Diego Arroyo (Veintiuno): “Lo que quiero es tirar adelante y exponerme a lo que pueda pasar”


Por: Javier Capapé. 

Vienen una y otra vez a mi cabeza estas siglas: EUBDDYE. Reconectan mi cerebro con Delirio y Equilibrio, los personajes protagonistas del último disco de Veintiuno, publicado hace poco más de un año. Por eso mismo me vuelvo a encontrar con Diego Arroyo, principal compositor y alma de la banda toledana, que en los últimos meses ha publicado varios singles en la misma línea del ideario que se respiraba en su particular “Balada” y que han concluido con la publicación de “Troya” y su presentación el pasado 22 de abril en el Planetario de Madrid. “El Último Baile de Delirio y Equilibrio”, eso podrían sugerirme esas siglas, a la par que los singles que nos han desgranado esa continuación de su obra más lograda hasta la fecha.

“Pide un deseo por mí” llegó el pasado septiembre, para después llevarnos hasta la nueva versión de “Puñalada” y, ya en este 2026, el díptico de “Vidas Pasadas” y “Troya”. Cuatro canciones que conformarían la versión completa de la “Balada de Delirio y Equilibrio” y que nos sirvieron como excusa para esta charla que nos llevó también a ahondar en el imaginario del universo en el que se mueve la banda, así como en los estímulos que conducen el trabajo de su creador o la gira que todavía les mantiene ocupados.

La letra de este último single de los toledanos, que cierra un ciclo y nos concede un último baile, dice: “Tal vez hacer todo al revés al final sale bien”. Una invitación a atreverse a decir que sí, afirmando que merece la pena seguir e intentarlo. Diego Arroyo y su banda son un ejemplo precisamente de esto. De un grupo que no se rinde y que apuesta hasta el final por su obra, esa que cada vez está más cerca de coronarles y hacerles tocar el cielo con sus propias manos.

Encantado de hablar otra vez contigo, Diego. Hace un año estuvimos charlando sobre “Balada de Delirio y Equilibrio”, por eso, antes de empezar a hablar de “Troya” quería preguntarte cómo habéis llevado este tiempo, este año tan intenso con el disco. ¿Con qué sensaciones nos lo podrías resumir? 

Diego Arroyo: Hay una muy gratificante, que además está vehiculando un poco algunas de las entrevistas que nos están haciendo, porque algunas de vuestras preguntas nos hacen pensar sobre ello, y es que en la propuesta del último disco había una cosa que hemos empezado a hacer, que era trabajar a fondo un imaginario propio y esperar, desear y ambicionar que la gente conectase con ese imaginario. Y ha pasado. Nuestra comunidad, la gente que nos sigue, de pronto ha conectado con ello. Entran a los juegos, a las cosas con las que hemos construido ese imaginario y nos devuelven muchísimo. O sea, que ha sido un flipe. 

De hecho, ya que hablas de este imaginario, es algo que se ve en lo que habéis hecho con estos lanzamientos. Así que vamos a hablar directamente de la sorpresa del otro día, el pasado miércoles 22 de abril. Ese día presentasteis “Troya”, un lanzamiento rodeado de seguidores que habían estado muy atentos a vuestras redes, a las señales que habíais ido dando. ¿Cómo fue la experiencia del Planetario? 

Diego: Pues muy guay, porque no habíamos indicado el sitio en el que sería. Solo estábamos jugando con decir un día y una hora y luego teníamos que esperar a quien estuviese atento, sobre todo a las píldoras que habíamos dejado de la canción, que ya hacían referencia al Planetario, pero de manera elíptica, claro. Ahora es muy evidente porque hemos estado allí, pero podía haber sido cualquier sitio. También podía haber sido una figura abstracta o cualquiera de las estrofas. Pero al final fue genial porque de pronto se plantaron como quinientas personas allí. Vamos, ¡una locura! Ha sido muy bonito, la verdad. 

¿Y por qué presentar esta especie de capítulo final o de cierre en el contexto del Planetario? ¿Es por la letra de la canción o había algo más de juego? 

Diego: Es por la letra de la canción, sí. Cien por cien. Porque pocas veces tienes la excusa metanarrativa de poder presentar una canción en el sitio en el que la has escrito. Es la segunda vez que lo hacemos, porque “Pide un deseo por mí” es una canción que hace referencia a un lugar que fue muy importante para su escritura, que es la Playa de Aguilar, en Muros. Y ahora dijimos, pues ya que tenemos esta referencia al Planetario en “Troya”, ¿por qué no hacemos algo en Madrid? Y así ha sido. 

