“Completely Necessary (Anthology 1978-1982)” resucita a The Necessaries


Por: Guillermo García Domingo. 

¿No es excitante descubrir un grupo musical que, además, se disolvió hace 44 años después de publicar un solo disco largo? Quien me puso tras la pista de su existencia fue Iñigo López de Palacios, y también tiene la culpa de este descubrimiento mi perseverante manía de guardar y revisar los periódicos viejos. Una de las funciones más destacadas de la crítica musical es la de propiciar esta suerte de alumbramientos imprevistos. 

The Necessaries publicó, en efecto, un solo disco, al menos que la banda reconociera: “Event Horizon“ (1982), cuando en nuestro país estábamos intentando comprender quién era y qué representaba exactamente “Naranjito” y nos disponíamos a despojarnos, tímidamente, tampoco vamos a exagerar, del traje gris, tirando a oscuro, del franquismo. Nueva York era otra cosa, después de que el punk tirara la puerta abajo desde esta inconmensurable urbe, surgieron obras musicales que nadie, ningún oído, había escuchado antes, porque nadie las había hecho ejecutado hasta ese momento salvo, quizá, The Velvet Underground. De hecho, sin el apoyo de John Cale, miembro de aquella banda, no habría nacido este grupo. Fue él quien produjo su primer single, “You Can Borrow My Car” (1979), que, defiende López Palacios es “puro punk de CBGB”, el desastrado, y sin embargo, imprescindible “garito” que acogió prácticamente a todas las bandas y artistas más disruptivos de los setenta. Por alguna razón desconocida no está en esta recopilación. Sin embargo, qué misterioso, sí está la cara B de aquel vinilo de 7 pulgadas, “Runaway Child (Minors Beware)“.

Después de aquello, Sire Records “pirateó“ a su propio grupo, publicando a sus espaldas “Big Sky“. Un disco sin terminar según declaró la banda. Aunque probablemente no hay que descartar el perfeccionismo irrefrenable de los músicos como el motivo principal del desencuentro con la discográfica. Es una conjetura plausible, teniendo en cuenta la idiosincrasia de sus miembros, entre ellos el propio Arthur Russell

Para nombrar esta compilación retrospectiva, en lugar de adoptar uno de esos títulos elusivos y poéticos que nadie entiende, han elegido un título descriptivo: “Completely Necessary“, que hace justicia a esta colección de canciones que pivotan sobre el único disco al que nos hemos referido antes. Aunque el periodista de El País sobreestima el papel de Arthur Russell, personalidad complejísima con rasgos verdaderamente geniales, en realidad el chelista, por citar el instrumento más emblemático de los muchos que tocaba, sin olvidar su voz que se puede escuchar en muchos temas, es solamente uno de los cuatro miembros del grupo. El grupo existía antes de que apareciera Russell. Sus compañeros no eran desconocidos en la vigorosa escena musical de la ciudad norteamericana. Ernie Brooks, bajista de los Modern Lovers, el grupo de Jonathan Richman, Jessie Chamberlain y Ed Tomney, quien componía, hacía de cantante solista y productor. En fin, no era el grupo de Arthur Russell, prueba de ello es que el músico de Iowa siguió por su cuenta, por otros derroteros muy distintos, como lo atestigua la publicación de “World of Echo”(1986). Bien es verdad que después de que Russell se bajara de la furgoneta de la banda, literalmente, de camino a un concierto, el grupo no tardó en disolverse.

El primer disco del recopilatorio es “Event Horizon” (producido por el reconocido Bob Blank), y los dos restantes (en formato vinilo) son cortes previos a este disco (grabadas entre 1978 a 1981) y las grabadas por las mismas fechas, y poco después (81 y 82), respectivamente. No son canciones menores, ni mucho menos, las que han añadido, alguna reiterativa en todo caso, como las versiones alternativas de las canciones ya incluidas en “Event Horizon”, en las que es difícil encontrar las “siete diferencias” por mucho empeño que pongas. De hecho, los recopiladores (el sello discográfico es Omnivore Recordings) han obtenido dos discos relevantes con sorpresas sensacionales e inesperadas. Por poner un ejemplo, “First Idea” era una canción desconocida, que no alcanza ni siquiera las 2.000 reproducciones en Spot***. Resulta difícil creerlo, tratándose de un tema asombroso, poseedor de una melodía insuperable. Y en ella, por cierto, no consta que Russell tuviera papel alguno. 

Es una tarea muy difícil presentir por qué senderos se van a internar las canciones, la libertad de estos músicos es absoluta, el amateurismo instrumental que se ha atribuido, por otro lado, de forma injusta al punk, ha desaparecido, si alguna vez fue así, en 1982. La impronta de Talking Heads es indiscutible, aunque no es suficiente a la hora de explicar la singularidad de estas canciones. Hay demasiadas digresiones, imposibles de ignorar, provenientes del rock industrial, de la distorsión británica, el funk, el minimalismo electrónico, y del punk, por supuesto, que complican la catalogación de estas extrañas canciones, que no dejan de tener un fascinante sentido melódico como se puede comprobar en “Aeiou”, Tachito…” o la maravillosa “Detroit Tonight”. Que hayan sido adscritos al power pop, debido a “Law And Order”, “I Feel Tension” y “I Do”, las canciones iniciales del segundo disco de la antología (“Pilots Facing North”), no impide que, cuando les place, emprendan largos viajes instrumentales, tal y como ocurre en “Sahara”, “On The Run” y “Big Sky”, lo que indica que los trances irresistibles de Joy Division no quedan tan lejos.

En definitiva, este recopilatorio deja muchas preguntas sin responder sobre esta banda extraordinaria, y su tan imprevisible como breve trayectoria, pero responde de forma irrefutable al interrogante primordial: ¿qué música realizaron? La respuesta está en este excepcional recopilatorio, que, bajo nuestro punto de vista, es uno de los hitos musicales de 2026.