentro de 5 minutos te diré otros 5 diferentes.
Y ahora, vamos a reducir la geografía de nuestra pregunta. ¿A nivel nacional cuáles son tus tótems sagrados? ¿Por qué?
Miguel: Empecemos por una reivindicación personal: Rafael Berrio. Y para completar la lista, podríamos decir Nacho Vegas, Kiko Veneno, Miren Iza (Tulsa) y Josele Santiago. Cómo te decía antes, no soy muy de listas. Es probable que antes de que termine esta entrevista te diga otros nombres.
“En Nueva Tragedia aparece un motor creativo desde un pop más oscuro, electrónico y vanguardista”
En otro orden de cosas, hace unos meses hemos sabido de tu nuevo proyecto musical, Nueva Tragedia, del cual ya podemos disfrutar hasta un total de cinco singles y en el 20 de marzo ya podremos escuchar el disco completo. ¿Qué puedes decirnos al respecto?
Miguel: Nueva Tragedia surge de la necesidad artística de un descanso con Le Voyeur. Y, sobre todo, de expandir la creatividad a un terreno colectivo, compartiendo esa nostalgia del pop más orgánico con mis compañeros. Es verdad que hay un ADN lírico en las letras marca de la casa, ya sabes que soy excesivamente quirúrgico con el verso. Pero la diferencia es que en Nueva Tragedia aparece un motor creativo desde un pop más oscuro, electrónico y vanguardista que entra desde las grietas de la cotidianidad.
“En 2026, se cumplen 15 años del primer disco de Le Voyeur, eso hay que celebrarlo”
¿Debemos dar por finalizada tu aventura con Le Voyeur o por el contrario compatibilizarás ambas aventuras?
Miguel: Ni mucho menos, Le Voyeur sigue más vivo que nunca. Lo que ocurre es que está recuperándose de una resaca emocional muy profunda. Cada proyecto artístico y musical tiene sus espacios y sus tiempos, por eso es necesario cuidarlos dentro y fuera del ring. De hecho, para finales de este año 2026 tenemos preparada una sorpresa con Le Voyeur, se cumplen 15 años desde el primer disco y eso hay que celebrarlo.
Docente, productor y músico, toda tu vida, tanto profesional como personal, gira en torno a este maravilloso laberinto que responde a la trilogía música, arte y cultura, donde el proceso compositivo y la creación juegan un papel fundamental. ¿Crees que esta aventura es adictiva?
Miguel: No entiendo la vida sin la creación artística. Es algo natural en mí, nunca he vivido de otra manera. Es una especie de desobediencia a la realidad que nos rodea. No sé lo que es tener un trabajo diferente a la música, al arte o a la cultura. Esto también tiene sus inconvenientes, el efecto burbuja que esto produce te aísla y muchas veces hasta te bloquea. Por eso es tan necesario mantener ese equilibrio cotidiano entre la parte artística y nuestro día a día.
“Aquí todo es supervivencia y precariedad sostenida bajo el peso de los propios artesanos de canciones”
Este libro parece demostrar que hay vida más allá del mito que de la música y la cultura es complicado vivir en España, en tu caso lo consigues, siendo un auténtico hombre del Renacimiento en el siglo XXI. ¿Qué le dirías a las nuevas generaciones de futuros creadores y creadoras para alimentar su sueño? ¿Cuál es el secreto para que no falte el trabajo ni la inspiración?
Miguel: La precariedad musical en España no es un mito, es una realidad. Pero esto no es algo nuevo. El problema reside en los sustratos más básicos de la educación. En los colegios que siguen enseñando la escala mayor pitagórica con la flauta dulce o con xilófonos. En los institutos de muchas comunidades se ha menospreciado siempre la asignatura de música relegándola a un segundo o tercer plano o directamente haciéndola desaparecer. Las universidades no tienen grados sobre composición musical ni creatividad musical. Este es el mapa desolador que tenemos. Cero compromiso político y gestor con la docencia artística. Nos queda mucho por recorrer en este ámbito. Por el camino hemos perdido la capacidad de escucha, de reflexión y de pensamiento crítico. El otro día Kiko Veneno le comentaba en una entrevista a Carlos Galán que lo que tienen que hacer las nuevas generaciones de creadores, además de escribir canciones y defenderlas en un escenario, es buscarse otros trabajos para comer. Poniendo el ejemplo de Vera Fauna. Esa es la realidad en la que vivimos. No hay ayudas reales como en otros países, nadie fomenta el arte desde la creatividad musical desde un espacio sostenible y seguro. Todo es supervivencia y precariedad sostenida bajo el peso de los propios artesanos de canciones.
“La imperfección es la parte orgánica de las canciones, gracias a ello sobreviven y se transforman a lo largo del tiempo”
Vamos a ir terminando con varias cuestiones. La primera sería muy directa. Sabemos que hay infinidad de temas y composiciones que nos encantan, pero… ¿realmente existe la canción perfecta? ¿O existen infinidad de canciones imperfectas que nos encantan? Como creador y experto en la materia. ¿Qué es más importante el “Viaje hacia la canción perfecta” o el destino? ¿Crees que Kavafis llevaba razón en lo que afirmaba en su poema “Ítaca”?
Miguel: La canción perfecta no existe. Pero su búsqueda es la excusa perfecta para habitar la creatividad y los espacios donde viven las canciones. La imperfección es la parte orgánica de las canciones, gracias a ello sobreviven y se transforman a lo largo del tiempo. Piensa que las canciones son organismos vivos que nacen, crecen, se desarrollan, se reproducen, pero nunca mueren mientras haya alguien que las siga escuchando, cantando o bailando. Ese es el verdadero viaje, la trascendencia y el legado.
Esta entrevista ha dado bastante de sí, girando sobre una serie de cuestiones que aparecen en “Viaje hacia la canción perfecta”, con parada en Le Voyeur y Nueva Tragedia, así que solamente nos quedaría despedirnos, no sin antes ponerte en la siguiente tesitura. ¿Cuál es el siguiente y sorprendente viaje que nos vas a proponer?
Miguel: Ya estoy empezando a escribir el siguiente libro, también relacionado con el mundo musical. Pronto os contaré más novedades sobre esto. Por otro lado, en este 2026 van a salir dos discos nuevos, uno de Nueva Tragedia y otro de Le Voyeur. Mi vida continúa entre la artesanía de la canción, la docencia creativa y el mundo de las bandas sonoras. No me puedo quejar.
Muchas gracias, Miguel. Siempre es un placer hablar con alguien como tú. Ya sabes que te apreciamos.
Miguel: Muchas gracias a ti. Un abrazo.