A pesar de que me comentas que estuvieron como 500 personas viendoos, ¿también hubo algún sustillo con la policía por ahí cerca? 

Diego: Ahí estuvieron, sí (risas). Era presumible que hubiera policía porque hay un cuartel en frente del Planetario, pero fueron muy educados. Pararon un poco el coche, miraron lo que había y les debimos parecer inofensivos. Desconozco qué pensaron, pero el caso es que no nos multaron. 

 “Hemos empezado a trabajar a fondo un imaginario propio y esperar, desear y ambicionar que la gente conectase con él” 

Dices que Troya nace del impulso de “comenzar a decir que sí”. Y nos recuerda que merece la pena seguir e intentarlo. ¿Por qué es ahora momento de decir que sí? 

Diego: En nuestro caso porque este ha sido un año magnífico, pero también complicado, y “Troya” se escribe en un momento, que además puedo datar exactamente en mayo del año pasado, en el que nos enfrentábamos a afrontar una serie de conciertos con una deuda por parte del impago de una ticketera que nos dejó un agujero muy grande, además de otros problemas personales que tampoco voy a citar. Fue un momento en el que notas que todo el mundo te está diciendo que pares, que no te metas en líos, que no te compliques, que aguantes… y sin embargo pensar: “es que a lo mejor no quiero hacer esto, a lo mejor lo que quiero es tirar adelante y exponerme a lo que pueda pasar”. 

Por eso la letra dice “tal vez hacer todo al revés al final sale bien”. 

Diego: Efectivamente, exactamente por eso lo dice. 

Es darle la vuelta, de alguna manera, a los reveses que nos pueden pasar. 

Diego: Sí, un poco. Desde luego nace de ahí. 

No sé si me equivoco al plantear “Troya” como el capítulo final de la etapa de “Balada de Delirio y Equilibrio”. ¿Es cierto esto? 

Diego: En lo narrativo yo creo que es cierto, sí. 

¿Y a nivel de sensaciones o de pensar y sentir que vosotros cerráis una etapa o capítulo y empezáis algo nuevo? 

Diego: No sé si empezarlo, porque aún estamos inmersos en esto, pero sí que queríamos que incluso visualmente, el díptico que forman “Vidas Pasadas” y “Troya”, fuese, no diría tanto un cierre, como un broche. Queríamos darnos ciertos placeres que nos hemos dado. Como enseñar el final visual de una historia y establecerlo de una forma onírica y algo poética. Y también poder hacerlo, por ejemplo, en Toledo, que es algo que nos ha encantado, porque hacía mucho tiempo que queríamos rodar algo en casa. Teníamos la oportunidad de acceder a ciertos espacios muy peculiares, y hacer de eso parte de nuestro imaginario nos apetecía muchísimo. 

Desde el pasado septiembre lanzáis tres singles y con “Troya” ya serían cuatro, que no estaban dentro del disco, salvo la versión de “Puñalada”, que siguen esa línea, ese toque confesional. A mí lo que me ha llamado la atención, me imagino que muchos también os lo estarán preguntando, es el subtítulo que aparece en las portadas de estos singles. Esas siglas EUBDDYE que tienen relación con “Balada de Delirio y Equilibrio” y que yo no sé si interpretar correctamente como “El último Baile de Delirio y Equilibrio. ¿Es algo así? ¿De dónde vienen esas siglas? 

Diego: Desde luego encaja. Lo que acabas de decir coincide con las siglas correctas y tiene mucho sentido desde mi punto de vista, pero no sabría decírtelo con certeza. Tendremos que esperar un poco. 

“Con la “Balada” nos hemos encontrado con un traje que nos gusta y nos hace sentir cómodos y en el que creíamos que podíamos explorar más todavía” 

Así que estáis como dando ese último baile, pero todavía esperando ver qué es lo que os puede dar. 

 Diego: Efectivamente. Al menos estamos desgranándolo y enseñando cosas, sí. Hemos estado todo este año trabajando. De ahí sale “Pide un deseo por mí”, “Vidas pasadas”, “Troya”, esa versión distinta de “Puñalada”, y salen otras cosas también. A veces hemos sentido en el pasado que nos hemos apresurado mucho en correr y cerrar una etapa en algún momento bueno de la banda. Cerrarla y pasar a la siguiente. Y digamos que con la “Balada” nos hemos encontrado con un traje que nos gusta y nos hace sentir cómodos y en el que creíamos que podíamos explorar más todavía. Nos hemos dedicado todo este año a explorarlo. Hay cosas que se han visto, como lo de “Puñalada”, que además es muy bonito porque poder involucrar a otros artistas creo que trae nuevas dimensiones a las canciones, que es lo que nosotros queríamos, sacarlas de donde estaban y llegar a lugares nuevos, además de tener también canciones inéditas. Así que estamos haciendo un ejercicio muy estimulante que para nosotros es nuevo. 

No sé si se puede decir, pero ¿habrá alguna otra canción inédita todavía en la recámara pensada para este baile o no? 

Diego: Te puedo decir que no se puede decir (risas). 

Bueno, entonces seguiremos a la espera. Seguiremos ahí como los fans en las redes mirando a ver por dónde salís y nos avisáis. 

Diego: Claro, así es. 

¿Qué conexión concreta tendrían estas canciones con el disco que lanzasteis? Porque también variáis un poco la tonalidad. Pasabais de ese rojo y negro que teníamos en “Balada” a este azul que, de alguna manera, puede representar esa interiorización o reflexión. ¿Cómo encajáis todo esto? 

Diego: Bueno, de hecho eso incluso está intencionado en el díptico de “Vidas Pasadas” y “Troya” porque la tonalidad de la que venimos, los rojos y negros, están en el vídeo de “Vidas Pasadas” y dan paso a los azules, que es donde está “Troya”. Digamos que estamos jugando con ese lenguaje. Al final, el imaginario artístico, narrativo y plástico se construye de una forma que para mí no es lineal y son una serie de fuentes alimentándose unas a otras. Igual que, por ejemplo, ya en la portada de la “Balada” había referencias a “Vidas Pasadas”, como una de las muchas que tenía el álbum, ahora vamos recogiendo parte de esa siembra que habíamos dejado en el disco, reordenándolo y reconstruyéndolo hacia el último baile, que es lo que tú has dicho. 

“Sentíamos que había otras vías a explorar y otros caminos que podíamos coger más adelante”

Por lo tanto, si esas referencias ya estaban incluso en la portada, en realidad, estas canciones vais presentándolas ahora, pero estaban ahí detrás, desde el principio, como quien dice. 

Diego: Sí, aunque todo no. Hay como una ambición de “master mind” de querer decir que todo estaba cerrado, pero no es todo así. Había muchas cosas cerradas, cosas que llevábamos trabajando dos años. Algunas más o menos atadas y otras que te vas encontrando por el camino y se van puliendo y cerrando hasta acabar convirtiéndose en lo que son. Cuando salió la “Balada” hubo cosas que nos gustaban mucho y pensábamos: “¿esto lo sacamos ya o esperamos un poco?”. Vamos a esperar un poco porque tenemos tiempo, tenemos una gira que probablemente va a durar dos años o más. Podemos explorar esto con calma. Vamos a darle a cada cosa el peso ponderado y el espacio que merece. Y estamos trabajando en esa dirección. Sí que intentamos que el disco tuviese una entidad propia, completa y cerrada, o sea, no dejarlo cojo, pero sí sentíamos que había otras vías a explorar y otros caminos que podíamos coger más adelante. 

“Balada de Delirio y Equilibrio” tenía en sí una línea argumental todo el disco, que se podía leer incluso en pequeños capítulos, y claro, ahora, al introducir estas canciones, ¿habría un nuevo orden para el disco? ¿Quizá ese nuevo orden nos pueda llevar a una nueva edición completa de la “Balada” metiendo estas canciones?

Diego: Yo creo que eso sería increíble, la verdad. 

Claro, porque la cuestión no es dejarlas para el final como quien hace una edición con bonus tracks, sino introducirlas en el contexto, que es lo bonito. 

Diego: Eso es, ya que lo abres, vamos a ver cómo puede hacerse. “Vidas Pasadas” nace de la idea de explorar todos los caminos posibles. Por ese motivo casi que existe la canción y desde esa premisa hemos trabajado, por ejemplo, como con lo que hicimos con Yarea. Hicimos “Puñalada”, pero es “Puñalada” reimaginada en su producción, en su enfoque y también en su letra. Cuando entró Yarea, ella conocía el disco, había manifestado públicamente el cariño que le tenía al álbum. Y por eso mismo pensamos “¡vamos a jugar!”. Y si entras, entra con lo tuyo, cuéntanos cómo lo ves y cuéntanos cómo choca e interseca esto en nuestro lenguaje con el tuyo para ver hasta dónde podemos llevarlo. 

Estás hablando mucho de “Vidas Pasadas”, más que de “Troya” incluso, pero yo quería preguntarte, porque cuando lo vi me llamó mucho la atención, de dónde venía ese juego de antifaces y máscaras que trabajasteis en “Vidas Pasadas” y de dónde viene ahora la corona de cartón que repartís entre los asistentes y que forma parte de la imagen de este último single. 

Diego: Las máscaras eran una metáfora visual muy sencilla y muy bonita de todos los que podríamos ser que no somos. De esa idea de que quienes somos podría cambiar a lo largo del tiempo. Y la corona es una referencia muy directa, muy gráfica y muy bonita de Basquiat. Si me preguntas de dónde viene su inspiración inicial es algo muy claro. Yo saco la corona del dibujo un poco abocetado y caótico que tiene la “Balada”. Lo dibujé mucho pensando en Basquiat. O sea, no tiene nada que ver mi dibujo con el de Basquiat, pero sí que hay algunos de los imagogramas que utilizaba Basquiat, como por ejemplo la corona, que a mí me gustan muchísimo, y de ahí empecé a jugar con la corona llevándome a sitios. Al final, cuando planteamos la imagen de “Troya”, de su vídeo y del díptico que conforma con el vídeo de “Vidas Pasadas”, ocurre el hecho de que cuando vienen a buscarme lo que me traen es una corona, un elemento muy poderoso y que gráficamente es muy descriptivo. Da como un foco, un vector de protagonismo que me encantaba como quedaba. De ahí viene trabajar con la corona. 

“Este álbum nos ha dado una coartada para poder jugar visualmente y hacer una puesta en escena muy especial” 

Hemos hablado de poner fin a esta etapa, pero es verdad que tenéis una larga gira todavía. Seguís con festivales todo el verano. ¿Qué tenéis preparado para dar importancia a estas nuevas canciones, que creo que se están convirtiendo, por la acogida, en nuevos clásicos del repertorio? 

Diego: Es verdad que proporcionalmente al tiempo que llevan esas canciones publicadas, probablemente éste sea el disco que más éxito en volumen de canciones en el repertorio ha tenido en lo que llevamos de banda. Quizá junto con “El Arte de Perder”, que tiene como dos o tres canciones que son absolutamente fijas en el repertorio. Este álbum nos ha dado una coartada para poder jugar visualmente y hacer una puesta en escena muy especial, tanto el año pasado como llevarla un paso más adelante este año, que es bastante más guay lo que llevamos. 

Estos días atrás rescaté un poco la “Balada” cuando sabía que iba a hablar contigo de nuevo, y veía que había muchas canciones que eran como si ya fueran clásicos. Un disco que solo tiene un año y que sin embargo ya está tan presente entre vuestros seguidores y entre la imagen popular de Veintiuno. 

Diego: Sí, efectivamente eso ha pasado. 

¿Hay planteados más conciertos o una gira más larga cuando acaben los festivales de verano? 

Diego: Probablemente hagamos más, pero reconozco que el deadline lo tenemos planteado en noviembre de este año. 

Por lo tanto, ahora sí que la historia de esta “Balada” terminaría cuando llegue el otoño. 

Diego: Eso es. 

Y si esta etapa se acaba, tú que eres una persona tan inquieta, ¿cómo rellenas el vacío que os deja tras tantos meses con un ritmo tan intenso? ¿Cómo volvéis a retomar el vuelo? 

Diego: Con muchas ganas, la verdad. Lo peor es parar. Para nosotros lo más difícil es cuando la gira para y todo lo que te llenaba las horas de pronto es un vacío. Intentamos que dure poco, aún sabiendo que hay que dejar reposar las cosas, y que necesitamos tiempo para poder articularnos, poder trabajar y poder desarrollar nuevas ideas. 

Es verdad entonces que ese tiempo de espera, que para nosotros puede ser un año o más, para vosotros es prácticamente nada. Un respiro y a seguir trabajando. 

Diego: No hemos tenido más de un mes libre en el último año. Mejor dicho, quince días. 

“Intento seguir una rutina de trabajo diaria y pasar toda la frustración que necesito hasta llegar a la obra” 

En la anterior entrevista me contabas que se necesita el aburrimiento para crear. Se necesita parar y empezar de cero. Sin embargo, ahora parece que me estés diciendo más bien que no, pero te quería preguntar si no te asusta que ese parar o intentar buscar las ideas desde cero te pueda dejar atascado, y si sigues algún método de trabajo organizado para que no te arrastre esa pereza. 

Diego: Sigo pensando que hace falta parar y aburrirse. En eso estoy completamente de acuerdo con mi yo del pasado. Las semanas tienen muchos días y creo que hay tiempo para aburrirse y divagar. Y sí, en respuesta a tu pregunta, intento seguir una rutina de trabajo diaria y pasar toda la frustración que necesito hasta llegar a la obra. 

Es decir, tiempo quieto poco, más bien buscando. 

Diego: Probando, equivocándome… todo el rato. 

No sé si hay alguna idea ahora que esto va concluyendo de por dónde os gustaría tirar o qué es lo que tenéis entre manos. Me imagino que habrá incluso alguna composición por ahí preparada. 

Diego: Sí, eso siempre está pasando, pero ahora mismo, si te soy sincero, en lo que estamos no solo es esta etapa de la banda, sino que además lo que hay por delante son exploraciones de caminos que pueden no ser. Una cosa que yo necesito y que estoy explorando es qué cosas podría llegar a ser la banda en el futuro, sin la prisa y la inmediatez de que tengan que serlo. Entonces, hay muchas cosas que estoy probando que probablemente no se hagan realidad casi ninguna de ellas, y sin embargo, una de ellas, en algún momento, acabará siendo la siguiente. 

Vuestro eclecticismo es un hecho. Es verdad que en vuestro aire se impone el pop, pero hay rock, hay funk, hay experimentación, que en este último disco había mucha. Además, tenéis cada vez unas armonías vocales más trabajadas. ¿Qué es lo que más te llama la atención de lo que estás escuchando, de lo que hay alrededor tuyo, para sumergirte en ello? No digo que tenga que materializarse eso en Veintiuno, pero ¿qué es lo que te gusta o te atrapa últimamente de lo que escuchas? 

Diego: Mi trabajo más grande, mi descubrimiento, mi inquietud satisfecha de los últimos dos años, mi exploración, tiene que ver mucho con el jazz. Nunca pensé que iba a abrir ese camino y esa vía, pero estoy disfrutando muchísimo de estudiar, de aprender y de escuchar muchísimo jazz. De coger el real book y entender las diferentes etapas que ha tenido y sus tendencias. Además, como tengo en la banda a un profe muy bueno, que es Xas, nuestro saxo y teclista, siempre tengo a quien recurrir cuando me pierdo, cuando no sé cómo tirar o cuando no entiendo algo. No sé ni si yo tengo el conocimiento ni si eso llegará a ocupar un espacio en Veintiuno, pero reconozco que he descubierto cosas que me están alucinando y que me está encantando escuchar y tocar. 

De hecho el saxo cobra cada vez más importancia dentro de la banda. 

Diego: Sí, y tanto. Sobre todo Xas, como persona y como músico, cobra mucha importancia porque nos nutre de muchísimas ideas y porque es una persona increíble, la verdad. Ojalá le conocieras. 

Con toda la gente que tenéis alrededor vuestro, con todas las colaboraciones de las que os rodeáis y con todo lo que parece que os empapáis de alrededor, ¿hay alguna novedad que os haya sorprendido últimamente que os haga pensar que es eso lo que os llama de verdad en este momento? 

Diego: Hay muchas, pero una de las últimas obsesiones de la banda que nos ha gustado mucho es Mk.gee. Es un artista que nos ha atravesado a todos y que algunas de sus cosas las hemos incorporado a la paleta de la banda. Diría que el último artista que más nos ha impactado ha sido él. 

Yendo a la esencia de cómo compones y trabajas, ¿en qué momento sientes que tu idea, tan hilada como vemos a nivel artístico, a nivel compositivo, a nivel imagen o concepto… en qué momento esa idea se convierte en canciones o incluso en una manera de plantear el concepto de un futuro álbum? ¿Cuándo ves esa luz? 

Diego: Cuando va tomando peso en mi cabeza y en mi ideario no consigo deshacerme de ello y al final siento que está suficientemente robusto y armado como para enseñárselo a los chicos. Es ahí. 

Me imagino que cuando estás inmerso en una cosa como una gira, con todo alrededor, es difícil salir para buscar ese nuevo concepto. 

Diego: No te creas, porque en la gira hay muchos tiempos muertos. La gira, siendo algo vertiginoso en su rutina, a veces tiene muchos espacios en blanco, más que en ningún otro momento, porque estás a menudo en una furgoneta y en un hotel en el que hay pocas cosas más que hacer que estar en lo que estás. 

“Una obra terminada significa que tú ya has dado ese capítulo por cerrado y que estás con la cabeza, inevitablemente, en lo siguiente” 

Hace poco, hablando con Bunbury, nos decía precisamente eso, que cuando él presenta un disco ya está totalmente en otra historia. Entonces no sé si te pasará exactamente a ti eso, pero es algo que me llama la atención, porque presentáis una cosa al mundo, pero vuestra cabeza ya está como en otro lado. 

Diego: Sí, claro, porque tú presentas una obra terminada. ¡Y más si lo dice Bunbury! (risas). Una obra terminada significa que tú ya has dado ese capítulo por cerrado y que estás con la cabeza, inevitablemente, en lo siguiente. Lo mejor que te puede pasar es que tengas otro siguiente. 

La verdad es que, de alguna manera, aunque me plantees que la historia se termina, es muy agradable ver que sigue habiendo capítulos en forma de canciones, en forma de singles. 

Diego: Sí, de momento los hay. 

Después de todos los artistas que están apareciendo como colaboradores en vuestras canciones, algunos que, como Yarea, le dan la vuelta a los temas, y otros que nos descubrís, porque yo he conocido a algunos artistas por colaborar con vosotros… 

Diego: ¡Ay, qué guay! 

Sí, bueno, mismamente a Yarea. Pero no solo atendiendo a los más punteros como Love of Lesbian o Iván Ferreiro, que han colaborado con vosotros, sino con estos otros que también sorprenden, ¿con qué otros artistas de la escena os gustaría compartir vuestras canciones? 

Diego: Hay artistas con los que tenemos una deuda de hace mucho tiempo porque nos identificamos mucho con ellos, como Rufus T. Firefly, o artistas de nuevo cuño que nos gustan muchísimo como Puño Dragón, o colegas o amigas con las que sobrevuela una relación, pero no todavía algo creativo, con los que yo quiero que acabe pasando algo y creo que acabará pasando. 

Ojalá, porque es verdad que sentimos que con vuestras canciones, más que una colaboración, es algo compartido, de alguna manera. Diego: Gracias. Antes de terminar, ya que esta entrevista tiene el origen en “Troya”, me gustaría filosofar un poco y preguntarte cuál podría ser vuestro “caballo de Troya”. ¿Cómo queréis seguir entrando en el universo de vuestra gente o de todos aquellos que aún no se hayan acercado a vuestra propuesta? 

Diego: Bueno, justo con eso. Construyendo un imaginario que, no por complejo, pero sí por rico, tenga algo que ofrecer a la gente que sigue a la banda y a la gente que quiere sumarse y tener la oportunidad de enseñarlo y que conecte. Esa es la debilidad que yo tengo. No tanto enseñar más, como ahondar en lo que ya tenemos. Buscar esa profundidad. 

uizá ahora, en el verano, que llega la época de festivales, eso es un poco más complicado, pero también hablamos en su día de que eso abre un poco la puerta a otros muchos que se puedan acercar a vosotros. 

Diego: Claro, pero por eso mismo empezamos a construirlo en otoño, desde que sacamos “Pide un deseo por mí”. Desde entonces estamos haciendo ese viaje para tener tiempo de hacerlo bien y llegar a todos. 

Ojalá sea un verano para vestir de largo estas canciones que de verdad entroncan perfectamente con la “Balada”. Canciones que sugieren mucho y en las que también me encanta su cambio de tonalidad al azul. Y ojalá poder ver y que se haga realidad esa edición con estas canciones formando parte de la “Balada” de forma completa. 

Diego: Muchísimas gracias, Javier. 

Que siga rodando la cosa y continuéis tan bien. Ya sabes que aquí en el Giradiscos os tenemos mucho aprecio. 

Diego: Lo sé, muchísimas gracias. Es recíproco. 

¡Nos vemos en los conciertos! 

Diego: Te mando un abrazo y espero que volvamos a hablar pronto.